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| Juan Cortés de Tolosa El desgraciado IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Texto
1 I | hallava un escudilla de sopas abahadas, tan buena como la que se 2 III| le arrojó por una cuesta abajo, y, caminando luego a donde 3 II | que quando uno viene dexa abierta la puerta para que entre 4 II | causa de que llevasse dos ábitos que eran su ajuar. Dixéronle 5 I | que no buscasse por dónde abonar su elección, imaginándole 6 I | ellos se amava lo que más se aborrece y se aborrecía lo que más 7 II | la ciudad. ~Y con esto, abraçándole, fue a dar parte a su muger, 8 II | don Eugenio, el qual le abraçó sintiendo muchíssimo sus 9 I | que él propio ha padecido. Abramos, pues, el ojo, que si es 10 III| a ello, vio que su hijo abría el calaboço, con una llave 11 III| huyr de quien aborrecía, se abscondió unos días, al cabo de los 12 II | sucedió ansí. Diole dineros en abundancia mandándole se bolviesse 13 I | supuesto que, en la que era tan abundante, una boca más poco hazía 14 | acá 15 I | Dios nos defienda! Nunca se acaba una dellas, porque cada 16 II | que lentamente la fuesse acabando. Mas sucedióle el sueño 17 III| días que estava citado y se acabava el término. ~Admiráronse 18 III| con don Fadrique. Entonces acabó de concebirlos de todo punto. ~ 19 I | lo estorvasse un grave accidente de un tavardillo, de que 20 I | que quando en semejantes accidentes se desvaría, aunque es sin 21 I | escuela de gramática, donde, acepillando el preceptor della lo bronco 22 III| Gregorio y, poniendo mano a su acero, se fue para él, no para 23 III| Llegados que fueron a ella, acertaron a aposentarse en la misma 24 I | tanto que era como tener acicate en ella. Ésta tenía el primer 25 III| embarcarse para Roma, donde, acomodándose con algún Cardenal, pensava 26 III| si el alcayde baxava, era acompañado de su muger, y de la misma 27 II | Por lo menos aora, ¿no nos acompañan dozientos reales? Pues, ¡ 28 I | obligaciones de sus amos. Acompañavan a este moço nobles respetos, 29 II | Eugenio los dos quisieron, le acompañó. Y fueron muy bien recebidos, 30 II | vio criado que a su amo aconsejasse en contra a su gusto, aun 31 II | de mi passión para que me aconsejasses, sino para que me diesses 32 II | Parece ser que doña Ynés aconsejava a su ama más con passión 33 I | voluntad, cosa que raras vezes acontece, que, como sea común en 34 II | entonces:~-¿ Traça es? Pues, acordaos si, viniendo de Salamanca 35 III| poner allá los pies, que se acordasse del aloxa que una siesta 36 II | animales que he dicho le acosassen, fue fuerça yr huyendo dellos 37 II | a quien tanto la fortuna acossa, tan solo que no tiene otro 38 III| confirmó lo que temía, acudiendo con este remedio. ~Parece 39 I | si él enfermara, ¿quién acudiera tan de veras a dolencia 40 III| dicho a don Fadrique que acudiesse allá a menudo, él lo hizo 41 III| donde sirviessen la casa y acudiessen a su quotidiano menester, 42 I | al cuydado con que a esto acudió y a que, quando venía de 43 II | satisfecho de lo bien que acudiría a él, lo hazía segunda vez, 44 III| dixo cosa tan fuera de acuerdo, y que, preguntándola cómo 45 I | o malo de que se habla. ~Acuérdome aora que, passeándome un 46 II | campo sin gente y averse adelantado el moço de mulas al lugar. 47 II | execución sus intentos. Y adelantándose doña Ynés, buscó ocasión 48 I | que ser. Causó pues tanta admiración a los executores de diezmo 49 III| se acabava el término. ~Admiráronse todos, porque parecía cosa 50 II | fuera un ángel, no viniera a admitir su amor, porque ni decendía 51 III| en que vays con nosotros. Admito esta traça como el tan necessitado 52 II | de los hombres y a esto adornassen todas las habilidades y 53 I | voluntad, porque, como sola, no adornava y ofendía tanto que era 54 III| que hasta entonces avía adquirido, si ya no era que en los 55 I | quedava gusto para bolver a adquirir otra, mas llévansele de 56 III| me consideráys culpado, y advertid que la defensa es natural. 