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| Miguel de Cervantes Saavedra Novela del celoso estremeño IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Texto
502 Texto| les pidió su bendición, y, despidiéndose dellos, rodeada de sus esclavas 503 Texto| decirlo al maeso Loaysa, y él despidió a sus amigos, que esperando 504 Texto| nos avise si Carrizales despierta. ~ ~A lo cual respondió 505 Texto| ricos, que los padres de la desposada se tuvieron por más que 506 Texto| que tañer con la guitarra destemplada y sin las cuerdas necesarias. ~ ~ 507 Texto| torno como a monasterio; desterré perpetuamente della todo 508 Texto| respectos se deja. ~ ~Uno destos galanes, pues, que entre 509 Texto| fueron a esconder por los desvanes y rincones de la casa, dejando 510 Texto| sosiego. Y así, sólo se desvelaba en traer regalos a su esposa 511 Texto| recudida. Pero, como el desvelo de las pasadas noches la 512 Texto| doncella. Y luego, sin más detenerse, comenzó a hacer un gran 513 Texto| delicadamente; y anda, no te detengas más, porque no se nos pase 514 Texto| gente de su casa. Con esta determinación honrosa y necesaria volvió, 515 Texto| profesión en aquella vida, determinándose de llevarla hasta el fin 516 Texto| seguras de mi buen deseo, determino de jurar como católico y 517 Texto| para poder tomarla; y así, determinó volverse a su aposento a 518 Texto| nunca jura, entre con todo diablo; que, aunque más jura, si 519 Texto| aquélla que ahora se usa que dice: ~ ~ ~ A los hierros de 520 Texto| no me guardaréis. ~ ~ Dicen que está escrito, ~ y con 521 Texto| se tuvieron por más que dichosos en haber acertado con tan 522 Texto| del negro - , que si vos diésedes traza a que yo entrase algunas 523 Texto| y hacienda, les rogó le diesen por mujer a su hija. Ellos 524 Texto| quince días os sacaría tan diestro en la guitarra, que pudiésedes 525 Texto| le combatían, aunque por diferente causa: que si entonces no 526 Texto| consejeros y ayudadores. ~ ~Dificultaban el modo que se tendría para 527 Texto| tendría para intentar tan dificultosa hazaña; y, habiendo entrado 528 Texto| estorbara, como ahora oiréis. ~ ~Dígame ahora el que se tuviere 529 Texto| polvos para este efeto. Dijéronle que tenían un médico amigo 530 Texto| nombre de varón tuviese. Dile criadas y esclavas que la 531 Texto| sacó de nuevo colación y diola a su discípulo; y, aunque 532 Texto| alguno. Abrazóle el negro y diole un beso en el carrillo, 533 Texto| que miraban a la calle y dioles vista al cielo, y lo mismo 534 Texto| nuestra amistad. ~ ~ - Ello dirá - respondió el negro - ; 535 Texto| escuchaba. ~ ~Pues, ¿qué diré de lo que ellas sintieron 536 Texto| en fin, como persona discreta y que está en las cosas 537 Texto| pensamiento. ~ ~Y, comenzando a disculparse y a contar por extenso la 538 Texto| hacer un gran montón de discursos; y, hablando consigo mismo, 539 Texto| gusto alarga la vida, y los disgustos entre los casados la acortan. 540 Texto| quiso dar principio a su disignio y contentar a su discípulo; 541 Texto| al furioso estrépito de disparada escopeta se azora y levanta, 542 Texto| que serán bien breves, disponga su voluntad, pues lo podrá 543 Texto| yo escogí y vosotros me distes, con el mayor recato que 544 Texto| su memoria los muchos y diversos peligros que en los años 545 Texto| castigo que la voluntad divina quiere dar a los que en 546 Texto| las de la zarabanda a lo divino, que son tales, que hacen 547 Texto| testamento, en el cual mandaré doblar la dote a Leonora y le rogaré 548 Texto| las ventanas de la calle, doblé las cerraduras de las puertas, 549 Texto| esta forma: compró una en doce mil ducados, en un barrio 550 Texto| intención, poco le ha de doler el jurar, que al buen pagador 551 Texto| en rato, tan profunda y dolorosamente suspiraba, que con cada 552 Texto| así lo haré, como el más doméstico y enseñado perro que salta 553 Texto| gentileza, su valor, su donaire y sus muchas gracias. Pintóle 554 Texto| noches la venciese, se quedó dormida en el estrado. ~ ~Bueno 555 Texto| aquella noche, después de dormido su amo, bajasen todas al 556 Texto| quedó vencedora y entrambos dormidos. Y, en esto, ordenó el cielo 557 Texto| vuestro pajar, o adonde dormís, me daré tal priesa a lo 558 Texto| por tapicerías, estrados y doseles ricos mostraba ser de un 559 Texto| con cuánta liberalidad la doté, pues fue tal la dote, que 560 Texto| entonces para ahora, lo doy por nulo y no hecho ni valedero. ~ ~ 561 Texto| que al buen pagador no le duelen prendas. ~ ~ - Bien y rebién 562 Texto| otro hombre