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Benito Pérez Galdós
La fontana de oro

IntraText - Concordancias

dos

    Capítulo
1 1 | lo habrían pasado mal los dos hermanos si hubieran tratado 2 1 | una puertecilla, y por los dos yelmos de Mambrino, labrados 3 1 | letras rojas, adornado con dos viñetas dignas de Maella, 4 1 | recinto de una caverna, los dos espejuelos resplandecientes 5 1 | asidos a pesadas borlas, iban dos grandes levitones que, en 6 1 | levitones que, en unión de dos enormes sombreros, servían 7 1 | patentizar la presencia de dos graves lacayos, figuras 8 1 | competente, diré... ~Y aquí tosió dos veces, emitió un par de 9 1 | puso a los frailes hace dos noches! ¿A que no saben 10 1 | tú y el pollero sois los dos del mismo estambre. ~ - 11 1 | tremendo que iba a partir en dos tajadas a todo un graduado 12 2 | Fontana es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: 13 2 | preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el correspondiente 14 2 | que eran de jaspe. En los dos testeros próximos a la entrada, 15 2 | enterizos, sino formados por dos trozos de cristal unidos 16 2 | un lado y otro de este, dos estantes donde se encerraban 17 2 | autoridad. Demarcaron los dos partidos moderado y exaltado, 18 2 | que comience la sesión. Dos elementos de desorden minaban 19 2 | continuaba inmóvil en su trípode. Dos luminosos puntos de claridad 20 2 | el aspecto de esta cara dos enormes orejas extendidas, 21 2 | obscuridad se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Estas, 22 2 | estudiantillo valenciano, me costó dos raciones de carne estofada 23 2 | raciones de carne estofada y dos botellas de vino. ¡Ay! Si 24 2 | unas tragaderas! Me comió dos empanadas de conejo como 25 2 | empanadas de conejo como dos ruedas de molino. Y sobre 26 3 | paró por tercera vez por dos razones: primera, porque 27 3 | palacio. Colocada entre dos casas a la malicia, aparecía 28 3 | por eso tuviera más que dos pisos altos, de los cuales 29 3 | tres jaulas de codornices y dos reclamos, que por la noche 30 3 | puerta, después que los dos estaban en el pasillo. ~ 31 3 | patrimonio de las hijas de las dos Castillas. El color de su 32 3 | del matrimonio entre los dos. ~«No extrañe usted mis 33 3 | interesan mucho ustedes dos. ¿Y a él nadie le visita, 34 3 | al realista, que alargó dos dedos fríos y huesosos, 35 4 | conjunción significaba que dos naciones se unirían contra 36 4 | incomprensible aforismo. Pasaban dos, cuatro y seis años, y con 37 4 | encerraban algunas tortas y dos azumbres de vino; y después 38 4 | convencimiento profundo de que dos naciones se unirían contra 39 4 | que él las vencería a las dos.~En Ateca supo el incremento 40 5 | Llegó al pueblo, descansó dos horas, y siguió su camino, 41 5 | dejando a su hija en poder de dos antiguas criadas. Situáronse 42 5 | quedaremos con ella» dijeron las dos mujeres que habían servido 43 5 | Trazaban luego por espacio de dos horas sendos garabatos en 44 5 | ópticas residían en aquellos dos temibles vidrios verdes, 45 5 | que para imitarla cortaban dos redondeles de papel verde 46 5 | tejado vecino se trabó entre dos gatos bullangueros, que 47 5 | formó su plan. ~Escribió dos letras, y algunos días después 48 6 | ninguno su objeto. ~ Pasaron dos o tres días sin que hallara 49 6 | esta comunicación de las dos jóvenes, Clara se desarrollaba 50 6 | bello carácter. ~Cuando las dos amigas iban a la huerta, 51 6 | dejaron de ir a la huerta las dos