Gaspar Núñez de Arce
Quien debe, paga

Acto segundo

Escena I

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Escena I

 

ELENA, BLANCA.

 

BLANCA

Has hecho mal.

 

ELENA

¿Te parece

 

 

que no hay motivo?

 

BLANCA

  No basta

 

 

tener razón. Es preciso

 

 

saberla tener...

 

ELENA

(Indignada.)¡Qué infamia!

 

 

¡Ofenderme de este modo!

5

BLANCA

Tal vez, Elena, te alarmas

 

 

sin fundamento.

 

ELENA

  Por eso

 

 

quiero cerciorarme. -¡Ay, Blanca!

 

 

Haga Dios que nunca sufras

 

 

esta pena que me mata,

10

 

ni el aguijón de los celos

 

 

que el corazón me traspasa.

 

 

¡Descender desde la altura

 

 

de la dicha! ¡Ver trocadas

 

 

mis risueñas ilusiones

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en realidades amargas!

 

 

¡Perder en un solo día - 34 -

 

 

fe y amor!...

 

BLANCA

 Ten más cachaza,

 

 

y antes de dar ningún paso,

 

 

reflexiona, observa, y calla.

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No ignoras tú cuán de prisa

 

 

la imaginación avanza,

 

 

y que de un grano de arena

 

 

suele hacer una montaña.

 

 

No tienes la certidumbre

25

 

de la ofensa.

 

ELENA

 ¡Qué bien hablas!

 

 

No estuvieras tan tranquila

 

 

si en mi posición te hallaras.

 

 

¿Para quién compra aderezos

 

 

mi marido? ¿A quién regala?

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BLANCA

Quizá quiso sorprenderte

 

 

con un obsequio...

 

ELENA

¡Ay, hermana!

 

 

¿No ves que se contradicen

 

 

sus hechos y sus palabras?

 

 

¡Decirme que está arruinado

35

 

y gastar en una alhaja

 

 

tres mil duros!... Me parece

 

 

que el hecho tiene importancia.

 

BLANCA

¿Quién sabe? Algún compromiso

 

 

de sociedad...

 

ELENA

¿Y con tanta

40

 

reserva? No, estoy segura,

 

 

segura de que me agravia.

 

 

¡No le he visto en mi presencia

 

 

confuso, sin que acertara

 

 

ni a disipar mis recelos

45

 

ni a justificar su falta?

 

BLANCA

No se justifica siempre

 

 

la inocencia. Quizás vayas

 

 

demasiado lejos. Mira

 

 

no te arrepientas mañana.

50

ELENA

Pues bien; para que no quede

 

 

ninguna duda en el alma,

 

 

quiero conocer a fondo

 

 

su traición y mi desgracia.

 

 

Miguel me dirá de fijo - 35 -

55

 

la verdad...

 

BLANCA

(Asustada.) Pero repara

 

 

que ese paso...

 

ELENA

(Decidida.)Estoy resuelta.

 

BLANCA

Pues la prueba es arriesgada...

 

ELENA

No discuto: será todo

 

 

cuanto te diere la gana;

60

 

pero a las once le espero.

 

BLANCA

(Sorprendida.)

 

 

¿Que le esperas?

 

ELENA

  ¿Qué te extraña,

 

 

si le he citado?

 

BLANCA

(Asustada.)¡Estás ciega!

 

ELENA

Sí, porque estoy agraviada.

 

BLANCA

Mira, mujer, que es muy serio,

65

 

lo que intentas. ¡Dar a espaldas

 

 

de tu marido una cita!

 

 

¿Y a quién? -Voy a serte franca

 

 

que soy cavilosa,

 

 

y que ya mi perspicacia

70

 

es ridícula; mas creo

 

 

que no voy descaminada...

 

ELENA

¿En qué?

 

BLANCA

 Sospecho que ese hombre

 

 

ha venido aquí con mala

 

 

intención, y que conviene

75

 

tenerle siempre a distancia...

 

ELENA

(Dudosa.)

 

 

¿Te ha requerido de amores?

 

 

¿Te ha dicho acaso...?

 

BLANCA

 ¿A mí? Nada.

 

ELENA

Pues entonces...

 

BLANCA

(Haciendo señas que expresen la idea.)

 

 

  ¿Que eso digas?

 

 

¿Será posible que no hayas

80

 

sorprendido?...

 

ELENA

(Con incredulidad.) ¡Qué locura!

 

 

Hija, tú has visto fantasmas.

 

 

¿A mí?...

 

BLANCA

(Recelosa.) La verdad malicio...

 

ELENA

¿Y qué importa? Aunque abrigara

 

 

esos ruines pensamientos, - 86 -

85

 

¿juzgas mi virtud tan flaca?

 

BLANCA

No; si mi temor no es ése.

 

 

Lo que temo es que tus ansias

 

 

conozca, y atice el fuego

 

 

en vez de atajar la llama.

90

 

Y aprovechando el estado

 

 

de tu corazón, se valga

 

 

de mentirosos ardides...

 

ELENA

¿Por ventura soy tan sandia

 

 

que no acierto a distinguir

95

 

el grano de la cizaña?

 

 

No te canses, quiero verle.

 

 

Reinoso con Carlos anda,

 

 

y me explicará el misterio

 

 

de esa cuenta malhadada.

100

 

Mi marido nunca viene

 

 

hasta las doce...

 

BLANCA

 ¡Dios haga

 

 

que no te arrepientas!...

 

ELENA

(Escuchando.) ¿Oyes?

 

 

Sin duda es Reinoso...

 

BLANCA

(Yendo a observar.)¡Aguarda!

 

 

(Volviendo asustada.)

 

 

¡Es Carlos!

 

ELENA

(Sorprendida y disgustada.)

 

 

¡Qué contratiempo!

105

 

Haz, si puedes, que se vaya.

 

 

 


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