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les 33
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122 tan
118 había
115 leocadia
99 victoriano
97 todo
91 cuando
Emilia Pardo Bazán
El cisne de Vilamorta

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leocadia

    Parte
1 II | García, el del abogado y Leocadia Otero, la maestra de escuela 2 II | primavera, en una romería. Leocadia asistió a ella con varías 3 II | explosión de carcajadas; Leocadia y Segundo detrás, de bracero, 4 II | bajito, casi al oído. ~ ~De Leocadia Otero se refería una historia 5 II | una casa en Vilamorta, y Leocadia, previo el competente examen, 6 II | de conocer a Segundo. Era Leocadia mujer por todo extremo hacendosa: 7 II | juventud había dejado a Leocadia, envuelto en sus amargas 8 II | ellas chacota y ponían a Leocadia el apodo de literata. ¡Literata 9 II | guisados. ~ ~Al tropezar Leocadia con Segundo, la casualidad 10 II | punto pasó por las mientes a Leocadia la idea de que Segundo pudiese 11 II | siquiera a la escuela de Leocadia por no adecentarse un poquillo. 12 II | Segundo de su casa. La de Leocadia le sirvió de refugio, y 13 II | cariño para la amada cabeza. Leocadia admitía, perfilaba, ensanchaba 14 II | acabarse sin más ni más. Leocadia notó las escaseces de su 15 II | armonía se le figuraba a Leocadia un cántico celeste. ~ ~La 16 II | duros por cada frasquito. ~ ~Leocadia, suspirando, salía de su 17 III | desde sus relaciones con Leocadia Otero huía de la de Agonde, 18 III | diablo sabían, pudo ver a Leocadia y Segundo en el balcón, 19 III | por delante del balcón de Leocadia, el aroma de los claveles 20 VI | poner los pies en casa de Leocadia. De seguro que la maestra 21 VI | Segundo. ¡Le quería tanto Leocadia! ¡Era tan extraordinaria 22 VI | la musa, elegía él para Leocadia las menos líricas, las menos 23 VI | flores, por no llevárselas a Leocadia. ~ 24 VII | mujer, estate quietecita»; Leocadia volvía de tiempo en tiempo 25 VII | marcharon las chiquillas. Sintió Leocadia profunda tristeza, y sin 26 VII | ver... acércate aquí?~ ~Leocadia se sentó en la cama y cogió 27 VII | endebles piernecillas... Leocadia iba recordando uno por uno 28 VII | fosfato de cal y baños de mar. Leocadia corrió con él a un puertecillo... 29 VII | epidermis; y una mañana en que Leocadia, llorosa, le suplicaba que 30 VII | pedazo de las entrañas de Leocadia! La maestra había tenido 31 VII | resignada. En nueve años no hizo Leocadia más que cuidar a su jorobadito 32 VII | Acudían a la memoria de Leocadia mil detalles. El niño padecía 33 VII | evocar estos recuerdos sintió Leocadia reblandecérsele el alma 34 VII | voz algo metálica preguntó Leocadia a su hijo: ~ ~- ¿Y qué quieres, 35 VII | firme de persona joven. Leocadia se estremeció, y tartamudeando: ~ ~- 36 VII | de verle, se apoderó de Leocadia el afán de despejar las 37 VII | don Victoriano la corte. Leocadia clavó en el rostro de Segundo 38 VII | me recuerda... ~ ~ ~ ~ ~ ~Leocadia le escuchaba, al principio, 39 VII | estos planes, el rostro de Leocadia se despejó, y levantándose 40 VII | Y diciendo y haciendo, Leocadia frotaba la maquinilla, desobstruía 41 VII | balde! ~ ~No le hizo caso Leocadia, ocupada en cortar ruedecitas 42 VII | aquel café el triunfo de Leocadia. Había comprado un juego 43 VII | poeta afable y propicio, Leocadia le pasó el brazo alrededor 44 VIII | Cisne borra y enmienda, Leocadia se desnuda en su alcoba. 45 VIII | malsano de la sangre... ¡Leocadia tenía celos! ~ ~¡Dolor sin 46 VIII | frialdad del Cisne achacábalas Leocadia a malos oficios de la musa... ¡ 47 VIII | miel: sí, veneno y acíbar! Leocadia sintió acudir llanto a sus 48 VIII | antojaba serlo? ~ ~¿Qué podía Leocadia contra esta gran catástrofe? ¿ 49 VIII | de ella con un ademán que Leocadia estaba viendo todavía a 50 VIII | calor, qué desasosiego! Leocadia se arrojó de la cama, dejándose 51 VIII | la convulsión empezaba y Leocadia contenía los gritos, los 52 VIII | sudores, un instante en que Leocadia perdió el conocimiento. 53 VIII | económicos y su resolución, Leocadia se lavó, se alisó el pelo, 54 VIII | blanquecino y cadavérico... ~ ~Leocadia pasó a la trastienda. Estaba 55 VIII | sudorosa. ~ ~- ¿Qué quería, Leocadia? ¿Anisete de Brizar, eh? 56 VIII | acabó el anisete? ~ ~Vio Leocadia, en el rincón de la trastienda-cocina, 57 VIII | apuro que tenía.