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Emilia Pardo Bazán
El cisne de Vilamorta

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
grote-irreg | irres-mezcl | mezqu-paros | parox-psiqu | puas-revol | revue-supli | supon-viand | vias-zurci

     Parte
3509 I | el camino tres hombres de grotesca y rara catadura, con enormes 3510 XXIII | llamaron ofreciéndole regalos grotescos, innobles despojos del moribundo... ~ ~ 3511 XVI | como El juramento y El grumete; se jugaban partidas de 3512 IV | que cubierta con largo guante de Suecia se tendía pidiendo 3513 XIII | ejecutoria - . Esas dos tan guapitas y tan majas son las de Camino, 3514 XIX | encontrarse con los perros que guardaban el patio, ni con gente, 3515 VII | guardas en el bolsillito, muy guardado. Esas son lecciones de Flores: ¿ 3516 XVXVIII| miles de duros en letras, guardados en la cartera, a concluir 3517 V | la cadera, sin duda para guardar el equilibrio en tan peligrosa 3518 XII | Me las das, para guardarlas en mi saquito?~ ~ - Anda, 3519 VII | y muy zorro. Todo te lo guardas en el bolsillito, muy guardado. 3520 XVXVIII| las ferias. La maestra se guardó sus polvos, compró por deferencia 3521 XI | calentar menos el sol, se guarecían las más corpulentas truchas, 3522 XV | blanco, subido y corto, guarnecido con encajes de valenciennes: 3523 XI | abiertos en la piedra viva, guarnecidos de murallones, cubiertos 3524 XXVI | me lo contarías para guasearte conmigo... o como eres así, 3525 XIX | expresiva danza cántabra, guerrera y dura; la mujer dominada 3526 XXV | pudiese servir al poeta de guía y mentor. También Blánquez 3527 Pro | escribir La Tribuna, me guiaban iguales propósitos que al 3528 IX | que representan a Febo guiando su carricoche. El orgullo 3529 XXVII | labor de la plata que llaman guilloché... No notaba siquiera el 3530 III | triunfos. ~ ~Los adversarios se guiñaban el ojo malignamente.~ ~- 3531 XI | un cadáver. También las guió al eco, donde las niñas 3532 II | gobierno de casa, economía, guisados. ~ ~Al tropezar Leocadia 3533 IV | El ama del cura de Cebre, guisandera famosa, daba vueltas en 3534 VII | viva repulsión el olor a guisos y a perejil que impregnaba 3535 XXIII | nervios como cuerdas de guitarra... Y no era su pasión por 3536 XIII | globo, se contrajo como un gusano cuando lo pisan, doblándose 3537 III | de meter la cabeza. ¿Te gustaría un juzgado de entrada?, ¿ 3538 I | produjo la musa del gran Gustavo. Y se pidió otra, y otra, 3539 XX | cómo canta? ~ ~ - Cuando gustes, hija... Si tu mamá quiere 3540 IX | del hidalgo de las Vides. Gustole aquello de la autonomía 3541 II | pero bastante para infundir gustos exóticos en Vilamorta, verbigracia, 3542 XXIII | deleitosísimo donde muy gustosos se chapuzan y revuelcan, 3543 XV | valses el compás de las habaneras. ~ ~Cuando Nieves entró 3544 XXVI | que viese ella que podías haberla leído tú... - Tiene una 3545 XVXVIII| dejaba a su hijo, después de haberlo cuidado y mimado tanto de 3546 X | Cuánto daría yo ahora por no haberme movido de él! ¡Si se pudiese 3547 VII | la pupa. ~ ~¡Era cierto! ¡Habíase levantado el espinazo, formando 3548 II | una botella de anisete, habiéndolo a ocho en la botica, bien; 3549 IV | administración figuraba el hábil jurisconsulto... Enarcó 3550 III | uno piensa que los tiene habilitados, vuelta a cargar sobre las 3551 XIV | señoritas, miserias más o menos hábilmente recatadas. Reíase don Victoriano 3552 II | Sobre trece años llevaba de habitarlo, observando ejemplar conducta, 3553 II | ella lucía, al remangar su hábito de los Dolores, de buen 3554 XX | exclamó Tropiezo, fiel a sus hábitos de votar en contra - . Aún 3555 VI | del cual tanto le había hablado su padre, fue un incidente 3556 I | salado! ¿Cuántos periódicos hablan de ti? ~ ~Segundo se rio 3557 II | bracero, parándose a veces y hablándose entonces más bajito, casi 3558 XXIV | a hipotecar la casa, él hablaría con su cuñado Clodio que 3559 XIII | poeta, inclinándose para hablarla en voz baja - . No es fácil 3560 XI | distracción, no los apartó. Hablaron de la expedición del día 3561 XXI | un medio para verse, para hablarse, para establecer de una 3562 III | arreglarás... Sí, sí, bien hablas... Me girarás letritas, ¿ 3563 X | mujer al teatro... No me hable usted... El infierno, el 3564 I | la última sílaba: ~ ~- ¡Hablemoooós!~ ~- ¿Estás contento?~ ~- ¡ 3565 I | plateada y juvenil: ~ ~- Eco, hablemos.