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Miguel de Cervantes Saavedra
Novela del celoso estremeño

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
abier-despe | despi-manza | marav-sesos | seten-zozob

     Texto
1 Texto| la calle y la del patio abiertas y la casa sepultada en silencio 2 Texto| halló a su esposa, y le vio abierto y que le faltaba la llave 3 Texto| porque todas las del moro Abindarráez, con las de su dama Jarifa, 4 Texto| Leonora sus hermosas manos; abofeteábase el rostro, aunque blandamente, 5 Texto| mil ducados: tal estaba de abrasado el pecho del celoso viejo. 6 Texto| una de las doncellas - , ábrase esa puerta y entre este 7 Texto| teniéndole estrechamente abrazado, le dijo: ~ ~ - ¿Qué tenéis, 8 Texto| llamar a sus padres, y, abrazándose con su esposo, le hacía 9 Texto| y con gran regocijo se abrazaron la una a la otra. Llegóse 10 Texto| desmayada el lastimado viejo; abrazáronla sus padres; lloraron todos 11 Texto| lengua y volvió a desmayarse. Abrazóla así desmayada el lastimado 12 Texto| sin otro interés alguno. Abrazóle el negro y diole un beso 13 Texto| más gusto le serían los abrazos del amante mozo que los 14 Texto| nuevo, en ninguna manera le abriesen. ~ ~ - Así será - dijo la 15 Texto| alababa y le subía sobre Absalón y sobre Orfeo), que la pobre 16 Texto| Sobrábales para esto en grande abundancia lo que habían menester, 17 Texto| respondió el negro. ~ ~Y, acabado este largo coloquio, cantó 18 Texto| en los estraños y varios acaescimientos del mundo, quise guardar 19 Texto| en regalar a su esposa y acariciar a sus criadas, que todas 20 Texto| continuo la tiene. Cuidados acarrea el oro y cuidados la falta 21 Texto| vino sobre los sesos, no acertaba traste; y, con todo eso, 22 Texto| todo aquello que ella se acertó a desear y yo alcancé a 23 Texto| perdidos en aquella ciudad se acogen, que es el pasarse a las 24 Texto| recogía su guitarra, y, acogiéndose a sus muletas, se iba. ~ ~ 25 Texto| no con muchos amigos, se acogió al remedio a que otros muchos 26 Texto| partía para Tierrafirme, acomodándose con el almirante della, 27 Texto| pajar tenía el negro, se acomodó lo mejor que pudo. ~ ~Encendió 28 Texto| sus quilates cuando no se acompaña con el instrumento, ora 29 Texto| forzaron a que en ellas les acompañase el escribano que hacía el 30 Texto| no te culpo, ¡oh niña mal aconsejada! (y, diciendo esto, se inclinó 31 Texto| Loaysa todo lo que pasaba, aconsejándole que luego al punto se fuese 32 Texto| hay para qué cansarme en aconsejaros. ~ ~ - ¡Y cómo si tengo 33 Texto| no sabía lo que la había acontecido; y así, llorando con sus 34 Texto| oídos de su esposa, más acordada que la del maeso de su negro. 35 Texto| regalos a su esposa y en acordarle le pidiese todos cuantos 36 Texto| y un mantón, sus amigos, acordaron que se pusiese por obra; 37 Texto| disgustos entre los casados la acortan. Alto, pues: echada está 38 Texto| que, a más andar, me va acortando los pasos de la vida. ~ ~ 39 Texto| respondieron que estaba acostada con su velado, el cual tenía 40 Texto| cantar algo, porque me vaya a acostar con gusto; y, en lo de la 41 Texto| sala a persuadir a Leonora acudiese a la voluntad de Loaysa, 42 Texto| vuelto hija y yerno en su acuerdo. Hizo Carrizales su testamento 43 Texto| allí; echaos acá, pasaos acullá», así lo haré, como el más 44 Texto| palabra. Pero, prosiguiendo adelante Carrizales, dijo: ~ ~ - 45 Texto| y, teniéndolo todo así aderezado y compuesto, se fue a casa 46 Texto| consejeros de su buen comienzo, adivino del buen fin que por él 47 Texto| fuese con su epítecto y adjetivo de hechicera y de barbuda, 48 Texto| despierto y que hablaba, admirada de ver que la virtud del 49 Texto| silencio y sola, quedaron admirados y con no pequeño sobresalto. 50 Texto| cual embajada asimismo se admiraron, por no haber entrado ninguno 51 Texto| cabriolas, de lo cual se admiró más el negro, a quien Loaysa 52 Texto| llaves que lo impidiesen. Admiróse Loaysa con tales nuevas, 53 Texto| vos en vuestro pajar, o adonde dormís, me daré tal priesa 54 Texto| que sus salas y cuadras adornaban, todas eran hembras, flores 55 Texto| Compró un rico menaje para adornar la casa, de modo que por 56 Texto| diligencia que puse en vestirla y adornarla de todo aquello que ella 57 Texto| día, y cogió a los nuevos adúlteros enlazados en la red de sus 58 Texto| nuestro virtuoso propósito; y advertid en no comer cosas flemosas, 59 Texto| que adónde estaban sus advertidos recatos, sus recelos, sus 60 Texto| de sus amigos y del