Capítulo
1 2 | de la fisonomía había una clara expresión de noble atrevimiento,
2 3 | atención más que la casa. Clara (que así se llamaba) representaba
3 3 | femeninos. ~El peinado de Clara podía rigurosamente ser
4 3 | generalmente triunfar de la moda, y Clara estaba muy bien con su trenza
5 3 | decir, un guardapiés de tela clara con pintas de flores, mangas
6 3 | compañera del realista. Clara miraba al viejo con la indiferencia
7 3 | no hizo efecto ninguno en Clara. Volviose para mirar a Elías,
8 3 | en su cabal juicio?». ~ Clara miró al militar con expresión
9 3 | padece una enajenación». ~Clara miraba al joven con expresión
10 3 | aumentarse la compasión que Clara le inspiró desde el principio,
11 3 | rematado. ~ - ¿A mí? No - dijo Clara - ; no me ha maltratado
12 3 | nunca. ~Parecerá extraño que Clara, sin conocer al militar,
13 3 | en este caso no lo era. Clara había vivido siempre en
14 3 | mal de su grado, cuando Clara vio que tenía una mano ensangrentada,
15 3 | agua... ~ - Voy al momento.~Clara se marchó muy a prisa y
16 3 | Familia? - contestó Clara con su naturalidad acostumbrada - .
17 3 | de aquí? ~ - Nunca - dijo Clara, como si aquella soledad
18 3 | frenesí. Mirando después a Clara, cuya gracia sencilla y
19 3 | declaraciones eran hechas por Clara con una ingenuidad tan espontánea,
20 3 | indiscreción de la pobre Clara, añadiremos que durante
21 3 | que resultó del viaje de Clara. ~«Pero es posible - continuó
22 3 | volver?~ - ¡Oh!, sí - exclamó Clara, sin poder contener una
23 3 | Piense usted en esto. ~Clara no pareció hacer caso de
24 3 | que hablaban, exclamó: ~«¡Clara, Clara!».~El militar se
25 3 | hablaban, exclamó: ~«¡Clara, Clara!».~El militar se dirigió
26 3 | contestó secamente Elías - . Clara, acompaña a este caballero. ~
27 3 | hacer para no salir. Miró a Clara para ver si leía en sus
28 3 | preciso que usted...». ~ - ¡Clara, Clara! - exclamó el fanático
29 3 | que usted...». ~ - ¡Clara, Clara! - exclamó el fanático desde
30 3 | dentro con voz fuerte. ~Clara cerró la puerta, y el militar
31 3 | renunciar a oírlos de la boca de Clara, que los confiaba con tanta
32 3 | delicado y expresivo. Era Clara, que cantaba y corría. ¿
33 5 | tercera metamorfosis de doña Clara fue peor. Le dio por ponerse
34 5 | una niña que se llamaba Clara, como ella, único fruto
35 5 | malaventurado matrimonio. ~Doña Clara se curó cuando lo tuvo por
36 5 | aquel infierno vivo. Doña Clara no amaba a su hija ni a
37 5 | lo futuro el bienestar de Clara. Había resuelto entrar en
38 5 | encogieron de hombros y besaron a Clara. ~«Nosotros nos quedaremos
39 5 | Madrid. Entonces le acompañó Clara, que no pudo separarse de
40 5 | hilo en una de las patas, y Clara le guardó muy bien en un
41 5 | el rezo iba a principiar, Clara tenía abierto el costurero,
42 5 | minutos, roja como un tomate. Clara se quedó yerta de miedo. ~«
43 5 | ca... caramanchón». ~Clara fue condenada aquella noche
44 5 | acostumbraban a recogerse. Clara fue llevada al presidio,
45 5 | la madre Angustias, pasó Clara cuatro años, hasta que,
46 5 | mujer. ¿Quién mejor que Clara? Su inteligencia no estaba
47 5 | vez la llevó al teatro, y Clara creyó que era verdad lo
48 5 | dulce y bondadoso que el de Clara, la cual llegó a creer que
49 5 | orgullosas. Nunca hablaban a Clara sino con palabras solemnes,
50 5 | ceremoniosas y tiesas, que Clara les llegó a tomar antipatía,
51 5 | lágrimas a la infeliz: «Clara, te has echado a perder».
