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Juan Cortés de Tolosa
Novela de un hombre muy miserable llamado Gonzalo

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
abajo-desnu | despo-muera | muert-troca | trone-yzqui

     Texto
1 II | rezando, hasta que las echó abajo, con lo qual dissimuló el 2 II | hambre mató al inocente Abel. Hízolo y, para tan gran 3 III| también se los pudiera aver abierto la poca medra y muchos trabajos 4 I | enredo: tenía poquitos anchos abiertos con los dedos, que parecía 5 III| linterna se conocieron, abraçáronse y tomaron el camino de en 6 II | tenía un hierreçuelo con que abría la puerta sin llamar, porque 7 II | a conocerla el juego, la abriera a açotes, como muchas vezes 8 I | permitieron gozassen del ayre las abrigadas orejas. El que a la garganta 9 III| algo compungida, acabó de abrir los ojos, considerando como 10 I | entonces le tuvo, que quedé absorto. Preguntéme si era aquél 11 III| si aquella mala suerte se acabaría, y bolver al juego y alçar 12 II | municiones, le tuvo para acabarse de curar, de manera que, 13 III| trocáronse las suertes. ¿Acabásteys las humildes? Cayóos en 14 II | partícipes de su tristeza. Acabóse la festividad en una caxa, 15 I | fue el inventor de atar el açafrán en un pañito y ponerlo un 16 II | muerte, si no con los mismos accidentes, se llevara después de algunos 17 III| amo. La madrastra le avía acechado todo el tiempo que con su 18 III| Respondió que sí. Puso mano al acero y diola una muy gentil estocada. ~ 19 II | muger y cómo en aquello, aun acertando, erró, porque, si fue fácil, 20 I | porque dezía que, para acertar, se avían de echar las cosas 21 I | sabiendo no es pobre. ¡O, si acertasse a pintarle! Usava más ordinariamente 22 II | momento es: a su sombra se acierta todo y en lo que ellas ponen 23 III| casa, de manera que fue acierto nacido de yerro. Tanto caudal 24 II | excesso en la comida, me acogí a mi agujero para verles 25 II | rostro, obligados de la buena acogida en un aposentillo que para 26 III| passada traxistes ceñida? Acometelde con ella a la que presente 27 III| quedando todos con su muerte acomodados, porque el lechón y el avariento 28 I | de muchas cosas que sabía acompañadas de buenas letras. ~Esto 29 I | puerta de la calle, donde fuy acompañado de un buen viejo, escudero 30 III| aunque muy noble sangre le acompañara, al estado que al presente 31 I | muger deshonesta, a quien acompañavan unas calças atacadas que 32 II | si era agradable y bien acondicionado, luego es enfadoso y sobervio, 33 I | medio humilde, que te ha de acontecer lo mismo. Si quieres tu 34 III| no sabiendo lo que avía acontecido, sacó la hoja y quiso ponerse 35 II | suyo. ~Creyólo él, porque, acordándose de lo que con sus mugeres 36 I | y quando con adverso, no acordarse dél; pues, ven acá hombre, 37 III| con mayores galas. ¿No os acordáys de la ropa con que a la 38 I | de gran memoria, pues se acordó por donde se avía de poner 39 II | sino para el mismo efecto. ~Acordóse como, de averse puesto tan 40 II | esperavan mejor ración que la acostumbrada. No me maravillo a fee que 41 II | día aun lo limitado que se acostumbrava en los de atrás, y entonces 42 III| que en tiempos atrás se acostumbró; y, aunque él tenía en el 43 III| degeneréys de lo que soys. ¿Açotávades sin qué ni para qué a la 44 I | ingenio, están en aquel acto tan ocupada la imaginativa 45 I | comer y pusieron la mesa, acudiendo cada uno al oficio que se 46 III| cuya obligación avía de acudir de veras si huviera sido 47 III| Bolved, bolved en vuestro acuerdo.» No la dixo tal, antes, 48 I | que por sus padres le dan. Acuérdome que, siendo moço, estuve 49 I | porque una ropa cachera açul que le sacavan se compró 50 I | blanco, muy flaco, los ojos açules y hundidos, y hundidas las 51 I | la preeminencia de la ley ad bestias, porque, determinándose 52 | además 53 I | en meter la respiración adentro que la traxo a sí. Apenas 54 II | Gonçalo pidió recaudo para adereçar las mal heridas honradoras 55 I | con brevedad, para que se adereçasse para comer. Junto con esso 56 I | aquella casa y, como tal, me admiré de lo que en ella avía, 57 II | muchos vengan todos son admitidos porque no les dan salario 58 II | obra y salió solo de casa, adonde bolvió luego con algunos 59 I | la honra que una persona adquiere por sus partes, que la que 60 I | mis mayores, mas tú la que adquirieron