poco advertimiento que había tenido en no hacer 61 Texto| recatos, sus recelos, sus advertimientos, sus persuasiones, los altos 62 Texto| venganza que pienso tomar desta afrenta no es, ni ha de ser, de 63 Texto| noche el alboroto les había aguado el gusto. ~ ~ ~Bien entendieron 64 Texto| señor, que ha mucho que aguarda, y démonos un verde de música 65 Texto| Levantábase de mañana y aguardaba a que el despensero viniese, 66 Texto| Mira que está el músico aguardándola más ha de una hora. ~ ~ - 67 Texto| torzal de cera y, sin más aguardar, sacó su guitarra Loaysa; 68 Texto| muerto. ~ ~ - Pues, ¿a qué aguardas a tomar la llave, señora? - 69 Texto| llanuras del gran padre de las aguas, el mar Océano. ~ ~Iba nuestro 70 Texto| cantó Loaysa un romancito agudo, con que dejó al negro tan 71 Texto| de las escuchantes, que ahincadamente pidieron al negro les dijese 72 Texto| Todas ésas son aire - dijo Loaysa - para las 73 Texto| y atónita, cruza por los aires, tal se imagine que quedó 74 | ajenas 75 Texto| que debajo del sayal hay ál, y que debajo de mala capa 76 Texto| sino gusto: que el gusto alarga la vida, y los disgustos 77 Texto| negro, aunque era casi el alba, quiso tomar lición, la 78 Texto| que ya aquella noche el alboroto les había aguado el gusto. ~ ~ ~ 79 Texto| para la venidera noche. Alborotóse Leonora, viendo tan entrado 80 Texto| se acertó a desear y yo alcancé a saber que le convenía. 81 Texto| aumentan mientras más parte se alcanzan. ~ ~Contemplaba Carrizales 82 Texto| los unos se remedian con alcanzar alguna mediana cantidad, 83 Texto| contento en cuanto mis fuerzas alcanzaren; y así, no se me hará cuesta 84 Texto| industria y diligencia, alcanzó a tener más de ciento y 85 Texto| recato que me fue posible. Alcé las murallas desta casa, 86 Texto| hecho, de que no poco se alegraron maestro y discípulo. ~ ~ 87 Texto| comenzaba a tañer algunos sones alegres y regocijados, mudando la 88 Texto| que ya subía el músico, se alegró y se turbó en un punto, 89 Texto| de mano como si tuviera alferecía; y, con voz entre ronca 90 Texto| ella, ni aun en sombra, alguien que tuviese nombre de varón, 91 | allá 92 Texto| misma color, con cuello almidonado con grandes puntas y encaje; 93 Texto| Tierrafirme, acomodándose con el almirante della, aderezó su matalotaje 94 Texto| Poco espacio tardó el alopiado ungüento en dar manifiestas 95 Texto| advertimientos, sus persuasiones, los altos muros de su casa, el no 96 Texto| junta, y el músico en medio, alumbrándolos el negro y Guiomar la negra. 97 Texto| de España, iglesia de los alzados, salvoconduto de los homicidas, 98 Texto| contento de todas, que la alzaron en peso, como a catredático, 99 Texto| pasando un día por una calle, alzase los ojos y viese a una ventana 100 Texto| asegurada de que dormía, alzó las faldas y volvió corriendo 101 Texto| la noche en pláticas. ~ ~Alzóse las faldas la buena dueña, 102 Texto| la cosa del mundo que más amaba. Él la miraba con el embelesamiento 103 Texto| a su querida hija y a su amado yerno miraban! No quiso 104 Texto| le serían los abrazos del amante mozo que los del marido 105 Texto| quedó Carrizales con la amarga vista de lo que miraba; 106 Texto| padres; lloraron todos tan amargamente, que obligaron y aun forzaron 107 Texto| Carrizales, dejando cerradas ambas puertas, sin echar de ver 108 Texto| quisiesen. ~ ~ - ¡Ea, pues, amiga - dijo una de las doncellas - , 109 Texto| en el discurso de nuestra amistad. ~ ~ - Ello dirá - respondió 110 Texto| nunca visto suceso de sus amores. ~ ~En tanto, pues, que 111 Texto| a las Indias, refugio y amparo de los desesperados de España, 112 Texto| los peritos en el arte), añagaza general de mujeres libres, 113 Texto| tierra y les descubrió las anchas y espaciosas llanuras del 114 Texto| grandes de tafetán leonado, anchos a la marineresca; un jubón 115 Texto| lo hace delicadamente; y anda, no te detengas más, porque 116 Texto| verdes y pocos años, si les andan al oído exhortaciones destas 117 Texto| al corredor, y de allí, andando pie ante pie por no ser 118 Texto| aprieta de manera que, a más andar, me va acortando los pasos 119 Texto| con sus dos muletas, y tan andrajoso y tan fajada su pierna, 120 Texto| tenemos. ¡Oh, qué avisada que anduve en hacelle que jurase! ~ ~ 121 Texto| parecióles que miraban a un ángel. Poníase una al agujero 122 Texto| corazón tanto el dolor y la angustia que, sin ser poderoso a 123 Texto| cantar y tañer, que en mi ánima que lo hace delicadamente; 124 Texto| si es que le había; y, animándole a proseguir la empresa y 125 Texto| hicieron dél una menuda anotomía y pepitoria. Sola Leonora 126 Texto| veces dos, según se les antoja. Y, siendo esto ansí, como 127 Texto| hechicera y de barbuda, de antojadiza y de otros que por buen 128 Texto| propuso en sí de ponerla por anzuelo para pescar a su señora. 