- Jornada I AQUILANO, SIERVO FACETO y FELICINA.
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Jornada I
AQUILANO, SIERVO FACETO y
FELICINA.
AQUILANO
Hermano
mío Faceto,
pues
que me fío de ti,
has
que seas tan discreto
como
has sido hasta aquí.
FACETO
Mas,
señor,
5
dime
qué nuevo temor
te
haze de mí dudoso.
AQUILANO
Habla
paso, por mi amor,
que
el lugar es sospechoso,
y
a plazer;
10
que
aunque sé que me has de ser
muy
leal hasta que muera,
todavía
es menester
recordártelo
siquiera.
FACETO
Eso
bien.
15
AQUILANO
Ven
acá, dime tú quién
te
fuera tan buen amigo.
FACETO
Dime
tú, señor, también,
si en
ello pierdes comigo.
AQUILANO
No,
en verdad.
20
FACETO
Dime, pues, con brevedad,
tu
principal intención,
que
aquí no hay comunidad
para
tanta dilación.
AQUILANO
No
haya más;
25
todos
mis hados sabrás
antes
que de ti me parta,
aunque
no sé si verás
a
leer aquesta carta.
FACETO
¡Oh,
fortuna!
30
¿No
te acuerdas vez alguna
los
moços de las escuelas
irse
a estudiar a la luna
por
no gastar las candelas?
AQUILANO
No
lo sé.
35
FACETO
Pues
yo te la leeré
sin
errar ni dos razones,
aunque
fuera, en buena fe,
letra
de suplicaciones.
AQUILANO
Pues,
aína.
40
FACETO
Por
mi fe, Dios te encamina
si
te sabes gobernar.
¿Ya
te escribe Felicina?
AQUILANO
Di, si quieres acabar.
FACETO
Sí
haría,
45
sino
que ser no podría
más
ruin letra de mujer,
porque
está de fantasía
de
no dejarse entender.
AQUILANO
¡Qué
razones!
50
FACETO
Así
Dios te dé mil dones
y
a mí saque de trabajos,
que
fue escrita con carbones
o
con pies d'escarabajos.
AQUILANO
¡Oh,
villano
55
descortés
y mal cristiano!
¿No
conoçes ser escripta
de
aquella divina mano
llena
de gracia infinita?
FACETO
No
consiento
60
que
con ese pensamiento
pongas
tu vida al tablero
y
a tu honra en detrimento,
y en
peligro al compañero.
Si
quisieres,
65
mira
bien señor quién eres
y
acuérdate de tu padre;
cata
por locos plazeres,
no
quieras salir de madre.
AQUILANO
Yo
te ruego
70
que me busques más sosiego
notando bien mi querella,
que una olla con gran fuego
revierte
cuanto hay en ella.
FACETO
No
traspases;
75
que
cuando tú te templases
de
que a tal dama sirvieses,
yo
folgaría que amases,
pero
no que enloquecieses.
Mayormente,
80
si
pusieses en la mente
que
de ningún bien careces,
y
aunque ella es dama excelente
más
que fuese, la meresces.
¿Qué
más quieres?
85
¿Fáltate
estado o haberes
porque
esta dama te niegue?
Si tú
le dizes quién eres,
yo
salgo que ella te ruegue.
AQUILANO
Di,
salvaje,
90
¿qué
gloria, sin que trabaje,
mereçe
ningún nascido
en
lo que por su linaje
se ha hallado merescido?
Ya yo sé
95
que
es gran bien el que heredé,
pero
querría probar
a
ver si por mí podré
mereçer
mejor lugar.
Y
no niego
100
ser
amor cruel y ciego;
pero con cuanto trabaja,
quiero yo ganalle el juego
dándole
aquesta ventaja.
FACETO
Tu
concierto
105
no
lo alabo al descubierto;
porque
a veces es dañoso
tentar
el peligro cierto
por
el remedio dudoso.
Mas,
señor,
110
consejarte
un servidor
es
echar seso en la calle,
porque
el encendido amor
dizque
peor es hurgalle.
Si
ha de ser,
115
por
demás es contender
en
tal lugar, y a tal hora;
quiero
acabar de saber
qué
te escribe esta señora.
«Aquilano,
120
porque
no es más en mi mano
yo
t'escurro burramente...».
AQUILANO
Mira
que dize, villano,
«yo
te escribo brevemente».
FACETO
Así
está:
125
«Si
esta noche ser podrá,
ten
perro por do sorrabes».
AQUILANO
Mira,
bestia, qué dirá
«te
espero por donde sabes».
FACETO
Sin
reñir.
