| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Emilia Pardo Bazán El cisne de Vilamorta IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Parte
4509 X | ex-ministro -. Esa lucha mezquina para ganar un poco de dinero 4510 XXIII | pulmones de soñador por el mezquino ambiente que respiraba... 4511 XVI | todas las clases y era como microcosmos o breve compendio del mundo 4512 IV | llega el coche de Orense, miden ya la plaza las notabilidades 4513 X | nuevo y tirando el cigarro y midiendo a pasos agitados el salón, 4514 VIII | retorciendo sin piedad los rígidos miembros, obligando a las uñas a 4515 X | los hombres... Tiene su miga, y filosofa así, entreteniendo... 4516 IX | aquellas anticuadas vinagreras milagrosas de donde por un tubo salía 4517 VI | Genday y su hermano Clodio militaban en opuestos bandos políticos, 4518 XVXVIII| después de haberlo cuidado y mimado tanto de pequeño, no yendo 4519 XI | difícil, por lo espeso de los mimbrales y cañaverales, y lo enmarañado 4520 V | corriente. Reconoció los espesos mimbrerales; recordó todo el saudoso 4521 XXVII | ve... estaba hecho a los mimos... Vaya, Leocadia, abur. 4522 XVII | cristalino, al entonarlos con su mimoso acento del país, los versos 4523 XI | excavación, probablemente una mina romana inundada, que presa 4524 XI | alivio que producen las aguas minerales en los primeros momentos, 4525 XI | arcillosa que la pala de los mineros había acumulado por todas 4526 IV | Victoriano, reanimado por estas mínimas vulgaridades, hablaba de 4527 I | llena campeaba sin el más mínimo tul que la encubriese. Las 4528 XV | censuraban acerbamente a la ministra. ~ ~ - Viene así como vestida 4529 XVXVIII| cualquiera de esas repúblicas minúsculas, donde los doctores son 4530 III | Pero tú, muchacho... Míralo bien: ¿no te lleva afición 4531 XXIII | el desprecio con que se miran allí las que traen pie de 4532 IX | sabe? -respondió Segundo mirándola fijamente -. Acaso el único 4533 VII | manos la cabeza del niño, mirándole a la cara con el mirar hambriento 4534 XXVI | manojo de periódicos y, mirándolo un rato con los ojos fijos 4535 XV | Cuando Nieves entró la miraron las demás mujeres con curiosidad 4536 XXI | de la mano, sin dejar de mirarse al espejo... Estaba con 4537 XXI | que dices prueba que ni me miras, ni te importa un bledo 4538 III | banco. Quien desde fuera mirase, vería dentro un negro grupo, 4539 XXII | Pero estoy a gusto así...~ ~Mirose Nieves al espejo, y se vio 4540 XXVI | ruega que la dispenses... - ¡Miserable! - de abrir el paquete... 4541 XIII | mismo tiempo que fenecía miserablemente el globo del candidato oficial, 4542 I | hasta estos bichos! ¡Ah, qué miseria! ¡Ah... mejor debe ser el 4543 XIV | los señoritos y señoritas, miserias más o menos hábilmente recatadas. 4544 XIII | y fue preciso hollar sin misericordia pechos, vientres y espaldas 4545 II | En cuanto a la tía..., misia Gaspara..., era el alma 4546 III | jesuitas durante la última misión, se entregó al pasatiempo 4547 V | hay pan fresco, de ahora mismito... ~ ~No quería don Victoriano; 4548 | mismos 4549 XIX | Agonde les dio la clave del misterio. ~ ~ - De seguro que a tal 4550 I | más honda e inarticulada, misteriosamente sonora y grave, que repitió 4551 Pro | de los que parten en dos mitades la realidad sensible e inteligible, 4552 XI | existencia le parecía un mito: flores soñadas, que se 4553 III | petróleo, con tufo, y hacían su mobiliario cuatro sillas mugrientas 4554 IX | contacto de sus desvanecidas mocedades. Hasta se le venían a las 4555 III | en el rostro de Agonde, mocetón sanguíneo y bien equilibrado, 4556 XX | bien - decía la robusta mocetona - ... Aquí ya se rompieron 4557 III | Genday, y la criada de este, mocita guapa, le abrió la puerta 4558 I | persona, el atavío, los modales, el acento, la poquísima 4559 I | permiten nuestras severas modas actuales. La faz, descarnada, 4560 IX | adelantos de la química moderna, proscribiendo el absurdo 4561 I | en miniatura, una villita modesta, cabeza de partido. No obstante, 4562 XIX | y adoptó un continente modesto y candoroso, dejando caer 4563 XI | de tresillo de Agonde se modificaba, convirtiéndose en algo 4564 XIX | mil modos, sin que Teresa modificase nunca su actitud humilde 4565 XXII | sus turbias lunas, con la modorra del asmático reloj, cuya 4566 XVII | de eñes cariñosas, de x moduladas con otro tono más meloso 4567 XXV | de que en el almacén se mofaban de él y le echaban en cara 4568 XXVI | realidad... - Hace bien en mofarse. - De todos modos, chico, 4569 XXIII | solitario, húmedo, enlodado y mohoso. Cansín, con zapatillas 