~ ~Del ángulo de las murallas 3566 I | claro, ¿cómo quieres que hablen de ti, si al fin no firmas 3567 IV | ostentaba gran lozanía. Hablose del viaje, de las feraces 3568 XIII | observación - . ¿Cómo no habrán traído luz? ~ ~ - Porque 3569 VI | Vamos, que a esa la habrás reparado... ¡Lleva medias 3570 VIII | armonía del maestro! ¡Qué hacedero parece decir cosas sencillas, 3571 II | Leocadia mujer por todo extremo hacendosa: nunca faltó en sus armarios 3572 XXIII | suculenta y grasa más copiosa. Hácense comparaciones: el marrano 3573 III | pero más aún tengo yo de no hacérselo. ~ ~- ¿Y luego, a qué aguardas? 3574 II | y se impuso la tarea de hacérselos en persona, suministrando 3575 XXI | añadió: ~ ~ - ¡Aún tengo que hacerte otra advertencia... echarte 3576 | haces 3577 IV | Unos decían erres y otros haches. Vilamorta se le encontró, 3578 V | puntas, descubriendo una hacina de pan, bizcocho y queso 3579 XII | pronto... Mademoiselle, ¡hágala usted que rece! ~ 3580 XXVI | letra Roberto Blánquez: «No hagas caso de este animal. Lee 3581 XIX | prometía aquel amor que halagaba el orgullo, excitaba la 3582 XI | simpatía, y secretamente halagado hasta por la absurda proposición 3583 VI | El de un muchacho a quien halagan porque su padre dispone 3584 XXIII | forma visible, gentil y halagüeña, sus ansias de gloria, su 3585 III | frisaba en los setenta y se hallaba tan acabadito, que a duras 3586 XVI | dos señoritas de Molende. Hallábanse allí representadas todas 3587 IX | Qué?... Allá vamos.~ ~No hallando cosa oportuna que decir, 3588 XVXVIII| apresuraba y Leocadia se hallaría pronto sin asilo. ~ ~Un 3589 VII | mirándole a la cara con el mirar hambriento de las madres. Tenía Minguitos 3590 XXIV | le lavarían la ropa, y le harían algún traje de los retales 3591 I | las pocas. ~ ~- Vaya, que harías algún verso.~ ~- No, mujer... 3592 XVXVIII| sospechoso, parecidos a averiada harina. Leocadia fijó sus ojos 3593 VII | acordaba de él. Esta idea, harto natural y sencilla, le sacó 3594 XIII | un tronido sofocado y un haz de chispas. Mas en breve 3595 XXIII | los que con sus fastos y hazañas dan pábulo a la conversación 3596 II | la enagua por planchar... Hazle el chocolate a Minguitos; 3597 XXIII | tierra... Es la señal de la hecatombe, a la cual todos los auspicios 3598 XV | los descansos corrían las heces de la feria, un reguero 3599 XI | globitos en miniatura, hechos con retazos y muy ribeteados 3600 II | Espronceda, malas traducciones de Heine, obras de poetas regionales, 3601 XXIII | semana; arrecia el frío; cae helada y la escarcha se deposita 3602 XVIII | manos encontraron otras heladas de frío y pavor... Apretolas 3603 XVXVIII| las venas de la maestra, helándolas... Cuando las náuseas y 3604 XI | dentados y variadísimos helechos, y graciosa flora acuática. 3605 VI | el jaco del alguacil una hembra de su raza, empezó a sorber 3606 VI | fina y transparente de los hemipléjicos, bajo la cual se ramifican 3607 XI | tronco, resquebrajado y hendido por la vejez, podía Segundo 3608 V | ramillete de amapolas y heno. Colgábale a la niña su 3609 VIII | acostumbraba solfear al hercúleo marido? A ver si Cansín... ~ ~ 3610 X | vida; ayude a su padre, herédele el bufete, y cásese con 3611 XIX | declaración de amor. Unas veces hería el suelo con toda la planta 3612 III | de la de Agonde, porque herían su amor propio las bromas 3613 V | pero atormentada, exhausta, herida de muerte. ~ ~- Jesús, María! ¿ 3614 X | estarían naciendo a usted hermanitos! ~ ~Segundo sonreía:~ ~ - 3615 XV | cimbreaba... Había parejas hermosas, jóvenes frescas y mancebos 3616 XXI | Era capaz de matarla: sus hermosos ojos negros despedían a 3617 XXI | tácito acuerdo, los dos héroes de la aventura disminuyeron 3618 XIX | galanteo de los tiempos heroicos, revelado en aquella expresiva 3619 XXIV | una historia de amor, cuya heroína sólo podía ser Nieves Méndez. 3620 II | todo, unimismándose con las heroínas, oyendo resonar en su corazón 3621 XV | garganta y lo cerraba una herradura de brillantes y zafiros. 3622 XVI | los calderos enormes donde hervía el rancho. ~ ~Si a esto 3623 VII | calceta el filtro, ponía a hervir en un puchero nuevo agua 3624 XIII | enfermos, de jugadores de heteróclita facha, de forasteras venidas 3625 II | otros volúmenes no menos heterogéneos. No era Segundo un lector 3626 XXI | el peligro de su madre, hiciéronla acostarse temprano; y para 3627 XXI | disimular para que, no se hiciesen cargo. ~ ~Entretanto, los 3628 XVIII | un lagar con no qué hidráulicos artificios, que evitasen 3629 XIV | caía al fin, y mordía, hidrófobo de celo, lo primero que 3630 VIII | fauces, su frío polar que hiela el corazón, su congoja impaciente 3631 XX | Segundo advertía en sí un hielo, que le paralizaba para 3632 I | aire fresco estremeció las hierbas agostadas y los polvorientos 3633 XVXVIII| el rostro amarillento, el hígado estropeado, con algunos 3634 I | la noche con precauciones higiénicas; Segundo, al verle, se pegó 3635 II | mañana reparó que sólo de higos a brevas le daban medio 3636 XII | en mi saquito?