Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Emilia Pardo Bazán
El cisne de Vilamorta

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
revue-supli | supon-viand | vias-zurci

     Parte
6014 XXIII | muy gustosos se chapuzan y revuelcan, abandonando la incomodidad 6015 III | que ya es loco y tú que le revuelves la cabeza más... ~ ~- ¡Calla, 6016 IX | llamada así por que en ella lo rezaba con los criados Primo Genday, 6017 XXVI | versificar. La Época, en lo más rezagado de su sección de Libros 6018 XI | dejando a Nieves y Segundo rezagados. Era la primera vez que 6019 XVXVIII| oyó hablar alto, como si rezase. Habituada a sus rarezas 6020 XVXVIII| lo extrañó. Terminado el rezo, la maestra salió al balcón, 6021 XX | últimos rayos del sol se veía rezumar hilo a hilo, por la negra 6022 XI | crecerían sino en los bordes del Rhin, allá donde suceden todas 6023 VI | y hasta canta..., no se ría usted... canta, sí señora, 6024 XVIII | diputado ciego y moribundo, ¡ríanse todos con Romero!... ¡El 6025 XXV | venas sangre gallega de las rías, iba conociendo la vida 6026 XI | hechos con retazos y muy ribeteados de azul y rosa. Hablábase 6027 XIV | al vuelo una ocasión de ridiculizar a la aristocracia pobre, 6028 IX | encontraría pretencioso o ridículo, hasta el extremo de sentir 6029 IX | jinete se colgaba de las riendas, porque las herraduras se 6030 VII | pupila es azul, y cuando ríes ~ su claridad suave me recuerda... ~ ~ ~ ~ ~ ~ 6031 VII | doblarse, la columna estaba rígida, y sólo en posición horizontal 6032 XIII | protestando tan sólo con la rigidez del talle y una mirada de 6033 VII | de repente inflexible y rígido, como si le hubiesen introducido 6034 VIII | retorciendo sin piedad los rígidos miembros, obligando a las 6035 XIX | cosillas ligeras, polkas y rigodones, para que bailasen las muchachas. 6036 VI | recogía las bridas, pero el rijoso animal ni aún sentía el 6037 VIII | gran efecto, y faltaba la rima tercera, era indispensable 6038 X | segunda fila, chicos que riman mejor o peor, habrá en Madrid 6039 XXV | tenido su época de cisne, rimando versos gallegos; ahora se 6040 VIII | corazón, ¡sería tan cómodo rimar! ~ ~¡Malditas dificultades 6041 X | cuando le ponen delante un rimero así de papeles y le dice 6042 II | platónicamente prendado de Lidia. ~ ~Rimó Segundo sus primeros versos, 6043 XIV | terneros y bueyes, pregones, riñas, cantares, blasfemias y 6044 VI | exclamó el estanquero -. ¡Rinchón como un demonio! Va a armarse 6045 Pro | luz que me alumbró por los rincones de la Fábrica de Tabacos 6046 V | peligrosa posición. Nieves riñó a la chiquilla. ~ ~- No 6047 VIII | aquel hueco, injerir el ripio. Deteníase el poeta, mirando 6048 XXV | consonantes y sin enmiendas ni ripios. ~ ~A Leocadia la conmovió 6049 XV | expansión física; y otras muy risibles, de hombres chiquitos con 6050 IV | suprema, y la niña soltó su risilla aguda ante la idea de que 6051 V | Soltó Tropiezo fuerte risotada; de pronto se quedó muy 6052 I | a la cama. ~ ~Se oyó el ¡risssch! del fósforo, y con la voz 6053 I | desenganchado, lanza en ristre, como para embestir. Rodeó 6054 IV | mientras su mamá, rubia risueña, ostentaba gran lozanía. 6055 XV | en una esquina, volvían risueñas y felices a los brazos de 6056 XXIV | pintó la expedición con risueños colores, a fin de que Minguitos 6057 I | agudos. El bigote nace y se riza sobre los labios delgados, 6058 XV | peinados abultados y pingües en rizos, sus teces rafagueadas de 6059 VI | pelo, blanco de plata, muy rizoso, le daba un parecido remoto 6060 IV | chiquillo! ~ ~- Aún las ha de robar usted ahora -exclamó festivamente 6061 IV | emparrado del cual mil veces robara uvas allá de chiquillo! ~ ~- 6062 IV | aguda ante la idea de que robase uvas su papá. Segundo no 6063 XI | Un puesto que no le robe a usted muchas horas, ni 6064 III | gobierno que no puedo... que no robé lo que tengo, ni fabrico 6065 XI | montecillos, hasta llegar a alguna robleda añosa, a algún castaño dentro 6066 II | más de dos horas, en un robledal, lejos del estrépito del 6067 XVI | la amazona enderezando su robusto cuerpo - . ¡Como no fuesen 6068 XXI | de despedazarse en las rocas... ¡María Santísima! ¿Pues 6069 XXIII | de juncos, jinete en un rocín cuyas herraduras baten el 6070 XII | una vida cómoda, elegante, rodeada de consideración social. 6071 VIII | El pañero vendía, rodeado de paisanas, una de las 6072 XVIII | juego. - ¡En el salón!... ¡Rodeados de unos y de otros!... No, 6073 XX | declive, resulta más fácil. Va rodeando el pinar. ~ ~ - ¿Me lo querrá 6074 XIII | vertiginosas, abriéndose y rodeándose de una aureola de rayos. 