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Emilia Pardo Bazán
El cisne de Vilamorta

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
eche-estom | estor-grose | grote-irreg | irres-mezcl | mezqu-paros | parox-psiqu | puas-revol | revue-supli | supon-viand | vias-zurci

     Parte
2506 XVI | de cinco duros». Y yo las eché... y ¡fueron tan traidores 2507 VIII | inoportuna estropeaba un verso, y échese usted a buscar otro adverbio, 2508 VIII | dichosa viéndole triunfar, eclipsar a Campoamor, a Núñez de 2509 II | neta: gobierno de casa, economía, guisados. ~ ~Al tropezar 2510 VIII | palmatoria de latón donde la económica tía Gaspara le colocaba, 2511 VIII | pugna entre sus principios económicos y su resolución, Leocadia 2512 II | día y noche a Minguitos, y economizando para reconstruir la ruinosa 2513 XVIII | el de Elvira, lanzó a los ecos: ~ ~ - ¡Segundo! ¡Segundo! ¡ 2514 II | ambos, la diferencia de edades, y la superioridad intelectual 2515 XXV | parecer antigua y rancia la edición, y encabezadas las composiciones 2516 I | importante, debida a los nuevos edificios que, con arreglo al orden 2517 XXIII | ojo de la cara... No hay editor que compre versos, ni siquiera 2518 XXV | del Sagrado Corazón, para educarla. ¡La madre dicen que está 2519 IV | una mula resabiada: ~ ~- Eeeeeeh... Bueno ya, bueno ya, Canóniga...~ ~ 2520 X | puño y letra para mayor eficacia... ¡Y fui tan bestia, hombre, 2521 XXIV | una carta de recomendación eficaz. Fue Leocadia a la capital, 2522 XVIII | sentíase cada vez más débil: la efímera mejoría se evaporaba, creciendo 2523 XVXVIII| para adoptar otras no menos efímeras; y con la serie de proyectos 2524 XX | la separación, sería tan efímero como las hojas de la parra, 2525 XXVI | requiere demostración: una ejecución capital por medio de dos 2526 IV | ensayaban las piezas que pronto ejecutarían reunidos. De la tienda del 2527 XIII | el armario sobre la carta ejecutoria - . Esas dos tan guapitas 2528 XXV | tirada, y el de los cien ejemplares de lujo en papel de hilo... 2529 Pro | vocaciones que se daban, por ejemplo, allá en tiempos de San 2530 XIX | con algunos complicados ejercicios de tobillo y algunas vueltas 2531 VIII | trabajo de defenderla, y el ejército invasor la saqueaba a todo 2532 IV | medianía... ~ ~Mientras elaboraba estas ideas el cerebro de 2533 XIII | el corazón. En vez de la elástica y mórbida curva del seno 2534 XI | comunicando a las secas fibras elasticidad de carne mollar. Como la 2535 V | y subió con paso firme y elástico la escalera. En la alameda, 2536 XVIII | ocultar el mal!... Si los electores veían a su diputado ciego 2537 XX | destructora, como la chispa eléctrica... El poeta estaba de frente 2538 XXI | despedían a veces chispas de electricidad y vislumbres fosfóricas. 2539 X | inteligentes de trompa de elefante. Segundo intervino. ~ ~ - 2540 XXVI | Libros nuevos, alababa la elegancia tipográfica del libro; no 2541 I | en su mediana estatura, elegantes proporciones, y en su juvenil 2542 XVII | género tristón, erótico y elegiaco; no ignoraba ninguna de 2543 XX | con ojos entre satíricos y elegiacos? La marcha de la poetisa 2544 II | encerrado a la difunta, no sin elegir antes, para amortajarla, 2545 Pro | pronunciadísimo sabor tradicional, y elementos poéticos muy en armonía 2546 XVXVIII| en su propio domicilio, eliminando por supuesto a Flores. Todas 2547 II | escribiese, a que publicase; le elogiaba sin restricciones y sin 2548 III | Hoja de El Imparcial, donde elogiaban mucho a un poeta principiante. ~ ~ 2549 III | disimulaba los defectos del poeta elogiado. ¿Cuándo le llegaría su 2550 X | gusto... Cuatro amigotes les elogian, cuando publican algo en 2551 XX | Nieves. ~ ~ - Vamos - dijo eludiendo la respuesta - por donde 2552 XXV | Los caracteres serán elzevirianos, que es lo más de moda... 2553 XVXVIII| aquel triste espíritu y emanciparlo de sus padecimientos, que 2554 I | pueblos así - . Sólo estaban embaldosadas las aceras; el arroyo lo 2555 XIII | esos largos corsés-corazas emballenados y provistos de resortes 2556 I | desde la linde del pinar, embalsamaban el aire con fragancia sutil 2557 XVIII | tocarla, por más que la embalsamada y rumorosa celda que ocupaban 2558 VI | la hora que era. Momentos embarazosos. Por fin Segundo comprendió 2559 III | de la disputa. Después se embebió en la lectura de la Hoja 2560 I | lanza en ristre, como para embestir. Rodeó Segundo el obstáculo, 2561 XI | cubriéndose de rótulos, figuras, emblemas y atributos, y por el suelo 2562 VII | palabras de azúcar con que se emboban los niños de pecho, palabras 2563 XXIII | pliegos de papel más o menos emborronados... ¡Hacía versos! Mas como 2564 XVIII | favorecían la retirada. Se emboscó, pues, en lo más denso de 