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Bartolomé de Torres Naharro
Aquilana

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Jornada I

AQUILANO, SIERVO FACETO y FELICINA.

AQUILANO

Hermano mío Faceto,

pues que me fío de ti,

has que seas tan discreto

como has sido hasta aquí.

FACETO

Mas, señor,

5

dime qué nuevo temor

te haze de mí dudoso.

AQUILANO

Habla paso, por mi amor,

que el lugar es sospechoso,

y a plazer;

10

que aunque sé que me has de ser

muy leal hasta que muera,

todavía es menester

recordártelo siquiera.

FACETO

Eso bien.

15

AQUILANO

Ven acá, dime tú quién

te fuera tan buen amigo.

FACETO

Dime tú, señor, también,

si en ello pierdes comigo.

AQUILANO

No, en verdad.

20

FACETO

Dime, pues, con brevedad,

tu principal intención,

que aquí no hay comunidad

para tanta dilación.

AQUILANO

No haya más;

25

todos mis hados sabrás

antes que de ti me parta,

aunque no sé si verás

a leer aquesta carta.

FACETO

¡Oh, fortuna!

30

¿No te acuerdas vez alguna

los moços de las escuelas

irse a estudiar a la luna

por no gastar las candelas?

AQUILANO

No lo sé.

35

FACETO

Pues yo te la leeré

sin errar ni dos razones,

aunque fuera, en buena fe,

letra de suplicaciones.

AQUILANO

Pues, aína.

40

FACETO

Por mi fe, Dios te encamina

si te sabes gobernar.

¿Ya te escribe Felicina?

AQUILANO

Di, si quieres acabar.

FACETO

Sí haría,

45

sino que ser no podría

más ruin letra de mujer,

porque está de fantasía

de no dejarse entender.

AQUILANO

¡Qué razones!

50

FACETO

Así Dios te dé mil dones

y a mí saque de trabajos,

que fue escrita con carbones

o con pies d'escarabajos.

AQUILANO

¡Oh, villano

55

descortés y mal cristiano!

¿No conoçes ser escripta

de aquella divina mano

llena de gracia infinita?

FACETO

No consiento

60

que con ese pensamiento

pongas tu vida al tablero

y a tu honra en detrimento,

y en peligro al compañero.

Si quisieres,

65

mira bien señor quién eres

y acuérdate de tu padre;

cata por locos plazeres,

no quieras salir de madre.

AQUILANO

Yo te ruego

70

que me busques más sosiego

notando bien mi querella,

que una olla con gran fuego

revierte cuanto hay en ella.

FACETO

No traspases;

75

que cuando tú te templases

de que a tal dama sirvieses,

yo folgaría que amases,

pero no que enloquecieses.

Mayormente,

80

si pusieses en la mente

que de ningún bien careces,

y aunque ella es dama excelente

más que fuese, la meresces.

¿Qué más quieres?

85

¿Fáltate estado o haberes

porque esta dama te niegue?

Si tú le dizes quién eres,

yo salgo que ella te ruegue.

AQUILANO

Di, salvaje,

90

¿qué gloria, sin que trabaje,

mereçe ningún nascido

en lo que por su linaje

se ha hallado merescido?

Ya yo sé

95

que es gran bien el que heredé,

pero querría probar

a ver si por mí podré

mereçer mejor lugar.

Y no niego

100

ser amor cruel y ciego;

pero con cuanto trabaja,

quiero yo ganalle el juego

dándole aquesta ventaja.

FACETO

Tu concierto

105

no lo alabo al descubierto;

porque a veces es dañoso

tentar el peligro cierto

por el remedio dudoso.

Mas, señor,

110

consejarte un servidor

es echar seso en la calle,

porque el encendido amor

dizque peor es hurgalle.

Si ha de ser,

115

por demás es contender

en tal lugar, y a tal hora;

quiero acabar de saber

qué te escribe esta señora.

«Aquilano,

120

porque no es más en mi mano

yo t'escurro burramente...».

AQUILANO

Mira que dize, villano,

«yo te escribo brevemente».

FACETO

Así está:

125

«Si esta noche ser podrá,

ten perro por do sorrabes».

AQUILANO

Mira, bestia, qué dirá

«te espero por donde sabes».