130
«Y en
el entrar y salir
las
piernas se te rompiesen».
AQUILANO
Cata
que debe dezir
«las
piedras no te sentiesen».
FACETO
Es
verdad.
135
«Mira,
en fin, mi culidad,
no me
des higa en el ojo».
AQUILANO
Di, necio, «mi calidad,
no
me des algún enojo».
FACETO
Ora
espera,
140
así
está d'esta manera:
«Haz
que no quede preñada».
AQUILANO
Dote
al diablo siquiera,
pues
claro dize «penada».
Tú
estás ciego.
145
FACETO
«Y
sobre todo, te riego
lo
que sabes por mi amor».
AQUILANO
¿No
miras que dize «ruego»?
FACETO
Aun
yo dezía mejor.
«Y
al entrar,
150
porque
te pudras salar,
tinaja
de sopas hechas».
AQUILANO
«Porque
te puedas salvar,
ten
ojo adonde sospechas».
FACETO
Si
me das,
155
por
mi fe, no ganarás
un
cuento y treszientas mil.
AQUILANO
Acaba
ya, si querrás;
si
no, ¡por Dios, don cevil...!
FACETO
¡Oh,
qué arengas!
160
«Diez
huevos mando que tengas
estrellados
a la luna».
AQUILANO
«De
nuevo mando que vengas
entre
las doze y la una».
FACETO
Pues,
señor,
165
¿no
me dejarás mejor?
O
dala por acabada.
AQUILANO
Dezid,
villano traidor;
no
quiero que quede nada.
FACETO
¿Dó
llegamos?
170
«Yo
y Dileta te espetamos
por
el hueco sendas barras».
AQUILANO
Di
grosero, «te esperamos
por
el huerto so las parras».
¿Has
leído?
175
Daca
acá, palo vestido,
que
no sabes dónde t'eres;
pon
a la calle el oído
y
el ojo adonde a mí vieres.
FACETO
De
buen grado.
180
Hora
Dios sea loado
que
mi amo dio en amar,
que el seso se le ha mudado
de la frente al calcañar.
Mal
cruel
185
es
ser el hombre fiel
con
quien pierde la razón;
yo
me estoy burlando d'él
y
él no siente el aguijón.
Por
mi honor,
190
le
seré buen servidor
mientra
tengo la pelleja,
caso
que d'esta labor
poco
bien se me apareja.
Pero
andar,
195
¿qué
se gana en procurar
de
llegar a la vejez,
pues
que no puede escusar
de
morir hombre una vez?
Más
valdría
200
buscar
plazer y alegría,
cueste
la frente o el asa;
par
Dios, si veo el buen día,
que
yo lo meta en mi casa.
Por
fatiga
205
no
consiento que se diga
que
se va mi tiempo en vano;
quiero
buscar una amiga
y
hazer como Aquilano.
Hora
ver,
210
Dileta
me dijo ayer:
«No
paresces como sueles»;
aquí
no es más menester,
ella ha gana de manteles.
No
es hermosa
215
pero
basta que es graciosa,
y aun
gentil para en la cama;
puede
tener, otra cosa,
mejor
cuerpo que su ama.
No
soy viejo,
220
ni
me fallece consejo
ni
otras cosas que hombre calla;
basta,
que tengo aparejo
para
poder contentalla.
Pues
callar;
225
dejadme
tener lugar,
veréis
cómo urdo y tramo.
¿Qué
haze de pasear
aquel
loco de mi amo?
Quiero
oír
230
que
ella no debe salir,
y
no saldrá por ventura,
y
él algo debe dezir
con
la fiebre y calentura.
Tengo
mientes.
235
AQUILANO
Salga
la voz de mis dientes
sin
tener vanos ultrajes,
vaya
de gentes en gentes
y de
lengua en lenguajes;
començando
240
do
ningún pueblo dejando
cantones,
plaças, ni calles,
mas
continuo resonando
por
silvas, montes y valles
y
caminos,
245
los
extraños y vezinos,
sin
dejar uno tan sólo
dende
la cuna de Ninos
hasta
el sepulcro de Apolo.
Sin
parar
250
la
Fama tenga que dar
sus
mil oídos que oír,
sus
mil ojos que mirar,
sus
mil lenguas que dezir
de
Aquilano,
255
más
que de Paris troyano,
por
muchas venturas mías,
y
que muero más ufano
que
el glorioso Macías,
por
amores,
260
los
más altos y mejores
que
en el mundo son ni han sido,
y
los más merescedores
que
pudo formar Cupido.