que nuestro dueño? ~ ~ - Ahora bien - dijo 563 Texto| mano de día, y de noche duermen debajo de su almohada. ~ ~ - 564 Texto| de conserva y otras cosas dulces, de que llevaba unas alforjas 565 Texto| la virtud del ungüento no duraba tanto como habían significado, 566 Texto| asegurándole el secreto y la duración del deleite, con otras cosas 567 Texto| les había dicho que, en durmiéndose el viejo, haría por tomarle 568 | e 569 Texto| que la quisiesen. ~ ~ - ¡Ea, pues, amiga - dijo una 570 Texto| la acortan. Alto, pues: echada está la suerte, y ésta es 571 Texto| trabajos y desabrimientos echan un cero a los años, y a 572 Texto| embarcándose en Cádiz, echando la bendición a España, zarpó 573 Texto| donde Loaysa estaba; y, echándoles la bendición con una risa 574 Texto| aquí; maestro, pásese allí; echaos acá, pasaos acullá», así 575 Texto| buenas razones, que ellas echaron de ver que no salían de 576 Texto| daría unos polvos que le echasen en el vino, que le harían 577 Texto| comenzar a desmoronar aquel edificio, había y debía ser por el 578 Texto| retóricos, tan demonstrativos y eficaces, que movieran no sólo el 579 Texto| necesario para poner en ejecución nuestro virtuoso propósito; 580 Texto| de su señora; de la cual embajada asimismo se admiraron, por 581 Texto| fue lo mismo que haberle embalsamado para la sepultura. ~ ~Poco 582 Texto| su mortaja de esparto; y, embarcándose en Cádiz, echando la bendición 583 Texto| desencasadamente, como atónito y embelesado, los puso en ella, y con 584 Texto| amaba. Él la miraba con el embelesamiento que se ha dicho, siéndole 585 Texto| esposo, cuando de golpe le embistió un tropel de rabiosos celos, 586 Texto| hace lo mismo, dejándome emparedado entre dos puertas. ~ ~ - ¡ 587 Texto| que después que aquí nos emparedaron, ni aun el canto de los 588 Texto| vio lo que diera por bien empleado no tener ojos para verlo: 589 Texto| animándole a proseguir la empresa y prometiéndole de volver 590 Texto| taimadas y requiebros de mozos enamorados fácilmente vencen y triunfan 591 Texto| que encoger los hombros y enarcar las cejas y decir: «¡Todo 592 Texto| almidonado con grandes puntas y encaje; que de todo vino proveído 593 Texto| suerte, que de bien en mejor encaminaba los negocios de Loaysa, 594 Texto| pareciéndole que todas se encaminaban a la consecución de su gusto, 595 Texto| su negocio, pidiéndoles encarecidamente buscasen alguna cosa que 596 Texto| la enfermedad de su amo, encareciéndoles que debía de ser de momento, 597 Texto| días la tenía estudiada. Encarecióle su gentileza, su valor, 598 Texto| Carrizales un sermón a todas, encargándoles la guarda de Leonora y que 599 Texto| negro eunuco. Y a quien más encargó la guarda y regalo de Leonora 600 Texto| abajo con el torzal de cera encendido. Y, después que todas le 601 Texto| harta! Estése vuesa merced encerrada con su Matusalén y déjenos 602 Texto| tras sí la puerta, los dejó encerrados, y ella se puso a dormir 603 Texto| brevedad daba la vuelta; y, encerrándose, se entretenía en regalar 604 Texto| sospechas; casarme he con ella; encerraréla y haréla a mis mañas, y 605 Texto| eso es mejor ~ que no me encerréis; ~ que si yo, etc. ~ ~ ~ 606 Texto| ingenio que los pocos años encierran. Mas, porque todo el mundo 607 Texto| dar mejor respuesta que encoger los hombros y enarcar las 608 Texto| ánimo. Y la nueva esposa, encogiendo los hombros, bajó la cabeza 609 Texto| la guitarra: tanta era (encomendado él sea a Satanás) la afición 610 Texto| pajar, con la guitarra bien encordada y mejor templada. Preguntó 611 Texto| cual en pocas horas les encubrió la tierra y les descubrió 612 Texto| Pésame dello y acabar con el endemoniado son de la zarabanda, nuevo 613 Texto| incauta Leonora, sino el de un endurecido mármol. ¡Oh dueñas, nacidas 614 Texto| Oyó la voz de la dulce enemiga suya el desdichado viejo, 615 Texto| fuerzas villanas de su astuto engañador, pues no fueron bastantes 616 Texto| general de mujeres libres, engaño común de muchos y remedio 617 Texto| Leonora se rindió, Leonora se engañó y Leonora se perdió, dando 618 Texto| cogió a los nuevos adúlteros enlazados en la red de sus brazos. 