| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText | ||
| Alfabética [« »] ni 134 nido 1 niebla 2 nieves 202 nimiedades 1 niña 43 niñadas 1 | Frecuencia [« »] 224 más 221 sus 210 como 202 nieves 181 usted 170 qué 167 era | Emilia Pardo Bazán El cisne de Vilamorta IntraText - Concordancias nieves |
Parte
1 IV | exclamaciones y preguntas. ~ ~- Nieves, ¿está el chocolate a su 2 IV | tomarlo claro o espeso?~ ~- Nieves, este pellizco de bizcocho 3 V | del sombrerón. No llevaba Nieves guantes, ni en su tez se 4 V | bicarbonato de las aguas. Nieves, reclinada en un banco de 5 V | tan peligrosa posición. Nieves riñó a la chiquilla. ~ ~- 6 VI | obligaba a subir y descubrir. Nieves, reclinada en la jamúa, 7 VI | gran suavidad, y entretanto Nieves y Segundo, riéndose confidencialmente 8 VI | usted? Pues ya lo verá. ~ ~Nieves miró con gran curiosidad 9 VI | muchacho la sorprendía. Nieves llevaba en Madrid una vida 10 VI | exhibió poco a su mujer. Nieves recogió unos cuantos saludos 11 VI | a esto se redujeron para Nieves los placeres del ministerio. 12 VI | Mal año para Gayarre! Y Nieves se rio afablemente, disimulando 13 VI | gente, ni ella conmigo? Nieves me ha convidado a ir a las 14 VI | familia... ¡En familia! Cuando Nieves vuelva a Madrid este invierno, 15 VII | que en la existencia de Nieves él no desempeñaba papel 16 IX | horas, durante las cuales Nieves hacía labor, prestando oído 17 IX | cepa estaban Victorina y Nieves. Entreteníase la niña en 18 IX | y desapareció. En cambio Nieves, levantándose del banco 19 IX | esto, tenía el rostro de Nieves la expresión distraída con 20 IX | usted a Victorina -añadió Nieves riendo...-. ¿Dónde se habrá 21 IX | Venga usted... ~ ~Remangose Nieves la bata de cretona blanca 22 IX | del balcón. Allí se detuvo Nieves, exclamando: ~ ~- Los llamaré 23 IX | a las personas formales, Nieves se volvió y dijo con la 24 IX | subió la voz de Méndez. ~ ~- Nieves, Nieves... Que bajes, si 25 IX | de Méndez. ~ ~- Nieves, Nieves... Que bajes, si te es igual.~ ~- 26 IX | lagares... ~ ~No hubo remedio. Nieves se quedó a la puerta, temerosa 27 IX | Segundo dio el brazo a Nieves y en la última grada se 28 IX | Sí me acuerdo - respondió Nieves, guiñando, a causa del sol, 29 IX | Y eso - preguntó Nieves en tono jocoso - , no sucede 30 IX | será el de las Vides. ~ ~Nieves bajó la vista, y después 31 IX | imperiosa descortesía dijo a Nieves: ~ ~- Subamos.~ ~Reuniose 32 X | balcón, vio enfrente de sí a Nieves que le decía con afabilidad: ~ ~ - ¿ 33 X | movimiento de sorpresa de Nieves no pasó inadvertido para 34 X | usted me mandara quedarme.~ ~Nieves enmudeció. Por cortesía, 35 X | veremos en Vilamorta... Adiós, Nieves... No quiero interrumpir 36 X | Sin tomar la mano que Nieves le tendía y sin volver la 37 X | desasirse, y echó a correr hacia Nieves, que se reía a carcajadas 38 XI | combista formaron en torno de Nieves una especie de corte. Todas 39 XI | a engrosar el séquito de Nieves. Declarose Victorina protectora 40 XI | saludó ceremoniosamente a Nieves, que le correspondió con 41 XI | estudio en no acercarse a Nieves, lo mismo que si entre los 42 XI | al camino real, dejando a Nieves y Segundo rezagados. Era 43 XI | poeta evitaba las ocasiones. Nieves, sin embargo, miró inquieta 44 XI | de anochecido, y como si Nieves pretendiese borrar la impresión 45 XI | Segundo que dar la mano a Nieves y desviarlas ramas frescas 46 XI | plantas. ~ ~ - Tome usted, Nieves.