52 5 | espíritu perturbador y cruel. ~Clara se puso mala; se iba agostando
53 5 | y algunos días después Clara entraba en el pueblo con
54 5 | durante la permanencia de Clara en Ateca pasaron cosas que
55 6 | Explicáronle quién era Clara y por qué estaba allí; mas
56 6 | y exacta para decirle a Clara que la había visto en sueños
57 6 | formular un diálogo con Clara. La primera vez que pudo
58 6 | ciego, acontecía que si Clara iba a alguna parte, ¡qué
59 6 | un rico labrador. Ana y Clara se hicieron íntimas amigas
60 6 | comunicación de las dos jóvenes, Clara se desarrollaba moralmente
61 6 | todo el tiempo que pasó Clara en Ateca dejaron de ir a
62 6 | del estudiante y la pícara Clara charlaban muy quedito y
63 6 | alababa y reía ella sola. Clara y Lázaro parecía que no
64 6 | pensando?». ~En efecto: Clara, que estaba bordando sobre
65 6 | observación de su amiga, Clara se puso del color de los
66 6 | cielo, que no permitía que Clara se fuera de allí. Se ponía
67 6 | imposibilidad absoluta de que él y Clara se pudieran separar. Ella
68 6 | problema. ~Se separaban: Clara depositaba sus amarguras
69 6 | designado para la vuelta de Clara a Madrid, el sol, ¡qué crueldad!,
70 6 | entrar en el cuarto donde Clara hacía los preparativos de
71 7 | fácil de unirse a ella. ~Clara era huérfana, él pobre.
72 7 | siguieron a la partida de Clara. Cuando su determinación
73 7 | del militar en la casa de Clara, ocurrió el viaje de Lázaro
74 7 | viaje de Lázaro a Madrid. Clara no lo supo antes del día
75 8 | capítulo segundo, estaba Clara muy de mañana encerrada
76 8 | casa que pensaba tomar. ~Clara se quedó absorta al oír
77 8 | bulliciosas. El cuarto de Clara tenía el usufructo de un
78 8 | La vidriera del cuarto de Clara no se abría nunca. Elías
79 8 | cargaba, sostenía en tiempo de Clara un caja forrada en papeles
80 8 | completaban el ajuar. ~Clara estaba delante de su espejo,
81 8 | la operación del peinado, Clara echó una mirada de deseo
82 8 | muchas, muchísimas violetas. Clara observaba al través de los
83 8 | mandó a Pascuala por ellas. Clara las tomó, las besó mil veces,
84 8 | mandado comprar estas flores? Clara, ¿qué devaneos son estos? ¡
85 8 | llenarme de flores la casa?». ~Clara quiso contestarle; pero
86 8 | sería aquella?, pensaba Clara en el colmo de su confusión
87 8 | ser cosa buena. Levantose Clara muy quedito movida de la
88 8 | después lo volvió a guardar. Clara, al ver esto, estuvo a punto
89 8 | sería pasto de gusanos. ~Clara no había podido determinar
90 8 | Sin discurrir en el medio, Clara pensó en un cambio de suerte.
