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Juan Cortés de Tolosa
El Lazarillo de Manzanares

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
abala-caben | cabes-desco | descu-fiado | fiamb-lleve | llevo-polif | polli-sordo | soseg-zurdo

     Capítulo
1 XVIII| la mitad cuando todos se abalanzan a hacer diligencia? ~ - 2 XVIII| ganado por la mano. Traía la abertura del cuello enfrente de la 3 VII | mujer que probare no haber abierto su boca para dar tan gran 4 XI | con que se desnudó, que se abrasaba. Caminen ahora por lo que 5 II | Alcalá, donde muchas veces me abrazaron llorando tiernamente y mi 6 XVIII| señor, y cuando toda no se abre, por un resquicio que haya 7 V | él y conocerá esta verdad abriéndole después. ~Íbalo a poner 8 XI | mayor parte que nosotros. ~Abriéronnos la puerta, subimos la escalera 9 XIV | entrase en la de su ama. Abriéronseme los ojos que de melancólicos 10 V | al mismo precio que las abriese la iglesia temprano. De 11 II | hubo medio entre mí y él. Abríle la cabeza y todos dijeron: « 12 VII | la tuviese, para lo cual abrió la puerta, y como diese 13 XI | que os abriremos y después abriréis las demás con esta llave, 14 XI | entrar por esta puerta que os abriremos y después abriréis las demás 15 V | ella, y metiéndole en un abujero sobre que era tan desgraciada 16 XVI | dije - . ¿Todo eso no se acaba con ausentarme? Pues yo 17 XVIII| si me perdía, que todo se acababa entonces. ~Yo se lo agradecí 18 IX | calles bailes diferentes. ~Acábanse las carnestolendas con alguna 19 XV | esperase un poco, que en breve acabaría. Hízolo así el mozo y como 20 XIII | mujercillas, porque a una me acabarían vida y hacienda, y que pues 21 VII | algunas veces hacía algo por acabarse el humor o porque la que 22 VIII | efecto veas ansí en lo que me acabas de pedir como en lo que 23 XIV | me había puesto para que acabase con la persona, pues acabó 24 IX | allí el non plus ultra. ~Acábase el sarao y empiezan los 25 V | ellos, bebía él cuatro. Acabóse la comida tan tarde que 26 V | la desconcertó un brazo y acardenaló todo el cuerpo, jurando 27 XIV | persona de ancho corazón tiene acaudalado el tiempo, de quien se dice 28 XVII | que contra él se hallase acción alguna. ~RECEPTA PARA ENVIUDAR 29 XIV | allí a media hora, y yo lo aceché sin que me viese. ~Lo que 30 VII | carne, pescado, hornazos de aceite y todo lo que podía traer; 31 XVIII| mi amistad para siempre. ~Aceptélo yo y dile mil escudos en 32 XVIII| podríamos sentar sobre ella. Aceptó ella porque dijo saber no 33 X | sabe el cuidado ser tan acerbo que, si algo omite entre 34 XI | parecer desnudo, y que se me acercaba. Erizáronseme los cabellos 35 XI | esta noche, supuesto que no acertaremos a casa, que temo no nos 36 XV | la puerta de la celda y acertase a pasar por ella el que 37 VI | cesta, con una mano que acierten quedan aún mejor que ellos, 38 XIV | provecho, con lo cual todo se acogieron sin que dellas ni dél se 39 XI | y caminé a Sevilla para acomodar me con tiempo con quien 40 XI | los calzones de lienzo me acomodaré, que vuesa merced bueno 41 X | que se era». ~En ésta me acompañaba al servil trabajo una muchacha 42 VI | les daba el aire de que le acompañaban, y no es esto milagro, que 43 VII | bebíamos como si estuviéramos acompañados. De lo caro era lo de las 44 VI | escudero con obligación de acompañar las fiestas, y todos los 45 XVIII| cura medio sordo, muy mal acondicionado, y que ella era balbuciente 46 X | barbas con Galeno y Avicena. Aconsejábale como el que deseaba ver 47 VI | pudre! ¡Ah - repetía en aconsejándola que no hiciese tantos estremos - 48 X | os prometo - respondí yo, aconsejándole hiciese por vivir todo lo 49 XVI | contrapeso al hueso. ~Yo la aconsejaría que cuando saliese de casa 50 XVII | Justicia de Dios! ¿Que porque aconsejo a esta mujer no esté en 51 XIV | mal, pues en cualquiera acontecimiento daña y no aprovecha. Si 52 XI | tan grandes, y no se me acordaban los infortunios padecidos 53 XII | os he tenido en mi casa, acordaos de mí y de toda ella, y 54 XIV | los amores, sino que de acordarme dellos trasudaba. ~Y pues 55 XVIII| dijo apartándose de mí. ~Acordéme entonces de la fábula del 56 XII | venirse a la iglesia, comer y acostarse, llamado Maldonado, de edad 57 XVIII| aquella pobre gente, y me acostase con esto, me dormí luego, 58 VIII | alguacil, en cuyo tiempo se acostó para salir mejor con su 59 VII | salmo de Benedictus, que se acostumbra decir al echar en la sepultura 60 XVI | a lo que los días atrás acostumbraba, me