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Introito y argumento
Dios, questó por arrojar
un
Dios salve tan complido,
que
abarque medio lugar
y
un pedaço del ejido.
Mas
non quiero,
5
que
me ternán por grosero
si
por zagales me rijo,
son
habrar como escudero
pues
que s'usa en regozijo.
¡Juri
as nos!
10
Novio
y novia, sálveos Dios;
que
viváis hasta hartar,
y
vos dé hijos dos a dos
y
vos los deje perlograr.
Y
al padrino
15
por
casa mucho tocino,
en el
corral leña y esparto,
y en
la bodega buen vino,
y
en las trojas trigo harto.
La
madrina
20
que
por la gracia divina
viva
mil años y un cacho;
y
a su hija Catalina,
buen
marido y hombre macho.
Juri
al ciego
25
que
en la boda del Borrego,
cuando
yo estaba bailando
deste
modo palaciego,
habró
el alcalde en llegando.
Por
Sant Pito,
30
que
no era yo tamañito,
aunque
era ya enamorado,
y
os daba el salto y apito,
que
el pueblo estaba espantado.
Mas
quería
35
como
el dïabro a Luzía,
que
en vella, allí donde estaba,
tan
huerte me embebecía,
que
se iba con Dios la baba.
Juri a san
40
que
me ha dado tanto afán...
Dios
la perdone, qu'es muerta.
Hete
aquí, cada San Juan
yo le
enramaba la puerta,
y
en presente
45
la
daba continuamente
cuanto
podía hurtar,
cada
sábado, a la huente,
yo
la ayudaba a cargar.
Asmo
que
50
nunca
domingo bailé
que
no la sacase a plaça,
son
que una vez la saqué
y
echome la calabaça.
Yo
esperela
55
hin
a un día de la vela,
que
sin dezille palabra,
mía
fe, si vos plaze, apañela,
que
quedó casi sin habra.
Como
alano
60
la
tenía en aquel llano:
«¿Dejarás?».
«¡No dejaría!».
Y
ellâ morderme la mano,
y
el zagal que no dormía.
Y en aquesto,
65
ella tiesta y yo retiesto,
ella branca y yo amarillo,
no pudiendo velle el gesto
mordilla en el colodrillo.
La
maligna
70
mengarrafa
la sopina;
en
aquesta negra discordia,
¡Dios
mal juba me festina!
Yo grito: «¡Misericordia!
¡Déjame
ora!».
75
No
quería la traidora.
«¡Deja,
hermana!», y ella, envuelta:
«¡Por
tu vida, ni aun agora!».
«¡Por
la mía, mía fe, suelta,
-oh,
perraça -
80
papitos
de gallinaza!
No
llores ese velete,
que
me has fecho la mostaza
reventar
por el ojete».
Conclusión:
85
que
ella me pide perdón
y
me dijo al cabo al cabo
que
no comprase melón
sin oler primero el rabo.
¡Oh, borrica!
90
¿Digo
yo qué significa?
Diz
porque amor es malsín,
el
que de amores se pica
huela
el rabo, que es el fin;
que
a mi ver,
95
el
melón y la mujer
a
quien no los suela usar
son
malos de conocer
y
buenos de blasfemar.
Quiso Dios
100
que
lo quistión dentre nos
naqueste
medio acabose;
dende
a un año, y creo que dos,
la
boba tomó y muriose.
¡Malograda!
105
Que
viniendo del arada
muchas
vezes me ganó,
que
tiraba un aguijada
cuatro
pasos más que yo.
¡Qué
braçones,
110
qué
pezachos, pernejones,
bocacha
de oreja a oreja,
los
ojos dos barreñones,
la
nariz como una teja!
Donde,
di...
115
no
me aliembra... sí, sí, sí:
el otro día, en una boda,
vi una mujer, juri a mí,
que
se le parescía toda.
Descrepaba
120
que
Luzía no mostraba
color
de negra tan fina,
que un poco más semejaba
a la mi burra mohína.
Comoquiera
125
que
me acuerdo qué tal era,
con el cariño que me atiza
la complición se me altera
y
el cabello se me eriza.
Y
helo errado
130
en
haberme della acordado,
que
la lágrima me asoma,
y
hoy no comeré bocado,
aunque
me acosen que coma.
