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| Emilia Pardo Bazán El cisne de Vilamorta IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Parte
501 X | pasantía en casa de don Juan Antonio Prado, que me hizo aplicar 502 VIII | Leocadia en un pañuelo, anudado por las cuatro puntas, onzas 503 X | camino se detuvo, retrocedió, anudó los brazos al cuello del 504 XIII | bombas de palenque, la señal anunciada en el programa de las fiestas. 505 VI | Entonces se representó el drama anunciado por el estanquero, con grave 506 XVXVIII| pagarlos; por lo cual se le anunció que el acreedor estaba en 507 XIII | el globo, de lánguido y apabullado, volvíase turgente por algunas 508 XVIII | pronunció ella con voz apagada por el temor. ~ ~ - Pues 509 XIII | tan presto encendidas como apagadas. No obstante, el regocijo 510 XIII | y su estallido, aunque apagado por la distancia, levantaba 511 VII | leña, que ese fuego se está apagando y van a salir mal los bistés... - 512 VIII | desabrochó, dejó caer la ropa, apagó el quinqué y sepultó la 513 XIV | doliente mugir de las vacas apaleadas, el chillido de terror de 514 V | a usted la alacena... el aparador... ~ ~Entreabrió la niña 515 XVXVIII| sartenes, cazos, jeringas, aparatos de petróleo, y en una esquina, 516 IX | repente, entre dos vallados, aparecía un angosto sendero, orillado 517 XIII | dibujos de sus cuarterones aparecían prolongados como los presenta 518 XI | que junto al estribo había aparecido el mes anterior un cadáver. 519 IV | sillas y butacas. A poco rato aparecieron las señoras, ya sin sombrero, 520 VI | Al revolver de la vereda, apareció el crucero de piedra oscura, 521 VI | puntiagudas, que la tablilla del aparejo le obligaba a subir y descubrir. 522 VI | cabalgaduras y el estado de los aparejos, calculando cuantas probabilidades 523 VIII | cadena tan leve y florida en apariencia y tan dura de forjar en 524 XVIII | quisiese, aquel día hubiera apartado el cuerpo... o gritado... 525 VI | llevamos en el bolsillo apartamos el oro y la plata, dejando 526 XX | esa cuestecita... Anda, apártate. ~ ~No ocurriéndoseles ya 527 VII | Un favor... ¡No me apartes la cara!~ ~El jorobado notó 528 X | el salón, rompió a hablar apasionadamente, con frases que brotaban 529 VI | descompuesto, exhalando apasionados relinchos. Don Victoriano 530 V | afirmarlo, el médico se apeaba, atando su montura a una 531 VI | descolorido, tuvo por prudente apearse. Agonde, furioso, se bajó 532 XXIV | a los campesinos: ningún apego a los terrones; ¡pero la 533 IX | al recién venido, que se apeó prestamente del caballo. ~ ~- ¿ 534 IX | hora presente debían ser apergaminadas solteronas o respetables 535 XXIII | por el olor groseramente aperitivo y excitante del mondongo 536 XIII | encenderse y a tomar vigor la apestosa mecha. Los artífices del 537 V | reclama... Si al señor le apetece el pan... Y para su enfermedad, 538 XX | lo encontraba tentador y apetecible... y no obstante, el instinto 539 XVII | hacía luna y eran las noches apetecibles para gozadas, así que se 540 XXI | Dónde y cuándo lograría la apetecida ocasión de ponerse de acuerdo 541 II | aderezar para él platos apetitosos y nutritivos, amén de encargarle 542 XIV | rato a la ventana. Se había aplacado un poco el tráfago comercial, 543 VII | para dormir; el calor se aplacó; vino la tarde, y se marcharon 544 XIII | saldría con felicidad. Por eso aplaudían y lanzaban burlescos aullidos 545 II | compañeros de cátedra le aplaudieron a rabiar. Adquirió entre 546 IV | desgonzado, faltándole el aplomo, la actitud que revela el 547 XIII | cortedad y timidez que se apoderaban de ella en cuanto la miraba 548 XXIII | ambiente. Segundo sentía apoderarse de su cuerpo un sopor grato. ~ ~ - ¿ 549 II | chacota y ponían a Leocadia el apodo de literata. ¡Literata ella! ¡ 550 X | manuscrito arrinconado, apolillándose en un cajón, que le corten 551 II | tenía la facultad crítica aposentada en las cavidades cardíacas, 552 XX | primeras cubas para que se aposentase el mosto, ya fermentado. 