hallé mi bueno de mi 61 XIV | vejación quise aquel breve rato acreditar su dicho. ~Salíme con él 62 XVII | No, no. No tenéis que acreditaros, que ya conozco a los dos 63 XV | ucé no necesita de que lo acredite, porque el tan valiente, ¿ 64 II | yo con la propia, que era acrisolada necedad. ~Tanto, pues, dieron 65 XII | hacer una oración primera de activa, y mucho peor que eso, que 66 VI | que había melero en ella y acudían los mosquitos, que éramos 67 XVIII| plaza, a cuya audiencia acudió multitud de gente: bien 68 XVI | miraréis cuán bien os está y yo acudiré por la respuesta mañana. ~ - 69 II | estudiase, que ella me acudiría con todo lo que pudiese, 70 VII | hombres. Al paso que se acuerda de nosotros cría para su 71 VII | de cuando en cuando se lo acuerden. ~Que, el que tuviere espesura 72 IX | conmigo y contigo no me acusaba de haberte ofendido con 73 XI | encaminar los pasos a él, adelantándose, me cogió por la mano habriéndome 74 IX | entrando por las puertas adentro. ~Sucedió pues, en este 75 XVIII| lindos puños, muy bien aderezada toda ella y no menos la 76 XIII | cuyas salas estaban tan bien aderezadas que yo creí servía en ella, 77 V | para que con brevedad se aderezase. Púsose la mesa, comimos 78 III | arriba bajó un par de huevos. Aderezóme con ellos un pastel, hízome 79 XVIII| tenía para ayudarle en la administración y venta de las cosas que 80 XVIII| dientes que poderle dar. Yo me admiré en ver qué de tiempo habían 81 XVIII| cantado no se puede comparar. Admiróme mucho una cosa, y fue que 82 II | porque saben la infamia y no admiten la disculpa. ~Ya yo estaba 83 IX | tus pisadas? ¿Cuándo no adoré tus umbrales? ¿Quién mejor 84 IX | enamorado dél, cada día adornaba con sortijas. Lavábase con 85 XVIII| veis y fortuna con que le adornase, son tan infernales los 86 VIII | rico, fue ella el principal adorno; y como en el portal la 87 IV | obligase a gastar toda la que adquirí. ~Con esto pues, y con tragarme 88 II | habérsele quemado la casa, cómo adquirió más y cómo él se fue a Alcalá~ ~ 89 XIV | discreto: «tomé» y «enojo» digo adrede, y si tuviese yo las capas 90 XV | para enseñarse a sufrir adversidades, ansí del tiempo como de 91 I | altos y bajos, próspero y adverso dello. Que si vuesa merced 92 XVII | En edad he entrado? ¡Pues advertid, mal hombre, yo fui la menor 93 XI | la dama se la llevase; y advierta vuesa merced que yo iba 94 XI | adelante! ~Él respondió:~ - Adviertan vuesas mercedes que me tienen 95 XIII | fuera querido, aunque me lo advirtieron para con otras. Y fue la 96 VII | que éste fuese a la mano o advirtiese que no se diesen a uno las 97 X | el sexto mandamiento la advirtió si tenía algo que decir 98 VII | anduviere menudito y hablare con afecto, no pueda traer daga ni 99 IX | igualmente, ansí en años como en afectos amorosos, iba creciendo. 100 VIII | en los años, flaquilla, afeitada, unos ojuelos dormidos y 101 X | por ser cierta una cosa la afirma diciendo: «Yo estuve presente», 102 X | luego por la verdad que afirmo, licencia tengo de decir « 103 IX | que tan bien sabe, tanto aflige. ~ - Digo pues, Lázaro, 104 III | Corte. Tanto lloré, tanto me afligí y tan desconsolado estuve, 105 XVIII| pediré galas superfluas ni afligiré a mi marido por ellas, ni 106 I | no amenazaba horca, sino afrenta o azotes por haber reincidido 107 XIV | Allí me vi a pique de morir afrentosamente si Dios no fuera servido 108 V | ahora que el tiempo que fui agente de aquel miserable colegio 109 IV | y gaste su hacienda en agentes que le defiendan en las 110 II | volviese la cabeza, me dio un Agnusdéi de oro y un rosario con 111 VI | que soy honrada y váyase agora con Dios y bendito sea el 112 II | Tanto, pues, dieron en agotarme la paciencia, y a tal tiempo 113 IX | pocas tardes de invierno y agradable paseo para las de verano, 114 I | suerte quiso que yo les agradase más que los otros - tanto 115 XVI | yo os avisaré, que quedo agradecidísimo a la memoria que de mí tenéis 116 I | porque era blanco y les agradó los buenos trozos de mis 117 VIII | contrario, digo que eso agravaría más mi delito, y no es considerable 118 XVI | padres no os hicieron ningún agravio; y con todo no me puedo 119 IX | fortunas? ¿Quién pasó de mis agravios? ¿Eras tú la que me dijiste, 120 V | poniendo en ella un pañuelo con agraz en cuyos brazos mi ama puso 121 VIII | vuesa señoría que soy la agresora del delito, que delante 122 IX | en el mundo simiente de agresores de maldad tan atroz. ~ - 123 XVIII| pues mostrando el rostro agrio me