6075 I | ristre, como para embestir. Rodeó Segundo el obstáculo, y 6076 XV | ajenos empujones, pisotones y rodillazos; y Nieves, habituada a presenciar 6077 XXVII | remordimiento, un pesar roedor, le mordía el corazón cuando 6078 X | es lo bueno, el sudar, el roerse las uñas! Allí no vale pereza 6079 II | misteriosa felicidad. Cuando rogaba a sus amigas de Orense que 6080 XXI | modo, eso era inaudito; le rogaría que se volviese a Vilamorta; 6081 XX | hasta que se cogió del rollizo brazo de Carmen Agonde. ~ ~ - ¡ 6082 XI | probablemente una mina romana inundada, que presa entre 6083 XIII | seguridad, y tenía sus puntas de romancesca; sentíase protegida por 6084 XXIII | líricas, en sus desvaríos románticos, generadores eternos de 6085 II | conocieron en primavera, en una romería. Leocadia asistió a ella 6086 XX | Ahora sí que nos rompemos algo, don Fermín... - decíale 6087 I | el bastón, con deseo de romperlo en las costillas de alguien; 6088 II | no estaba autorizada para romperse o acabarse sin más ni más. 6089 IX | con disimetría graciosa, rompiendo el tupido follaje. Derrama 6090 XX | mocetona - ... Aquí ya se rompieron algunas piernas, de seguro... 6091 XI | polizonte, que decía en voz ronca chistes de baja ley. No 6092 XIII | yacían grupos sospechosos, o roncaba un labriego chispo, ahíto 6093 V | techo. -Como príncipes... roncando. ~ ~- ¿Y... él... qué tal? - 6094 XIV | encendían lucecillas y eran más roncos los cantos de los beodos, 6095 VIII | inquieta, con paso de fantasma, rondaba por el corredor. Cuando 6096 XVXVIII| cabal de juicio. Viéronla rondar la casa de Segundo varias 6097 VI | calderilla, el ochavo más roñoso. Segundo regateaba los tesoros 6098 XVI | arcipreste; cuya obesidad y ronquidos eran tales, que ninguna 6099 VII | perejil que impregnaba las ropas de la maestra. ~ ~Sucedía 6100 V | contrario, se notaban en las rosadas orejas y cuello señales 6101 XIII | tendiose un velo de humo rosado, y se vio detrás un foco 6102 XII | parecíale haber vuelto a los rosados días del colegio, cuando 6103 XVXVIII| media docena de papelitos rosas, y al volver a su casa, 6104 XXI | concha que sujetaban las roscas de su moño, y Mademoiselle 6105 XV | provista de azucarillos, rosquillas y dulces, y la mujer de 6106 XVXVIII| Mujer, no has cosido el roto de la saya... Mujer, ¿en 6107 VI | tapar con el vestido las rótulas puntiagudas, que la tablilla 6108 III | cualquier cosa... un puesto sin rótulo, que me permita residir 6109 XIII | frente, seguía la forma rotunda del globo, y sobresalía, 6110 VIII | renglones y acaso el foral, rotundo, de gran efecto, y faltaba 6111 I | claridad lunar. Un hombre pasó rozándole, embozado, a pesar del calor, 6112 XIX | arañarse los muslos, de rozarse las palmas, pero de estar 6113 XXI | cariñosa, y su marido le rozó la frente con los denegridos 6114 IV | ético; mientras su mamá, rubia risueña, ostentaba gran 6115 V | embrollaban las crenchas rubias bajo la sombra del ala del 6116 XIII | amatistas, esmeraldas y rubíes. Caían las luces despacio, 6117 XVI | cestos colmados de racimos rubios o del color de la cuajada 6118 XX | la luz solar, se vería el rubor de Nieves. ~ ~ - Vamos - 6119 XXVI | cómo te diré yo? - ¡Ruborizada! - , disgustada y sobresaltadísima, 6120 VI | Victorina? ¿Vamos bien?~ ~Ruborizose la niña extraordinariamente, 6121 XXII | criatura indecisa, tímida, ruborosa, persona moral, resuelta 6122 II | instrucción de las maestras, rudimentaria, pero bastante para infundir 6123 XIV | tijeras; los vendedores de ruecas y husos los llevaban alrededor 6124 VII | Leocadia, ocupada en cortar ruedecitas finas de patata para los 6125 XXVI | y por consiguiente, te ruega que la dispenses... - ¡Miserable! - 6126 XX | suplicó Nieves con apremiante ruego - ... Deseo llegar... ~ ~ - ¿ 6127 XXV | por temor a ceder a los ruegos, y ablandarse ante las súplicas 6128 XIII | del cielo. Los combistas rugían de júbilo. Alzose un rumor, 6129 XXIII | de violencia y arrancarle rugidos de leona, le inspiraba una 6130 VIII | préstamo... ~ ~- ¡Dinero! - rugió el abogado apretando los 6131 XX | galas el otoño: se veía la rugosa y nudosa deformidad de las 6132 XIII | chocaban mil varios y opuestos ruidos, ya la pandereta y las castañuelas 6133 II | economizando para reconstruir la ruinosa casa, como lo hizo al fin 6134 II | las flores, el aura, el ruiseñor, la luz moribunda del sol, 6135 XIX | paredilla al huerto y buscó el rumbo de la solana. Los árboles 6136 XVIII | más que la embalsamada y rumorosa celda que ocupaban ambos 6137 IX | desperdicia un propietario rural, se apoderó del poeta, consagrándose 6138 XI | en un saquito de cuero de Rusia. ~ ~Unas veces las llevaba 6139 XVI | sensación de bienestar, el rústico regocijo, el contentamiento 6140 XII | aquella vida metódica y rutinaria de Madrid!... Sí, una temporada 6141 XVIII | Fue una aspiración, una s prolongada. Segundo le deshacía 6142 II | antes, para amortajarla, la sábana más usada de cuantas encontraron. ~ ~ 6143 XXIII | su puerta por evitar los sabañones; el alcalde aprovecha un 6144 VI | alguacil? ¡Parece que no sabéis que es una fiera! Usted... 