4570 VII | humedecidos y el cosquilleo de las mojadas pestañas. Con voz algo metálica 4571 XIX | Segundo, y se compuso el pelo, mojado de rocío y revuelto con 4572 XXVII | valió nada la cosa: una mojadura... Pero el rapaz es algo 4573 XIII | todo el día para que no le mojasen los árboles de pólvora; 4574 XX | desmayada en sus brazos... ~ ~Mojó el pañuelo en la fuente, 4575 I | los he de ver en letras de molde? ~ ~- Sí - respondió el 4576 IV | carranqueo de su pesada mole, los vecinos de Vilamorta 4577 XV | proseguía, y el polvo y las moléculas de sudor viciaban el aire, 4578 XXIII | especias, por las pingüedinosas moles de tocino pendientes del 4579 XXVI | se da a un insecto cuando molesta; una de esas críticas sumarias, 4580 XX | tobillo y rodillas. Nieves, molestada, se detenía de vez en cuando, 4581 XXI | Allá en su cuarto... sin molestar? ~ ~Salió la francesa, y 4582 VIII | la maestra - . Yo siento molestarle... Le suplico no extrañe 4583 I | El poco público que se moleste en leer lo que escribo me 4584 XIV | convino en que era cosa molestísima: también ella se encontraba 4585 XX | cierto que bastante menos molesto, y con menos cuestas. ~ ~ - ¡ 4586 VIII | halló tranquila, aunque molidísima. Levantose, subió a la cama 4587 XIX | las descalabraduras ni del molimiento de sus huesos: saltó de 4588 II | y el airado voltear del molinillo en el remolino espumoso 4589 XVXVIII| cachivaches indispensables, como molinillos, sartenes, cazos, jeringas, 4590 XI | fibras elasticidad de carne mollar. Como la luz de una bujía 4591 XVIII | Caía, en efecto, esa mollizna imperceptible que refresca 4592 XXI | estorbos, y las circunstancias, momentáneamente sometidas, se ponen al servicio 4593 XX | breve en la narración, fue momentáneo en el cerebro. Segundo advertía 4594 XXIV | casita! ¡Tan limpia, tan mona, tan cómoda, hecha a su 4595 XII | Segundo esas flores tan monas, di? ~ ~ - Ah... no recuerdo... 4596 XXIII | muerte de cerdo, a vaho de mondongada: Segundo no sabía ya dónde 4597 XXIII | aperitivo y excitante del mondongo y de las especias, por las 4598 XVI | vamos a meter en ellas una monedita de cinco duros». Y yo las 4599 I | chocolateros ponen a los monigotes de chocolate; cierto que 4600 XXII | Vas a dormir la siesta, monina?~ ~ - A dormir, no... Pero 4601 VI | recomendaciones llamándola monísima, y a esto se redujeron para 4602 X | mismo hablaba. Era aquel un monólogo, traducción en alta voz 4603 XIII | suspender del palo el globo monstruo para hincharlo; y en la 4604 I | animalazos, dos cochinos monstruosamente gordos, salieron disparados 4605 XX | troncos se divisaban las montañas de enfrente, de un azul 4606 XIV | un solo caballo, que van montando por turno dos a dos; y un 4607 XVI | ojos, buen ejemplar de raza montañesa: ~ ~ - La de ayer nos la 4608 VI | objetó Segundo... Yo lo montaré, ya que está ensillado. 4609 VI | Tú, Segundo, ¿cuando lo montaste... te hizo algo? ~ ~- A 4610 XI | descubiertos, calvos y áridos montecillos, hasta llegar a alguna robleda 4611 I | pesar del calor, en amplio montecristo, y con enorme paraguas abierto, 4612 VI | abierta entre pinares y montes. Al revolver de la vereda, 4613 XXIII | doméstico la prole del jabalí montés; luego de dolor, cuando 4614 XV | forasteros, tahúres y señoritos monteses. Cada vez que la música 4615 VIII | el gasto. No lejos de un montón de medias palpó un bolsillo, 4616 I | había en él pozas de lodo, y montones de inmundicias y residuos 4617 XVI | afable cura de Naya, al monumental arcipreste de Loiro, a Tropiezo, 4618 XIII | chafarrinones de siena y negro humo. Monumentales ramas de laurel verde se 4619 XIII | mano, abrieron brecha en el monumento de papel, y por las heridas 4620 IX | verbigracia, campeche y yerba mora. Él se contentaba con aplicar 4621 V | mineral. En pobre gruta moraba la náyade: un cobertizo 4622 VIII | y desnuda, según son las moradas de los avarientos, donde 4623 IV | de terciopelo a cuadritos morados y blancos del abogado García. 4624 XI | descalza, muy ocupada en coger moras y echarlas en el mandil, 4625 XIII | En vez de la elástica y mórbida curva del seno y los acelerados 4626 XXIII | grasa que rendirá, ni las morcillas que se llenarán con su sangre 4627 XIII | que Agonde comentaba con mordacidad, entreteniendo bastante 4628 VIII | un cabo del bigote para morderlo, y entonces la ociosa pluma 4629 X | intervino. ~ ~ - Hija, va a morderte... mira que muerde...