2565 VII | pronunciados, iban poco a poco embotándole el pensamiento, y al llegar 2566 I | Un hombre pasó rozándole, embozado, a pesar del calor, en amplio 2567 IX | requemada, crasa, árabe, de embriagadores perfumes. Por dentro, la 2568 V | oscuro, y a la madre se le embrollaban las crenchas rubias bajo 2569 II | indicios de servir para embrollar pleitos y causas. ¿Cómo 2570 XXI | amarga sonrisa - que me ha embromado... Veremos si Sánchez del 2571 I | de la boca para formar un embudo fónico, y gritó con voz 2572 XVIII | limonero, en el cual se embutía Nieves para desviarse de 2573 IV | atavío de Carmen Agonde, embutida en un corpiño azul fuerte, 2574 XIV | y animales entreverados, embutidos por decirlo así los unos 2575 XVXVIII| enérgicos vomitivos, al emético, al aceite... Sólo que el 2576 XX | que vendimiar y recoger, emigraron parte de los huéspedes, 2577 XXVII | Vilamorta decayese y su juventud emigrase al Nuevo Mundo... El boticario 2578 Pro | parece a primera vista. ~ ~Emilia Pardo Bazán~La Coruña, septiembre 2579 IV | con el tono grave de quien emite parecer sobre cosas muy 2580 V | fuente, tenemos hombre. ~ ~Emitía Tropiezo su dictamen apoyándose 2581 XXI | lo cual, don Victoriano emitió algunas ideas de su repertorio 2582 II | salía de allí desdeñoso y empalagadísimo, y a veces una reacción 2583 XVII | y vaguedades capaces de empalagar a un mozo de confitería. 2584 XXIII | se leía en el semblante empalidecido, en el brillo febril de 2585 XVIII | acuoso del ojo, se le iba empañando el cristalino, y presentábase 2586 XXIII | calle principal y la plaza, empapadas y cubiertas de sucio barro, 2587 I | análogos a dos pulgas, emparejan bien con la nariz gruesa, 2588 VI | boticario se le acercaba, emparejando al fin caballo y mula. La 2589 XI | murallones, cubiertos por emparrados que apenas dejaban filtrarse 2590 XIX | a su pareja un halagüeño empellón, quedaron de espaldas el 2591 XV | comprometerían a bailar, a recibir empellones y sudar el quilo como los 2592 VIII | paisanas, una de las cuales se empeñaba en que una lanilla era algodón, 2593 XX | peñascos agudos y negros, empeñados en detenerle y que sólo 2594 XXIV | Leocadia ya no tenía bienes que empeñar; los que llevaba valían 2595 XX | Al pinar.~ ~ - Si te empeñas... ¡Qué manía de chica! 2596 XIII | señoritas combistas muy emperejiladas, de curas de aldea alicaídos, 2597 X | de acuarela, color lila. Empezaban a oírse mil rumores, preludios 2598 IV | sus facultades oratorias, empezaron a instar a los forasteros, 2599 X | reposo! Combatir para que le empiecen a conocer a uno, seguir 2600 VI | Este, que ya se iba a la empinada, soltó un relincho de dolor 2601 IV | Revolución de Setiembre, le halló empinado asaz para improvisarle ministro. 2602 XXV | a la prosa de un humilde empleíllo y hacía artículos de carácter 2603 XX | Nieves la bajada, y quería emprenderla antes de que el sol acabase 2604 X | firme y con tantas cosas emprendidas y logradas! Y síntomas de 2605 V | tirándole de la manga. ~ ~Emprendieron el camino. Vilamorta, madrugadora 2606 XXV | recuerdos de su malograda empresa amorosa. ~ ~Corría marzo, 2607 IX | Explicábale al mismo tiempo sus empresas vitícolas. Había sido de 2608 XVXVIII| pidió los réditos de su empréstito, y Leocadia no pudo pagarlos; 2609 XVXVIII| acicate de la necesidad que, empujándole a la lucha, le dirá: trabaja? ~ ~ 2610 II | correteando, saltando, empujándose para caer sobre los brezos 2611 VII | tendió sobre la cama. ~ ~Empujaron suavemente la vidriera, 2612 I | convidaba a entrar. Segundo empujó la cancilla, y casi al mismo 2613 XI | replicó Agonde, dándole un empujón con irreverencia notoria. ~ ~ 2614 XXIII | Ha llegado la hora de empuñar el cuchillo. Y en las largas 2615 XVXVIII| los íberos que tratan de emular a Colón conquistando a América, 2616 VIII | resistiría a Segundo, a un poeta émulo de Bécquer, joven, guapo, 2617 XXVII | meses! Las viejas aún se enamoran más que las rapazas. El 2618 IV | el hábil jurisconsulto... Enarcó desdeñosamente las cejas 2619 XXV | antigua y rancia la edición, y encabezadas las composiciones con tres 2620 XIV | proximidad de las yeguas, se encabritaba exhalando desesperados relinchos, 2621 VI | el hierro en la boca, y encabritándose primero y disparando después 2622 XV | y corto, guarnecido con encajes de valenciennes: traje plegado, 2623 V | saboreando el agua misteriosa, encantada por las artes mágicas del 2624 VII | sí una imagen atractiva, encantadora, y reflexionar que en la 2625 IX | eran otros tantos arcaísmos encantadores para él, que le recordaban 2626 X | no ha de ser por arte de encantamiento... ~ ~ - Ni aun en Madrid 2627 XXIII | invierno había despojado de sus encantos al balcón, poniendo amarillas 2628 VII | Venía Segundo un tanto encapotado, y después del júbilo de 2629 XI | noticia de que su padre le encargaba un traje a Orense, para 2630 XXVI | pesar de todo, como tú me encargabas expresamente que se lo entregase, 2631 V | entregados al sueño, y a Carmen encargada de meterles, apenas se bullesen, 2632 XVXVIII| puntualmente a Flores los objetos encargados. ~ ~Flores notó que después 2633 II | apetitosos y nutritivos, amén de encargarle a Orense libros, de repasarle 2634 XXVI | lector. ~ ~«Estuve, según tu encargo, en casa de la viuda de 2635 XII | pie como a los reos, le encargó mucho que respetase y obedeciese 2636 VIII | licores al confitero y encargos a unas amigas de Orense. 