Gaspar Núñez de Arce
Quien debe, paga

Acto segundo

Escena IX

«»

Enlaces a las concordancias:  Normales En evidencia

Link to concordances are always highlighted on mouse hover

[- 45 -]

Escena IX

 

ELENA, sentándose e invitando a D. MIGUEL a que tome asiento cerca de ella.

 

ELENA

Tal vez peco de importuna.

355

 

Es algo extraña la cita,

 

 

mas...

 

MIGUEL

 Usted no necesita

 

 

dar explicación alguna.

 

ELENA

¡Siempre galante conmigo!

 

 

¿Cómo estimar la merced?...

360

MIGUEL

Ya me recompensa usted

 

 

con el título de amigo.

 

ELENA

Puedo abusar de tal modo

 

 

que al cabo no tenga excusa...

 

MIGUEL

¡Oh! La amistad nunca abusa,

365

 

porque lo merece todo.

 

ELENA

Logrará usted persuadirme,

 

 

y es posible que me atreva... - 46 -

 

MIGUEL

¿A qué?

 

ELENA

A exigir una prueba

 

 

que esa amistad me confirme.

370

MIGUEL

¿Nada más? Estoy dispuesto

 

 

a hacer lo que usted me mande.

 

ELENA

¡Cuidado! La prueba es grande...

 

MIGUEL

¿Qué importa?

 

ELENA

(Mostrándole la factura.) ¿De quién es esto?

 

MIGUEL

Señora, no me decido

375

 

a responder... (Con vacilación estudiada.)

 

ELENA

(Con enojo.) ¡Esto más!

 

 

¿Tiene usted miedo quizás

 

 

de nombrar a mi marido?

 

 

Nada hay ya que se me esconda.

 

 

¡Si lo todo!

 

MIGUEL

 Eso es grave.

380

 

Pero, en fin, si usted lo sabe

 

 

es inútil que responda.

 

ELENA

(Contrariada.) (¡Se burla de mi agonía!)

 

 

¿Conque si nada supiese,

 

 

entonces usted...?

 

MIGUEL

(Gravemente.)En ese

385

 

caso, también callaría.

 

ELENA

¿Qué duda puedo abrigar?

 

 

¿No me dice demasiado

 

 

ese silencio obstinado

 

 

que usted se empeña en guardar?

390

MIGUEL

Nada con él evidencio,

 

 

y a la verdad, no concibo

 

 

que acuse usted sin motivo

 

 

de hablador a mi silencio.

 

ELENA

Esa reserva estudiada

395

 

viene a confirmar mi fallo...

 

MIGUEL

Yo, señora, cuando callo

 

 

no acostumbro a decir nada.

 

ELENA

(Picada.) ¡Muy bien! ¡No echaré en olvido

 

 

su amistad sincera!...

 

MIGUEL

(Sentido.)¡Tiene

400

 

gracia que usted me condene

 

 

después de haberme ofendido!

 

ELENA

¡Cómo! ¿Yo? (Con sorpresa.)

 

MIGUEL

  Usted desconfía - 47 -

 

 

de mí, su intención oculta,

 

 

y parece que consulta

405

 

más que al amigo, al espía.

 

 

¡La verdad! Este servicio

 

 

me cuesta mucho trabajo,

 

 

porque, en fin, no estoy tan bajo

 

 

que me acomode el oficio.

410

ELENA

Está usted en un error,

 

 

y juzga muy mal...

 

MIGUEL

Yo creo

 

 

que en vez de tanto rodeo

 

 

hubiese sido mejor,

 

 

con entera confianza,

415

 

llamarme y decirme: -Fío

 

 

en usted, amigo mío,

 

 

mi ventura o mi venganza.

 

 

No deje usted entregado

 

 

mi corazón a la duda.

420

 

¿Quiere usted prestarme ayuda

 

 

para salir de este estado?-

 

 

¿Cómo, Elena, resistir

 

 

a esta súplica? Confieso

 

 

que yo...

 

ELENA

(Con afán.) ¡Si es eso, si es eso

425

 

lo que he querido decir!

 

 

Sáqueme usted de esta fiera

 

 

y penosa incertidumbre.

 

MIGUEL

(Los celos han dado lumbre;

 

 

yo alimentaré la hoguera.)

430

 

Es muy grande el sacrificio

 

 

que me impone la amistad...

 

ELENA

(Impaciente.)

 

 

Conque Carlos...

 

MIGUEL

La verdad:

 

 

Carlos ha perdido el juicio.

 

ELENA

¿Esto más? (Levantándose afligida.)

 

MIGUEL

¿A quién no altera

435

 

que mime, obsequie y regale,

 

 

a una mujer que no vale

 

 

ni una mirada siquiera?

 

 

Le tiene tan dominado,

 

 

tan fuera de sus casillas, - 48 -

440

 

que ya es objeto de hablillas

 

 

y de escándalo en el Prado.