619 Texto| voz. ~ ~ - Ninguna cosa me enronquece tanto - respondió el negro - 620 Texto| ciento y cincuenta mil pesos ensayados. ~ ~Viéndose, pues, rico 621 Texto| a mi señor, quizá os le enseñara luego, y a fe que os holgásedes 622 Texto| condición que aquella que yo le enseñare. Y no soy tan viejo que 623 Texto| Loaysa - ; que, según yo os enseñaré, así me pagaréis, y por 624 Texto| entrar dentro de noche y enseñaros mejor que al Preste Juan 625 Texto| hallar la suerte ~ que vos no entendéis; ~ que si yo, etc. ~ ~ ~ 626 Texto| aguado el gusto. ~ ~ ~Bien entendieron todas que la vieja se quería 627 Texto| cual se las mandó de muy entera voluntad. ~ ~No quiso la 628 Texto| también le tendría para enterarse ser verdad lo que de su 629 Texto| sí que es juramento para enternecer las piedras! ¡Mal haya yo 630 Texto| gusto; y, en lo de la paga, entienda el señor pobre que le he 631 Texto| de tal manera, que el que entraba en la casa había de mirar 632 Texto| largamente se contiene, y por las entradas y salidas del santo Líbano 633 Texto| no puede ser, pues jamás entran las llaves en mi poder, 634 Texto| cuánto amor, con cuán buenas entrañas, hace hoy un año, un mes, 635 Texto| se vino a su casa; y, en entrando en ella, les hizo Carrizales 636 Texto| ningún género de temor celoso entrara en mi pensamiento. Mas, 637 Texto| Así como sus padres entraron, habló Carrizales, y dijo: ~ ~ - 638 Texto| llegándose a la puerta, quiso entrarse de golpe; mas, poniéndole 639 Texto| la puerta, y, teniéndola entreabierta, llamó a Loaysa, que todo 640 Texto| pidió a su mujer, que se la entregaron no con pocas lágrimas, porque 641 Texto| cuando ella primero le entregase a toda su voluntad a su 642 Texto| días y nueve horas que me entregastes a vuestra querida hija por 643 Texto| más secretos pensamientos, entreguéla toda mi hacienda. Todas 644 Texto| que tenía a la música. ~ ~Entreoyeron las mozas los requiebros 645 Texto| pareciéndole que con ello las tenía entretenidas y ocupadas, sin tener lugar 646 Texto| Leonora, que para que se entretuviese con las de sus mismos años 647 Texto| señora, que luego luego enviéis a llamar a vuestros padres 648 Texto| transportados, el padre de Leonora envió a llamar a un escribano 649 Texto| vieja que no fuese con su epítecto y adjetivo de hechicera 650 Texto| mano asida... ~ ~ ~ - Todas ésas son aire - dijo Loaysa - 651 Texto| mezclarlos en el vino y a ser la escanciadora; y pluguiese a Dios que 652 Texto| mismo, y las esclavas y esclavo con la libertad; y la malvada 653 Texto| y ya tengo tres negros, esclavos de tres veinticuatros, a 654 Texto| pareciéndole que había acertado a escoger la vida mejor que se la 655 Texto| guardar esta joya, que yo escogí y vosotros me distes, con 656 Texto| luengas y repulgadas tocas, escogidas para autorizar las salas 657 Texto| demás criadas, que estaban escondidas por diversas partes de la 658 Texto| sucedería ansí si le tuviesen escondido dentro. ~ ~A esto contradijo 659 Texto| si allí las hallase. ~ ~Escondióse luego Loaysa, y la dueña 660 Texto| furioso estrépito de disparada escopeta se azora y levanta, y, olvidada 661 Texto| guardaréis. ~ ~ Dicen que está escrito, ~ y con gran razón, ~ ser 662 Texto| rebaño de las mujeres que le escuchaba. ~ ~Pues, ¿qué diré de lo 663 Texto| me pagaréis, y por ahora escuchad esta tonadilla, que cuando 664 Texto| manera que estaba fuera de sí escuchándole. Habiendo tocado un poco, 665 Texto| el sello al gusto de las escuchantes, que ahincadamente pidieron 666 Texto| contra los cuales no hay escudo de prudencia que defienda 667 Texto| la sala, que no faltaría escusa que dar a su señor si allí 668 Texto| parecen sino que son de esmeraldas!» Ésta alababa la boca, 669 | esos 670 Texto| les descubrió las anchas y espaciosas llanuras del gran padre 671 Texto| prudencia que defienda ni espada de recato que corte. ~ ~ 672 Texto| matalotaje y su mortaja de esparto; y, embarcándose en Cádiz, 673 Texto| le dijeron sus criadas, especialmente la dueña, de la suavidad 674 Texto| rostros: ¡estraño y triste espectáculo para los padres, que a su 675 Texto| deste suceso: ejemplo y espejo de lo poco que hay que fiar 676 Texto| más ha de una hora. ~ ~ - Espera, hermana, que ya voy por 677 Texto| temerosas, oyendo la no esperada nueva que Guiomar había 678 Texto| perezoso a los que en él esperan, en fin, corre a las parejas 679 Texto| estaba toda la gente de casa esperándola; y, habiéndoles mostrado 680 Texto| viejo que pueda perder la esperanza de tener hijos que me hereden. 