~ ~Ella se acercó, y él, 47 XII | XII -~Era Nieves lo que suele llamarse una 48 XII | y doloroso despecho que Nieves veía en él al marido grave 49 XII | sus aflictivos síntomas, Nieves, por extraño caso, se halló 50 XII | cumplido... Persistía en Nieves el recuerdo de que el marqués 51 XII | florecía la segunda juventud de Nieves, los veintinueve o treinta 52 XII | del poeta... Parecíale a Nieves que en el vaso de porcelana 53 XIII | entreteniendo bastante a Nieves. ~ ~ - ¿Ve aquellas? Son 54 XIII | Agonde daba el brazo a Nieves, desviaba la gente y explicaba 55 XIII | para dejar ancho sitio a Nieves, a Victorina y a Carmen 56 XIII | viniese encima. Quedose Nieves algo más retirada, y se 57 XIII | ahora me ve usted tampoco, Nieves - murmuró el poeta, inclinándose 58 XIII | Es verdad... - contestó Nieves, turbada por tan sencilla 59 XIII | selecto de la frase. ~ ~Nieves no chistó. Instintivamente 60 XIII | balcón al grave estampido, y Nieves no se atrevía a mirar al 61 XIII | horizonte diurno. ~ ~También a Nieves le gustaba la alternativa 62 XIII | suyas tenazmente fijas en Nieves, y la veía inundada de claridad, 63 XIII | pronunciaba un nombre... ~ ~ - ¿Nieves?~ ~ - ¿Qué?~ ~ - ¿No había 64 XIII | vida... breves momentos, Nieves... pero mientras brilla... 65 XIII | Agonde, a voces, llamaba a Nieves. ~ ~ - Nieves, venga... 66 XIII | llamaba a Nieves. ~ ~ - Nieves, venga... venga... El primer 67 XIII | una rueda de fuego... ~ ~Nieves se levantó apresuradamente 68 XIII | falleció. ~ ~Al retroceder Nieves para sentarse otra vez, 69 XIII | pie detrás de la silla de Nieves. Bajó la cabeza, muy avergonzada 70 XIII | marcharse dejando solos a Nieves y Segundo. Este se sentó 71 XIII | los momentos favorables! Nieves le había alentado: él no 72 XIII | una expresión tranquila de Nieves indicaban a Segundo que 73 XIII | atenerse. ~ ~Tornó al lado de Nieves, pero esta se había incorporado, 74 XIII | pastoso reír, explicaba a Nieves las intrigas de entre bastidores. 75 XIII | vientre para que volase. ~ ~Nieves contemplaba atentamente 76 XIII | balcón, y allí le tenía Nieves, a su derecha, al lado suyo. 77 XIII | alrededor del cuerpo; de Nieves, apoyando con brío la palma 78 XIII | artificio que daba al talle de Nieves gran parte de su púdica 79 XIII | sin recelo de lastimar a Nieves, deseoso, al contrario, 80 XIII | por la audacia de Segundo, Nieves callaba, no atreviéndose 81 XIV | XIV -~Nieves pasó la noche intranquila, 82 XIV | cubría todo el cuerpo... Y Nieves tomó el chal, se lo puso 83 XIV | escritas en el rostro... A Nieves le dio un vuelco la sangre. ¿ 84 XIV | consentido pegar los ojos. Nieves convino en que era cosa 85 XIV | Cosa de media hora estuvo Nieves asomada, hasta que se le 86 XIV | sudor copioso, explicaba a Nieves las notabilidades conforme 87 XIV | todo este señorío, créame, Nieves, no se junta el valor de 88 XIV | proverbiales en el país, mientras Nieves, tranquilizada por la risa 89 XIV | deslizaba sereno y sin lances, y Nieves probaba la impaciencia inevitable 90 XV | desvió. ~ ~ - No pise ahí, Nieves... cuidadito...~ ~Ella se 91 XV | a divertirse. Sentaron a Nieves en el lugar más conspicuo 92 XV | lanzándose en busca de pareja. ~ ~Nieves miraba, sorprendida, el 93 XV | las manos... Acordábase Nieves de las descripciones de 94 XV | pisotones y rodillazos; y Nieves, habituada a presenciar 95 XV | las habaneras. ~ ~Cuando Nieves entró la miraron las demás 96 XV | Ah! ¡Efectivamente, Nieves se aburría! ¡Y si las señoritas 97 XV | surtió efecto maravilloso en Nieves, borrando del todo los residuos 98 XV | Agonde el nombre de Segundo, Nieves alzó los ojos, su rostro 99 XVI | bando femenino solía tomara Nieves por confidente e inspiradora. ~ ~ - 100 XVI | confidente e inspiradora. ~ ~ - Nieves, venga