 

 

Trenes, joyas... ¿Qué yo?

 

ELENA

(Fuera de sí.) ¡Esto es arrancarme el alma!

 

MIGUEL

Si usted no tiene más calma,

445

 

tendré que callarme...

 

ELENA

(Con resolución.)  ¡No!

 

 

Prosiga usted...

 

MIGUEL

(Hipócritamente.) Siento mucho

 

 

causarla tan honda pena.

 

ELENA

(Haciendo inútiles esfuerzos para no llorar.)

 

 

¡No señor! Si estoy serena...

 

MIGUEL

Es que...

 

ELENA

(Enjugándose los ojos.)

 

 

No es nada: ya escucho.

450

 

Si tengo valor...

 

MIGUEL

 Quizás

 

 

no lo bastante. Usted ama...

 

ELENA

(Interrumpiéndole con violencia.)

 

 

¿Y quién es? ¿Cómo se llama

 

 

esa mujer?

 

MIGUEL

(Con tranquilidad.) No más.

 

ELENA

(Desconfiando.)

 

 

¿No sabe usted?

 

MIGUEL

Si consigo

455

 

averiguar...

 

ELENA

(Airada.) ¡Cosa extraña!

 

MIGUEL

(Fingiendo sorpresa.)

 

 

No comprendo...

 

ELENA

  ¡Usted me engaña!

 

MIGUEL

(Con tono de reconvención.)

 

 

¡Elena!

 

ELENA

(Con energía.) lo que digo.

 

MIGUEL

(Quejoso.) Si de mi sinceridad

 

 

quiere usted que me arrepienta...

460

ELENA

Usted, que trajo esta cuenta,

 

 

dice a medias la verdad.

 

MIGUEL

Hoy pago mi candidez.

 

 

Este es un día nefasto...

 

ELENA

(Interrumpiéndole.)

 

 

Pero...

 

MIGUEL

  (Me luzco, si gasto - 49 -

465

 

la pólvora de una vez.)

 

 

Llevo por premio una ofensa...

 

 

(Haciendo ademán de marcharse.)

 

ELENA

(Deteniéndole.)

 

 

Luego usted explicaría...

 

 

¡Quédese usted!

 

MIGUEL

(Saludando.)No podría.

 

 

Me abruma la recompensa.

470

ELENA

(Amargamente.)

 

 

¡Tolerar ese desliz!

 

MIGUEL

Y usted sabe si le he dicho:

 

 

Carlos, ¡tu necio capricho

 

 

tiene que hacerte infeliz!

 

 

Ten cuidado no tropieces,

475

 

aún es tiempo, ¿dónde vas?

 

 

Mira que ofendiendo estás

 

 

a un ángel que no mereces.

 

 

Buscas trastornado y ciego

 

 

tu perdición y tu mengua,

480

 

porque Elena... (Tente, lengua,

 

 

que va a conocerme el juego.)

 

 

Pero ¿qué voy a contar?

 

 

Soy culpable, soy traidor,

 

 

porque me pidió un favor

485

 

que no le supe negar.

 

 

No debe encontrar merced

 

 

mi conducta engañadora...

 

ELENA

Si yo no digo...

 

MIGUEL

(Despidiéndose.) Señora,

 

 

estoy a los pies de usted.

490

ELENA

Triste, sola, abandonada,

 

 

nada podré descubrir... (Llorando.)

 

 

Hace usted bien en huir

 

 

de una mujer desgraciada.

 

MIGUEL

(Volviendo con fingido interés.)

 

 

¡Oh! Basta. Usted me sujeta

495

 

con su llanto, no me voy,

 

 

y ha de obtener, por quien soy,

 

 

su reparación completa.

 

 

¡Que quepa tanta falsía

 

 

en ese infiel! No cómo

500

 

pude soportarlo. Tomo - 50 -

 

 

la causa de usted por mía.

 

 

¡El ingrato!... Es natural

 

 

que haga usted esos extremos.

 

 

Mas ¡calma! Nos vengaremos...

505

 

Bravo! Ya acepta el plural.)

 

 

¡Nos vengaremos! No en vano

 

 

ha acudido usted a mí.

 

 

¡Eh! No llore usted así.

 

 

(Tomándola cariñosamente la mano.)

 

 

¡Valor! (No aparta la mano.) (Con fruición.)

510

 

Por si alguna vez sospecha,

 

 

cierto disimulo es bueno.

 

 

Yo prepararé el terreno

 

 

y estaré siempre en la brecha;

 

 

volveré de vez en cuando

515

 

hasta imponerle el castigo.

 

ELENA

(Cada vez más desconsolada.)

 

 

¡Qué infamia!

 

MIGUEL

(Regocijado.) (Ya soy su amigo

 

 

y después...)

 

 

 


«»

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA2) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2010. Content in this page is licensed under a Creative Commons License