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| Emilia Pardo Bazán El cisne de Vilamorta IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Parte
1001 XI | a tiempo que el pegajoso bochorno convidaba a siestas, leía 1002 XII | de duros, y el día de la boda, su padre la llamó a su 1003 IX | si Segundo quería ver las bodegas y los lagares... ~ ~No hubo 1004 IX | dominan en los racimos de los bodegones flamencos. Cuelgan sus piñas 1005 XV | quien echase más pronto los bofes; iban las parejas arrastradas 1006 XIV | en alto por sus madres, bogando como endebles esquifes en 1007 III | blanqueaban como chapas de boinas sobre el fondo sombrío de 1008 XVXVIII| Leocadia cogió una cuchara de boj y la metió dentro... ~ ~ 1009 XXVI | restos hizo Segundo una bolita, y la despidió briosamente 1010 XVXVIII| ratones, dándosela en ciertas bolitas de queso bien preparadas... 1011 VII | Todo te lo guardas en el bolsillito, muy guardado. Esas son 1012 XI | boticario lo mismo que una bomba, con dinero en la mano, 1013 VI | su expresión de sensual bondad y epicúrea beatitud. ¡Envidiable 1014 XXI | las gentes al otro mundo bonitamente... Estoy convertido en azúcar... 1015 V | Avieiro, que se escurría a borbotones, en cascaduelas mansas, 1016 VI | la peluca de bucles, la bordada chupa y la tabaquera de 1017 V | sus trajes de tela cruda, bordados con trencilla roja, completaban 1018 XXVI | va de broma: ya le están bordando, según dicen mis primas, 1019 XI | no crecerían sino en los bordes del Rhin, allá donde suceden 1020 XVII | los ojos y jugaba con las borlas de su abanico, impaciente 1021 VIII | becqueriana! ~ ~Mientras el Cisne borra y enmienda, Leocadia se 1022 XXIII | franca, tan grande, que borraba como por magia todos los 1023 XIV | que venía la noche y se borraban los vivos colores de los 1024 XXIV | tu hijo, ladrona? ¡Anda, borracha, mala mujer, anda a beber 1025 VIII | mamarracho por el estilo... Borradas a veces siete u ocho rimas, 1026 XXIII | que ni vence la razón, ni borran los años, ni puede cambiar 1027 XV | efecto maravilloso en Nieves, borrando del todo los residuos del 1028 IV | fisonomía con aquella efusión, borrándose los años de combate y las 1029 X | La cogió y la sentó en el borrén delantero de la silla. Forcejeaba 1030 VI | mulas y quedándose atrás las borricas, a cuyo lado iba, honesto 1031 VI | contentísima de ir a lomos de borrico, sonreía, pugnando en balde 1032 VI | de los cascabeles de las borriquillas, notó Segundo una inexplicable 1033 III | pasarse la vida echando borroncitos en papelitos... Ni más ni 1034 XIII | por barbas un enmarañado bosque o mapa de chafarrinones 1035 XXI | Tragola Nieves, y con algunos bostezos y dos o tres lagrimillas 1036 VII | de porcelana inglesa, un bote de imitación de laca, unas 1037 XI | incrustados los pies en botitas nuevas de chagrín, con la 1038 IX | polvos de raíz de lirio, el bouquet, la fragancia de los caldos 1039 XXII | ciertos pesares y que la bóveda del firmamento no se hunde 1040 II | Leocadia y Segundo detrás, de bracero, parándose a veces y hablándose 1041 XI | Siena y ocre, ovillos de bramante y recortes de papel. Del 1042 II | atractivo; si bebía por bravata, repugnábale el espectáculo 1043 XI | la compuso, la regaló un brazalete y se hicieron inseparables. ~ ~ 1044 XV | una flor en el peinado, ni brazaletes, ni zapatos de seda! Dos 1045 XIII | por certera mano, abrieron brecha en el monumento de papel, 1046 X | deteniéndose - . Usted lucha y brega sin calcular, sin entretenerse 1047 IX | que encubría el encaje bretón de la enagua, recorrió Segundo 1048 X | rebullía nadie. ~ ~- ¿Una breva de recibo?~ ~- Mil gracias...~ ~ 1049 II | reparó que sólo de higos a brevas le daban medio duro para 1050 XX | articularla. Durante aquel brevísimo espacio de tiempo, que compendiaba, 1051 XXII | muy mala... y Segundo un bribón... y que se acababa el mundo... 1052 VI | Don Victoriano recogía las bridas, pero el rijoso animal ni 1053 XIII | los ojos, atraída por la brillantez y júbilo de las luminarias 1054 XV | fe y resolución con que brincaban en Vilamorta. Algunas muchachas 1055 Pro | tanta libertad al arte, y brinda al artista asuntos tan diversos, 1056 IV | tomando el brazo que la brindaba Agonde, entró a buen paso 1057 V | pobre viejo chocho, se lo brindó con sonrisa idiota. Bebió 1058 IV | la del panadero resonaban briosas y marciales notas de cornetín: 1059 III | suspiró y en algunos arrastres briosos y decisivos se resolvió 1060 XVI | escondido y sin esconder, de brisca con señas y de malilla; 1061 VIII | quería, Leocadia? ¿Anisete de Brizar, eh? Pues se acabó. Tú, 1062 XI | seriedad acostumbrada, reía y bromeaba con Victorina, para quien 1063 I | semejantes a columnas de bronce, los troncos de los pinos. 