Capítulo
1 1 | puertas de Palacio, de la casa de Villa o de la iglesia
2 1 | Macedas, y, finalmente, la casa de Híjar, que hasta hace
3 1 | entrada de una antiquísima casa que, a pesar de su escudo
4 1 | era en aquel tiempo una casa de vecindad en que vivían
5 1 | los principales platos a casa de Perico el Mahonés (así
6 1 | emplearlo en arreglar su casa. ~ Oiga usted, señor pedante
7 2 | Creo que piensan allanar la casa de Toreno». ~ - Bien: me
8 2 | tomó la dirección de su casa. ~
9 3 | parecido y persona de noble casa sin duda, porque, a pesar
10 3 | preguntó dónde estaba su casa para llevarle a ella. Elías,
11 3 | joven entró, pues, en la casa sosteniendo al realista,
12 3 | persona que en él vivía. ~La casa era modesta; pero la sencillez
13 3 | llamó su atención más que la casa. Clara (que así se llamaba)
14 3 | en el desierto de aquella casa, sin otra cosa que algunos
15 3 | debo estar siempre en la casa. ~ - ¿Pero usted no trata
16 3 | Qué misterio hay en esta casa? - decía para sí. Al hallarse
17 3 | saber los secretos de esta casa. ¿Cómo renunciar a oírlos
18 3 | calle, y se paró, miró a la casa. - Ella misma no me recibirá -
19 3 | se dirigió otra vez a la casa, y continuando su soliloquio,
20 3 | sepulcral reinaba en la casa. De repente sintió una voz
21 3 | esquina, se paró, miró a la casa; y al fin, tomando una resolución,
22 3 | camino en dirección a su casa, donde le dejaremos por
23 4 | cielo como Pedro por su casa. El boticario del pueblo,
24 4 | menos el obsequiado. En la casa le esperaban la señora Nicolasa,
25 4 | nobleza perteneciente a la casa ilustre de los Porreños
26 4 | después de la ruina de la casa, acontecida al fin de la
27 5 | abandonaba a su marido y su casa para pasarse todo el santo
28 5 | momentos que pasaba en su casa era intratable. En todo
29 5 | obras pías, le llenaba la casa de padres misioneros, teatinos
30 5 | muy mundano: se salía de casa y se andaba por esos mundos
31 5 | era imposible detenerla en casa, tuvo que consentir en aquella
32 5 | cuatro le llevaron a su casa. Antes de llegar a ella
33 5 | Delante de la puerta de la casa de Chacón había un grupo
34 5 | las obscuras paredes de la casa que conocemos en la calle
35 5 | ella y se la llevó a su casa. ~El realista no sabía al
36 5 | a su lado. Era solo: su casa necesitaba una mujer. ¿Quién
37 5 | de la Chacona creció en casa de Coletilla, y fue mujer.
38 5 | preocupaciones que le apartaban de su casa: entonces ella se limitó
39 5 | extraña penetrara en la casa del fanático. Parecía que
40 5 | de una antigua e ilustre casa. Después de la ruina de
41 5 | porque siempre que iban a la casa dejaban allí una sombra
42 6 | temores. ~Pero al entrar en su casa, agitado por la zozobra
43 6 | estar allí para alegrar la casa, disipó la cólera del primero
44 6 | del espíritu. Salía de la casa por no hallarse bien en
45 6 | día: el estudiante fue a casa de Ana y la encontró llorando;
46 6 | verla llorar, volvió a su casa, quiso entrar en el cuarto
47 6 | oír aquello, y entró en su casa. Su madre y su abuelo estaban
48 7 | tierra. ~De vuelta a su casa dormía, y durante el sueño
49 7 | entrada del militar en la casa de Clara, ocurrió el viaje
50 8 | mudaran todos a una nueva casa que pensaba tomar. ~Clara
51 8 | en lo más interior de la casa, y tenía una ventana estrecha,
52 8 | dentro desde que ocupó la casa. ~Si la perspectiva del
53 8 | quieres llenarme de flores la casa?». ~Clara quiso contestarle;
54 8 | que no era aquel, en una casa que no era aquella, en otros
55 9 | después, escribiendo en casa de un abogado, desempeñando
56 9 | ruido tan formidable, que la casa parecía venirse a suelo.