Qu'ay
de mí,
135
nora
mala acá nascí,
ranilla
me despedasce
porque
soy venido aquí
do
tanta rabia me nasce.
¡Oh,
mesquino,
140
lloricraca
mortezino,
lagrimita
nunca seca
y
jarrazos de tocino,
coraçones
de manteca;
derretido
145
como
el sebo al sol tendido,
como
cera en el tejado!
¡Dome a diole, pan perdido,
corpacho
mal empleado,
perrazón,
150
sopa
muelle en calderón
madeja
mal devanada,
cuartachos
de requesón,
zangarrones
de cuajada...!
Ved
a quién,
155
do
tanta gente de bien,
envían
a pernociar;
que
vos juri a Santarén
que
estoy por no me acordar.
Asmo
que
160
la
gran tirria que tomé
me
ha fecho turbar así,
aunque
no me patiré
sin
daros cuenta de mí.
No
ha poder
165
son
que tengo de caer
en
el demoño a qué vengo,
pues
no se me ha d'esconder...
¡Juri
a diez, aquí te tengo!
No
es nadeta,
170
son
que os traen de cacheta
una
co... ¡oh, mal vocabro!,
una
comer, o cometa...
comedia,
doila al dïabro;
que
el auctor
175
no
halló otro embajador
que
arrojase más porradas;
y
porque notéis mejor,
se
parte en cinco jornadas,
Lo
primero
180
ha
de entrar un escudero
que
le llaman Aquilano,
con Faceto, muy artero
siervo suyo, y como hermano;
y él con él
185
entran
por este vergel
a
hablar con Felicina,
que
muere de amores d'él
y
él por ella que se fina.
Largamente
190
habran la noche presente,
queda
esotra concertada;
salidos
encontinente,
cesa
primera jornada.
Dos
villanos
195
salen
luego muy ufanos
a
cavar, que es un misterio;
son
del jardín hortelanos,
dichos
Dandario y Galterio.
Perpasadas
200
muchas
pullas y alcaldadas
que
entrambos han descargado,
encuentran
con las pisadas
del
bueno del namorado.
Sal
Dileta,
205
camarera
muy secreta
y
a Felicina muy junta,
que
a los necios la discreta
por
Faceto les pregunta.
Vien
Faceto
210
que
en servir con gran efeto
a
su Dileta se funda;
habla
con ella en secreto:
h'aquí
jornada segunda.
Luego
aína
215
con Dileta, Felicina
sale a esperar a su amigo,
y
en viniendo se encamina
y
os lo deja sin abrigo;
y
Aquilano,
220
como
amador soberano,
sentido
d'ello y no poco,
se
cae cabe un mançano
dando
vozes como loco.
Y
al gritar
225
lo
salen a conjurar
los
villanos como quiera;
va el uno el Rey a llamar:
he
aquí jornada terçera.
Muy
sentido,
230
porque
era muy favorido,
Bermudo,
rey, llega aína,
d'España
rey tan querido,
padre
de la Felicina;
y
en lo oír
235
manda
médicos venir.
Vienen rezios como un trueno:
Polidarios
sé dezir,
y
Esculapio y Galieno.
No
acertaron,
240
ni
su mal adevinaron,
ni
sabían medicallo,
con
que por damas mandaron
que
vengan a consolallo.
Y un anciano,
245
teniendo el pulso Âquilano,
pasando la dama ingrata,
conoce luego en la mano
que Felicina lo mata.
Ya quería
250
matallo el Rey con porfía;
diz
Faceto que lo aparta
qu'es
hijo del rey d'Ungría,
y
acaba jornada cuarta.
Felicina,
255
no
lo sabe tan aína
sálese
al jardín âhorcar;
Dandario,
Dios lo encamina,
en
que la sale a estorbar.
Su Dileta
260
dos
vezes, como discreta,
salió
también a estorballa,
y
a las tres, muy alegreta,
salió del todo âlegralla.
Vien
Faceto,
265
viene
el Rey, por buen respecto,
y el novio y una tracada;
y
en abraços, yos prometo,
cumple
la quinta jornada.
Concluyamos
270
que
a la comedia llamamos
Aquilana,
laguililla;
y
atendáis, os suplicamos,
y el
hombre se recoquilla.
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