| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Juan de la Cueva El saco de Roma IntraText CT - Texto |
Jornada II
GENERAL BORBÓN, DON FERNANDO GONZAGA. GUARDA. ROMANO. AVENDAÑO. ESCALONA. CORNELIA. JULIA. CAMILA. ALEMÁN.
Manda BORBÓN que asalten a Roma, prende un espía romana, traénsela, manda que la ahorquen, AVENDAÑO le pide que la mande soltar hácese así, comienza a batir a Roma, y el primer asalto muere BORBÓN subiendo el muro; hállanlo AVENDAÑO y ESCALONA, llevanlo a su tienda, encuentran tres romanas catívanlas, despojan y matan a un ALEMÁN; tocan a recoger, cesa el saco por aquel día.
BORBÓN
Lleno de ira, y sobresalto horrible
ardiendo en fiera y rigurosa saña,
todo el discurso desta noche fría,
revuelto en bascas, y congoja extraña,
pasé con inquietud dura y terrible
deseando la luz del claro día.
Ya el alma revolvía
a la triste ruina que promete
España a la alta Roma.
Que agora opresa y doma
y la cerviz al yugo le somete
después que fue señora
del mundo, y tantas gentes domadora.
Contemplo el alto Capitolio en tierra,
su opulencia en poder de los soldados,
el incendio, las muertes, las injurias,
sus templos y edificios derribados
las libertades de la libre guerra,
Los sacrilegios, robos y lujurias,
Las implacables furias
de los soberbios bárbaros, dispuestos
a la cruel matanza,
usando en su venganza
mil robos, mil estupros deshonestos,
triunfando de la gloria
de quien triunfó de tantos con victoria,
DON FERNANDO
Gran general de España, esta es la hora
que asignaste, y el punto en que conviene
dar el asalto, antes que el aurora
rompa la oscuridad que el mundo tiene.
BORBÓN
Ea, gente indomable vencedora
de todo cuanto el mundo en sí contiene,
dispongamos el campo, ea, asaltemos,
ea, el orden sigamos que tenemos.
Vos, Don Fernando, por aquesta parte
con aquesta avanguardia de alemanes
romped el muro, y con soberbio Marte
dad a Roma los últimos afanes.
El orden mismo seguirán, y el arte
los demás españoles capitanes.
Vayan por esta banda arcabuceros,
por aquella, caballos y piqueros.
La Infantería italiana vaya
cercando en torno el Tiber, un ala hecha,
guarde el bagaje y munición, no haya
desorden, que en la guerra esto aprovecha.
Esté el contrario en su lugar a raya,
y si huyere, viendo que lo estrecha
nuestra gente, dará en la infantería,
si se escapare, dé en la piquería.
Soldados valerosos, ya es venida
la ocasión que tenéis tan deseada,
la diligencia sea apercibida
de vos, y la pereza desechada,
la victoria tenéis tan conocida
que esta noche me ha sido revelada
del piadoso y favorable hado,
que plácido en mi ayuda se ha mostrado.
DON FERNANDO
¿De qué sirven más arengas
dinos, general Borbón?
Que tengo a gran sinrazón
que así suspensos nos tengas.
Habían de estar ya en tierra
los muros, y los soldados
de los despojos cargados,
cuando das leyes de guerra.
El orden que nos has dado
todo el campo seguiremos,
mas solamente queremos
que hagamos lo acordado,
BORBÓN
En ese mesmo deseo
estoy, mas para un momento,
que un gran alboroto siento
y el campo alterado veo.
GUARDA
Gran Borbón, haciendo vela
en este cuarto presente,
en medio de nuestra gente
prendí aquesta centinela.
Dice a voces que es romano,
y pues es nuestro enemigo
el mismo pide el castigo,
no se lo niegue tu mano.
BORBÓN
Romano, di, ¿a qué veniste
de tu Roma, a mi real?
¿Que es tu desiño final
y la causa a que saliste?
Si no me lo dices luego
de modo que satisfagas,
yo te haré que lo hagas,
poniéndote en vivo fuego.
No tienes razón que dar
si no decir quien te envía,
si vienes en compañía,
o si sólo, a este lugar.
Y asildo, porque si ordena
hacer lo que Mucio obró,
cuando la muerte le dio
al contador de Porsena.
ROMANO
Señor, ¿qué quieres que diga?
Yo soy espía, y salí
de Roma, yo vine aquí
a espiar quien nos fatiga,
y habiendo considerado
todo tu campo dispuesto,
volvía avisarlo presto,
y atájome el crudo hado.
BORBÓN
¡Eso no me satisface!
Con alguna maldad vienes.
ROMANO
¿Aquesto por maldad tienes?
¿Esto en guerra no se hace?