681 Texto| todo en todo sus deseos y esperanzas, no es mucho que yo quede 682 Texto| diciéndole a Leonora que esperase en la sala, en tanto que 683 Texto| tomólo Loaysa y díjoles que esperasen un poco, que les daría la 684 Texto| estraño, poniendo centinelas y espías que avisasen si el viejo 685 Texto| avivándole los casi muertos espíritus, pudo tanto el dolor, que 686 Texto| vergüenza alguna en cualquiera esquina; porque os hago saber que 687 Texto| conciencia, todas las que estamos dentro de las puertas desta 688 Texto| quiere, porque con esto estaremos seguras y nos hartaremos 689 Texto| aunque más jura, si acá estás, todo olvida. ~ ~Oyó con 690 Texto| desmayo, y quedó hecho una estatua de mármol frío; y, aunque 691 Texto| bebedor. Mas, para que todas estén seguras de mi buen deseo, 692 Texto| El Rey tiene harta! Estése vuesa merced encerrada con 693 Texto| de vida, y de tener otro estilo en guardar la hacienda que 694 Texto| del género humano no lo estorbara, como ahora oiréis. ~ ~Dígame 695 | Éstos 696 Texto| por mi mucha edad en los estraños y varios acaescimientos 697 Texto| alguna, si no es la de La Estrella de Venus y la de Por un 698 Texto| oír a las criadas una voz estremada, asegurándole que sería 699 Texto| cantó aquella noche tan estremadamente, que las acabó de dejar 700 Texto| quiero que, así como yo fui estremado en lo que hice, así sea 701 Texto| años que de un lugar de Estremadura salió un hidalgo, nacido 702 Texto| llegó, le parecía que se estremecía, y ella quedó mortal, pareciéndole 703 Texto| veía, se llegó a él y le estremeció un poco, y luego más, y 704 Texto| prevención y recogido el buen estremeño en su casa, comenzó a gozar 705 Texto| asegurándole que sería en estremo regalado de todas ellas. 706 Texto| sembraron, que al furioso estrépito de disparada escopeta se 707 Texto| hermano Luis, que mi cojera y estropeamiento no nace de enfermedad, sino 708 Texto| de muchos días la tenía estudiada. Encarecióle su gentileza, 709 Texto| pajar y apartamiento donde estuviese el que había de curar della, 710 | excepto 711 Texto| años, si les andan al oído exhortaciones destas dueñas de monjil 712 Texto| sin duda, he de morir, y experimentado por mi mucha edad en los 713 Texto| de ver si sería posible expunar, por fuerza o por industria, 714 Texto| disculparse y a contar por extenso la verdad del caso, no pudo 715 Texto| portuguesa y no muy ladina, era extraña la gracia con que la vituperaba. 716 Texto| que yo mismo haya sido el fabricador del veneno que me va quitando 717 Texto| como el gusano de seda, me fabriqué la casa donde muriese, y 718 Texto| requiebros de mozos enamorados fácilmente vencen y triunfan del poco 719 Texto| muletas, y tan andrajoso y tan fajada su pierna, quedó admirado. 720 Texto| le vio abierto y que le faltaba la llave de entre los colchones, 721 Texto| tal voz como la vuestra, faltándole el arrimo de la guitarra; 722 Texto| pudiera ser que en su casa le faltara. ~ ~Llegóse la noche, y 723 Texto| quedarían en la sala, que no faltaría escusa que dar a su señor 724 Texto| azumbres, con que se suplen las faltas del jarro. ~ ~ - Digo - 725 Texto| quedaba. Viéndose, pues, tan falto de dineros, y aun no con 726 Texto| entrambos trataban. ~ ~No faltó de la junta Guiomar, la 727 Texto| corazón que me da grandísima fatiga, y temo que brevemente me 728 Texto| comenzaban a ofender los celos, a fatigar las sospechas y a sobresaltar 729 Texto| perro: todos eran del género femenino. De día pensaba, de noche 730 Texto| espejo de lo poco que hay que fiar de llaves, tornos y paredes 731 Texto| pero quisiera yo que se fiara algo de mi palabra, porque 732 Texto| las manos de lana, ~ de fieltro los pies; ~ que si yo no 733 Texto| con la muerte del gigante Fierabrás, de no salir ni pasar del 734 Texto| encerramiento, y que los días de fiesta, todos, sin faltar ninguno, 735 Texto| negociaba en la calle. Las figuras de los paños que sus salas 736 Texto| que entrambos dijeron; y, finalmente, Leonora quedó por esposa 737 Texto| esposo; él, por ver cuán fingidamente ella las derramaba. ~ ~Así 738 Texto| convinieron en esto: que, fingiendo Loaysa, que así se llamaba 739 Texto| mismo se iba tomando una firme resolución de mudar manera 740 Texto| partes de España, Italia y Flandes anduvo gastando así los 741 Texto| viejo Carrizales rindió la flaqueza de sus muchos años a los 742 Texto| advertid en no comer cosas flemosas, porque no hacen ningún 743 Texto| adornaban, todas eran hembras, flores y boscajes. Toda su casa 744 Texto| términos me ha traído mi fortuna! ~ ~No entendió bien Leonora 745 Texto| amargamente, que obligaron y aun forzaron a que en ellas les acompañase 746 Texto| que salta por el Rey de Francia. ~ ~ - Si eso ha de ser 747 Texto| hecho una estatua de mármol frío; y, aunque la cólera hizo 748 Texto| vámonos a aquella sala frontera, donde podremos oír cantar 749 Texto| comenzó a gozar como pudo los frutos del matrimonio, los cuales 750 Texto| el pecho de