muchachas, y ni un solo 52 6 | desolación al alma de los dos jóvenes, amenazados de una 53 6 | totalidad complementaria de dos individuos, parece, decimos, 54 7 | huérfana, él pobre. He aquí dos contratiempos ocurridos 55 7 | desempeñar una plaza de dos mil reales en alguna covachuela, 56 7 | le obligaron a aguardar dos más. ~El joven estudiante 57 7 | Despacho; el cura le da dos bollos maimones para el 58 8 | pelo y un lazo encarnado. Dos órdenes de pequeños rizos; 59 8 | de alguna vena, le caían dos airosos mechones. ~No hay 60 8 | algunos manojos de claveles, dos docenas de rosas y muchas, 61 8 | que puede existir entre dos ejemplares de familia humana. 62 8 | y entró Coletilla. ~Las dos muchachas seguían su coloquio 63 8 | Otra asonada!».~Las dos muchachas temblaron acordándose 64 9 | ocasiones basta que se paren dos para que en seguida se vayan 65 9 | misterio, dirigiéndose a otros dos o tres que parecían amigos 66 9 | Lorencini o en la Fontana en dos días de café, chocolate 67 9 | albergues de la villa. ~Dos veces al día un ruido áspero 68 9 | ciudad. Privadamente estos dos jóvenes, afines por carácter 69 9 | democrático, ha sido en dos años la más entusiasta y 70 10| público con cuatro lítotes y dos o tres metonimias: no era 71 10| concluyó un párrafo con dos o tres sentencias plutarquianas, 72 10| expresarlo. ~En todo orador hay dos entidades: el orador, propiamente 73 10| dicho, hablando también. Dos peroraciones simultáneas 74 10| tanto, el barbero pasó en dos zancajos a la otra acera, 75 11| la amorosa conjunción de dos estrellas que pelan la pava 76 11| Una carcajada de los otros dos y una sonrisa forzada de 77 11| preciso apartar a un lado dos tragedias en verso heroico, 78 11| que le era posible sobre dos banquillos, cuyas tablas 79 11| de Carlos III, cubría las dos terceras partes del piso, 80 11| tribuno tercero, y decía a los dos anteriores que Cayo estaba 81 12| negligente desnudez las dos terceras partes de su voluminoso 82 12| últimas horquillas, se aplicó dos o tres alfileres ./. al 83 12| eran vanos los esfuerzos de dos o tres personas para poner 84 12| igual detuvo la procesión. Dos filas de soldados formaban 85 12| hombre avanzó seguido de dos o tres, y señalando con 86 13| aumentaba a cada hora. Las dos estaban sentadas en el cuarto 87 14| cuentas cada trimestre a dos colonos que cultivaban aquellas 88 14| afrancesado, tenía treinta y dos, cumplidos el día de la 89 15| Belén: esta casa constaba de dos pisos altos, y aunque vieja 90 15| Estos muebles ocupaban las dos terceras partes de la casa 91 15| vieja con un peinado de dos o tres pisos, fortaleza 92 15| en otro cuarto se veían dos papeleras de talla con innumerables 93 15| monumento se encontraban dos o tres arcones de esos que 94 15| ningún tesoro, a no ser dos o tres docenas de pesos 95 15| en el centro; las otras dos a los lados. Una de ellas 96 15| de los años y partido en dos zonas sobre la frente, le 97 15| visible de sus orejas pendían dos enormes herretes de filigrana, 98 15| filigrana, que parecían dos pesos destinados a mantener 99 15| dilataban y contraían como dos culebras. Debajo se abrían 100 15| transparentes, se abatían como dos compuertas cuando Salomé 101 15| el cual formaban simetría dos o tres pelos arraigados 102 15| mismo color se destacaban dos manos blancas, finísimas, 103 15| desapacible del rostro, las dos filas de dientes de incomparable 104 15| en la casa muchos perros: dos falderos, un pachón y seis 105 15| rezaban a trío por espacio de dos horas, y después se acostaban. 