57 9 | de llegar. Tengo que ir a casa de mi tío. ~ - ¿Tienes aquí
58 9 | empezar. A la salida irás a tu casa. ~ - Hombre... eso no me
59 9 | Qué más da que vayas a tu casa ahora o a las doce? Tu tío
60 9 | Me esperan tal vez en su casa. ~ - No seas tonto. Vente
61 9 | deseo de llegar pronto a casa de su tío: ya se comprenderá
62 10| ahora. ~ - No: yo me voy a casa de mi tío. No puedo estar
63 10| pueblo se agolpó junto a su casa en la noche del 17, atronando
64 10| acercó a la puerta de su casa. Su mujer salió a encontrarle. ~«
65 10| váyase cada uno a su casa, que estos desórdenes nos
66 10| desacreditar. Cada uno en paz a su casa; nada de gritos. ~Estos
67 10| del sin par Chaleco. ~ - A casa de Morillo - repitió Calleja - .
68 10| que se despedía para ir a casa de su tío. ~«Espera un instante
69 10| es noche de sangrías. ¡A casa de Morillo! ~ - Señores...
70 10| abriendo la puerta de su casa - , ciudadana, tráeme las
71 10| metiéndose en el portal de la casa en que uno de ellos vivía.
72 11| aquella hora el viaje a casa de su tío. La comitiva,
73 11| una escalera angosta de casa madrileña cuando la obscuridad
74 11| regiones boreales de la casa, a la elevada zona en que
75 11| no se podía vivir en esta casa. Ya ven ustedes... como
76 11| mostraba de la opinión de su casa era doña Leoncia Iturrisbeytia,
77 11| Javier. ~ - ¿Y cuándo se casa usted, doña Leoncia? ~ - ¿
78 11| anteriores que Cayo estaba en casa del sacerdote Ennio Sofronio,
79 12| una persona entró en la casa, y acercándose al cuarto
80 12| sería que echaras de tu casa a ese mozalbete, y que se
81 12| marcharse inmediatamente a casa de su tío, recogiendo de
82 12| se fuera cada cual a su casa y renunciaran a aquella
83 12| patria. ~«¡Cada uno a su casa! Atrás el retrato», dijo
84 13| aspecto sombrío de esta casa, sepulcro en vida de tan
85 13| viene y le encuentra en la casa...». ~ - No dirá nada. Ese
86 13| novelescamente en los secretos de la casa, era muy firme. Se había
87 14| usted muy mal parado a su casa, y venía a ver si estaba
88 14| de mi alejamiento de la casa. Pero yo te juro que te
89 14| ausencia se convierta esta casa en un infame garito. ~Clara
90 14| tarde mismo voy a llevarte a casa de esas señoras, y allí
91 14| no puedes aprender en mi casa, sola y sin guía. ~ - ¡Las
92 14| Ya se ve... Sola en esta casa... Irás, Clara, en casa
93 14| casa... Irás, Clara, en casa de esas señoras. Ten presente
94 14| misteriosas señoras, en cuya casa, según Coletilla decía,
95 14| determinación y partió a casa de sus amigas a darles aviso,
96 14| Elías mayordomo mayor de la casa de los Porteños y Venegas.
97 14| ruina de esta histórica casa data de aquella misma época.