6145 III | por la prensa madrileña? Sábelo Dios... Prestó atención 6146 IV | cosa superior, que sólo acá sabemos hacer. ~ ~- Victoriniña, 6147 XI | la autoridad municipal, sábese de cierto que un día, o 6148 IX | consoladoras. La naturaleza es muy sabia, decía el señor de las Vides, 6149 III | ir a donde él y el diablo sabían, pudo ver a Leocadia y Segundo 6150 XXI | legislación inglesa, alabando la sabiduría de aquella gran nación, 6151 III | cada uno. ~ ~- La de los sabios -dijeron casi a un tiempo 6152 XIV | dio un vuelco la sangre. ¿Sabría algo don Victoriano? No 6153 IV | gorgojo; así resultaba tan sabroso el mollete y con tanta liga. 6154 XI | manos que recogían puestas y sacaban dinero del bolsillo y lo 6155 XI | Diga usted: ¿cómo no han sacado vistas de él? Es muy raro 6156 VIII | cuantos expedientes podían sacarla del conflicto, le ocurrió 6157 XI | batalla. Querían los combistas sacarlas más que nunca lucidas y 6158 I | da?~ ~- ¡Voy corriendo a sacarlo de la alacena!, yo creía... ¡ 6159 V | diabetes sacarina, que viene de sácaro, azúcar... y de... ¡Justamente 6160 III | anchos, dos o tres tonsuras sacerdotales, que de lejos blanqueaban 6161 VIII | hucha, de la bota y del saco, volverían inmediatamente, 6162 V | dulcero... Si dice que ya está sacramentadiña. ~ ~- ¿Y le mandan el recado 6163 XIX | figura conocida por punto del Sacramento. Fue instantáneo: púsose 6164 IV | umbral de su botica, habiendo sacrificado a la solemnidad de la ocasión 6165 III | Siempre que no exijas más sacrificios... ~ ~- Ninguno... ¡así 6166 VIII | sollozos convulsivos, que sacudían el cuerpo y hacían crujir 6167 I | cigarro entre los dedos, sacudiendo antes con la uña la ceniza, 6168 XVII | adquirían algo de lo que la saeta andaluza en la boca sensual 6169 IX | serie de importaciones sajonas más o menos felices, pero 6170 VII | celi... Ora pro nobis... Sal-es-enfirmórun... nobis... Refajos-pecadórun... 6171 I | Tendrás tú más fama, corazón salado! ¿Cuántos periódicos hablan 6172 XXIII | sangre y la longaniza que saldrá de sus asaduras? ~ ~Cesa 6173 XIII | Ayuntamiento, y único que saldría con felicidad. Por eso aplaudían 6174 XXV | enteraron mis primas... Apenas sale sino a misa... La niña no 6175 XXIII | siglo en imprimir un tomo, y salen plagados de erratas, y con 6176 XIX | echase la riveirana con más salero: es verdad que cada día 6177 XXII | Doroteo el del coche que salga a Orense y traiga un médico 6178 XV | Victoriano y su esposa, de la salida inmediata para las Vides, 6179 IX | claveles reventones, asomando y saliéndose casi por los balconcillos 6180 VII | mandíbula inferior, muy saliente, armonizaba con el carácter 6181 II | la boca, de mandíbulas salientes, tenía una crispación sardónica 6182 XII | esa, libre de afeites o de saliños tentadores, limitada a complacencias 6183 XVXVIII| curarán sus melancolías al salitroso beso del aura marina, al 6184 XVIII | Genday, que muy verboso, salivando y riendo, recordaba pormenores 6185 III | el balcón, y entreoyó la salmodia de los versos que el poeta 6186 XV | rica, vieja y muy celosa, saltaba toda la noche con su mujer, 6187 IX | elegante academia de la saltarina. Como los claros de la parra 6188 V | Me has dado un susto... Saluda a ese señor. ~ ~- Es que 6189 XXIII | Faltábale aquel aspecto saludable, aquel tono suyo, moreno 6190 V | mira... ¡Ah!, ya miró... Salúdale tú, mamita... Se quita el 6191 XXVI | volver a casa con él, y saludándola y tomando el sombrero dejé 6192 V | haciéndose el desentendido por no saludar a Agonde ni reconocer su 6193 XV | vino el abogado García a saludarla, y entonces no se pudo contener, 6194 X | interrumpir a don Victoriano... Salúdele usted de mi parte y que 6195 IV | sorpresa al galán, le hizo un saludo reservado, y tomando el 6196 XI | encontrón a su hermana, y saludó ceremoniosamente a Nieves, 6197 XI | mañanas dos o tres vasos del salutífero licor; leía después el correo, 6198 XIII | balcón y debajo de él una salva de aplausos y aclamaciones 6199 XX | únicamente por el brazo de su salvador. Con apretar un poco más 6200 III | pido - gritó Segundo con salvaje cólera -. ¿Le estorbo a 6201 I | comprendiendo que los muy salvajes se burlaban de su entretenimiento 6202 VIII | doy esto... así Dios me salve... ¡te daría sangre de las 6203 VIII | que se parecía a Segundo, salvo la expresión, muy diferente, 6204 X | porque mi buena memoria me salvó siempre en los exámenes. ¿ 6205 XXVII | probar fortuna. Así que sanase del todo, por supuesto... 