91 8 | Lázaro iba a ser su marido. Clara también sabía ver los días
92 8 | y entró en el cuarto de Clara. ~Era Pascuala una mujer
93 8 | pasao?». ~ - ¿Qué? - dijo Clara alarmada. ~ - Que he visto
94 8 | No tengas cuidado - dijo Clara riendo - . Es que está enamorado
95 8 | No seas tonta - replicó Clara, riendo con la mayor naturalidad. ~ - ¿
96 8 | decir! - exclamó seriamente Clara - . ¿Pero a qué quiere entrar
97 8 | acabarán estas cosas!» observó Clara. ~ - ¡Pronto! - dijo con
98 8 | con esos alborotos? - dijo Clara con temor - . No nos deje
99 8 | buena determinación». ~Clara pudo oírlo, y pensó en la
100 9 | orgullo de que a oídos de Clara llegara al día siguiente
101 13| horas vuelan como segundos. Clara estaba a la hora de las
102 13| y disimulada agitación. ~Clara, a la madrugada, entró en
103 13| a las visiones internas. Clara, que no había podido ni
104 13| La alcarreña se acercó a Clara, adornando la redonda y
105 13| Qué?, ¿qué hay? - dijo Clara con interés. ~ - Que aquel
106 13| alcarreña. ~Y antes de que Clara pudiera impedírselo, la
107 13| con respeto y se acercó a Clara. ~ - ¿A quién buscaba usted? -
108 13| quién buscaba usted? - dijo Clara - . No está: ha salido. ~ -
109 13| viene usted? - le preguntó Clara con ligera expresión de
110 13| llamaré, gritaré - dijo Clara, resuelta sin duda a hacer
111 13| desarmó en parte el enojo de Clara. ~ - ¡Por Dios, que va a
112 13| amistad. No tenga usted miedo, Clara. Vengo como amigo. Ya nos
113 13| ahora puede venir - dijo Clara alarmada - . Márchese usted,
114 13| usted su bondad - contestó Clara - ; pero no es necesaria.
115 13| opondrá a que se realicen. ~Clara no sabía qué contestar.
116 13| orgullo a otra mujer; pero Clara era muy modesta, y ante
117 13| de su orgullo brutal». ~Clara comprendió, por la vehemencia
118 13| más tiempo aquí - dijo Clara - . ¿Cómo quiere usted convencerme
119 13| ha de salvar... Y ahora, Clara, me voy. Pero no tardaré
120 13| amo!».~ - No abras - dijo Clara temerosa - . Espera: escóndase
121 13| que trataba de serenar a Clara. ~Coletilla abrió y entró.
122 14| dirigiendo miradas recelosas a Clara y a Pascuala. ~ - ¿Y no
123 14| Milicia Nacional. ~ ./. Clara estaba temblando. Le parecía
124 14| sin tratar de expresar a Clara con una mirada lo que antes
125 14| fuera, Coletilla se volvió a Clara, y con irritados ademanes
126 14| llegar - respondió temblando Clara. ~ - ¿Y por qué le habéis
127 14| le he visto nunca - dijo Clara temblando. ~ - Pues yo le
128 14| has dado cita aquí!... ~Clara no había visto nunca a Elías
129 14| he sido un padre para ti, Clara; pero tú no has sabido apreciar
130 14| travesuras se concluirán, Clara. Ya no comprometerás otra
131 14| casa en un infame garito. ~Clara no podía creer aquellas
132 14| el engaño. ~ - Prepárate, Clara, a salir de aquí. No mereces
133 14| señoras de Porreño! - pensó Clara con horror - ; aquellas
134 14| Sola en esta casa... Irás, Clara, en casa de esas señoras.
135 14| irremisiblemente tomada. Clara se iba a vivir con aquellas
136 14| darles aviso, dejando a Clara entregada al dolor más profundo. ~
137 14| a Elías que se llevase a Clara a vivir con ellas, por la
138 14| antecedentes peligrosos de Clara, su deseo de parecer bien,
139 14| después volvió acompañado de Clara. ~Para hacer comprender
140 14| hacer comprender lo que Clara encontró de terrible en
141 16| vivir nuestra pobre amiga Clara; y en la posición en que
142 16| vehemencia de estilo, que Clara sintió picada su curiosidad;
143 16| y nobles como entonces. Clara, haz cuenta que habitas
144 16| la más vieja de las tres. Clara le miró partir, y aquel
145 16| Yo, señora! - exclamó Clara con asombro. ~ - Sí, usted -
146 16| teológica, prosiguió arengando a Clara, que, sentada como un reo
147 16| conducirse en el mundo?». ~Clara no sabía qué contestar a
148 16| devota. ~ - Yo... - contestó Clara después de una pausa larga
149 16| había en la respuesta de Clara. ~«Vamos, niña, ¿qué piensa
150 16| vehementes ganas de que Clara no acertara con la respuesta... ~ -
151 16| Yo... - contestó Clara - , lo que deseo es vivir...
