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Juan de la Cueva
El saco de Roma

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Jornada I

BORBÓN, DON FERNANDO GONZAGA, CAPITÁN MORÓN, AVENDAÑO, ESCALONA, GUARDA, MENSAJERO DE ROMA.

BORBÓN junta su consejo de guerra, sobre el saquear a Roma que ya tenía cercada. El CAPITÁN MORÓN contradice el saquealla, AVENDAÑO y ESCALONA, dos soldados españoles, entran pidiendo el saco que BORBÓN les ha prometido: llega de Roma un MENSAJERO demandando a BORBÓN en nombre de los romanos que alce el cerco, prometido gran suma de dinero para el ejército. Despide BORBÓN el mensajero romano negando su demanda, dando asiento de dar el día siguiente el asalto.

 

BORBÓN

Contra el querer y potestad del mundo

la bélica, española y fiera gente

que sojuzgan la tierra, y al profundo

causa terror su brío, y saña ardiente,

sin valer la razón en que me fundo,

ni ser a su braveza en nada urgente,

por sólo su desiño han levantado

contra el pueblo de Marte el brazo airado.

   Testigos sois, o ilustres capitanes,

cuan diferente en este hecho he sido,

y con cuántos remedios los afanes;

de la cercada Roma he defendido;

mas la gente española, y alemanes,

sin haberse a mi ruego persuadido

ponen la escala al romúleo muro,

y me piden que de el asalto duro.

   No está en mi mano, ni su furia admite

en este caso parecer contrario,

todo a la ira y armas se remite,

un solo acuerdo sigue el vulgo vario.

La funeral Alectho no permite

descanso al crudo ejército adversario

de la opresada Roma, que ella incita

el daño que administra y solicita.

Levántales los ánimos al hecho

junto con su feroz naturaleza

las recientes victorias, el estrecho

en que ha puesto a Toscana su fiereza.

Esto no deja sosegar su pecho,

esto aumenta más ruego a su braveza.

Y así viendo yo esto, y donde estamos,

pido que deis el orden que sigamos.

 

DON FERNANDO

Gran general Borbón, a quien ha sido

de nuestro invicto César dado el cargo

meritísimamente, aquí se ha oído

tu razón, y tu cargo, y tu descargo.

Y porque el parecer nos has pedido

doy el mío, que al punto sin embargo

asaltemos a Roma; éste es mi acuerdo,

y lo remito al parecer más cuerdo.

 

MORÓN

Usando del debido acatamiento

si fuere aquí mi parecer acepto

digo, gran don Fernando, que ese intento

se reponga, y no tenga en esto efecto,

que administrar de Marte el violento

furor, no lo aconsejo, ni decreto,

contra el pueblo que Dios tiene elegido

para el vicario suyo instituido.

   Si esto es de algún valor seréis comigo

en acetar mi parecer, piadoso,

o por amor, o miedo del castigo

reprimiréis el ánimo furioso.

Mirad que a Dios hacéis vuestro enemigo,

No os atreváis a él, que es poderoso

y vengará su injuria de tal suerte

que el menor mal que os , será la muerte.

 

DON FERNANDO

Gran capitán Morón, ¿dime qué pudo

así mover tu corazón tan fiero?

Cuando la gruesa lanza y fuerte escudo

La causa pide, ¿te haces estrellero?

Desto me da razón, porque yo dudo

Como puede ser tal, que el duro acero

que siempre amaste, agora lo aborrezcas,

y la dureza antigua así enternezcas.

   ¿No ves los alemanes quebrantados

morir por entregarse desta tierra?

¿Los fieros españoles alterados,

dar voces por el fin de aquesta guerra?

Si agora desto fuesen desviados

y del deseo que su pecho encierra,

verías a los unos y a los otros

volver las fieras armas a nosotros.

Pues si han de hacer cruda matanza

en los que estamos de su mesma parte

cuánto mejor será darles venganza

de nuestros enemigos, y deste arte,

ensangrienten los bárbaros su lanza

en Roma, y los de España en crudo Marte,

pongan por tierra el muro de Quirino,

hagan el pueblo igual con el camino.

 

MORÓN

No vendré en tal acuerdo eternamente

ni tal sentencia firmará mi mano.,

 

DON FERNANDO

¿Por qué razón, o capitán valiente?

 

MORÓN

Porque es respecto aqueste de cristiano.