57 III| en la mano como Serrano advirtió por estar a sus espaldas 58 I | servían en lo ella, más por la afable condición de sus dueños 59 I | de burlas; que, aunque la afición que a don Fadrique tenía 60 I | todas son mentira, y que afirma esta verdad quien tiene 61 I | Orestes, porque los dos afirmavan llamarse Pílades, ofreciéndose 62 I | para sí: por una parte la aflixe considerar quien es, lo 63 II | sido (y en esto era muy afortunado, pero muy desgraciado en 64 III| cautivos, que se tuviessen por afortunados en serlo del alcayde, porque 65 III| os quise forçar, cosa tan agena de mí y que por el pensamiento 66 I | traydor dos alevosos», que, si agonizar por la hazienda del que 67 I | bienes quando sin granar se agostan! ~Estando en este desconsuelo, 68 I | lo hizieron por él. Y tan agradable era para todos que los criados 69 II | que se la negociava, si la agradecía el favor, con tal que fuesse 70 III| avía faltado. ~Él respondió agradeciéndola lo que alegava de veras 71 III| sed, sintiendo ruydo de agua, saltó dellas y, lamiendo 72 II | trocaron las capas y que le aguardasse en la parte donde le mataron, 73 I | viniesse, que era el que aguardava, no le dexasse de la mano 74 III| hallé que traía veneno. No aguardé entonces más lances, ni 75 I | sentido otro compañero, le aguardó una noche, por no atreverse 76 III| dexó caer en él, adonde las aguas, en lugar de chupalle la 77 III| necios, pues antes que se ahogassen tuvieron lugar para conocerlo. ~ ~ 78 III| que por no saber nadar se ahogava, se dexó caer en él, adonde 79 II | por su muerte se avía de alborotar la ciudad, determinó, supuesto 80 I | Éste, según parece, se avía alçado con el ama de casa, muger 81 III| les diesse libertad, que, alcançada, haría todo lo que de su 82 III| el huésped a una sala y alcova grande que junto a la de 83 III| No basta averme muerto alevosamente a mi hermano, sino querer 84 I | bien que «a un traydor dos alevosos», que, si agonizar por la 85 I | huviessen curado y que el algibista prometía en breve la sanidad, 86 | algunas 87 | alguno 88 III| su causa, los demás. Yva alicionando al hijo y doña Ángela a 89 III| que se ama no da algunos alimentos de algún favorzillo; y por 90 III| pues tuvo traça como le aliviassen las prisiones y le embió 91 III| una siesta en un vidro de aloja que se le antojó y, al dársele, 92 II | hombre que está en aquel alto es el que mató a mi amigo 93 III| dixo Ovidio: ¿Quieres ser amado? Pues, ¡ama! Dolía Ángela, 94 III| resistió a aquella apassionada amante quien era y lo que valía 95 III| maestros no los enseñavan a amar, que esso de cosecha natural 96 II | menester (cosa común en los amartelados); entre lo qual, haziendo 97 I | el primer lugar entre las amas y no el segundo en su mocedad 98 III| desenfadasse? ¿Y cómo, si tanto me amávades, me pusistes en contingencia 99 II | la ciudad generalmente le amavan, más que de la justicia 100 III| quando baxava ella. Y como amenazas ni dádivas no pudiessen 101 III| dezís, fue para que lo que amenazava os sucediesse, sino para 102 II | mucho mejor lo haría por una amiga. ~Ella le replicó diziendo 103 I | las vidas de dos grandes amigos, llamado el uno don Eugenio 104 III| que hasta los elementos amparan al agradecido. ~Al fin dieron 105 II | a caça dellos. Éstos le ampararon y vestieron dándole cada 106 I | en el monasterio de santa Ana, por ser devota dél y della. 107 II | suerte que la avía hecho, añadiendo sólo a ella que se lo mandó 108 III| hará a un marido? Necio anda el que a fuerça de sus dineros 109 I | lo que dello resulta en andar en lenguas de la propiedad 110 II | hallar unos hombres que andavan a caça dellos. Éstos le 111 I | vieja y enferma una cosa anexa a la senectud, limpia por 112 III| No le faltó a este Medoro Angélica que las curasse, mas faltóla 113 III| una que no pudo, muchas Angélicas que le curaron las heridas, 114 II | como una manada de los animales que he dicho le acosassen, 115 I | voluntad de hazerlo, se animaran en albricias del valor que 116 III| mocetonaço tan rezio y del ánimo que él sabía, puso mano 117 II | para que conociesse como anteponía su amor a la muerte de un 118 I | boticario: el uno, que recetó un antídoto tan importante para su salud 119 III| quanto porque caían sobre las antiguas que con verle en Barcelona 120 II | en carnes en unos enzinos apartados una legua del lugar. Saliéronse 121 III| diablo. Entró dentro y, apartando aparte a don Fadrique, le 122 II | pudiendo, por este camino lo apartas de ti. Jamás se vio criado 123 III| Entró dentro y, apartando aparte a don Fadrique, le dixo: ~-¡ 124 I | mugeres, pues, créanme los apassionados, que todo es mentira o que 125 III| adonde don Gregorio se avía apeado, cogió lo primero el criado 126 III| confió de vos su casa? ~Apeóse don Gregorio y, poniendo 