152 16| estado del que hoy tiene? ~Clara continuaba no comprendiendo.~«
153 16| útil? ~ - ¡Ah!, sí - dijo Clara bruscamente, como si un
154 16| A ver cómo?~ - Veamos.~Clara tenía un sentido natural
155 16| útil? ~ - Casarse - dijo Clara con la mayor sencillez;
156 16| damas por la respuesta de Clara fue enteramente igual al
157 16| dicho?... yo - balbució Clara muy turbada - . Una mujer...
158 16| trapicheos. ~El corazón de Clara se llenó de amargura al
159 16| la nariz para reprender a Clara, se conmovió al verla llorar,
160 16| he de arrepentir? - dijo Clara sollozando. ~ - ¡Jesús!, ¡
161 17| a su tío. ¿Qué pensaría Clara? ~Al verse sumergido en
162 19| personas: las tres Porreñas, Clara y dos visitas. ~Clara y
163 19| Porreñas, Clara y dos visitas. ~Clara y la devota estaban encerradas
164 19| manos en ademán muy humilde. Clara estaba a su lado, y como
165 19| teológicas, a que contestó Clara con sencillez, guiándose
166 19| olvidado usted? - le dijo Clara. ~ - Me olvidé de rezar
167 19| él? - exclamó vivamente Clara sin poderse contener. ~ -
168 19| le ha pasado? - continuó Clara, que se había puesto pálida
169 19| hecho, y pasé un mal rato. ~Clara estuvo un momento sin poder
170 19| qué ha hecho? - repitió Clara, haciendo un gran esfuerzo
171 19| Pero está preso? - añadió Clara con más miedo. ~ - Preso,
172 19| tomó el rosario y rezó. ~Clara bajó la cabeza y siguió
173 19| doña Paulita, y también por Clara, empleando algunas discretas
174 19| volviéndose del lado en que estaba Clara - ; no temas, que no volverás
175 19| se oyó ninguna respuesta. Clara contestó sin duda que sí
176 20| Después que conoció a Clara, había perdido el reposo.
177 20| bonita aventura! Además, Clara no está prevenida, no tiene
178 20| tenía un sobrino en Ateca. Clara estuvo allá hace unos meses.
179 21| asegurarle la benevolencia de Clara; y esta benevolencia, bien
180 21| pronunciar el nombre de Clara; pero se contuvo, porque
181 21| parecía un agravio inferido a Clara el publicar su afecto, el
182 22| impidieron por algún tiempo darse clara cuenta de su difícil y rarísima
183 22| iba? ¿Volvería a Ateca? ¿Y Clara? ~Al acordarse de su infortunada
184 22| llevaría de fiado. Pero ¿y Clara? ~Estos eran sus pensamientos
185 22| algunos minutos sin darse clara cuenta de aquel hecho, y
186 22| habitaciones. Sin duda estaba allí Clara, cansada de esperarle, desconfiada
187 22| incomodar a su tío y a alarmar a Clara si tocaba más de lo necesario
188 22| dos ojos. ~No eran los de Clara.~«¿Quién?» dijo desde dentro
189 22| sorprendido de no oír la voz de Clara. ~«No vendrá ni pronto ni
190 22| pa que viva solo. ~ - ¿Y Clara? - preguntó Lázaro con mucha
191 22| diga usted, ¿por qué ha ido Clara a vivir con esas señoras? ~ - ¡
192 22| usted; tiene una voz muy clara, y anda con mucha gracia,
193 22| idea de la deslealtad de Clara, de su deshonra, era demasiado
194 23| que vieron sus ojos fue a Clara, que estaba sentada junto
195 23| todos le miraban, excepto Clara, la cual insistía en acercar
196 23| sufrimiento y postración, que Clara no pudo menos de alzar los
197 23| nos han ofrecido a mí y a Clara un asilo. ~ - Sólo por usted,
198 23| sintió conmovido de gratitud. Clara no hubiera hablado con tanta
199 23| aquella casa. Advirtió a Clara silenciosa y apartada: no
200 23| Detrás de las dos viejas, Clara y la devota formaban otro
201 23| joven: en la sombra quedaban Clara y la devota, y los ojos
202 23| Lázaro advirtió que Clara se estremecía, poniéndose
203 23| Lázaro advirtió que Clara hizo un movimiento, como
204 23| del espíritu, y mi amiga Clara aparece ya bajo la benéfica
205 23| palabras. ¿Qué había hecho Clara? Estuvo casi dispuesto a
206 23| y decirle en alta voz: «¿Clara, qué has hecho?». La miró
207 24| nada» decía la devota a Clara al día siguiente de la entrada
208 24| que a San Juan Crisóstomo. Clara bordaba en un pequeño telar.