1064 VIII | cabo de diez minutos un bronco acento le decía: ~ ~- Venga.~ ~ 1065 VIII | dar vuelta a la espita, brotaría a chorros: y así que oprimieron 1066 XIII | iluminada, compensación del brumoso horizonte diurno. ~ ~También 1067 VII | del cuello. Retrocedió él bruscamente, notando con viva repulsión 1068 VI | gritó -. A ver, pedazos de brutos... ¿Quién os manda traer 1069 VI | pedían a gritos la peluca de bucles, la bordada chupa y la tabaquera 1070 XIV | caer en las astas de algún buey, o recibir la hocicada de 1071 XIV | mugidos de vacas, terneros y bueyes, pregones, riñas, cantares, 1072 VII | Echa, echa leña! -bufaba Flores -. ¡Como la dan de 1073 XIII | lagartija de luz, un reptil que bufando y haciendo eses correteaba 1074 XI | mollar. Como la luz de una bujía brilla más al acelerar se 1075 XV | la araña de hojalata con bujías formaban un espléndido alumbrado. 1076 III | un escalofrío en el mismo bulbo capilar, y, por consejo 1077 X | político sentía pasar por los bulbos capilares un soplo glacial 1078 V | encargada de meterles, apenas se bullesen, el chocolate en la boca. 1079 IX | mariposas revoloteaban y bullían, libando, fecundándose, 1080 XVI | verdad que tan candorosos y bulliciosos deportes podían rayar en 1081 XIII | repente se apoderó de ella un bulto humano. ~ ~ - Adiós, García... 1082 XVI | pasos tácitos, y se veían bultos blancos que se escurrían 1083 IX | vino común del Borde el Burdeos de pasto; de prestarle, 1084 XXIV | magnífico: ella le enseñaría las Burgas, la Catedral... El niño, 1085 V | indescriptible y grosera burla metamorfoseó la cara inexpresiva 1086 I | que los muy salvajes se burlaban de su entretenimiento sentimental. 1087 XIII | eso aplaudían y lanzaban burlescos aullidos cada vez que el 1088 XVIII | por aquí? ~ ~ - No, no la buscan a usted... Sólo yo la busco - 1089 XX | Carmen: venían sin duda a buscarles y a cantar victoria. Nieves, 1090 I | izquierda, lo mismo que si buscase y pretendiese localizar 1091 XVIII | buscan a usted... Sólo yo la busco - exclamó enérgicamente 1092 XIX | la paredilla al huerto y buscó el rumbo de la solana. Los 1093 II | había enseñado el a, b, c y el pespunte. Ante aquel 1094 VI | individuos de la raza asinina y caballar, conducidos del diestro, 1095 XXII | ella infundía miedo, era cabalmente su actitud de estupor y 1096 XVXVIII| don Fermín... Nada.~ ~A la cabecera de la cama estaba el vaso, 1097 XIII | se expandía, soltando su cabellera de chispas volantes y atronando 1098 VII | sí propia, mesándose el cabello y arañándose el rostro. 1099 I | de la ondulación de los cabellos femeninos. La barba no se 1100 VI | estampa, con su galápago y su cabezada de seda, sería para el ministro: 1101 VIII | gritos, los sollozos, las cabezadas, por no despertar a Flores. 1102 I | Pocos... -Y, un tanto cabizbajo, dejó vagar la mirada por 1103 XXII | de la alcoba, ató algunos cabos sueltos, recordó pormenores, 1104 I | como repique de almireces y cacerolas en un trozo de música alemana. 1105 IV | conciencia, teniendo la santa cachaza de escoger el trigo grano 1106 XVXVIII| feriaban mil baratijas, cachivaches indispensables, como molinillos, 1107 VII | fiera que ve mutilado a su cachorro. Había llorado con alaridos, 1108 IX | plumas de Santa Teresa, cactos, asclepias y malvas: una 1109 VIII | un abdomen blanquecino y cadavérico... ~ ~Leocadia pasó a la 1110 VIII | oro del ritmo! ¡Ah, qué cadena tan leve y florida en apariencia 1111 I | haciendo, recreado con la cadencia de las estrofas, no vio 1112 X | imitando a don Victoriano. El cadencioso balanceo de las mecedoras, 1113 V | atrás y la mano puesta en la cadera, sin duda para guardar el 1114 XX | pulgadas e inclinarse, el grupo caería en el vacío... Era un final 1115 IX | arrastrado por su peso, podía caerse. El terreno, calcinado por 1116 XXIII | dentro el gorgoteo de la cafetera, el vaho alcohólico del 1117 XIII | bruñida y convexa de las cafeteras; pero ya muchas orlas y 1118 I | mascullando entre dientes - cafres-brutos-recua - y otros improperios, torció 1119 VII | cinco años el chico dio una caída, rodando las escaleras; 1120 XIII | volcasen desde arriba una caja llena de amatistas, esmeraldas 1121 IX | resquebrajado terrón, y de cajoncillos de madera se desbordan rechonchas 1122 XIX | en mangas de camisa, se calaba el sombrero, y pedía un 1123 XVI | importaba que el espeso caldo de calabazo, condimentado con sebo de 1124 X | antiguos, con la visera calada. Pero como no es usted de 1125 IX | viejo obstinado; leía