dijo: ~ - Que me interpretéis 124 VII | beban un poquito de vino aguado. ~Que si las susodichas 125 XI | guiase, nos deparó Dios un aguador que, aunque huyó al principio 126 XVIII| le dijo - tan celoso que aguáis los gustos a vuestra mujer? ~ 127 IX | haceros su yerno, ¿a cuándo aguardaban los vuestros a dárosla a 128 XIV | yo, colgado de un hilo, aguardando con qué había de salir aquel 129 V | horas ya había muchachos aguardándome; y porque les dejase probar 130 II | vista, donde me senté a aguardar el carro o coche que me 131 XV | Hízolo así el mozo y como aguardase a la puerta de la celda 132 VII | pueda decir: «Voy a hacer aguas», y las haga como las mujeres 133 IX | casadas? ~ - Has preguntado agudamente - me dijo - , y dando respuesta 134 IX | libertades. El rostro era aguileño, a quien de su cosecha, 135 VI | disputar unas ferias o un aguinaldo con el mayor estudiante, 136 VI | más verdaderas, que estaba ahíta. Ésta puso cada desmayo 137 V | Lazarillo que pude morir de ahíto. ~¿Qué le tengo que decir 138 VI | aconsejó uno - , que te ahogarás! ~Yo lo hice, y como la 139 I | rufos, o como los dicen, me ahogaron en él. Y digo bien, porque 140 XIV | pudiendo en la ajena! Que se ahogue un hombre en el vado no 141 XIII | de estudiar un jubón de ajedrez, a ser de color los remiendos 142 | ajenas 143 II | habíamos recogido nuestro ajuar y cantidad de lino para 144 XVI | En este tiempo vendí el ajuarillo que tenía y me fui huyendo 145 XVI | de jardín se había vuelto alameda. ~Pensará vuesa merced que 146 XIV | del mundo si hasta él se alargase mi vida. ~¿Quién habrá que 147 V | brazo en una banda. Miréla alazarilladamente, y como la lengua me dijese 148 X | visto, dijo: « ¡oh, qué de albardas ha comido vuesa merced!». 149 IV | nuestro amo el pastelero unas albondiguillas de la presa que la noche 150 XI | que la gente de casa se alborotaba, nos bajamos al portal donde 151 XV | en sacando las hojas. El alboroto que los dos metieron y la 152 VII | saber que no ganará las albricias, porque trasladándola, yo 153 XI | corrió tras mí y que nunca me alcanzaba hice un breve discurso que 154 XI | impidiesen? Ansí fue, mas alcanzándole, con pocas amenazas, les 155 VI | decir. Llegó la amiga sin alcanzar la respiración y diciendo: «¿ 156 XIV | media legua del lugar no me alcanzara si no es una mala suerte, 157 XVIII| a esa gente hasta lo que alcanzare y quedaos vos con uno sólo, 158 XI | dos, de huir la mía y de alcanzarme la de mi amo, eran iguales, 159 XIII | dineros, y tan largas que alcanzaron desde su posada hasta la 160 XI | considerado en que no me alcanzase. Los dos corríamos de buena 161 X | lo haré, y en lo que no alcanzo no tengo que batallar conmigo. ~ 162 X | por poco afortunado el que alcanzó el sí de que seríamos sus 163 X | esto, señor, llegamos al aldea que tres cuartos de legua 164 VI | de tener razón en lo que alega le quiero para mi criado - 165 XVIII| que una de estas estolas alegraba toda una calle. ¿Qué es 166 XVIII| esposita el amigo me daba! alegréme y causáronme admiración 167 IX | tres días se han mostrado alegres y regocijados. Los templos 168 VI | Digádesme, aleves condes,~~~~ ~~~~ ~~~~~~ ~~~~¿ 169 XV | y más si un hombre habla algarabía y nació en Génova o Italia, ¡ 170 VIII | fuese fácil. Llegóse el algibista vecino que concertaba lo 171 XVI | parece que se la pusieron con algodón, como cuando doran las camas. ~¡ 172 XI | con ella. Y deseosos de alguien que nos guiase, nos deparó 173 XIII | compañero que días ha fuiste alimento de gusanos! ¿Dónde estás?, 174 VI | Pasaron días, fuese hoy aliviando un poquito la viuda y mañana 175 XVIII| llevaos esa suegra! Y para aliviar de gente, supuesto que la 176 VI | se lo diga, que querría aliviarle de muchas cosas, que la 177 VII | gana sin un mozo que le aliviase de muchas cosas a que no 178 IX | traiga con su vacante el alivio de sus penalidades. Allí 179 XII | andaluces, porque ¡voto allijo!, que no hay ningún estudiante 180 VII | pueda comer más que fideos y almendradas, y que se vista de oropel. ~ 181 XVIII| sombrero muchas flores de almendro. ~Luego que la vio dijo:~ - 182 XI | cogía la rodela y haciendo almohada della me dormía junto a 183 V | recaudo para decir misa, almorcé media docena de veces y 184 III | latinidad. ~ - Entra pues; almorzarás.