127 I | descuydos de aquella edad aplicava el maestro la medicina a 128 III| fueron a ella, acertaron a aposentarse en la misma posada que don 129 III| empeçóla a buscar por el aposento, la qual no pareció. ~Llevaron 130 III| aunque forçada, en queriendo apremiarme a lo que dezis, diré que 131 III| natural se tiene, ellos lo aprendían tan bien que cada día yvan 132 III| hermana para que los dos aprendiessen a leer, y por aquel camino 133 I | tenía. ~Sucedió, pues, que, aprestadas todas las cosas para llevar 134 I | recomendacion donde quiera que yva. ~Aprestado, pues, el ajuar de los escolares, 135 I | él se le podía seguir. ~Aprestáronse para la partida destos dos 136 I | este cavallero avía cobrado apretada amistad con un hijo de un 137 II | otro remedio más válido que apretar al criado para que dixesse 138 I | quál destos dos preceptos apretava más, perdonar al enemigo 139 II | que venía huydo, donde le aprisionaron hasta que diesse cuenta 140 I | dándole ocasión para que aprovechasse el tiempo, más para paga 141 II | acaso la matava ¿qué la aprovechavan a ella los fiadores si no 142 III| tú? ~- Yo, señor, no lo apruevo, antes diera por no averlo 143 I | avisasse viniesse, vista aquélla, porque importava a los 144 | aquello 145 III| mía ¿para qué es buena? ~- Ara, Serrano, yo te perdono 146 I | ella. ~Crecieron estos dos arbolillos y fueron llevados al escuela 147 II | amores, procurava con sus ardides guardar la vida de su señora. ~ 148 III| los de los peregrinos para Argel, porque, como tuviessen 149 III| necessidad una de las bolsas del argón en que hallaron cien escudos. 150 I | para Salamanca, hecho un Argos de ojos, porque se llevava 151 I | no estudia un hombre las armas? Pues, para defensa della 152 III| hechó la llave, subiéndose arriba más celoso que con cuydado 153 III| quitándole la hoja, le arrojó por una cuesta abajo, y, 154 III| parecía cosa obrada por arte del diablo. Entró dentro 155 III| puñalada bastante para no asegundar. ~Serrano, que cerca se 156 III| donde. ~Todo lo qual passó asida ella de sus braços. A cuyo 157 II | bolvieron con él llevándole asido, porque ansí se les encargó, 158 I | qué horas ha de hazer el assalto, y todas son cómodas para 159 III| levantando a su hijo del assiento en que estava, se sentó 160 II | escusado. Dieron parte al assistente, el qual fue luego a la 161 II | Trataron allí los dos de atajar mal tan grave y no hallaron 162 II | de la muerte de su hijo y atormentado con pleytos, murieron él 163 III| un escudero que de años atrás servía en casa. ~Llegados 164 I | aguardó una noche, por no atreverse a sacarle al campo, y le 165 III| que sin su voluntad no se atrevían los deudos que en Xerez 166 I | de sus padres, no se avía atrevido antes a tratárselo. Fuera 167 I | de casa, que, como no se atreviesse a dezirlas nada, le embió 168 III| lo quiso entender ansí, atribuyendo la yda a querer embiar por 169 I | hazer por don Fadrique le aumentavan la vida, dándole ocasión 170 II | padres del difunto, los aumentó el dolor, porque se les 171 II | presente salió a los ojos y, en ausentándose de los circunstantes, a 172 III| hizo, porque de miedo no os ausentássedes de casa. Luego, si proceder 173 I | melancolías como el que se ausentava de la cosa más amada que 174 II | puede ser que, medroso, se ausente. ~- No hará - dixo ella -, 175 II | común y el entendimiento no aventajado; y que no podía dexar de 176 II | calidad, si el cielo le aventajó a todos ellos. Yo no soy 177 III| servicio estava presto a aventurar su vida y aun a quitarla 178 II | su amo y en lo que no se aventurasse su vida, pues por ella sólo 179 III| desde allí se hiziessen las averiguaciones. Luego que don Gregorio 180 III| consideró lo que en Xerez avía averiguado y como los circunstantes, 181 III| vos no lo soys suyo, por averla sus padres forçado quando 182 II | y le prendió, tanto por averle hallado con su capa, quanto 183 III| apruevo, antes diera por no averlo dicho un dedo. ~- Pues dos 184 III| os encomendó? ¿No basta averme muerto alevosamente a mi 185 III| plática que todos. Quiero avérmelas con la christiana - y levantando 186 I | la descubrió la causa de avérselo dicho, haziéndola participe 187 III| supuesto que no sabíamos avíades de venir. Y si hallaredes 188 I | consuelo que sus infortunios avian menester. ~Serrano cobró 189 II | ocasión para salir fuera, aviéndole embiado a dezir con Serrano 