cera, ~ de fuego la gana, ~ - ~ las manos 751 | fuere 752 Texto| cual todos aquellos que no fueren industriosos y tracistas 753 Texto| Callaremos más que si fuésemos mudas; porque te prometo, 754 Texto| Todo aqueso derribó por los fundamentos la astucia, a lo que yo 755 Texto| manos sembraron, que al furioso estrépito de disparada escopeta 756 Texto| pobre mendigante: el más galán y gentil hombre que había 757 Texto| respectos se deja. ~ ~Uno destos galanes, pues, que entre ellos es 758 Texto| asombrada de ver tantas galas, a causa que las que ella 759 Texto| suavidad de la música y de la gallarda disposición del músico pobre ( 760 Texto| esposa), en los brazos de un gallardo mancebo, que en la estancia 761 Texto| color Marialonso, y a las gargantas de los padres de Leonora 762 Texto| muertos ya sus padres y gastado su patrimonio, vino a parar 763 Texto| Italia y Flandes anduvo gastando así los años como la hacienda; 764 Texto| della jamás los persiguió gato, ni en ella se oyó ladrido 765 Texto| estudiada. Encarecióle su gentileza, su valor, su donaire y 766 Texto| Carlomagno, con la muerte del gigante Fierabrás, de no salir ni 767 Texto| tantos tendríamos nosotras de gloria. ~ ~ - Pues yo los trairé - 768 Texto| peregrinación había pasado, y el mal gobierno que en todo el discurso 769 Texto| pasarle mejor, dieron en ser golosas, y pocos días se pasaban 770 Texto| que, puesto que dé algunos golpes en quitar la chapa, mi amo 771 Texto| estaba escuchando Loaysa con grandísimo contento, pareciéndole que 772 Texto| dejando el Pirú, donde había granjeado tanta hacienda, trayéndola 773 Texto| sacaba una guitarrilla algo grasienta y falta de algunas cuerdas, 774 Texto| señora Marialonso, y con grave reposo y autoridad respondió: ~ ~ - 775 Texto| dueña de mucha prudencia y gravedad, que recibió como para aya 776 Texto| Y, asiéndole de los gregüescos, le metió dentro, y luego 777 Texto| el torno estrecho, las gruesas paredes, las ventanas sin 778 Texto| porque la seca garganta ni gruñe ni canta. ~ ~ - Andad con 779 Texto| industria, fortaleza tan guardada. Y, comunicándolo con dos 780 Texto| ni manzanas de oro tan guardadas; y con todo esto, no pudo 781 Texto| condición y de las leyes que guardan entre sí, había mucho que 782 Texto| esposa y el modo que tenía en guardarla; todo lo cual le encendió 783 Texto| que hacer una obligación guarentigia; y quiero hacer saber a 784 Texto| baile el corro de las mozas, guiado por la buena dueña, cuando 785 Texto| había tomado la mano en guiarlas a la medida de su voluntad. ~ ~ 786 Texto| allí Loaysa, sacaba una guitarrilla algo grasienta y falta de 787 Texto| Yo fui el que, como el gusano de seda, me fabriqué la 788 Texto| dijo Loaysa que si ellas gustaban de oírle sin sobresalto 789 Texto| experiencia de otros, ni eran gustosos ni desabridos; y así, pasaba 790 Texto| el canto de los pájaros habemos oído. ~ ~Todas estas pláticas 791 Texto| despertador para los ladrones. ~ ~Habíase muerto en él la gana de 792 Texto| por esposa de Carrizales, habiéndola dotado primero en veinte 793 Texto| de casa esperándola; y, habiéndoles mostrado la llave que traía, 794 Texto| que vos tenéis muy buena habilidad; y, a lo que siento y puedo 795 Texto| el cual no estaba ya en hábitos de pobre, sino con unos 796 Texto| como le vio despierto y que hablaba, admirada de ver que la 797 Texto| sus padres y en la iglesia hablaban a su hija, delante de su 798 Texto| cinco, sin esperar que otro hablase, con sosegada voz, limpiándose 799 Texto| que él lo procuraría. ~ ~Hablólas también Loaysa, ofreciéndoseles 800 Texto| replicó el negro - no habrá de qué temer, que, con la 801 Texto| priesa a aprender, apenas habréis comido tres o cuatro moyos 802 Texto| su almohada. ~ ~ - Pues haced otra cosa, Luis - dijo Loaysa - , 803 Texto| de la cual le dijo: ~ ~ - Hacedme placer, señora, que luego 804 Texto| propongan ~ de hacer lo que hacéis; ~ que si yo, etc. ~ ~ ~ 805 Texto| qué avisada que anduve en hacelle que jurase! ~ ~En esto, 806 Texto| experiencia en otro antes de hacerla en Carrizales. ~ ~En esto, 807 Texto| muchos vestidos que pensaba hacerle; y así, anduvo mirando cuál 808 Texto| turbación, no sabía qué hacerse. ~ ~Torcía Leonora sus hermosas 809 Texto| por todas partes; y, no hallando en ella a su querida esposa, 810 Texto| la misma muerte, ~ hasta hallar la suerte ~ que vos no entendéis; ~ 811 Texto| grande maldad requería si se hallara con armas para poder tomarla; 812 Texto| al aposento de su yerno y halláronle, como se ha dicho, siempre 813 Texto| dientes al