Gaspar Núñez de Arce
Quien debe, paga

Acto tercero

Escena VII

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[- 74 -]

Escena VII

 

ROMÁN deteniendo a MIGUEL a la salida.

 

ROMÁN

Por fin, ¡Dios sea loado!,

 

 

le encuentro a usted.

 

MIGUEL

(Contrariado.) Pues, ¿qué pasa?

 

ROMÁN

Dos veces he estado en casa

285

 

de usted, sin haberle hallado.

 

 

Pero ya que lo consigo,

 

 

es preciso no perder

 

 

el tiempo...

 

MIGUEL

¿Y qué puedo hacer

 

 

en favor de usted, amigo?

290

ROMÁN

(En tono despreciativo.)

 

 

¿Usted mi amigo? Jamás.

 

 

Rechazo ese honor...

 

MIGUEL

(Con altivez.)Espero

 

 

que explique usted... - 75 -

 

ROMÁN

 Caballero,

 

 

lo dicho, dicho. No hay más.

 

 

Desdeño la hipocresía,

295

 

y como buen castellano,

 

 

jamás estrecho una mano

 

 

que no es digna de la mía.

 

MIGUEL

Esto es decir...

 

ROMÁN

(Interrumpiéndole.) Es decir,

 

 

que a la verdad rindo culto.

300

MIGUEL

Por Cristo que de ese insulto

 

 

usted se ha de arrepentir.

 

 

Le enseñaré a que respete

 

 

mi decoro...

 

ROMÁN

¿Un desafío?

 

 

No conozco, señor mío,

305

 

la pistola ni el florete;

 

 

pero tengo corazón

 

 

y puños, y como estalle,

 

 

le planto a usted en la calle.

 

MIGUEL

(Con energía.) ¿A mí?

 

ROMÁN

(Decidido.)Sí, por un balcón.

310

MIGUEL

¡Ira de Dios! Si no fuera...

 

ROMÁN

Pues no me importa un ardite

 

 

que usted se calme o se irrite,

 

 

o tire por donde quiera,

 

 

porque para casos tales

315

 

do estoy, por ventura, inerme,

 

 

y ha tiempo que valerme

 

 

de mis armas naturales.

 

MIGUEL

(Desdeñosamente.)

 

 

Son armas que nunca ensayo:

 

 

eso es de gente villana.

320

 

Mas descuide usted. Mañana

 

 

le mandaré mi lacayo.

 

ROMÁN

(Con tranquilidad amenazadora.)

 

 

Si es que usted forma ese empeño,

 

 

hacer lo que guste puede;

 

 

aunque es posible que quede

325

 

algo también para el dueño.

 

MIGUEL

La amenaza no me asusta,

 

 

porque si usted se propasa,

 

 

a la puerta de mi casa - 76 -

 

 

le esperaré con la fusta.

330

ROMÁN

No olvidaré la promesa.

 

MIGUEL

Lo veremos...

 

ROMÁN

 ¡Lo veremos!

 

 

Pero por de pronto hablemos

 

 

de lo que más interesa.

 

MIGUEL

(Haciendo ademán de marcharse.)

 

 

Yo no puedo consentir...

335

ROMÁN

(Deteniéndole.)

 

 

La entrevista será corta,

 

 

y oiga usted, porque le importa

 

 

lo que le voy a decir.

 

 

Usted, por medios falaces,

 

 

ha perturbado este hogar,

340

 

-y aunque pudiera emplear

 

 

recursos más eficaces -

 

 

pretendo que usted ejerza

 

 

su deber, como hombre honrado,

 

 

antes de verme

345

 

a imponérselo por fuerza.

 

MIGUEL

(Desdeñosamente.)

 

 

¡Por la fuerza a mí!... ¡Ya escucho!

 

 

¿Quién a tanto se resiste!

 

 

La amenaza tiene chiste.

 

ROMÁN

(En el mismo tono.)

 

 

¡Vaya si lo tiene! Y mucho.

350

MIGUEL

¡No me queda más que ver!

 

 

¡Ja, ja, ja!

 

ROMÁN

(Gravemente.) Usted ha manchado

 

 

de este lugar el sagrado,

 

 

y el honor de una mujer.

 

 

Joven, inocente y bella,

355

 

se ve en serio compromiso...

 

MIGUEL

(Con sorna.)

 

 

¡Hombre! ¿Esto más?

 

ROMÁN

Y es preciso

 

 

que usted se case con ella.

 

MIGUEL

¿Nada menos?

 

ROMÁN

 Y es muy poco.

 

MIGUEL

¡No vi más rara manía!

360

ROMÁN

Pues mire usted, todavía

 

 

no conoce usted al loco. - 77 -

 

MIGUEL

(Cada vez con aire más burlón.)

 

 

¡Está muy bien! Me decido

 

 

a complacerle...

 

ROMÁN

  Eso quiero.

 

MIGUEL

Sólo falta que primero

365

 

convenza usted al marido.

 

ROMÁN

¡Bravo! Siga usted así.

 

 

Esto corona su infamia.

 

MIGUEL

¡Pero hombre! La poligamia

 

 

no está permitida aquí.

370

ROMÁN

(Alterado; pero reprimiéndose.)

 

 

Gasta usted donoso humor...

 

 

Mas antes de que lleguemos

 

 

a los últimos extremos,

 

 

vuelvo a apelar a su honor.

 

 

No deje usted sumergida

375

 

a esa pobre criatura

 

 

en la profunda amargura

 

 

de la mujer seducida.

 

 

Que es muy digna de merced

 

 

demostrar no necesito,

380

 

pues no tiene otro delito

 

 

que el de haber amado a usted.

 

MIGUEL

¡Dichoso yo, si me amara!

 

ROMÁN

(Irritándose.)

 

 

¿Es decir que usted lo toma

 

 

a broma? Muy bien. La broma

385

 

puede costarle muy cara.

 

 

No habrá quien mi empeño tuerza,

 

 

y pues es preciso, estoy

 

 

resuelto...

 

MIGUEL

(Con ironía despreciativa.)

 

 

  Si no me voy

 

 

me casa usted a la fuerza.

390

 

¡Ja, ja, ja!

 

ROMÁN

(Furioso.) ¡Por vida mía!

 

 

Antes...

 

MIGUEL

Usted no está sano.

 

 

Busque usted un cirujano

 

 

y que le haga una sangría.

 

 

Y agur. Basta de tontunas. (Saliendo.)

395

ROMÁN

(Buscando unos papeles en su bolsillo y siguiéndole.) - 78 -

 

¡Oiga usted! Es que no cejo.

 

 

Yo le haré ver...

 

MIGUEL

(Volviendo a aparecer de nuevo.)

 

 

 Un consejo.

 

 

No beba usted en ayunas.

 

 

 


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