190 I | en cuya conformidad le avisasse viniesse, vista aquélla, 191 I | que esta señora passava (¿avrá alguno que no aya experimentado 192 III| que hasta entonces no se avría oýdo dezir de tan gran amor 193 III| apretadamente, de su muger. ¡Aý darás rayo! Esclavos tan 194 I | passava (¿avrá alguno que no aya experimentado algo de su 195 III| con vos quando libertad ayáys y, si quererla tenéys, no 196 III| el criado que le avía de ayudar y, quitándole la hoja, le 197 II | donzella la respondió que la ayudaría en todo aquello que no fuesse 198 III| Xerez no tenía yo quien me ayudasse, por ser los más cavalleros 199 III| en el cielo por medio del baptismo, haziendo entonces esta 200 III| intento de venirse a España y, baptizados, casarse: en lo qual vinieron 201 III| marido os encomendó? ¿No basta averme muerto alevosamente 202 III| huviesse tenido efecto, bastava para manchalle su honor: 203 III| hazer. Alçó el padre el bastón que en la mano tenía para 204 III| la christiana, que avía baxado a consolalla y dezilla que 205 III| juntos se metieron en un baxel con intento de venirse a 206 III| Tánger por ser aquellos baxeles del alcayde, y, como don 207 III| respondió que aquellos dos bellacos le avían robado su muger 208 III| esté agradecido a tan gran beneficio, y cómo lo estuviera si 209 III| alcaydesa avía recebido muchos beneficios y que no era paga a ellos 210 II | agradecido en recebir cierta ropa blanca que le avía hecho, que no 211 III| tormentos - y, hablándole con blandura, le dixo - : ¿No os he ofrecido 212 II | pensava dar a su muger un bocado que lentamente la fuesse 213 III| esta necessidad una de las bolsas del argón en que hallaron 214 II | supuesto que ya estava hecho, bolverse a la misma casa y dar parte 215 II | ella los fiadores si no la bolvían a la vida? ~ -¿ Y qué pensáys 216 I | pierna; causa de que le bolviessen a Salamanca, sentido no 217 II | sabemos, y ella no más que bonita. ~La donzella la respondió 218 I | acepillando el preceptor della lo bronco que a todos nos es común, 219 II | menos hasta que mi señor buelva, que ansí me lo dixo él. ~- 220 II | ésse digo.~- Pues, aora buelvo a dezir que son palabras 221 I | donde viene a parar todo lo bueno o malo de que se habla. ~ 222 I | fingidamente propuso de burlas; que, aunque la afición 223 III| valor con que don Fadrique burlava dello y, por su causa, los 224 II | que, como los que en su busca venían no le hallassen, 225 I | ofendido, porque él avía buscado traça cómo dezirla antes 226 I | mugeres que lo conocemos y las buscamos, que en ellas es donde viene 227 II | tardó aquella noche fue en buscarle, a quien dixo cómo avía 228 III| no sea por lo menos por buscarme yo por donde. ~Todo lo qual 229 II | viesse que no era él quien buscavan. ~Vinieron los dos por diferente 230 I | cada hora tiene los quartos cabales, y entonces se conoce quien 231 II | unos hombres que andavan a caça dellos. Éstos le ampararon 232 III| en el alma, quanto porque caían sobre las antiguas que con 233 III| ellos, y por esto está más caliente la sangre y porque no espera 234 I | pan, que, según el gran calor, ya estava digerido, dando 235 III| por una cuesta abajo, y, caminando luego a donde su amo en 236 II | haziendo sus diligencias y caminava en ellas con alguna claridad, 237 III| su intento no tenía que cansarse en camino tan largo, que 238 III| donzella. ~Doña Ynés se cansó de solicitarle a él, que 239 II | como dixo que trocaron las capas y que le aguardasse en la 240 I | que si es verdad que las çarças prenden, no lo hazen por 241 II | la voluntad con dádivas y caricias. Señor don Pedro, sea o 242 II | más con passión que con caridad por averse enamorado muy 243 II | Francisco no me muestra el cariño que solía, novedad para 244 I | Valladolid, hallé, junto al Carmen, sentada una muchacha con 245 I | sereno, y se le lucía al carnero, porque salió siempre resfriado. 