98 14| perpetua proscripción. ~Aquella casa ilustre y poderosa llegó
99 14| navegando hacia América, y de la casa antigua y poderosa no quedaron
100 14| Después del triste fin de la casa, Elías siguió fiel a sus
101 14| razón de que sola en su casa la muchacha se había de
102 14| piso segundo de aquella casa, el cual ellas tenían como
103 14| muebles de la grandiosa casa antigua, de que no habían
104 14| aparición del militar en su casa; contó los antecedentes
105 14| apreciaciones. Salió de la casa, y una hora después volvió
106 14| describir prolijamente la casa y sus extraordinarios habitantes. ~
107 15| Venegas vivían en una humilde casa de la calle de Belén: esta
108 15| la calle de Belén: esta casa constaba de dos pisos altos,
109 15| los muebles de la antigua casa (que estaba en la calle
110 15| dos terceras partes de la casa y casi todo el piso segundo,
111 15| óvalo con el escudo de la casa de Porreño y Venegas, el
112 15| de un gentilhombre de la casa del Emperador; recibió tal
113 15| provincial, amigo de la casa; quizá sostuvo los flacos
114 15| Paz para los gastos de la casa. Encima de estos muebles
115 15| significativo en semejante casa. Desde dicha noche se detuvo,
116 15| el Sancta Sanctorum de la casa, y representaba los sentimientos
117 15| solemne. Al entrar en aquella casa y ver aquellos objetos deteriorados
118 15| con un joven de la ilustre casa de Gaytán de Ayala; pero
119 15| hallándose una noche en casa de la duquesa de Chinchón,
120 15| Merced, que frecuentaba la casa y tomaba allí el chocolate
121 15| acabamiento de su gloriosa casa. ~Entonces murió el viejo:
122 15| habíase apoderado de la casa, la estrechaba, la devoraba,
123 15| porque es más lento. La casa ilustre comenzaba a desmoronarse:
124 15| puntal aquí, otro allá; la casa se venía al suelo, porque
125 15| Nadie creía que aquella casa poderosa estaba devorada
126 15| en el afianzamiento de su casa; pero se llevó un terrible
127 15| enflaquecer. Por un amigo de la casa hemos sabido que antes de
128 15| desde los cuatro polos de la casa. Ya más grandecita, manifestaba
129 15| Jesucristo, o viviré en mi casa, ausente del mundo, buscando
130 15| vida monótona y triste. Su casa era la casa del fastidio.
131 15| y triste. Su casa era la casa del fastidio. Parecía que
132 15| perrito que representaba en la casa el elemento irracional.
133 15| prosperidad había en la casa muchos perros: dos falderos,
134 15| Sanchidrián. Con la ruina de la casa desaparecieron los canes:
135 15| Instalado el perro en la casa, Salomé le puso nombre,
136 15| confesaban, y después volvían a casa, quedándose generalmente
137 16| que usted se corrija. Esta casa, niña, impone, al que la
138 16| peligro la dignidad de su casa?». ~ - ¡Yo, señora! - exclamó
139 16| illo tempore frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron presentes
140 16| turbada - . Una mujer... si se casa... ¿Pero casarse es ofender
141 16| con nadie que venga a esta casa. Trabajará usted en cuanto
142 18| llegaste, y en vez de ir a mi casa fuiste con unos badulaques
143 18| con los que apedrearon la casa de Morillo...». ~ ./. Ah!,
144 18| Ya sé quién eres. En mi casa te espero; pero no vayas
145 19| abate~Al día siguiente, la casa de las tres ruinas contenía
146 19| entrometido, frecuentaba la casa de Porreño, lo mismo que
147 19| tenían el segundo piso de la casa simplemente ocupado con
148 19| no entraría más en esta casa. Por parte suya, no dudo
149 19| salió del portal de una casa inmediata el joven militar
150 19| No la sacamos de esa casa si no ahorcamos a las tres
151 20| introduciéndose furtivamente en su casa, se llamaba don Claudio
152 20| descifrar el misterio de aquella casa, y después salvar la encantadora
153 20| varios medios de entrar en la casa - decía Carrascosa tomando
154 20| de labriego, entra en la casa, y una vez allí, ¡cataplum!,
155 20| remedio que dejarlo en la casa... le meterán en un desván,
156 20| fuera mujer, alquiló la casa inmediata, y no paró hasta
157 20| ideas no parezca por su casa. ~ - Ese hombre es lo más
158 20| El otro se dirigió a su casa, pensando a la vez en la
159 20| Villamediana), que quemó su casa por el placer de sacar en
160 20| hablar con sus damas. La casa era invadida; pero no como
161 21| libre y podía retirarse a su casa. ~Sintiose conmovido ante
162 22| dicho que no fuera a su casa mientras no cambiara de
163 22| no podía admitirle en su casa. Entonces, ¿qué determinación
164 22| ver lo que pasaba en la casa. ¿Pero cómo, si era imposible
165 22| dónde dormir. Si acudía a casa de sus amigos, temía no
166 22| un malvado agente de la casa grande. ¿No le conocéis?