bien, calándose las gafas, alejando el periódico 1126 III | Bueno, lo jugaremos... Una calaverada, señores. Para que no digan 1127 IX | podía caerse. El terreno, calcinado por el sol, era quebradísimo; 1128 XXII | irresistible impulso amoroso que no calcula los actos. ~ ~Don Victoriano, 1129 XV | le dio vergüenza de haber calculado este atavío cuando atravesó 1130 VI | los pobres importunos la calderilla, el ochavo más roñoso. Segundo 1131 IX | bouquet, la fragancia de los caldos franceses. Pero le salía 1132 I | fina y cenceña, arroja a la caleada pared una silueta toda de 1133 XV | estaban muy limpias las caleadas paredes, ni muy flamantes 1134 XIII | aerostático; y de otra a calentarle bien las entrañas e inflarle 1135 XXIII | abajo, patear muy fuerte y calentarse los pies; ejercicio sin 1136 XX | solas con él; y el sueño calenturiento de sus noches, la angustia 1137 II | Imposible: jamás alcanzaría su caletre, por mucho que lo estrujase, 1138 XII | no podía producir rojos cálices llenos de abrasadora pasión, 1139 XXVI | prensas con rimas de inferior calidad; que hoy, cuando Bécquer 1140 III | los tertulianos liberales calificaban a los otros de lechuzas, 1141 IV | plaza las notabilidades calificadas del partido combista-radical, 1142 Pro | vulgaridades que podemos calificar de telarañas del juicio, 1143 XVXVIII| nativo abunda en los espatos calizos que forman una de las vertientes 1144 XX | que entre gentes hay que callar por respeto... o por prudencia... 1145 X | usted! ~ ~Y como Segundo callase, atónito de aquella efusión 1146 I | pública, se escabulló por un callejón lateral, y cruzando retirada 1147 XIII | la música, aturdiendo las calles con su estrépito de murga 1148 XIII | espacio con ruido de metralla. Calló breves instantes y hasta 1149 III | No -dijo el abogado calmándose - ... Siempre que no exijas 1150 VII | los besos delirantes, pero calmantes y dulces, y el cariño tomó 1151 XX | hoja del pino, con estos calores, resbala, que parece que 1152 XVIII | que refresca las noches calurosas de Galicia; las hojas charoladas 1153 XV | barbiponientes, de un anciano calvo con una inmensa jamona. 1154 XI | otras, por descubiertos, calvos y áridos montecillos, hasta 1155 VII | la madre se levantaba des calza a las altas horas de la 1156 XX | áulico, Tropiezo, médico de cámara, y Segundo, que bien podía 1157 XXIII | borran los años, ni puede cambiar de objeto; la que hinca 1158 XVIII | juveniles que subían del huerto cambiaron el curso de sus ideas. ¿ 1159 XVXVIII| la serie de proyectos y cambios, el tiempo se apresuraba 1160 XVIII | Molende allá detrás de un camelio... o se juega o no se juega... 1161 VI | fondo una sola voluntad y caminando a idénticos fines. Clodio 1162 XX | la sangre, obligándole a caminar poco a poco, y no hacia 1163 II | desembolso: después de llenar de camisas la maleta de su sobrino 1164 XXII | en su monástica y breve camita. Dos ideas, sobre todo, 1165 I | iglesia baja, con mísero campanario; enfrente, las primeras 1166 IV | resonar sus cascabeles y campanillas, el trote de sus ocho mulas 1167 I | firmamento en que la luna llena campeaba sin el más mínimo tul que 1168 XVI | el piano y las mecedoras campeaban, formábase una brillante 1169 IX | ordinarias, verbigracia, campeche y yerba mora. Él se contentaba 1170 XVI | despierta ya la retozona sangre campesina, se pasaba a juegos físicos, 1171 XXIII | tiempo en tiempo, algún campesino invisible bajo su capa de 1172 XXIV | Sucedíale lo contrario que a los campesinos: ningún apego a los terrones; ¡ 1173 V | trencilla roja, completaban lo campestre del atavío, semejante a 1174 VI | tabaquera de oro de los Campomanes y Arandas. Con su fisonomía 1175 XVI | escaramuzas. Entre los dos campos estaba uno neutral: la familia 1176 X | vida se le escapaban por un canal muy hondo, muy hondo, convertidas 1177 XVXVIII| Hablar de cosas alegres, canario! ~ ~Se habló, en efecto, 1178 XXII | Victorina se cubriría de canas durante la noche en que 1179 XI | espeso de los mimbrales y cañaverales, y lo enmarañado de los 1180 XVII | recitado buen rato, se cantaban canciones: don Eugenio, que era rayano, 1181 XX | les echó a los labios un candado. Sólo la niña habló; pero 1182 XIII | reducirse al tamaño de una candelilla, que dio perezosamente algunas 1183 VIII | cortando con un cuchillo candente, y el azúcar chilló al tostarse, 1184 XI | tenebrosa maquinación, la candidatura Romero. Plan sencillo: ofrecer 1185 IX | sino la bodega, la inmensa candiotera oscura y sorda y fresca 1186 XXII | claro reflejo de su pureza candorosa, toman la concentrada e 1187 XIX | un continente modesto y candoroso, dejando caer el velo de 1188 XVI | madrileña. Es verdad que tan candorosos y bulliciosos deportes podían 1189 VII | rostro de Segundo su mirada canina. ~ ~- ¿Y qué tal... la señora... 