129 Texto| sobresalto de estar tan apartadas de su señor, que podía cogerlas 130 Texto| encima della un pajar y apartamiento donde estuviese el que había 131 Texto| hasta tenerla puesta casa aparte, la cual aderezó en esta 132 Texto| la privación ~ causa de apetito; ~ crece en infinito ~ encerrado 133 Texto| deseo que ya se le había apoderado del alma y de los huesos 134 Texto| que se recogiesen a sus aposentos, que otra noche habría lugar 135 Texto| aunque no os deis priesa a aprender, apenas habréis comido tres 136 Texto| algunos años que fue soldado aprendió a ser liberal, sino en lo 137 Texto| siguiente con todo recaudo, apriesa se despidieron. ~ ~Vino 138 Texto| porque la pasión que tengo me aprieta de manera que, a más andar, 139 Texto| lo que os he dicho, con aprovechamiento de mi persona y aumento 140 Texto| viejo dormía, bien se podían aprovechar de la de casa todas las 141 | aquellas 142 | aquellos 143 Texto| las cejas y decir: «¡Todo aqueso derribó por los fundamentos 144 Texto| centinela de su casa y el Argos de lo que bien quería. Jamás 145 Texto| requería si se hallara con armas para poder tomarla; y así, 146 Texto| clavicímbano, de órganos o de arpa; pero el que más a vuestra 147 Texto| con cada suspiro parecía arrancársele el alma. ~ ~Lloraba Leonora 148 Texto| de casa, cuando el negro arrebató la guitarra y comenzó a 149 Texto| pierna estrechamente, y, arrimándose a dos muletas, se convirtió 150 Texto| la vuestra, faltándole el arrimo de la guitarra; que quiero 151 Texto| Leonora, hizo muestras de arrojársele a los pies para besarle 152 Texto| Cuando esto oyó Leonora, se arrojó a los pies de su marido 153 Texto| ciertos los peritos en el arte), añagaza general de mujeres 154 Texto| roncaba como primero; y, asegurada de que dormía, alzó las 155 Texto| niña, sus pocos años pueden asegurar mis sospechas; casarme he 156 Texto| esto, llegó la dueña y le aseguró que el viejo dormía a más 157 Texto| clavos de sus alforjas, asentaron la cerradura de suerte que 158 Texto| casados llaman mantones), asestó a mirar la casa del recatado 159 Texto| jurado - dijo Leonora - , asido le tenemos. ¡Oh, qué avisada 160 Texto| que no dejó a nadie en sus asientos; y así, le fue forzoso a 161 Texto| su hija. La niña estaba asombrada de ver tantas galas, a causa 162 Texto| la ciudad los traía tan astrosos. Quitóse un poco de barba 163 Texto| derribó por los fundamentos la astucia, a lo que yo creo, de un 164 Texto| Pero la dueña, como más astuta y reportada, dio orden que 165 Texto| las fuerzas villanas de su astuto engañador, pues no fueron 166 Texto| las dos doncellas, que con atención le había estado escuchando, 167 Texto| Loaysa, y la dueña se puso atenta a escuchar si su amo venía; 168 Texto| ricos della; gente baldía, atildada y meliflua, de la cual y 169 Texto| órgano de la voz, que es atiplada, debéis de cantar muy bien. ~ ~ - 170 Texto| suceso; pero la turbación le ató la lengua, y la priesa que 171 Texto| olvidada del pasto, confusa y atónita, cruza por los aires, tal 172 Texto| acabó de dejar suspensas y atónitas a todas, así a la vieja 173 Texto| hacía una lanzada que le atravesaba el alma. ~ ~Ya la dueña 174 Texto| padres de Leonora se les atravesó un nudo que no les dejaba 175 Texto| cantidad, y los otros se aumentan mientras más parte se alcanzan. ~ ~ 176 Texto| aprovechamiento de mi persona y aumento de vuestra suficiencia. 177 Texto| Marialonso, y con grave reposo y autoridad respondió: ~ ~ - Por cierto, 178 Texto| repulgadas tocas, escogidas para autorizar las salas y los estrados 179 Texto| que es mucho más lo que se aventura. Y si es que vuesa merced 180 Texto| que ponían en el torno, le avisaban lo que había de traer otro 181 Texto| asido le tenemos. ¡Oh, qué avisada que anduve en hacelle que 182 Texto| ella tendría cuidado de avisarle con el negro lo que sucediese, 183 Texto| centinelas y espías que avisasen si el viejo despertaba. 