Sin
medida,
265
¡oh,
qué merced tan cumplida
para
jamás olvidalla
fue
darme Dios esta vida
para
tan bien emplealla!
¿Qué
más quiero?
270
¿Qué
más hay? ¿A cuánto espero?
Quiero
andarme, que ya es hora;
mas
non cale, que me muero
por
mano de mi señora.
Felicina,
275
ven,
señora, pues, aína,
haz
tus manos carniçeras,
y
desta carne mezquina
cortarás
por donde quieras.
Si
querrás,
280
mi
coraçón sacarás
con
las uñas de tus manos;
con
mi sangre regarás
esos
pechos tan ufanos,
Ven,
traidora,
285
haz
de mí justicia agora,
no
me niegues tu sentencia,
pues
tantas vezes, señora,
me
negaste la clemencia.
Sin
dudar,
290
según
tu mucho tardar
no
tienes de mí memoria;
o
no me quieres matar
por
no me dar esta gloria.
Y
a mi ver,
295
a
tu pesar, o plazer,
moriré
en esta conquista,
porque
me mata el querer
con
las armas de tu vista.
No
lo creo;
300
conmigo
mismo peleo,
no
hay aquí otro matador,
sino
que vivo me veo
dentro
del fuego de amor.
Hora,
pues,
305
frío estoy, no sé qué es.
¡Valme la Virgen María!
Soy
la çarça de Moisés
qu'estaba
verde y ardía.
No
es posible
310
ni es
éste el fuego terrible
que
al fénix haze vivir,
ni
tampoco el invesible
que
Hécuba se vio parir.
Pues,
¿qu'es esto?
315
¿Torneme
loco tan presto
por
amores de una dama
que
tarde niega su gesto
lo
que promete su fama?
Tan
real,
320
reina
mía singular
mi
señora Felicina:
¡cuán
bendito es aquel mal
que
espera tu medicina!
Si
me entiendes,
325
¿cómo
luego no desciendes
a
mis vozes soberanas,
y
me sueltas, o me prendes,
o
me matas, o me sanas?
Di,
crüel,
330
¿sientes
tú d'este vergel
ningún
árbol menear?
Cuantas
hierbas hay en él
todas
están a escuchar,
pues
las fuentes
335
detuvieron
sus corrientes
porque
pudiesen oírme,
las
aves que son presentes
no
cantan por no impedirme,
pues
el cielo
340
todo
está que es un consuelo,
todas
las gentes reposan,
las
aves no hazen vuelo,
los
canes ladrar no osan...
FELICINA
¡Ah,
señor!
345
AQUILANO
Tu
siervo por tu valor.
¿Qué
mandas hazer de mí?
FELICINA
Que
me digas por mi amor
si ha mucho qu'estás aquí.
AQUILANO
Non lo sé,
350
sino
qu'estoy y estaré,
con fatiga y pena harta,
donde
partir no podré
sin
que del mundo me parta.
FELICINA
Mas,
de veras,
355
¿ha
gran rato que me esperas?,
que
cierto no te êntendido.
AQUILANO
Señora,
si tú quisieras,
muy
bien sé que me has oído;
mas
soy cierto
360
que
llamarte con concierto
y
amarte con fe tan buena,
son
dar vozes en desierto
y
edificar sobre arena.
FELICINA
Pues
no llores,
365
pusilánimo
en amores;
que
aunque no me lo agradesces,
el
menor de mis favores
te
paga más que mereçes.
Piensa
agora
370
que
siendo yo tu señora,
por
amar un tal cual eres
me
hallo meresçedora
de
todo cuanto dijeres.
Y
en verdad,
375
si
mi libre voluntad
está
puesta en tal tristeza,
más
fue por mi seguedad
que
no por tu gentileza.
Por
tal arte
380
que
debrías mesurarte,
no
pudiéndote hablar,
pues
que puedes contentarte
con
quererte yo mirar.
¿O
pensabas
385
que
si la villa tornabas,
la
fortaleza tenías?
Que
son tan fuertes sus cavas
que
no temen tus porfías.
Y es
verdad
390
que en
ganar la voluntad
la
villa tienes estable,
pero
no la honestidad,
qu'es
castillo inexpunable.
De
manera
395
que
aunque más ganas tuviera
de
seguirte de afición,
la
vergüença me hiziera
no
salir de la razón.
Pues,
traidor,
400
si
tú no tienes amor
a
mi honra, que es la tuya,
tuviéseslo
a tu señor
en
honrar la hija suya.
Pues
que sabes
405
en
cuánta gracia le cabes
y en
cuánto favor estás,
y
dudo que no te alabes
si tan ruin paga le das.