1190 X | impetuosos y desiguales, como el caño de sangre por la cortada 1191 Pro | rigurosamente ajustada a los cánones del naturalismo. Acaso hoy 1192 IV | Eeeeeeh... Bueno ya, bueno ya, Canóniga...~ ~Estalló la charanga, 1193 XVI | con señas y de malilla; cansados de los naipes, acudían a 1194 XIII | plancha del corsé. Yal fin el cansancio pudo más, sus dedos se aflojaron, 1195 XX | ascenso, rechazando el pie y cansando las articulaciones del tobillo 1196 VII | de palo, que no se ha de cansar... que lo ha de hacer por 1197 XIV | asomada, hasta que se le cansaron los ojos y oídos, y se retiró. 1198 III | su bigote.~ ~- No hay que cansarse, papá. Yo haría muy mal 1199 XIX | aquella expresiva danza cántabra, guerrera y dura; la mujer 1200 VI | y de las bellas caricias cantadas por la musa, elegía él para 1201 III | Va a ser codillo, codillo cantado. ~ ~- No, hombre, no... 1202 VI | que la mayor parte de los cantantes de oficio. ¿No lo cree usted? 1203 IX | usted, ¿sabe usted si hoy cantará? Porque de buena gana le 1204 XIV | bueyes, pregones, riñas, cantares, blasfemias y sonidos de 1205 IX | Acaso el único pinar que cante para mí será el de las Vides. ~ ~ 1206 II | le figuraba a Leocadia un cántico celeste. ~ ~La medalla tenía 1207 XVII | aquella popularísima y saudosa cántiga de Curros, que parece hecha 1208 XV | ahora penetraba, había una cantina provista de azucarillos, 1209 XIX | ser real en la vida; y el canto se alzaría más penetrante, 1210 I | exclamaciones, y con lenta canturia empezó a recitar versos 1211 IV | ministro pasivo, algo de capacidad forense... Total, una medianía... ~ ~ 1212 II | en que empleaba la misma capciosa machaquería que en el enredijo 1213 III | escalofrío en el mismo bulbo capilar, y, por consejo de Agonde, 1214 X | sentía pasar por los bulbos capilares un soplo glacial que le 1215 VIII | el rajado esquilón de la capilla repicaba sin cesar. En la 1216 XXVI | latigazo de desprecio, un capirotazo con la uña, como el que 1217 III | vería dentro un negro grupo, capotes, balandranes, sombreros 1218 IV | puro azul del cielo el ala caprichosa de su sombrero de viaje. 1219 XIII | lluvia de oro, que exhalaban caprichosamente una constelación de chispas, 1220 IX | cretona blanca salpicada de capullos de rosa, y penetró intrépidamente 1221 IV | flequillo y con un collar de caracoles nacarados. El ama del cura 1222 XXV | en papel de hilo... Los caracteres serán elzevirianos, que 1223 VIII | prenderse las patas en el caramelo de las yemas, hacer después 1224 XI | cuando al otro día salió la caravana, después de la hora de la 1225 XVXVIII| refinamiento de crueldad de los carceleros, se le quita a ese resignado 1226 XXIII | febril de la mirada, en el cárdeno tinte de los labios. Sobre 1227 II | aposentada en las cavidades cardíacas, Segundo era el más melodioso 1228 XXVI | cuando los versos magistrales carecen de lectores, es lástima 1229 XIII | estallos y culebrina. Estos no carecían de gracia: salían y estallaban 1230 II | su historia antigua, no careció la maestra de suspirantes: 1231 XVXVIII| viene a recibir la última carena en el astillero en que fue 1232 IX | arrastrando el cuerpo, cargadas con un coloño de leña de 1233 IX | irregulares e indómitos, cargados de hoja, de fruta o de flores. 1234 III | tiene habilitados, vuelta a cargar sobre las costillas de uno... 1235 XVIII | Rebeco no da esta vez menos cargas; y la Grilloa, no sé, no 1236 I | vehemente siguió arrebatada caricia, que se perdió entre pelo 1237 XXVI | carta de Roberto, de cuatro carillas... Era su contenido tan 1238 XVII | muelles diptongos, de eñes cariñosas, de x moduladas con otro 1239 V | Yo le mandaría a usted a Carlsbad o a Vichy... pero no siempre 1240 III | chica, jugaban al tresillo Carmelo el estanquero, el médico 1241 III | vivo foco azul, verde o carmesí que en cada una de ellas 1242 XVI | Eche las manos atrás, Carmiña, que le vamos a meter en 1243 XXI | el país que los hijos del carnaval y de la vendimia no tienen 1244 XVI | condimentado con sebo de carnero, las sardinas arenques y 1245 II | cuál traigo? ¿De ese tan caro de pilón que vino la semana 1246 IV | ocho mulas y jacos y el carranqueo de su pesada mole, los vecinos 1247 XXVI | para el comercio o para las carreras del notariado y farmacia, 1248 XVI | bebiesen a discreción los carretones, al llegar exhaustos de 1249 IX | representan a Febo guiando su carricoche. El orgullo de las Vides 1250 VI | víspera, al