2637 XVXVIII| fruslería con la cual llegó a encariñarse... el dolor contenido se 2638 XXIII | eternos de la ilusión. Nieves encarnaba en forma visible, gentil 2639 XVI | nupcial: las avispas se encarnizan en los racimos, avisando 2640 XIII | alambre, donde empezaba a encenderse y a tomar vigor la apestosa 2641 XIII | Cuando el firmamento se encendía y resplandecía; ella alzaba 2642 XIV | colores de los tinglados y se encendían lucecillas y eran más roncos 2643 XIII | desplegando suave y amorosamente, encendiendo debajo de él otras mechas 2644 XVXVIII| que después de comer se encerraba Leocadia en su dormitorio, 2645 XVI | Como no fuesen ellos los encerrados! ~ ~ - Pero si me cogieron 2646 XVI | llamada del Biombo, por encerrar uno tan feo como antiguo; 2647 X | chiquilla a la niñera y me encerré en el despacho a preparar 2648 VI | permiso a este caballero...~ ~Encerrose la niña en el invencible 2649 XXVII | el suyo por las húmedas y encharcadas márgenes del Avieiro! Iba 2650 XI | Segundo se arrodilló en el encharcado suelo y empezó a registrar 2651 XXIV | esta, con sus desdentadas encías, apretó aquellas manos, 2652 IX | cultura en una época: la Enciclopedia, que su padre ya conoció 2653 Pro | comercial y fabril de la comarca enclavada tierra adentro, que aún 2654 X | un soplo glacial que le encogía el corazón. ¡Morir a los 2655 VIII | demanda: unas desecadas y encogidas, otras muy espatarradas, 2656 XI | solemne del crepúsculo le encogieron el corazón, y sin saber 2657 XIX | de Teresa y el habitual encogimiento y circunspección del señorito. 2658 III | la abogacía? Segundo se encogió de hombros, sonriendo. ~ ~- 2659 XIII | vital, el aire caliente. Encogiose el globo, se contrajo como 2660 IV | instar a los forasteros, a encomiar las excelencias de los manjares, 2661 III | ciertas frases especialmente encomiásticas, hisopazos de miel con que 2662 VII | Minguitos murmuró sin encono, resignado ya:~ ~- Nada, 2663 XXV | inepta befa le ulceró y enconó el alma... Retirose a su 2664 II | en el alma de la maestra. Encontrado había, por fin, empleo condigno 2665 IX | mortificó la duda de si lo encontraría pretencioso o ridículo, 2666 XVII | ellos parte muy activa, encontraríanse aislados a no ser por Victorina, 2667 XVI | penosa faena, importaba que encontrasen a punto, en la bodega, la 2668 I | No acertabas, eh? Mira, encontré la receta en un libro... 2669 XIII | de la mecha, agitándose, encorvándose, subiéndose bailando un 2670 I | es un poco alarmante, la encubre y adorna el pelo copioso, 2671 IX | taconcitos Luis XV, que encubría el encaje bretón de la enagua, 2672 I | el más mínimo tul que la encubriese. Las madreselvas y saúcos 2673 XXI | de marfil. ~ ~ - ¿Cómo te encuentras, hija? ¿Te dura el susto? - 2674 Pro | verdaderamente humano que no se encuentre queriéndolo buscar; y en 2675 XVIII | Pero señora, aunque me encuentren aquí... no tendrá nada de 2676 IV | político. ¿Por qué se habría encumbrado aquel hombre? ¿Qué extraordinarias 2677 VIII | dando papilla a un mamón endeble. La confitera clavó en la 2678 XX | a la castellana con sus endechas. ~ ~Ardía Segundo en impaciencia 2679 XVI | mí! - exclamó la amazona enderezando su robusto cuerpo - . ¡Como 2680 VII | llorosa, le suplicaba que se enderezase y trataba de incorporarle 2681 V | recuerdo. Apurado el vaso, enderezose y subió con paso firme y 2682 III | medio al hombre: posición endiablada. Era el alcalde de esos 2683 XXIII | yerbas de los linderos y endurece la tierra... Es la señal 2684 XVIII | Sólo yo la busco - exclamó enérgicamente Segundo, penetrando en el 2685 V | orejas y cuello señales de enérgico lavatorio y fricciones de 2686 XXIII | al banco, y revelan en el enervado cerdo doméstico la prole 2687 X | saciada, aquella sensación enervante de derretimiento, de fusión, 2688 XVII | de muelles diptongos, de eñes cariñosas, de x moduladas 2689 II | la botella, anda, no me enfades... A las ocho entran las 2690 I | y grave, que repitió con énfasis, engarzando la respuesta 2691 VI | meneaba la cabeza, diciendo enfática y sentenciosamente: ~ ~- 2692 V | Ya , ya -declaró enfáticamente...