Francisco Martínez de la Rosa
Amor de padre

Acto cuarto

Escena II

«»

Enlaces a las concordancias:  Normales En evidencia

Link to concordances are always highlighted on mouse hover

Escena II

 

EL MARQUÉS, MATILDE.

MATILDE.- Aquí a lo menos sabremos antes lo que les ha sucedido... ¡Si no tengo sosiego en parte alguna!...

MARQUÉS.- ¿Y por qué te pones en lo peor? No, hija mía, no querrá Dios... Bastante desgraciados somos ya...

MATILDE.- No , padre mío, pero ¡tengo tan oprimido el corazón... desde que esta mañana desperté y supe que hoy mismo iban a juzgarlos!...

MARQUÉS.- No te aflijas así, Matilde, vas a caer mala... ¡y ésa es la única desventura que todavía me faltaba!...

MATILDE.- Yo tengo ánimo..., pero cuando recuerdo lo que ha hecho ese tribunal y la sangre que ha derramado, y que Eduardo y su padre están ahora en su presencia... ¡Dios mío de mi vida, ten piedad de nosotros!...

MARQUÉS.- ¿Ves lo que haces? Ni aun puedes tenerte en pie... ¡Y tu pobre padre!...

MATILDE.- ¡Perdón, padre mío!...

MARQUÉS.- ¿De qué?...

MATILDE.- De que debiera consolaros... Pero ¡si me está ahogando la pena!...

MARQUÉS.- Sentémonos aquí... (Se sientan en un banco.) Tal vez no tarden en llegar y quizá no será tan grave el mal como tú lo imaginas... Enjúgate los ojos, Matilde mía, que no te vean llorosa... Vas a afligir a Eduardo si te halla en ese estado... Bien, muy bien... Así te quiero yo, hija mía, tan dócil y tan buena... ¿Qué miras?...

MATILDE.- Me pareció que sentía ruido...

MARQUÉS.- No...

MATILDE.- Ya tardan demasiado.

MARQUÉS.- ¿Por qué? ¿Crees que habrán sido los únicos que hayan ido hoy al tribunal?... ¡Habrán ido tantos desgraciados!...

MATILDE.- Lo que más me atormenta es conocer el carácter de Eduardo, franco, noble, incapaz de doblez y disimulo... Temo que su misma sinceridad le haya perjudicado... Tal vez una palabra imprudente le cueste la vida...

MARQUÉS.- No, hija mía, Eduardo tiene talento, ve su situación y no ha de haber querido sacrificarse inútilmente... La vista de su padre y tu memoria habrán bastado para contenerle...

MATILDE.- ¡Vuestras palabras me consuelan! Pero tengo en el fondo del corazón una desconfianza... Mentira me parece que he de volver a verle.

MARQUÉS.- ¡Dios los traiga con bien!




«»

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA2) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2010. Content in this page is licensed under a Creative Commons License