bajarse del carruaje. Por segunda vez en el espacio 1251 XII | que le fingían inofensivas cartitas amorosas y se las metían 1252 XI | los fatídicos pedazos de cartulina, y se oía decir: ~ ~ - ¡ 1253 VIII | pero ella era una mujer casada... ¡Bah! En Madrid y en 1254 IV | Vides, un magistrado: se casaría alucinada por la posición. ¡ 1255 XIII | partían en tres o cuatro cascadas de lumbre, y con fantástica 1256 V | escurría a borbotones, en cascaduelas mansas, con rumor gratísimo, 1257 VII | maquinal arrullo de la voz cascajosa que le traía de la mano 1258 IV | Vilamorta, ansioso de romper el cascarón. Se había ido a Madrid, 1259 IX | que asordaba el golpe del casco de su montura; de repente, 1260 X | padre, herédele el bufete, y cásese con esa muchacha tan frescota 1261 XIX | labores, por causa de un casquivano. ¿Eh, me comprenden? Yo 1262 XXIV | querer Dios, loba... Dios te castigará y la Virgen Santísima... 1263 II | era clásica, la literatura castiza, las severas enseñanzas 1264 XIII | preparaban una de esas ocasiones casuales que tientan a las mujeres 1265 I | enfrente, las primeras casuchas del pueblo. Retrogradó diez 1266 I | hombres de grotesca y rara catadura, con enormes sombreros de 1267 XVIII | cristalino, y presentábase la catarata de los diabéticos. Don Victoriano 1268 XXVII | la calificó de gástrica y catarral, la sinceridad obliga a 1269 XXVII | las fiebres gástricas y catarrales es para los médicos practicones 1270 X | pequeñilla en brazos, y cátate que me encuentro al marqués 1271 II | años. Sus compañeros de cátedra le aplaudieron a rabiar. 1272 IX | Rousseau, a Voltaire y los catorce tomos de Feijóo. Quedó adscrito 1273 VII | que ahora volvían al puro cauce maternal. ~ ~- Rico... tesoro... 1274 X | enfermedad que padecía le causaba horribles pesadillas nocturnas; 1275 VIII | Tras un minuto de angustia, causada por la pugna entre sus principios 1276 V | olor a huevos podridos, causado por el estancamiento del 1277 II | para embrollar pleitos y causas. ¿Cómo había realizado el 1278 XIX | suavísimo mareo: algo que le causó uno de esos sobresaltos 1279 VIII | expresión, muy diferente, cauta y recelosa en el padre, 1280 XIII | apasionadas que se despeñen ni tan cautas que huyan hasta la sombra 1281 VIII | para libertarse del dulce cautiverio. Sobre una tarta de bizcocho, 1282 II | crítica aposentada en las cavidades cardíacas, Segundo era el 1283 VI | de votos...! ~ ~Mientras cavilaba Segundo, el boticario se 1284 X | truhán y dice cosas que hacen cavilar a las niñas y reír a los 1285 XXI | francesa, y Nieves, muy cavilosa, apoyó el codo en la mesa 1286 XXIV | cierto como estoy aquí que te cazaba con perdigones! ~ ~Pálida, 1287 VIII | tercera, era indispensable cazarla, llenar aquel hueco, injerir 1288 VIII | musculatura y meneando un cazo para enfriar la pasta de 1289 XVXVIII| como molinillos, sartenes, cazos, jeringas, aparatos de petróleo, 1290 III | horas... Que rabien esos cazurros de doña Eufrasia. ~ ~El 1291 VII | puchero nuevo agua fresca, y cebaba la lumbre. ~ ~- ¡Echa, echa 1292 XXIII | soberbio, el del alcalde, cebado con castaña: algo más chico, 1293 III | abogado García consultando su cebolla de plata. Genday se levantó 1294 XIX | su nombre, muy bajo, con ceceo cariñoso... ~ ~Y él pasó 1295 XVXVIII| urgentemente: entre otras, un cedazo y una chocolatera nueva, 1296 XVXVIII| puesto en que se vendían los cedazos. Era una especie de cajón 1297 XX | delante del otro, no por eso cedía el pavor en el ánimo de 1298 XI | sangre y esparcir su linfa, y cediendo el puesto a Jacinto Ruedas, 1299 XIX | tradicionales, antiguas... ~ ~Cedió Teresa, no sin afirmar por 1300 XVIII | la embalsamada y rumorosa celda que ocupaban ambos oprimiese 1301 II | caer sobre los brezos y celebrarlo con una explosión de carcajadas; 1302 XX | uva de su famoso Tostado, célebre en el país; y por razones 1303 IV | en la parra del Jaén. ~ ~Celebrose el chiste con hilaridad 1304 VII | de la vieja: ~ ~- Juana celi... Ora pro nobis... Sal-es-enfirmórun... 1305 XIV | y mordía, hidrófobo de celo, lo primero que encontraba. 1306 XIII | conservado el culto y amor del celta por los fenómenos ígneos, 1307 XVI | algún prolongado gemido céltico, algún quejumbroso a-laá-laá... 1308 I | Reanudaron la plática. ~ ~- ¿Cenamos pronto?