FACETO

Sin reñir.

130

«Y en el entrar y salir

las piernas se te rompiesen».

AQUILANO

Cata que debe dezir

«las piedras no te sentiesen».

FACETO

Es verdad.

135

«Mira, en fin, mi culidad,

no me des higa en el ojo».

AQUILANO

Di, necio, «mi calidad,

no me des algún enojo».

FACETO

Ora espera,

140

así está d'esta manera:

«Haz que no quede preñada».

AQUILANO

Dote al diablo siquiera,

pues claro dize «penada».

Tú estás ciego.

145

FACETO

«Y sobre todo, te riego

lo que sabes por mi amor».

AQUILANO

¿No miras que dize «ruego»?

FACETO

Aun yo dezía mejor.

«Y al entrar,

150

porque te pudras salar,

tinaja de sopas hechas».

AQUILANO

«Porque te puedas salvar,

ten ojo adonde sospechas».

FACETO

Si me das,

155

por mi fe, no ganarás

un cuento y treszientas mil.

AQUILANO

Acaba ya, si querrás;

si no, ¡por Dios, don cevil...!

FACETO

¡Oh, qué arengas!

160

«Diez huevos mando que tengas

estrellados a la luna».

AQUILANO

«De nuevo mando que vengas

entre las doze y la una».

FACETO

Pues, señor,

165

¿no me dejarás mejor?

O dala por acabada.

AQUILANO

Dezid, villano traidor;

no quiero que quede nada.

FACETO

¿Dó llegamos?

170

«Yo y Dileta te espetamos

por el hueco sendas barras».

AQUILANO

Di grosero, «te esperamos

por el huerto so las parras».

¿Has leído?

175

Daca acá, palo vestido,

que no sabes dónde t'eres;

pon a la calle el oído

y el ojo adonde a mí vieres.

FACETO

De buen grado.

180

Hora Dios sea loado

que mi amo dio en amar,

que el seso se le ha mudado

de la frente al calcañar.

Mal cruel

185

es ser el hombre fiel

con quien pierde la razón;

yo me estoy burlando d'él

y él no siente el aguijón.

Por mi honor,

190

le seré buen servidor

mientra tengo la pelleja,

caso que d'esta labor

poco bien se me apareja.

Pero andar,

195

¿qué se gana en procurar

de llegar a la vejez,

pues que no puede escusar

de morir hombre una vez?

Más valdría

200

buscar plazer y alegría,

cueste la frente o el asa;

par Dios, si veo el buen día,

que yo lo meta en mi casa.

Por fatiga

205

no consiento que se diga

que se va mi tiempo en vano;

quiero buscar una amiga

y hazer como Aquilano.

Hora ver,

210

Dileta me dijo ayer:

«No paresces como sueles»;

aquí no es más menester,

ella ha gana de manteles.

No es hermosa

215

pero basta que es graciosa,

y aun gentil para en la cama;

puede tener, otra cosa,

mejor cuerpo que su ama.

No soy viejo,

220

ni me fallece consejo

ni otras cosas que hombre calla;

basta, que tengo aparejo

para poder contentalla.

Pues callar;

225

dejadme tener lugar,

veréis cómo urdo y tramo.

¿Qué haze de pasear

aquel loco de mi amo?

Quiero oír

230

que ella no debe salir,

y no saldrá por ventura,

y él algo debe dezir

con la fiebre y calentura.

Tengo mientes.

235

AQUILANO

Salga la voz de mis dientes

sin tener vanos ultrajes,

vaya de gentes en gentes

y de lengua en lenguajes;

començando

240

do ningún pueblo dejando

cantones, plaças, ni calles,

mas continuo resonando

por silvas, montes y valles

y caminos,

245

los extraños y vezinos,

sin dejar uno tan sólo

dende la cuna de Ninos

hasta el sepulcro de Apolo.

Sin parar

250

la Fama tenga que dar

sus mil oídos que oír,

sus mil ojos que mirar,

sus mil lenguas que dezir

de Aquilano,

255

más que de Paris troyano,

por muchas venturas mías,

y que muero más ufano

que el glorioso Macías,

por amores,

260

los más altos y mejores

que en el mundo son ni han sido,

y los más merescedores

que pudo formar Cupido.