553 XIII | altura, ascendiendo con él la apoteosis de don Victoriano, la gloria 554 XIX | ansiosa, vestida de blanco, apoyada sobre el balaustre de madera 555 XIII | alrededor del cuerpo; de Nieves, apoyando con brío la palma de su 556 X | que había olvidado casi. Y apoyándole otra vez ambas manos en 557 XX | algas marinas, y Nieves, al apoyar el tacón en el suelo, sintió 558 VI | estuvo en la silla. En vez de apoyarse en el estribo, apretó los 559 IV | Suecia se tendía pidiendo apoyo, encontró otra mano de presión 560 XXVI | ni una línea más, ni una apreciación crítica, ni un leve indicio 561 X | parece que las chicas se los aprenden de memoria... Pues allá 562 X | hizo aplicar los codos y aprender cuántas púas tiene un peine, 563 II | primera y un regular despejo: aprendiéndose, cuando era menester, páginas 564 II | que reflexivo y estudioso, aprendió sólo y a tientas el francés, 565 VI | modo tan desusado... Bah, aprensiones. Entre aquel chico y ella, 566 XVXVIII| y cambios, el tiempo se apresuraba y Leocadia se hallaría pronto 567 XIII | Nieves se levantó apresuradamente y reclinose de pechos en 568 XIX | la requirió con un punteo apresurado, cortés, pero apremiante, 569 XII | destrucción de su organismo y apresurar la crisis de la madurez, 570 VII | cinturón o aro de hierro que le apretaba el pecho; entonces la madre, 571 VIII | Dinero! - rugió el abogado apretando los puños - . ¡Me pide usted 572 XXI | con los denegridos labios, apretándola al mismo tiempo contra sí... 573 XIII | humeante y sangriento, y apretándolo hasta estrujarlo y deshacerlo 574 XXIV | cólera o de cariñosa lástima, apretándose la frente con ambas manos, 575 XX | brazo de su salvador. Con apretar un poco más los labios, 576 XVIII | heladas de frío y pavor... Apretolas hasta estrujarlas. ~ ~ - 577 XIII | les clava un alfiler o les aprieta fuertemente la región del 578 XXVI | tipográfica del libro; no aprobaba el sabor romántico del título 579 III | agitaba como una lagartija, aprobando. No le desagradaban a él 580 IV | volviose hacia Agonde, que aprobó, mostrando entender el terminillo. 581 XXIII | los sabañones; el alcalde aprovecha un reducidísimo soportal 582 XXI | comprendía que era preciso aprovechar el primer instante en que 583 XIV | el talle, y que el poeta aprovecharía el primer momento para aparecer 584 XI | del gran charco. Como se aproximaba el anochecer, las niñas 585 IV | había quedado atrás, no aproximándose al estribo, esta vez anduvo 586 XX | del río; y como la niña se aproximase, la detuvo y la obligó a 587 II | respetada en Vilamorta por sus aptitudes formicarias. ~ ~Aspiraba 588 III | con más miedo que si le apuntasen con una escopeta... ¡Arrastrar, 589 III | usted un mandria, que se apura por todo... Está usted ahí 590 V | en la pared. ~ ~- ¿Es tan apurada la cosa?~ ~- ¡Tssss! La 591 VIII | no se renuevan jamás y se apuran hasta la suma vetustez. 592 XVI | las prendas, al florón, a apurar una letra y a adivinar el 593 XVXVIII| busca de don Fermín. Que se apurase, que esto no era de broma... 594 XXVII | Bien, mujer, bien; no se apure. Hoy mandé que le diesen 595 IV | Por fin el remolino se aquietó subiendo a la botica el 596 XXV | persona alguna capaz de aquilatar el mérito de una poesía, 597 IX | flora requemada, crasa, árabe, de embriagadores perfumes. 598 IV | del ojo; y su semblante, arado y marchito, mostraba impresas 599 XV | mal despabiladas, ni la araña de hojalata con bujías formaban 600 VII | mesándose el cabello y arañándose el rostro. Después corrieron 601 XIX | formaba el monte: cuestión de arañarse los muslos, de rozarse las 602 VI | oro de los Campomanes y Arandas. Con su fisonomía afilada 603 XXI | Segundo quería concertar algo, arbitrar un medio para verse, para 604 XVIII | divididas por tupidísimo arbolado, y comunicadas por escalinatas 605 IV | tenía aspecto triste, de arbolillo ético; mientras su mamá, 606 XIII | cuanto la miraba Segundo. Dos arbolitos más ardían en los ángulos 607 II | flor rara y peregrina, un arbusto de climas remotos; ignoró 608 XVXVIII| tras de las náuseas y las arcadas y los convulsivos esfuerzos 609 IV | carretela descubierta, de arcaica forma, penetró majestuosamente 610 VI | consideraban con respeto los arcaicos jaeces del hidalgo, claveteados 611 IX | mesa, eran otros tantos arcaísmos encantadores para él, que 612 XI | florecillas silvestres que la niña archivaba en un saquito de cuero de 613 XI | serie de montículos de toba arcillosa que la pala de los mineros 614 I | despacio, y el terreno craso y arcilloso apagaba el ruido de las 615 XIV | apareciendo, nombrándole los arciprestes, los párrocos, los médicos, 616 XIII | Segundo. Dos arbolitos más ardían en los ángulos de la plaza, 617 XX | si gusta...~ ~Y con loco ardimiento, sin aguardar respuesta, 618 II | produjo con asombrosa rapidez. Ardió y se consumió en incendio 619 VIII | bullir del cerebro y el ardor malsano de la sangre... ¡ 620 III | consejos. Comprometido y arduo caso: un solo de estuche 621 VIII | tachaduras, con montículos de arenilla y algún garrapato a trechos. 