cubriste con tinieblas. ~-¡ 61 I | guardarlo, que es más que adquirirlo. ~Mientras esto se dezía 62 I | qualquier cosa próspera o adversa que de otro oyesse dezía: « 63 I | muchas gracias, y quando con adverso, no acordarse dél; pues, 64 I | amigo o quien ha de ser, advirtiendo que no sea mucho más que 65 I | manera que, para averse de afeytar, considero yo que se pondría 66 I | de los que son avisados, afirmando no engendrar éstos hijos 67 I | renovassen y empeçassen de nuevo. Afligióse Gilillo y, saliéndole su 68 I | tuviera por cierto estavan aforradas en callos. ~En fin, que 69 I | dos faxas de las que se aforravan en papel, con las quales 70 I | Comiósela y no fue poco afortunado en que se la llevasse, porque, 71 I | su casa y Epicuro en la agena. Por cuyo medio quedó huérfano 72 I | qual se ahorravan vinos de agenjos y otras cosas que a tales 73 II | como no aya bien sin daño ageno y al contrario, si Gonçalo 74 I | que si le hizo a ella el agravio, a mí se me aumentó el tormento. ~ 75 II | plantas por faltarles el agua, que es su comida, están 76 I | espuertas de basura que aguardavan el carretón que por ellas 77 I | con él y consigo en las aguas. En verdad, hombre medio 78 I | motejándola de no saber tomar la aguja en la mano.» ~- Fue mi señora - 79 I | que refiriere, vi por un agujerillo que en un desván hize. ~ 80 I | Murió este tal padre de ahíto como los estreñidos de cámaras, 81 III| hasta que la herida murió y ahorcáronle después. ~Quando los dos 82 I | delante, con lo qual se ahorravan vinos de agenjos y otras 83 I | que de otro oyesse dezía: «Alabado sea el Santíssimo Sacramento. 84 I | cosa es que le pongas unas alas de cera y que le subas junto 85 II | caxa, que yo tuve por de alaxú por ser de su color y porque 86 III| que era una grandíssima alcahueta. ~Aquí fue donde halló el 87 II | mismas lágrimas en casa de un alcalde, a quien se querelló, ofreciéndole 88 III| acabaría, y bolver al juego y alçar veynte pintas contra sí: 89 II | servilleta en la cinta, alçó, que non deviera, un peyne 90 I | con alfiler, como quien se alcohola. Era fuerça, porque, a no 91 I | flaqueza que, hallando la aldava de su quarto echada por 92 I | género de animales, y de doña Aldonça, a quien su marido convirtió 93 I | se pondría el solimán con alfiler, como quien se alcohola. 94 I | arrugas menores y mayores con alfileres para las unas y para las 95 III| dixeron ser él. Pues, por el alguazil y escrivano no se perdió 96 II | los dientes como turrón de Alicante: désta se dio aún menos 97 | allá 98 I | a comer, era Gonçalo muy allegado a la razón. ~Le preguntó 99 II | un cuchillo, y la mano de almirez para partir della era de 100 I | sintió, porque el suavíssimo almívar de la ciruela le olvidava 101 II | mucho más caro que si le alquilaran. A éstos devía la hambrienta 102 I | otra, yvan diziendo, en alta voz: «No se me cayga, no 103 III| a donde su hijastro y su amado la esperava, a quien habló 104 II | de deziembre, pues, desde amanecer hasta ser de noche, apenas 105 II | desfavoreciéndoles él que amar favorecido qualquiera lo 106 III| tener los negocios de sus amas por propios; demás de que, 107 II | invierno, y de invierno que amenazava gran frío. Tuvo entonces 108 I | contó un sucesso de una su amiga. Por cortesía estuve un 109 I | cobraréys, serán vuestros amigos estando solos o mientras 110 I | vez sucedió tratar de la amistad, sobre aquello que Cicerón 111 III| Prosiguiendo, pues, Ysabel en sus amores y él en el voto que fingió 112 I | me contó quien eran sus amos, el exercicio de su señor 113 III| en el estado que fuesse amparo de sus hermanos, que no 114 III| dentro de casa, la señora ancha de conciencia y muy pródiga, 115 I | tres dedos de falda, tan ancho de arriba como de abaxo 116 I | este enredo: tenía poquitos anchos abiertos con los dedos, 117 I | Dezía ser el premio el ançuelo de la virtud y que tenía 118 II | madrastra sino madre de sus andados, queríalos bien y sentía 119 III| los términos que su padre andava, fue a él con su hermano 120 I | amigo y el vino han de ser anejos. ~Otra vez le vino a la 121 II | sanava de cierta enfermedad anexa a mugeres de su vivir, que 122 III| conocido el enfado deste animal gruñiendo y ensuciando todo 123 I | presidente en este género de animales, y de doña Aldonça, a quien 124 III| vezes, como dize Tácito, el ánimo corrompido por liviandades 125 II | que con tan deleytables ansias desseava, hymnos de comer 126 | ante 127 II | della era de mermelada y tan antigua que sonava en los dientes 128 III| entró don Sebastián, que antiguamente era Gilillo, muy galán, 129 III| determinó con todas veras apartar de sí la nueva voluntad 130 III| hiziesse cara a otro, le apartó y le dixo cómo aquel mancebo 131 I | de fiesta era mucho más apetitoso para olvidar una melancolía. 