~ ~ - Anda, hijita, que te acuesten pronto... 3637 XIV | descubría a veces tanto la hilaza de la malicia... Pero quia... ¿ 3638 V | de júbilo. Era la misma hilera doble de olmos, alineada 3639 IX | gradas de colosal anfiteatro, hileras de paredones de sostenimiento 3640 XXIII | cambiar de objeto; la que hinca sus garras en las entrañas 3641 XIII | costillas, penetrasen y se hincasen en el corazón; agarrándolo 3642 XIII | palo el globo monstruo para hincharlo; y en la plaza se oía gran 3643 XXIV | cosa... Si se resolvía a hipotecar la casa, él hablaría con 3644 VIII | mosqueándose los ijares con la hirsuta cola. Tampoco las fruteras, 3645 XXIII | emoción, dejó caer el líquido hirviente, quemándose un poco: mas 3646 III | especialmente encomiásticas, hisopazos de miel con que el crítico 3647 IV | unas hogazas preparadas ad hoc, sin ningún elemento glucogénico; 3648 XIV | algún buey, o recibir la hocicada de alguna mula, que les 3649 XVI | cuyo fin, ni se apagaba el hogar de las Vides, ni nunca se 3650 IV | enviarle de Francia unas hogazas preparadas ad hoc, sin ningún 3651 II | hubiese muchos procesos que hojear y artimañas que idear para 3652 IX | siglo de retraso. Leyó a Holbach, a Rousseau, a Voltaire 3653 V | en su parda mulita, y le holeó: ~ ~- Hola, hola... ¿A dónde 3654 III | nada, más que un solemne holgazán, y pasarse la vida echando 3655 XIII | dificultades, y fue preciso hollar sin misericordia pechos, 3656 XVI | Teresa Molende, morena y hombruna, de negros ojos, buen ejemplar 3657 II | sus versos, alcanzándole homenaje tan desinteresado y ardiente, 3658 III | Vilamorta. ~ ~Carcajadas homéricas, algazara general. Habla 3659 XVIII | pesaba haberse puesto en las homicidas manos de Tropiezo, y haber 3660 I | brotó al punto otra voz, más honda e inarticulada, misteriosamente 3661 IX | con achaparrado techo y hondas ventanas: en mitad del edificio, 3662 XI | llevaba Segundo por caminos hondos, costaneros, abiertos en 3663 VI | Victoriano y se perdió en las honduras de la escalera. La mula 3664 II | ocios de su vida monótona y honesta. Leyó con fe, con entusiasmo, 3665 VI | borricas, a cuyo lado iba, honesto a puras vareadas, el jaco. 3666 XIV | encontraba. Los mercaderes de hongos de fieltro hacían muy rara 3667 XX | a Carmen Agonde, dama de honor, Clodio Genday, consejero 3668 XXI | dispensa... pero ¡no te honra! Mi mal es grave, muy grave... 3669 VIII | bizcocho, merengue y crema, que honraba el centro del escaparate, 3670 II | incendio súbito, primero la honrada resolución de borrar con 3671 XXIV | a la clientela... ¿Y era honradito? Nunca le había cogido a 3672 XXVII | Y con tan sanas ideas y honrados propósitos, Tropiezo llegó 3673 Pro | usanzas regionales y aspire al honroso dictado de novela. A la 3674 II | con lo que regocijaba a Horacio y vive platónicamente prendado 3675 XII | café, tenerla un rato a horcajadas sobre los muslos. Y después 3676 XX | teniendo que poner un pie horizontalmente delante del otro, no por 3677 XIII | en él, por la plaza donde hormigueaba la multitud, y de donde 3678 X | reserva habitual. ~ ~- Me horripila el pensamiento de empezar 3679 VII | satirizó la recepción y el hospedaje de Agonde, explicó las esperanzas 3680 XXIII | la practican, y comen y hozan y se regodean, y no temen 3681 VII | inflexible y rígido, como si le hubiesen introducido un astil de 3682 II | cuando residía en Orense, huérfana y bajo la tutela de un tío 3683 V | y Genday, se internó por huertecillas y maizales hasta el ingreso 3684 I | en construcción, tapias, huertecillos, cuadros de legumbre, llenaban 3685 II | pasaban el día correteando por huertos y maizales, medio descalzas, 3686 X | que era preciso detener al huésped; y al mismo tiempo, eso 3687 XIII | más refinado... Están de huéspedas en casa de Lamajosa: allí 3688 XI | de un basto, la yema de huevo de un oro, la cola azul 3689 II | Lamartine, a Proudhon, a Víctor Hugo. Fue su cerebro como erial 3690 XX | bajo... como aquello de Los Hugonotes... ~ ~Convino Nieves en 3691 III | relaciones con Leocadia Otero huía de la de Agonde, porque 3692 II | como el calor solar en la hulla. Lo que salía al exterior 3693 IV | dos enormes bandejas donde humeaban jícaras de chocolate, pues 3694 XX | había criado esa vegetación húmeda, que resbala como las algas 3695 VI | colgante, y el otro giraba, humedecido, con truhanesca vivacidad. 3696 XI | tomó, no pudo evitar que se humedeciese los pies, ni que se dejase 3697 VIII | rostro encendido, los ojos húmedos, entornados, las ojeras 3698 VIII | Justo. ¿Se puede? -interrogó humildemente la maestra. ~ ~- No ... 