Sin medida,

265

¡oh, qué merced tan cumplida

para jamás olvidalla

fue darme Dios esta vida

para tan bien emplealla!

¿Qué más quiero?

270

¿Qué más hay? ¿A cuánto espero?

Quiero andarme, que ya es hora;

mas non cale, que me muero

por mano de mi señora.

Felicina,

275

ven, señora, pues, aína,

haz tus manos carniçeras,

y desta carne mezquina

cortarás por donde quieras.

Si querrás,

280

mi coraçón sacarás

con las uñas de tus manos;

con mi sangre regarás

esos pechos tan ufanos,

Ven, traidora,

285

haz de mí justicia agora,

no me niegues tu sentencia,

pues tantas vezes, señora,

me negaste la clemencia.

Sin dudar,

290

según tu mucho tardar

no tienes de mí memoria;

o no me quieres matar

por no me dar esta gloria.

Y a mi ver,

295

a tu pesar, o plazer,

moriré en esta conquista,

porque me mata el querer

con las armas de tu vista.

No lo creo;

300

conmigo mismo peleo,

no hay aquí otro matador,

sino que vivo me veo

dentro del fuego de amor.

Hora, pues,

305

frío estoy, no sé qué es.

¡Valme la Virgen María!

Soy la çarça de Moisés

qu'estaba verde y ardía.

No es posible

310

ni es éste el fuego terrible

que al fénix haze vivir,

ni tampoco el invesible

que Hécuba se vio parir.

Pues, ¿qu'es esto?

315

¿Torneme loco tan presto

por amores de una dama

que tarde niega su gesto

lo que promete su fama?

Tan real,

320

reina mía singular

mi señora Felicina:

¡cuán bendito es aquel mal

que espera tu medicina!

Si me entiendes,

325

¿cómo luego no desciendes

a mis vozes soberanas,

y me sueltas, o me prendes,

o me matas, o me sanas?

Di, crüel,

330

¿sientes tú d'este vergel

ningún árbol menear?

Cuantas hierbas hay en él

todas están a escuchar,

pues las fuentes

335

detuvieron sus corrientes

porque pudiesen oírme,

las aves que son presentes

no cantan por no impedirme,

pues el cielo

340

todo está que es un consuelo,

todas las gentes reposan,

las aves no hazen vuelo,

los canes ladrar no osan...

FELICINA

¡Ah, señor!

345

AQUILANO

Tu siervo por tu valor.

¿Qué mandas hazer de mí?

FELICINA

Que me digas por mi amor

si ha mucho qu'estás aquí.

AQUILANO

Non lo sé,

350

sino qu'estoy y estaré,

con fatiga y pena harta,

donde partir no podré

sin que del mundo me parta.

FELICINA

Mas, de veras,

355

¿ha gran rato que me esperas?,

que cierto no te êntendido.

AQUILANO

Señora, si tú quisieras,

muy bien sé que me has oído;

mas soy cierto

360

que llamarte con concierto

y amarte con fe tan buena,

son dar vozes en desierto

y edificar sobre arena.

FELICINA

Pues no llores,

365

pusilánimo en amores;

que aunque no me lo agradesces,

el menor de mis favores

te paga más que mereçes.

Piensa agora

370

que siendo yo tu señora,

por amar un tal cual eres

me hallo meresçedora

de todo cuanto dijeres.

Y en verdad,

375

si mi libre voluntad

está puesta en tal tristeza,

más fue por mi seguedad

que no por tu gentileza.

Por tal arte

380

que debrías mesurarte,

no pudiéndote hablar,

pues que puedes contentarte

con quererte yo mirar.

¿O pensabas

385

que si la villa tornabas,

la fortaleza tenías?

Que son tan fuertes sus cavas

que no temen tus porfías.

Y es verdad

390

que en ganar la voluntad

la villa tienes estable,

pero no la honestidad,

qu'es castillo inexpunable.

De manera

395

que aunque más ganas tuviera

de seguirte de afición,

la vergüença me hiziera

no salir de la razón.

Pues, traidor,

400

si tú no tienes amor

a mi honra, que es la tuya,

tuviéseslo a tu señor

en honrar la hija suya.

Pues que sabes

405

en cuánta gracia le cabes

y en cuánto favor estás,

y dudo que no te alabes

si tan ruin paga le das.