209 24| tornaba en derredor, miraba a Clara sin fijeza, y, por último,
210 24| hojas enteras, miraba a Clara, murmuraba un rezo, cerraba
211 24| entrañas de la teología. ~«Clara - dijo, después de meditar
212 24| de meditar un momento - ; Clara, ¿sabes que me parece que
213 24| Estrecho? - dijo Clara, afectando indiferencia - .
214 24| Usted no le conocía antes? ~Clara, que quería guardar la más
215 24| Es verdad - contestó Clara.~ - Y cuando se tiene buen
216 24| estaba él allí entonces? ~Clara, que no tenía costumbre
217 24| Tiene a su madre - contestó Clara, bajándose para recoger
218 24| lo abrió maquinalmente. Clara tomó el rosario, mientras
219 24| profundidad extasiada, que Clara se alarmó, y tuvo al fin
220 24| deme acá». ~Y le quitó a Clara el rosario de las manos,
221 24| Salve7, a la que contestó Clara con un Pater noster: las
222 24| noster: las dos se miraron. Clara tembló, porque creía que
223 24| tan ejemplar mujer? ~Pero Clara, aunque se sorprendió mucho,
224 24| concluyera su Santa María. Clara contestaba también muy a
225 24| cuya gravedad no comprendió Clara tampoco. ~«¡Ay, que he abierto
226 24| tiene usted? - preguntó Clara un poco alarmada. ~ - No
227 24| mística tan asustada, que Clara se arrepintió del consejo - . ¡
228 24| salir un poco... ~ - ¡Clara! - dijo doña Paulita con
229 24| debe usted vivir» dijo Clara. ~ - Sí: debo cuidarme,
230 25| visiones para la imagen de Clara que, no desfigurada, sino
231 25| Todos callaron y comieron. Clara no era admitida en la mesa
232 26| ladrón, tratando de ver a Clara; pero le fue imposible.
233 27| difícil empresa de ver a Clara. Era cosa imposible, porque
234 27| cuerpos, era inexorable. Clara vivía peor que un cenobita,
235 27| decirle una palabra, salió. ~Clara se puso como la grana: su
236 27| Pastor?». ~ - ¿Sí? - contestó Clara maquinalmente. ~ - Sí; pero
237 27| mismo? ~ - Lo mismo - dijo Clara, temblando por miedo de
238 27| calificado de desenvoltura. ~Si Clara hubiera estado menos preocupada
239 27| alguno. Aún hay más: si Clara no hubiera tenido el rostro
240 27| mesa aquella mañana que Clara no iría a la procesión,
241 27| llaves de la casa, dejando a Clara la consigna de no salir
242 27| aquella tarde, pará que Clara se quedase sola. En tanto
243 28| puerta del cuarto donde Clara debía estar. «Para que no
244 28| baja y conmovida dijo: «Clara». ~Pero en el instante mismo
245 28| pronunciar el nombre de Clara, había sentido dentro de
246 29| de salir las tres damas, Clara se encontró sola, quiso
247 29| Claudio». ~«¡Claudio! - dijo Clara, doblando la carta - : ¿
248 29| Cerrar las puertas?». ~Clara empezó a temblar de miedo;
249 29| cuarto. ~«¡Jesús! - exclamó Clara, retrocediendo con espanto - .
