| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Mariano José de Larra Julia IntraText CT - Texto |
Dichos, DOÑA EUGENIA, por la izquierda.
DOÑA EUGENIA.-¿Hay atrevimiento igual? ¿En mi casa...?
DOÑA EUGENIA.-Un extraño, un desconocido, de muy malas trazas por cierto, a quien encuentro apoderado de mi sala, y que saludándome apenas, a mí, el ama de la casa, se me viene a quejar impertinentemente de que le hacen esperar.
JULIA.-¡Dios mío! Era tan dichosa... que ya le había olvidado.
EDUARDO.-¿Y qué quiere? ¿Por quién pregunta?
DOÑA EUGENIA.-¿Por qué razón? Ella, sin duda, nos lo dirá, porque el tal hombre es un don Cosme, usurero...
DOÑA EUGENIA.-Que está en relaciones con ella...
DOÑA EUGENIA.-Eso es lo mismo que yo he dicho... Pero, en relación a que se trata de cantidades respetables... de prendas de gran valor empeñadas... y a que hasta su casa...
DOÑA EUGENIA.-Y sin decir una palabra a nadie... una niña, menor todavía de edad...; ya puedes presumir que he echado a ese bribón con cajas destempladas como merece.
JULIA.-¡Dios mío! ¿Qué dice usted?
DOÑA EUGENIA.-Que le han echado mis criados y que ha marchado furioso...
JULIA.-¿Se ha marchado? ¿Se ha marchado?... ¿Qué le ha hecho usted?
EDUARDO.-¿Cuanto hemos oído es cierto? ¿Tú lo confiesas?
EDUARDO.-¡Apenas puedo creerlo! ¿Y qué especie de relaciones pueden existir entre tú y un hombre de esa especie? ¿Con qué objeto le has llamado? ¿Por qué recurres a él? Respóndeme, por Dios, respóndeme.
JULIA.-¡Qué tormento! Eduardo, Eduardo, no te enojes conmigo, pero me es imposible...
EDUARDO.-¡Otra vez! Esto ya es demasiado.