132 I | a tales enfermedades se aplican, porque Gonçalo era hambre, 133 II | cerebro, y, aunque se le aplicaron medicinas, no tuvieron buen 134 III| padres y la razón por qué se aplicó a cosa tan baxa. Él le respondió 135 III| Sebastianillo pero mucho le importó aportar en buena casa, de manera 136 II | de la buena acogida en un aposentillo que para el efecto tenía, 137 I | una harpa. Entréme en mi aposento, mas no por esso me dexaron, 138 II | apenas pudiera ser razonable aprendiz. ~Luego que los demás hermanos 139 III| poco, porque los males le apretavan demasiado, y tanto, que 140 I | Gonçalo. Hallaremos que tanto apretó a Gilillo y tanto le fatigó, 141 III| contrastó una hambre no aprovechándole su miseria, porque era de 142 I | imprudencia, cansancio, no aprovechándose de muchas cosas que sabía 143 I | ansí que entrava una y tras aquélla otra y luego otra, como 144 I | unas partes y llevando de aquéllas que hablar en otra: relatava 145 I | castigo en la loca madre! Ara yo no para qué es bueno 146 I | dientes. El rostro estava arado con multitud de arrugas, 147 II | maravillo a fee que los árboles y las demás plantas por 148 II | honrada, que escriviesse a Arévalo, de donde era natural, y 149 I | hizo verdad la opinión de Aristóteles cerca de los que son avisados, 150 III| dellos se inclinó a las armas, y como hallasse caudal 151 I | o de ruán o de olanda de aroca, dava otros nudos a este 152 III| demasiado, y tanto, que se le arrimó una calenturilla que le 153 III| vos a ella ¿y dezís que arrojen un capón que costó un escudo? 154 II | metiesse en una caçuela con arroz y que le llevassen al horno. ¡ 155 II | muerte de sus padres y la áspera condición y mucha miseria 156 I | entender, le contó, para assegurarle, el sucesso de la cabeça 157 II | tras tiempo viene y yo os asseguro grandes ventajas, y, porque 158 II | un poquito; salvo que era astrólogo y dava en que no se avía 159 I | acompañavan unas calças atacadas que el conde don Perançules 160 II | suelto vive y el que más atado está a sus terribilidades. ~ 161 I | saliéndole su padre al camino, en atajarle el que quería tomar según 162 III| en el trato, y no estar atalayando la casa de donde le avían 163 I | con ella. ~El marido desta atarantada muger era un muy buen hombre, 164 II | y se la avía de cumplir, atento lo qual, no avía para que 165 I | el hervor della, el que ató los gatos a la hora del 166 III| carácter de la miseria, no se atrevía a usar della más de en las 167 III| Viendo don Sebastián el atrevimiento que delante dél se avía 168 III| vio de enojado por ello, atribuyendo la causa a su mal tercio. 169 I | ella el agravio, a mí se me aumentó el tormento. ~Digo, demás 170 III| de los hermanos que se ausentaron, uno dellos se inclinó a 171 III| que sus hermanos estavan ausentes y que él avía de llevar 172 I | delanteros de vayeta, traseros autem de bocací, cuyo herreruelo 173 II | nuevos ofrecimientos si su avara suerte lograsse sus esperanças; 174 III| ni ropas ceñidas, sin la avaricia que en tiempos atrás se 175 I | ciertos casos, siendo el más aventajado de todos, era fuerça hablar 176 I | semejante gente: y, como lo averiguasse, fue açotado crudamente 177 II | negocio que conoció el dotor avérsele secado el cerebro, y, aunque 178 III| contentado con veynte años que avia usava la negociación, que, 179 II | casa de donde fue embiada, aviendo venido de la pública de 180 III| hijo de padres honrados, aviéndole informado el cozinero de 181 I | Aristóteles cerca de los que son avisados, afirmando no engendrar 182 I | favor. ¿Quién duda sino que avrá quien diga: está bien esso, 183 I | estando solos o mientras os ayan menester, y, después, conocidos. 