Francisco Martínez de la Rosa
Amor de padre

Acto cuarto

Escena III

«»

Enlaces a las concordancias:  Normales En evidencia

Link to concordances are always highlighted on mouse hover

Escena III

 

Dichos, ALCAIDE.

Este viene de la galería por donde fueron los presos.

ALCAIDE.- ¡Qué locos!... Y se figuran que los demás somos lo mismo... Brindis y más brindis; ¿si creerían que el alcaide Marcelo iba a dar con el cuerpo en tierra?... ¡No faltaba más!... Lo que es así un poquillo alegre; y si no, ¿quién había de aguantar una vida tan perra? (Al marqués.) ¿Quién os ha permitido venir?

MARQUÉS.- Hacía tanto calor en el calabozo, que hemos venido a respirar un poco...

ALCAIDE.- ¿Y con qué licencia?

MARQUÉS.- Como lo hemos, hecho otras veces, y tu hijo nos lo ha permitido...

ALCALDE.- Mi hijo... Siempre mi hijo... El manda en su persona y yo mando aquí.

MATILDE.- No os enfadéis... Esperábamos a ver si venían unos amigos nuestros.

ALCAIDE.- ¿Visitas a estas horas?

MATILDE.- Son otros presos como nosotros...

ALCAIDE.- ¿Los que han ido esta tarde al tribunal revolucionario?... ¿Por qué te estremeces? Si son inocentes nada tienen que temer; y si son, culpables..., la plaza de la Revolución está cerca.

MARQUÉS.- Vamos, hija mía, vamos.

MATILDE.- El corazón me ha dado un vuelco de sólo oír esa palabra... No lo permita Dios.

ALCAIDE.- Ya es hora de que cual se retire a su calabozo... ¡Pronto!... (El marqués sube las escaleras con su hija.) Estos aristócratas siempre gimiendo y llorando... Por eso me gustan los patriotas, que van a la guillotina riendo y cantando, como si a una fiesta.




«»

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA2) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2010. Content in this page is licensed under a Creative Commons License