6206 V | docenas de sanguijuelas que sangraron a tutiplén... Parecía un 6207 XIII | agarrándolo rojo, humeante y sangriento, y apretándolo hasta estrujarlo 6208 XII | resarcirse con creces en nuevas y santas caricias, en un oasis puro. 6209 XI | pusiesen, para conseguirlo, los santos en novena. ~ ~En cambio, 6210 II | monte donde se alzaba el santuario, vereditas agrestes, entapizadas 6211 XXVI | pero no de esos varapalos sañudos, intencionados, enérgicos, 6212 I | melancólico diptongo del sapo, un soplo de aire fresco 6213 VIII | y el ejército invasor la saqueaba a todo su talante: a orillas 6214 V | nosotros... Victorina le ha saqueado a usted la alacena... el 6215 VIII | calcetín, una bota o gato y un saquete de lienzo. ~ ~Aquella tarde 6216 XV | que si se tratase de un sarao en el palacio de Puenteancha. 6217 XV | acompasado y fino de los saraos, se admiraba de la fe y 6218 XVI | con sebo de carnero, las sardinas arenques y el pan de centeno 6219 II | salientes, tenía una crispación sardónica y una pálida sonrisa. Echaba 6220 VI | viejecito, seco lo mismo que un sarmiento. Sus mejillas primorosamente 6221 XX | la seca delgadez de los sarmientos, y el viento gemía ya tristemente 6222 XVXVIII| dejado sucio este lado de la sartén... Mujer, no has cosido 6223 XIV | lleva las vejigas; y los sarteneros relucían al sol, a modo 6224 XVXVIII| una especie de cajón de sastre, y allí se feriaban mil 6225 I | resplandor del romántico satélite, no le falta a Vilamorta 6226 XXV | con la cubierta blanca satinada donde el dibujante había 6227 XXIV | denuestos, de bárbaras y de satinadas injurias, gritándole con 6228 XX | al poeta con ojos entre satíricos y elegiacos? La marcha de 6229 VII | Victoriano, a los radicales, satirizó la recepción y el hospedaje 6230 II | refresca la imaginación y satisface al sentimiento. Poseía la 6231 II | mejores instantes de su pasión satisfecha eran aquellas horas nocturnas 6232 II | con delicia aire húmedo saturado de incienso. ~ ~No protestó 6233 VI | hasta Vilamorta. ¿Te animas, Saturno? ~ ~- ¿Escapes en esta mula? ¡ 6234 XVII | melancólica inclinación del sauce, y dejando a un lado bromas 6235 I | encubriese. Las madreselvas y saúcos en flor, desde la linde 6236 XVII | entonar aquella popularísima y saudosa cántiga de Curros, que parece 6237 V | mimbrerales; recordó todo el saudoso ayer, y, conmovido, se apoyó 6238 XVXVIII| has cosido el roto de la saya... Mujer, ¿en qué piensas? 6239 I | Oscuras golondrinas, que a la sazón recitaba de muy expresiva 6240 XVIII | era limpia, gruesa, y tan sazonada, que se pegaba a los dedos 6241 I | apasionadas y extremosas que sean, hay no que majestuosa 6242 X | todo... ¡Ea, fastidiarse, secarse y reventar! ¡Pues ya se 6243 XXVI | en lo más rezagado de su sección de Libros nuevos, alababa 6244 XVI | estar así repartida en dos secciones la gente traviesa y maleante; 6245 XVIII | Evidente! ¡Sudaba azúcar! ¡La secreción glicosa era, pues, incoercible, 6246 XI | testimonios de simpatía, y secretamente halagado hasta por la absurda 6247 XIII | lo llevó el alcalde a la Secretaría, donde le esperaban en una 6248 II | Fue la lectura su vicio secreto, su misteriosa felicidad. 6249 VI | en la casa? Enteramente secundario. ¡El de un muchacho a quien 6250 IV | la banca política y los sedentarios trabajos del foro. Su cuerpo 6251 VII | Segundo servirse dos tazas seguidas de café y paladear los licores. 6252 II | a producir ni una triste seguidilla. Almacenada se quedaba tanta 6253 VIII | querido en el mundo! ~ ~- Segundiño, vida... - tartamudeaba 6254 IV | a su dueño. Era hija del segundón de las Vides, un magistrado: 6255 XXVII | A vivir él, no se iría seguramente un muchacho de tanto mérito, 6256 XIII | delicadísima mezcla de riesgo y seguridad, y tenía sus puntas de romancesca; 6257 XIII | anticipándose a sonreírse de lo muy selecto de la frase. ~ ~Nieves no 6258 XXVI | remitiste tan cerradito y tan selladito... - ¡Claro! Llevaba dentro 6259 IX | Feijóo. Quedó adscrito y sellado hasta en lo físico. En religión 6260 XX | laringe, no pudieron los sellados labios articularla. Durante 6261 XXIII | vulgarísimas imprimía el dolor sello casi poético; como había 6262 Pro | paseo, en la iglesia, vemos semblantes feos e innobles al lado 6263 VII | me quieres -articulaba él semi-risueño, reclinando la cabeza con 6264 XXVI | pertenece ya al número de los semidioses de la poesía, habiendo ingresado 6265 XIII | que tientan a las mujeres semilivianas, no tan apasionadas que 6266 XXI | excursión, después ante el senado consulto de las Vides. Segundo 6267 XVI | aquel que el Ayuntamiento señala para la vendimia! El año 6268 XV | dedos de los galanes se señalaban y quedaban impresos en la 6269 XI | antes de octubre, época señalada para la lucha electoral. 