184 I | esto con la pesadumbre que ayer avía entre su marido y ella, 185 I | por su propia virtud, sin ayuda alguna, se fue llegando 186 I | braço: la una me pidió la ayudasse y la otra me contó un sucesso 187 III| lo pidieron ansí, a que ayudó mucho la mala opinión, el 188 II | número de los tormentos de la ayunada señora, que aún le faltava 189 II | era cierto que con los ayunos avían de andar las diciplinas. ~ 190 II | parte de hígado y parte de baca y la mayor destas dos de 191 I | de burlas ni menos gran ballestero que valiente. Él estava 192 I | Cierto alano que de aquellos barrios era cosario, enamorado de 193 I | donde se avía de poner la basquiña. No he visto yo chapines 194 I | no ha de ser monja. ¿No basta los enemigos que consigo 195 II | se querelló, ofreciéndole bastante información. Depositáronla 196 II | los huviera dado, sin ser bastantes los dos hermanos a que se 197 I | puesto donde se dava la batalla entre los dos campos, que 198 III| qué se aplicó a cosa tan baxa. Él le respondió a todo, 199 II | empeçóles a hazer un sermón. Baxárame luego, a no querer enterarme 200 I | ver lo que allí passava. Baxéme a mi quarto, a cuyo pie 201 I | quiçá era moça nuestra bayladora! Por su mucha vejez ya no 202 I | si dexó el exercicio la baylarina. Respóndole que no, porque 203 I | enseñasse, sino porque las baylasse con ella. ~El marido desta 204 III| mal cessó otro de cierto bellaconaço con quien estava enredada. ~ 205 III| de darle la mano que para besarle pidió, echarse a sus pies, 206 III| tan devido respecto se la besó y fue luego a su madrastra 207 I | preeminencia de la ley ad bestias, porque, determinándose 208 I | cierto interés que para bever se le señaló, y, cargando 209 I | comían), destapava su jarro y bevía lamiendo después la gotilla 210 III| parte del quinto de sus bienes con que pudiesse vivir honestamente, 211 I | de cuero de ante (que su bisabuelo o abuelo puso en ellas porque 212 I | mundo, digo que era alto, blanco, muy flaco, los ojos açules 213 I | por descubrirse los forros blancos, parecía de chicha y navo. 214 I | vayeta, traseros autem de bocací, cuyo herreruelo jamás tuvo 215 I | mismos pies y tiróles segundo bocado. Echó el cuerpo atrás Gonçalo, 216 II | lo qual se hallaron en la boda, de donde se traxo, sin 217 I | por acá? ¿Estás con algún bodegonero? -y Gilillo le respondiesse 218 I | vida, eligiendo a trueco de bolverlas a cobrar de los dos daños 219 II | confirmó después este bien con bolvérsele el juyzio y de allí morirse. 220 II | Las comidas de atrás, bolví a dezir, les ha predicado, 221 II | quien no podía remediar, bolviendo a hazerlas nuevos ofrecimientos 222 I | las vertió en el carro, bolviéndolas a poner vazías en la misma 223 II | quien se pudiera temer se bolviera visto el talle y la cara 224 I | fruta de su nuevo dueño; bolvióle a casa, donde el contento 225 II | qual todo se conocerá su bondad, pues aquello que a otras 226 I | pudiera escusar su persona del bonete, mas dezía que lo propio 227 II | boticario tenía una hija más que bonita y muy bien inclinada, a 228 II | lexos de su casa avía una botica donde él receptava, cuyo 229 II | donde él receptava, cuyo boticario tenía una hija más que bonita 230 II | jacintos, buenos fueron los boticarios, pues criaron bien su hija, 231 I | fuy visto, me cogieron del braço: la una me pidió la ayudasse 232 I | vivían, de quien también brevemente he de hablar. ¡O, qué tales 233 II | prometióle curársela en breves días, para lo qual la llevó 234 II | le puso entre las manos, buelto el rostro a la pared como 235 II | supiesse, para comer un mes. Bueltos a casa, los despojó de los 236 III| calle y dezirle bien quando buelve. Bien es verdad que yo he 237 III| parecido ni vos los avéys buscado? ¿Ésse era el cuydado que 238 III| madrastra, escusándole de buscar las nuevas passado el año 239 I | sino comer, para lo qual buscó una frutera con quien hizo 240 I | que la llamaron la dama buýda, y con tanto extremo que 241 II | delante de un Christo que a la cabecera de la cama tenía y que él 242 I | de perderlas o darle la cabela el menor, fue tras él mostrándosela 243 I | que éstos, porque una ropa cachera açul que le sacavan se compró 244 I | antojos, calvo y macilento, çaço: hombre que no es menester 245 II | Mandó se metiesse en una caçuela con arroz y que le llevassen 246 III| donde lo pusieron en un calaboço. ~No passó muchas horas 247 I | lance: éstas se ponía con calçador. ~El que en casa usava aún 248 I | pues della comía, vestía y calçava él y su casa. Éste fue el 249 I | tan estrecha, que ni la calçavan ni davan de comer: rindióse 250 III| tanto, que se le arrimó una calenturilla que le