246 II | avía salido y, visto su caro amigo difunto, ¡quál fuesse 247 I | de las tripas, partió de carrera a una placetilla que detrás 248 I | desgraciado por el camino carretero, sino por el tan extraordinario 249 III| pues, a trueco de verse casados con los christianos, dixeron 250 II | del negocio se entendió y, casándose don Pedro con doña Ysabel, 251 III| esto porque sabía que se casaría con ella su hijo), que lo 252 III| fuesse entonces rica, la casaron, según ella alegava, contra 253 I | entrar, quando con ella se casasse, con algún desamor nacido 254 I | pues eran todos unos, la casassen con don Eugenio. Que se 255 II | fuerça yr huyendo dellos casi un quarto de legua, al cabo 256 I | pedía el uno fuesse él el castigado porque su amigo quedasse 257 II | homicida, fue no para hazelle castigar por ello, antes para que 258 II | pues, que a uno de los dos catedráticos de prima de leyes, grande 259 I | Eugenio a tiempo que pudo causarle la muerte, porque, como 260 I | será? No tener más que ser. Causó pues tanta admiración a 261 III| que no pudiesse escapar de cautiverio, quería vender cara la libertad 262 III| escaparon los quatro y fue cautivo él en que yva el desgraciado. 263 III| suerte quiso que fuessen cautivos, que se tuviessen por afortunados 264 III| ayudasse, por ser los más cavalleros parientes de don Gregorio. 265 I | en particular, de aver caýdo en casa donde con efecto 266 III| tropeçó con un chapín mio y, cayendo en él, quebró el vidro y 267 III| en una quadra obscura y cayesse y se quebrasse, lamió una 268 III| causa para ello ni amor para celalle, antes para escusarse con 269 III| quien ella dezía estava celosa no porque huviesse causa 270 III| llave, subiéndose arriba más celoso que con cuydado de enmendar 271 I | sentada una muchacha con una cesta de guindas garrafales en 272 III| Lucar para Barcelona en una chalupa, que acaso estava detenida 273 III| adonde las aguas, en lugar de chupalle la sangre, le dieron las 274 II | mató a mi amigo o yo vengo ciego. ~- Mírelo bien vuessa merced - 275 I | prueva en que todos quedaron ciegos y doña Isabel pobre y ciega: 276 III| del argón en que hallaron cien escudos. Con los quales 277 III| qual avía días que estava citado y se acabava el término. ~ 278 I | concertado en una noche clara y serena más para una desdicha 279 II | caminava en ellas con alguna claridad, porque como dixo que trocaron 280 I | que este cavallero avía cobrado apretada amistad con un 281 II | dineros, no huvo de que cobrarlos, porque en diez y seys meses 282 I | avian menester. ~Serrano cobró salud y fue enfermero de 283 II | con él y entrándole en un coche le llevaron a Madrid sin 284 I | mulas, porque no le avía de coger la noche en la ciudad. Él 285 III| tiempo ya su muger avía cogido a don Fadrique para que 286 I | legua cayó con él la mula y, cogiéndole debaxo, le rompió una pierna; 287 I | prolija, pues otro si él no le cogiera en braços para hazerle la 288 III| criado de quien se fiava, le cogiessen y se enterassen de la verdad, 289 III| sucesso presente se podía colegir, porque qualquiera que huviesse 290 II | el mes; causa de que él combidasse con su muger, tanto porque 291 I | Pues, ¿por qué te las comes aora? ~-Señor, porque me 292 I | inescusables?), antes se comía un pan con mucha curiosidad 293 I | Díxome que porque se las avía comido. Y respondila yo: ~-Pues, ¿ 294 I | garrafales en el braço y a una comiéndoselas y llorando. Lleguéme a ella 295 I | ocasionada que para amores cómoda. Con esto se partió don 296 I | el assalto, y todas son cómodas para ello, pues nadie se 297 II | a supeditado, mas de dos compañeros unánimes y en todo conformes. 298 III| don Fadrique, llevaréys compañía, porque a la misma parte 299 I | desliciado desta vida, le huviera comprado a peso de oro por lo que 300 I | pues de la carta le ha concebido? Y aquí entra bien que « 301 III| Fadrique. Entonces acabó de concebirlos de todo punto. ~Ansí que 302 I | después hizieron el trueco concertado en una noche clara y serena 303 III| creyera aver sido verdad y que concertaron verse allí: ~- De manera 304 III| dezirla nada desto para que concertásemos los dos, supuesto que no 305 III| porque vos misma os avéys condenado diziendo que los mejores 306 III| traça, porque no se avía de condenar a sí propia, ni dalle a 307 III| si juntos los dos me he confessado por vuestra muger aunque 308 III| tornasse con Serrano, a quien confessava dever la vida, contento 309 I | darla traça como esto se conficionasse. Y, para ver si sus sospechas 310 III| aora matar la honra a quien confió de vos su casa? ~Apeóse 311 III| dixo: ~-¡ A, traydor!, aquí confirmo aver sido verdad que intentastes 312 III| conocer la repentina muerte, confirmó lo que temía, acudiendo 313 II | persona, sino que procedía conforme a un hombre de sus partes: 314 II | compañeros unánimes y en todo conformes. Y Serrano era todo lo que 315 I | ello