167 22| había resuelto dirigirse a casa de su tío. Ya no dudaba:
168 22| aquel angustioso trance, la casa del fanático, en cuya puerta
169 22| idea de la apostasía que en casa del realista se le obligaba
170 22| Dios. Vio el número de la casa, miró a las ventanas del
171 22| que la campana atronó la casa. Lázaro se asustó, creyendo
172 22| en la calle de Belén, en casa de unas señoras que llaman
173 22| podrío de tristeza en esta casa. ~ - ¿Y salió con gusto
174 22| Y por qué la mandó a casa de esas señoras? ~ - Vea
175 22| verdad, porque es de la casa. Había un melitarito que
176 22| melitarito que se metió un día en casa, porque vino acompañando
177 22| dijo que la iba a mandar a casa de esas tres viejas para
178 22| Su tío vive en la misma casa. Ya las conocerá usted. ~ -
179 22| repetir las señas de la nueva casa, y salió. ~Ya la determinación
180 22| impulsaban hacia la nueva casa. ¿Y la abjuración exigida?
181 22| su corazón. ~Entró en la casa, y subió lentamente la escalera
182 22| lentamente la escalera de la casa del siglo decimoctavo. No
183 23| la dignidad que aquella casa imponía a sus habitantes. ~
184 23| Ahora vivo aquí, en casa de estas señoras, que nos
185 23| llamé estando en la otra casa, ahora no me atrevo a darte
186 23| muchacho que se quede en esta casa. Su conducta ha sido tan
187 23| creía a veces que en aquella casa no podía emitirse palabra
188 23| es día de júbilo en esta casa, porque ha vuelto el delincuente,
189 23| inefable de recibir en mi casa un delincuente cargado de
190 23| descanso moral en aquella casa. Advirtió a Clara silenciosa
191 24| la entrada de Lázaro en casa de las Porreñas. ~Estaban
192 24| circunstancias y en aquella casa, la verdad no sólo la avergonzaba,
193 24| observado jamás en aquella casa, y acabó por reír con franqueza
194 24| mucho tiempo encerrada en la casa la salud se quebranta...
195 25| la llegada de Lázaro a la casa, tío y sobrino no habían
196 25| Lázaro, nuevo en aquella casa, no había tenido ocasión
197 26| duda los habitantes de la casa estaban sumergidos en el
198 26| calle de la Gorguera y a la casa de doña Leoncia; subieron
199 26| hallaba en el interior de la casa, al lado de doña Leoncia,
200 26| una. Debo cuatro meses de casa y más de seis duros de prestado. ~ -
201 26| encontré llorando en la casa; me dio mucha lástima. Él
202 27| Cuando Lázaro volvió a su casa, tembló en presencia de
203 27| no deben salir nunca de casa. ¿No piensa usted lo mismo? ~ -
204 27| rígido dominico de la antigua casa de los Porreños habría calificado
205 27| Si queda Clarita en casa... ~ - ¡Qué horror! Hay
206 27| una de las llaves de la casa, dejando a Clara la consigna
207 27| que quedaba también en la casa, tenía la otra llave. ~No
208 27| hombre, a dónde? Está la casa sola. No puedo salir. ~ - ¿
209 27| el camino. ~ - Hombre, la casa...~ - Qué casa ni qué ocho
210 27| Hombre, la casa...~ - Qué casa ni qué ocho cuartos. Cierre
211 27| emplear para salir de la casa de Elías: así es que se
212 27| alejar a Coletilla de la casa aquella tarde, pará que
213 27| inconvenientes. ¿Cómo entraba en la casa? ¿Rompiendo la puerta? ¿
214 27| palabra. Así llegaron a la casa desde donde habían de ver
215 27| la procesión, que era la casa de un clérigo llamado don
216 28| está en él la llave de la casa!» dijo Paz con terror. ~
217 28| llave: la tomo, corro a la casa, abro; el viejo debe estar
218 28| llevado a gran distancia de la casa de Entrambasaguas. Desde
219 28| calles transversales hacia la casa. ~La ansiedad propia de
220 28| vería sin duda. Llegó a la casa, entró, subió la escalera;
221 28| pasos. Era ya tarde: la casa estaba obscura; no veía
222 28| sepulcral reinaba en la casa. «Sin duda don Elías duerme
223 29| hablarte entrando por una casa vecina. No te llame la atención:
224 29| porque nadie existe en esta casa que pueda ampararte». ~ -
225 29| siempre. Si viene alguno de la casa y lo ve, o descubre que
226 29| y no pegar fuego a esta casa maldita? ~ - Él me quiere -
227 29| Las tres pécoras de esta casa me la han de pagar. ¿Pero
228 29| en lo más interior de la casa ruido como de un mueble
229 29| conozco... Un día entró en casa... me dijo... ~ - No me
230 29| qué mi tío te puso en esta casa? ¿Qué hiciste allá? ¿Por
231 29| dio muchas vueltas por la casa sin saber a dónde iba. Si
232 29| que buscaba, llegó a la casa de los Entrambasaguas. Felizmente
233 29| la procesión. Entró en la casa, subió y halló a Salomé
234 29| continuó Paz - , que estaba en casa de un amigo nuestro, soltero
235 29| conque váyase usted a su casa, y abrígandose bien... ~ -
236 29| caldo ni cosa ninguna. A casa - y poniéndole la mano en
237 29| Tiene usted mucha fiebre: a casa pronto. ~La comitiva salió.