cielo que le hallasen todavía roncando; y, cuando 814 Texto| parado en que esta madrugada hallé a ésta, nacida en el mundo 815 Texto| industriosos y tracistas morirán de hambre; y esto lo veréis en el 816 Texto| alcanzaren; y así, no se me hará cuesta arriba este juramento 817 Texto| sí no se guarda, ~ no la harán guarda ~ miedo o calidad; ~ 818 Texto| con ella; encerraréla y haréla a mis mañas, y con esto 819 Texto| dueña - . ¡El Rey tiene harta! Estése vuesa merced encerrada 820 Texto| estaremos seguras y nos hartaremos de oírle cantar y tañer, 821 Texto| pagado muy rebién. ~ ~ - Harto mejor os lo pagara yo - 822 Texto| intentar tan dificultosa hazaña; y, habiendo entrado en 823 Texto| su epítecto y adjetivo de hechicera y de barbuda, de antojadiza 824 Texto| cuadras adornaban, todas eran hembras, flores y boscajes. Toda 825 | hemos 826 Texto| esperanza de tener hijos que me hereden. De que tenga dote o no, 827 Texto| Por cierto, señoras hermanas y compañeras mías, que nunca 828 Texto| hacerse. ~ ~Torcía Leonora sus hermosas manos; abofeteábase el rostro, 829 Texto| condición del viejo, la hermosura de su esposa y el modo que 830 Texto| cuatro esclavas blancas, y herrólas en el rostro, y otras dos 831 Texto| fui estremado en lo que hice, así sea la venganza que 832 Texto| cuanto quisieron pedirme; hícela mi igual, comuniquéle mis 833 Texto| so pena que si otra cosa hiciere o quisiere hacer, desde 834 Texto| la señora Marialonso. ~ ~Hiciéronlo así; y, quedando solos los 835 Texto| dijo que, para poderle ver, hiciesen un agujero pequeño en el 836 Texto| de Estremadura salió un hidalgo, nacido de padres nobles, 837 Texto| usa que dice: ~ ~ ~ A los hierros de una reja ~ la turbada 838 Texto| Dios tal permita. Bebed, hijo Luis, bebed, y buen provecho 839 Texto| centinela, toda turbada, hiriendo de pie y de mano como si 840 Texto| y que vería maravillas. Hízolo así la dueña, y, llegándose 841 Texto| Matusalén y déjenos a nosotras holgar como pudiéremos. Cuanto 842 Texto| enseñara luego, y a fe que os holgásedes de verle. ~ ~ - Y ¿adónde 843 Texto| que yo creo, de un mozo holgazán y vicioso, y la malicia 844 Texto| género de gente ociosa y holgazana, a quien comúnmente suelen 845 Texto| alzados, salvoconduto de los homicidas, pala y cubierta de los 846 Texto| boscajes. Toda su casa olía a honestidad, recogimiento y recato: 847 Texto| dejaré con que podáis vivir honradamente lo que de la vida os queda. 848 Texto| que este señor parece tan honrado que no querrá otra cosa 849 Texto| Con esta determinación honrosa y necesaria volvió, con 850 Texto| todas las criadas de casa, horras las esclavas y el negro, 851 Texto| cuán buenas entrañas, hace hoy un año, un mes, cinco días 852 Texto| que si así no fuera, ya él hubiera despertado veinte veces, 853 Texto| suficiencia. Y de lo que hubiéremos de comer no tengáis cuidado, 854 Texto| Y, después que todas le hubieron visto, hasta las negras 855 Texto| convencida y persuadida dellas, hubo de hacer lo que no tenía 856 Texto| apoderado del alma y de los huesos y médulas del cuerpo, le 857 Texto| sagaz perturbador del género humano no lo estorbara, como ahora 858 Texto| pobre y menesteroso, le iban combatiendo muchos pensamientos, 859 Texto| las dos quedaba el negro. Íbase a sus negocios, que eran 860 Texto| ha de ser así - dijo la ignorante Leonora - , ¿qué medio se 861 Texto| verdadero estropeado no se le igualaba. ~ ~ ~Con este talle se 862 Texto| casado, pues con sólo la imaginación de serlo le comenzaban a 863 Texto| proveído en las alforjas, imaginando que se había de ver en ocasión 864 Texto| vida mejor que se la supo imaginar, y que por ninguna vía la 865 Texto| imposibles que pudieran imaginarse. Dejóle y salió a hablar 866 Texto| cruza por los aires, tal se imagine que quedó la banda y corro 867 Texto| Tornó a soplar el viento, impeliendo con tanta fuerza los navíos, 868 Texto| puertas ni llaves que lo impidiesen. Admiróse Loaysa con tales 869 Texto| por blanco de todas las importunidades que los pobres suelen dar 870 Texto| cuerpo, le prometiera los imposibles que pudieran imaginarse. 