acá... Nieves, mire 101 XVI | Nieves, venga acá... Nieves, mire qué tonta es Carmen 102 XVI | en el cogote... Y diga, Nieves, ¿qué le haremos esta noche 103 XVI | compungido de un bebé - . Mire, Nieves, me dijeron así: «Eche las 104 XVI | que me las ataron! ~ ~Aquí Nieves hacía coro a las carcajadas 105 XVI | que tenía mucho gracejo. Nieves creía vivir en un mundo 106 XVII | poco aficionado a juegos y Nieves tampoco tomaba en ellos 107 XVII | daba tormento al bigote; Nieves bajaba los ojos y jugaba 108 XVII | menor tentativa de decirle a Nieves dos palabras. ~ ~ - ¡Qué 109 XVIII| curso de sus ideas. ¿Por qué Nieves no se hacía cargo del grave 110 XVIII| Bah, qué disparate! ¡Nieves no le quería; no le había 111 XVIII| escondidos. ~ ~Procuraba Nieves ocultarse bien, por pereza, 112 XVIII| murmuró muy quedo: ~ ~ - ¿Nieves?~ ~ - Eh... - chilló asustada - . ¿ 113 XVIII| penetrando en el albergue de Nieves con tanta impetuosidad, 114 XVIII| en el salón... - balbució Nieves, prestando ansioso oído 115 XVIII| temor. ~ ~ - Pues la adoro, Nieves. La adoro y usted me quiere 116 XVIII| Segundo estaba al lado de Nieves, hablando con arranque fogoso, 117 XVIII| frías y duras ballenas, y Nieves, trémula, se echaba atrás. 118 XVIII| Usted me quiere, Nieves... usted me quiere... Dígalo 119 XVIII| de convocatoria... ~ ~ - Nieves, ¿dónde está? Victoriniña, 120 XVIII| limonero, en el cual se embutía Nieves para desviarse de Segundo, 121 XVIII| usted claro. ~ ~Esta vez Nieves, con esfuerzo, articuló 122 XIX | XIX -~Respiró Nieves. Estaba... así... como aturdida. 123 XIX | Carmen!~ ~ - ¿Dónde está? ¡Nieves! ¡Nieves! ¡Nieves! - respondieron 124 XIX | Dónde está? ¡Nieves! ¡Nieves! ¡Nieves! - respondieron 125 XIX | está? ¡Nieves! ¡Nieves! ¡Nieves! - respondieron desde varios 126 XIX | Cuando entraron en la casa, Nieves, más serena, recapacitaba 127 XIX | Quién se había enamorado de Nieves hasta la fecha? Cuatro galanterías, 128 XIX | evitar... ~ ~No se atrevió Nieves a decirse a sí misma lo 129 XIX | voces otra música: ~ ~ - Nieves, ¡la muiñeira! ~ ~ - ¡La 130 XIX | Dios! ~ ~ - ¿La sabe toda, Nieves?~ ~ - Todita. ¿Pues no la 131 XIX | se desprendía la falda, Nieves, alzándose del piano, reparó 132 XIX | atender a conversación alguna. Nieves, aquella mujer tan respetada, 133 XIX | despecho del deber y la razón, Nieves le amaba... ¡Lo había dicho! 134 XIX | ausencia. ¿Se acostaría Nieves ya? Con estos pensamientos 135 XIX | divino coloquio de amor con Nieves, entre los claveles y las 136 XX | coloquio en el limonero, Nieves rehuía toda ocasión de hallarse 137 XX | en lugar de alentarle, Nieves le pagase con claros desdenes. 138 XX | mundo se interponía entre Nieves y él, le acometían violentos 139 XX | violentos impulsos de gritar: - «Nieves, ¡dígame usted otra vez 140 XX | la reserva sistemática de Nieves, y también en su ambición 141 XX | y volver a encontrar a Nieves, decíale infalible instinto 142 XX | que entre la persona de Nieves y la suya no existía otro 143 XX | sometió la proposición a Nieves. Es el caso que Victorina 144 XX | mejilla en el cuello de Nieves, paseábale las manos por 145 XX | de notar su presencia. ~ ~Nieves, al principio, se resistió 146 XX | tú no sabes... - murmuró Nieves, regalando al poeta una 147 XX | tomaron parte en la expedición Nieves, Victorina, Carmen, Segundo 148 XX | del tobillo y rodillas. Nieves, molestada, se detenía de 149 XX | Hugonotes... ~ ~Convino Nieves en que efectivamente era 150 XX | la vuelta. Inquietaba a Nieves la bajada, y quería emprenderla 151 XX | días! ¿Se acuerda usted, Nieves, la noche que jugamos al 152 XX | solar, se vería el rubor de Nieves. ~ ~ - Vamos - dijo eludiendo 153 XX | se alejaron, y Segundo y Nieves prosiguieron su ruta, sin 154 XX | pronunciar una sola frase. Nieves empezaba a sentir cierto 155 XX | Aunque Segundo dejaba a Nieves el lado menos expuesto, 156 XX | el pavor en el ánimo de Nieves, ni le parecía menos arriesgada 157 XX | Pues vamos - suplicó Nieves con apremiante ruego - ... 