~ ~- Enseguidita... ¿ 1309 I | faz, descarnada, fina y cenceña, arroja a la caleada pared 1310 I | de rosa y grana, eran ya cenicientas, y pugnaban por subir al 1311 XX | de enfrente, de un azul ceniciento que tiraba a violeta por 1312 VII | restos de un gran amor, cenizas tibias de un fuego inmenso, 1313 XV | aburría! ¡Y si las señoritas censoras pudiesen adivinar la causa! ~ ~ 1314 XVXVIII| todo, lo que acerbamente se censuraba, era el abandono en que 1315 XV | de Vilamorta y el Borde censuraban acerbamente a la ministra. ~ ~ - 1316 III | que en cada una de ellas centelleaba. Ya comprendía el asunto 1317 XXIV | establecimiento, situado en lo más céntrico de Orense, tan entretenido, 1318 III | atarazar el maderamen. Los centros de reunión más frecuentados 1319 XIII | lucería de los cohetes, y que centuplica la suavidad y frescura de 1320 XX | arriesgada la aventura: se centuplicó su recelo al ver que iban 1321 IX | del portalón. ~ ~Bajo la cepa estaban Victorina y Nieves. 1322 XX | deformidad de las desnudas cepas, la seca delgadez de los 1323 XXII | la niña, blanca como la cera, casi lívida, despidiendo 1324 XXIII | marranil de Vilamorta, es la cerda de la tía Gaspara, la de 1325 VI | esparavanes en los corvejones que cerdas en la cola. A todo esto, 1326 XIV | de bestias, gruñidos de cerdos, mugidos de vacas, terneros 1327 XI | encontrón a su hermana, y saludó ceremoniosamente a Nieves, que le correspondió 1328 XVI | la hora en que se ataban cerillas encendidas al cuerpo de 1329 XVI | precipitadamente, y puertas que se cerraban con llave y ante las cuales 1330 III | descaradamente de la oreja a Jorge. Cerrábase religiosamente a las diez 1331 XXVI | ejemplar que me remitiste tan cerradito y tan selladito... - ¡Claro! 1332 XVI | Que vienen!~ ~ - ¡Cerrar bien, chicas!... ¡No se 1333 XX | huerta; la noche que me cerraron el portal y entré muy tarde 1334 XIII | entonces, disparadas por certera mano, abrieron brecha en 1335 XXVI | primas, que lo saben con certeza por su padre, que al acabarse 1336 XXV | entregaron una carta voluminosa, certificada. ~ 1337 VI | jaco por las crines de la cerviz y de un salto estuvo en 1338 XXIII | saldrá de sus asaduras? ~ ~Cesa de llover una semana; arrecia 1339 XVXVIII| las náuseas y los vómitos cesaron, sobre la mortal palidez 1340 IV | y a los coheteros de que cesasen en su faena. ~ ~- ¡No viene 1341 XVI | subir el pesado coleiro o cestón henchido de uva por las 1342 XVII | meloso que el de la silbadora ch castellana. Generalmente, 1343 II | la librería, hacían ellas chacota y ponían a Leocadia el apodo 1344 XIII | enmarañado bosque o mapa de chafarrinones de siena y negro humo. Monumentales 1345 XI | pies en botitas nuevas de chagrín, con la vista baja y con 1346 III | Arrastrar, arrastrar! Los chambones siempre se mueren de indigestión 1347 XVXVIII| tertulia el dicho, y hubo chanzas fúnebres y frases compasivas. 1348 III | de lejos blanqueaban como chapas de boinas sobre el fondo 1349 XXIII | baten el suelo y alzan un chapoteo de fango. Ya no hay fruteras, 1350 XXIII | deleitosísimo donde muy gustosos se chapuzan y revuelcan, abandonando 1351 XIX | de Limioso se quitaba su chaquet rabicorto, quedándose en 1352 XXI | nudo en la garganta, pudo charlar diez minutos con Segundo, 1353 XVIII | calurosas de Galicia; las hojas charoladas del limonero, en el cual 1354 XIII | coquetear con él, se llevaba chasco: él la cogería por sus alas 1355 X | ilusiones, con el mismo chasquido estridente de la uña que 1356 XIII | los dobleces con blandos chasquidos, y el globo, de lánguido 1357 XVIII | al escondite. Victorina chillaba a cada momento: - ¡Tulé... 1358 XIII | prendada de los fuegos, chillando con su delgada vocecilla. ~ ~ - 1359 XVI | boca con otro para que no chillase, y me la dejaron allí como 1360 XIV | semicírculo de coces; oíanse chillidos y ayes de dolor, pero los 1361 XIII | vistosa confusión de colorines chillones y disparejos. Delante del 1362 IV | ocasión su clásico gorro y chinelas de terciopelo, y luciendo 1363 XIII | y tagarninas infames. La chiquillería y las muchachas se colocaron 1364 III | proyectos a Genday. Este, chiquitín y fosfórico de genio, se 1365 X | interjección) que cuando mi chiquitina empezó a andar, intenté 1366 IV | sonsonete del almirez y el chirriar del aceite. Dos horas antes 1367 XX | poderosa, destructora, como la chispa eléctrica... El poeta estaba 1368 XIII | sospechosos, o roncaba un labriego chispo, ahíto de pulpo, o contaba 1369 XVIII | usted me quiere a mí.~ ~ - ¡Chisst!, ¡silencio, silencio! Están 1370 XIII | de la frase. ~ ~Nieves no chistó. Instintivamente le agradaba 1371 XVI | resultando de aquí mil chistosas invenciones y divertidas 1372 XIII | llenaba la plaza, donde chocaban mil varios y opuestos ruidos, 1373 XXIV | trémulo y senil de abuela chocha, babándole el rostro con 1374 V | y el bañero, pobre viejo chocho, se lo brindó con sonrisa 1375 I | parecida a las que los chocolateros ponen a los monigotes de 1376 II | rapaz... Aquí viene el chocolatito, ¿eh? ~ ~- ¿Me lo da mamá?