871 Texto| doncellas tienen se les imprime en el alma como el sello 872 Texto| pedazo de cera, donde las imprimiréis de manera que queden señaladas 873 Texto| una falsa dueña, con la inadvertencia de una muchacha rogada y 874 Texto| advertido de la simple e incauta Leonora, sino el de un endurecido 875 Texto| más a su placer: tal es la inclinación que los negros tienen a 876 Texto| aconsejada! (y, diciendo esto, se inclinó y besó el rostro de la desmayada 877 Texto| y registrada, por quitar inconvenientes, se volvió a España. Desembarcó 878 Texto| verdad de la causa de la indisposición de su amo; el cual, de rato 879 Texto| sueño ligero sus muchas indisposiciones; pero, después que le unté, 880 Texto| todos aquellos que no fueren industriosos y tracistas morirán de hambre; 881 Texto| causa de apetito; ~ crece en infinito ~ encerrado amor; ~ por 882 Texto| habían dicho. Despidiéronse, informáronse las partes, y hallaron ser 883 Texto| le pidieron tiempo para informarse de lo que decía, y que él 884 Texto| tenerlas en ser era cosa infrutuosa, y tenerlas en casa, cebo 885 Texto| él la gana de volver al inquieto trato de las mercancías, 886 Texto| varón; y así, juro por la intemerata eficacia, donde más santa 887 Texto| de mil recatadas y buenas intenciones! ¡Oh, luengas y repulgadas 888 Texto| modo que se tendría para intentar tan dificultosa hazaña; 889 Texto| compañeras mías, que nunca mi intento fue, es, ni será otro que 890 Texto| por darle gusto, sin otro interés alguno. Abrazóle el negro 891 Texto| patria, pospuestos grandes intereses que se le ofrecían, dejando 892 Texto| en las largas noches del invierno en la chimenea sus criadas 893 Texto| amorosa, ~ como mariposa ~ se irá tras su lumbre, ~ aunque 894 Texto| todos, sin faltar ninguno, irían a oír misa; pero tan de 895 Texto| gente muy pobre, y que el irse a vivir a ella era ponerse 896 Texto| diversas partes de España, Italia y Flandes anduvo gastando 897 Texto| que tenía agua de pie y jardín con muchos naranjos; cerró 898 Texto| Abindarráez, con las de su dama Jarifa, y todas las que se cantan 899 Texto| tiempo del ordinario. ~ ~ - ¡Jesús, valme - dijo una de las 900 Texto| mundo, quise guardar esta joya, que yo escogí y vosotros 901 Texto| enseñaros mejor que al Preste Juan de las Indias, porque veo 902 Texto| anchos a la marineresca; un jubón de lo mismo con trencillas 903 Texto| pala y cubierta de los jugadores (a quien llaman ciertos 904 Texto| colchones, pensó perder el juicio. Pero, reportándose un poco, 905 Texto| Dios a la buena gente; y, juntamente con esto, enseño a tañer 906 Texto| junto de Leonora, que se juntaron los rostros: ¡estraño y 907 Texto| dio Filipo fue no querer juntarse con su esposa hasta tenerla 908 Texto| esclavas - , que no reparará en juramentos. ~ ~Abrió en esto la dueña 909 Texto| que anduve en hacelle que jurase! ~ ~En esto, llegó toda 910 Texto| quisiere; pero mira que jure la vida de sus padres y 911 Texto| haya yo si más quiero que jures, pues con sólo lo jurado 912 Texto| jarro que cabe una azumbre justa y cabal; éste me llenan 913 Texto| botilla, que también cabe justas dos azumbres, con que se 914 Texto| a lo que siento y puedo juzgar por el órgano de la voz, 915 Texto| un brazo le volvió de un lado a otro, por ver si despertaba 916 Texto| gato, ni en ella se oyó ladrido de perro: todos eran del 917 Texto| codiciosos y despertador para los ladrones. ~ ~Habíase muerto en él 918 Texto| profundo suspiro, con una voz lamentable y desmayada dijo: ~ ~ - ¡ 919 Texto| gana, ~ - ~ las manos de lana, ~ de fieltro los pies; ~ 920 Texto| caricia que le hacía una lanzada que le atravesaba el alma. ~ ~ 921 Texto| voluntad de Loaysa, con una larga y tan concertada arenga, 922 Texto| eficacia, donde más santa y largamente se contiene, y por las entradas 923 Texto| las consejas que en las largas noches del invierno en la 924 Texto| boca, quiero concluir los largos preámbulos desta plática 925 Texto| ninguna ningún género de lascivia se descubría. La plata de 926 Texto| despertar en dos días, si no era lavándose con vinagre todas las partes 927 Texto| ponerles en necesidad de lavarle con vinagre, como decían 928 Texto| caer desmayado sobre el lecho. ~ ~Llegóse en esto el día, 929 Texto| vuestra querida hija por legítima mujer mía. También sabéis 930 Texto| calzones grandes de tafetán leonado, anchos a la marineresca; 931 Texto| disparada escopeta se azora y levanta, y, olvidada del pasto, 932 Texto| liberal yerno, les daba. ~ ~Levantábase de mañana y aguardaba a 933 Texto| callando y por señas, le hizo levantar, y todas estaban como mudas, 934 Texto| Cumplióle Loaysa su deseo. Levantáronse todas y se comenzaron a 935 Texto| señora, despierto señor, y levantas y viene! ~ ~Quien ha visto 936 Texto| un negro viejo y eunuco; levantó las paredes de las azuteas 937 Texto| de su condición y de las leyes que guardan entre sí, había 938 Texto| entradas y salidas del santo Líbano monte, y por todo aquello 939 Texto| También sabéis