¿Cuando faltarán espías
del un bando al otro puestas?
BORBÓN
No te pido estas repuestas,
sino solo ¿á qué venías?
ROMANO
Ya te he respondido, y digo
que te venía a espiar,
y a si te pudiera dar
con esta mano el castigo.
Quieres saber más de mí,
no tengo más que decirte,
y así puedes persuadirte
que a poder lo hiciera así.
BORBÓN
Con tan extraña osadía
te has atrevido a hablarme.
ROMANO
Mas pensaba adelantarme
si fuera la suerte mía.
BORBÓN
Sus, colgado do aquel muro
pague sus intentos vanos.
ROMANO
No espantan a los romanos
muertes, ni castigo duro.
AVENDAÑO
Esa braveza de Roma,
ese despreciar la muerte,
ese hablar de esa suerte
tú verás cómo se doma.
No permitas, gran Borbón,
tratarlo de aqueste modo.
Que no es bien que un campo todo
dé muerte a un hombre en prisión.
Deja ir libre ese romano,
diga su muerte vecina
que una sola golondrina
no suele hacer verano,
otra gloria, otro renombre
tu gran valor nos promete,
digan que un nuestro acomete
un capón, y no un capón a un hombre.
BORBÓN
Dalde libertad, y vaya
de nuevas de nuestra ida.
ROMANO
Roma aguarda apercibida,
que temor no la desmaya.
BORBÓN
Dad principio al crudo estrago,
toca al arma presto presto.
Guarde cada cual su puesto.
Santiago, Santiago.
Este muro levantado
por esta escala entraré,
y luego que en él esté
el fuerte tengo ganado.
Poca defensa hay aquí,
arriba, arriba, Borbón,
No te falte el corazón.
¡Muerto soy, triste de mí!
AVENDAÑO
Anda, Escalona, llevemos
a la tienda ese pillaje.
No aguardes cargar bagaje,
porque luego nos tornemos.
ESCALONA
Echa por este camino,
atajaremos gran parte.
AVENDAÑO
Éste al gran furor de Marte
dio el espíritu mezquino.
ESCALONA
Paréceme que es Borbón
aquel que allí vemos muerto.
ÁVENDAÑO
Él es; no es otro por cierto,
que acabó con su intención.
Por ser nuestro capitán
llevémoslo a nuestra tienda,
y que es muerto no se entienda.
ESCALONA
Cárgate ese ganapán.
Echémoslo de aquí abajo,
dalo al diablo que pesa,
por cierto que es buena presa
para tan grande trabajo.
AVENDAÑO
No es razón que lo dejemos,
que en muerte no es bien vengarnos.
ESCALONA
Ni aún de un muerto es bien cargarnos
pues hay río en que lo echemos.
CORNELIA
¡Ay mísera caída,
ay dio postrimero
del valor alto de la sacra Roma,
ay gente enfurecida,
ay hombre de dinero,
que así os consume el alma su carcoma!
Hoy se sujeta y doma
la ciudad que ha rendido
cuanto mira el sol puro,
hoy sufre asalto duro,
y hoy será cuando puede destruido.
¡Ay dulce patria amada
de Dios, para su Iglesia diputada!
Hijas de mis entrañas,
regalo y gloria mía,
¿En tan estrecho paso qué haremos?
Vamos a las montañas,
quizá hallaremos vio
como del fiero incendio nos libremos.
En las manos nos vemos
de la enemiga gente,
las haciendas quitadas,
las casas abrasadas,
sujetas al furor de su ira ardiente
a riesgo que perdamos
con la hacienda el nombre que estimamos.
JULIA
Señora, la crueza
del bárbaro enemigo
que con airada y rigurosa mano
usando su fiereza
nos quita el patrio abrigo,
asolando el valor y ser romano,
cuando con su inhumano
furor, haya igualado
el Capitolio al suelo,
su fuerza, ni mi duelo,
harán mover mi virginal cuidado,
ni con infamia oscura
podrán amancillar su hermosura.
CAMILA
Cuándo puesta en sus brazos
quisieron con violencia
sobrepujar mi femenil sujeto,
seré hecha pedazos
con firme resistencia,
primero que venir en tal decreto.
Mas si en tan duro aprieto
fuere más poderosa
su fuerza que la mía,
el cuerpo se rendía,
no el alma, que en aquesta trabajosa
lucha, estará constante,
teniendo siempre el casto honor delante,
CORNELIA
Ése sólo recelo
hijas, me congojaba.
Mas ahora que veo vuestra firmeza
no temo el triste duelo,
ni el fin que me llamaba,
con ver que no se pierde la nobleza.
JULIA
¡Ay tristes! ¿Qué fiereza
de hombres, es aquesta?