yva secando, con 251 II | lo peor, una muger de la calidad que he dicho. ~ 252 I | cierto estavan aforradas en callos. ~En fin, que ya no avía 253 I | medio para los antojos, calvo y macilento, çaço: hombre 254 II | que a la cabecera de la cama tenía y que él era christiano 255 I | quien su marido convirtió en camaleona. Cuyo padre de nuestro Gonçalo 256 I | Gonçalo en la ciudad de los Camaleones. Fue hijo de otro Gonçalo, 257 I | ahíto como los estreñidos de cámaras, haziéndose para ello del 258 III| galán porque el oficio de camarero en casa de un príncipe lo 259 I | dizen: «Vuessa merced vaya a camas onze.» Yo me hallé bien 260 I | Está muy bien, quando se camina con próspero viento, dar 261 III| fingido lo entendió él. Caminó a donde su hijastro y su 262 I | la batalla entre los dos campos, que el uno más era desierto 263 I | rodavan las peras y las camuessas sujetas a su voluntad: hiziera 264 III| uno ha empeçado a criar cáncer. Pues, poned los ojos en 265 III| mesa donde está jugando, cansado de que le diga tan mal, 266 I | por su mucha imprudencia, cansancio, no aprovechándose de muchas 267 I | como la otra su compañera. Cansóme en breve tiempo, porque, 268 II | semejantes trabajos y avía cantado, gorgeándose con su vientre 269 I | luego otra, como los que cantan en fuga, que no porque entre 270 I | otro, antes todos se quedan cantando. Vi al marido désta desesperado, 271 I | que mejor bayló, tañó y cantó en España. ~(¡Ansí dixe 272 I | Viniendo con ella debaxo de la capa, vio en una tienda no muy 273 I | que se forman suficiente capacidad para que el hijo sea otro 274 I | navo. De los estremos de çapato y media pondere el piadoso 275 III| hallasse caudal en él el capitán, le hizo oficial en la compañía 276 III| y dezís que arrojen un capón que costó un escudo? Al 277 III| con ella! Compravan los capones de leche, las perdices, 278 III| aunque él tenía en el alma el carácter de la miseria, no se atrevía 279 I | entonces os pondréys una carga a cuestas; seréys feudatarios 280 II | pudiesse venir por estar tan cargado de tiña, le dieron la casa 281 I | para bever se le señaló, y, cargando con ellas, las vertió en 282 I | que las calças tenían a cargo, por su mucha flaqueça, 283 II | padre recogía so color de caridad, le davan algunas cosillas 284 III| promessa de no ofenderle carnalmente en un año, que, passado 285 II | que les costava mucho más caro que si le alquilaran. A 286 I | basura que aguardavan el carretón que por ellas viene, parece 287 II | ellos que avía levantado los carrillos. Gonçalo tenía un hierreçuelo 288 II | del mundo. Día pareció su casamiento de por el mes de deziembre, 289 I | dentro del mismo corcho cascabeles, cuyo color era el de unos 290 II | por no gastar, haze se case este pobre hombre, y tanto 291 III| diessen tormento, porque el caso y los indicios lo pidieron 292 I | muerte salvo en ciertos casos, siendo el más aventajado 293 III| unos y premiados otros: castigada la criada, que pudiera averse 294 III| en doña Ysabel y quedaron castigados unos y premiados otros: 295 I | hijos, ni tampoco dexar de castigarlos; ni el amor les ha de vencer 296 I | dávades con los crueles castigos por tan leves causas? Pues, 297 I | tafetán en tiempo de los Reyes Católicos: éste no tenía de jubón 298 III| vida no sirven de nada y causan con su muerte mucha utilidad. ¿ 299 I | crueles castigos por tan leves causas? Pues, tomaos lo que os 300 I | fingiendo un desmayo, mas el cauteloso padre, antes de tomarle 301 II | Acabóse la festividad en una caxa, que yo tuve por de alaxú 302 II | razón de quexarse en aver caýdo en cuerpo que, si os tiene 303 I | havía quedado. ~Ya yo estava cayéndome de hambre de ver lo que 304 I | lienço de la faldriquera y, cayéndose un lado della, quedó como 305 II | algunos infortunios este Caýn que de hambre mató al inocente 306 III| una muy gentil estocada. ~Cayó en el suelo diziendo:~-¡ 307 III| Acabásteys las humildes? Cayóos en suerte la misma sobervia. 