-. Hace poco que leí de 2693 IX | la existencia de ciertas enfermedades novísimas. Toda la vida 2694 XXIII | del cerdo, y en el estado enfermizo de su ánimo, en la excitación 2695 XIII | alicaídos, mal afeitados y enfermos, de jugadores de heteróclita 2696 XXIII | casi poético; como había enflaquecido, resultaban mayores sus 2697 III | Los tresillistas se enfrascaron en hacer cuentas y liquidar 2698 IV | camino; la conversación enfriaba, cuando entró oportunamente 2699 VIII | y meneando un cazo para enfriar la pasta de azucarillo que 2700 V | chocolate, y antes que se enfriasen del todo las marcaba con 2701 VIII | forjar en realidad! ¡Cómo engaña la ingenua soltura, la fácil 2702 XX | a su hija errores; no la engañe usted. Mentiras son, generalmente, 2703 I | que repitió con énfasis, engarzando la respuesta en la pregunta 2704 II | por el bienestar moral que engendra la aprobación sin condiciones 2705 XXI | principales testigos, y engolfados los señores mayores en una 2706 XI | forros de percalina muy engomados, y la chiquilla, lavada, 2707 II | la ropa a sus sobrinos, engordaba con amorosa solicitud un 2708 XII | negocios, la complicación y el engranaje implacable de su existencia, 2709 V | justo el sol. La comitiva, engrosada con García y Genday, se 2710 XI | simétrica postura, fue a engrosar el séquito de Nieves. Declarose 2711 V | triunfo; el Pellejo, muy enharinado, regateaba con tres panaderos 2712 I | centenes. ~ ~Segundo se enhebró por una calle extraviada, - 2713 XXV | echaban en cara su joroba. ~ ~¡Enigmas del corazón humano! Segundo, 2714 XIII | una situación tan dudosa y enigmática. ¡Ah, si aquella mujer le 2715 VIII | escaparate, se arremolinaba un enjambre de moscas: ya no se tomaba 2716 XIX | Mientras el señorito se enjugaba el sudor de la frente, y 2717 XV | pareja. Los caballeros se enjugaban el sudor con el pañuelo, 2718 IV | incontestable y robusta, gracias al enlace con la ilustre casa de Méndez 2719 XXIII | está solitario, húmedo, enlodado y mohoso. Cansín, con zapatillas 2720 XXII | juveniles; y Segundo, audaz, enloquecido, vino a caer a sus plantas, 2721 XXII | Victorina, rigurosamente enlutadas, salieron para la corte. ~ 2722 VIII | Mientras el Cisne borra y enmienda, Leocadia se desnuda en 2723 XXV | adecuados consonantes y sin enmiendas ni ripios. ~ ~A Leocadia 2724 X | mandara quedarme.~ ~Nieves enmudeció. Por cortesía, figurábase 2725 IX | dos bancos fronterizos, de ennegrecido roble. Los extremos de la 2726 I | los troncos del pinar se ennegrecieron más, resaltando a manera 2727 VII | agarrándose al pretexto para enojarse -. Sino que eres muy disimulado 2728 XXV | su aprobación no lograría enorgullecerle, su inepta befa le ulceró 2729 III | principiante. ~ ~Entretanto, se enredaba la partida de tresillo. 2730 XVII | adhirió al poeta como la enredadera al muro, dedicándole un 2731 XIX | entre los claveles y las enredaderas, a solas, sin más testigos 2732 II | capciosa machaquería que en el enredijo de los protocolos, ahuyentaron 2733 XXI | acudiría a desatar aquel enredo, a decir a Segundo cuatro 2734 XXIV | Pálida, con los ojos enrojecidos, Leocadia extendió las manos 2735 XV | alrededor rápidamente, lo enrollaban, y después de arrojarlo 2736 XX | irritados raudales, que se enroscaban alrededor de las piedras 2737 XXIII | corta o larga, el rabo bien enroscado, la pezuña más o menos recogida 2738 XXIII | actividad y brío como por ensalmo. Pronto ascendió de la ponchera 2739 X | Segundo, muy silencioso, se ensañaba con el cigarro.~ ~ - No 2740 XIV | vanidad y nada más... ~ ~Ensañábase el boticario, multiplicando 2741 I | entre el pueblo y el pinar. Ensanchábase la senda, desembocando en 2742 XIII | Qué simplezas estaba ensartando! ¿No era mejor bajarse otro 2743 IV | aficionados de la banda popular ensayaban las piezas que pronto ejecutarían 2744 IX | problema del cultivo. Hacía ensayos tratando de imitar con el 2745 IX | rival en el Borde es la que enseña más ufano el señor de las 2746 VIII | inmediatamente, a fuer de bien enseñadas y leales, a dormir, si no 2747 II | literatura castiza, las severas enseñanzas de la historia; y en cambio, 2748 XXIV | pueblo magnífico: ella le enseñaría las Burgas, la Catedral... 