~ ~ 4630 XXIII | saludable, aquel tono suyo, moreno caliente, como de corteza 4631 XXII | las mujeres, en efecto, al morírseles sus maridos, suelen quedarse 4632 VII | aficionó a sentarse a lo moro, jugando a las chinas horas 4633 XXIV | con el otro señorito de morondanga? ¡Loba, loba, que aun las 4634 IX | Orense; y por algún rato le mortificó la duda de si lo encontraría 4635 XIII | un corro de baile, ya el mosconeo de la zanfona, ya una triste 4636 VIII | estrépito de ferraje, y mosqueándose los ijares con la hirsuta 4637 VIII | Mas el verdadero cónclave mosquil era la dulcería de Ramón. 4638 IV | hacia Agonde, que aprobó, mostrando entender el terminillo. 4639 VII | Hacia el café, Segundo fue mostrándose algo más comunicativo. Era 4640 XIX | y estalló en la sala un motín de aplausos. ~ ~Mientras 4641 VII | protección del ex-ministro, y motivó con ellas la necesidad de 4642 VIII | conseguiría destino alguno, ni se movería de Vilamorta. Mejor, mejor, 4643 IX | agilidad, a pies juntillas, sin moverse de un sitio, volteando la 4644 XVXVIII| pecho, y algunas veces se movían convulsivamente sus hombros, 4645 XVXVIII| pero cuando alguna vez, movida a compasión involuntaria, 4646 X | yo ahora por no haberme movido de él! ¡Si se pudiese ver 4647 XIV | hombres y pellizcar a las mozas. Estas, afligidas, levantaban 4648 XIX | torpes movimientos de los mozos aldeanos. Colocose delante 4649 X | bufete, y cásese con esa muchacha tan frescota de Agonde... 4650 II | diversión de la mocedad, una muchachada, lo mismo que bailar en 4651 XIV | particular. Carmen Agonde, la muchachona gruesa, con sus ojos dormilones 4652 XIV | vaivén no interrumpido de la muchedumbre, la mescolanza de racionales 4653 VIII | huesos? ¿Por qué quedarse muda cuando tantas cosas podía 4654 Pro | resplandecientes de hermosura, en el mudable espectáculo de la naturaleza 4655 XXVII | maestra de desfigurada, mudada y envejecida. Se leía en 4656 XXIII | Orense... ¿Sabes que he mudado de idea? O lo imprimo en 4657 XXVI | dejé tu paquetito sobre un mueble; pero al día siguiente por 4658 V | que es de cuidado. ~ ~Una mueca de indescriptible y grosera 4659 I | piedras sueltas, que parecían muelas fuera de sus alveolos. La 4660 XXIII | delatan al cerdo de fibra muelle, mantenido con despojos 4661 XVII | música labial, salpicada de muelles diptongos, de eñes cariñosas, 4662 X | va a morderte... mira que muerde...~ ~Luego, en tono festivo, 4663 III | Los chambones siempre se mueren de indigestión de triunfos. ~ ~ 4664 XX | vértigo, vio el río terrible y mugidor, los cortantes peñascos 4665 XIV | era fatigoso el doliente mugir de las vacas apaleadas, 4666 VIII | despacho el abogado; pieza mugrienta, sobada, atestada de papelotes 4667 III | mobiliario cuatro sillas mugrientas y un banco. Quien desde 4668 XXIII | mayores sus ojos; ya no era la mujerona de buenas carnes, limpia 4669 XV | chiquitos con mujeres altas, de mujeronas con niños barbiponientes, 4670 XI | que otra, el ruido de su muleta en las baldosas de la acera 4671 II | en los algodones que sabe mullir el cariño para la amada 4672 XI | en cuanto a la autoridad municipal, sábese de cierto que un 4673 III | Tropiezo, el secretario del Municipio y el alcalde. Al entrar 4674 XI | piedra viva, guarnecidos de murallones, cubiertos por emparrados 4675 XIII | calles con su estrépito de murga victoriosa. Hallábase la 4676 XXIV | hijo puede ser que se esté muriendo de hambre! Perdida, loba, 4677 III | Ninguno... ¡así me muriese de hambre!~ ~Abriose la 4678 II | Lo cierto es que el tío murió pronto, dejando a su sobrina 4679 II | la materia primera; oyó murmurar a las fruteras de la avaricia 4680 IX | devoción con que sus labios murmuraron: El pan nuestro de cada 4681 XX | musical y muy solemne el murmurio de los pinos. Segundo, apoyado 4682 XXIII | poco perderán con eso las musas españolas. ~ ~ - ¿Y por 4683 XVI | que se gasta mucho vigor muscular; por desahogos melancólicos, 4684 VIII | arremangado, luciendo su valiente musculatura y meneando un cazo para 4685 I | tamizada por visillos de muselina, y la fachada, silenciosa, 4686 VII | infunde a un soñador, en los museos, un retrato de mujer hermosa, 4687 IX | las murallas tapizadas de musgo correteaban los lagartos. 