 

DON FERNANDO

¿Soy del bando cristiano diferente?

 

MORÓN

No digo tal, mas eres inhumano,

pues quieres que el lugar que le fue dado

por Cristo a Pedro sea de ti asolado,

 

DON FERNANDO

¿Qué podemos hacer? Pon tú en sosiego

el ejército todo al arma puesto.

 

MORÓN

Amatahoy, Borbón, aqueste fuego.

 

BORBÓN

El modo me da tú, que siga en esto,

y será obedecido de mí luego.

 

MORÓN

Modo pides, estando ya dispuesto

el ejército fiero a la batalla,

que la espada se oye, y ve la malla.

 

DON FERNANDO

¿Es la gente española tan modesta

que así se aplaque de seguir su intento?

Estando resoluta, y toda puesta

al arma, que es su vida y su contento.

 

MORÓN

¿A nuestro invicto César no molesta

tal desiño?

 

BORBÓN

Qué importa si el violento

furor, se va esparciendo por las venas,

que están de ira y de coraje llenas.

 

MORÓN

Supliquemos a Dios que el el remedio

así como también dará el castigo.

 

BORBÓN

Oh capitán Morón, ése es el medio

que hallo, en esta confusión que sigo:

Él nos guíe, él esté contino en medio

siendo defensa nuestra, y dulce abrigo,

de suerte que el gran César nuestro sea

victorioso, y el fin que pide vea.

 

AVENDAÑO

Borbón, ¿que es tu pensamiento

que nos detienes aquí?

No hay mas que el descanso en ti,

los regalos y el contento.

Dejas morir los soldados

de hambre, sin más memoria

de conseguir la victoria

de los romanos cercados.

   ¿Y vas os entreteniendo

con promesas non cumplidas

porque acabemos las vidas

como mujeres durmiendo?

¿Para qué traemos armas

si no habemos de usar dellas,

y si en ti no hay más que vellas

por qué con ellas te armas?

Toca alarma, asalta el muro;

no nos difieras más punto,

tu determinación junto

venga, y el asalto duro.

Y si más nos entretienes

hágote, Borbón, saber

que no te podrás valer

con todo el poder que tienes.

 

BORBÓN

Soldados fieros de España,

que sujetáis la arrogancia

del turco, y domáis a Francia

la una y otra Alemaña,

y desde el Danubio al Nilo

va, y a la desierta arena

de Libia y de allí resuena

vuestro nombre, y culto estilo,

   Que es la razón que tenéis

para culpar mi tardanza,

si está hincada mi lanza

en el muro, que queréis

y siguiendo vuestro gusto

hemos venido cercando

toda Italia demandando

lo que niega el cielo justo.

 

ESCALONA

General de Carlos Quinto,

mas sientes de lo que dices,

y si no es bien, no avises

si es que te falta el instinto.

Si a toda Italia cercamos,

Tú no nos dejaste usar

de la fuerza militar

que los soldados usamos.

   A Bolonia, y a Ferrara,

a Flaminia, y a Francia,

¿Quién nos hizo resistencia?

¿A qué no se saqueara?

El duque no, que ya estaba

temblando el asalto fiero,

mas tú como bandolero

haces lo que te agradaba.

   Tú nos has ido a la mano

apresanduro el viaje,

prometiendo gran pillaje

de aqueste saco romano.

Discurrimos tras tu mando,

llegamos do dirigimos,

y el fin para que venimos

vas con plazos alargando.

   Borbón, deja ya razones,

toca alarma, asalta luego,

que ofende tanto sosiego

los bélicos corazones.

Y entiende que se pretende

poner por tierra esta tierra

y si a ti te enfría la guerra

a nosotros nos enciende.

 

GUARDA

Ah romano, ¿qué buscáis?

¿Qué queréis? ¿O a qué venís?

 

MENSAJERO

Soldado, pues lo pedís,

diré lo que preguntáis.

Al gran general Borbón

le vengo a dar un recado

de Roma a él enviado

vista nuestra perdición.

 

GUARDA

Aguardad aquí un momento,

y daré razón de vos.

 

MENSAJERO

La lengua te mueva Dios

y a Borbón el pensamiento.

 

GUARDA

Concilio alto excelente,

un mensajero está aquí

de Roma, y pido por mí

ante vos verse presente.

 

BORBÓN

Dalde la puerta, entre luego,

veamos que es lo que quiero.