~ ~- 1377 VII | y tacillas, con airados choques de loza y coléricas fricciones 1378 VIII | labios, sus carrillos que chorreaban sangre... Y dando vueltas 1379 V | Pues justamente... ~ ~- ¡Chsst! -atajó furioso el boticario. 1380 XI | banquetes: tipo raro, entre chulo y polizonte, que decía en 1381 VI | peluca de bucles, la bordada chupa y la tabaquera de oro de 1382 III | tres hijos para gastarme y chuparme el jugo, y ninguno para 1383 IV | el chocolate buñuelos y churros. ~ ~- Aquí no se estilan 1384 IV | los años de combate y las cicatrices de las heridas, y luciendo 1385 XIV | libre, de la pierna del Cid... El Pazo de Limioso está 1386 XVI | cuatro esquinas, a la gallina ciega, que tienen la sal y pimienta 1387 XVIII | electores veían a su diputado ciego y moribundo, ¡ríanse todos 1388 I | orejas cortas, vinieron ciegos y estúpidos a enredarse 1389 II | climas remotos; ignoró las ciencias graves y positivas, las 1390 XIII | color de los tinglados y los cientos de rostros humanos vueltos 1391 XIX | mismo. ~ ~ - ¿Y cómo se cierra la puerta sin venir él? 1392 XIX | Eh, me comprenden? Yo cierro y que se arregle como pueda. ¡ 1393 XXV | los vilamortanos, y aunque ciertamente su aprobación no lograría 1394 VII | reblandecidas se deprimían, y la cifosis, la joroba, la marca indeleble 1395 II | poesía hecha carne; en él se cifraban y compendiaban todas las 1396 X | Segundo al cabo - no tengo cifradas mis aspiraciones sólo en 1397 I | faltriquera y sacando un puñado de cigarrillos -. Docena y media por junto 1398 XV | y el piso del salón se cimbreaba... Había parejas hermosas, 1399 XX | los pinos que vibraban, se cimbreaban y gemían trasmitiéndose 1400 IX | más que sentadas en firmes cimientos, parecían colgadas de las 1401 II | renta, prestaba un duro al cincuenta por cien a las fruteras 1402 XIV | colgado del pescuezo por dos cintas; ovillos de hilo, balduque, 1403 VII | quejaba de que tenía como un cinturón o aro de hierro que le apretaba 1404 XIX | habitual encogimiento y circunspección del señorito. Llegó, sin 1405 II | sensibilidad allá en los senos y circunvoluciones del cerebro, como el calor 1406 XXVI | pavías y bellísimas flores, citaba, sin nombrarle, al autor 1407 XXI | su repertorio favorito, citando la legislación inglesa, 1408 III | Genday -. Si es preciso citar testigos, allá van: lo sé 1409 XXIV | cristales. Al llegar a la ciudad, Leocadia le tocó en el 1410 XI | muertas ondas se columbraban ciudades sumergidas, que flotaban 1411 IX | tradición y la influencia civilizadora de las clases aristocráticas: 1412 XIII | levantaba en la plaza un clamoreo. En pos de aquella centinela 1413 XIII | y colocación, y viéndose claramente los groseros brochazos de 1414 IV | en el estanco gemía un clarinete: por el almacén de paños 1415 IV | No... - contestaba la voz clarita y remilgada de la niña - . 1416 II | del vigor mental, la era clásica, la literatura castiza, 1417 VIII | la grieteada piel de las claudias y tomates descubría la melosa 1418 II | Almidonando unas enaguas.~ ~Clavaba el jorobadito los ojos en 1419 XIII | al balcón, se quedó allí clavada haciendo caricias a su madre, 1420 XXVII | quedándose con los ojos clavados en algún objeto; pero, en 1421 VI | arcaicos jaeces del hidalgo, claveteados de plata sobre el labrado 1422 II | dedos rancios como teclas de clavicordio, vendía en la granera el 1423 XXII | barrenaban la cabeza a manera de clavos. Su papá estaba muy enfermo, 1424 VIII | tres o cuatro cabalgaduras clericales sufrían mal las impertinencias 1425 XII | Cameros, el rico y joven cliente de don Victoriano, venía 1426 VI | los duques de Puenteancha, clientes de don Victoriano. Cuando 1427 X | país de fruta, de viñas, de clima tan dulce... ¡Cuánto daría 1428 II | peregrina, un arbusto de climas remotos; ignoró las ciencias 1429 IX | crucero, el camino se hacía clivoso y difícil. Lo interceptaban 1430 V | gruta moraba la náyade: un cobertizo sustentado en toscos postes, 1431 VII | aquel seno y hombros que cobijaron su triste infancia. La madre, 1432 II | regateras de la plaza, se cobraba en especie, tasaba la comida, 1433 VIII | avergonzado el dulcero. ~ ~- Cobre, Ramón, ande ya... Si justamente 1434 I | frases soeces, de groserías y cochinadas palurdas, que cayeron en 1435 XXIII | con despojos de tahona: cochino soberbio, el del alcalde, 1436 I | distraído, dos animalazos, dos cochinos monstruosamente gordos, 1437 II | produjeron entre las chiquillas codazos, pellizquitos, risas reprimidas 1438 III | exclamó el estanquero. ~ ~- Si codillum non resultabit -corroboró 1439 