4688 XX | en que efectivamente era musical y muy solemne el murmurio 4689 VI | la cabeza para morder el muslo del jinete, hizo tanto, 4690 II | para leer en el original a Musset, a Lamartine, a Proudhon, 4691 VII | dolor de la fiera que ve mutilado a su cachorro. Había llorado 4692 VI | la niña en el invencible mutismo de las adolescentes, en 4693 XXI | amor, y amor correspondido: mutua pasión, en fin... ¿Dónde 4694 IV | con un collar de caracoles nacarados. El ama del cura de Cebre, 4695 I | ángulos agudos. El bigote nace y se riza sobre los labios 4696 XXVI | y para probar que en él nacen poetas con la misma facilidad 4697 XI | papel. Del globo gigantesco nacían diariamente menudas crías; 4698 X | viviese, ahora le estarían naciendo a usted hermanitos! ~ ~Segundo 4699 XIV | partes, como el inhábil nadador lleva las vejigas; y los 4700 XXI | estuviese a estas horas nadando en el Avieiro! El terreno 4701 IX | conocidas en el país por náparo o Jaén, uvas teñidas con 4702 VI | su efigie el cuño de los napoleones. ~ ~Mediante una combinación 4703 Pro | frescura que si partiesen una naranja, y ponen en la una mitad 4704 XXII | polvo - , con sus espejos narcotizados que tenían pereza de reflejar 4705 X | sentimiento de pudor del que narra un sueño o visión amorosa. 4706 XX | Todo esto, breve en la narración, fue momentáneo en el cerebro. 4707 VIII | cosas sencillas, íntimas, narrar quimeras de la fantasía 4708 XVXVIII| trabaja? ~ ~Acaso algún día narrará la historia las metamorfosis 4709 III | poética, y dilatando las fosas nasales para recoger la fragancia, 4710 XVXVIII| país, donde el arsénico, nativo abunda en los espatos calizos 4711 XXVII | recordaba el pasado: así como al naufragar un buque cada náufrago lamenta 4712 XXVII | naufragar un buque cada náufrago lamenta especialmente la 4713 VIII | de Ramón. Daba fatiga y náusea ver a aquellos bichos zumbar, 4714 V | los baños, y un fuerte y nauseabundo olor a huevos podridos, 4715 IX | sorda y fresca como una nave de catedral, con sus magnas 4716 X | usted en los versos para navegar por el mundo adelante... 4717 VIII | un mundo de sueños, una nebulosa psíquica... ¡Ahí es nada! 4718 XXI | mesita donde tenía abierto su neceser y colocado un espejillo 4719 XXVI | presa del furor que las necesidades diarias de la vida causan 4720 Pro | empleo. ~ ~¡Parece que no necesita refutación el error de los 4721 III | Para hacer la puesta, se necesitaron requisitos... ~ ~Tenía a 4722 II | terminada ya su carrera, necesitase un céntimo para gasto alguno 4723 II | mantel manchado, las disputas necias, los amigos que yacían debajo 4724 IX | sacaba el labio inferior, negando la existencia de ciertas 4725 XV | entre sí, comentando aquella negligencia artística y el pudor de 4726 XXV | Saturnino Agonde, y sacando negligentemente del bolsillo el tomo, echarlo 4727 XXI | Y bajito, muy bajito, la negociación diplomática del poeta seguía 4728 XII | política, el tráfago de los negocios, la complicación y el engranaje 4729 IX | cabeza los racimos que ya negreaban y escuchando el alborotado 4730 XXV | destacado por la enérgica negrura de la tinta sobre la página 4731 XXI | cementerio... Encontrábase nerviosísima: ¡qué escalofríos, qué desazón, 4732 XI | aferrando los naipes, y con nervioso impulso del pulgar de la 4733 II | salía al exterior era prosa neta: gobierno de casa, economía, 4734 XVI | los dos campos estaba uno neutral: la familia de Comba, respetada 4735 XXIV | la mitad de su valor un nido tan cuco, donde acabar su 4736 III | Segundo tal desdén hacia las nimiedades sentimentales y la poesía, 4737 X | comprendo esas ilusiones y esas niñadas! Por aquí todavía creen 4738 X | pisos, di la chiquilla a la niñera y me encerré en el despacho 4739 I | sangre de parra). ~ ~La ninfa domiciliada en el muro no 4740 II | pespunte. Ante aquel coro de ninfas, Segundo recitó poesías 4741 XXV | versos, limpios de borrones, nítidos, correctos, con el pensamiento 4742 III | doña Eufrasia le ha escrito Nocedal una carta muy fina, diciéndole 4743 XXII | intuición; en que, sin tener noción precisa de las realidades 4744 II | lecturas sólidas y serias, nodrizas del vigor mental, la era 4745 XIV | conforme iban apareciendo, nombrándole los arciprestes, los párrocos, 4746 III | pueblo es suyo... Habrá que nombrar una comisión, y recibirle 4747 XXVI | bellísimas flores, citaba, sin nombrarle, al autor de Cantos nostálgicos, 4748 XXVI | saltaban a los ojos ciertos nombres, ciertas palabras repetidas... 4749 Pro | y concentradas razas del Noroeste, el espíritu romántico alienta 4750 V | madrileñas: al contrario, se notaban en las rosadas orejas y 4751 IX | la cuerda, y lo hacía con notable agilidad, a pies juntillas, 4752 VII | Retrocedió él bruscamente, notando con viva repulsión el olor 4753 XX | daba cualquier indicio de notar su presencia. ~ ~Nieves, 4754 XIX | enterarían las gentes? ¿Lo notaría su marido? ¡Bah!... su marido 4755 XXVI | o para las carreras del notariado y farmacia, gasten el dinero 4756 IV | resonaban briosas y marciales notas de cornetín: en el estanco 4757 II | sobre los ojos, venía a notificarle, en breves y truncadas palabras, 4758 XI | empujón con irreverencia notoria. ~ ~Aquel año, la presencia 4759 IV | del insigne varón. ~ ~ ~Notose en la villa movimiento desacostumbrado. 