~Hícelo, y subiendo arriba 185 XVIII| seguramente podréis ya. ~Almorzóse a mi parecer en un cuarto 186 XVIII| diez mil suegras, y si el almuerzo fue éste, ¡cuál sería la 187 XVI | de fiestas en la corte! ¡Alquilárase aquel balcón muy caro porque 188 XV | poner una escuela; hízolo; alquilé una casa en la parrochia 189 VIII | hacerme hiciesen otra de alquimia, como el que tan bien sabría 190 I | partícipe de mi vida y milagros, altos y bajos, próspero y adverso 191 IV | nos y el romance de don Álvaro de Luna dejamos el rocín 192 I | divertido no me hubiese visto, alzándolos, dijo que me llegasen a 193 V | el órgano, y no más. Al alzar, cantó mi amo a ello acostumbrado 194 IX | voluntad, porque cosa que tanto amaba no tuviese algún conque 195 III | solo y que dejaba su tan amada patria, cuando menos la 196 XIV | así: o este difunto era amado sólo por amarle o por el 197 XII | Hacédmelos humildes, mansos y amadores de la virtud, que temo de 198 XVIII| holgaros, como si ahora amaneciese? Pues sabed que ya es de 199 VII | los sermones de antes que amanezca, no se les guardan sus preeminencias, 200 XV | santa insignia se debía, se amansasen. Fui obedecido, y envainando 201 IV | esto, afligido y fingido amante? ¿No es también verdad que 202 XI | tenebrosa, llena de confusión y amarga, encubriese de mi norte 203 XVIII| luego una mujer llorando muy amargamente, mas muy compuesta con su 204 XIV | despiden, mas lo encubierto, amargo como los ajenjos. ¡Oh, los 205 XVI | negro, por otras azul y amarillo por otras. Pues quizá eran 206 XIV | difunto era amado sólo por amarle o por el interés. Si por 207 XII | aunque según el talento de ambos mejor diríamos para juicio 208 VI | contingencia de que lo que le amenaza le suceda - , me volví a 209 XVI | que no la hay, sino que amenazan huesos. Y pues que he dicho 210 IX | determinación al carcelero, a quien amenazando con una daga, me hizo patente 211 XII | unos cuchillos largos me amenazaron con ellos, y me dio el uno 212 XI | alcanzándole, con pocas amenazas, les dio todo lo que llevaba 213 VIII | este el cómo: ~Ella estaba amigada con un alguacil, por cuya 214 IX | hablar, y recíprocamente me amó los mismos. Catorce sirvió 215 IX | en años como en afectos amorosos, iba creciendo. La igualdad 216 XVII | algunos, al cabo de los cuales añada el enviudando este compuesto: 217 IX | viese más a menudo porque añadieses a la vida lo que sin mí 218 VI | aunque fuese hombre de cuatro anas de caída se le comía de 219 VI | puesto, trájose un manto de anascote y unas tocas para el día 220 XVI | casamentero me encaminaba era tan ancha de frente y tan angosta 221 XIV | sentimiento que una persona de ancho corazón tiene acaudalado 222 VII | ojos pequeños y los pies anchos. ~Que ninguna persona se 223 XVI | mar borrasca que se echan áncoras, porque no se la lleve a 224 XVIII| guantes de media legua de andadura. Luego que las vio el comisario 225 XII | nadie, particularmente a andaluces, porque ¡voto allijo!, que 226 XIII | jugador o enamorado pobre no andan entre la cruz y el agua 227 V | la sala para la alcoba, andando como a primera intención 228 IX | del lugar! ~Oh, qué necio andaría en hablarte más de la persona 229 VII | ellos fuere blanco y rubio, anduviere menudito y hablare con afecto, 230 XVIII| cenábamos, y como aquellos días anduviese melancólico, tanto por haber 231 V | fruta o lo que al tiempo era anejo. De manera que cuando volví 232 XII | el pastel y el vino y me animé lo mejor que pude, y subiendo 233 XVIII| vuesa merced que mi viudo se animó un poquito y dio conmigo 234 V | cuanto porque no era el más animoso del mundo. ~Subió mi amo, 235 IX | ejercitan en ello, y cada año dan cuatro o seis veces 236 XVIII| aún se quejaba con las ansias que al principio, señal 237 VII | oficio y opinión de sus antepasados, viven soberbios, haya otros 238 VI | contaduría, cuyo menester es antídoto para la necesidad, porque 239 IX | nací en Barcelona, ciudad antigua y noble, ansí por sus muchos 240 VII | conversaciones, guardándose la antigüedad las unas a las otras. ~Iten 241 XV | enseñar, me acordé de aquel mi antiguo maestro que me dijo que 242 XI | cuando a su padre se le antojó mirar la casa y empezar 243 XVI | Díjole: ~ - Pues señor Antonio, si yo me casara os diera 244 XII | una imagen de bulto de la Anunciación con su ángel. Habló al escultor 245 IX | colores, cuya marina es apacible sitio para las pocas tardes 246 XVII | Mardoqueo, que teniéndole aparejada la horca para quitarle en 247 V | temerarios porque aunque tengan apariencia de verdad puede ser engañarse; 248 IX | diferentes músicas y graciosas apariencias; cual a caballo vestido 249 XIV | porque si los averigua y se aparta muere, que no por acabar 250 VI | llevándolas a una huerta sola y apartada de que ellos tenían la llave, 251 XVIII| porque para ello se hizo un apartado a cuya puerta había porteros - , 252 XIV | adelante sin hacerlo, no apartándome del asumpto, antes moralizándole; 253 XVIII| cansado hombre! - me dijo apartándose de mí. ~Acordéme entonces 254 VIII | cual y muchas lágrimas nos apartaron, y caminó adelante, quedando 255 XIV | y, yéndole a abrazar, se apartó hablándome en lengua diferente 256 VI | porque ya sabía cuán su apasionada era, y ella lo había hecho 257 IX | tengo, ni el propio, ni apelativo. En aquella ciudad, Lázaro, 258 IX | decir, sólo que no es su apellido el que al presente tengo, 259 XV | embriaguez. Iba a caerse y apeóse el médico, que no fue poca 260 V | otros dos clérigos, y yo me apercibí para entonar el órgano, 261 IV | era el entresuelo. ~No le apeteció el muchacho, y abriendo 262 XVI | della se enamore para el apetito sensual. Siendo esto ansí, 263 V | con otro. Y desde aquí le aplazo a vuesa merced para un cuento, 264 IV | las medicinas que se les aplican. ~Esta tal vieja y acudir 265 VI | llevando consigo el poderse aplicar a mercaderes de cosas bajas, 266 X | España, y el que quiere aplicarse en ella halla lo que otros 267 XV | la suya si no tardasen en aplicársela. ~ - Parte corriendo a buscarle - 268 XI | finalmente, me despojé del bien y apoderé del mal, como el que se 269 IX | nuestra estaba, se había aposentado cierto título, el cual trajo 270 VIII | costumbres, y pasa desta manera. ~Aposentámonos en una casa de posadas, 271 II | nosotros habitábamos dos aposentos obscuros, por cuya causa 272 IV | del colmado sentimiento apostaban a correr por esa cara de 273 XI | sería nombrándome? Fue que aposté correr, y él tras mí, llamándome 274 XVIII| vos casas con azulejos, aprended de la zorra, que dice que 275 V | tenía natural cómodo para aprender con facilidad cualquier 276 XVII | por la mano; lo cual todo aprendí de aquel que me crió en 277 X | lenguaje y con buena oraciónAprendióla de un ciego y, en acabando 278 III | barba, más negra ni tan apretada; tanto, que parecía de las 279 XVIII| muchas sortijas, lindo apretador de diamantes y muy buen 280 XII | Luego que ellos se vieron apretados para ello, y que no eran 281 VI | quitará. Mire que no se han de apretar tanto las mujeres de bien, 282 XIV | acontecimiento daña y no aprovecha. Si no tiene celos, sino 283 XVII | antes estuvo - y mucho más aprovechado, pues se hallará más docto - 284 X | de sesenta y seis. ~Los aprovechamientos que en él tuve, las ventajas 285 V | en cantidad de mojicones, aprovechándose después de la pretina, con 286 I | sus hijas, ¿cómo había de aprovechar en cosa virtuosa? ~En ser 287 X | hiciera como le dijo no aprovechara. Y es que como le dijese: « 288 XII | penitencia, hágala donde le aproveche. ¿Quién no vee uno destos 289 XI | lo mismo que a nosotros aprovechó y se fueron llevándonos 290 XV | que haría lo propio con aquélla, mas que había de ser dándole 291 XVI | y no era de los peores arbitrios, de donde volvíamos a casa 292 VIII | día de fiesta que la niña, arcaduz por donde vino la joya, 293 IX | candilones, de manera que se arde toda ella, y por ellas va 294 IX | Jueves Santo devotamente se arden de noche las calles, de 295 XVII | sacara el que inventó la Aritmética. Despídele diciendo la perdone. 296 XVI | y que la dejaron con la armadura sola, como las figuras en 297 IV | señora la mayor y todos nos armamos de paciencia. Mudó luego 298 XII | eran de goznes y venían sin armar. ~Era la hermana una santa 299 XVII | porque la gente es tal que os armarán muy bien el lazo. Mas, ¡ 300 XII | que venía por ellas para armarlas, porque el día siguiente, 301 XI | respuesta que en Madrid me armó el lazo una vieja de tal 302 VIII | para decirlo de una vez, arrendado el mesón; y antes había 303 XIV | Estando en este desasosiego arrimado a la portada de una casa 304 XVI | porque eran personas que me arrimarían dos testigos falsos por 305 XVI | participó él dél, pues no arrimé la modestia y le metí las 306 V | merced, y ansí nadie se ha de arrojar a hacer juicios temerarios 307 IV | por haber ido a beber a un arroyo que cerca estaba, y como 308 XII | entonces, mártir, tan negra y arrugada que si por esto parecía 309 XVII | alcoba; ya se halla con arrugas la que no había ocho días 310 XII | que eso, que no saben los artículos, o si no, pregúnteselos.» ~«¿ 311 IX | ella. La nariz, tuvo el artífice por bien, que por ella no 312 VII | noche poníamos al fuego un asador tan