2749 XXIV | Leocadia pidió a Segundo que le enseñase el cuaderno de sus poesías 2750 XX | exclamó Segundo - : no enseñe usted a su hija errores; 2751 I | prefiero las antiguas. Se la enseñé a Flores... ¿Qué tenía dentro 2752 XI | risas. Y otra tarde les enseñó un curioso lago, del cual 2753 VI | lo montaré, ya que está ensillado. Iré hasta el crucero. ~ ~ 2754 VIII | lado izquierdo, el ruido la ensordecía casi. Intentó fijar el pensamiento 2755 II | santuario, vereditas agrestes, entapizadas de grama y orladas de brezos 2756 Pro | sucintamente, a los buenos entendedores. El romanticismo, como época 2757 XV | de aquí... Pensará que no entendemos... Pero mujer, siquiera 2758 XXIV | otras varias cosas que bien entendía Leocadia no eran inventadas, 2759 IV | chocolate, pues de cena no entendían los huéspedes. Con depositarlo 2760 II | avaricia de la tía Gaspara, entendió que Segundo comía mal, y 2761 III | esto huele.~ ~- Quedamos enterados... - murmuró Agonde arrimando 2762 III | mirar lo que iba jugado, enterándose de las bazas de los compañeros 2763 XIX | aquel empeño de Segundo. ¿Se enterarían las gentes? ¿Lo notaría 2764 XXV | vive retiradísima... Me enteraron mis primas... Apenas sale 2765 II | temblando; valía más no enterarse del estado del peto: los 2766 VII | jugando a las chinas horas enteras. Si se levantaba, las piernas 2767 III | maliciosa, guarda su contra casi enterita. El alcalde levanta hacia 2768 X | majadero, ese pasmón que no se enteró de nada? ~ ~ - Vamos a buscarle, 2769 IV | Victoriano un oscuro abogaduelo, enterrado en Vilamorta, ansioso de 2770 XXII | puntualizar la experiencia; en que entiende la importancia de una indicación, 2771 I | puesto el sol. -Eco, ¿me entiendes tú? -Eco, ¿sueñas algo? -¡ 2772 X | prosiguió don Victoriano - . Yo entiendo poco de letras, por más 2773 XXII | veinticuatro horas de su entierro, Nieves y Victorina, rigurosamente 2774 XX | pinar con su perenne queja, entonada por las copas de los pinos 2775 XVII | Elvira se pintaba sola para entonar aquella popularísima y saudosa 2776 XVII | con timbre cristalino, al entonarlos con su mimoso acento del 2777 VIII | Leocadia al través de una entornada puertecilla alguna ropa 2778 VII | y al llegar a la letanía entrábale el sopor, y, medio traspuesto, 2779 XXI | detenidamente los problemas que entraña, y se preocupa de la suerte 2780 II | pasado, después el vigoroso y entrañable cariño maternal. Ni un punto 2781 XIV | que el señorito de Limioso entrará a comer en alguna posada? 2782 XIX | del lance... ¿Por dónde entraría? ~ ~Indudablemente el ingreso 2783 III | vida doméstica. ~ ~- ¿No entras? -interrogó su padre. -Voy 2784 XX | me cerraron el portal y entré muy tarde ya por la paredilla? ~ ~ 2785 I | salieron disparados por la entreabierta cancilla de un corral, y 2786 XXIII | a través de las puertas entreabiertas, trozos de sus cadáveres 2787 X | miel entraban por el balcón entreabierto. Por la casa no rebullía 2788 XX | a sienes y pulsos. Ella entreabría los ojos. Se oía hablar 2789 XVXVIII| mujer?, ¿qué tiene? ~ ~Ella, entreabriendo sus dilatados ojos, murmuró:~ ~ - 2790 XXIV | Este la recibió con el entrecejo fruncido. ¿Pensaban que 2791 I | les arrancaron gruñidos entrecortados y feroces, mientras el mancebo 2792 VIII | centenes a granel, y lo entregaba al poeta, preguntándole 2793 V | dejando a sus huéspedes entregados al sueño, y a Carmen encargada 2794 XIII | al fin por la cintura y entregándose al fuego de la mecha, que 2795 XXVI | de la viuda de Comba, a entregarle el ejemplar que me remitiste 2796 XXV | respuesta lacónica... Por fin le entregaron una carta voluminosa, certificada. ~ 2797 XXVI | encargabas expresamente que se lo entregase, me propuse no volver a 2798 XXV | donde el dibujante había entrelazado graciosamente, alrededor 2799 XXII | vueltas en su magín, rodando, entrelazándose, destacándose en letras 2800 XIII | hombres, mujeres y muchachos entrenzados, adheridos, revueltos. Aún 2801 XXI | primorosamente en un estuche... Entrenzó después el pelo a Nieves, 2802 III | Segundo en el balcón, y entreoyó la salmodia de los versos 2803 XXIII | hay frente a su casa para entretener la tarde, dando diez pasos 2804 XIII | animado diálogo, como para entretenerla y que la sirviese de defensa, 2805 X | brega sin calcular, sin entretenerse en observar el estado de 2806 X | que apenas hay quien se entretenga en eso. Por acá viven veinte 2807 IX | estaban Victorina y Nieves. Entreteníase la niña en saltar a la cuerda, 2808 III | las ratas y las polillas, entretenidas en atarazar el maderamen. 2809 XVI | veces eran verdaderamente entretenidos. Desde que se levantaban 2810 I | salvajes se burlaban de su entretenimiento sentimental. Corrido y humillado, 2811 XXIII | conversación de las boticas y entretienen las veladas familiares, 2812 XIV | bullir de hombres y animales entreverados, embutidos por decirlo así 2813 XXIII | Segundo no se mostró entusiasmado con tal perspectiva. ~ ~ - 2814 XIX | un perseguidor así, tan entusiasta e intrépido... ¿Quién se 2815 XXVII | de desfigurada, mudada y envejecida. Se leía en su semblante 2816 IV | el extremo de que solían enviarle de Francia unas hogazas 2817 X | usted que no son dignos de envidia esos árboles? ~ ~Tenía en 2818 IV | Vive Dios! El poeta no envidiaba al político. ¿Por qué se 2819 VI | bondad y epicúrea beatitud. ¡Envidiable condición la del boticario! 