CAMILA
Cielo justo, tu ayuda
en este paso acuda.
CORNELIA
Hijas, ánimo aquí, la hora es esta,
ya enemigos vemos
donde del valor nuestro ejemplo demos.
AVENDAÑO
Anda, Escalona, apresuro
el paso, ¿vienes durmiendo?
Voto a tal que no te entiendo,
¿Tal vas en tal coyuntura?
Ponte alas a los pies,
y a las manos dos escarpias,
anda, hagámonos harpías,
pues tan buena ocasión es.
ESCALONA
Por el dador de la vida
que es buen pillaje el que veo.
AVENDAÑO
Bueno Escalona, no creo
que es mala nuestra venida.
Arremete presto a asillas,
no vengan otros soldados,
y a la parte acodiciados
hayamos de repartillas.
Hermosas damas romanas,
pues fortuna os ha traído
a tal estado y partido,
pareciendo más que humanas,
permitid ir con nosotros,
adonde seréis guardadas
servidas y regaladas,
antes que os asalten otros.
Y tened seguro aquí
que lo que toca a guardaros
podéis, señoras, flores
deste soldado, y de mí.
No usaremos del furor
y libertad de la guerra,
que en nuestros pechos se encierra
la piedad, y no el rigor.
CORNELIA
Soldados, yo he creído
que el cielo oyó nuestro llanto,
pues en tan fiero quebranto
nos ha a vosotros traído.
Y habiendo de ir tres matronas
en las cadenas esquivas,
libertad es ir captivas
sirviendo tales personas.
Sola una cosa os demando
con lágrimas destos ojos,
que estas de que hacéis despojos
miréis, su honor conservando,
porque su rescate dellas
será tal cual lo veréis,
y sin esto subiréis
vuestro nombre a las estrellas.
ESCALONA
Señora, yo doy seguro,
por la ley de buen soldado,
que sea su honor guardado,
y a Dios lo prometo y juro.
CORNELIA
Eso alivio el mal que siento,
y es parte de consolarme
del yugo a que veo llevarme.
AVENDAÑO
No lo será más contento.
Aguarda, Escalona, tente,
ten la espada apercebida
que por ésta vía seguida
oigo gran tropel de gente.
Dos alemanes cargados
vienen, o fieros violentos,
con casullas, y ornamentos
de los templos consagrados.
ESCALONA
Ponte en aqueste paraje.
Pese a tal con los ladrones,
dennos en pocas razones
los pellejos y el pillaje.
Estate quedo, Avendaño,
déjalos, lleguen do estás;
pondrémoslos que jamás
en iglesias hagan daño.
ALEMÁN
Cárgate bien, compañero,
no te detengas, ni tardes,
porque los despojos guardes
que llevas del saco lloro.
Los españoles no vengan
que si vienen, ten por cierto
que tú sin ropa, y yo muerto
quedamos, que así se vengan.
AVENDAÑO
A ellos, ea, Escalona,
mueran entrambos a dos.
ESCALONA
Éste ya es mío, por Dios.
AVENDAÑO
Pues estotro no blasona
huertos están, ¿qué haremos?
ESCALONA
Qué, no detenernos punto,
y ese lío todo junto
con lo demás nos llevemos.
AVENDAÑO
¿Qué haces, a qué aguardamos?
¿No oyes a don Fernando
que su gente retirando
viene hacia donde estamos?
Sígueme por esta parte,
que si llega, es camarada,
y pedirá le sea dada
desta nuestra presa parte.
ESCALONA
Enviarelo yo a la horca
de donde lleve despojos,
questos al ver de los ojos
los llevará sí se ahorca.
AVENDAÑO
Estorbemos pesadumbre.
ESCALONA
Calla, que es ese un figón,
Bergamasco, gran poltrón
que lo baja su costumbre.
AVENDAÑO
Este camino tornemos
que es más cerca, y más seguido,
y el robo que hemos habido
entre los dos lo carguemos.
Y, señoras, caminando
poco a poco por aquí
podremos llegar allí,
do no llegue don Fernando.
DON FERNANDO
Extraño ha sido el riguroso estrago
que en Roma habemos hecho con victoria,
dándole el justo y merecido pago
a su loca y altiva vanagloria.
Lástima daba ver el rojo lago
que por las calles iba, cuya historia
Roma celebrará en eterno llanto,
y a España ensalzará en divino canto.
Atambor, toca a recoger la gente,
que va del día faltando la luz pura,
cose ya la crueldad, y saña ardiente,
y de Roma la extrema desventura.
A Borbón demos, general valiente,
con tierno sentimiento sepultura;
yo lo voy a buscar; tú echa bando
que en orden vengan al real marchando.