3699 I | entretenimiento sentimental. Corrido y humillado, apretó el bastón, con deseo 3700 XVIII | próximas le parecía tan humillante!... ~ ~Carcajadas argentinas 3701 VI | relincho de dolor y bajó los humos, quedándose quieto, trémulo 3702 XXVI | acaban con un autor novel, le hunden, le relegan para siempre 3703 XIII | correteaba por el cielo y se hundía de golpe en la sombra. ~ ~ 3704 VII | un árbol torcido por el huracán. No era congénita la joroba 3705 III | no se le distinguían las hurañas facciones. Segundo retrocedió 3706 XII | marqués la miraba mucho a hurtadillas, y que de noche se lo encontraban, 3707 XIV | los vendedores de ruecas y husos los llevaban alrededor de 3708 XIII | despeñen ni tan cautas que huyan hasta la sombra del peligro. ~ ~ 3709 I | I~Allá detrás del pinar, el 3710 XVXVIII| no asustarla, y por si la íbamos sacando adelante... Cuando 3711 XVXVIII| antillano, verdugo de los íberos que tratan de emular a Colón 3712 XIII | letreros y dedicatorias ideadas por el entusiasmo combista. 3713 II | una sed perpetua de cosas ideales y delicadas, rocío que refresca 3714 Pro | otra y bajo el título de idealismo, agrupan lo delicado, suave 3715 II | que hojear y artimañas que idear para envolver a los litigantes. 3716 VI | sola voluntad y caminando a idénticos fines. Clodio se significaba 3717 II | parentesco intelectual, se identificó con el movimiento romántico 3718 XXIV | puesto el lunes próximo... Ideó una estratagema. Afirmó 3719 XIX | sintió el gran desprecio del ideólogo hacia el hombre práctico 3720 IV | romper el cascarón. Se había ido a Madrid, donde un jurisconsulto 3721 II | notó las escaseces de su ídolo; hoy se hizo cargo de que 3722 Pro | tiempos de San Francisco o San Ignacio; con todo, algunas he visto 3723 XIII | celta por los fenómenos ígneos, por la noche iluminada, 3724 X | rechazaba, como se rechaza la ignominia, tan peregrino mal. Debía 3725 XXIII | andaba bueno. ¿Qué le dolía? Ignorábalo él mismo. Mal del espíritu, 3726 X | Allí no vale pereza ni ignorancia. La cosa tiene que hacerse, 3727 IX | tipo clásico del mayorazgo ignorante, que firma con una cruz, 3728 II | arbusto de climas remotos; ignoró las ciencias graves y positivas, 3729 XVIII | La de este año es igualita a la del sesenta y uno.~ ~ - 3730 II | II -~Segundo García, el del 3731 III | III -~En Vilamorta había un 3732 VIII | ferraje, y mosqueándose los ijares con la hirsuta cola. Tampoco 3733 XI | poner coto a la diversión ilegal que se permitían los tertulianos, 3734 VI | entusiasmo? De un amor tan ilimitado y absoluto, Segundo no se 3735 III | orgullosamente una clara iluminación, seis grandes redomas de 3736 XIII | fenómenos ígneos, por la noche iluminada, compensación del brumoso 3737 XV | del poblachón con secreta ilusioncilla, esmerándose lo mismo que 3738 XXV | administrativo; Madrid le ilustraba; y con la penetración natural 3739 III | botica de Agonde, liberal e ilustrada, decía de la botica reaccionaria 3740 IV | gracias al enlace con la ilustre casa de Méndez de las Vides... 3741 XXIII | consumía, era para él no imaginado suplicio el no conseguir 3742 XX | coléricas y verdosas sierpes imbricadas de plata. A los mugidos 3743 VII | porcelana inglesa, un bote de imitación de laca, unas tenacillas 3744 XXII | horror que ni se fingen ni se imitan, saltó de la cama donde, 3745 X | fósforo, y Segundo se meció imitando a don Victoriano. El cadencioso 3746 IX | Hacía ensayos tratando de imitar con el vino común del Borde 3747 XIX | distinción y señorío, por más que imitase escrupulosamente los torpes 3748 XIII | para volcar las mechas e impedir que el globo ascendiese, 3749 Pro | ser! ~ ~No es alarde de impenitencia, sino confesión sincerísima. 3750 XIII | señor; miradas, sonrisas imperceptibles, pero evidentes; indicios 3751 IX | figurando una lira, época del imperio. Un espejo ya casi desazogado 3752 IX | Segundo el movimiento, y con imperiosa descortesía dijo a Nieves: ~ ~- 3753 IV | a su lado una mujer con impermeable de dril gris destacaba sobre 3754 II | desconfianza, con más terca impertinencia y desvío. Cada día le predicaba, 3755 VIII | clericales sufrían mal las impertinencias de las moscas y tábanos, 3756 VIII | versos, en vez de salir con ímpetu, se escondían, se evaporaban. 