corto de talle que apenas 313 I | muy de la frutera haber asalariado el ciego para que la rece, 314 XVI | abrir el ojo, no diré que asan carne, que no la hay, sino 315 VI | estaba con otro para que le ascondiese. Respondía entonces la viuda: ~ - 316 XVIII| ocupación, que es tratar ansí en asegurar navíos como en enviar cosas 317 XIV | tenía culpa alguna. Yo la aseguré del miedo y pedí me diese 318 XVIII| porque cuando mis muchachos asentaban conmigo cosas de aquel jaez, 319 XVI | niegue? Mas ¡ay lo que hemos asentado para quien lo tiene en casa! 320 IX | Eras tú la que me dijiste, asida de mis manos, que te viese 321 XVI | señor, vi muchas dellas asidas de las manecillas venir 322 XVII | ella se pondrá en pie y asiéndole del brazo le dirá: «¿Dónde 323 XIV | entraron de tropel y nos asieron. ¿Sabido por qué?, por ladrones, 324 V | ella. Fue a llamarle y, asomándose a la ventana, le dijo que 325 XVIII| hijos. ~No si cuando me asomé a ella me conoció alguno 326 XVI | todas las partes lo hallo áspero. Si los consentís, ahí os 327 XVII | hecho cuanto porque sabía astrología y me dieron opinión algunos 328 XIV | hacerlo, no apartándome del asumpto, antes moralizándole; para 329 VIII | ni la hay tan grande como atajar males en que por fuerza 330 VI | azotea en vida del señor a atalayar, si venía, para avisarle 331 VI | desnudaron a todos en carnes, y atándolas de dos en dos, muñeca con 332 VIII | calle mirándolo con gran atención, y yo en particular como 333 XVI | dije que fuese vuesa merced atendiendo a las necedades del casamentero? ¡ 334 XV | no obró? De manera que me atengo más a sus dos dedos de papel 335 XIV | se puso a la puerta y muy atentamente nos miró a los dos, a cuyo 336 XIII | endemoniado cuyas mudanzas me atestaron en el alma, porque el garabato 337 XVIII| bien?, porque con lo que la atormentada mujer dijo, el tono más 338 IV | viese desconcierto tal, nos atormentó a todos y desolló a él a 339 VII | dulce beneplácito de los atraídos se llevaba a una regalos, 340 XVI | la otra bellacona! ~No me atreví a disgustarla por tener 341 XIV | puñaladas, cuyas preguntas atribuí a que quería ganar tierra 342 VII | remedios para parir y se le atribuía a él el efecto, fuera de 343 VI | terrible que todo lo ha de atribuir a mal convirtiendo la triaca 344 IX | otro en las cumbres, y yo atribuyéndolo siempre a no gustar sus 345 IX | agresores de maldad tan atroz. ~ - Digo, señor, que no 346 X | supiese, sino porque no era audaz, entremetido ni hablaba 347 XVIII| tribunal en la plaza, a cuya audiencia acudió multitud de gente: 348 XV | trazas eran más, era el augmento muchísimo, ansí que no se 349 XVI | Todo eso no se acaba con ausentarme? Pues yo doy palabra a vuesa 350 II | que me diese con qué me ausentase hasta ver lo que Dios hacía 351 X | ermita y por su muerte se ausentó della ~ ~ - Érase pues que 352 VIII | pretenden encubrir con la autoridad y años que tú dices, y no 353 V | plaza, de donde se trajo un ave, un conejo y más fruta, 354 XIV | de celos, porque si los averigua y se aparta muere, que no 355 XVII | esté en ayunas no me puedo averiguar con ella? Tengo de salir 356 XIV | y aun lo acompañan con «avezado», por «enseñado», pudiera 357 X | las barbas con Galeno y Avicena. Aconsejábale como el que 358 XVI | casarme; si della mudare yo os avisaré, que quedo agradecidísimo 359 VI | atalayar, si venía, para avisarle a él si entraba o no, y 360 V | comer, a no verle yo antes y avisarlos. Entróse detrás de la cama 361 X | entonces no se me olvide, avisarte que no digas más «érase 362 IX | el paje y tan bien se le avisó lo que había de hacer, que 363 XVI | habrá que lo niegue? Mas ¡ay lo que hemos asentado para 364 I | Y diciéndole a mi madre, ayudado de acciones que significasen 365 X | diligencias en contrario le ayudan, y cuando no, las favorables 366 IV | todos, la dio un tabardillo, ayudando a ello un viernes de una 367 III | quiero hacer pastelero, antes ayudar para que seas tan gran estudiante 368 XVIII| que en Méjico tenía para ayudarle en la administración y venta 369 VII | desde ahora para entonces ayudarte en cualquier cosa que intentares, 370 XV | Díjele a mi amo que me ayudase para poner una escuela; 371 XI | dónde, salvo a que les ayudásemos en un hurto que iban a hacer 372 XI | ninguno sabía las calles. ¡Ayude Dios al peor juego! ~Viendo, 373 II | aquí vuesa merced, hijo del azotado y sin honra para con muchos, 374 I | cárcel nos le traían ya azotándole por la causa dicha, el cual 375 VIII | que la llevaban en