| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Mariano José de Larra Los inseparables IntraText CT - Texto |
VALBUENA, PATRICIO que sale del comedor.
PATRICIO.- ¡Ah! Querido Valbuena; cada vez estoy más desesperado. Pasa el tiempo y...
VALBUENA.- ¿Y qué?
PATRICIO.- ¿Cómo y qué? Tendré que abandonar a mi mujer, y antes de casarme... ¡En qué día! Y ¿qué dirán luego de mi ausencia? ¿Qué, cuando no me vean volver? ¡Ah! ¡Si pudiera usted concederme algunas horas más!
VALBUENA.- ¿De veras? Óigame usted, caballerito; usted me ha proporcionado un excelente almuerzo... usted me ha llamado su amigo... usted me ha tratado con unos miramientos a que no estoy hecho, en verdad. Esto merece un premio... le doy a usted por mi parte hasta las doce de la noche...
PATRICIO.- ¿Es posible? ¿Usted puede sin comprometerse...? No me atrevo a creerlo todavía... ¡Hasta las doce!... (Abrazándole.) ¡Amigo mío! ¡Querido amigo mío, íntimo! ¡Inseparable mío! ¡Mi amparo y mi salvador!
VALBUENA.- Basta, basta, por piedad. Hombre, hombre, guarde usted todo eso para su mujer, que será más agradecida.
PATRICIO.- (Con desesperación y paseándose.) Sin embargo, a las doce... ¿Hay suerte como la mía? ¿Y será precisamente cuando acabe de recibir su mano, cuando tendré que separarme de ella? ¿Usted no se ha casado nunca, señor Valbuena? No, es falso. Usted no se ha casado.
VALBUENA.- A la verdad que si hubiera tenido que abandonar a mi Dorotea la misma noche de novios...
PATRICIO.- ¡Ah! ¡Dorotea!, precisamente. ¡Dorotea! Me ha quitado usted de la boca; iba a hablarle de ella, iba a invocar su recuerdo.
VALBUENA.- Confieso que, en poniéndome por medio a mi mujer, pierdo los estribos. Me enternece la situación de usted. Pues, señor, sea lo que Dios quiera. En conmemoración de mis amores y en el interés de los suyos le concedo a usted hasta mañana.
PATRICIO.- ¡Hasta mañana! ¡Amigo mío! ¿Qué escucho? ¡Yo estoy loco! He aquí las ventajas que trae a la sociedad el matrimonio. Él hace al hombre marido; él hace marido al alguacil; al ministro, qué diga. No me hablen luego de ministros solterones. Señor Valbuena, toque usted aquí. (Le alarga la mano.)