Y esto digo,

410

y al tiempo hago testigo

de tu cevil pensamiento,

porque te burlas conmigo

pensando que no te siento.

Tu denuedo

415

me pone temor y miedo,

por donde creo, Aquilano,

que desque tienes el dedo

querrías tomar la mano.

Pues, ingrato,

420

cuanto yo mejor te trato,

y el querer tan a la clara,

son hazer fiestas al gato

para que salte a la cara.

Y a mi ver,

425

los hombres en el querer

sois raposos par a par:

halagáis para prender

y prendéis para matar.

¡Guay de aquélla!

430

Que aunque sea linda y bella

la mujer que os muestra amor,

no hazéis más caso della

qu'el Papa de un labrador.

Ni se cuenta,

435

ni se lee, ni se mienta

que mujer, mala ni buena,

hizo a hombre tal afrenta

cual Tehereo a Filomena.

No se diga.

440

Mas, por salir de fatiga,

di cuál varón ni mançebo

hizo el caso de su amiga

que hoy haze Clicie de Febo.

AQUILANO

Ya, señora,

445

basta y sobra por agora,

yo me rindo, pues que muero;

queda tú por vençedora

y yo por tu prisionero

con razón.

450

Mas quiero también un don,

si he caído en tanta mengua:

que no pague el coraçón

por las faltas de la lengua.

Que, lo cierto,

455

con tanto seso y concierto

te deseo contentar,

que jamás, vivo ni muerto

no te querría enojar.

FELICINA

Ciertamente,

460

no hagas del inocente,

ni me tengas por tan loca

que sobre ese consiguiente

te meta el dedo en la boca.

AQUILANO

Puede ser,

465

pero hágote saber,

porque pierdas ese miedo,

que antes tengo de morder

a mi lengua que a tu dedo.

Pero andar,

470

yo me torno a mi callar;

mi vida pongo en tu mano;

sé que no podrás negar

que soy tu siervo Aquilano.

FELICINA

Mas, cuán cierto

475

te finges raposo muerto

y echas la lengua de fuera,

quedando vivo y despierto

par burlar a cualquiera.

Pero va,

480

tomarás mañana acá

por tus secretas escalas,

que cuervo no puede ya

ser más negro que las alas.

Y te pido

485

que vengas bien proveído;

no te fíes de tus manos,

guarda no fueses sentido

d'estos nuestros hortelanos.

AQUILANO

Ya señora,

490

lo proveí sin âgora.

Con su licencia me vo;

quedes tú tan en buen hora

como la'n quien Dios nació.

FACETO

¡Voto a Dios!

495

De acuerdo quedan los dos,

los amores van calientes;

que me maten, veréis vos,

si no remojan los dientes.

AQUILANO

¡Oh, Faceto!

500

Si me tuvieses secreto,

¡qué nuevas te contaré!

FACETO

Ten a tu fama respeto,

que el resto todo lo sé.

AQUILANO

¿Por qué vía?

505

FACETO

Porque ya, señor, oía

casi todo desde aquí.

AQUILANO

Bien me plaze, mas querría

que me lo oyeses a mí.

FACETO

Norabuena.

510

Salgamos de casa ajena,

después me cuenta la historia.

AQUILANO

¡Oh, bendita aquella pena

que acarrea tanta gloria!

¡Oh, pesar

515

que me traes a parar

en plazer tan glorïoso!

¡Oh, cuántos por no afanar

nunca tuvieron reposo!

Mundo ciego,

520

del cual hombre derreniego

que no sabe el mal de coro,

y no se echa en un gran fuego

por afinarse como oro.

Dios n'olvida

525

al que con vida afligida

los sus años bien derrama,

que bien perdiendo la vida

se cobra la noble fama.

Que si escuchas,

530

no se ganan rentas muchas

sin sentir algunas plagas,

ni vemos que toma truchas

quien no se moja las bragas.

Siente, loco,

535

porque en la causa que toco

quesiste ser el alcalde,

nunca mucho costó poco,

nin se dan perlas de balde.

FACETO

Bien está.

540

Vámosnos, que es hora ya,

y estar aquí no es honesto.

AQUILANO

Ve adelante, y anda allá,

que en casa te diré el resto.




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