622 XVI | de carnero, las sardinas arenques y el pan de centeno abundasen 623 XVIII | humillante!... ~ ~Carcajadas argentinas y exclamaciones juveniles 624 XIII | allá de Cebre, gente muy aristócrata, Dios nos libre... La gorda 625 VI | delgados y barba y nariz aristocráticamente puntiagudas, sus ojos benévolos, 626 IX | civilizadora de las clases aristocráticas: serie de importaciones 627 XIV | a caballo uno a uno, muy armados de látigo y espuelas, y 628 III | más que serenata: hay que armar cualquier estrépito por 629 XXIV | Flores! Imposible, imposible: armaría un escándalo que alborotase 630 XIII | calceta, que debe estar en el armario sobre la carta ejecutoria - . 631 II | hacendosa: nunca faltó en sus armarios ropa blanca, en su sala 632 XIII | levantaban unos extraños armatostes, que así podían parecer 633 XIII | Ánimo... ~ ~En el balcón se armó un alboroto. Carmen Agonde, 634 XVIII | cabeza de los dos, y gimió armoniosamente el ramaje. ~ ~ - Por Dios, 635 VIII | remataditas por consonantes armoniosos y oportunos, con cierta 636 VII | inferior, muy saliente, armonizaba con el carácter de desviación 637 VII | tenía como un cinturón o aro de hierro que le apretaba 638 VII | prominencia de su espinazo arqueado, sintió la maestra una punzada 639 I | que, con arreglo al orden arquitectónico peculiar de las grilleras, 640 XV | Hacia el centro del salón se arracimaban los hombres, confundiéndose 641 XV | paraban, remangaban la cola, arrancaban el adorno todo alrededor 642 IX | herraduras se deslizaban arrancando chispas, y el animal, arrastrado 643 XXIV | delirio amoroso y lían... A arrancarlas pronto. Todo era por bien 644 I | iracundos puntapiés, que les arrancaron gruñidos entrecortados y 645 XIII | mariposa, y aun a costa de arrancárselas la pararía: a las mariposas 646 XVIII | fuerzas humanas que de aquí me arranquen... suceda lo que suceda. ¿ 647 VI | ojos, al mismo tiempo, se arrasaron en lágrimas. Mademoiselle 648 XIII | cogiéndole las manos, la arrastraba al balcón. Era el momento 649 XV | bofes; iban las parejas arrastradas por su propio impulso a 650 IX | arrancando chispas, y el animal, arrastrado por su peso, podía caerse. 651 XX | enlazados, que las aguas del río arrastrarían... Hasta presentía la escena 652 III | dudas, suspiró y en algunos arrastres briosos y decisivos se resolvió 653 XX | aguardar respuesta, Segundo arrastró a Nieves, torció a la izquierda, 654 IV | azul fuerte, muy justo, que arrebataba la sangre a sus mejillas 655 I | súplica vehemente siguió arrebatada caricia, que se perdió entre 656 XXI | correspondiese explícitamente al arrebato del poeta, y Segundo quería 657 XXVII | visitar a Segundo, e iba muy arrebujado en su bufanda. A la puerta 658 XXIII | Cesa de llover una semana; arrecia el frío; cae helada y la 659 III | arreglaré después. ~ ~- Te las arreglarás... Sí, sí, bien hablas... 660 III | residir en Madrid... Yo me las arreglaré después. ~ ~- Te las arreglarás... 661 XIX | comprenden? Yo cierro y que se arregle como pueda. ¡Ave María de 662 VIII | Ramón en mangas de camisa, arremangado, luciendo su valiente musculatura 663 XXIII | cuchillo el matachín, de arremangados brazos. Segundo, encerrado 664 XIV | de expansión y aire, de arremeter contra los hombres y pellizcar 665 VIII | centro del escaparate, se arremolinaba un enjambre de moscas: ya 666 XIX | algunas vueltas rápidas que arremolinaron las enaguas de Teresa, acabó 667 XXV | impresión, chico?~ ~Al punto se arrepintió de semejante debilidad, 668 XX | subida pone miedo... ~ ~Arribaron por fin a la cima. La perspectiva 669 II | de suspirantes: un rico arriero retirado, con taberna abierta, 670 XX | Nieves, ni le parecía menos arriesgada la aventura: se centuplicó 671 III | enterados... - murmuró Agonde arrimando el frasco a la nariz -. ¿ 672 XXIV | palabra. Bajó la cabeza y, arrimándose a su madre, se recostó en 673 X | cómicos, dejar el manuscrito arrinconado, apolillándose en un cajón, 674 XIII | de puro solícito, las fue arrinconando para dejar ancho sitio a 675 XI | flora acuática. Segundo se arrodilló en el encharcado suelo y 676 XIX | entre los dedos, y previo un arrogante repique, entró en escena. 677 VI | y al llegar al pueblo, arrojaba al río las flores, por no 678 XVXVIII| era tanta que la pudiese arrojar, ni tan poca que le produjese 679 XV | enrollaban, y después de arrojarlo en una esquina, volvían 680 XXVI | intacto... - Y yo no la arrojé al Avieiro aquel día en 681 XI | preparativos, y se comentaba el arrojo del hijo del tabernero, 682 VIII | subió a la cama de nuevo, se arropó, y quedó anonadada, sin 683 I | haber sido devastado por las arroyadas del invierno; a trechos 684 XVIII | calamidad, Méndez fruncía su arrugada boca, y el arcipreste resoplaba... 