diesse traça, en cuya conformidad le avisasse viniesse, vista 316 I | Estando, pues, en esta confusión, empeçó la enferma a desvariar 317 III| inquietud, y la dio mucha, que, conocer la repentina muerte, confirmó 318 III| ahogassen tuvieron lugar para conocerlo. ~ ~ 319 III| muerto tal cavallero, ni le conocí, ni sé lo que vuessa merced 320 I | los de todos los que le conocían: los de la casa de don Eugenio 321 III| En cuya pérdida huvo una conocida ganancia, que fue hallarse 322 II | todos, y fue don Fadrique conocido de un religioso, pariente 323 I | desde que en el escuela se conocieron, donde, excediendo del límite 324 II | él que todos los que le conociessen antes le embidiassen que 325 III| como lo digo entonces no lo conocistes, fue por mostraros siempre 326 III| que dezis, diré que no os conozco. ¿Qué testigos traéys vos 327 I | vence», porque si contra sí conquista lo que se quitó, assí muera 328 III| forçada. ~Respondióla que para conseguir su intento no tenía que 329 II | aun quando él le pidiesse consejo. Dízesme que es don Fadrique 330 III| nacido y que su sangre no consentía trayciones, y que lo era 331 I | procurava dissimularla, no lo consentían los ojos que, como criados 332 III| mi vida de muger de tanta consideración y creí que no mostrava mi 333 II | tantos infortunios avía considerado, le dixo: ~- Señor, juro 334 I | podía seguir della, por considerarle en estremo desgraciado. 335 III| estoy inocente en lo que me consideráys culpado, y advertid que 336 III| con gusto? ~Don Gregorio consideró lo que en Xerez avía averiguado 337 III| christiana, que avía baxado a consolalla y dezilla que procurarla 338 I | sentimiento de su infortunio, consolándole de todo y ofreciéndole llevar 339 II | ponellos también su ama; mas consolávala que, si avía de ser ella 340 III| los tiranos halla piedad. Consolóse algún tanto, prometiéndose, 341 I | Fuera de que, a él no le constava la voluntad della para con 342 II | galán en su casa), para cuya consumada ganancia pensava dar a su 343 III| intento dava ya por acto consumado, y él lo traxesse una siesta 344 II | verdad que me lo estáys contando. ~Es a saber que este difunto 345 II | pusiesse y, venido al lugar, contasse en él lo sucedido, para 346 III| tenerla por aquel camino contenta, para que resistiesse las 347 II | doña Ysabel, quedaron ellos contentos, muchos pagados y los difuntos 348 I | requisito del amor ver de contino la cosa amada. ~Y ansí, 349 II | passaron, cómo su señora se lo contó a ella, y que para que conociesse 350 II | Mentira? - repitió, y contóla entonces la muerte de don 351 III| ni dádivas no pudiessen contrastar sus voluntades, dixo él 352 II | no peligrasse en tierra copiosa de lobos, embiaron con un 353 I | me saben bien.~Pienso que corre ansí en materia de mugeres, 354 II | infamársela el que se la avía de corregir, que esso era como prender 355 III| ángel». ¿Por qué no avía de corresponderla con muchas necedades? ¿Por 356 III| las dádivas y promessas corrían parejas con el valor con 357 II | fue tal que ella bolvió corrida. ~- Pues ¿qué te dixo?~- 358 II | fuerça partirse para la Corte, donde tenía por cierto 359 II | haver pecado sabiendo dél su cortesía y buenos respectos; para 360 III| enseñavan a amar, que esso de cosecha natural se tiene, ellos 361 III| que de guardar su vida a costa de la de don Fadrique: buscó 362 III| darás rayo! Esclavos tan costosos no se los dé a nadie ni 363 I | en cierta ciudad huviesse costumbre de sacrificar a los dioses 364 II | gatillo por hallar tan buena coyuntura como fue estar el campo 365 I | materia de mugeres, pues, créanme los apassionados, que todo 366 III| más me perdíades. ~- No creáys tal por dos razones: la 367 I | dexaron a los dos con ella. ~Crecieron estos dos arbolillos y fueron 368 I | padre de don Eugenio era, no creen en supersticiones, vino 369 III| fuéssedes. ~- Esso no he de creer, porque vos misma os avéys 370 II | lágrimas y el desconsuelo se creerá en dezir que era amigo! ¿ 371 III| de tanta consideración y creí que no mostrava mi amor 372 II | llevaron al monasterio, creyendo que venía huydo, donde le 373 III| hallara entonces juntos creyera aver sido verdad y que concertaron 374 II | fiarse en un ama que la crió que en el criado que la 375 II | allí buscasse con qué se cubriessen las carnes, y pues avían 376 II | Dios nos diessen con que cubrir las carnes, y que, pues 377 I | mucha