238 29| estudiante: al llegar a la casa, la enferma no podía ya
239 29| preparado. ~Reinaba en la casa profundo silencio. Lázaro
240 30| ruido alguno, reinaba en la casa. Parecía que todos dormían:
241 30| pasé mi niñez en la austera casa de mis tíos, recibiendo
242 31| siguiente día salió Lázaro de su casa. Había pasado toda la mañana
243 31| horas que permaneció en la casa de las tres nobilísimas
244 31| decidió no apartarse de la casa para esperar a que entrara,
245 31| Lázaro vio que salían de la casa tres personas. Acercose
246 31| una de las ventanas de la casa; pero una mano cerró las
247 31| aquellas personas en tal casa cierto misterio: se acercó,
248 31| de tocar, entraron en la casa. «Ya van ocho», dijo para
249 31| se figuraba que aquella casa era suya (de él), y que
250 31| admitido en aquella santa casa, aunque presagiaba que no
251 31| deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa
252 31| Y siempre con la santa casa. Así se lo dijo, y siempre
253 31| Bonita alhaja hemos metido en casa! ¿Y dice usted, caballerito,
254 32| no había parecido por la casa. Si hemos de verle nosotros,
255 32| había ocurrido en aquella casa. El poeta había volado.
256 32| salida del ministro de su casa para observar dónde iba.
257 32| siguiente fue una persona a casa de Felíu a preguntar por
258 32| que cada uno entra en su casa: esto lo hacen para desorientar
259 32| Alfonso. ~ - No estaba en su casa. Tal vez venga más tarde. ~ -
260 33| Lázaro lo que pasó en la casa de la calle de Belén el
261 33| Qué escándalo! ./. En una casa como esta, en una casa de
262 33| una casa como esta, en una casa de paz, de decoro, de virtudes!
263 33| determinación, porque esta casa... ya ve usted... esta casa...». ~
264 33| casa... ya ve usted... esta casa...». ~Todo lo dijo casi
265 33| el otro día estuvimos en casa de don Silvestre Entrambasaguas,
266 33| tan silenciosa que aquella casa parecía de duelo. Baste
267 34| rara vez al hombre. ~En la casa le decían constantemente
268 34| vio entrar en la propia casa. Al poco rato entró otra
269 34| entrar desconocidos en una casa desconocida, se retiró,
270 34| Congreso; pero el de la casa grande no quiere tal cosa.