3757 XVIII | albergue de Nieves con tanta impetuosidad, que los tardíos azahares 3758 III | qué disparate! Pero el impetuoso Agonde le había impulsado, 3759 X | oleadas súbitas, en chorros impetuosos y desiguales, como el caño 3760 XXV | Cisne: no tantos que les impidiesen haber sido muy amigotes 3761 XII | complicación y el engranaje implacable de su existencia, se interpusieron 3762 XI | Es que el dichoso charco impone... Diga usted: ¿cómo no 3763 XXVII | diputados dóciles que no se imponen al Gobierno, que acuden 3764 III | latinos en letras negras, imponentes y científicos, un diván 3765 IX | aristocráticas: serie de importaciones sajonas más o menos felices, 3766 XVIII | voces graves que discutían importantes puntos agrícolas en el balcón, 3767 VI | desempeñaban en su vida importantísimo papel. -¡Valiente necio! - 3768 XXIV | Psh... con abonar el importe de la hipoteca... la recobra 3769 VI | dejando para los pobres importunos la calderilla, el ochavo 3770 X | se revolvían, ahogándose, imprecaciones y blasfemias. Segundo, por 3771 VII | a guisos y a perejil que impregnaba las ropas de la maestra. ~ ~ 3772 XXIII | allí las que traen pie de imprenta de fuera de la corte... 3773 III | imprimían libelos en una imprentilla de mano, y se tiraba descaradamente 3774 XX | expedicionarios se quedaron mudos, impresionados por el trágico aspecto del 3775 X | damas de alto copete, y le imprime sus poesías la reina madre, 3776 I | Mira, y esos versos, no se imprimen? ¿No los he de ver en letras 3777 III | cita para los masones, se imprimían libelos en una imprentilla 3778 XIX | a lo largo del cuerpo, e imprimiéndoles leve oscilación, mientras 3779 XXIII | de Vilamorta así que se imprimiese en Orense... Segundo no 3780 XXIII | Y por qué no te gusta ya imprimirlo en Orense?~ ~ - Verás... 3781 I | cafres-brutos-recua - y otros improperios, torció a la izquierda, 3782 IV | halló empinado asaz para improvisarle ministro. El breve ministerio 3783 XVIII | por Dios... No sea usted imprudente... márchese usted... o déjeme 3784 X | imperceptible turgencia del seno impúber. Victorina, muy pálida, 3785 II | varones y tres hembras aún impúberes. Gozaba el abogado García 3786 II | su complicado carácter le impulsaba a él, lector sincero de 3787 III | impetuoso Agonde le había impulsado, diciendo: -Vaya, lo compro. - 3788 II | el ramo de cigarros, y se impuso la tarea de hacérselos en 3789 V | otros artificios de tocador, imputados injustamente por las provincianas 3790 X | sorpresa de Nieves no pasó inadvertido para Segundo, que clavando 3791 XXIII | que respiraba... Constante inapetencia, negra melancolía, el estómago 3792 I | punto otra voz, más honda e inarticulada, misteriosamente sonora 3793 XVII | fama o a la pasión, como el inarticulado lloro del párvulo declara 3794 XXI | comprometerla de aquel modo, eso era inaudito; le rogaría que se volviese 3795 I | a poco fue apagándose la incandescencia del ocaso, y la luna, blanca 3796 II | No era Segundo un lector incansable; elegía sus lecturas según 3797 XIII | globo magno, desalentado e incapaz de alejarse de la tierra, 3798 II | Ardió y se consumió en incendio súbito, primero la honrada 3799 XI | la absurda proposición de incensarle en la iglesia que al párroco 3800 XXVII | deshacían, y se renovaban incesantemente, y volvían a nacer, y a 3801 XXI | y otra estas angustias incesantes, estas aventuras que le 3802 II | aire húmedo saturado de incienso. ~ ~No protestó el abogado 3803 IX | política en que calificó de incircuncisos a los liberales, se puso 3804 II | donde podía, sermoncillos incisivos acerca de lo necesario que 3805 I | regalar las narices con incitantes perfumes; la luna plateaba 3806 XVII | su andar la melancólica inclinación del sauce, y dejando a un 3807 XVIII | debida a estar dispuesto en inclinadas mesetas, sostenidas por 3808 XIX | gruesos y ardientes ojos, inclinando la cabeza sobre el pecho, 3809 XIII | Nieves - murmuró el poeta, inclinándose para hablarla en voz baja - . 3810 XX | con avanzar dos pulgadas e inclinarse, el grupo caería en el vacío... 3811 XVIII | secreción glicosa era, pues, incoercible, y por tremenda ironía de 3812 XXIII | revuelcan, abandonando la incomodidad y estrecho de sus cubiles 3813 XVI | caserón solariego en tan incomparables días. Encerraban sus paredes, 3814 XIX | afirmar por última vez su incompetencia. Y después de recogerse 3815 IV | donde su influencia era incontestable y robusta, gracias al enlace 3816 XVI | deportes podían rayar en inconvenientes o groseros, pero a veces 3817 XIII | Nieves, pero esta se había incorporado, y la niña, cogiéndole las 3818 VII | enderezase y trataba de incorporarle suspendiéndole por los sobacos, 3819 IV | fruteras de los soportales se incorporaron para mejor ver, y únicamente 3820 III | de una fámula de solterón incorregible. En vez de volverse a su 3821 V | su montura a una argolla incrustada en la pared. ~ ~- ¿Es tan 3822 XI | chiquilla, lavada, atusada, incrustados los pies en botitas nuevas 3823 X | el chaleco, mientras el inculpado sólo acertaba a contestar 3824 II | Fue su cerebro como erial inculto donde a trechos se alzaba 3825 XXI | parece sino que tienes males incurables! En