106 15| se comunicaba a las otras dos, y la misantropía amarga 107 16| Siéntese usted. ~Los dos visitantes se sentaron en 108 16| visitantes se sentaron en dos taburetes, magníficas joyas 109 16| tres viejas con terror, y dos lágrimas de desconsuelo 110 16| se repartiera entre sus dos mejillas. Hasta se asegura 111 17| mesa con un crucifijo y dos velas amarillas, y sentados 112 17| cambiaban: se le representaban dos filas de hombres cubiertos 113 19| las tres Porreñas, Clara y dos visitas. ~Clara y la devota 114 19| Me olvidé de rezar dos Padre nuestros por el sobrino 115 19| yo dirijo, se han reunido dos mil y pico reales. Tenemos 116 19| súbito cambio de color. ~Las dos ruinas se miraron. Aquella 117 19| fugaz como un relámpago, los dos abismos que, abierto uno 118 19| amaban como pueden amarse dos personas que se fastidian 119 19| abate, después de toser dos o tres veces - que venía 120 19| sala y dirigiéndose a las dos esfinges - ; no desconfíes 121 19| verlo - contestó Gil; y los dos se alejaron en dirección 122 20| nombre. Tenía treinta y dos años, y servía en el ejército 123 20| hijo y el patriotismo eran dos sentimientos profundos que, 124 20| porque no sabe que esas dos señoras viven en la misma 125 20| aquellos días, y supe que los dos chicos se querían. Me parece 126 20| con una turba de criados y dos docenas de alguaciles, sino 127 22| el agujero y aparecieron dos ojos. ~No eran los de Clara.~«¿ 128 22| genio, así... vaya. Las dos nos quedábamos muertas de 129 23| y en aquel momento las dos damas le parecían las dos 130 23| dos damas le parecían las dos personificaciones más perfectas 131 23| la actitud severa de las dos damas y de su tío, Lázaro 132 23| de un reo. Detrás de las dos viejas, Clara y la devota 133 23| con vivacidad felina. Las dos viejas, que volvían la espalda 134 23| fascinadora de aquellos dos ojos, y se preguntaba qué 135 24| Porreñas. ~Estaban sentadas las dos en el sitio de costumbre. 136 24| maquinalmente leyó: ~«De dos maneras de amor quiero yo 137 24| con un Pater noster: las dos se miraron. Clara tembló, 138 25| Prudentísima~Visitemos a los dos huéspedes del cuarto segundo 139 25| Jesús había podido acomodar dos camas en la habitación alta. ~ 140 25| dirigidos hacia él, aquellos dos ojos de lechuzo. Parecía 141 25| participar la muerte de sus dos amigos. ~ - Buenos chicos, ¿ 142 25| transparentaban, los ojos parecían dos ascuas, y el cráneo le lucía 143 25| diafanidad de sus orejas como dos lonjas de carne incandescente; 144 25| tomar cosa alguna hasta las dos de la tarde. ~ - Señora, 145 26| deseos. ~Pusiéronse a las dos los manteles, y cada cual 146 26| Doctrino. Estos y otros dos, que Lázaro no había visto 147 26| en la calle. ~Los otros dos jóvenes nos son hasta ahora 148 26| congregaremos aquí, y yo traeré a dos o tres amigos, que es como 149 27| del cristal lisonjero las dos blancas y nacaradas filas 150 27| Lázaro estaba perplejo, las dos viejas absortas, la devota 151 28| su pregunta, adornada con dos o tres festones más de latín. ~ - ¿ 152 28| ocupar inmediatamente los dos balcones: en uno se colocó 153 28| aliento para pronunciar las dos sílabas de aquel nombre 154 29| No le he visto más que dos veces, y eso sin mi licencia. ~ - 155 29| consagro, y me interese por los dos tanto como ahora me intereso 156 29| intención de apartaros a los dos; al contrario, mi deseo 157 29| con la conversación de sus