2820 XIX | poniente luna y las flor es envidiosas de tanta felicidad. Y con 2821 II | del aula, admiradores y envidiosos. Desde entonces adquirió 2822 II | artimañas que idear para envolver a los litigantes. Desde 2823 XXIII | aquellos gruñidos, ni le envolviesen aquellos olores. Pasó de 2824 XXIII | indispuesta, y dormitaba envuelta en un gran mantón, transida 2825 XXIII | fuerza y la vida se escapan envueltas en el caliente chorro sanguíneo... ~ ~ 2826 VIII | delantal, de donde cayeron, envueltos en polvo y telarañas, cuatro 2827 III | suceder cuando una plática se enzarza. ~ ~- No de dónde saca 2828 VI | expresión de sensual bondad y epicúrea beatitud. ¡Envidiable condición 2829 XXIII | han adivinado la moral de Epicuro y la practican, y comen 2830 VII | estar acostado se llagó su epidermis; y una mañana en que Leocadia, 2831 XX | conseguían hacerle saltar con epiléptico furor, partiéndose en varios 2832 VI | riéndose confidencialmente del episodio, tuvieron expeditos los 2833 III | mocetón sanguíneo y bien equilibrado, leyó Segundo tal desdén 2834 V | sin duda para guardar el equilibrio en tan peligrosa posición. 2835 IV | señora... Yo aquí traigo el equipaje... Y pagaron los asientos 2836 XVI | de delante el plato, que equivalía a arrancarle la mitad del 2837 III | hijo del abogado? Pues se equivoca mucho. Ganas tendrá usted 2838 XXV | nacimiento; que creía y no se equivocaba, que en Vilamorta no existía 2839 X | tan peregrino mal. Debía equivocarse Sánchez del Abrojo: aquello 2840 II | Hugo. Fue su cerebro como erial inculto donde a trechos 2841 XXIII | pero sus carnes de un rosa erisipelatoso y su bandullo inmenso y 2842 XI | zarzamoras, bellotas de roble, erizos tempraneros de castaña, 2843 XVII | pertenecientes al género tristón, erótico y elegiaco; no ignoraba 2844 XVIII | aguas. Indudablemente le erraban la cura. Desde aquel día, 2845 X | los ojos bajos y la mirada errante por los nudos de la madera 2846 IX | que la obedece no puede errar. Primo Genday, glotón como 2847 XXIII | tomo, y salen plagados de erratas, y con una forma tan fea... 2848 IV | la génesis. Unos decían erres y otros haches. Vilamorta 2849 XIX | camino, y dos o tres veces erró la ruta: por fin logró salir 2850 Pro | suave y poético. Pues tan errónea idea pertenece al número 2851 XX | no enseñe usted a su hija errores; no la engañe usted. Mentiras 2852 V | queda de sus padecimientos, eructando el bicarbonato de las aguas. 2853 XVXVIII| unas manchillas rojas, una erupción semejante a la escarlatina... 2854 XIII | gran parte de su púdica esbeltez. ~ ~¡Maldito corsé! Segundo 2855 I | a la fuente pública, se escabulló por un callejón lateral, 2856 X | aun en Madrid y en gran escala me atrae a mí el foro... 2857 XIX | alarmó a Segundo: tendría que escalar alguna pared, y casi le 2858 XVIII | arbolado, y comunicadas por escalinatas desiguales, como sucede 2859 XXII | vivir estar siempre así, escalofriada de terror y con la sangre 2860 III | Sintió el alcalde un escalofrío en el mismo bulbo capilar, 2861 IX | y Méndez, que estaban un escalón más arriba. Notó Segundo 2862 IX | Enfrente la montaña, donde se escalonaban, a manera de gradas de colosal 2863 V | Don Victoriano bajaba los escalones de piedra que conducían 2864 XVI | disimuladamente en el caldo, o le escanciaba vinagre en vez de vino, 2865 V | escapaba lo mismo que se escapa la juventud: sin ser posible 2866 V | ondeante de la náyade se le escapaba lo mismo que se escapa la 2867 X | la sangre y la vida se le escapaban por un canal muy hondo, 2868 XIII | el globo tan ancha boca: escapábase por allí el aire dilatado, 2869 XXIII | que la fuerza y la vida se escapan envueltas en el caliente 2870 VIII | que honraba el centro del escaparate, se arremolinaba un enjambre 2871 XVI | invenciones y divertidas escaramuzas. Entre los dos campos estaba 2872 XXIII | el frío; cae helada y la escarcha se deposita en tersos cristales 2873 XVXVIII| erupción semejante a la escarlatina... Duró este síntoma hasta 2874 XIX | prontísimo se echó a rodar por la escarpada pendiente, cayendo sobre 2875 XX | accidentado, formaba un rapidísimo escarpe, una vertiente casi tajada, 2876 I | observarles un minuto, denotaría escasa penetración, por que en 2877 II | ni más. Leocadia notó las escaseces de su ídolo; hoy se hizo 2878 XX | los pinos y lo desmayado y escaso de la luz solar, se vería 2879 V | una oreja y murmuró con escéptico tono: ~ ~- Bah, bah, bah... 2880 II | primeros versos, desengañados y escépticos en la intención, ingenuos 2881 Pro | telarañas del