poniendo el pie allá 3826 XXI | acabo si así continúo... He incurrido en la debilidad de confiarme 3827 I | hijo y madre: pero el que incurriese en semejante error después 3828 XXII | niña, mujer, y de criatura indecisa, tímida, ruborosa, persona 3829 XXII | toman la concentrada e indefinible expresión que constituye 3830 VII | cifosis, la joroba, la marca indeleble de eterna desventura, afeaba 3831 XXI | escrito en su rostro con tan indelebles rasgos, que su fresca fisonomía, 3832 V | cuidado. ~ ~Una mueca de indescriptible y grosera burla metamorfoseó 3833 XIII | expresión tranquila de Nieves indicaban a Segundo que la señora 3834 XXII | entiende la importancia de una indicación, la trascendencia de un 3835 V | pero no siempre están indicadas las aguas... A veces precipitan 3836 XVIII | Sánchez del Abrojo le había indicado cuánto alivio le proporcionaría 3837 XXIII | gruñidos: primero de furor, que indican la impotente rabia de verse 3838 XV | ahogado agitó las manos, como indicando que era preciso respetar 3839 XIX | mujer cuya actitud parecía indicar que ella también le había 3840 VII | hablando con la sinceridad indiferente del que domina a su auditorio - . 3841 III | chambones siempre se mueren de indigestión de triunfos. ~ ~Los adversarios 3842 IV | el pan, y si caliente era indigesto. ~ ~Don Victoriano, reanimado 3843 XV | atronaba el recinto con la indiscreta sonoridad de sus metales, 3844 XXIII | del año, dueños y señores indiscutibles de Vilamorta: ellos, los 3845 XXIII | había acostado: sentíase indispuesta, y dormitaba envuelta en 3846 IX | autonomía inglesa, la libertad individual, unida con el respeto a 3847 Pro | facultades ya existentes en el individuo. Sucédele lo que a la vocación 3848 VI | reuniéndose con la mula individuos de la raza asinina y caballar, 3849 IX | crecían libres, irregulares e indómitos, cargados de hoja, de fruta 3850 IV | investigando algún pormenor de indumentaria. Pero la rechazó como un 3851 XXV | Segundo recibió esa cosa inefable, que hace palpitar de júbilo 3852 XXV | lograría enorgullecerle, su inepta befa le ulceró y enconó 3853 XIX | el hombre práctico pero inepto en cosas del alma... Luego 3854 XIII | aflojaron, su brazo cayó inerte, y sin fuerza ni ilusión 3855 XII | pensamientos de color celeste bajo, inertes como las pobres corolas 3856 XIV | Nieves probaba la impaciencia inevitable en la mujer que no ve llegar 3857 XIV | remoto, casi nulo. En su inexperiencia se había figurado al pronto 3858 XXIII | muerte ni piensan en la inexplorada región cuyas puertas se 3859 V | burla metamorfoseó la cara inexpresiva del médico; miró a Agonde, 3860 XIII | de Tostado y tagarninas infames. La chiquillería y las muchachas 3861 II | de los chicos, oficial de infantería, estaba en Filipinas y no 3862 XIII | cabeza, muy avergonzada de su infantil alegría. Y en vez de regresar 3863 XXVII | diputado útil y agente infatigable de la comarca... A vivir 3864 XXVI | musa del poeta fuese la infecunda nostalgia, habiendo por 3865 X | nos tomamos para hacernos infelices! ~ ~No cabía duda. En la 3866 II | Pues si yo no le diese al infeliz!... -refunfuñaba la criada, 3867 XII | historia, sin un pensamiento de infidelidad a su marido, sin más coquetería 3868 XXVII | conseguían, porque otros infinitos círculos iguales se tropezaban 3869 XIII | calentarle bien las entrañas e inflarle el vientre para que volase. ~ ~ 3870 VII | madre se ponía de repente inflexible y rígido, como si le hubiesen 3871 XXVI | tomo. El Liberal, mejor informado, aseguraba en tres renglones 3872 II | siempre. Afirmaban los mejor informados que el malvado del tío fue 3873 Pro | disimulado tributo al espíritu informante de la escuela romántica. ~ ~ 3874 VII | pelo en las Vides. ~ ~Al informarse de estos planes, el rostro 3875 II | joven poeta, pusieron límite infranqueable a las aspiraciones de la 3876 VI | día en que don Victoriano infringió las prescripciones de la 3877 VII | insensato y desenfrenado que infunde a un soñador, en los museos, 3878 II | rudimentaria, pero bastante para infundir gustos exóticos en Vilamorta, 3879 I | curar tentaciones, que para infundirlas. Alumbrando el quinqué tan 3880 XVXVIII| ferrocarril, y pronto vendrían los ingenieros a estudiarlo. ~ 3881 I | becqueriana el parto de su ingenio. El auditorio, después de 3882 VII | ternura, distrayendo con ingeniosas invenciones los ocios de 3883 XXV | la penetración natural e ingénita en quien tiene en sus venas 3884 VIII | realidad! ¡Cómo engaña la ingenua soltura, la fácil armonía 3885 II | escépticos en la intención, ingenuos en realidad, cuando apenas 3886 XXVI | semidioses de la poesía, habiendo ingresado en el panteón de los inmortales, 3887 