158 XX | respuesta, Segundo arrastró a Nieves, torció a la izquierda, 159 XX | tenemos - indicó Segundo. ~ ~Nieves obedeció maquinalmente, 160 XX | como las algas marinas, y Nieves, al apoyar el tacón en el 161 XX | primera latir el corazón de Nieves bajo su mano... ¡Y bien 162 XX | derramó en la boca misma de Nieves esta pregunta: ~ ~ - ¿Me 163 XX | frente al precipicio, y Nieves a su orilla, de espaldas, 164 XX | Era la yerta boca de Nieves, desmayada en sus brazos... ~ ~ 165 XX | buscarles y a cantar victoria. Nieves, al recobrar los espíritus 166 XXI | sobre los detalles del caso; Nieves, en cambio, hablaba más 167 XXI | Pues si era un milagro que Nieves no estuviese a estas horas 168 XXI | una fuerza, que no sé... Nieves negaba, haciendo por reírse; 169 XXI | pavura ablandaban el alma de Nieves, haciendo palpitar su insensible 170 XXI | llegada de Tropiezo para que Nieves correspondiese explícitamente 171 XXI | de ponerse de acuerdo con Nieves? ~ ~Diríase que existe en 172 XXI | agrícolas y sociológicas, Nieves, que había salido al balcón 173 XXI | mochuelo a su olivo. ~ ~Sentada Nieves ante la mesita donde tenía 174 XXI | Entrenzó después el pelo a Nieves, y esta se echó atrás, respirando 175 XXI | Salió la francesa, y Nieves, muy cavilosa, apoyó el 176 XXI | su madre; sin embargo, a Nieves se le puso carne de gallina, 177 XXI | preñado de tempestades... Nieves, observando que no se acercaba 178 XXI | Bien hecho... Mira, Nieves...~ ~ - ¡Qué... qué!...~ ~ - 179 XXI | Qué... qué!...~ ~ - Mira, Nieves, nos vamos a Madrid cuanto 180 XXI | qué aprensión! - exclamó Nieves, respirando y aprovechando 181 XXI | buen cuidado te da a ti! ~ ~Nieves se levantó trémula, casi 182 XXI | grave... yo te quise mucho, Nieves... te quiero aún... tanto 183 XXI | siento tan enfermo... ~ ~Nieves se acercó en actitud cariñosa, 184 XXI | falta que le hacía la tila a Nieves! Tenía los nervios más tirantes... 185 XXI | anti-histérica. Tragola Nieves, y con algunos bostezos 186 XXII | mayor heroísmo. ~ ~Tampoco Nieves gozó mucho los blandos favores 187 XXII | desmejorado el pobre... Y Nieves experimentaba un comienzo 188 XXII | nadies... Y aquí volvía Nieves a repasar la parentela, 189 XXII | Era lo mejor. ~ ~Pasó Nieves la mañana en un estado de 190 XXII | a descabezar la siesta. Nieves tomó el camino de su cuarto. 191 XXII | a gusto así...~ ~Mirose Nieves al espejo, y se vio descolorida. 192 XXII | salón, detúvose el grupo... Nieves exhaló un chillido altisonante, 193 XXII | Socorro! ¡Se muere papá!~ ~Nieves, sin osar acercarse a su 194 XXII | El Cisne se acercó a Nieves, que derrumbada en el sofá, 195 XXII | mandan a buscar un médico, Nieves. ¿Qué hago? ~ ~ - ¡Vaya 196 XXII | veinticuatro horas de su entierro, Nieves y Victorina, rigurosamente 197 XXIII| Y no era su pasión por Nieves como la de Leocadia, de 198 XXIII| carne y subyugan el alma; Nieves sólo vivía en su cabeza, 199 XXIII| generadores eternos de la ilusión. Nieves encarnaba en forma visible, 200 XXIV | cuya heroína sólo podía ser Nieves Méndez. Pero lo que no podía 201 XXV | eran amigas de la madre de Nieves Méndez, y por tal conducto 202 XXV | noticias muy satisfactorias. «Nieves vive retiradísima... Me