685 XX | hojas de la parra, que caían arrugadas y sin jugo. ~ ~Despedíase 686 II | pañuelo de algodón torcido, arrugado y caído sobre los ojos, 687 XVXVIII| según unos; según otros, arruinada; y según bastantes, no muy 688 XVXVIII| del Avieiro, y el ácido arsenioso, el matarratones, se vende 689 XIII | comunicó el fuego a todo el artefacto, y brotó una flamígera rueda, 690 X | de sangre por la cortada arteria. ~ ~ - No me toque usted 691 XIII | golpeteo de sus propias arterias, de su pulso comprimido 692 V | misteriosa, encantada por las artes mágicas del recuerdo. Apurado 693 XIII | ansiedad. Una falange de artesanos combistas, entre los cuales 694 VII | mamá. Tú no me quieres -articulaba él semi-risueño, reclinando 695 XX | rechazando el pie y cansando las articulaciones del tobillo y rodillas. 696 XX | pudieron los sellados labios articularla. Durante aquel brevísimo 697 XXV | humilde empleíllo y hacía artículos de carácter administrativo; 698 XIII | vigor la apestosa mecha. Los artífices del colosal aerostático 699 XIII | que hoy prescribe la moda: artificio que daba al talle de Nieves 700 Pro | dure esta telaraña espesa y artificiosa, y se juzgue muy idealista 701 II | muchos procesos que hojear y artimañas que idear para envolver 702 Pro | libertad al arte, y brinda al artista asuntos tan diversos, cuanto 703 XI | Al siete! ¡Al cuatro! ¡As en puerta!~ ~Por pudor, 704 XXIII | longaniza que saldrá de sus asaduras? ~ ~Cesa de llover una semana; 705 IX | porque un remordimiento le asaltaba. ~ ~- Estoy devorando.~ ~ 706 III | Estaba muy animada la asamblea. El padre de Segundo, recostado 707 IV | Setiembre, le halló empinado asaz para improvisarle ministro. 708 XIII | cuantos metros de altura, ascendiendo con él la apoteosis de don 709 XIII | mechas e impedir que el globo ascendiese, eran del partido romerista: 710 XX | en cambio dificultaba el ascenso, rechazando el pie y cansando 711 IX | de Santa Teresa, cactos, asclepias y malvas: una flora requemada, 712 X | cuchillos a una cama de ascuas, lidiar en el foro, en el 713 XXIII | glotonería y de la materia le asediaba allí, en su misma casa!... 714 XXVI | qué mujer!... - porque asegura que le recordaría mucho 715 XXI | quebrantan el cuerpo... Y aseguran los poetas que esto es la 716 XI | tomó confianza, protestó, asegurando que por las veredas y los 717 VIII | extrañe este paso... porque me aseguraron que usted... señor, yo necesito 718 X | Pues allá en la corte le aseguro a usted que apenas hay quien 719 XVI | trabajo de la vendimia se asemeja algo a una gran batalla, 720 XIV | más estruendoso y alto. Asemejábase a un gran coral o sinfonía 721 VI | jamúas y los hombres se asentaron en los estribos. Entonces 722 XV | su mujer, y por no morir asfixiado imprimía a polkas y valses 723 XI | mientras las chiquillas, asidas de las manos, bailaban en 724 II | que es ganarse el pan, con asiduidad y trabajo, no dependiendo 725 XII | abstinencia amorosa, en que los asiduos trabajos y la sedentaria 726 IV | equipaje... Y pagaron los asientos como si los ocupasen... ~ ~ 727 XVXVIII| Leocadia se hallaría pronto sin asilo. ~ ~Un día de feria salió 728 VI | mula individuos de la raza asinina y caballar, conducidos del 729 X | poesía lírica, Dios nos asista... Si hace usted comedias 730 II | en una romería. Leocadia asistió a ella con varías chicas 731 XXII | pensado, juzgó más prudente asistir, y rogar a Segundo... que... 732 XI | hombros, protestaban que no asistirían a los fuegos ni al baile, 733 XXII | lunas, con la modorra del asmático reloj, cuya esfera parecía 734 XIII | Mire usted qué pedazos de asnos - murmuraba Agonde... - . 735 XIII | muchas orlas y letreros asomaban por aquí y por acullá, adquiriendo 736 XIV | media hora estuvo Nieves asomada, hasta que se le cansaron 737 IX | de claveles reventones, asomando y saliéndose casi por los 738 XIX | serena, recapacitaba y se asombraba de sí misma. ¡Decirle a 739 V | desayunaba con pan y queso, quedó asombrada cuando su padre, jovialmente, 740 XXII | tormentas y se ha visto con asombro que el hombre puede sobrevivir 741 II | combustión se produjo con asombrosa rapidez. Ardió y se consumió 742 IX | alfombra de hojas secas que asordaba el golpe del casco de su 743 XVII | un anhelo no satisfecho, aspira a la fama o a la pasión, 744 II | aptitudes formicarias. ~ ~Aspiraba el abogado a trasmitir su 745 III | de semejante fantasmón? Y aspirando suavemente su cigarro, se 746 X | al marqués de Cameros, un aspirante a diputado cunero por Galicia, 747 X | mero hecho de serlo, puede aspirar a... ¿Y usted qué escribe? ~ ~ - 748 Pro | de usanzas regionales y aspire al honroso dictado de novela. 