curiosidad con un cuchillito de un estuche y después 378 III| una fiesta con ella sin cuello ni valona, con la tez, diré 379 I | oýdo, por dissimulada y cuerda que era, bolvió a repetir 380 III| padecían las lenguas. Y en tan cuerdo dolor, cayó Serrano en el 381 III| las que recibía él en el cuerpo se las davan a ella en el 382 III| en lo que me consideráys culpado, y advertid que la defensa 383 III| romeros, dixeron que yvan a cumplir un voto a Roma y que era 384 II | tal ocasión se ofrecía, no cupo de contento, prometiéndose 385 I | sentimiento y, como le huviessen curado y que el algibista prometía 386 I | suyos se encargassen de su curaduría y, pues eran todos unos, 387 III| muchas Angélicas que le curaron las heridas, que un buen 388 III| Medoro Angélica que las curasse, mas faltóla a ella libertad 389 I | faltarle quien a una le dolía y curava su mal. ¡Desgraciado hombre, 390 I | se comía un pan con mucha curiosidad con un cuchillito de un 391 I | donde su hijo tenía gusto de cursar, porque sabían que en hazer 392 I | tantas razones insigne, a cuyas puertas paren cada año las 393 III| ni el tiempo, que parece dádiva de necios, que a un mismo 394 III| condenar a sí propia, ni dalle a entender que su amor no 395 II | determinado, don Gregorio, dándolas lugar su ausencia a que 396 II | se dolió de nosotros y, dándonosle, dixo que el más diligente 397 III| apretadamente, de su muger. ¡Aý darás rayo! Esclavos tan costosos 398 III| verdad del hecho, intentó darme veneno en un poco de aloxa 399 III| después en mi mano quedava daros libertad, supuesto que era 400 III| aloja que se le antojó y, al dársele, tropeçasse en su chapín 401 I | aunque hombres, y más de la data que el padre de don Eugenio 402 I | él la mula y, cogiéndole debaxo, le rompió una pierna; causa 403 II | admitir su amor, porque ni decendía de traydores ni lo era, 404 I | sacrificar a los dioses la décima persona que entrasse en 405 I | era, bolvió a repetir con declarado sentimiento: ~-¿Muy malo? ¿ 406 III| diera por no averlo dicho un dedo. ~- Pues dos podrás dar 407 III| para ofenderle antes para defenderse. A cuyo ruydo subieron los 408 I | de su efecto?) ¡Dios nos defienda! Nunca se acaba una dellas, 409 III| entonces no seréys traydor ni degeneraréys de vuestros respetos, porque 410 III| que tampoco la tuve en el delito que me impuso, y que, preguntándola 411 | demasiado 412 III| venía en su pensamiento, depositarla en ella todas las prosperidades 413 III| en él, quebró el vidro y derramó el aloxa. Una perrilla que 414 I | ella se casasse, con algún desamor nacido de conocimiento de 415 II | diesse cuenta de sí. Él se desbautizava diziendo lo que a su amo 416 III| suelo, y, sin querer, vino a descargar el golpe en él y passóle 417 I | amo hasta que la muerte le descargó dél. Don Fadrique no era 418 II | dixo doña Gabriela. ~ - Descasarme, pues, como vos sabéys, 419 III| en el tiempo que vivistes descontenta, no echastes el ojo a hombre 420 III| la vida en una horca, os descoyuntarán a tormentos - y, hablándole 421 I | la hazienda del que tan descubiertamente se engaña fuera no más de 422 II | pues en ello no se les descubrían los amores que no sabía, 423 III| menudo, él lo hizo ansí, descubriendo en el valor con que resistió 424 III| de sus sospechas. Y como descubriesse el criado a quien Serrano 425 I | plazeres; tanto, que si a los descuydos de aquella edad aplicava 426 III| puerto, tuvieron fin las desdichas de don Fadrique, porque 427 III| otros. Quien primero se deseló fue doña Ángela, que aún 428 III| echastes el ojo a hombre que os desenfadasse? ¿Y cómo, si tanto me amávades, 429 II | la vida. Él fue más por desengañarla que por el temor puesto. 430 III| pérdida de la vida; y que se desengañasse, que no avía de hazer cosa 431 I | quedando con suficiente desengaño del mundo, quiso poner por 432 II | Fadrique, la qual estava desesperada de que en cosa que huviesse 433 II | de don Francisco lo vio, desesperado de que don Eugenio huviesse 434 II | se puso una toca que la desfiguró el rostro, de suerte que 435 III| aun en aquella fortuna, desgracia: como dentro de pocos días 436 II | y en ella se considerava desgraciadíssimo, pues sobra de quererle 437 II | vuessa merced uno de los desgraciados hombres que en mi vida he 438 II | vendiéndosele por muy fiel, el deshonor de su casa; y lo que se 439 III| particular de quien le quiso deshonrar, cuyo