XIV | por todas partes, como el inhábil nadador lleva las vejigas; 3888 II | fueros de abuela. ~ ~El inicuo estupro sufrido en los primeros 3889 VIII | cazarla, llenar aquel hueco, injerir el ripio. Deteníase el poeta, 3890 XXIV | bárbaras y de satinadas injurias, gritándole con su voz balbuciente 3891 XXI | despeñaderos; otra que yo te injurie... ¡Hija! ~ ~Poco después 3892 V | artificios de tocador, imputados injustamente por las provincianas a las 3893 XXVI | ingresado en el panteón de los inmortales, es pecado que se le falte 3894 V | manantial, unas pocilgas inmundas para los baños, y un fuerte 3895 I | pozas de lodo, y montones de inmundicias y residuos culinarios, volcados 3896 XXII | con su cuerpo... Defensa innecesaria ya. La figura de hombre 3897 XXII | juventud de la madurez y la inocencia del conocimiento. ¿Quién 3898 XI | fiestas. Poco a poco la inocente mesa de tresillo de Agonde 3899 X | doña Eufrasia... Y nosotros inocentes, descuidadísimos... Toditos 3900 XII | compañeras, que le fingían inofensivas cartitas amorosas y se las 3901 III | se entregó al pasatiempo inofensivo de contemplar los luceros, 3902 XXVII | que sólo en aquel minuto inolvidable pudo amarle de veras... ~ ~¡ 3903 VIII | Acontecía también que una sílaba inoportuna estropeaba un verso, y échese 3904 XX | se pensó en la vuelta. Inquietaba a Nieves la bajada, y quería 3905 II | en las fiestas. Empezó a inquietarse así que Segundo, ya graduado, 3906 VIII | abajo las sábanas... Sentía inquietud horrible, gran amargor en 3907 XVI | especie de guerra, y que las inquilinas de la sala del Rosario sólo 3908 XVI | en hacer travesuras a los inquilinos de la del Biombo, resultando 3909 XIII | árboles de pólvora; pero la inquina mayor era contra el globo, 3910 XXVI | como el que se da a un insecto cuando molesta; una de esas 3911 II | en el sofá, el descoco e insensibilidad de las hembras venales; 3912 XXI | Nieves, haciendo palpitar su insensible corazón bajo las ballenas 3913 XV | Ramón el confitero, con su inseparable mamón, despachaba el género 3914 XI | brazalete y se hicieron inseparables. ~ ~Solían pasear por la 3915 I | Roberto Blánquez para que los inserte en el Amanecer. ~ ~- ¡Me 3916 XVXVIII| porque la suya estaba ya inservible. El vaivén del gentío, los 3917 Pro | pertenece al número de las insidiosas vulgaridades que podemos 3918 XXI | repitiendo cien veces los mismos insignificantes pormenores: había resbalado; 3919 VIII | con monótona regularidad e insistencia: -Mañana es domingo... las 3920 XI | hombre político, lejos de insistir en la tesis desarrollada 3921 IX | una mujer y ella se pone insoportable. Venga usted... ~ ~Remangose 3922 XXIII | arrancarle rugidos de leona, le inspiraba una abnegación y generosidad 3923 XVI | Nieves por confidente e inspiradora. ~ ~ - Nieves, venga acá... 3924 XIX | tibieza y consideración que inspiran las señoras respetables... ~ ~ 3925 XII | devocionario lujoso, sólo le inspirarían pensamientos de color celeste 3926 XXV | patochadas que el elegante tomo inspiró a la irreverente tertulia. ¡ 3927 XIII | vientres y espaldas de personas instaladas allí, y resueltas a no menearse 3928 XI | palillos, don Victoriano, instalado en casa de Agonde, bebía 3929 XVIII | Gendays, ni el arcipreste, instalados en el balcón so pretexto 3930 XVIII | vendimia: además pensaba instalar, por vía de ensayo, un lagar 3931 XXVI | recibir el libro por más instancias que le dirigí... - ¡Pero 3932 VII | Sí, me han convidado, instándome mucho... No iré. Se empeña 3933 XIX | punto del Sacramento. Fue instantáneo: púsose en pie de un brinco, 3934 IV | facultades oratorias, empezaron a instar a los forasteros, a encomiar 3935 VI | legua galoparía el jaco, instigado por la vara del jinete. 3936 VII | experimentó la reacción instintiva de la maternidad, el impulso 3937 XIII | frase. ~ ~Nieves no chistó. Instintivamente le agradaba la situación, 3938 II | preocupaciones, mil repulsiones instintivas, mil supersticiones prácticas. 3939 XXIV | El niño, con su horror instintivo a los sitios públicos, al 3940 II | sentimiento. Poseía la media instrucción de las maestras, rudimentaria, 3941 IX | contrario, alardeaba de instruido y culto. Escribía con letra 3942 XV | recogido a la inglesa, se insubordinaba un tanto en la frente. ~ ~ 3943 XXIII | azules, precipicios... ¡Insuficiente precaución para librarse 3944 X | belfos, con ondulaciones inteligentes de trompa de elefante. Segundo 3945 Pro | mitades la realidad sensible e inteligible, con la misma frescura que 3946 XXVI | esos varapalos sañudos, intencionados, enérgicos, en que se toma 3947 I | repercutirse con extraña intensidad en el muro. -«¡Hermosa noche! - 3948 XXII | por la