308 III| con vos la honestidad y caysteys en un poço de descaramientos. ¿ 309 II | y, para tan gran fiesta, celebró primero estas vísperas, 310 III| Comieron sin bonetes ni ropas ceñidas, sin la avaricia que en 311 III| tiña, no obedeciendo la censura de los pegotes, va en aumento; 312 I | que le pongas unas alas de cera y que le subas junto al 313 III| peñas por muchas partes os cercan. ~Estando en este tan miserable 314 II | con su vientre por la ya cercana possessión del que con tan 315 II | dotor avérsele secado el cerebro, y, aunque se le aplicaron 316 I | corral al dueño y a ella, era certíssimo llegar en breve tiempo gran 317 III| quedaría contenta. Con este mal cessó otro de cierto bellaconaço 318 II | diligentíssimamente le fue cevando: demás de que, le traxo 319 I | como hebras de bien cozida cezina, se dexavan caer. El jubón 320 I | basquiña. No he visto yo chapines como los suyos, pues por 321 I | forros blancos, parecía de chicha y navo. De los estremos 322 I | que parecían muchachos de ciegos, que siempre van con unas 323 III| en ello muchíssimo, hagan científicos sus hijos, que el que dixo « 324 | ciertas 325 | ciertos 326 I | Indias, le hizo, porque era cínico en su casa y Epicuro en 327 I | suavíssimo almívar de la ciruela le olvidava del dolor dellos. 328 III| vuestras mugeres os han citado. ¿Qué es de vuestros hijos? ¿ 329 I | melancolía. Gozava entonces de la claridad del día la de terciopelo 330 II | cinta estava pendiente en un clavo, se le puso entre las manos, 331 II | bolvió la dote y se hizo clérigo, confessándose por uno de 332 I | a trueco de bolverlas a cobrar de los dos daños de perderlas 333 I | seréys feudatarios y nunca cobraréys, serán vuestros amigos estando 334 III| resuelto a la vengança, le cobrava. Informóle juntamente de 335 III| faltara, era muger que a coces hiziera se le diesse lo 336 III| y en quan mal estado la cogía: determinó con todas veras 337 I | cabeça dentro dellas y, cogiéndolas en la mano, yrse al portal 338 I | que dellas fuy visto, me cogieron del braço: la una me pidió 339 I | de ella en ellas, no la cogiesse, y, tan passo a passo como 340 II | favorecido qualquiera lo haze). Cogió la que el alma tenía en 341 I | se ponían unos bonetes colorados que les cubrían las orejas: 342 II | vezinas que también fueron combidadas? Diré que por baylar la 343 I | días, fue un hartazgo en un combite que un amigo, rezién venido 344 I | que gastava su hazienda en combites sólo por baylar, y aun que 345 I | de no llevar adelante lo començado? Darle el carro del sol, 346 II | desseo vuestro aumento, comeos este razimito de uvas que 347 I | hambre que, a trueco de comerse otra, llevara otros tantos 348 I | escapassen (no hablavan quando comían), destapava su jarro y bevía 349 II | una honesta muerte. ~Las comidas de atrás, bolví a dezir, 350 I | pudo dezir que si él avía comido su pan que también ella 351 III| contento y la madre de amor. ~Comieron sin bonetes ni ropas ceñidas, 352 I | Gonçalo que con ella yvan. Comiósela y no fue poco afortunado 353 I | dañosa ésta como la otra su compañera. Cansóme en breve tiempo, 354 I | ruego, ¿por ventura eran compatibles los pequeños premios que 355 II | instante bien vivido se compone una honesta muerte. ~Las 356 II | no para hazer casas ni comprar heredades, sino para el 357 I | terribles costumbres, sin comprarnos otros? Pues ¡quiçá era moça 358 I | le dio dineros para que comprasse poco más pan que lo acostumbrado, 359 I | Sólo diré que, como les comprava calçones y ropillas de lance, 360 III| dos mugeres mató con ella! Compravan los capones de leche, las 361 I | muger, ¿por qué ha de ser comprehendida debaxo de esse precepto? 362 I | cachera açul que le sacavan se compró quando la pérdida de España; 363 III| de la criada estava algo compungida, acabó de abrir los ojos, 364 III| mucho se ama mucho se ha de conceder, se conformó con su voluntad, 365 I | fruta según el tiempo la concedía, los puso en paz sin ofender 366 III| ser algún galán que avía concertado por allá, y no le causó 367 III| estava a la puerta della concertando nuevas ofensas para otro 368 III| casa, la señora ancha de conciencia y muy pródiga, de manera 369 I | a merendar, a hablar. El concierto era entre ellas no averse 370 I | unas calças atacadas que el conde don Perançules hizo para 371 I | traviesso diablillo? No le condenava ella de voluntad, porque 372 I | ojos tantas ternezas que, condolida y obligada, por su propia 373 II | dote y se hizo clérigo, confessándose por uno de los mejores casados 374 II | licencia para yr a la iglesia a confessarse si pudiesse y dándosela 375 I | éticos, tanto habló, que se confessava a menudo por hablar, y tanto, 376 II | negocio en mejor estado, confirmó después este bien con bolvérsele 377 I | cuyo herreruelo jamás