6270 XXVI | números de periódicos, donde señalados con una cruz de tinta estaban 6271 IX | hacia allí - dijo Segundo, señalando a su izquierda una colina 6272 III | dedicatoria. ~ ~- ¿Y la partida? ¿Señalaron el día en que ha de levantarse? ~ ~- ¡ 6273 I | los músculos del cuello a señalarse, ni la nuez a sobresalir 6274 VIII | hacedero parece decir cosas sencillas, íntimas, narrar quimeras 6275 XV | Cosa más rara! ¡Venir tan sencillita! ¡No traer una cola de vara 6276 XX | vereda que pisaban. Era un senderillo excavado en el desplome 6277 II | cielo las estrellas, por los senderos del monte donde se alzaba 6278 XVXVIII| los polvos blancos eran séneca para matar ratones, dándosela 6279 II | alma estrecha y sin jugo, senectud acartonada, silenciosa y 6280 XXIV | dio un abrazo trémulo y senil de abuela chocha, babándole 6281 VI | antigüedad, aire así... señorial. Me gusta la piedra de armas, 6282 II | sensibilidad allá en los senos y circunvoluciones del cerebro, 6283 XXV | sólo comparable, por las sensaciones que produce, al hijo primogénito 6284 X | la cara, bajó al patio. Sentaba el pie en el estribo, cuando 6285 II | que, próximos al balcón, sentados muy cerca el uno del otro, 6286 III | primer soto de castaños, y sentándose al pie de una cruz de madera 6287 XX | quedándose él sin tierra en que sentar la planta, y teniendo que 6288 VI | Estaremos bien allí?... ¿Cómo le sentará a Victoriano?... ¿Qué vida 6289 III | Le estorbo a usted? Pues sentaré plaza o me largaré a América... 6290 II | administrado a la chocolatera para sentarla sobre el fuego y el airado 6291 X | X -~Sentáronse en la sala, cerca del balcón, 6292 XIII | para siempre. ¿Porqué no se sentían los latidos de aquel corazón? 6293 XX | impaciencia febril, nunca sentida hasta entonces. Desde el 6294 XIII | mientras brilla... mientras la sentimos... ~ ~Segundo renegaba en 6295 XIX | tresillo funcionaba ya. Sentose la señora de Comba al piano, 6296 X | mis aspiraciones. ~ ~ - Sepamos.~ ~Vaciló Segundo, con el 6297 XIII | Lamajosa, para que las visitas sepan que es noble, les dice a 6298 XX | aquel devaneo antes de la separación, sería tan efímero como 6299 XIX | espinazo. A los dos minutos se separaron de golpe, y con algunos 6300 Pro | Emilia Pardo Bazán~La Coruña, septiembre de 1884~ 6301 XI | por todas partes, ofrecía sepulcral y fantástico aspecto, ayudando 6302 XXIII | cuyo corazón y garganta sepultaba el cuchillo el matachín, 6303 XIII | con fantástica rapidez se sepultaban en las profundidades del 6304 XVIII | fumaba en la mecedora, sepultado en penosas meditaciones. 6305 VIII | ropa, apagó el quinqué y sepultó la cara en la frescura de 6306 III | el alcalde de esos viejos séquitos, gastaditos como un ochavo, 6307 | serán 6308 XVII | sombra de un emparrado, en serenas noches de luna: y el ritmo 6309 XXVI | sobresaltadísima, chico; y además, tan seria, que yo me quedé volado 6310 V | de pronto se quedó muy serio y se frotó repetidas veces 6311 XXI | advertencia... echarte otro sermón, hija! ~ ~ - ¿Cuál? - murmuró 6312 II | en la mesa o donde podía, sermoncillos incisivos acerca de lo necesario 6313 XXII | parálisis seguida de derrame seroso: una de las complicaciones 6314 XXVII | por el distrito: ¿de qué servían si no? Para él, el ideal 6315 XII | limitada a complacencias serviles con la moda. Su ideal, caso 6316 IV | depositarlo sobre el velador, servirlo, repartirlo, se animó la 6317 VII | Gozaba viendo a Segundo servirse dos tazas seguidas de café 6318 XX | Avieiro, no sosegado ni sesgo, sino alborotado y espumante, 6319 XXVII | de un cuarto de hora de sesión desembuchó la nueva. Segundo 6320 III | de Lubrego frisaba en los setenta y se hallaba tan acabadito, 6321 III | de lance, y su mozo, un setentón que de año en año sacudía 6322 XI | recogía, al borde de los setos, maduras zarzamoras, bellotas 6323 I | García, pueden hablar del seudónimo que he adoptado. ¡Bonito 6324 IV | grata expresión a la ya severa boca. Hasta abrió los brazos 6325 XXII | pueda llamarse conciencia sexual; en que el vago presentimiento 6326 III | todas las magnificencias siderales. ~ 6327 XVII | de que el autor o autora siente un anhelo no satisfecho, 6328 XX | de coléricas y verdosas sierpes imbricadas de plata. A los 6329 VI | idénticos fines. Clodio se significaba entre los radicales: Primo 6330 VIII | abrió la tía Gaspara. ¡Qué significativo fruncimiento de cejas y 6331 IV | marchito, mostraba impresas en signos visibles las zozobras de 6332 IX | señor don Victoriano? ¿Cómo sigue? ~ ~- ¡Ah! Por allí andaba, 6333 XIX | con los pies muy juntos, siguiendo el ritmo de la música, fue 6334 XXII | pasos, como si alguien la siguiese? Dos o tres veces se paró, 6335 V | Y... él... qué tal? -silabeó don Fermín bajando la voz. ~ ~- ¿ 6336 XVII | más meloso que el de la silbadora ch castellana. Generalmente, 6337 IX | pitío de los gorriones y el silbo estridente de los mirlos. 