184 Texto| Guiomar por guarda, que nos avise si Carrizales despierta. ~ ~ 185 Texto| hizo su natural oficio, avivándole los casi muertos espíritus, 186 Texto| gravedad, que recibió como para aya de Leonora, y para que fuese 187 Texto| veinte que en ellas estuvo, ayudado de su industria y diligencia, 188 Texto| obras faltan consejeros y ayudadores. ~ ~Dificultaban el modo 189 Texto| pidiendo por amor de Dios, y ayudándome della y de mi música paso 190 Texto| de disparada escopeta se azora y levanta, y, olvidada del 191 Texto| cosas a quien la miel y el azúcar hacen sabrosas. Sobrábales 192 Texto| tengo un jarro que cabe una azumbre justa y cabal; éste me llenan 193 Texto| también cabe justas dos azumbres, con que se suplen las faltas 194 Texto| levantó las paredes de las azuteas de tal manera, que el que 195 Texto| la banda y corro de las bailadoras, pasmadas y temerosas, oyendo 196 Texto| comenzaron a hacer pedazos bailando. Sabía la dueña las coplas, 197 Texto| España? No quedó vieja por bailar, ni moza que no se hiciese 198 Texto| llamando a su maestro, bajaron del pajar, con la guitarra 199 Texto| después de dormido su amo, bajasen todas al torno a oír la 200 Texto| vencerla, y él se cansó en balde, y ella quedó vencedora 201 Texto| los más ricos della; gente baldía, atildada y meliflua, de 202 Texto| partes, otra puso en el banco, y quedóse con alguna, para 203 Texto| astrosos. Quitóse un poco de barba que tenía, cubrióse un ojo 204 Texto| adjetivo de hechicera y de barbuda, de antojadiza y de otros 205 Texto| hacer otra noche con una barrena el agujero en el torno, 206 Texto| primero que hicieron fue barrenar el torno para ver al músico, 207 Texto| volveré a cubrir y tapar con barro; que, puesto que algunos 208 Texto| donde halló ocasión muy bastante para acabar de consumir 209 Texto| engañador, pues no fueron bastantes a vencerla, y él se cansó 210 Texto| haga, que el vino que se bebe con medida jamás fue causa 211 Texto| capa suele estar un buen bebedor. Mas, para que todas estén 212 Texto| discípulo; y, aunque con dulce, bebió con tan buen talante de 213 Texto| alguno. ~ ~ - Con medida lo bebo - replicó el negro - : aquí 214 Texto| primero no jura y rejura y besa la cruz seis veces. ~ ~ - 215 Texto| y ha de jurar la cruz y besalla que lo veamos todas. ~ ~ - 216 Texto| arrojársele a los pies para besarle las manos. Ella, callando 217 Texto| tasa - dijo Leonora - : bésela él y sean las veces que 218 Texto| tener a quien dejar sus bienes después de sus días, y con 219 Texto| vivir a ella era ponerse por blanco de todas las importunidades 220 Texto| piñones mondados, que más blancos ni más lindos sean!» Otra: «¡ 221 Texto| rizado!» Otra: «¡Ay, qué blancura de dientes! ¡Mal año para 222 Texto| que ya llevaba preparada y blanda, y que de allí a un poco 223 Texto| abofeteábase el rostro, aunque blandamente, la señora Marialonso. En 224 Texto| las velas al viento, que blando y próspero soplaba, el cual 225 Texto| mundo por ejemplo, si no de bondad, al menos de simplicidad 226 Texto| todas eran hembras, flores y boscajes. Toda su casa olía a honestidad, 227 Texto| amigos, que le dieron un botecico de ungüento de la propiedad 228 Texto| despensero, a solapo, me trae una botilla, que también cabe justas 229 Texto| grandísima fatiga, y temo que brevemente me ha de quitar la vida, 230 Texto| mis días, que serán bien breves, disponga su voluntad, pues 231 Texto| sus manos, comenzó a dar brincos de contento, y sin más esperar 232 Texto| más cerca, y no tan por brújula como por el agujero, y sin 233 Texto| y, habiendo entrado en bureo muchas veces, convinieron 234 Texto| todos; y los ricos no han de buscar en sus matrimonios hacienda, 235 Texto| pidiéndoles encarecidamente buscasen alguna cosa que provocase 236 Texto| sus partidas sin zozobras; buscó sus amigos: hallólos todos 237 Texto| cabe una azumbre justa y cabal; éste me llenan las esclavas, 238 Texto| llaman casapuerta, hizo una caballeriza para una mula, y encima 239 Texto| ojos de Leonora, parecían cabellos de oro puro, porque el amor 240 Texto| encogiendo los hombros, bajó la cabeza y dijo que ella no tenía 241 Texto| entrar en la misma sima de Cabra! ~ ~Y, asiéndole de los 242 Texto| alguno, comenzó a hacer cabriolas, de lo cual se admiró más 243 Texto| esparto; y, embarcándose en Cádiz, echando la bendición a 244 Texto| entendió Luis que era la cáfila, que había llegado; y, llamando 245 Texto| vino en las manos, y una caja de conserva y otras cosas 246 Texto| pepitoria. Sola Leonora callaba y le miraba, y le iba pareciendo 247 Texto| En fin, todos andaban callados y suspensos, no dando en 248 Texto| que por buen respecto se callan; pero lo que más risa causara 249 Texto| vosotras sabéis o queréis callar. ~ ~ - ¡Y cómo que callaremos, 250 Texto| que iba a misa veía las calles, y esto era tan