dos primeras visitas. Y era 158 29| contribuir a la felicidad de los dos muchachos. ~«¿Pero no se 159 29| andar, dejando atrás a las dos señoras. ~«¡Eh, caballerito! - 160 29| miró al cielo. Las otras dos marchaban detrás a alguna 161 29| que el mancebo creyó que dos estrellas habían bajado 162 29| pronto alcanzaron a las dos ruinas mayores. Mas pronto 163 29| Entráronla en su cuarto las otras dos, bastante alarmadas con 164 30| tan atropelladamente estos dos sentimientos, que creyó 165 30| resplandecían aquella noche como dos ascuas fosforescentes, cuya 166 30| y otro de la frente las dos ramas principales de aquel 167 30| el mismo sitio y con los dos terribles ojos negros fijos 168 31| retirarse, vio que venían otras dos personas embozadas hasta 169 31| Detrás de este aparecieron dos, que no necesitaron tocar, 170 31| las impertinencias de las dos viejas... ~ - ¡Buenos negocios 171 32| en el vaso de los otros dos - . Yo no bebo. ~ - Esta 172 33| cuando entró su tío; las dos arpías se abalanzaron hacia 173 33| palabras. Pero viendo las dos que la filípica no hacía 174 33| ustedes acá, señoras... ~Las dos volvieron rápidamente.~« 175 33| disputa suscitada entre las dos arpías, porque Salomé decía 176 33| va usted a molestar.~Las dos se sonrieron satisfechas 177 33| resonó con la vibración de dos suspiros que eran dos poemas. 178 33| de dos suspiros que eran dos poemas. Pero ningún suceso 179 34| persona, después tres, después dos; en fin, los mismos de la 180 34| Pinilla, Aldama y otros dos individuos de los que más 181 34| matanza? - preguntó uno de los dos desconocidos. ~ - Esto es 182 34| odio de muerte. Uno de los dos tiene que destruir al otro: 183 34| de hablar con él. Iba con dos más, al parecer a una reunión 184 34| visto en la citada plazuela dos noches seguidas y a la misma 185 34| centenares de botellas vacías, y dos o tres barriles, vacíos 186 34| cuando cuatro infames, a dos pasos de allí, preparaban 187 34| Hay que optar entre los dos extremos: o seguir adelante, 188 34| aplaudían, resonando como dos piedras cóncavas. Le miraba 189 34| la casa con luz y a las dos tan coléricas y destempladas, 190 35| de Belén, tenían su nido dos hermanas, sastras de ropas 191 35| entrarse en el cuarto de las dos hermanas y hacer allí cuantas 192 35| y no dejar dormir a las dos sastras de ropas sagradas. ~ 193 35| Rosalía se lo entregó a las dos hermanas. ~Cuando doña Rosalía 194 35| comisiones cerca de las dos vecinas (comisiones que 195 35| acercó a la puerta de las dos infelices, y les dijo mil 196 35| proferir a la más vieja de las dos en su lamentación acostumbrada: « 197 35| confianza. ~Esperó un día, dos, tres, hasta que viendo 198 35| quinqué a la sala, donde las dos se personaron. ~«¿Qué se 199 35| exclamaron a una las dos ruinas en el tono del que 200 35| queriendo calmar a las dos damas - . ¿Tienen ustedes 201 35| chacal. Defendieron entre las dos a doña Rosalía de la agresión 202 35| fuese la sastra, y las dos arpías se miraron cara a 203 35| de la santa. Cuando las dos Porreñas entraron, Clara 204 35| podían ablandar a aquellos dos energúmenos de corazón empedernido 205 35| voces destempladas de los dos demonios sonaron por mucho 206 36| oír Lázaro de boca de las dos esfinges la noticia de la 207 36| calle del Humilladero, y los dos jóvenes se dirigieron inmediatamente 208 37| explicación, ¿qué harían los dos, tan desamparado el uno 209 37| blanca en un carro tirado por dos monstruos blancos, se detuvo 