4760 XIII | primeros cohetes vulgares y sin novedad alguna; un trazo de luz, 4761 XXVI | que acaban con un autor novel, le hunden, le relegan para 4762 XI | suceden todas las cosas novelescas; flores que se conocen con 4763 XIX | pared, y casi le agradaba lo novelesco del lance... ¿Por dónde 4764 IX | las mientes recuerdos de noviazgos efímeros, de amorcillos 4765 X | repentina: ~ ~ - No puede usted, novicio como es, adivinar en lo 4766 VIII | amigas de Orense. Y hasta noviembre no vencían sus rentitas. ¡ 4767 XXII | De buena gana haría novillos a la cita del día siguiente, 4768 XII | mariposeaba y jugaba a los novios con sus compañeras, que 4769 IX | de ciertas enfermedades novísimas. Toda la vida hubo personas 4770 XXI | un velo más negro aún, un nubarrón preñado de tempestades... 4771 XXII | verde; los ojos abiertos, nublosos y fijos; las manos y rodillas 4772 XXI | respirar porque sentía como un nudo en la garganta, pudo charlar 4773 X | la mirada errante por los nudos de la madera del piso, aquella 4774 XX | otoño: se veía la rugosa y nudosa deformidad de las desnudas 4775 I | cuello a señalarse, ni la nuez a sobresalir con descaro. 4776 Pro | ha pasado, siendo casi nula ya su influencia en las 4777 XIV | parecía muy remoto, casi nulo. En su inexperiencia se 4778 XXVI | Al abrirla cayeron varios números de periódicos, donde señalados 4779 X | viva muchos años con prole numerosa... ¿Ha reparado usted qué 4780 XVI | la presencia de huéspedes numerosos y distinguidos, se comprenderá 4781 XVI | velos al pie del tálamo nupcial: las avispas se encarnizan 4782 IX | enfermedad desgasta, hay que nutrirse. Fácilmente se dejaba persuadir 4783 II | para él platos apetitosos y nutritivos, amén de encargarle a Orense 4784 XII | y santas caricias, en un oasis puro. Mas las exigencias 4785 IX | a Rousseau, y el que la obedece no puede errar. Primo Genday, 4786 VIII | la ociosa pluma trazaba, obedeciendo a automáticos impulsos de 4787 XII | encargó mucho que respetase y obedeciese al esposo que tomaba. Ella 4788 XII | obedeció y respetó. ~ ~Y la obediencia y el respeto desesperaron 4789 XVI | que el arcipreste; cuya obesidad y ronquidos eran tales, 4790 XX | Oyes? Parece el coro de obispos de La Africana... Si hasta 4791 VI | tablilla del aparejo le obligaba a subir y descubrir. Nieves, 4792 IX | ama de casa que conoce su obligación: ~ ~- ¡Pero qué amable, 4793 VIII | piedad los rígidos miembros, obligando a las uñas a desgarrar la 4794 XX | le congelaba la sangre, obligándole a caminar poco a poco, y 4795 XXVII | sin causa alguna que le obligase a acelerar su marcha, y 4796 XII | esposos, la cohabitación obligatoria. Libre de este deber, parecíale 4797 XX | aproximase, la detuvo y la obligó a retroceder. ~ ~ - No, 4798 Pro | una mitad todo lo grosero, obsceno y sucio, escribiendo encima 4799 XIII | redondo, pintarrajeado con obscenos dibujos, subía listo y vivaracho 4800 XIII | letras V.A. D. L.C.: delicado obsequio al representante del país. ~ ~ 4801 XIII | especie de círculo o tertulia obsequiosa. Trajeron sillas a las señoras, 4802 VI | dependientes se manifestaron más obsequiosos; la duquesa de Puenteancha 4803 X | a comunicar a usted mis observaciones. Aquí los versos se leen 4804 I | semejante error después de observarles un minuto, denotaría escasa 4805 XX | Carmen Agonde, meneando con obstinación la cabeza: ~ ~ - Pues también 4806 IX | junta y menuda, de viejo obstinado; leía bien, calándose las 4807 VIII | psíquica... ¡Ahí es nada! Obtener la difícil conjunción de 4808 II | por el triunfo que habían obtenido sus versos, alcanzándole 4809 VII | movimientos de torsión le ocasionaban ligeras raquialgias. Andando 4810 XI | Eufrasia y con el menudo oleaje ocasionado por la proximidad de las 4811 I | apagándose la incandescencia del ocaso, y la luna, blanca y redonda, 4812 XIII | de donde salían rumores oceánicos y cantos y voces confusas, 4813 I | dirigió hacia una casita medio oculta por el árbol. Entre la casita 4814 X | negros que don Victoriano ocultaba, merced a esfuerzos de heroísmo. 