de mañana 251 Texto| La flota estaba como en calma cuando pasaba consigo esta 252 Texto| calzones de lienzo limpio y camisa limpia; pero encima se puso 253 Texto| palomas estar comiendo en el campo, sin miedo, lo que ajenas 254 Texto| tenéis, no hay para qué cansarme en aconsejaros. ~ ~ - ¡Y 255 Texto| bastantes a vencerla, y él se cansó en balde, y ella quedó vencedora 256 Texto| seca garganta ni gruñe ni canta. ~ ~ - Andad con Dios - 257 Texto| y siempre, en tanto que cantaba, estaba rodeado de muchachos; 258 Texto| Jarifa, y todas las que se cantan de la historia del gran 259 Texto| oír dos, o tres, o cuatro cantares, nos pusiésemos a perder 260 Texto| rogándole que la tocase y que cantase unas coplillas que entonces 261 Texto| alcanzar alguna mediana cantidad, y los otros se aumentan 262 Texto| Sabía la dueña las coplas, y cantólas con más gusto que buena 263 Texto| ál, y que debajo de mala capa suele estar un buen bebedor. 264 Texto| siéndole cada palabra o caricia que le hacía una lanzada 265 Texto| esposo, le hacía las mayores caricias que jamás le había hecho, 266 Texto| la verdadera historia de Carlomagno, con la muerte del gigante 267 Texto| negro y diole un beso en el carrillo, en señal del contento que 268 Texto| contraste, llegaron al puerto de Cartagena. Y, por concluir con todo 269 Texto| pasaban todas las recién casadas. No se desmandaban sus pensamientos 270 Texto| del mundo, aun sin estar casado, pues con sólo la imaginación 271 Texto| misma calidad se pudieran casar con opinión de ricas. Asimismo, 272 Texto| asegurar mis sospechas; casarme he con ella; encerraréla 273 Texto| aquella casa después que casaron a su hija. ~ ~En fin, todos 274 Texto| respectos le pedía y rogaba se casase, si acaso él muriese, con 275 Texto| con diligencia humana el castigo que la voluntad divina quiere 276 Texto| En esto, llegó toda la caterva junta, y el músico en medio, 277 Texto| determino de jurar como católico y buen varón; y así, juro 278 Texto| parecer de edad de trece a catorce años, de tan agradable rostro 279 Texto| alzaron en peso, como a catredático, diciendo: «¡Viva, viva!»; 280 Texto| pulsos y las sienes con él, causaba un sueño profundo, sin que 281 Texto| del contento que le había causado la merced prometida; y aquel 282 Texto| callan; pero lo que más risa causara a quien entonces las oyera 283 Texto| garganta, los brazos se le cayeron de desmayo, y quedó hecho 284 Texto| rodillas de su marido se cayó desmayada. Perdió la color 285 Texto| negro, que bajase a tomar cebada para la mula y su ración; 286 Texto| infrutuosa, y tenerlas en casa, cebo para los codiciosos y despertador 287 Texto| poco menos, comenzaron a cecear en el torno, y luego entendió 288 Texto| la noche antes, por una cédula que ponían en el torno, 289 Texto| los hombros y enarcar las cejas y decir: «¡Todo aqueso derribó 290 Texto| que dio de su condición celosa fue no querer que sastre 291 Texto| dio parte de su hacienda a censo, situada en diversas y buenas 292 Texto| silencio estraño, poniendo centinelas y espías que avisasen si 293 | cerca 294 Texto| desabrimientos echan un cero a los años, y a veces dos, 295 Texto| ventanas de la calle, doblé las cerraduras de las puertas, púsele torno 296 Texto| he tomado, yo haré que un cerrajero amigo mío haga las llaves, 297 Texto| había olvidado de mandar cerrar las puertas de la calle 298 Texto| jardín con muchos naranjos; cerró todas las ventanas que miraban 299 Texto| tuáutem de todo. ~ ~Con esto cesó la plática de aquella noche, 300 Texto| criadas de casa, grandes y chicas, negras y blancas, porque 301 Texto| noches del invierno en la chimenea sus criadas contaban, por 302 Texto| saliendo por la mañana, cierra la puerta de la calle, y 303 | ciertos 304 Texto| a tener más de ciento y cincuenta mil pesos ensayados. ~ ~ 305 Texto| como se ha dicho, siempre clavados los ojos en su esposa, a 306 Texto| instrumento, ora sea de guitarra o clavicímbano, de órganos o de arpa; pero 307 Texto| tales que rompían cualquier clavo como si fuera de palo. ~ ~ 308 Texto| sintiendo rumor alguno, cobró ánimo, y poco a poco, paso 309 Texto| tenerlas en casa, cebo para los codiciosos y despertador para los ladrones. ~ ~ 310 Texto| apartadas de su señor, que podía cogerlas de sobresalto y con el hurto 311 Texto| pareciéndole que la había cogido en el hurto. En efeto, como 312 Texto| había un rico estrado, y, cogiendo al señor en medio, se sentaron 313 Texto| Llegóse en esto el día, y cogió a los nuevos adúlteros enlazados 314 Texto| Sabed, hermano