tuvo conformidad con su esposa la sotanilla 378 III| mucho se ha de conceder, se conformó con su voluntad, pidiéndole 379 III| mercedes que Dios os hizo? Conoceréys su castigo. Poco os aprovecha 380 II | de donde era natural, y conocería de la respuesta quien fuesse, 381 II | dissimuló el no hablarle: que, a conocerla el juego, la abriera a açotes, 382 I | comedia y entremés, dixe bien, conocida la casa de Gonçalo y la 383 I | ayan menester, y, después, conocidos. De manera que, para que 384 III| suficiente disculpa, y, conociendo dél ser hijo de padres honrados, 385 III| poço de descaramientos. ¿No conocisteys las muchas mercedes que 386 II | grandes ventajas, y, porque conozcáys las veras con que desseo 387 I | salud, damos a otros útiles consejos! ~También consideré quán 388 III| acabó de abrir los ojos, considerando como si a la puerta estuviera, 389 I | útiles consejos! ~También consideré quán mal hazen los hombres 390 III| propio, aunque ella no lo consintió antes, en lugar de dársela, 391 II | erró, porque, si fue fácil, consistió su facilidad en que por 392 II | llenas, es de ayre. Mas consolaos, tripas de mis ojos, que 393 II | frío. Tuvo entonces que consolar, demás de a las vazías tripas, 394 III| aunque él lo supo, antes le consoló, con las más vivas razones 395 III| su dueño, raras le haze consumadamente malo), le hizo su page, 396 I | del dolor dellos. Ésta fue consumida sin poner de su parte las 397 II | diéronle dozientos açotes de contado, aunque después le quitaron 398 III| vivas razones que pudo, contándole, para divertirle de las 399 III| esso por entonces quedaría contenta. Con este mal cessó otro 400 III| criada, que pudiera averse contentado con veynte años que avia 401 II | que ella quisiera tenerlas contentas y alegres y a quién le estava 402 | contra 403 I | si el hablar huviera de contraer matrimonio con la miseria, 404 III| una muger tan valiente que contrastó una hambre no aprovechándole 405 I | Aldonça, a quien su marido convirtió en camaleona. Cuyo padre 406 III| le dio por los ojos el coraçón. ~Tuvo lugar Gonçalo de 407 I | tenían dentro del mismo corcho cascabeles, cuyo color era 408 I | que, si pusiessen en un corral al dueño y a ella, era certíssimo 409 I | larga que él, de que no poco corrida estuvo viéndose los pies 410 III| los dos hermanos fueron corriendo el uno tras el otro, parece 411 III| poder aún llegar al esquina, corrieron a buscarle. Hallaron el 412 III| usado, puso mano al suyo y corrió tras el homicida. El rufián, 413 III| como dize Tácito, el ánimo corrompido por liviandades aprovecha 414 I | sucesso de una su amiga. Por cortesía estuve un poco con ellas, 415 I | de aquellos barrios era cosario, enamorado de la partícula 416 I | que detrás avía de aver, cosida una faldriquera que parecía 417 I | almuerço y de presente alguna cosilla de lo que allí estava, y 418 II | caridad, le davan algunas cosillas y aun casi todo el pan que 419 II | cuyo engaño salió muy a su costa. ~Passó assí, que cierta 420 II | el efecto tenía, que les costava mucho más caro que si le 421 III| que arrojen un capón que costó un escudo? Al fin, señor, 422 I | su condición y terribles costumbres, sin comprarnos otros? Pues ¡ 423 I | antes, como hebras de bien cozida cezina, se dexavan caer. 424 III| hasta con los pícaros de cozina, y el cozinero le huviesse 425 III| cierto. Luego, ¡saber!, créanme los padres; y, aunque trabajen 426 I | menester aya ygualdad, que crece entre ellos el amor. Y aunque 427 I | faldriquera que parecía luna en creciente; largas además, tan sentidas 428 II | más un rabioso morir, sin creer se avía de comer aquel día 429 III| que hablarle. Aceptó él, creyendo ser cosa tocante a las de 430 II | de la madre de las moças creyesse della cosa que no fuesse 431 I | sueños y se le yvan las criadas porque las quebrava la cabeça. ~ 432 III| tenéys, el uno ha empeçado a criar cáncer. Pues, poned los 433 II | fueron los boticarios, pues criaron bien su hija, y buena fue 434 I | vuestros hijos dávades con los crueles castigos por tan leves causas? 