~ ~Marchose Leocadia corriendo. ¡No acordarse 58 VIII | tan amostazado Cansín, que Leocadia no se atrevió a llamarle. 59 VIII | repliegue general de arrugas! Leocadia, cortada y muerta de vergüenza, 60 VIII | sin más ceremonias, dio a Leocadia con la puerta en las narices. 61 VIII | la puerta en las narices. Leocadia aguardó. Al cabo de diez 62 VIII | Al cruzar un corredor vio Leocadia al través de una entornada 63 VIII | ocurre a usted, señora doña Leocadia? ~ ~Fórmula exterior relacionada 64 VIII | que los mantenga yo! ~ ~Leocadia fijó sus ojos abatidos en 65 VIII | usted, entre usted, doña Leocadia, y tome asiento... ¿Eh? ¿ 66 VIII | tarde le dijo a Segundo Leocadia:~ ~- ¿Sabes una cosa, corazón? 67 VIII | Charlando así, echaba Leocadia en un pañuelo, anudado por 68 VIII | inexplicable, pronunció: ~ ~- Leocadia... ¡Ya que tú eres la 69 XIII | de aquel corazón? El de Leocadia y hasta el de Victorina 70 XXIII | despojos del moribundo... ~ ~Leocadia no se había acostado: sentíase 71 XXIII | Enseguidita.~ ~Recobró Leocadia su actividad y brío como 72 XXIII | desesperada, lejos de dictar a Leocadia actos de violencia y arrancarle 73 XXIII | pasión por Nieves como la de Leocadia, de esas que absorben el 74 XXIII | su ambición artística. ~ ~Leocadia sirvió el ponche y el café, 75 XXIII | autor... ~ ~No contestó Leocadia, limitándose a sonreír. 76 XXIII | Estaré en la gloria. Anda.~ ~Leocadia salió y volvió arrastrando 77 XXIV | XXIV -~No vaciló Leocadia al día siguiente. Sabía 78 XXIV | Pensaban que fabricaba moneda? Leocadia ya no tenía bienes que empeñar; 79 XXIV | ganas de una finca así... Leocadia exhaló un suspiro de pena. 80 XXIV | vida solterona. De noche, Leocadia pidió a Segundo que le enseñase 81 XXIV | cosas que bien entendía Leocadia no eran inventadas, sino 82 XXIV | hoy o mañana... ~ ~Celebró Leocadia dos o tres conferencias 83 XXIV | recomendación eficaz. Fue Leocadia a la capital, vio al patrón, 84 XXIV | los cajones, ¿verdad? ~ ~Leocadia volvió con el alma empapada 85 XXIV | en desesperado ademán. ~ ~Leocadia, ya en el coche, trató de 86 XXIV | su regazo. Como callaba, Leocadia le preguntó: ~ ~ - ¿Qué 87 XXIV | Al llegar a la ciudad, Leocadia le tocó en el hombro: ~ ~ - 88 XXIV | coche y sólo entonces notó Leocadia que tenía el regazo húmedo 89 XXIV | oía dentro de su corazón Leocadia cuando, de regreso a Vilamorta, 90 XXIV | así Flores derramó sobre Leocadia toda clase de denuestos, 91 XXIV | con los ojos enrojecidos, Leocadia extendió las manos para 92 XXIV | La maldición estremeció a Leocadia... La casa, con la ausencia 93 XXIV | comida, ni encendido luz... Leocadia, sin ánimos para hacerlo, 94 XXV | enmiendas ni ripios. ~ ~A Leocadia la conmovió el libro, más 95 XXV | domingos; de Orense, adonde Leocadia no se atrevía a ir por temor 96 XXVII | sin trabajo reconoció a Leocadia, tal estaba la pobre maestra 97 XXVII | Ah! Buenas noches, Leocadia... Sabe que al pronto no 98 XXVII | hecho a los mimos... Vaya, Leocadia, abur. Váyase a su casa, 99 XVXVIII| Mucho dio que hablar Leocadia en Vilamorta. Estaba enferma, 100 XVXVIII| que no duraría un mes... Leocadia, al oírlo, dejaba caer la 101 XVXVIII| réditos de su empréstito, y Leocadia no pudo pagarlos; por lo 102 XVXVIII| aquel un golpe terrible para Leocadia. ~ ~Acontece a veces que 103 XVXVIII| Algo parecido le sucedió a Leocadia, cuando supo que era preciso 104 XVXVIII| sucedía, o si quería algo, Leocadia tapándose con la ropa solía 105 XVXVIII| sabe por qué, ofrecía a Leocadia tomarla de ama de llaves, 106 XVXVIII| el tiempo se apresuraba y Leocadia se hallaría pronto sin asilo. ~ ~ 107 XVXVIII| Un día de feria salió Leocadia a comprar diversas cosas 108 XVXVIII| parecidos a averiada harina. Leocadia fijó sus ojos en ellos, 109 XVXVIII| bien preparadas... Como Leocadia le pidiese tanto así de 110 XVXVIII| después de comer se encerraba Leocadia en su dormitorio, donde 111 XVXVIII| llevando el vaso azúcar, Leocadia cogió una cuchara de boj 112 XVXVIII| y media, no oyó Flores a Leocadia gemir... Se coló en el cuarto 113 XVXVIII| Pero vamos a ver, Leocadia, qué es esto? ¿Qué tiene, 114 XVXVIII| sobre la mortal palidez de Leocadia asomaron unas manchillas 115 XVXVIII| en un momento de calma, Leocadia hizo una señal a Flores,


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