749 XXIII | en que no probaba bocado, asqueada por la vista de la sangre, 750 XIV | borrachos sino para caer en las astas de algún buey, o recibir 751 XXV | composiciones con tres misteriosos asteriscos! Al ver allí sus versos, 752 VII | hubiesen introducido un astil de hierro. Dejó de advertir 753 XVXVIII| recibir la última carena en el astillero en que fue construido? ¿ 754 III | entre clara y serena; los astros despedían luz cariñosa, 755 XXIII | Chica... Roberto me asusta con los precios de las ediciones... 756 XIV | de seis u ocho becerros, asustados, en dramática actitud; una 757 XVXVIII| buena intención, por no asustarla, y por si la íbamos sacando 758 XXI | como era así, medrosa, se asustó un poquillo, por más que 759 XVI | diabluras: la hora en que se ataban cerillas encendidas al cuerpo 760 XXI | convulsa. Hasta náuseas la atacaron al beber las primeras cucharadas. 761 VI | escalera. La mula se quedó atada a la argolla, pateando a 762 XX | tener el gusto de ir por el atajo y llegar antes que ellos, 763 V | justamente... ~ ~- ¡Chsst! -atajó furioso el boticario. Toda 764 XI | que por las veredas y los atajos era mucho más divertido 765 V | afirmarlo, el médico se apeaba, atando su montura a una argolla 766 XIX | resueltos movimientos de ataque. ~ ~Era el amor primitivo, 767 XII | después sobrevinieron los ataques de la enfermedad... ~ ~Desde 768 XII | vida no le consintieron atar un tierno lazo ni cultivar 769 III | polillas, entretenidas en atarazar el maderamen. Los centros 770 I | del fósforo, y con la voz atascada por la primer bocanada de 771 II | siempre, en horas negras, el ataúd mísero en que habían encerrado 772 XXIII | todo, interesan el corazón, atenacean la carne y subyugan el alma; 773 XVXVIII| Ayudaba a Flores en la cocina, atendía a las niñas de la escuela, 774 XIII | partidarios de don Victoriano atendían, de una parte a proteger 775 XIX | cual resultaba más picante atendido el tipo de amazona de Teresa 776 XIII | la noche sin saber a qué atenerse. ~ ~Tornó al lado de Nieves, 777 XIII | volase. ~ ~Nieves contemplaba atentamente el armatoste, pero estaba 778 XVIII | Méndez en detallar a su atento auditorio algunas mejoras 779 XIV | espumosa baba. Y lo más aterrador era ver a unas cuantas criaturas 780 VIII | pieza mugrienta, sobada, atestada de papelotes y libros tediosos 781 XX | hasta dicen palabras... atiende... así con voces de bajo... 782 III | Saturnino! -chilló con voz atiplada.~ ~- A ver, hombre -contestó 783 XVIII | rocío... ~ ~Y otro órgano atiplado, el de Elvira, lanzó a los 784 XIII | ponían cada vez más tensas, y atirantábase la cuerda que contenía su 785 XVXVIII| su charca: ha cruzado el Atlántico en alas del vapor. ¿Volverá 786 XXII | dudosa penumbra de la alcoba, ató algunos cabos sueltos, recordó 787 X | Y como Segundo callase, atónito de aquella efusión repentina: ~ ~ - 788 XXIV | fijó en su madre los ojos atónitos, en los cuales, poco a poco, 789 VIII | descanso, rendida y como atontada. Apenas acertaba a vestirse; 790 V | advertía era la virilidad; pero atormentada, exhausta, herida de muerte. ~ ~- 791 VII | dentro de sí una imagen atractiva, encantadora, y reflexionar 792 X | Madrid y en gran escala me atrae a mí el foro... Tengo mis 793 XIII | resplandecía; ella alzaba los ojos, atraída por la brillantez y júbilo 794 II | desinteresado y ardiente, y atraído después por el bienestar 795 XVI | mundo de aquella provincia; atraídos los curas por Primo Genday, 796 X | viven veinte o treinta años atrasados: en pleno romanticismo. ~ ~ 797 XII | presidente de sala le pagaría sus atrasos de amor, y notó con estéril 798 VIII | a modo de pera de ahogo atravesada allí, que no le permitía 799 VIII | como si tuviese azogue. ¡Atravesar la casa en que había nacido 800 I | femeninos. La barba no se atreve a espesar, ni los músculos 801 VI | Sin su permiso no me atreveré yo a tutearla.