Luis, que mi cojera y estropeamiento no nace 315 Texto| mármol frío; y, aunque la cólera hizo su natural oficio, 316 Texto| entre las puertas, estaba colgado de la música del virote, 317 Texto| suspensión en que todos estáis, colgados de las palabras de mi boca, 318 Texto| Marialonso le dijo, de las cuales coligió la mala intención suya, 319 Texto| Y, acabado este largo coloquio, cantó Loaysa un romancito 320 Texto| en la lengua, llenas de colores retóricos, tan demonstrativos 321 Texto| sosiego de la tierra le combatían, aunque por diferente causa: 322 Texto| pobre y menesteroso, le iban combatiendo muchos pensamientos, sin 323 Texto| entrar acá dentro, que ya me comen los dedos por verlos puestos 324 Texto| como él era algo músico, comenzaba a tañer algunos sones alegres 325 Texto| imaginación de serlo le comenzaban a ofender los celos, a fatigar 326 Texto| con el pensamiento. ~ ~Y, comenzando a disculparse y a contar 327 Texto| que, por donde se había de comenzar a desmoronar aquel edificio, 328 Texto| aprender, apenas habréis comido tres o cuatro moyos de sal, 329 Texto| visto banda de palomas estar comiendo en el campo, sin miedo, 330 Texto| sus consejeros de su buen comienzo, adivino del buen fin que 331 Texto| Loaysa tan bien como si comiera en su casa, y aun quizá 332 Texto| que mal podían estar ni compadecerse en uno los quince años desta 333 Texto| cierto, señoras hermanas y compañeras mías, que nunca mi intento 334 Texto| en ella todo lo que suele comprarse en junto y en sus sazones, 335 Texto| despensero que le trujese y comprase de comer, con condición 336 Texto| teniéndolo todo así aderezado y compuesto, se fue a casa de sus suegros 337 Texto| de mujeres libres, engaño común de muchos y remedio particular 338 Texto| fortaleza tan guardada. Y, comunicándolo con dos virotes y un mantón, 339 Texto| pedirme; hícela mi igual, comuniquéle mis más secretos pensamientos, 340 Texto| ociosa y holgazana, a quien comúnmente suelen llamar gente de barrio. 341 Texto| que con el negro dejaba concertado, y otro día hallaron los 342 Texto| otras dos negras bozales. Concertóse con un despensero que le 343 Texto| mío, que, en Dios y en mi conciencia, todas las que estamos dentro 344 Texto| todos muy contentos del concierto. Y la suerte, que de bien 345 Texto| vituperaba. En efeto, la conclusión de la plática de los dos 346 Texto| plática de los dos fue que él condecendería con la voluntad della, cuando 347 Texto| con el alma y con la vida, condolido de su no vista clausura 348 Texto| de lo menos que hay que confiar de verdes y pocos años, 349 Texto| y que, si no le quisiese confirmar y hacer de nuevo, en ninguna 350 Texto| mercancías, y parecíale que, conforme a los años que tenía, le 351 Texto| y, olvidada del pasto, confusa y atónita, cruza por los 352 Texto| Marialonso. En fin, todo era confusión, sobresalto y miedo. Pero 353 Texto| donde él estaba, no menos confuso que pensativo, esperando 354 Texto| mudando la voz por no ser conocido. Con esto, se daba priesa 355 Texto| que dejaron concertada, conoció Loaysa que estaban a la 356 Texto| todas se encaminaban a la consecución de su gusto, y que la buena 357 Texto| recato: aun hasta en las consejas que en las largas noches 358 Texto| tales nuevas, y, tomando el consejo, volvió a vestirse como 359 Texto| las manos, y una caja de conserva y otras cosas dulces, de 360 Texto| que debía. Por otra parte, consideraba que la estrecheza de su 361 Texto| señor las oyese; lo cual considerado por Loaysa, les dijo que 362 Texto| que estaba fuera de sí, considerando la falsedad de sus lágrimas. ~ ~ 363 Texto| este delito; que debiera considerar que mal podían estar ni 364 Texto| obras para que, si bien lo considerara, yo viviera seguro de gozar 365 Texto| mucho lo que se le pide, considere que es mucho más lo que 366 Texto| anciano Felipo, pues aun no consintió que dentro de su casa hubiese 367 Texto| tenéis gana de ser músico consumado; que si no la tenéis, no 368 Texto| bastante para acabar de consumir lo poco que le quedaba. 