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| Francisco Martínez de la Rosa La boda y el duelo IntraText CT - Texto |
ESCENA IX
DOÑA LUISA, LA CONDESA.
Esta última abre con sigilo la puerta de cris tales y corre después atolondrada
CONDESA.
¿Estás sola?
LUISA.
(Levantándose sobresaltada.)
¿Quién?...
CONDESA.
Soy yo...
¡Mira, Luisa, qué adefesio!...
(Enseña un tocado que trae en la mano.)
Yo misma me he horrorizado
al ponérmelo al espejo... (Lo tira.)
LUISA.
¿Qué haces, mujer?
CONDESA.
Pues ¿qué quieres?
¿Que vaya a espantar al duelo?...
Hurté el bulto a mí cuñada,
que está más negra que un cuervo,
sin que pegue el albayalde
en aquel áspero cuero...
Y me he entrado por la puerta
falsa por verte un momento...
¿No me lo agradeces, Luisa?... (Acercándose a ella.)
Pero ¿qué tienes?
LUISA.
No tengo
nada...
CONDESA.
No es verdad...; si estás
toda temblando..., y advierto
que hasta te falta la voz...
LUISA.
No es nada...
CONDESA.
Dímelo presto...
así, en mis brazos, así...
Bien puedes abrir tu pecho
conmigo... ¿Qué tienes?... Habla...
LUISA.
¿A qué?
CONDESA.
Sentirás consuelo
comunicando tu pena;
que aunque soy loca, no tengo
mal corazón; tú lo sabes...
LUISA.
Tu hermano...
CONDESA.
Sigue... Ya entiendo.
¿Ha venido?...
LUISA.
Sí..., ha venido...
Me ha llenado de improperios,
me ha insultado... ¡Sabe Dios,
Leonor, que no lo merezco!...
CONDESA.
No te aflijas, hija mía...
LUISA.
El va a hacer un desacierto,
según salió...
CONDESA.
No lo temas...
LUISA.
Los ojos echando fuego,
más pálido que la muerte...
Y si halla a don Juan me temo
que suceda una desgracia...
CONDESA.
No tengas ese recelo;
él no dará ningún paso
sin ir a verme primero...
LUISA.
¿Y si no va?... No le has visto
como yo... ¡Si daba miedo!
CONDESA.
Sosiégate y no te apures;
ese primer movimiento
es natural; pero al fin
escuchará mis consejos...
LUISA.
Pues ve, corre...
CONDESA.
Bien; ya voy...
LUISA.
Si no está allí, manda luego
a buscarle...
CONDESA.
Así lo haré...
LUISA.
Dile que vaya al momento,
que le esperas, que estás mala...
CONDESA.
Bien.
LUISA.
Y tenle allí sujeto,
a tu lado.
CONDESA.
Bien está...
LUISA.
Si se expone al menor riesgo...,
te lo digo con mi alma:
¡mira, Leonor, que me muero!...
CONDESA.
¿Y cómo te dejo así?...
Quieres que vaya, y te veo
en un estado...
LUISA.
(Sollozando.)
No..., no...
CONDESA.
Y si aquí permanecemos,
es fácil...
LUISA.
Tienes razón...
CONDESA.
Ve a tu cuarto con pretexto
de vestirte...
LUISA.
¡Buena estoy
para pensar ahora en eso!...
CONDESA.
¿Y qué has de hacer, si es preciso? (Dándole el brazo.)
Ven, hija mía; te dejo
allí y me vuelvo a mi casa...
LUISA.
Vamos...; ni tenerme puedo...
CONDESA.
¡También voy yo con un gusto!...
Pero no tiene remedio;
cada cual a su papel:
tú, a tu boda; y yo, a mi duelo.
(Entran por la puerta de cristales.)