250 29| estoy muy bien aquí» afirmó Clara con angustia. ~ - ¿Bien
251 29| no me atormentan - dijo Clara, cuya atroz inquietud se
252 29| aplican esas infames? No, Clara: tú me conoces muy bien
253 29| usted mi felicidad - dijo Clara más inquieta. ~ - Pues entonces, ¿
254 29| Me va usted a perder. ~ - Clara, Lázaro no hará nada por
255 29| aquí; no le quiero ver. ~Clara estaba tan consternada y
256 29| estuvo un rato indeciso. ~«Clara - prosiguió sentándose con
257 29| salvará: yo lo sé - repitió Clara un poco menos asustada y
258 29| cosa y es indigno de ti. ~Clara no supo qué contestar a
259 29| descubrir... ¿Pero es cierto, Clara, que quieres tanto a ese
260 29| que había deslumbrado a Clara con la conversación de sus
261 29| interesante. ~«Sí - contestó Clara - , le quiero. Se lo juro
262 29| no se marcha usted?» dijo Clara, volviendo a su inquietud. ~ -
263 29| Él me quiere - dijo Clara resuelta a decir todo lo
264 29| mucho al verme así - exclamó Clara con dolor. ~ - ¡Oh! Las
265 29| Oh!, me consumo - dijo Clara, sin poder contener una
266 29| aquel momento la palidez de Clara aumentó súbitamente porque
267 29| el corredor la palabra «Clara». ~La joven se quedó petrificada
268 29| persona que había dicho «Clara», con voz que no conoció
269 29| voz dijo más fuertemente: «Clara, Clara, abre». Era la voz
270 29| más fuertemente: «Clara, Clara, abre». Era la voz de Lázaro.
271 29| pasó al cuarto donde estaba Clara. Encontrola temblando, con
272 29| aunque lo creían todos. Clara, Clara, ¿qué ha sido de
273 29| lo creían todos. Clara, Clara, ¿qué ha sido de ti, qué
274 29| matar a ese hombre... ¡Oh! Clara - añadió transformando su
275 29| el paso.~«¡Qué noche tan clara!» exclamó ella deteniéndose
276 29| el corazón. Era la voz de Clara, que preguntaba o contestaba
277 30| imaginación la figura de Clara, de rodillas, con los ojos
278 31| Paulita estaba muy mala, y que Clara no estaba buena. Salomé
279 31| había dado un paso, cuando Clara apareció muy alterada, diciendo: ~
280 31| Salomé, entrando también con Clara. ~Lázaro subió pensando
281 34| imaginación en serie muy clara todas las ideas que habían
282 35| llegar pronto a donde estaba Clara, se aturdieron, sin poder
283 35| Sentada junto a la cama estaba Clara, que hacía de enfermera
284 35| las dos Porreñas entraron, Clara les conoció en las caras
285 35| Señoras - murmuró Clara temblando - , ¿pues yo qué
286 35| de qué habla usted - dijo Clara, perdiendo por completo
287 35| El primer sentimiento de Clara al oír esto, fue una repentina
288 35| no hizo más que mirar a Clara con cierta perplejidad;
289 35| altos y de buen porte. Clara, a pesar de su inocencia,
290 35| ojos. ~ - Yo... no - dijo Clara, retrocediendo con espanto - .
291 35| buena. ~ - Señoras - dijo Clara deshaciéndose en lágrimas - ,
292 35| lo he de decir? - exclamó Clara con la mayor amargura - . ¿
293 35| pronto. ~ - Señora - dijo Clara, poniéndose de rodillas
294 35| seguida. Salomé separó a Clara con un ademán desdeñoso
295 35| me eche usted así - dijo Clara, poniéndose de rodillas
296 35| Pero, señoras - continuó Clara - , ¿a dónde voy? Sola,
297 35| yacente de un sepulcro. Clara tomó una de sus manos que
298 35| insolencia» afirmó Paz asiendo a Clara por un brazo y apartándola
299 35| acercado a la cómoda donde Clara guardaba su escaso ajuar,
300 35| Señoras de mi alma! - dijo Clara en el colmo de la desesperación - .