369 Texto| la chimenea sus criadas contaban, por estar él presente, 370 Texto| comenzando a disculparse y a contar por extenso la verdad del 371 Texto| más parte se alcanzan. ~ ~Contemplaba Carrizales en sus barras, 372 Texto| principio a su disignio y contentar a su discípulo; y, tocando 373 Texto| antes, de lo cual quedó contentísimo el negro; y, subiéndose 374 Texto| noche, quedando todos muy contentos del concierto. Y la suerte, 375 Texto| más santa y largamente se contiene, y por las entradas y salidas 376 Texto| lo es la pobreza al que continuo la tiene. Cuidados acarrea 377 Texto| había dotado, los regalos continuos que la hacía, el buen tratamiento 378 Texto| él esperaba. Hallólos y contó lo que con el negro dejaba 379 Texto| escondido dentro. ~ ~A esto contradijo su señora con muchas veras, 380 Texto| que no había necesidad de contrahacer la llave, porque, según 381 Texto| sin recebir algún revés ni contraste, llegaron al puerto de Cartagena. 382 Texto| Orfeo), que la pobre señora, convencida y persuadida dellas, hubo 383 Texto| que más a vuestra voz le conviene es el instrumento de la 384 Texto| entrado en bureo muchas veces, convinieron en esto: que, fingiendo 385 Texto| de ver en ocasión que le conviniese mudar de traje. ~ ~Era mozo 386 Texto| arrimándose a dos muletas, se convirtió en un pobre tullido: tal, 387 Texto| y una decía: «¡Ay, qué copete que tiene tan lindo y tan 388 Texto| bailando. Sabía la dueña las coplas, y cantólas con más gusto 389 Texto| que en él esperan, en fin, corre a las parejas con el mismo 390 Texto| reportándose un poco, salió al corredor, y de allí, andando pie 391 Texto| y que le trujese a los corredores, porque ella no osaba quitarse 392 Texto| ciudad. Él, despechado y casi corrido, se pasó a las Indias. Quedaron 393 Texto| alzó las faldas y volvió corriendo a pedir albricias a su señora 394 Texto| cuando ya os veáis músico corriente y moliente en todo género 395 Texto| si acaso parezco vieja, corrimientos, trabajos y desabrimientos 396 Texto| ni espada de recato que corte. ~ ~Pero, con todo esto, 397 Texto| sobresalto lo que tanto me había costado y ella procurara no darme 398 Texto| ser el más mañero y menos costoso de los instrumentos. ~ ~ - 399 Texto| la buena dueña perder la coyuntura que la suerte le ofrecía 400 Texto| traeros testigos para que me creáis una verdad que quiero deciros. 401 Texto| privación ~ causa de apetito; ~ crece en infinito ~ encerrado 402 Texto| ungüento, y quejábase de la credulidad de sus amigos y del poco 403 Texto| y, con todo eso, le hizo creer Loaysa que ya sabía por 404 Texto| que no estáis obligado a creerme ninguna cosa de las que 405 Texto| encima de la cama callando, creyeron que todavía obraba la untura, 406 Texto| me muriese. ~ ~Sin duda creyó Leonora ser verdad lo que 407 Texto| pasto, confusa y atónita, cruza por los aires, tal se imagine 408 Texto| lo supo jamás, hacer un cruzado. ~ ~Tenían los amigos de 409 Texto| los paños que sus salas y cuadras adornaban, todas eran hembras, 410 | cuándo 411 | cuánta 412 | cuantas 413 | cuántas 414 Texto| de los homicidas, pala y cubierta de los jugadores (a quien 415 Texto| esconder en su pajar, y, cubierto con la manta de su pobre 416 Texto| que su maestro le diese, cubriéndolo de manera que, a no ser 417 Texto| cuando a Leonora se le cubrió el corazón, y en las mismas 418 Texto| poco de barba que tenía, cubrióse un ojo con un parche, vendóse 419 Texto| donde quepa, y le volveré a cubrir y tapar con barro; que, 420 Texto| raso de la misma color, con cuello almidonado con grandes puntas 421 Texto| de mí mismo como del más culpado en este delito; que debiera 422 Texto| venidera, por ver si se le cumplía la palabra prometida de 423 Texto| años, no teniendo treinta cumplidos, porque les faltan dos meses 424 Texto| cuando Loaysa esperaba que cumpliese lo que ya él sabía que su 425 Texto| guardas me ponéis. ~ ~ ~Cumplióle Loaysa su deseo. Levantáronse 426 Texto| hacer el agujero por donde cupiese lo que su maestro le diese, 427 Texto| estuviese el que había de curar della, que fue un negro 428 Texto| dentro; y con tanto ahínco y curiosidad hizo la diligencia, que 429 Texto| algo de mi palabra, porque dada de tal persona como yo soy, 430 Texto| su aposento a tomar una daga y volver a sacar las manchas 431 Texto| Abindarráez, con las de su dama Jarifa, y todas las que 432 Texto| esperando, y le dijo: ~ ~ - Dame albricias, hermana, que 433 Texto| con los relieves que me dan las esclavas, sobrará comida 434 Texto| pobres, eran nobles; y, dándoles cuenta de su intención y 435 Texto| Leonora - , ¿qué medio se dará para que entre acá dentro 436 Texto| agujero por donde pueda dárosla. ~ ~ - Pues, ¿quién tiene 437 Texto| la voz, que es atiplada, debéis de cantar muy bien. ~ ~ - 438 Texto| cuán al revés de lo que debíades usáis de vuestro casi ya 439 Texto| culpado en este delito; que debiera considerar que mal podían 440 Texto| mi señora; y, aunque yo debo de parecer de cuarenta años, 441 Texto| palabra