IntraText Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText | Búsqueda |
Link to concordances are always highlighted on mouse hover
M. LOYZEROLE.- (Saliendo a recibirle con los brazos abiertos.) ¡Amigo mío!...
MARQUÉS.- ¡Vos aquí!... (Se arroja en ellos.)
EDUARDO.- ¿Ves cómo lo cumplí? (Un momento de silencio.)
MARQUÉS.- Pero ¿qué es esto? ¿Cómo os hallo aquí?
M. LOYZEROLE.- Esto es ser padre... Como sois padre también, no tengo vergüenza en confesaros mi debilidad...
MARQUÉS.- Vamos a sentarnos siquiera..., que con el día de calor, y con esta sorpresa ahora...
MATILDE.- Pues a mí ya se me han olvidado todas las incomodidades del camino...
M. LOYZEROLE.- Lo creo; me parece que has crecido en tan poco tiempo... ¡Y siempre tan linda!... (Matilde va a sentarse en una extremidad y Eduardo en otra. M. Loyzerole dice al marqués:)
M. LOYZEROLE.- ¿Os parece bien que se sienten tan separados?
MARQUÉS.- Yo también me rindo a discreción... Que hagan lo que quieran. (Eduardo coge su silla y va a colocarse al lado de Matilde, hablando entre ellos, mientras sigue el diálogo de los padres.)
MARQUÉS.- Vamos, contadme siquiera lo que ha sucedido.
M. LOYZEROLE.- Es muy sencillo: mi hijo supo que ibais a emigrar y que os llevabais a Matilde... No sé si ella se lo escribió o cómo lo supo... Lo vi entrar tan demudado, que temí le costase una enfermedad... Ni acertaba con las palabras... Mas no era difícil comprender lo que deseaba... Hacía tiempo que tenía pensamiento de salir de Francia... Pero ¡cuesta tanto trabajo abandonar uno a su patria!... Lo fui dejando de un día para otro; y tal vez nunca lo hubiera realizado... Mas cuando vi que iba en ello la felicidad y tal vez la vida de mi hijo, no vacilé un solo instante... La idea de quedarme solo con él, aislado de las gentes, y verle siempre triste, reprimiendo a duras penas su dolor por no afligirme..., no pude resignarme a ese continuo torcedor, y antes prefiero todos los trabajos, todos los peligros del mundo...
MARQUÉS.- Lo comprendo muy bien amigo mío; y aquí donde me veis, vez no hubiera tomado la resolución emigrar, si hubiera sido solo... ¿Qué tenía yo que temer para los pocos años de vida que me quedan?...
MARQUÉS.- Pero tenía esa hija, que Dios me ha dado, y no quería que viviese en medio de tanta corrupción, de tanta impiedad... ¡Cómo han puesto a nuestra pobre Francia!...
M. LOYZEROLE.- No hay que hablar de eso, porque se parte el corazón de sólo imaginarlo...
MARQUÉS.- ¡Una nación tan civilizada, tan culta, proscribir la virtud, el saber, el talento... y estar gobernada por unos monstruos sedientos de sangre!...
M. LOYZEROLE.- Nuestros nietos no lo creerán... Ni nosotros mismos que lo. estamos sufriendo...
MARQUÉS.- ¡La tierra de San Luis renegar del Dios de sus padres!... ¡La patria de Duguesclin y de Bayardo arrastrar al patíbulo la flor de la nobleza!...
M. LOYZEROLE.- Pero ¿quién había de creer?... Yo me equivoqué, lo confieso... Juzgué que había llegado el momento de que mi patria disfrutase de una justa libertad bajo el cetro de aquel buen rey... Nací con esos sentimientos, los llevaba en mi sangre como otros muchos nobles... Fue una ilusión honrosa que pagamos muy cara.
MARQUÉS.- Todos nos hemos equivocado; y por eso en tiempos tan revueltos es preciso ser muy indulgentes... ¿Quién tiene el derecho de arrojar la primera piedra? Los unos por un extremo y los otros por otro, todos hemos contribuido a que se engrosara el torrente, y después nos ha arrollado a todos... ¡Sólo Dios es capaz de atajarlo!... ¿Qué miráis?
M. LOYZEROLE.- Reparaba si podía alguien escucharnos.... En estos afortunados tiempos, hasta las paredes oyen...
MARQUÉS.- ¡Esa es la libertad u hemos alcanzado!... Todo está poblado de espías, de delatores; se proscriben clases enteras y se castiga con la pena de muerte hasta la más leve sospecha...Y luego hablaban de la Inquisición de España y del Tribunal de Venecia... ¡Más sangre han derramado ellos en un año que aquéllos en un siglo!