435 II | sintió y, descolgando un cruzifixo que de una cinta estava 436 I | daño el temeroso dél y que, cubiertas las orejas de los muchachos 437 I | parecen manteos, aun no los cubría. Las mangas eran de tafetán 438 I | bonetes colorados que les cubrían las orejas: todo lo qual, 439 I | mas tú la que adquirieron cubriste con tinieblas. ~-¡ O, qué 440 II | color y porque sacaron un cuchillo, y la mano de almirez para 441 I | con los dedos, que parecía cuello de figura de piedra. ~El 442 I | yzquierdo todo aquel tiempo. Los cuellos destas dos buenas pieças 443 III| con lo que otro, que tan cuerdo no fuera, pudiera responder: « 444 I | aforros de lienço aforros de cuero de ante (que su bisabuelo 445 I | os pondréys una carga a cuestas; seréys feudatarios y nunca 446 I | no supo quien tuviesse la culpa y, como no fuesse en cosa 447 I | para que el excesso fuesse cumplido, se llevó una cabeça de 448 I | faltava a los maridos si nos cupiessen en suerte mugeres sin necessidad 449 II | le tuvo para acabarse de curar, de manera que, quando vino 450 III| aquellos términos, vino a curarle, a cuya obligación avía 451 II | tiña, con necessidad de curarse y sin tener a quien bolver 452 II | avía dado Dios, prometióle curársela en breves días, para lo 453 I | me parece escucho algún curioso que me pregunta si dexó 454 II | los manteles después de dadas gracias y empeçóles a hazer 455 I | quando estamos con salud, damos a otros útiles consejos! ~ 456 II | ropa donoso, a quien la dañada Medea yva traçando un juego 457 II | esto me fuy. ~No si pudo dañar a Gonçalo la fiesta que 458 I | a su hija el harpa, que dançasse, y también a cantar. Luego 459 II | tanto la mató de hambre, dándola, en lugar de comida, con 460 III| excedió un minuto de su gusto, dándole todo el dinero que hurtava 461 II | confessarse si pudiesse y dándosela él, se fue con las mismas 462 I | bolverlas a cobrar de los dos daños de perderlas o darle la 463 I | de acabar. ~No me fue tan dañosa ésta como la otra su compañera. 464 III| consintió antes, en lugar de dársela, le dio por los ojos el 465 I | quatro amigas de la misma data, muy pesadas aunque muy 466 II | pues gozó de muger cuyo defecto fue sólo llorar, y quando 467 II | puerta de la calle. ¡Dios nos defienda que una vez se empiece cosa 468 III| la nueva muger sabe como degeneréys de lo que soys. ¿Açotávades 469 I | pan llevar, los quartos delanteros de vayeta, traseros autem 470 II | possessión del que con tan deleytables ansias desseava, hymnos 471 II | preguntó qué se avía de hazer dello. Mandó se metiesse en una 472 III| otro, parece ser que un demandador que venía pidiendo, como 473 II | la necessidad de comer y demasía de castigo, que ella echará 474 | demasiado 475 III| justo castigo, digno de las demasías passadas. Sin duda vuestras 476 III| viene torzido, que todo es demonstraciones y nunca llueve, confessó. 477 II | ofreciéndole bastante información. Depositáronla con esto y fueron por él, 478 I | que era valiente a las derechas, le hizo menos dos faxas 479 II | a las vazías tripas, al desabrigado cuerpo. ~¿Qué diré de mis 480 II | la esperança de comer. ¡Desafortunada persona, pues, aun aquello 481 II | no mal encarada ni con desaliños, de quien se pudiera temer 482 III| y caysteys en un poço de descaramientos. ¿No conocisteys las muchas 483 I | exercicio de su señor y toda la descendencia de su ama; y, llegando a 484 II | en la sala le sintió y, descolgando un cruzifixo que de una 485 I | en lugar de tapar uno, descubrirían muchos) que, si pusiessen 486 I | que, visto de lexos, por descubrirse los forros blancos, parecía 487 I | algún galardón, otro día se descuydarían: es menester que al trabajo 488 III| execución su intento. No se descuydó, antes, para desmentir lo 489 III| Hallaron el pobre del rufián desembaynada la espada. Todos dixeron: ~-¡ 490 I | cantando. Vi al marido désta desesperado, porque hablava entre sueños 491 II | enamorados del mundo seguirle desfavoreciéndoles él que amar favorecido qualquiera 492 I | menester para provocar los desganados de comer más que ponérsele 493 II | ya yo veo que fuysteys desgraciadas entre todas las tripas y 494 I | más raýda que una muger deshonesta, a quien acompañavan unas 495 I | campos, que el uno más era desierto y el otro gozava fertilidad 496 I | su golosina fingiendo un desmayo, mas el cauteloso padre, 497 II | tristes que, en lugar de desmelancoliçarnos, nos hazen partícipes de 498 III| se descuydó, antes, para desmentir lo que después dél su mismo 499 II | paladeasse las tripas, y tan desnuda la traxo, que, saliendo 500 III| medio. ~Valiérale más no la desnudara, porque, a los muchos gritos


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