lo que no es posible decirse en millares dellas. Digo, 442 Texto| ese martillo y tenazas que decís, que yo haré por junto a 443 Texto| manera que había dicho, sin declarar el yerro de Leonora, más 444 Texto| que, sin ser poderoso para defenderse, el buen viejo Carrizales 445 Texto| escudo de prudencia que defienda ni espada de recato que 446 Texto| malvada de la dueña, pobre y defraudada de todos sus malos pensamientos. ~ ~ 447 Texto| no es mucho que yo quede defraudado en las mías, y que yo mismo 448 Texto| facilidad que, aunque no os deis priesa a aprender, apenas 449 Texto| cuando vuelve hace lo mismo, dejándome emparedado entre dos puertas. ~ ~ - ¡ 450 Texto| tengo yo y amigos que no me dejarán mal pasar. ~ ~ - De la comida - 451 Texto| muchos pensamientos, sin dejarle sosegar un punto en mitad 452 Texto| viendo que era tarde, quiso dejarlo para la venidera noche. 453 Texto| haciendo una señal que dejaron concertada, conoció Loaysa 454 Texto| dejar sus imaginaciones, y dejarse llevar de solos los cuidados 455 Texto| ellas le viesen, y que no le dejase ir en quince días de casa, 456 Texto| mercedes, y todos los demás dejen desocupado este aposento, 457 Texto| encerrada con su Matusalén y déjenos a nosotras holgar como pudiéremos. 458 Texto| que pudieran imaginarse. Dejóle y salió a hablar a su señora; 459 Texto| iglesia hablaban a su hija, delante de su marido, el cual les 460 Texto| secreto y la duración del deleite, con otras cosas semejantes 461 Texto| en mi ánima que lo hace delicadamente; y anda, no te detengas 462 Texto| del más culpado en este delito; que debiera considerar 463 Texto| le oyeron tocar el Pésame dello y acabar con el endemoniado 464 | demasiada 465 Texto| ha mucho que aguarda, y démonos un verde de música que no 466 Texto| de colores retóricos, tan demonstrativos y eficaces, que movieran 467 Texto| respondió el negro - ; pero demos orden de volver esta chapa 468 Texto| atónito, con más ligereza y denuedo que sus muchos años prometían. 469 Texto| cuán fingidamente ella las derramaba. ~ ~Así como sus padres 470 Texto| tenía asida de las manos, derramando los dos muchas lágrimas: 471 Texto| no más ocasión de verlas derramar a su esposo; él, por ver 472 Texto| cejas y decir: «¡Todo aqueso derribó por los fundamentos la astucia, 473 Texto| otros, ni eran gustosos ni desabridos; y así, pasaba el tiempo 474 Texto| corrimientos, trabajos y desabrimientos echan un cero a los años, 475 Texto| gran miedo, que así se le desbarataba y deshacía como hace a la 476 Texto| eche de ver que ha sido desclavada; y, estando yo dentro, encerrado 477 Texto| ningún género de lascivia se descubría. La plata de las canas del 478 Texto| encubrió la tierra y les descubrió las anchas y espaciosas 479 Texto| fuera de palo. ~ ~No se descuidó el virote de volver a dar 480 Texto| Leonora no puso más ahínco en desculparse, y dar a entender a su celoso 481 Texto| Dios le todo el bien que desea! Vaya y no tarde; tráigalos, 482 Texto| mandamiento de la más mínima y desechada destas señoras, so pena 483 Texto| inconvenientes, se volvió a España. Desembarcó en Sanlúcar; llegó a Sevilla, 484 Texto| viejo, y, abriendo los ojos desencasadamente, como atónito y embelesado, 485 Texto| ponen del todo en todo sus deseos y esperanzas, no es mucho 486 Texto| blancas, porque todas estaban deseosas de ver dentro de su serrallo 487 Texto| refugio y amparo de los desesperados de España, iglesia de los 488 Texto| que será milagro, o gran desgracia nuestra, si los oye. ~ ~ - 489 Texto| así se le desbarataba y deshacía como hace a la niebla el 490 Texto| las recién casadas. No se desmandaban sus pensamientos a salir 491 Texto| otra cosa, se dejó caer desmayado sobre el lecho. ~ ~Llegóse 492 Texto| mover la lengua y volvió a desmayarse. Abrazóla así desmayada 493 Texto| pero no por esto se le desmayó el deseo. Y, estando en 494 Texto| donde se había de comenzar a desmoronar aquel edificio, había y 495 Texto| y todos los demás dejen desocupado este aposento, y sólo quede 496 Texto| esposa, saltó de la cama despavorido y atónito, con más ligereza 497 Texto| monasterios de la ciudad. Él, despechado y casi corrido, se pasó 498 Texto| pasito, y casi sin osar despedir el aliento de la boca, llegó 499 Texto| cebo para los codiciosos y despertador para los ladrones. ~ ~Habíase 500 Texto| sin que dél se pudiese despertar en dos días, si no era lavándose 501 Texto| en la red de sus brazos. Despertó Marialonso y quiso acudir


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