 

AVENDAÑO

Borbón, si paz te pidiere,

cierra a el oído a su ruego.

 

BORBÓN

Las armas le quitaréis

para entrar como es usanza.

 

AVENDAÑO

Dalde espada, escudo y lanza

y entre armado, ¿qué teméis?

Cuando franceses tuvieras

y no españoles contigo,

temieras al enemigo,

mas si te guardan ¿qué esperas?

Segura está tu persona,

no puede venirte daño,

que está contigo Avendaño

y te acompaña Escalona.

 

GUARDA

Licencia a entrar se os concede,

mas que las armas dejéis.

 

MENSAJERO

¿Los españoles teméis?

¿Miedo con vosotros puede?

¿Así los hombres desarmas?

¿No eres tú de aquel crisol

de España? Que el español

no quiere al hombre sin armas.

   Generoso concilio, a quien el suelo

dignamente celebra, y tiene en tanto

que la gloriosa fama esparce al cielo

el nombre vuestro en su divino canto,

ya veis patente nuestro acerbo duelo,

no podéis ignorar nuestro quebranto,

con vuestros propios ojos estáis viendo

el mal que hacéis, que Roma está sufriendo.

   Pídevos humilmente que apartando

de vos tan fiero y pertinaz intento,

el cerco levantéis, ya perdonando

a quien nos ofendió, ni en pensamiento.

Que bien nuestra razón considerando

el más fiero dará consentimiento

al justo ruego, y templará la ira,

temiendo a Dios, que viendo tal se aira.

Si alguna saña mueve el inhumano

deseo vuestro al cerco que está puesto;

si el pueblo que es de Dios, si el que es cristiano

ya contra Dios, y lo que manda en esto;

si a su vicario con violenta mano

asalta, el luterano viendo aquesto

¿Qué ha de hacer, sino seguir su furia,

y a nuestra iglesia hacer injusta injuria?

   Esto pueda con vos, aunque haya sido

Roma culpada, y dad lugar al ruego.

Que en ley humana, y divina, os pido

que permitáis dejalla en su sosiego;

y si para el ejército movido

falta dinero, yo lo daré luego,

no sea de cristianos saqueada

Roma, pues de cristianos es morada.

 

BORBÓN

Varón romano, el cielo es buen testigo

si la voluntad mía tal consiente,

mas que forzado en esto, el querer sigo

de la soberbia y española gente.

Con la cual, ni por ruego, ni castigo

se ha podido templar su furia ardiente,

Y así digo que en esto no soy parte

y no tengo respuesta otra que darte.

 

MENSAJERO

Otra piedad traía confianza

que había de hallar en tu presencia,

mas pues me falta, sigue tu pujanza

y contra Roma usa tu violencia.

A Dios ofendes, y él dará venganza

al pueblo que amenaza tu potencia,

y con esto, o concilio valeroso,

voy a dar mi recaudo congojoso.

 

BORBÓN

¿Qué resta para el fin de nuestro intento?

 

DON FERNANDO

Poner en obra lo que se desea.

 

MORÓN

No vengo en tal, ni doy consentimiento.

 

AVENDAÑO

Nosotros demandamos la pelea.

 

BORBÓN

Esto se acabe, y quede dado asiento,

Que luego que se muestre la febea

luz, en el lugar do agora estamos

para dar el asalto nos veamos.

El parecer que en esto habemos dado

se firme luego, y todos lo firmemos.

 

DON FERNANDO

Yo firmo lo que está por mí acordado.

 

MORÓN

Yo no, que no vendré a tales extremos.

Que no me obliga a mí, aunque esté obligado

servir a César, lo que aquí hacemos,

que es ir contra la Iglesia, y su precepto.

 

BORBÓN

Sin ti vendrá nuestro deseo en efecto.

También aquí ninguno va a ofendella

porque somos católicos cristianos.

 

MORÓN

Ese camino no es de defendella

del rigor de los fieros luteranos.

 

BORBÓN

No es aquesto dejar de obedecella,

pues vamos a ofender a los romanos

y a servir nuestro rey, y en este hecho

darle lo que demanda su derecho.

   Cargad piezas, tocad que se recoja

la desmandada y orgullosa gente.

Reparen con reposo la congoja

del día que huyendo va a occidente.

Y luego que su luz muestre la roja

Aurora, descubriéndose el oriente,

haremos lo acordado; poned velas,

encended fuegos, vayan centinelas.




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