con cuánta liberalidad la doté, pues fue tal la 940 Texto| esclavas y esclavo con la libertad; y la malvada de la dueña, 941 Texto| añagaza general de mujeres libres, engaño común de muchos 942 Texto| se puso unos calzones de lienzo limpio y camisa limpia; 943 Texto| hablase, con sosegada voz, limpiándose los ojos, desta manera dijo 944 Texto| unos calzones de lienzo limpio y camisa limpia; pero encima 945 Texto| qué copete que tiene tan lindo y tan rizado!» Otra: «¡Ay, 946 Texto| que más blancos ni más lindos sean!» Otra: «¡Ay, qué ojos 947 Texto| había de mirar al cielo por línea recta, sin que pudiesen 948 Texto| hasta esta negra, que se llama Guiomar, es doncella. Así 949 Texto| pues, que entre ellos es llamado virote (mozo soltero, que 950 Texto| cáfila, que había llegado; y, llamando a su maestro, bajaron del 951 Texto| cuando menos se pensasen, las llamaría a oír una muy buena voz; 952 Texto| sala, en tanto que iba a llamarlo, la dejó y se entró donde 953 Texto| bien, por ser de condición llana y agradable, y, sobre todo, 954 Texto| niñerías, que mostraban la llaneza de su condición y la terneza 955 Texto| las anchas y espaciosas llanuras del gran padre de las aguas, 956 Texto| el mismo pensamiento, y llega el término que quiere, porque 957 Texto| hecho ni valedero. ~ ~Aquí llegaba con su juramento el buen 958 Texto| guardaréis. ~ ~ ~ ~Al fin llegaban de su canto y baile el corro 959 Texto| paso ante paso, se fue llegando al aposento donde su señor 960 Texto| yo quedé con el deseo de llegar al fin deste suceso: ejemplo 961 Texto| azumbre justa y cabal; éste me llenan las esclavas, sin que mi 962 Texto| demonio le puso en la lengua, llenas de colores retóricos, tan 963 Texto| porque les pareció que la llevaban a la sepultura. ~ ~La tierna 964 Texto| habéis visto, señores, cómo, llevado de mi natural condición 965 Texto| tengáis cuidado, que yo llevaré matalotaje para entrambos 966 Texto| vida, determinándose de llevarla hasta el fin de las suyas: 967 Texto| manera que al seteno día le llevaron a la sepultura. ~ ~Quedó 968 Texto| desear su entrada, que se lo llevase a la señora Leonora, diciéndole 969 Texto| de lágrimas los ojos, la llevó donde Loaysa estaba; y, 970 Texto| arrancársele el alma. ~ ~Lloraba Leonora por verle de aquella 971 Texto| había acontecido; y así, llorando con sus padres, les pidió 972 Texto| abrazáronla sus padres; lloraron todos tan amargamente, que 973 Texto| Quedó Leonora viuda, llorosa y rica; y cuando Loaysa 974 Texto| clavos de la cerradura de loba con mucha facilidad, y con 975 Texto| romances de moros y moras, a la loquesca, con tanta gracia, que cuantos 976 Texto| está dicho, era entre dos luces, venían sus padres y en 977 Texto| acabó de untar todos los lugares que le dijeron ser necesarios, 978 Texto| mariposa ~ se irá tras su lumbre, ~ aunque muchedumbre ~ 979 Texto| somos doncellas como las madres que nos parieron, excepto 980 Texto| hecho ha parado en que esta madrugada hallé a ésta, nacida en 981 Texto| venganza que aquella grande maldad requería si se hallara con 982 Texto| que hacía el viejo untado. Maldecía la falsedad del ungüento, 983 Texto| viendo tan entrado el día, y maldijo su descuido y el de la maldita 984 Texto| maldijo su descuido y el de la maldita dueña; y las dos, con sobresaltados 985 Texto| defraudada de todos sus malos pensamientos. ~ ~Y yo quedé 986 Texto| esclavo con la libertad; y la malvada de la dueña, pobre y defraudada 987 Texto| encerraréla y haréla a mis mañas, y con esto no tendrá otra 988 Texto| daga y volver a sacar las manchas de su honra con sangre de 989 Texto| del juramento hecho y del mandamiento de la más mínima y desechada 990 Texto| se le había olvidado de mandar cerrar las puertas de la 991 Texto| más de aquello que se me mandare; y si cualquiera de vuesas 992 Texto| cantar y tañer cuando se lo mandaren, y que ha de estar encerrado 993 Texto| casa se hiciese, y para que mandase a las esclavas y a otras 994 Texto| guitarra, por ser el más mañero y menos costoso de los instrumentos. ~ ~ - 995 Texto| alopiado ungüento en dar manifiestas señales de su virtud, porque 996 Texto| su discípulo; y, tocando mansamente la guitarra, tales sones 997 Texto| padre, tan sencillo, tan manso y de tan buena condición, 998 Texto| pajar, y, cubierto con la manta de su pobre cama, sudaba 999 Texto| comunicándolo con dos virotes y un mantón, sus amigos, acordaron que 1000 Texto| los recién casados llaman mantones), asestó a mirar la casa 1001 Texto| monjas más recogidas, ni manzanas de oro tan guardadas; y