X | que me hizo aplicar los codos y aprender cuántas púas 1440 XIV | con rabia de plebeyo que coge al vuelo una ocasión de 1441 III | tío Genday. Si realmente cogemos a don Victoriano de buen 1442 XIII | se llevaba chasco: él la cogería por sus alas de mariposa, 1443 XXII | prometiéndose a sí misma que no la cogerían en otra. ~ ~Al entrar en 1444 XX | el médico la llamó. ~ ~ - Cógete aquí, al puño de mi bastón, 1445 III | estanquero y en don Fermín: cogían en medio al hombre: posición 1446 XVIII | había sido débil, y estaba cogida. ¿Y qué haría Segundo después 1447 XVXVIII| mujer alardeó de generosa, y cogiendo con una espátula un buen 1448 XIII | incorporado, y la niña, cogiéndole las manos, la arrastraba 1449 XVI | encerrados! ~ ~ - Pero si me cogieron la acción... - aseguraba 1450 XXI | acostarse temprano; y para que cogiese fácilmente el sueño, la 1451 XXIV | jorobado dejó de ser resignada: cogiose a su madre con desesperado 1452 XVI | de carne que tiene en el cogote... Y diga, Nieves, ¿qué 1453 XII | común de los esposos, la cohabitación obligatoria. Libre de este 1454 XIII | había tenido que hacer el cohetero todo el día para que no 1455 IV | señas a la charanga y a los coheteros de que cesasen en su faena. ~ ~- ¡ 1456 XXVII | introducían por el cuello, se colaban entre la ropa y la carne. 1457 XV | del pescuezo, sus largas colas de telas peseteras, pisoteadas 1458 VII | suspiraba, cubriéndose con la colcha. Flores, sentada en una 1459 XXIII | objeto pesado, enorme: un colchón. Después trajo la manta; 1460 XIV | un día como hoy no sobran colchones... Si al espolista que lleva 1461 XII | vuelto a los rosados días del colegio, cuando mariposeaba y jugaba 1462 XVI | exhaustos de subir el pesado coleiro o cestón henchido de uva 1463 IV | que se agitó en ellos con coleteos de anguila, y dio palmadicas 1464 IX | resbaladizas, y el jinete se colgaba de las riendas, porque las 1465 V | ramillete de amapolas y heno. Colgábale a la niña su rica mata de 1466 VIII | alguna ropa de Segundo, colgada de una percha, y la reconoció, 1467 IX | firmes cimientos, parecían colgadas de las laderas, próximas 1468 VI | sujeto al párpado lacio y colgante, y el otro giraba, humedecido, 1469 XX | señoritas de Molende tenían que colgar por sus mismas manos la 1470 IV | vecinos de Vilamorta se colgaron de los balcones, se asomaron 1471 III | Pero su tío Genday se le colgó del brazo. ~ ~- Rapaz, estás 1472 I | cigarro: tiró el poeta la colilla, y encendió uno nuevo. Reanudaron 1473 IX | señalando a su izquierda una colina algo distante -. Allí está 1474 XVXVIII| poca que le produjese un coliquito y quedase despachada... 1475 IV | peinada en flequillo y con un collar de caracoles nacarados. 1476 XVI | ver cómo suda, y aquellas collas de carne que tiene en el 1477 IV | Segundo se preguntaba si colmaría sus aspiraciones la suerte 1478 I | Realmente, Vilamorta es una colmena en miniatura, una villita 1479 I | revelan la proximidad de las colmenas humanas. Realmente, Vilamorta 1480 XVXVIII| Flores a Leocadia gemir... Se coló en el cuarto y la vio sobre 1481 IX | flor que al desgaire se coloca en el pelo una gitana. A 1482 VIII | económica tía Gaspara le colocaba, siempre a regañadientes, 1483 XXI | el alma en un hilo y le colocan a dos dedos de la vergüenza, 1484 XIII | chiquillería y las muchachas se colocaron en primera fila, apoyándose 1485 VIII | menudencia así pierdas de colocarte y de conseguir lo que pretendes... 1486 I | Retrogradó diez pasos, se colocó cara al atrio de la iglesia, 1487 XIX | movimientos de los mozos aldeanos. Colocose delante de Teresa, y la 1488 XVXVIII| íberos que tratan de emular a Colón conquistando a América, 1489 IX | cuerpo, cargadas con un coloño de leña de pino, o a los 1490 XX | chiquilla, poniéndose muy colorada cuando él le dirigía cualquier 1491 XIV | las enaguas y hasta el colorete... ¡Ah!, pues estas son 1492 XIII | momentos tan agradables un colorido veneciano. Cuando volvía 1493 XIII | hacían vistosa confusión de colorines chillones y disparejos. 1494 XIII | combista. La efigie, o mejor el coloso de don Victoriano, que ocupaba 1495 I | detrás de las vidrieras se columbraba una luz, tamizada por visillos 1496 XI | bajo sus muertas ondas se columbraban ciudades sumergidas, que 1497 VII | niño no podía doblarse, la columna estaba rígida, y sólo en 1498 I | destacaban, semejantes a columnas de bronce, los troncos de 1499 I | y con un trotecillo que columpiaba sus vastos lomos y sacudía 1500 XIII | como gigantesca farola. Columpiábase majestuosamente, y en sus 1501 III | la botica un chiquillo, columpiando un frasco de cristal. ~ ~- ¡