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Parte
1 III | Tropiezo. -Vendrán tal. Don Victoriano quiere pasar aquí las fiestas 2 III | conversación: la venida de don Victoriano Andrés de la Comba, el ministro, 3 III | Calla, tonto! Don Victoriano viene, le presentamos al 4 III | realmente cogemos a don Victoriano de buen talante, pídanle 5 III | beneficiar el influjo de don Victoriano. Charlando así, llegaron 6 IV | veinticuatro horas llegaba don Victoriano Andrés de la Comba y su 7 IV | dejando respectivamente a don Victoriano el sofá de reps grosella, 8 IV | Terció en el debate don Victoriano, encareciendo el pan: él 9 IV | Y sentía doblemente don Victoriano la veda, porque nada encontraba 10 IV | caliente era indigesto. ~ ~Don Victoriano, reanimado por estas mínimas 11 IV | Tenía los ojos fijos en don Victoriano y pensaba en su destino. 12 IV | Segundo era también don Victoriano un oscuro abogaduelo, enterrado 13 IV | picaba en político y don Victoriano siguió sus huellas. ¿Cómo 14 IV | creció la importancia de don Victoriano, y cuando vino la Revolución 15 IV | aspiraciones la suerte de don Victoriano. Don Victoriano tenía dinero: 16 IV | suerte de don Victoriano. Don Victoriano tenía dinero: acciones del 17 V | pueblo por la estancia de don Victoriano. Recostábase en el diván 18 V | toalla. En cuanto a don Victoriano, la luz matinal revelaba 19 V | mismito... ~ ~No quería don Victoriano; por Dios, que no le quitasen 20 V | su enfermedad, señor don Victoriano, ya no hay como estas aguas. 21 V | Tropiezo despertó en don Victoriano tumultuosas esperanzas. 22 V | de la alameda. Exhaló don Victoriano una exclamación de júbilo. 23 V | en sitio seguro... ~ ~Don Victoriano bajaba los escalones de 24 V | exigente. Sin embargo, a don Victoriano se le inundó el alma de 25 V | medicinales para los ojos! Don Victoriano alargó ambas manos, las 26 V | sonrisa idiota. Bebió don Victoriano cerrando los ojos, con inexplicable 27 VI | tanto como la llegada de don Victoriano, alborotó a Vilamorta la 28 VI | tarde del día en que don Victoriano infringió las prescripciones 29 VI | recibieron los brazos de don Victoriano y se perdió en las honduras 30 VI | Y le traen a don Victoriano el caballo del alguacil! - 31 VI | apasionados relinchos. Don Victoriano recogía las bridas, pero 32 VI | jinete, hizo tanto, que don Victoriano, algo descolorido, tuvo 33 VI | a dos pasos... Señor don Victoriano, lleve usted mi yegua... 34 VI | allí?... ¿Cómo le sentará a Victoriano?... ¿Qué vida haremos?... ¿ 35 VI | Puenteancha, clientes de don Victoriano. Cuando este obtuvo la cartera, 36 VII | imaginación, describió a don Victoriano, a los radicales, satirizó 37 VII | necesidad de hacer a don Victoriano la corte. Leocadia clavó 38 VII | que debo intimar con don Victoriano, para que me dé luego la 39 IX | Vides, que tanto gusta a don Victoriano Andrés de la Comba, es de 40 IX | desde la venida de don Victoriano, algún movimiento se produjo 41 IX | pero a las cuales debía don Victoriano su fortuna política. Discantando 42 IX | caballo. ~ ~- ¿Y el señor don Victoriano? ¿Cómo sigue? ~ ~- ¡Ah! 43 IX | asomándose gritó:~ ~- ¡Tío! ¡Victoriano! ¡Tío!