~ ~- Anda, 802 XV | hermanas, por cortedad, por no atreverse a sacar a otras señoritas, 803 XIII | a quedarse todo oscuro, atrevíase a mirar al poeta, sin verle, 804 XX | meseta estrecha que avanzaba atrevidamente sobre el río. A los últimos 805 XIV | grave compromiso la ponía el atrevido del poeta! ¿Y si alguien 806 XXI | estos chicos de aquí son muy atrevidos; tienen menos soltura para 807 XIII | Segundo, Nieves callaba, no atreviéndose a hacer el más leve movimiento 808 X | usted! Nunca pensé que se atreviesen... ~ ~Y don Victoriano, 809 XIX | salido de su boca. ¡Qué atrevimiento el del poeta! Imposible 810 Pro | Tribuna, no faltó quien atribuyese sus crudezas y sus francas 811 I | pasos, se colocó cara al atrio de la iglesia, mirando a 812 VII | duras penas contestaba a las atroces barbaridades de la vieja: ~ ~- 813 XV | Cada vez que la música atronaba el recinto con la indiscreta 814 XIII | cabellera de chispas volantes y atronando el espacio con ruido de 815 IV | y acorde ya, dispuesta a atronar con tandas de valses, dancitas 816 I | pueblo este, señor!... ¡Atropellarle a uno en la calle hasta 817 XI | sitio les infundía un miedo atroz; las muchachas confesaron 818 VII | que no estoy buena, y me aturdes más. ~ ~Venía Segundo un 819 XIX | Nieves. Estaba... así... como aturdida. Sacudió las muñecas, doloridas 820 XIII | mañana y tarde la música, aturdiendo las calles con su estrépito 821 XI | y la chiquilla, lavada, atusada, incrustados los pies en 822 XIII | ahogarla. ~ ~Sobrecogida por la audacia de Segundo, Nieves callaba, 823 XXII | veloces, juveniles; y Segundo, audaz, enloquecido, vino a caer 824 XVIII | Después de tan alegres augurios de pingüe recolección, complacíase 825 II | del estrecho círculo del aula, admiradores y envidiosos. 826 XX | Clodio Genday, consejero áulico, Tropiezo, médico de cámara, 827 XIII | aplaudían y lanzaban burlescos aullidos cada vez que el globo magno, 828 XVII | poesías en dialecto y parecía aumentarse su frescura y agreste aroma 829 XVIII | allí, cuando la oscuridad aumentó y una voz murmuró muy quedo: ~ ~ - ¿ 830 X | añadió:~ ~ - ¿Quieres que te aupe aquí? ¿No? ¡A que sí te 831 X | aquí? ¿No? ¡A que sí te aupo! ~ ~La cogió y la sentó 832 XXII | rayo de sol en que danzaban áureas partículas de polvo - , 833 XIII | abriéndose y rodeándose de una aureola de rayos. Estos fueron apagándose 834 XIII | proseguía buscando el corazón ausente sin lograr percibir más 835 XXIII | hecatombe, a la cual todos los auspicios son favorables, pues además 836 XVXVIII| barría, todo lo mismo que un autómata, y Flores, que la espiaba 837 VIII | pluma trazaba, obedeciendo a automáticos impulsos de la mano, un 838 IX | Vides. Gustole aquello de la autonomía inglesa, la libertad individual, 839 XVII | infalible, de que el autor o autora siente un anhelo no satisfecho, 840 II | ya graduado, se opuso a auxiliarle en el despacho de sus tortuosos 841 XIII | él otras mechas para que auxiliasen a la central y facilitasen 842 IX | una solana de madera que avanza sobre el huerto, y gracias 843 XX | una meseta estrecha que avanzaba atrevidamente sobre el río. 844 XIII | pos de aquella centinela avanzada salieron unas tras otras, 845 XX | poco más los labios, con avanzar dos pulgadas e inclinarse, 846 II | murmurar a las fruteras de la avaricia de la tía Gaspara, entendió 847 VIII | según son las moradas de los avarientos, donde los muebles no se 848 XIX | don Quijote en lo seco y avellanado, y como al hidalgo manchego, 849 X | Jesús, Jesús, Jesús... ¡Avemaría de gracia! ~ ~El poeta les 850 XXI | angustias incesantes, estas aventuras que le ponen a uno el alma 851 II | reír poco, de ocultar sus aventurillas y de no jugar ni achisparse 852 XIII | Nieves. Bajó la cabeza, muy avergonzada de su infantil alegría. 853 VIII | qué prisa corre? -murmuró avergonzado el dulcero. ~ ~- Cobre, 854 XVXVIII| sospechoso, parecidos a averiada harina. Leocadia fijó sus 855 XI | farmacia; pero es punto averiguado que teniendo el juez una 856 XXVII | no entran moscas. Que lo averiguase por otro lado, por él no. 857 X | usted fresco... está usted aviado! ~ ~Decíalo accionando, 858 XIX | delicado egoísmo de poeta, ávido de pasión, de goces que 859 XI | las baldosas de la acera avisaba siempre de su proximidad 860 XVI | encarnizan en los racimos, avisando al hombre de que están maduros; 861 XXII | Ella quería contenerle, avisarle, explicarle... No se lo 862 XXI | y les conozco... Sólo te aviso para que pongas a raya a 863 III | horas de recogerse, señores -avisó el abogado García consultando 864 XIII | balcón la plaza, con su avispero de gente, las manchas de 865 XXI | resultaba que... Ya era axiomático en el país que los hijos 866 IV | mademoiselle, especie de aya-niñera ultrapirenaica. Segundo, 867 XIV | coces; oíanse chillidos y ayes de dolor, pero los de atrás 868 XVXVIII| actividad habitual en ella. Ayudaba a Flores en la cocina, atendía 869 X | usted aquí toda su vida; ayude a su padre, herédele el 870 XVIII | impetuosidad, que los tardíos azahares que aún blanqueaban en las 871 VIII | maestra bailó como si tuviese azogue. ¡Atravesar la casa en que 872 XXI | la esposa sonriendo, pero azorada. ~ ~ - Ese chico de García... 