301 35| echen ustedes - continuó Clara sin saber ya a quién suplicar - .
302 35| Paz tomaba por un brazo a Clara y la llevaba con grande
303 35| horror, como si la inofensiva Clara tuviera un puñal en la mano - .
304 35| puso sobre los hombros de Clara el mantón, que al entrar
305 35| la tratemos con rigor». ~Clara salió; fue arrojada por
306 36| dónde la iba a encontrar? Clara no conocía a nadie en Madrid.
307 36| probable, según él, era que Clara estuviera allí. Los celos
308 36| ladrón de la casa en que Clara estaba recogida. Usted ha
309 36| deseo.~ - Yo no he visto a Clara más que tres veces - continuó
310 36| llevé a su casa, y vi a Clara por primera vez. Me habló;
311 36| la segunda entrevista con Clara, recordando hasta algunas
312 36| mejor. Al principio vi en Clara el objeto de una aventura;
313 36| cuestiones; y dado el carácter de Clara, es seguro que más le amaría
314 36| creer que usted, si hace a Clara la acusación que a mí me
315 36| librarle». ~ - Veamos a Clara - dijo Claudio con resolución. ~ - ¿
316 36| acogotaremos a las tres viejas. ~ - Clara no está allí ya. La han
317 36| mujer tiene casa abierta y Clara sabía dónde está esa casa,
318 37| XXXVII~El «via - crucis» de Clara~ ~Mucho horror inspiraba
319 37| Después de esto, avivó Clara el paso y llegó a la calle
320 37| voz. La gente bajaba, y Clara bajaba delante. Aquello
321 37| pasó otro, algunos más, y Clara no preguntó a ninguno. Tenía
322 37| concluyera la vieja, se apartó Clara, y fue tal su angustia al
323 37| mano y otro en brazos. A Clara le pareció que aquella mujer
324 37| mujer andrajosa habló a Clara en estos términos: ~«Una
325 37| Después, observando que Clara no tenía aspecto de persona
326 37| esquina». ~ - ¿Qué? - dijo Clara, confusa ante aquella proposición. ~ - ¿
327 37| quejidos tan lastimeros, que Clara tuvo angustia de oírlos.
328 37| que hacer, no puedo - dijo Clara, que creía no deber darle
329 37| repitiendo su muletilla. Clara se retiró entonces; anduvo
330 37| injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que se reunía tanta
331 37| el que la tenía asida. ~Clara no contestó. ~ A la cárcel
332 37| pa naa - dijo, soltando a Clara, el que la tenía asida. ~ -
333 37| cuando se quedó solo con Clara - . Venga usted conmigo,
334 37| señor caballero - dijo Clara con mucho miedo - . Dígame
335 37| Diciendo esto, el torero tomó a Clara por un brazo y quiso internarla
336 37| usted, caballero - dijo Clara desasiéndose - : tengo que
337 37| aquella noche) vino a librar a Clara de aquel moscón. Iban por
338 37| una maza de batán, cogió a Clara por un brazo y la detuvo. ~«
339 37| el torero, dirigiéndose a Clara, que estaba sin aliento,
340 37| furor la maja, soltando a Clara y echando rápidamente mano
341 37| porque hemos de seguir a Clara; y esta, en cuanto se vio
342 37| Sí, señor - dijo Clara. ~ Pues cuando usted vea
343 37| inmundicia que delante tenía. Clara se retiró muy angustiada;
344 38| volubilidad amable. Cuando vio a Clara y oyó la pregunta que esta
345 38| atrás. Siguiéronle Batilo y Clara, que creyó al fin haber
346 38| casa que conozco - repuso Clara por dar alguna respuesta. ~ - ¿
347 38| fijando en el semblante de Clara sus picarescos ojuelos - . ¿
348 38| señoras? ~ - No, señor - dijo Clara asustada del giro que tomaban