juicio, que no hay escoba que consiga barrerlas bien, 2882 IV | teniendo la santa cachaza de escoger el trigo grano por grano, 2883 XXV | tardará ya mucho... Ayer escogí el papel para la tirada, 2884 III | ganancias céntimo por céntimo, escogiendo fichas blancas y fichas 2885 II | Santiago, durante los años escolares, trapicheos estudiantiles, 2886 XVI | de burro escondido y sin esconder, de brisca con señas y de 2887 XX | continuamente la cabeza en su pecho, escondía la mejilla en el cuello 2888 VIII | de salir con ímpetu, se escondían, se evaporaban. Algunas 2889 XVI | risa de las vendimiadoras escondidas entre el follaje, disputando, 2890 XVI | jugaban partidas de burro escondido y sin esconder, de brisca 2891 XVIII | pandaba acertar con los escondidos. ~ ~Procuraba Nieves ocultarse 2892 IX | boba? De fijo que sólo se escondió porque estaba de blusa... 2893 III | si le apuntasen con una escopeta... ¡Arrastrar, arrastrar! 2894 XIV | abrochándose los cuerpos escotados, prendiéndose lacitos y 2895 XV | de arroz ordinarios, sus escotes por poco más abajo del pescuezo, 2896 VIII | que temeroso de perderlas, escribíalas al vuelo, en letra desigual; 2897 XXVI | Galicia sentiría, pensaría y escribiría como EL CISNE DE VILAMORTA. ~ ~ 2898 I | se moleste en leer lo que escribo me llamará el CISNE DE VILAMORTA. ~ 2899 X | aquí todavía creen que un escritor o un poeta, en el mero hecho 2900 I | culinarios, volcados allí sin escrúpulo por los vecinos. Evitaba 2901 XIX | señorío, por más que imitase escrupulosamente los torpes movimientos de 2902 VII | Leocadia le escuchaba, al principio, con los ojos 2903 I | discurría períodos cortos, escuchábase el rumor tenue de los pinos, 2904 I | El auditorio, después de escucharla con religiosa atención, 2905 IV | ocupasen... ~ ~No tardó en escucharse el trote acompasado y gemelo 2906 XXII | y congestionada, la niña escuchó, y después, en la dudosa 2907 XXII | varonil y apasionado, la escudó con su cuerpo... Defensa 2908 XXII | adquieren facultades para escudriñar también la interior, y perdiendo 2909 XI | cabeza... Yo veré, yo veré... Escudriñaremos... Observaba Segundo en 2910 VIII | bolsillo, ya muy lacio y escueto. En él se contenían poco 2911 XIII | parecer no sin trabajo, escupiendo difícilmente chispas rojas; 2912 XII | buena fe que lo importante y esencial del matrimonio era la vida 2913 XIII | reptil que bufando y haciendo eses correteaba por el cielo 2914 XXII | del asmático reloj, cuya esfera parecía un rostro humano 2915 II | fue extendiéndose a otras esferas de la vida de Segundo. Ni 2916 V | fisonomía reservada, de esfinge. La afirmación explícita 2917 XV | entonces no se pudo contener, y esforzándose por hablar en tono natural 2918 VIII | prender el sentimiento con los eslabones de oro del ritmo! ¡Ah, qué 2919 XIII | caja llena de amatistas, esmeraldas y rubíes. Caían las luces 2920 XV | con secreta ilusioncilla, esmerándose lo mismo que si se tratase 2921 XXVII | desquitó aquella noche, espaciándose por el terreno de su conversación 2922 XVI | Méndez en otra sala muy espaciosa, llamada del Biombo, por 2923 XI | medio una isleta poblada de espadañas y de sencillos gladiolos. 2924 X | libros... ¿Pero quién lee en España? Y si se echa usted en brazos 2925 II | jurisconsulto más en la nación española, donde tanto abunda esta 2926 XXIII | perderán con eso las musas españolas. ~ ~ - ¿Y por qué no te 2927 XVXVIII| movimiento ni voz... Flores, espantada, salió corriendo en busca 2928 XIII | juguetes de chiquillos o espantapájaros, y no eran sino los árboles 2929 VIII | regateos y risas, descuidaban espantar los porfiados insectos, 2930 XX | pico, al menos en declive espantoso; y allá abajo, muy abajo, 2931 VI | costumbre, la Morena, con más esparavanes en los corvejones que cerdas 2932 VII | quemaba casi; pero fue esparciéndose, evaporándose, y quedó sólo 2933 IV | cálida atmósfera. Cuando se esparció la nueva de que dentro de 2934 XI | calentar un tanto su sangre y esparcir su linfa, y cediendo el 2935 XXI | agitado por escalofríos y espasmos, de esos que llaman muerte 2936 VIII | desecadas y encogidas, otras muy espatarradas, sacando un abdomen blanquecino 2937 XVXVIII| arsénico, nativo abunda en los espatos calizos que forman una de 2938 XVXVIII| generosa, y cogiendo con una espátula un buen puñado de polvitos 2939 IV | gastarse ni a demostrar especiales dotes, y, casi intacto su 2940 XIII | así?