4815 XIX | Los árboles frutales le ocultaban el camino, y dos o tres 4816 XVIII | escondidos. ~ ~Procuraba Nieves ocultarse bien, por pereza, por no 4817 XIV | ve llegar al hombre que ocupa su imaginación. Al fin pensó 4818 XIV | talle... Estaba en esta ocupación cuando abrieron la puerta 4819 I | huesos. ¿Y tú?, ¿por ahí muy ocupado?, ¿matándote a leer?, ¿discurriendo?, ¿ 4820 VI | Quién soy yo, qué puesto ocuparía en la casa? Enteramente 4821 IV | los asientos como si los ocupasen... ~ ~No tardó en escucharse 4822 VIII | juez: ~ ~- ¿Y qué se le ocurre a usted, señora doña Leocadia? ~ ~ 4823 VIII | desigual; mas de otras se le ocurrían únicamente los dos primeros 4824 XX | Anda, apártate. ~ ~No ocurriéndoseles ya más que decir sobre el 4825 XXIV | voz balbuciente de vejez y odio: ~ ~ - ¡Ladrona, ladrona, 4826 XVXVIII| metamorfosis del Cisne, su odisea y sus vicisitudes; sólo 4827 X | No lo tome usted a ofensa... - prosiguió don Victoriano - . 4828 VIII | achacábalas Leocadia a malos oficios de la musa... ¡Pero ahora! 4829 X | terrones de azúcar y venía a ofrecérselos al jaco. Este alargaba ansiosamente 4830 XXIII | carcajadas, y le llamaron ofreciéndole regalos grotescos, innobles 4831 XI | Vides, alentaba al poeta, ofreciéndose de muy buen grado a buscarle 4832 XIV | recuerdos de la víspera se le ofrecieron dudosos y como soñados; 4833 XIII | aclamaciones triunfales. ¡Oh vanidad de la humana alegría! 4834 III | aquí - murmuró Tropiezo - ; oí decir que está malísimo. 4835 XVIII | usted me oye? ~ ~ - Sí, ya oigo - pronunció ella con voz 4836 X | contestó el poeta - . Yo los oiré desde la silla del caballo, 4837 IX | Porque de buena gana le oiría esta tarde. ~ ~- Si se levanta 4838 I | sin más objeto que el de oírlas repercutirse con extraña 4839 X | color lila. Empezaban a oírse mil rumores, preludios de 4840 VIII | húmedos, entornados, las ojeras hundidas, el pelo revuelto... 4841 XXI | convertido en un rostro ojeroso, deshecho, un cuerpo agitado 4842 XVII | hundidas sus mejillas y más ojerosos y marchitos sus párpados. 4843 II | almidonadas, muy bordadas a ojetes. Por lo cual, a pesar de 4844 I | la piel de una criba: sus ojuelos negros y chicos, análogos 4845 XIV | la ventana se veían las olas, un bullir de hombres y 4846 X | con frases que brotaban en oleadas súbitas, en chorros impetuosos 4847 XI | Eufrasia y con el menudo oleaje ocasionado por la proximidad 4848 VI | la comitiva. No bien hubo olfateado el jaco del alguacil una 4849 IV | arriba abajo, afectando olímpica indiferencia. Refrenó el 4850 XXI | retirándose cada mochuelo a su olivo. ~ ~Sentada Nieves ante 4851 IX | florecen claveles de a onza en ollas viejas llenas de resquebrajado 4852 V | la misma hilera doble de olmos, alineada sobre el río, 4853 IX | señor de las Vides, que no olvidaba a Rousseau, y el que la 4854 XXV | días anduvo contentísima, olvidando las malas nuevas que le 4855 XXII | Segundo... que... que la olvidase... que por lo menos, no 4856 X | combatiendo para que no le olviden, pasar del bufete a la política, 4857 IV | efecto, no traía más gente el ómnibus. El mayoral se deshizo en 4858 VII | ángulo a la altura de los omoplatos; las vértebras reblandecidas 4859 XX | gemían trasmitiéndose la onda del viento, beso doloroso 4860 XI | tierra, que bajo sus muertas ondas se columbraban ciudades 4861 V | querido. Pero el cuerpo ondeante de la náyade se le escapaba 4862 I | bigote nuevo, compañera de la ondulación de los cabellos femeninos. 4863 X | ansiosamente sus belfos, con ondulaciones inteligentes de trompa de 4864 XXVII | sobrehaz del río unos dibujos ondulantes, muy parecidos a esa labor 4865 I | vociferaciones y carcajadas opacas que la pared devolvía irónicas, 4866 Pro | poéticos; lo cierto es, en mi opinión, que la rica variedad de 4867 XXII | facultativo a las Vides. Opinó que el caso no era extraordinario: 4868 XXI | amarla, concedido; no se oponía, muy bueno y muy santo; 4869 XX | impaciente con la valla que le oponían unos peñascos agudos y negros, 4870 IX | vamos.~ ~No hallando cosa oportuna que decir, Segundo callaba. 4871 IV | conversación enfriaba, cuando entró oportunamente la hermana de Agonde, precediendo 4872 VIII | consonantes armoniosos y oportunos, con cierta sonoridad y 4873 VIII | brotaría a chorros: y así que oprimieron sus dedos la pluma dichosa, 4874 XVIII | celda que ocupaban ambos oprimiese blandamente sus cuerpos, 4875 X | lírica... Acaso más adelante optaría por la dramática... o por 4876 XIX | distancia no consentía ilusiones ópticas; era Elvira Molende, con 4877 Pro | me dirigirá la acusación opuesta, afirmando que El Cisne 4878 VII | vieja: ~ ~- Juana celi... Ora pro nobis... Sal-es-enfirmórun... 