873 IX | en la pared, y Segundo se azotaba con el latiguillo la punta 874 XI | frescas y flexibles que le azotaban el rostro. Por más precauciones 875 IV | cura administrarle buenos azotes, volvió la sonrisa a suavizar 876 VIII | para enfriar la pasta de azucarillo que contenía; después la 877 XV | una cantina provista de azucarillos, rosquillas y dulces, y 878 IX | Había sido de los primeros a azufrar con fortuna, y empleaba 879 II | quienes había enseñado el a, b, c y el pespunte. Ante aquel 880 XXIV | senil de abuela chocha, babándole el rostro con el besuqueo 881 IV | metidas en los bolsillos y en babuchas, prosiguió recorriendo su 882 XVI | mientras los coros de faunos y bacantes bailaban al son de la flauta 883 XVIII | tampoco desperdiciar el bagazo de la uva, destilaría un 884 XIII | encorvándose, subiéndose bailando un paso de danza macabra. 885 XV | destacaban los animosos bailarines, lanzándose en busca de 886 XIX | polkas y rigodones, para que bailasen las muchachas. Estas le 887 VIII | El corazón de la maestra bailó como si tuviese azogue. ¡ 888 IX | existencia. ~ ~Segundo, para bajar a las Vides, pidió el jaco 889 V | país. ~ ~- Al menos les bajaré un queso entero... Iré a 890 I | muy próximos en dos sillas bajas, al nivel de las plantas 891 IX | Nieves, Nieves... Que bajes, si te es igual.~ ~- Con 892 XVII | soñadora como la de algunas baladas alemanas; música labial, 893 II | trapicheos estudiantiles, cosa baladí, y extravíos de esos que 894 X | Victoriano. El cadencioso balanceo de las mecedoras, la soñolienta 895 III | un negro grupo, capotes, balandranes, sombreros anchos, dos o 896 XIX | blanco, apoyada sobre el balaustre de madera de la solana; 897 XXIV | injurias, gritándole con su voz balbuciente de vejez y odio: ~ ~ - ¡ 898 IX | saliéndose casi por los balconcillos de madera, recordaba la 899 XI | ruido de su muleta en las baldosas de la acera avisaba siempre 900 XIV | cintas; ovillos de hilo, balduque, dedales y tijeras; los 901 I | vilo la escalera, hasta una Balita, donde un velador cubierto 902 XIII | férreo a la par, el talle de ballena y acero. ~ ~Entretanto el 903 IX | pinar; respiraba el olor balsámico de la resina, y pisaba una 904 VI | Esta idea fue al pronto bálsamo para el espíritu ulcerado 905 IX | en tosca pila de piedra, bañando las legumbres puestas a 906 IV | social, las vicisitudes de la banca política y los sedentarios 907 IV | músicos aficionados de la banda popular ensayaban las piezas 908 XIII | donde le esperaban en una bandeja botellas de Tostado y tagarninas 909 IV | cargada con dos enormes bandejas donde humeaban jícaras de 910 VI | Clodio militaban en opuestos bandos políticos, poseyendo en 911 XXIII | rosa erisipelatoso y su bandullo inmenso y fofo delatan al 912 V | pila, había un vaso; y el bañero, pobre viejo chocho, se 913 XXIII | para quienes el lodo es baño deleitosísimo donde muy 914 XI | sentado. La izquierda del banquero se crispaba aferrando los 915 XV | paredes, ni muy flamantes las banquetas cubiertas de paño grana; 916 VI | los demás convidados al banquete de la existencia. ¿Por qué 917 XI | timba como otros al de los banquetes: tipo raro, entre chulo 918 XVI | resistir a la expansión báquica, a la embriaguez que se 919 XVXVIII| y allí se feriaban mil baratijas, cachivaches indispensables, 920 XXIV | toda clase de denuestos, de bárbaras y de satinadas injurias, 921 XIX | galán asomó bajo el vencedor bárbaro, y en medio de los más complicados 922 XIII | de pez o lagarto, y por barbas un enmarañado bosque o mapa 923 XXVII | hombre político a quien el barbero del pueblo que representaba 924 XV | de mujeronas con niños barbiponientes, de un anciano calvo con 925 II | trovador y los lamentos del bardo. Fue la lectura su vicio 926 II | aficiones, adquiriendo así un barniz de cultura deficiente y 927 I | los pinos. El sendero era barrancoso, dando señales de haber 928 XX | importante operación de tapar y barrar algunas de las primeras 929 I | resaltando a manera de barras de tinta sobre la claridad 930 XXII | iban introduciendo y le barrenaban la cabeza a manera de clavos. 931 XXIII | el codo, agitando en un barreñón un líquido rojo y espumante. 932 Pro | no hay escoba que consiga barrerlas bien, ni nunca se destierran 933 XVXVIII| las niñas de la escuela, barría, todo lo mismo que un autómata, 934 IV | más corto de cuello y más barrigudo. ~ ~Entraba el coche de 935 XVI | gusta más el arcipreste, ese barril, que don Eugeniño, el de 936 IV | Agonde se abrió, ventiló y barrió, saliendo por sus ventanas 937 XVXVIII| otros, arruinada; y según bastantes, no muy cabal de juicio. 