271 34| sucesivamente y entraban en una casa. ~ - ¿Dónde? - preguntó
272 34| con asombro - . Es en la casa de Álava... ¿Y eran muchos? ¿
273 34| horrible. Cuando se marchó a la casa iba recordando la acusación
274 34| terrible. ~Pero al llegar a la casa esperaba a Lázaro una sorpresa
275 34| alborotada, a Salomé rondando la casa con luz y a las dos tan
276 34| degradación! ¡Y en esta casa! - exclamó Salomé, poniéndose
277 35| En el quinto piso de la casa de Tócame Roque, situada
278 35| toda la noche en aquella casa y no dejar dormir a las
279 35| militar desconocido. La casa estaba dispuesta de tal
280 35| acecho, le vio pasar a la casa inmediata por una puerta
281 35| joven estuviera dentro, a la casa contigua a denunciar el
282 35| su mantón, bajó, entró en casa de las Porreñas, tocó, le
283 35| Venía a ver al amo de esta casa para decirle una cosa -
284 35| Quién es el amo de esta casa? ~ - Yo soy - dijo Paz un
285 35| doña Rosalía - , que esta casa... Pues... les diré a ustedes:
286 35| a ustedes: yo vivo en la casa de al lado en el cuarto
287 35| y coso toda la ropa de casa del señor Nuncio del Papa,
288 35| que en la buhardilla de la casa en que yo vivo hay una puertecilla
289 35| a la buhardilla de esta casa. ~La cara que pusieron las
290 35| entrado aquí... aquí, en esta casa! ~ - Sí, señora: yo lo he
291 35| El joven se coló en la casa el domingo por la tarde,
292 35| sentándose otra vez - . Esta casa, esta honrada casa... ¿Y
293 35| Esta casa, esta honrada casa... ¿Y cómo existe esa puerta? ¿
294 35| Porque si no, la honra de la casa está comprometida. - Señora -
295 35| a una víbora en nuestra casa, aunque teníamos malos informes
296 35| ser de la honra de nuestra casa? Hay que poner inmediatamente
297 35| la desolación a aquella casa. ~«Señora - dijo Paz con
298 35| por la honra de nuestra casa. Cuando despidamos a esa
299 35| comodidad que en nuestra antigua casa; pero, en fin, tranquilas
300 35| comprometer la honra de una casa como esta. Si no temiera
301 35| hemos recibido en nuestra casa. ~ - Todo se ha descubierto,
302 35| va usted a salir de esta casa. ~El primer sentimiento
303 35| mientras nosotras salimos de casa a alguna visita, se entra
304 35| Yo no he deshonrado la casa, yo no he deshonrado a nadie.
305 35| usted al momento de nuestra casa. ~ - Pero, señoras - continuó
306 35| mantón, que al entrar en la casa había traído. Después extendió
307 35| animal había salido de la casa por primera vez, y parecía
308 36| Con esta idea se dirigió a casa de este, dispuesto a dar
309 36| a dar un escándalo en la casa si no le permitían verle.
310 36| iba a ser...». ~Llegó a la casa de Bozmediano y esperó,
311 36| salir como un ladrón de la casa en que Clara estaba recogida.
312 36| penetra a hurtadillas en la casa en que una joven está sola,
313 36| la calle: le llevé a su casa, y vi a Clara por primera
314 36| algunas cosas de aquella casa. No le negaré a usted que
315 36| Su situación en aquella casa fúnebre, la tristeza en
316 36| privaciones. Dispuse entrar en la casa cuando estuviera sola, y
317 36| comprometerla mi entrada en la casa; me pedía llorando que la
318 36| que alguien entraba en la casa. No sé quien era; yo huí
319 36| precauciones, alguien de la casa había descubierto mi entrada». ~ -
320 36| rompa el silencio de aquella casa; véala usted un momento;
321 36| resolución. ~ - ¿Dónde?~ - En casa de esos demonios. Si es
322 36| Iremos a la antigua casa; preguntaremos a la portera,
323 36| usted, ¿no había en aquella casa una criada? ~ - Sí, había
324 36| tienda. Si esa mujer tiene casa abierta y Clara sabía dónde
325 36| Clara sabía dónde está esa casa, es seguro, casi seguro
326 36| la portera de la antigua casa si se había alquilado de
327 37| inspiraba a la huérfana la casa de las de Porreño, aunque
328 37| ocurrió esperar cerca de la casa a que entraran Elías o su
329 37| al verla arrojada de la casa por las señoras. Ella necesitaba,
330 37| el medio de volver a la casa para esperar a Lázaro en
331 37| súbitamente la idea de dirigirse a casa de Pascuala. Ella recordaba
332 37| transeúnte, y si daba con la casa allí pasaría la noche, aplazando
333 37| Apuesto a que lo cogió en la casa del número 15. ~ - No, que
334 37| otra. ~ - Apuesto que es de casa de la sa Nicolasa, la pupilera
335 37| esta señora no ha salido de casa de la pupilera, ni del número
336 38| Tengo que ir a una casa que conozco - repuso Clara
337 38| pariente? Vamos, irá usted a casa de algún pariente. ~ - No,
338 38| No, señor, no. Voy a casa de una mujer que conozco.