6338 VII | dirigió hacia la puerta silenciosamente. Al ver la prominencia de 6339 VII | Flores, sentada en una sillita baja, empezaba a rezar el 6340 XIII | difícil operación. Veíanse las siluetas alumbradas por la luz de 6341 XXVI | revoloteando, a manera de simbólicas mariposas, o plateados pétalos 6342 XI | manos una encima de otra, en simétrica postura, fue a engrosar 6343 XI | adhesiones y testimonios de simpatía, y secretamente halagado 6344 X | Grilo, qué yo... Goza de simpatías allá entre las damas de 6345 XII | modo, soltera. Juzgaba ella sinceramente y de buena fe que lo importante 6346 XVII | sin forma poética, flojas, sinceras en medio de su falsedad 6347 Pro | impenitencia, sino confesión sincerísima. Al escribir La Tribuna, 6348 X | imparcial, y mi consejo sincerísimo. ~ ~ - Yo... - articuló 6349 XIV | Asemejábase a un gran coral o sinfonía compuesta de voces humanas, 6350 IX | dormitorio, que ofrece la singularidad de ser inexpugnable, por 6351 XI | fría e inmóvil, dormía siniestro sueño. Y les refirió que 6352 XIII | peligro. ~ ~Siguió callada, sintiendo casi en su rostro el aliento 6353 V | sumió en la corriente tibia, sintiéndola con fruición resbalar por 6354 III | el de Filipinas... Pues sírvate de gobierno que no puedo... 6355 X | los exámenes. ¿Pero de qué sirve esa carrera? De base nada 6356 IX | Sólo que ellos lo hacían sirviéndose de drogas ordinarias, verbigracia, 6357 XIII | para entretenerla y que la sirviese de defensa, adoptó la firme 6358 XVI | antiguo; sin que de este sistema de acuartelamiento quedase 6359 XX | propio, herido por la reserva sistemática de Nieves, y también en 6360 III | boticas, la de doña Eufrasia, situada en la plaza, y la de Agonde, 6361 XVIII | instalados en el balcón so pretexto de tomar la luna; 6362 VIII | abogado; pieza mugrienta, sobada, atestada de papelotes y 6363 XXIII | afirma que el superior, el soberano marranil de Vilamorta, es 6364 XX | tiempo acá, más pegajosa y sobona que nunca con su madre: 6365 XXIII | Orense?~ ~ - Verás... Le sobra razón a Roberto Blánquez, 6366 II | dinero, no sin pensar que le sobraba la razón a Flores: sus ahorritos, 6367 XIV | porque un día como hoy no sobran colchones... Si al espolista 6368 XVXVIII| constituía su dicha, pasa años sobrellevando con resignación sus males, 6369 XII | la gracia del juguete de sobremesa... ¡Bah! ¡Qué mal había 6370 XIII | forma rotunda del globo, y sobresalía, tan feo y desproporcionado, 6371 I | señalarse, ni la nuez a sobresalir con descaro. La tez es trigueña, 6372 XXVI | Ruborizada! - , disgustada y sobresaltadísima, chico; y además, tan seria, 6373 XXI | chico de García... No te sobresaltes, hija, que no es para tanto... 6374 XIX | que le causó uno de esos sobresaltos deleitosos que agolpan toda 6375 XVXVIII| contenido se desborda y sobrevienen los extremos de la desesperación. 6376 XII | sobre los muslos. Y después sobrevinieron los ataques de la enfermedad... ~ ~ 6377 XXII | asombro que el hombre puede sobrevivir a ciertos pesares y que 6378 XI | Florentina la del alcalde, Rosa, sobrinita de Tropiezo, y Clara, la 6379 II | la luz y la ropa a sus sobrinos, engordaba con amorosa solicitud 6380 IX | libres para el servicio. Sobrio por instinto, Segundo reparó 6381 III | saben ustedes? -interrogó el socarrón de Tropiezo -. Parece que 6382 XXI | discusiones vitícolas, agrícolas y sociológicas, Nieves, que había salido 6383 III | contrincantes el nombre de socios del Casino de la Timba. ~ ~ 6384 I | joven, un diluvio de frases soeces, de groserías y cochinadas 6385 XIII | a su garganta amenazando sofocarle; y al ver allí a la niña, 6386 XI | estuviese allí don Victoriano, sofrenando a duras penas la única pasión 6387 IX | de algún palomar o casa solariega, y en la cima del monte 6388 XVI | el bullicio del caserón solariego en tan incomparables días. 6389 XVI | por las tardes, todo era solaz y jarana. Teresa se había 6390 XI | feligreses. De noche se solazaba patriarcalmente en la tertulia 6391 XVI | batalla, donde se exige al soldado extraordinario desarrollo 6392 XIII | iban persiguiendo por las soledades del espacio. ~ ~Fueron los 6393 IV | habiendo sacrificado a la solemnidad de la ocasión su clásico 6394 VIII | débil como era, acostumbraba solfear al hercúleo marido? A ver 6395 XVXVIII| esquina, dos mercancías muy solicitadas del público en aquel país, 6396 II | sobrinos, engordaba con amorosa solicitud un cerdo, y era respetada 6397 II | positivas, las lecturas sólidas y serias, nodrizas del vigor 6398 II | recinto de alguna iglesia solitaria, donde sus pulmones respiraban 6399 VIII | el alma amante no quiere solitarias. ~ ~Abrió la maestra la 6400 XXIII | tampoco hay fruta: todo está solitario, húmedo, enlodado y mohoso. 