~ ~Dos voces respondieron:~ ~- ¿ 44 IX | antes en Vilamorta, porque Victoriano se empeña en tomar las aguas 45 IX | derredor, como buscando a don Victoriano y Méndez, que estaban un 46 IX | alimentos que consumía don Victoriano, no sin advertir también 47 IX | se dejaba persuadir don Victoriano. Aquellos manjares de otros 48 IX | cuando era uno joven!... Don Victoriano revivía al contacto de sus 49 X | se meció imitando a don Victoriano. El cadencioso balanceo 50 X | expedienteo, todo eso, señor don Victoriano, no se hizo para mí. No 51 X | Hombre... pch... - y don Victoriano sacudió la ceniza del puro - ; 52 X | ofensa... - prosiguió don Victoriano - . Yo entiendo poco de 53 X | probar fortuna... ~ ~Don Victoriano se levantó y salió al balcón 54 X | de la política, señor don Victoriano, creo que no debe usted 55 X | descompuso el semblante de don Victoriano, dejando salir a la superficie 56 X | la cola! - prosiguió don Victoriano deteniéndose - . Usted lucha 57 X | pensamientos negros que don Victoriano ocultaba, merced a esfuerzos 58 X | De repente recordó don Victoriano la presencia de Segundo, 59 X | sonreía:~ ~ - Pero, señor don Victoriano... - murmuró - , con arreglo 60 X | Que nada, señor don Victoriano, que nos la juegan, que 61 X | se atreviesen... ~ ~Y don Victoriano, reanimado, excitado, siguió 62 X | Primo, y conciliaba don Victoriano. En su furia, Clodio metía 63 X | la transformación de don Victoriano. Al retirarse del balcón, 64 X | quiero interrumpir a don Victoriano... Salúdele usted de mi 65 XI | Vides y el regreso de don Victoriano y su familia a Vilamorta. 66 XI | a Vilamorta. Quería don Victoriano tomar las aguas y a la vez 67 XI | manejaban los palillos, don Victoriano, instalado en casa de Agonde, 68 XI | evidente. Experimentaba don Victoriano el pasajero alivio que producen 69 XI | acelerar se la combustión, don Victoriano parecía regenerarse, cuando 70 XI | mientras estuviese allí don Victoriano, sofrenando a duras penas 71 XI | año, la presencia de don Victoriano y la ya declarada lucha 72 XI | proponía retratar a don Victoriano, en los cuarterones del 73 XII | muy joven, dotándola don Victoriano en algunos miles de duros, 74 XII | respeto desesperaron a don Victoriano, que buscaba en el matrimonio 75 XII | nacer la niña, esperó don Victoriano resarcirse con creces en 76 XII | rico y joven cliente de don Victoriano, venía con cierta frecuencia, 77 XIII | cerrado la noche, cuando don Victoriano y su familia salieron hacia 78 XIII | preguntaba con interés don Victoriano. ~ ~ - ¡Ah! ¡Una cosa soberbia! 79 XIII | sillas a las señoras, y a don Victoriano se lo llevó el alcalde a 80 XIII | llevar el retrato de don Victoriano: se la tenían jurada, y 81 XIII | mientras los partidarios de don Victoriano atendían, de una parte a 82 XIII | o mejor el coloso de don Victoriano, que ocupaba todo un frente, 83 XIII | con él la apoteosis de don Victoriano, la gloria de sus laureles, 84 XIV | sangre. ¿Sabría algo don Victoriano? No tardó en tranquilizarse 85 XIV | hábilmente recatadas. Reíase don Victoriano recordando algunos de aquellos 86 XV | se formó alrededor de don Victoriano y su esposa, de la salida 87 XVIII| agrícolas en el balcón, don Victoriano, un tanto rendido de su 88 XVIII| catarata de los diabéticos. Don Victoriano sentía escalofríos. Ya le 89 XIX | Protestaron Méndez y don Victoriano en nombre de la cortesía 90 XIX | desdeñosamente pensando en don Victoriano y sintió el gran desprecio 91 XXI | propósito de lo cual, don Victoriano emitió algunas ideas de 92 XXI | entró Mademoiselle, sino don Victoriano. Nada tenía de sorprendente 93 XXI | La verdad es que don Victoriano venía grave, y aun algo 94 XXII | mortal la enfermedad de don Victoriano? ¡Tal vez sí! Estaba muy 95 XXII | costumbre: afortunadamente, don Victoriano parecía distraído por su 96 XXII | calcula los actos. ~ ~Don Victoriano, al ver entrar en su aposento 97 XXII | grandes dificultades, y don Victoriano aún vivió unos días. A las 98 XXVII| el fallecimiento de don Victoriano Andrés de la Comba, protector 99 XXVII| desde que le faltaba don Victoriano, Vilamorta carecía de eco