lengua: inútilmente intentaba revolverla en la boca, formando 3949 VII | convence de eso... ni lo intentaré, líbreme Dios. De modo que 3950 X | chiquitina empezó a andar, intenté yo un día tener el gusto 3951 VIII | parecida a un vigilante perro, interceptaba la puerta, próxima a ladrar 3952 IX | hacía clivoso y difícil. Lo interceptaban a trechos peñas muy lisas 3953 XXVI | modos, chico, si la viuda te interesaba, no pienses más en ella... 3954 II | y compendiaban todas las interesantes y divinas menudencias de 3955 XXV | que respira: siempre ha de interesarle aquel horizonte que ve. 3956 XXVII | señorito de Romero pensaba interesarse muy de veras por Vilamorta; 3957 XXI | algo... como una hija... e interesarte por mí... Será poco tiempo 3958 XXV | que quedaron muy bien de intereses... El libro no tardará ya 3959 I | sutil y deleitosa. Y el interlocutor del eco, dócil al influjo 3960 I | maquinalmente el poeta la mano de su interlocutora, y esta correspondió a la 3961 XXI | mecedoras. ~ ~A veces, ambos interlocutores levantaban la voz, tratando 3962 XXIII | la pereza de vestirse, la interminable noche, el aguacero terco, 3963 XXI | señores mayores en una de sus interminables discusiones vitícolas, agrícolas 3964 V | con García y Genday, se internó por huertecillas y maizales 3965 XII | implacable de su existencia, se interpusieron entre él y las delicias 3966 I | Soy yoooó!~ ~A estas interrogaciones, calculadas para que la 3967 XI | Segundo puestos en ella, interrogadores y ardientes. Y entonces, 3968 XIV | confusión, el vaivén no interrumpido de la muchedumbre, la mescolanza 3969 I | aquellas bocas pecadoras, interrumpiendo las Oscuras golondrinas, 3970 XIII | árboles y un cubo... ~ ~Interrumpiose, viendo a Segundo en pie 3971 X | Adiós, Nieves... No quiero interrumpir a don Victoriano... Salúdele 3972 I | suponer, si considera que los interruptores del soñador becqueriano 3973 XVII | de la gitana: una belleza íntima y penetrante, la concreción 3974 VII | el tío Clodio en que debo intimar con don Victoriano, para 3975 XXIII | Tenía la salita aspecto de íntimo bienestar: aunque el invierno 3976 XX | sus noches, la angustia intolerable que le consumía era no pasar 3977 IX | capullos de rosa, y penetró intrépidamente en la cocina, que estaba 3978 XIX | perseguidor así, tan entusiasta e intrépido... ¿Quién se había enamorado 3979 XI | estrecha atmósfera de las intriguillas electorales, gozando en 3980 XVIII | auditorio algunas mejoras que introducía en el cultivo: tenía ajustada 3981 XXVII | escurrían a la frente, se introducían por el cuello, se colaban 3982 VII | rígido, como si le hubiesen introducido un astil de hierro. Dejó 3983 XXII | sobre todo, se le iban introduciendo y le barrenaban la cabeza 3984 XXII | presentimiento se trueca en rápida intuición; en que, sin tener noción 3985 II | deficiente y varia. Más intuitivo que reflexivo y estudioso, 3986 V | a don Victoriano se le inundó el alma de purísimo gozo. 3987 III | entrar notó Segundo algo de inusitado en la actitud de su padre 3988 XXII | empezaba por la lengua: inútilmente intentaba revolverla en 3989 VIII | defenderla, y el ejército invasor la saqueaba a todo su talante: 3990 XXI | dificultades renacen pujantes e invencibles, desesperando al galán propuesto 3991 XXIV | entendía Leocadia no eran inventadas, sino que tenían su clave 3992 XXVI | conjeturo que tú debes haber inventado todo aquello del precipicio 3993 IX | Segundo reparó con sorpresa la inverosímil cantidad de alimentos que 3994 IV | último se posó en Segundo, investigando algún pormenor de indumentaria. 3995 XXIII | tiempo, algún campesino invisible bajo su capa de juncos, 3996 XVXVIII| vez, movida a compasión involuntaria, entró la vieja a preguntarle 3997 XVI | respetada en su sueño, invulnerable en materia de bromas pesadas, 3998 VI | bajo la cual se ramifican inyectadas venas. De sus verdosos ojos, 3999 II | larga y difícil, contraída o iracunda, con el pañuelo de algodón 4000 I | a cada marrano un par de iracundos puntapiés, que les arrancaron 4001 VII | vertedero, llena de agua sucia, irisada con grandes placas de crasitud. 4002 XXIV | merino negro dos o tres irisadas gotas de agua... Pero al 4003 I | dos esta noche antes de irme a la cama. ~ ~Se oyó el ¡ 4004 XVII | estrofas se alzaba a veces irónica risa, lo mismo que el repique 4005 I | de ti? ~ ~Segundo se rio irónicamente, encogiéndose de hombros. ~ ~- 4006 I | opacas que la pared devolvía irónicas, Segundo, el del abogado, 4007 XXVII | altercado que demostró de modo irrefragable que a diputado muerto no 4008 IX | limoneros crecían libres, irregulares e indómitos, cargados de


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