938 VI | existencia. ¿Por qué no había de bastarle a Segundo lo que satisfacía 939 XIII | Nieves las intrigas de entre bastidores. Los que empujaban y querían 940 XVXVIII| reñido Tropiezo algunas batallas más con aquella vulgar sustancia 941 XXIII | un rocín cuyas herraduras baten el suelo y alzan un chapoteo 942 XXI | alisarse el pelo con el batidor de marfil. ~ ~ - ¿Cómo te 943 I | repique de sus llaves y el batir de algunas puertas; una 944 VIII | revolcarse, y a las sienes a batirse contra el piso... Vino después, 945 XV | mismo que una camisa de batista, y cuya original sencillez 946 III | sacudía y vareaba la verde bayeta. Porque en el Casino de 947 Pro | primera vista. ~ ~Emilia Pardo Bazán~La Coruña, septiembre de 948 XIV | amarillo, o mejor dicho, color bazo, con las huellas del padecimiento 949 XX | límpido manantial. ~ ~ - Beba usted, si gusta... en el 950 V | únicas para curar ese mal! Si bebe unos vasitos de la fuente, 951 XVI | rostro compungido de un bebé - . Mire, Nieves, me dijeron 952 XIX | embelesado, sin sombrero, bebiendo el aire nocturno, escuchando 953 XVI | vasija llena de mosto donde bebiesen a discreción los carretones, 954 V | brindó con sonrisa idiota. Bebió don Victoriano cerrando 955 XIV | un rebaño de seis u ocho becerros, asustados, en dramática 956 I | interruptores del soñador becqueriano eran tres desaforados arrieros, 957 XXV | enorgullecerle, su inepta befa le ulceró y enconó el alma... 958 IV | ministro: aquella gentil beldad no amaba, de seguro, a su 959 X | alargaba ansiosamente sus belfos, con ondulaciones inteligentes 960 XIX | mujer tan respetada, tan bella, le había dicho ¡que sí! 961 VI | recoger ni la mitad; y de las bellas caricias cantadas por la 962 XVII | sensual de la gitana: una belleza íntima y penetrante, la 963 XXVI | que exquisitas pavías y bellísimas flores, citaba, sin nombrarle, 964 XXVI | Suiza y que todos los países bellos del orbe: acabando por decir 965 XI | setos, maduras zarzamoras, bellotas de roble, erizos tempraneros 966 XXVII | médicos practicones una bendición de Dios, un campo glorioso 967 XXI | cuánto tardaba aquella bendita Mademoiselle con la tila! ~ ~ 968 XX | tono de broma:~ ~ - Este bendito de Tropiezo está tan fuerte 969 III | conformes en el modo de beneficiar el influjo de don Victoriano. 970 XIII | evidentes; indicios de agrado y benevolencia, todo existía, todo le aconsejaba 971 VI | aristocráticamente puntiagudas, sus ojos benévolos, maliciosos, con las mil 972 XIV | roncos los cantos de los beodos, se sosegaba su ánimo y 973 VI | plácida sonrisa de Agonde, sus bermejos carrillos repujados por 974 VII | La madre, entre tanto, le besaba locamente el pelo, el cuello, 975 II | Sobre la mesa de Segundo se besaban tomos de Zorrilla y Espronceda, 976 XXIII | tocan con las pezuñas y besan el barro de la calle. ¿Quién 977 VII | las lágrimas, vinieron los besos delirantes, pero calmantes 978 XXIII | al tabernero un requiebro bestial; abrasábala el fuego interior 979 XXIII | Las ancas de tan magnífico bestión parecen una carretera: ya 980 XXIV | babándole el rostro con el besuqueo de sus arrugados labios... 981 V | padecimientos, eructando el bicarbonato de las aguas. Nieves, reclinada 982 VI | se agitaron en señal de bienvenida cariñosa. Primo se detuvo 983 III | se retorcía la punta del bigotillo. Todos se detuvieron en 984 I | trigueña, descolorida, un tanto biliosa. ~ ~Al ver tan guapo chico 985 V | a lo sumo, de mustios y biliosos agüistas, daban vueltas 986 XXVI | vertía y desahogaba toda la bilis de su amistad y patriotismo 987 III | destartalado, pero con su mesa de billar comprada de lance, y su 988 VII | Refajos-pecadórun... bis... Consólate flitórun... 989 IX | sobre el fondo verde hacían bizarra combinación, destacándose 990 IV | se estilan buñuelos, sino bizcochitos... De esto de encima, de 991 IX | construidos con piedra blancuzca; y las listas claras sobre 992 XVXVIII| de estraza, y unos polvos blancuzcos, de un blanco sospechoso, 993 XVII | decirlas una mujer, con blanda pronunciación, en la linde 994 XVIII | ocupaban ambos oprimiese blandamente sus cuerpos, como aconsejándoles 995 IX | a la hoja de acero que, blandida, culebrea y refulge. Enfrente 996 VII | una persona que pisaba muy blandito. ~ ~- Mamá -dijo en voz 997 VIII | espatarradas, sacando un abdomen blanquecino y cadavérico... ~ ~Leocadia 998 IX | gran escudo de armas con el blasón de los Méndez, cinco hojas 999 XXI | miras, ni te importa un bledo mi salud, ni me haces caso 1000 X | ajo: el de Lubrego, el de Boán, el de Naya, el de Cebre...