Y
esto digo,
410
y
al tiempo hago testigo
de
tu cevil pensamiento,
porque
te burlas conmigo
pensando
que no te siento.
Tu
denuedo
415
me
pone temor y miedo,
por
donde creo, Aquilano,
que
desque tienes el dedo
querrías
tomar la mano.
Pues,
ingrato,
420
cuanto
yo mejor te trato,
y
el querer tan a la clara,
son
hazer fiestas al gato
para
que salte a la cara.
Y
a mi ver,
425
los
hombres en el querer
sois
raposos par a par:
halagáis
para prender
y
prendéis para matar.
¡Guay
de aquélla!
430
Que
aunque sea linda y bella
la
mujer que os muestra amor,
no
hazéis más caso della
qu'el
Papa de un labrador.
Ni
se cuenta,
435
ni se
lee, ni se mienta
que
mujer, mala ni buena,
hizo
a hombre tal afrenta
cual
Tehereo a Filomena.
No
se diga.
440
Mas,
por salir de fatiga,
di cuál varón ni mançebo
hizo el caso de su amiga
que
hoy haze Clicie de Febo.
AQUILANO
Ya,
señora,
445
basta
y sobra por agora,
yo
me rindo, pues que muero;
queda
tú por vençedora
y
yo por tu prisionero
con
razón.
450
Mas
quiero también un don,
si
he caído en tanta mengua:
que
no pague el coraçón
por
las faltas de la lengua.
Que,
lo cierto,
455
con
tanto seso y concierto
te
deseo contentar,
que
jamás, vivo ni muerto
no
te querría enojar.
FELICINA
Ciertamente,
460
no
hagas del inocente,
ni
me tengas por tan loca
que
sobre ese consiguiente
te
meta el dedo en la boca.
AQUILANO
Puede
ser,
465
pero
hágote saber,
porque
pierdas ese miedo,
que
antes tengo de morder
a
mi lengua que a tu dedo.
Pero
andar,
470
yo me torno a mi callar;
mi vida pongo en tu mano;
sé
que no podrás negar
que
soy tu siervo Aquilano.
FELICINA
Mas,
cuán cierto
475
te
finges raposo muerto
y
echas la lengua de fuera,
quedando
vivo y despierto
par
burlar a cualquiera.
Pero
va,
480
tomarás
mañana acá
por
tus secretas escalas,
que
cuervo no puede ya
ser
más negro que las alas.
Y
te pido
485
que
vengas bien proveído;
no
te fíes de tus manos,
guarda
no fueses sentido
d'estos
nuestros hortelanos.
AQUILANO
Ya
señora,
490
lo proveí sin âgora.
Con su licencia me vo;
quedes
tú tan en buen hora
como
la'n quien Dios nació.
FACETO
¡Voto
a Dios!
495
De
acuerdo quedan los dos,
los
amores van calientes;
que
me maten, veréis vos,
si
no remojan los dientes.
AQUILANO
¡Oh,
Faceto!
500
Si
me tuvieses secreto,
¡qué
nuevas te contaré!
FACETO
Ten
a tu fama respeto,
que
el resto todo lo sé.
AQUILANO
¿Por
qué vía?
505
FACETO
Porque
ya, señor, oía
casi
todo desde aquí.
AQUILANO
Bien
me plaze, mas querría
que
me lo oyeses a mí.
FACETO
Norabuena.
510
Salgamos
de casa ajena,
después
me cuenta la historia.
AQUILANO
¡Oh,
bendita aquella pena
que
acarrea tanta gloria!
¡Oh,
pesar
515
que
me traes a parar
en
plazer tan glorïoso!
¡Oh,
cuántos por no afanar
nunca
tuvieron reposo!
Mundo
ciego,
520
del
cual hombre derreniego
que
no sabe el mal de coro,
y
no se echa en un gran fuego
por
afinarse como oro.
Dios
n'olvida
525
al
que con vida afligida
los
sus años bien derrama,
que
bien perdiendo la vida
se
cobra la noble fama.
Que
si escuchas,
530
no
se ganan rentas muchas
sin
sentir algunas plagas,
ni
vemos que toma truchas
quien
no se moja las bragas.
Siente,
loco,
535
porque
en la causa que toco
quesiste
ser el alcalde,
nunca
mucho costó poco,
nin
se dan perlas de balde.
FACETO
Bien
está.
540
Vámosnos,
que es hora ya,
y
estar aquí no es honesto.
AQUILANO
Ve
adelante, y anda allá,
que
en casa te diré el resto.
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