~ ~ - Nunca... Es una especialidad de este país... ¡Me gustan 2941 XXIII | excitante del mondongo y de las especias, por las pingüedinosas moles 2942 XVI | respiraba en el aire. Entre los espectáculos deleitosos que la naturaleza 2943 II | acartonada, silenciosa y espectral, ágil a despecho de sus 2944 XXII | parecía un cadáver, un espectro abrumado de desesperación 2945 XXIII | Ocurría este drama espeluznante en casa del abogado García 2946 IV | combista-radical, y Agonde espera en el umbral de su botica, 2947 XIII | la Secretaría, donde le esperaban en una bandeja botellas 2948 X | Cuántos, cuántos disgustos le esperan a usted! ~ ~Y como Segundo 2949 XII | negro. ~ ~Al nacer la niña, esperó don Victoriano resarcirse 2950 Pro | mundo dure esta telaraña espesa y artificiosa, y se juzgue 2951 I | La barba no se atreve a espesar, ni los músculos del cuello 2952 I | siempre a estilo de por acá, espesitas, que se puedan tirar contra 2953 V | corriente. Reconoció los espesos mimbrerales; recordó todo 2954 III | del viaje. ~ ~- Viene a espichar aquí - murmuró Tropiezo - ; 2955 II | cariño mucha parte generosa y espiritual, y los mejores instantes 2956 XX | Nieves, al recobrar los espíritus y verse con vida, no hizo 2957 VIII | que con dar vuelta a la espita, brotaría a chorros: y así 2958 XV | hojalata con bujías formaban un espléndido alumbrado. La mucha gente 2959 XXIII | fastidio, la quintaesencia del esplín, la desidia de peinarse, 2960 XIV | sobran colchones... Si al espolista que lleva le abulta tanto 2961 IV | caliente. ~ ~- ¿Un pedacito de esponjado tostado? ¡Ajajá! De esto 2962 XII | la vida en común de los esposos, la cohabitación obligatoria. 2963 II | como te gusta: claro y con espumita. ~ ~- No tengo casi gana... 2964 XIV | bañaba sienes y frente en espumosa baba. Y lo más aterrador 2965 II | molinillo en el remolino espumoso del chocolate. Flores entraba 2966 XXIII | Gaspara con su brazo de esqueleto desnudo hasta el codo, agitando 2967 XIV | madres, bogando como endebles esquifes en tan irritado golfo. ~ ~ 2968 VIII | gente la calle, y el rajado esquilón de la capilla repicaba sin 2969 XVI | juegos físicos, a las cuatro esquinas, a la gallina ciega, que 2970 XIV | levantaban el grito, no logrando esquivar el abrazo de los borrachos 2971 XXI | verse, para hablarse, para establecer de una vez que aquellos 2972 II | obtuvo la escuela y vino a establecerse al pueblo. Sobre trece años 2973 XV | descripciones de Agonde, del tocador establecido en el pinar, y se daba aire 2974 XVXVIII| ofrecido poner en Vilamorta estación telegráfica; y también se 2975 IX | reposada voz. Sólo que se había estacionado su cultura en una época: 2976 XXV | fue todas las mañanas a la estafeta, recibiendo siempre la misma 2977 XIII | carecían de gracia: salían y estallaban como los cohetes sencillos, 2978 XIII | artísticas. Fuegos había que al estallar se partían en tres o cuatro 2979 XIII | prolongadísimo arco luminoso, y su estallido, aunque apagado por la distancia, 2980 XIII | ante los fuegos de tres estallos y culebrina. Estos no carecían 2981 XXIV | tocó en el hombro: ~ ~ - Ya estamos...~ ~Saltaron del coche 2982 XXIII | cogió el sombrero y salió de estampía. Necesitaba huir donde no 2983 XIII | Retemblaba el balcón al grave estampido, y Nieves no se atrevía 2984 II | cierto prestigio, y cuando estampó en un periódico las primicias 2985 V | podridos, causado por el estancamiento del agua sulfurosa, era 2986 IV | notas de cornetín: en el estanco gemía un clarinete: por 2987 XXVII | apenas al de unos cuantos estanquillos y media docena de credenciales 2988 III | fantástico efecto, una triple estantería cargada de tarros de porcelana 2989 IX | que reina, los pinos se estarán casi quietos y casi mudos. 2990 XXIII | Tendrás frío.~ ~ - Estaré en la gloria. Anda.~ ~Leocadia 2991 VI | Es bonito aquello?... ¿Estaremos bien allí?... ¿Cómo le sentará 2992 XIV | pensó en el baile. Allí estaría Segundo, de hecho. ~ 2993 X | usted viviese, ahora le estarían naciendo a usted hermanitos! ~ ~ 2994 VII | allá: «No patees, mujer, estate quietecita»; Leocadia volvía 2995 I | Este tiene, en su mediana estatura, elegantes proporciones, 2996 XII | atrasos de amor, y notó con estéril y doloroso despecho que 2997 XV | retraimiento, hijo del instinto estético, surtió efecto maravilloso 2998 II | con intachable conducta el estigma del pasado, después el vigoroso 2999 IV | churros. ~ ~- Aquí no se estilan buñuelos, sino bizcochitos... 3000 XXVI | de sentir que jóvenes muy estimables, dotados quizá de felicísimas 3001 XI | momentos, cuando su energía estimula el organismo, siquiera sea 3002 XV | los residuos del temor, estimulando la coquetería y picando 3003 XXIV | capital, vio al patrón, y estipularon las condiciones de la admisión 3004 XXIII | el agua llovediza en su estirado pellejo; seres para quienes 3005 VI | como se toma una copa de estomacal licor, paladeada y digerida 3006 XXIII | inapetencia, negra melancolía, el estómago fatigado, los nervios como


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