él para azotarla después de leídas las sentencias, 376 XII | las quejas, determiné de azotarlos, para lo cual los entré 377 II | otro ya lo estaba, si le azotaron como dije. Quién duda sino 378 VI | de ellas fueren y serán. ~Azotáronlas cruelísimamente, y es tal 379 VI | éste hayamos dado ningún azote, porque además de tener 380 VI | caso que la tal iba a la azotea en vida del señor a atalayar, 381 X | llevándole a la boca la supo a azúcar. Tuvo el demonio tan buen 382 XVI | partes negro, por otras azul y amarillo por otras. Pues 383 XVIII| no haréis vos casas con azulejos, aprended de la zorra, que 384 XII | un pastel de a real y una azumbre de vino. Entraron danzando 385 VI | por obrero de la torre de Babilonia, y a toda priesa volaba 386 X | cadena que llamábamos Luz, y báculo le llamo yo, pues no hay 387 XV | creí que había mulas que bailaban la zarabanda, porque como 388 XIII | antes dándome de merendar me bailaron como rascándose un baile 389 XIII | bailaron como rascándose un baile endemoniado cuyas mudanzas 390 IX | máscaras, y en las más calles bailes diferentes. ~Acábanse las 391 V | estaba en alto, cayó a la bajada en uno de tantos hoyos como 392 IV | mujer más temida que las bajadas del Turco! Ya llegó mi señora 393 XI | casa se alborotaba, nos bajamos al portal donde teníamos 394 XI | están, para que nos los vaya bajando, lo cual puede hacer seguramente, 395 XIII | acudir allá. ~Despedíme, bajaron conmigo hasta la puerta 396 VI | aplicar a mercaderes de cosas bajas, nunca se vienen sin dineros; 397 V | él en la sala para que se bajase por las escaleras abajo, 398 XVII | Despídele diciendo la perdone. Bájase él y queda ella hecha un 399 XVI | testigos falsos. ~Hecho esto me bajé a mi escuela, y como hallase 400 XVIII| acondicionado, y que ella era balbuciente y su amo reñía muy a menudo, 401 XVI | corte! ¡Alquilárase aquel balcón muy caro porque cabían muchos 402 XVI | escribistes la sentencia al rey Baltasar!» ~ - ¿Pues sabéis vos, 403 XIV | También hay otras puñaladas baratas como es en una mano o brazo 404 XI | llevasen. ¿Hay hombre tan bárbaro que sabiendo que había de 405 XII | saben cada día menos, este barbón que tenemos en casa...» 406 VI | los que venden y juegan barquillos, que aunque pierdan una 407 XVII | exagerándolo desta manera: «¡Barrabás lleve hombre que tal trabajo 408 XV | caballeriza la regaron la barriga con agua fresca y dieron 409 IX | noche y obscuro busqué un barril de pólvora y metiéndole 410 VI | gente, los que viven al barrio de Santo Domingo están con 411 VII | largo el talle, ni jugar con barros, ni estar opiladas, ni tener 412 IX | casado con ella, porque basilisco que tal ponzoña encerraba, ¿ 413 XVI | la herramienta y él las basquiñas. Sin duda ninguna que la 414 IX | cuando no las tuviera, bastaba para mí ser de mi gusto, 415 XVII | según lo que pasó después bastábale vivir ella. ~Puestas las 416 XVIII| no hacer lo que me pedís, bástaos lo malo que sois sin daros 417 XVI | todos mi desvelo. ¡Que no le bastase a un pobre maestro de escuela 418 X | no alcanzo no tengo que batallar conmigo. ~Divirtiéronme 419 XIV | una dellas madrina de un bateo. Él los ofreció, y la cadena 420 XIII | la mía, donde estaba mi baúl. ~Tenían las dos buenas 421 XVII | desde la pila donde los bautizaron fueron a la sepultura! ¡ 422 XVI | viera estómago, hígado, bazo y las demás partes del cuerpo. ¡ 423 XVI | quiero hacer beato, pues hay beatas. ~En fin, se fue y me dejó; 424 XVI | casar, que me quiero hacer beato, pues hay beatas. ~En fin, 425 VII | lado de un hablador, y que beba toda ella caliente. ~Que 426 VII | por el continuo estudio, beban un poquito de vino aguado. ~ 427 XII | niños: «¡Diga Jesús cuando bebe! ¡No masque con los dos 428 XVII | ENVIUDAR SIN DAGA, VENENO O BEBEDIZO, O OTRO INSTRUMENTO ALGUNO ~ 429 VII | cenábamos los dos solos y bebíamos como si estuviéramos acompañados. 430 XV | él dijo que la comida y bebida de la mula. ~ - Ansí, pues 431 VII | tan bien comido y mejor bebido, como luego diré, suele 432 VII | quiebre por la cintura, la que bebiere vino, salvo hipocrás, y 433 VI | tiempo lloraron, comieron y bebieron se creerá en decirlo dellas. 