6401 XVXVIII| convulsivamente sus hombros, como si sollozase... Por lo demás, solía aparecer 6402 XXII | que venga el médico! - Y sollozó más fuerte. ~ ~* * * ~ ~ 6403 XIII | sencillos, y de allí a poco soltaban una lagartija de luz, un 6404 IV | gabinete fusionista. Acababa de soltar la cartera y venía a reponer 6405 XII | conyugal, y en cierto modo, soltera. Juzgaba ella sinceramente 6406 XIII | Gondás, tres solteronas y una solterita, que la tratan de sobrina, 6407 III | zalamería de una fámula de solterón incorregible. En vez de 6408 XXIV | cuco, donde acabar su vida solterona. De noche, Leocadia pidió 6409 I | retirada plazoletilla, que sombreaba un álamo gigantesco, se 6410 VI | previos apretones de mano, sombreradas y hasta un ¡viva! vergonzante, 6411 V | bajo la sombra del ala del sombrerón. No llevaba Nieves guantes, 6412 XIV | torre de veinte o treinta sombrerones, semejante a las pagodas 6413 VIII | en la maestra su mirada sombría de mujer histérica y celosa, 6414 XXI | circunstancias, momentáneamente sometidas, se ponen al servicio de 6415 XX | esta tarde... ~ ~La niña sometió la proposición a Nieves. 6416 XIX | Y los versos de Segundo sonaban bien, eran lindos; podían 6417 XI | parecía un mito: flores soñadas, que se figuraba no crecerían 6418 XIX | cantar sin mengua! ¡Todo lo soñado hasta entonces en los versos 6419 VI | menos líricas, las menos soñadoras; así como del dinero que 6420 XII | deseaba adornarse con los soñadores no me olvides del poeta... 6421 XIV | ofrecieron dudosos y como soñados; no acababa de dar crédito 6422 XIX | actriz que representa la Sonámbula. ¡Con qué afán se inclinaba 6423 VI | que convidaban a rezar o a soñar sentimentales desvaríos. 6424 VII | y a esta: «No hay que sonarse al vestido, sino al pañuelo»; 6425 XXVI | como eres así, tan loco, soñaste que te sucedió, y confundiste 6426 XVII | suele destacarse entre los sones gemidores de la gaita. Ganaban 6427 VIII | rebotaron produciendo el sonido especial del dinero metálico. 6428 X | balanceo de las mecedoras, la soñolienta paz del sitio, todo convidaba 6429 XXII | Estaba tan silencioso y soñoliento, medio a oscuras, con las 6430 I | inarticulada, misteriosamente sonora y grave, que repitió con 6431 XIX | Reíase Teresa, con viriles y sonoras carcajadas, jurando y perjurando 6432 VI | extremadamente penosa. Sus labios sonreían, y sus ojos, al mismo tiempo, 6433 XIX | Lo había dicho! El poeta sonrió desdeñosamente pensando 6434 XIII | soñaba, no señor; miradas, sonrisas imperceptibles, pero evidentes; 6435 VI | mayordomo el color blanco y sonrosado, la piel fina y transparente 6436 IV | en la cocina, y se oía el sonsonete del almirez y el chirriar 6437 VIII | VIII -~Hasta muy tarde no sopló el Cisne la palmatoria de 6438 IV | voz; las fruteras de los soportales se incorporaron para mejor 6439 VI | hembra de su raza, empezó a sorber el aire todo descompuesto, 6440 II | con préstamos usuarios y sórdidas privaciones. El bufete daba 6441 XXI | terco de Tropiezo, con mansa sorna, le llevó la contraria. ¡ 6442 XXI | Victoriano. Nada tenía de sorprendente su aparición, pues dormía 6443 XVXVIII| que fue construido? ¿Le sorprenderá a la entrada del continente 6444 VI | horas, aquel muchacho la sorprendía. Nieves llevaba en Madrid 6445 XV | pareja. ~ ~Nieves miraba, sorprendida, el aspecto del baile. Producíanle 6446 IV | bajarse el hombre político. Sorprendidos le miraban sus partidarios. 6447 XXII | once años, aquella noche, sorprendiendo un diálogo entre su padre 6448 XXII | que su marido observase y sorprendiese entre ellos alguna furtiva 6449 IX | racionalista añejo ya, sorprendiose de la devoción con que sus 6450 XIII | les llegó el turno a las sorpresas; novedades y maravillas 6451 XIV | cantos de los beodos, se sosegaba su ánimo y el peligro le 6452 I | puerta de la casita, algo se sosegó. Era la casa chiquita, linda, 6453 XVXVIII| blancuzcos, de un blanco sospechoso, parecidos a averiada harina. 