210 37| marido en cama, y estos dos niñitos no han probado nada 211 37| ablanda... y pue que nos dos... partiremos: te daré a 212 37| partiremos: te daré a ti dos riales... y... Anda, ven: 213 37| mujer; y viendo que pasaban dos caballeros se acercó a ellos, 214 37| perro, y otro, y otro: en dos segundos se reunieron allí 215 37| inquisición espantosa de las dos Porreñas, y aquel abandono, 216 38| redonda y amoratada, con dos ojillos muy vivos y una 217 38| centro y cogiéndola entre los dos, fue tal su pavor, que estuvo 218 38| inclinaban, amenazando caer, las dos masas de habitaciones que 219 38| semejante a una pieza de dos cuartos que, repetidos infinitamente, 220 38| la calle recogía estas dos vertientes y arrojaba hacia 221 38| ver a la repentina luz las dos masas obscuras de casas 222 38| abierta, y dentro había dos mujeres y un hombre. Preguntó 223 38| Olé, olé!» - dijeron dos o tres de aquellos insignes 224 39| y se quedó dormida. ~Los dos jóvenes pasaron adentro, 225 39| mismo decían de mí. Las dos aseguraban que yo era un 226 39| tenido presente que nuestras dos vidas llegarían juntas a 227 39| concebir que uno de los dos existiera sólo en el mundo: 228 40| desventuras. Deseaba ver a las dos Porreñas, echarles en cara 229 40| secretas. ¡Buenos están los dos! Pero no escapan, eso no. 230 40| misterioso que cuadran a dos grandes hombres al comunicarse 231 40| manifestación con algunos tiros, dos o tres heridos y regular 232 40| menos comprometidos. ¿Hay dos que, como yo, no sean ministros 233 40| excepto Bozmediano y los otros dos que, bajando por la escalera 234 40| asunto personal entre los dos. Abrió la puerta y repitió: «¿ 235 40| Qué hacemos?~ - Ahí a dos pasos está el cuartel - 236 40| graduación - . Voy a traer dos compañías. Las saco por 237 41| la cara de Fernando VII. Dos patillas muy negras y pequeñas 238 41| aquel demonio, y en sus dos tentativas no lo consiguió. 239 41| pacto sangriento de estos dos monstruos terminó en 1823, 240 41| Mucho tiempo estuvieron los dos escuchando con grande atención 241 41| de la seca vibración de dos huesos que se chocan. ~«¿ 242 42| cábalas de un partido, de dos; pero contra las del Soberano, 243 42| casa y encuentras a las dos señoras, y doña Salomé te 244 42| alivio cuando supo que las dos arpías estaban fuera. Doña 245 42| exigencias de familia. Las dos señoras que viven con usted 246 42| por el otro; tiemblan los dos por los hijos; la felicidad 247 42| la caja sostenida en las dos manos y apoyada en el seno. 248 42| descompuesto. ~ - Sí, los dos. Vamos.~ - Señora, usted 249 42| dónde hemos de ir? ¡Los dos! ¿No ve usted que eso es 250 42| abandono por el suelo, y las dos arpías en la puerta mirándose 251 42| la puerta mirándose como dos espectros. ~El primer objeto 252 42| iba más ligera, y cogía dos piezas en lo que su tía 253 42| Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos 254 42| en repetidos golpes. Las dos ruinas se miraron: parece 255 42| mutuamente. ¿Cuál de los dos caracteres vencería al otro? 256 42| rival con aquella arma. Las dos estaban de rodillas y apoyadas 257 42| la de las esfinges, las dos arpías, revelando con intempestivo 258 43| al techo, y así se estaba dos o tres horas sin moverse, 259 43| Aquella noche estaban los dos en el mismo cuarto, sentados 260 43| los días anteriores. Los dos estaban muy tristes; se 261 43| la villa aragonesa a los dos principales personales de


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