339 38| viene usted ahora? ~ - De casa de unas señoras, donde estaba. ~ - ¿
340 38| colocado ya en la puerta de su casa - . Sube, no te pesará.
341 38| la enorme muralla de la casa del Cordón y la de San Justo
342 38| capilla del Obispo con la casa de los Lasos, se avivó su
343 39| el camino. Al llegar a la casa de Pascuala, serían las
344 39| había venido Clara a su casa, y ella contestó: ~«Anoche,
345 39| le espero a usted en mi casa sin falta: tenemos que hablar. ~
346 39| estar en aquella maldita casa». ~ - ¿En qué casa? - dijo
347 39| maldita casa». ~ - ¿En qué casa? - dijo Clara, como afectada
348 39| confusión. ~ - Allí, en casa de esas mujeres - contestó
349 39| antes que volver. Estoy en casa de Pascuala, ¿no? ~Al decir
350 39| he de volver! Si aquella casa ha sido más terrible para
351 39| entrado un hombre en la casa? ¿Sabes?... ¡Qué malas son! ~ - ¿
352 39| delirio - . Ya no volverás a casa de esas fieras. Yo estoy
353 39| ayer cuando saliste de mi casa para volver aquí? Y lo que
354 39| también que aborreces aquella casa y aquella gente? Y lo creo.
355 39| incidente del pajarito en casa de la madre Angustias hasta
356 39| escena de la expulsión en casa de las Porreñas. ~El joven
357 40| había hablado de no volver a casa de las Porreñas hasta después
358 40| dirigirse a la Fontana o a casa del abate. Fue a la Fontana;
359 40| mayoría se reúnen en una casa de la plaza de Afligidos. ~ - ¿
360 40| objeto de llamar en aquella casa misteriosa y prevenirles
361 40| que intenten allanar la casa; que derriben la puerta. ~ - ¿
362 40| poco antes. La puerta de la casa de que hemos hablado resonó
363 40| músculo la puerta de la casa. Vino esta por fin al suelo,
364 40| defenderse. Las tropas de la casa no habían salido; la caballería
365 41| que llamaba el público la Casa Grande, para conocer, aunque
366 41| Han pretendido allanar la casa de Álava; han intentado
367 41| algunas fuerzas dentro de la casa, pudiendo evitar un horrible
368 41| se ha mudado a esta otra casa, que es suya también. Por
369 41| hombre. ¿No sería que en esa casa se reunían muchos de los
370 41| Bozmediano, que se hallaba en casa de Álava, me ha dicho que
371 42| Lázaro quedó dentro de la casa de Álava durante los breves
372 42| la huerta, subiendo a la casa tan sólo los tres que habían
373 42| teniendo que encerrarle en la casa y esconderle la escopeta
374 42| vea. ~ - ¿Y si vas a la casa y encuentras a las dos señoras,
375 42| ocho serían cuando entró en casa de las nobilísimas damas.
376 42| porque habían salido a buscar casa. Cuando la devota abrió
377 42| cuando se vio solo en aquella casa sombría, en compañía de
378 42| Yo no puedo estar en esta casa ni un día más. Adiós, señora. ~ -
379 42| muerto mi tío: reinaba en la casa la mayor desolación; nos
380 42| Trajeron el mueble a esta casa, y en mi cuarto ha estado
381 42| en el silencio de esta casa, lo abría, contemplando
382 42| cosa desconocida en aquella casa, derramadas con abandono
383 42| que le inspiraba aquella casa maldita. Miró a la devota,
384 42| tan infeliz, salió de la casa. ~~~~
385 43| tío aquella mañana, fue a casa del abate Carrascosa, y
386 43| indagación. Salió de la casa, dejando al abate en la
387 43| perteneciente a la misma casa. ~Batilo, que sin duda entendió
388 43| Torrejón, donde tengo yo una casa. Allí pueden descansar hasta
389 43| ustedes en un coche de mi casa y con gente de mi confianza.
390 43| Es preciso salir de esta casa y de Madrid inmediatamente. ~ -
391 43| pero hay que pasar por la casa del carbonero, que tiene
392 43| Segovia, donde tenía una casa de huéspedes. Respecto a
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