6454 XIII | la escalera yacían grupos sospechosos, o roncaba un labriego chispo, 6455 VI | radicales: Primo era el sostén del partido carlista, y 6456 III | piensa, y si los que le sostenemos nos acostamos, se la juegan 6457 VIII | Pero eso de que me vistas y sostengas... Mujer, no tanto. ~ ~La 6458 XVIII | dispuesto en inclinadas mesetas, sostenidas por paredillas, divididas 6459 IX | verdura, un emparrado alto sostenido en postes de piedra, viendo 6460 IX | de paredones en gradería, sosteniendo estrechas fajas de tierra, 6461 XVIII | su mujer debía estar allí sosteniéndole la frente, acariciándole, 6462 IX | hileras de paredones de sostenimiento para las viñas, construidos 6463 XX | acaso por las carnes, y la sostuvo y la levantó en peso... 6464 III | copas; de otro le pisan la sota de triunfo aprovechando 6465 VII | Consólate flitórun... sss... ~ ~El niño respondía 6466 XIX | le turbó los sentidos con suavísimo mareo: algo que le causó 6467 IX | descortesía dijo a Nieves: ~ ~- Subamos.~ ~Reuniose a Méndez, y 6468 XVI | desnudos, semejantes a faunos, suben y vacían en la cuba o en 6469 X | por las escaleras abajo, subí de nuevo mis dos pisos, 6470 IV | fin el remolino se aquietó subiendo a la botica el personaje, 6471 XIII | jurada, y afirmaban que no subiría semejante mamarracho mientras 6472 VI | los curas! Al tiempo de subirse a la borrica... ~ ~- Voy 6473 X | que brotaban en oleadas súbitas, en chorros impetuosos y 6474 VII | momento de dolor animal y sublime, el dolor de la fiera que 6475 XX | de hermosura que raya en sublimidad. Hallábase el pinar, al 6476 XXVI | en un periódico oscuro y subterráneo, de esos innumerables que 6477 XXIII | corazón, atenacean la carne y subyugan el alma; Nieves sólo vivía 6478 Pro | existentes en el individuo. Sucédele lo que a la vocación monástica: 6479 XI | bordes del Rhin, allá donde suceden todas las cosas novelescas; 6480 XXIV | exhaló un suspiro de pena. Sucedíale lo contrario que a los campesinos: 6481 I | preguntar: ~ ~- ¿Pues qué, ha sucedido algo nuevo?~ ~- Nuevo... 6482 VII | vertedero, llena de agua sucia, irisada con grandes placas 6483 Pro | quiero decir algo, muy sucintamente, a los buenos entendedores. 6484 XXIII | agudo, prometen carne más suculenta y grasa más copiosa. Hácense 6485 XVI | le da mucha risa ver cómo suda, y aquellas collas de carne 6486 XVIII | sabor dulzón. ¡Evidente! ¡Sudaba azúcar! ¡La secreción glicosa 6487 VIII | después, precedido de fríos sudores, un instante en que Leocadia 6488 VIII | de la mano por la frente sudorosa. ~ ~- ¿Qué quería, Leocadia? ¿ 6489 XXIII | garras en las entrañas y no suelta la presa sino cuando ya 6490 I | menos practicable piedras sueltas, que parecían muelas fuera 6491 III | fúnebres. Cállese usted o no suelte barbaridades. Atienda, atienda 6492 XXII | alcoba, ató algunos cabos sueltos, recordó pormenores, y comprendió 6493 XVIII | silencio! Están cerca... Suenan así como pasos... ~ ~ - 6494 I | me entiendes tú? -Eco, ¿sueñas algo? -¡Gloria! ¡Ambición! ¡ 6495 XXV | cuando estudiantes; pero suficientes para que Blánquez conociese 6496 XXVI | la vida causan a los que sufren algún violento choque moral, 6497 XX | situación. ~ ~Y Segundo sufría en su amor propio, herido 6498 VIII | cabalgaduras clericales sufrían mal las impertinencias de 6499 VIII | convulsión, una crisis pasajera, sufrida en horas que el alma amante 6500 II | abuela. ~ ~El inicuo estupro sufrido en los primeros años de 6501 XXVI | bello que Andalucía, que Suiza y que todos los países bellos 6502 X | hombros de Segundo, que la sujetaba por debajo de los brazos 6503 XXI | horquillas de concha que sujetaban las roscas de su moño, y 6504 III | peor juez. No me quiero sujetar al ingreso en una carrera 6505 XXVI | molesta; una de esas críticas sumarias, que el crítico no se toma 6506 XI | se columbraban ciudades sumergidas, que flotaban en él maderas 6507 VIII | anonadada, sin cerebro, sumida en reparador marasmo. El 6508 II | de hacérselos en persona, suministrando gratis la materia primera; 6509 V | alargó ambas manos, las sumió en la corriente tibia, sintiéndola 6510 XIX | nunca su actitud humilde y sumisa, ni él su aspecto conquistador, 6511 II | diferencia de edades, y la superioridad intelectual del joven poeta, 6512 II | repulsiones instintivas, mil supersticiones prácticas. La había querido 6513 I | Anda, niño Jesús. ~ ~A la súplica vehemente siguió arrebatada 6514 III | levanta hacia Agonde los ojos suplicantes. ~ ~- ¿No se lo decía yo 6515 XXV | ruegos, y ablandarse ante las súplicas del niño, pero donde latían 6516 XXIII | era para él no imaginado suplicio el no conseguir poner el 6517 XX | terror. ~ ~ - Pues vamos - suplicó Nieves con apremiante ruego - ...


revue-supli | supon-viand | vias-zurci

IntraText® (V89) Copyright 1996-2007 EuloTech SRL