4879 IV | dotes eran las suyas? Difuso orador parlamentario, ministro 4880 IV | adecuado a sus facultades oratorias, empezaron a instar a los 4881 XXVI | todos los países bellos del orbe: acabando por decir que, 4882 IX | y entre los saludos de ordenanza, Méndez protestó contra 4883 VIII | hermano y le dio algunas órdenes, se hizo varias cruces en 4884 VII | anda junto a Flores... - ordenó a Minguitos - . A mí déjame, 4885 IX | hacían sirviéndose de drogas ordinarias, verbigracia, campeche y 4886 XV | rafagueadas de polvos de arroz ordinarios, sus escotes por poco más 4887 XV | casado hacía años ya con una orensana rica, vieja y muy celosa, 4888 III | político del país, el diputado orgánico del distrito. ¿Qué le importaba 4889 II | martirio de aquella fina organización nerviosa, y veía siempre, 4890 III | sobrino. Su cabeza activa y organizadora, de agente electoral y escribano 4891 XVI | distribuirles la labor, organizar el movimiento de la recolección 4892 XVIII | que cae rocío... ~ ~Y otro órgano atiplado, el de Elvira, 4893 II | época romántica se llamaban orgías y hoy se conocen por juergas. 4894 XVIII | oír el sí? El reiteraba su orgullosa y vehemente afirmación. ~ ~ - 4895 III | Agonde, en cambio, lucía orgullosamente una clara iluminación, seis 4896 I | antemano. Al fin se paró, orientándose. Atrás dejaba un monte poblado 4897 XIX | los ojos en la solana para orientarse, Segundo vio a su vez algo 4898 IX | aparecía un angosto sendero, orillado de zarzamora, digital y 4899 V | esperanzas frescas como las orillitas del río Avieiro. ¡Cuántas 4900 XXIII | Cansín, con zapatillas de orillo y bufanda, se pasea sin 4901 IX | personas que padeciesen de la orina y jamás se les privó el 4902 II | entapizadas de grama y orladas de brezos y uces, el grupo 4903 XIII | cafeteras; pero ya muchas orlas y letreros asomaban por 4904 XVI | lentamente parte de su rico ornato, como la desposada sus velos 4905 X | papeles y le dice un señor muy orondo: «Estúdieme usted eso hoy, 4906 V | experiencia: más acaso que los orondos doctores cortesanos. ~ ~- 4907 XX | la curiosidad de oír esa orquesta... ~ ~Sólo tomaron parte 4908 | os 4909 XIX | sombrero atrás, el galán miraba osadamente a su pareja, acercaba el 4910 XXII | muere papá!~ ~Nieves, sin osar acercarse a su marido, pero 4911 XIX | cuerpo, e imprimiéndoles leve oscilación, mientras frotaba una contra 4912 XII | superficial criatura, no supo ni osó despertarla, y sólo consiguió 4913 XVI | están maduros; setiembre ostenta la serena placidez de sus 4914 IV | su mamá, rubia risueña, ostentaba gran lozanía. Hablose del 4915 XVXVIII| vendedores, la luz clara del sol otoñal, le mareaban un tanto la 4916 XXI | hora, no faltó poco para otorgarle la cita en la solana? Lo 4917 XXIII | largas noches de Vilamorta se oyen a la hora menos pensada 4918 II | unimismándose con las heroínas, oyendo resonar en su corazón los 4919 XIV | tardó en tranquilizarse oyéndole hablar, con despecho mal 4920 XX | mamá! Los pinos cantan. ¿Oyes? Parece el coro de obispos 4921 XXIII | Necesitaba huir donde no oyese aquellos gruñidos, ni le 4922 XIII | no parar hasta el último pabellón de nubes. ~ 4923 XXIII | sus fastos y hazañas dan pábulo a la conversación de las 4924 VII | Primero se revistió de paciencia y aguardó. Después, echándole 4925 I | silenciosa, ofrecía algo de pacífico y agradable, que convidaba 4926 IX | la vida hubo personas que padeciesen de la orina y jamás se les 4927 XIV | bazo, con las huellas del padecimiento escritas en el rostro... 4928 Pro | que El Cisne de Vilamorta, paga disimulado tributo al espíritu 4929 XVI | quejumbroso a-laá-laá... La pagana sensación de bienestar, 4930 VIII | punto y se firmó la obliga o pagaré. La tía Gaspara, inquieta, 4931 XII | del presidente de sala le pagaría sus atrasos de amor, y notó 4932 XXIV | el almacén... Pagar no le pagarían nada, hasta que supiese 4933 XVXVIII| empréstito, y Leocadia no pudo pagarlos; por lo cual se le anunció 4934 IV | traigo el equipaje... Y pagaron los asientos como si los 4935 XX | de alentarle, Nieves le pagase con claros desdenes. No 4936 VIII | pagar. ~ ~- Ahora mismo las pago -respondió la maestra, sacando 4937 XIV | sombrerones, semejante a las pagodas chinas. Otros traficantes 4938 XXVI | que Suiza y que todos los países bellos del orbe: acabando 4939 IV | dorado... Eso no es nada: un pajarito lo pica... ~ ~Terció en 4940 XXII | era mortal para el lindo pájaro doméstico. No era vivir 4941 XIII | Victorina saltaban como pájaros al tocarles. Y Segundo, 4942 XX | Segundo, que bien podía ser el paje o trovador encargado de 4943 XI | de toba arcillosa que la pala de los mineros había acumulado 4944 XXII | se atrevía a concluir la palabreja... Pensar en eso, parece 4945 XIII | acompañamiento de gritos, palabrotas y maldiciones. ~ ~En la 4946 XV | tratase de un sarao en el palacio de Puenteancha. Claro está 4947 VI | copa de estomacal licor, paladeada y digerida en paz y en gracia 4948 VII | tazas seguidas de café y paladear los licores. A la tercer 4949 XIII | y retumbadoras bombas de palenque, la señal anunciada en el 4950 XI | combistas manejaban los palillos, don Victoriano, instalado 4951 XIII | estarse toda la noche de palique con Segundo. Empezaba a 4952 XVI | grito, del encontrón y la palmada... ~ ~Recogíanse después 4953 IV | coleteos de anguila, y dio palmadicas en los hombros al alcalde. 