349 38| dijo, tomando el brazo a Clara, al ver que manifestaba
350 38| no he contado nada - dijo Clara, haciendo un movimiento
351 38| Diciendo esto, miró de nuevo a Clara; pero ya no se sonreía:
352 38| no puedo descansar - dijo Clara, aterrada ante la idea de
353 38| el cura y tomó una mano a Clara, que se retiró, apartándose
354 38| pronto en el entendimiento de Clara con todo su horror y repugnancia. ~«
355 38| lejos?». ~El cura miró a Clara con desdén, hizo un gesto
356 38| estampido. ~Algo tranquilizó a Clara el verse libre de aquel
357 38| tal es la pendiente. A Clara, que estaba completamente
358 38| de la calle se levantan. ~Clara siguió, sin embargo, la
359 38| dirigiéndose a la Morería. Clara vio con asombro que la niña,
360 38| de euménides. Retrocedió Clara y volvió a bajar, estando
361 38| reluciente todas las piedras. Clara se arropó; apoyose en una
362 38| luz impresionó la mente de Clara de un modo muy extraño.
363 38| La enferma fantasía de Clara creyó reconocer en aquellas
364 38| campanillas y ruedas indicó a Clara que una galera acababa de
365 38| arriero. Llegó a la galera, y Clara se adelantó hacia la mitad
366 38| darse latigazos de rabia. ~Clara, que se creyó causante de
367 38| calle del Humilladero». ~Clara empezó a creer otra vez
368 38| es aquí cerca? - preguntó Clara - . ¿No hay otra taberna
369 38| calle? ~ - No, que yo sepa.~Clara volvió a creer que no había
370 38| Viva el buen trapío!~Clara dio un grito de terror al
371 38| dijo Pascuala abrazando a Clara con más suavidad que su
372 39| Preguntáronle si había venido Clara a su casa, y ella contestó: ~«
373 39| en una crisis. Por fin, Clara se movió, pronunciando algunas
374 39| En qué casa? - dijo Clara, como afectada de profunda
375 39| vivienda. ~ - ¡Ay! - exclamó Clara - . Yo no quiero volver;
376 39| vida. Ya no vuelvo, no. ~Clara pareció escuchar esto con
377 39| Por mí? - contestó Clara con la voz entrecortada
378 39| las quiero ver más - decía Clara - : anoche las estuve viendo
379 39| precipitada de la mano de Clara, que tenía entre las suyas,
380 40| agitación moral. Durmiose Clara, entrando en un período
381 40| encargo de no apartarse de Clara; y recordando que su tío
382 42| la calle del Humilladero. Clara, que había tenido noticia
383 42| sonaba en las calles. ~Esperó Clara toda la noche con mortal
384 42| salgas, por Dios! - dijo Clara. ~ Es preciso salir. Sé
385 42| Ve entonces - dijo Clara con una melancolía que detuvo
386 42| recriminación en su boca, ni Clara le había dicho que tuviera
387 43| y Lázaro entró a ver a Clara. ~«¿Las encontraste?» le
388 43| incidente de doña Paulita. ~Oyó Clara con mucho interés este último
389 43| junto a una escasa lumbre. Clara se había levantado completamente
390 43| la puerta.~ - Ya cerré.~Clara se quedó pálida como un
391 43| yo». ~Un poco más tarde, Clara, que miraba con recelo aquel
392 43| Lázaro con sobresalto. ~Clara, tal vez dominada por el
393 43| saldremos ahora mismo? - dijo Clara con alegría, esperando no
394 43| de las Porreñas, a quien Clara no quiso abandonar. Despidiéronse
395 43| iba dentro con Lázaro y Clara. Despidiolos Bozmediano
396 43| de Lázaro y los sustos de Clara no concluyeron hasta más
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