434 IX | ilustrado. A ésta hermosea la bella playa de quien, aunque tan 435 XIII | fuelles mis cascos, echaba el bellacón una voz por defuera, por 436 XVI | aquel picarón y a la otra bellacona! ~No me atreví a disgustarla 437 VI | antes les dijeron tantas bellaquerías que, cuando yo no las hubiera 438 IX | suyos, costosos para mí si bellos para ella. Negros eran, 439 XI | los trabajos, allí eché la bendición a la cadena que en la pretina 440 I | clavándolos en el cielo me bendijo. ~Yo que tal vi, creyendo 441 XII | dijo: ~ - Virgen María, benditísima Señora, pues soy tan afortunada 442 VII | escuela. ~Que el salmo de Benedictus, que se acostumbra decir 443 VII | que ha recibido tan gran beneficio. ~Que nadie diga que no 444 Ram | mostrándome agradecido a los beneficios que de vuesa merced recibí 445 Ram | vuesa merced que sus manos besa. ~JUAN CORTÉS DE TOLOSA~ 446 II | ofrecimiento y le acepté, y besándolos la mano a cada uno me dejaron 447 VII | toda mujer con estremo roma bese con trompeta, por el defeto 448 XV | modo para darle siquiera un beso le halló para sacar a quien 449 II | tiernamente y mi madre me besó infinidad dellas mostrando 450 V | pero menudeaba en lo del bienaventurado que partió la capa con el 451 XVII | desventuras hay en el mundo! ¡Bienaventurados aquellos que desde la pila 452 VI | pasan de parte a parte. Bizarra, y tan larga de talle que 453 IX | del mismo rostro, pero muy bizarras. Otras veces van a pie y 454 IX | y ellas con tal gracia y bizarría que parece que el arte y 455 VI | de ciruelas de Génova y bizcochos, porque tuvo nuevas que 456 III | como los dientes fuesen muy blancos y los labios colorados y 457 VI | en aquel estado, ninguna blandeó, antes les dijeron tantas 458 IX | entrar la gente sacan los blandones fuera. De sus fiestas te 459 VI | y diciéndola: «¡Ea, ea, boba! ¿Hemos de tener en qué 460 XIII | cómo no gastar mi dinero bobamente.» Y fue el cómo comprando 461 VI | dinero, pidiéndole que con el bocado en la boca volviese a la 462 XVII | Casáronlos, y a otro día de la boda le volvieron a la cárcel 463 VI | tienen media docena de primos bodegoneros, cocineros, despenseros 464 XVI | con aire se echase unas bolas de bronce o hierro en las 465 VI | procesión de lechuzas las bolsas de todo fiel cristiano el 466 XII | hombres con una ropa y un bonete en casa midiendo los pasos 467 V | tuerto de esotro ojo. ~Cogió bonitamente un grano grueso y, sin que 468 XII | hallaron ocasión para dejar boqueando un talego, porque como una 469 VII | más, que si fuere con esto boquihundida, haya de dar un real y un 470 XVI | buena estaría mi novia! La boquita, si no era como un piñón, 471 VII | Amiga, aquellos están borrachos.» ~Iten más, que pueda decir: « 472 XVI | como cuando hay en la mar borrasca que se echan áncoras, porque 473 XI | escapado con la vida de borrascas tan grandes, y no se me 474 VII | que estés muy bien con los borricos, no los trates mal. ~ - ¿ 475 XVI | sola, como las figuras en bosquejo. ~Si a esta mujer la vinieren 476 VII | monjil calza entera y traer botas. ~Que ninguna mujer pueda 477 XVII | donde están las que decimos bravas, hállese él en ella y traiga 478 XIV | de botones de oro, con un bravo cadenote. ~Luego que dellas 479 V | brazos mi ama puso las manos brindándole para que jugase con ella, 480 XVI | nosotros. ¡Vea vuesa merced qué brindis éste para hacer el juicio 481 IX | de viejo, reprimiendo los bríos de mozo, acompaña cuatro 482 VIII | hacer como los caballos briosos a salir de casa, con cuya 483 XVI | se echase unas bolas de bronce o hierro en las mangas, 484 IV | si quedo, que hacíamos burla della. Éstas son de las 485 XVIII| me deis consejo, y esto burlándome os lo pregunto; como por 486 X | las mujeres, dijeron: «¿Burláos con él? ¿No hemos dicho 487 XV | sólo no los llevó sino que burlaron dél, de que enfadado y colérico 488 XVII | vas bobo, no ves que me burlo contigo?» ~Esto todo porque 489 XIV | menudo de lo que era menester buscaban palabras que a ello forzasen, 490 XII | de volver hasta la noche, buscaron dos picarones a quien pagaron 491 XIV | no anda por ahí la que yo busco. ~A todo esto vea vuesa 492 VII | por vaso penado. ~Que las busconas se contenten con lo que 493 VI | dicho a mi yerno que le busque y nos le traiga acá, porque 494 IV | supiese si moría en él alguna cabalgadura, y sabido, informarse dónde 495 XIV | día nos pusieron en dos cabalgaduras y nos llevaron a Sevilla. 496 VIII | pavonearme y a hacer como los caballos briosos a salir de casa, 497 VI | señor, que se hallaron a la cabecera de mi amo las amigas de 498 XVIII| pesadumbre en que perdió la cabellera. ~ - Y bien, ¿por qué os 499 VII | larga, largo también el cabello, con antojos y en carnes, ¿ 500 XVI | angosta de cara que apenas la caben los dedos para persignarse,


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