4954 VIII | tarde no sopló el Cisne la palmatoria de latón donde la económica 4955 IX | el rojo tejado de algún palomar o casa solariega, y en la 4956 V | ella y palpándola como se palpan las carnes de un ser querido. 4957 V | y jugueteando con ella y palpándola como se palpan las carnes 4958 X | que el corazón de la niña palpitaba fuerte y desordenadamente, 4959 VIII | prestar al verso esas alitas palpitantes, diáfanas y azules con que 4960 VIII | lejos de un montón de medias palpó un bolsillo, ya muy lacio 4961 I | de groserías y cochinadas palurdas, que cayeron en medio del 4962 XI | melancolía de las vegetaciones palustres que verdeaban en la sobrehaz 4963 XI | jirones del encaje de su pamela en un álamo. Se detuvieron 4964 V | grupo, ambas de enormes pamelas de paja tosca, adornadas 4965 V | enharinado, regateaba con tres panaderos de Cebre, que le pedían 4966 XVIII | difícilmente conseguía el que pandaba acertar con los escondidos. ~ ~ 4967 XVIII | bien, por pereza, por no pandar y tener luego que correr 4968 VIII | A ver si Cansín... ~ ~El pañero vendía, rodeado de paisanas, 4969 XXVII | radicales combistas sus paniaguados y devotos. ~ 4970 X | futura en cuadros, como un panorama! Nada, hijo... Quieto aquí; 4971 XXII | orejas, Tropiezo con los pantalones a medio abrochar... ~ ~Segundo, 4972 XXVI | habiendo ingresado en el panteón de los inmortales, es pecado 4973 II | de que no andaba bien de pañuelos, y le dobladilló y marcó 4974 XXVI | gasten el dinero de sus papás en ediciones lujosas de 4975 X | Es un pasaporte, es una papeleta de entrada en cualquier 4976 VIII | mugrienta, sobada, atestada de papelotes y libros tediosos y polvorientos 4977 VIII | mujer del dulcero, dando papilla a un mamón endeble. La confitera 4978 XXVI | Miserable! - de abrir el paquete... y de leer tus versos... 4979 XXVI | tomando el sombrero dejé tu paquetito sobre un mueble; pero al 4980 XXVII | también sin motivo, se paraba, quedándose con los ojos 4981 XV | los volantes del traje, se paraban, remangaban la cola, arrancaban 4982 III | señoritos... ¡vaya! ~ ~Segundo, parado y con las facciones contraídas, 4983 I | montecristo, y con enorme paraguas abierto, aunque no amenazaba 4984 XX | advertía en sí un hielo, que le paralizaba para el amor como para la 4985 II | Segundo detrás, de bracero, parándose a veces y hablándose entonces 4986 V | conmovido, se apoyó en el parapeto de la alameda. Encontrábase 4987 XIII | la plaza, resuelto a no parar hasta el último pabellón 4988 XIII | costa de arrancárselas la pararía: a las mariposas el que 4989 X | amargamente. Y quiere usted pararse, reponerse, comprar a peso 4990 VII | piernas le decían al punto: párate. Cuando estaba en pie sus 4991 V | Tropiezo, caballero en su parda mulita, y le holeó: ~ ~- 4992 Pro | primera vista. ~ ~Emilia Pardo Bazán~La Coruña, septiembre 4993 X | Revista trasconejada... Y pare usted de contar. Hablando 4994 XXIII | de tan magnífico bestión parecen una carretera: ya ha estado 4995 XXI | necedad... Es que... te parecerá mentira... estos chicos 4996 X | el distrito... Mentira le parecería a usted lo que llevan revuelto 4997 XXI | no quisiera lastimarte ni parecerte regañón... pero eso que 4998 IV | Comba era linda y fresca, pareciendo, más que madre, hermana 4999 X | estando los dos solos, le pareció cosa rara y grave compromiso. 5000 XIII | repercusión de las bombas. Pareciole después ruido grato y ligero 5001 XVIII | mesetas, sostenidas por paredillas, divididas por tupidísimo 5002 XXII | volvía Nieves a repasar la parentela, el modo de vivir de Segundo... ~ ~ 5003 II | cambio, por raro fenómeno de parentesco intelectual, se identificó 5004 XIX | la niña y trajo hasta dos pares de castañuelas. El señorito 5005 XXIV | que estaba en Orense una parienta suya, y que le llevaba el 5006 IV | las suyas? Difuso orador parlamentario, ministro pasivo, algo de 5007 X | gran cosa por el camino del Parnaso... Y ya ve usted; se trata 5008 XVXVIII| comer y el mucho sufrir. Parose delante del puesto en que