intento dava ya por 440 III| entonces públicamente se deshonrava, y si lo hizo fue por no 441 I | determinaron poner por execucion el designio de doña Isabel, de que sus 442 III| rasgados. ~Al fin, Serrano desistió de la acción que tenía a 443 I | el frenesí no la huviera desliciado desta vida, le huviera comprado 444 I | tenía una amistad que, si no deslustrava quien era, le traía en gran 445 II | cara de don Fadrique no desmereciessen nada, engendraron en doña 446 II | ladrones ni con cuydado de su desnudez, porque era verano. ~Apenas 447 II | pereciesse, que avía quedado desnudo como les dixo. Persuadiéronse 448 I | pendencia a don Eugenio. Despertó con la passión que a un 449 III| amigo: la qual, viéndose despreciada, le dixo: ~- Pícaro suzio, ¿ 450 III| diesse con que ordenarse y dessa suerte tornasse con Serrano, 451 III| vinieron por verse en la tan desseada libertad. ~Y como llegassen 452 I | voluntad en su primo por aver desseado hazerla muger de su amigo; 453 III| hijo), que lo que siempre desseó era dezirla quán suyo era 454 II | murieron, los pleytos les avían destruido, y el vínculo vino a un 455 II | destos amores que no le destruyesse? Y determinado de entrar 456 II | porque, como nos huviessen desvalijado unos ladrones hasta dexarnos 457 II | yva a vivir a donde los desvalijados yvan, causa de que llevasse 458 I | semejantes accidentes se desvaría, aunque es sin orden lo 459 I | confusión, empeçó la enferma a desvariar y, entre las cosas que dixo, 460 I | dixo entre sí: «Nunca vos desvariáys en esso, que quando en semejantes 461 III| chalupa, que acaso estava detenida aguardando temporal, con 462 II | con dezir que tenían amor. Determinóse ésta pedir a la que favorecía 463 III| buen fin, se fue con una deuda de su marido a una casa 464 III| Serrano, a quien confessava dever la vida, contento de aver 465 III| vida pagando algo de lo que devo a hombre que por mí perdió 466 I | monasterio de santa Ana, por ser devota dél y della. El disinio 467 I | gustáredes de veniros», sino «dexaldo todo, no me escriváys más, 468 II | y el frayle al que yva, dexando a don Fadrique en carnes 469 II | el vestido que llevavan, dexándolos en carnes en unos enzinos 470 II | aventajado; y que no podía dexar de hablalla con mucha libertad 471 II | hemos hallado, no por esso dexará de ser verdad lo que a vuessas 472 II | parir. Llevadme a su casa. Dexaré yo dicho en la mía que, 473 II | del tiempo, en el qual no dexaría ardid que no intentasse. 474 II | desvalijado unos ladrones hasta dexarnos en carnes, se dolió de nosotros 475 I | diezmo tan inhumano, que dexaron a los dos con ella. ~Crecieron 476 III| llegaron pidiéndoles les dexassen repassar su lición. Hiziéronlo 477 III| mejor que, saliendo, me dexéys con la vida para que entre 478 II | quando viniesse como ellos dezían, no devía morir por ello, 479 II | para mejor enterarse: ~-¿ Dezid don Francisco, el que en 480 III| avía baxado a consolalla y dezilla que procurarla con él la 481 III| redondos. ~- Pues, a éssos dezimos rasgados. ~Al fin, Serrano 482 III| que no tuve tiempo para deziroslo, porque con brevedad huíades 483 III| queriendo apremiarme a lo que dezis, diré que no os conozco. ¿ 484 III| puse en la contingencia que dezís, fue para que lo que amenazava 485 III| nombre merece cosa que yo no di de grado. No reguléys, por 486 II | enfadada: ~- Ynés, yo no te dí parte de mi passión para 487 III| cosa obrada por arte del diablo. Entró dentro y, apartando 488 III| de mí! Tenía muy buenos dientes, los ojos aguileños y hoyos 489 III| notorio, y que, porque no me diéssedes libertad sin vengar su muerte, 490 II | aconsejasses, sino para que me diesses tu ayuda, pues te será tan 491 I | admiración a los executores de diezmo tan inhumano, que dexaron 492 I | el gran calor, ya estava digerido, dando gracias a Dios de 493 II | hecho: y les sucedió ansí. Diole dineros en abundancia mandándole 494 II | remediava, avían de perecer. Dioles uno dellos y díxoles que 495 II | de buen parecer fuera una diosa, no hiziera, por la razón 496 I | costumbre de sacrificar a los dioses la décima persona que entrasse 497 I | padecerle. ~De manera que diremos mejor que en Sevilla nacieron 498 II | alguna persona a donde él diría para que su desdichado amo 499 III| passado y que sus criados dirían si era verdad todo y que 500 III| saber cómo lo hazían los discípulos, y, preguntándoles por qué