Capítulo
1 1 | los tristes paredones de tres o cuatro conventos. Imposible
2 1 | comercio. Constaba su tienda de tres menguados cajoncillos, en
3 1 | notable era su interior. Tres mozos, capitaneados por
4 1 | dejando a los padres con tres palmos de boca abierta.
5 1 | una muerte segura. ~Las tres figuras permanecieron algunos
6 2 | daba a la escalera. De los tres mozos del café, uno sólo
7 2 | Azote: ya me tiene comidas tres onzas de las que usted me
8 3 | cinco individuos, y de ellos tres, por lo menos, estaban completamente
9 3 | hacer a la Justicia. ~ - Tres Pesetas, coge por ese brazo
10 3 | ese brazo al señorito. ~Tres Pesetas puso su mano sobre
11 3 | Zegunda prueba - chilló Tres Pesetas - : toma esta espada,
12 3 | militar. ~ - Poca cosa - dijo Tres Pesetas, que era el más
13 3 | de indignación. ~Entonces Tres Pesetas alzó la vara sobre
14 3 | conversación con el venerable Tres Pesetas, y ya sea que un
15 3 | árboles, juntamente con tres jaulas de codornices y dos
16 3 | sala, donde entraron los tres. El anciano no habló palabra,
17 3 | se alzaba en un moño de tres tramos sobre la corona.
18 3 | segundos estuvieron los tres personajes inmóviles el
19 3 | muy de tarde en tarde, las tres melancólicas efigies de
20 5 | miraron con angustia. «¡Son tres veces más que nosotros! -
21 5 | de un catecismo, cosían tres horas largas, hasta que
22 5 | cansado rezo, bostezara tres veces y se durmiera al fin
23 5 | y Venegas, sólo quedaron tres individuos, tres dueñas
24 5 | quedaron tres individuos, tres dueñas venerables que conservaron
25 6 | objeto. ~ Pasaron dos o tres días sin que hallara un
26 7 | servidor, ~FERMÍN». ~Pasaron tres meses sin que don Elías
27 8 | Capítulo VIII~Hoy llega~Tres días después de la aventura
28 8 | y a los lados se abrían tres filas de ventanas mezquinas,
29 8 | Carmen. ~Una mesa de tocador, tres sillas de viejo nogal, pesadas
30 8 | precipitados. Asomáronse los tres, y vieron que discurrían
31 9 | ser claro, y les encaja tres o cuatro bolas de tente -
32 9 | dirigiéndose a otros dos o tres que parecían amigos suyos: ~«
33 9 | la siniestra figura de Tres Pesetas cruzaba por la calle,
34 9 | Chaleco. ~Del grupo salieron tres jóvenes de los que hablaron
35 9 | hablaron anteriormente. Eran tres mancebos como de veinticinco
36 9 | militaba el segundo de estos tres amigos que describimos,
37 9 | que lloraron a escondidas tres de las chicas más guapas
38 9 | de conversación. ~Estos tres jóvenes eran inseparables,
39 9 | fiero como un cosaco. ~Estos tres jóvenes vagaron juntos por
40 9 | imperecedera que se conservó por tres generaciones. Allí se servía
41 10| con cuatro lítotes y dos o tres metonimias: no era aquel
42 10| concluyó un párrafo con dos o tres sentencias plutarquianas,
43 10| emitió con graduación los tres adjetivos que le acompañaban
44 10| prometieron concurrir, y tres o cuatro, encargados del
45 10| dónde vino; pero allí estaba Tres Pesetas. Nuestros tres amigos
46 10| estaba Tres Pesetas. Nuestros tres amigos y Lázaro salieron
47 10| quedaron en la calle los tres amigos y Lázaro, que se
48 10| cocidos, hermana - exclamó Tres Pesetas furibundo. ~ Poco
49 10| insistía en dejar a sus tres amigos: tan aburrido y melancólico
50 10| a esos catacaldos - dijo Tres Pesetas, dispuesto a hacer
51 10| por las robustas manos de Tres Pesetas, chocó en la puerta
52 11| que pudo en una silla de tres pies y medio, y el poeta
53 12| horquillas, se aplicó dos o tres alfileres ./. al pecho,
54 12| gallega despertaron los tres amigos y Lázaro. ~«¿Qué
55 12| vanos los esfuerzos de dos o tres personas para poner en filas
56 12| avanzó seguido de dos o tres, y señalando con el sable,
57 14| atrevido a proponerlo a las tres venerables matronas, si
58 14| tenido Elías con aquellas tres nobilísimas damas. ~A fines
59 14| poderosa no quedaron más que tres señoras, a saber: la hermana
60 14| se presentó a aquellos tres gloriosos vestigios y les
61 14| sus servicios; pero las tres damas no tenían ya bienes
62 14| labradores (frase suya) de tres damas pertenecientes a la
63 14| composiciones del vestido, y las tres damas comenzaron a hacer
64 15| Capítulo XV~Las tres ruinas~Las tres señoras
65 15| Capítulo XV~Las tres ruinas~Las tres señoras de Porreño y Venegas
66 15| superior, y en la inferior tres veneros relucientes sobre
67 15| puntiaguda, gorguera de tres filas de canjilones, vestido
68 15| con un peinado de dos o tres pisos, fortaleza de moños,
69 15| comían y trabajaban, las tres damas, apenas era posible
70 15| testigo mudo del pasado de tres siglos. Sobre aquel cuero
71 15| monumento se encontraban dos o tres arcones de esos que tienen
72 15| ningún tesoro, a no ser dos o tres docenas de pesos que dentro
73 15| con Lope Díaz, hasta las tres ruinosas damas, que en la
74 15| impresión producían, eran las tres damas nobles y deterioradas
75 15| algún santo de palo. Las tres, colocadas con simetría,
76 15| formaban simetría dos o tres pelos arraigados bajo la
77 15| de su decadencia. ~Estos tres ángeles caídos llevaban
78 15| fastidio. Parecía que las tres se fastidiaban de las tres,
79 15| tres se fastidiaban de las tres, y cada una de las demás. ~
80 15| Mas, en su decadencia, las tres damas no podían pasarse
81 15| iban a las Góngoras. Oían tres misas y parte de una cuarta.
82 15| monumentos de otros tiempos, los tres vestigios de la familia
83 15| normales de la vida las tres no eran más que una: lo
84 15| el hastío representado en tres modos distintos, pero uno
85 16| sala, y se paró ante las tres damas, haciendo una profunda
86 16| profunda reverencia. Las tres dirigieron a un tiempo los
87 16| con la más vieja de las tres. Clara le miró partir, y
88 16| hubo marchado observó a las tres viejas con terror, y dos
89 16| jueces, segura de que las tres habían de quedar muy satisfechas
90 16| efecto producido en las tres damas por la respuesta de
91 16| momento de confusión. Las tres se miraron con asombro.
92 16| y rompió a llorar. ~Las tres manifestaban horrible crueldad
93 16| de la vida? Sin duda las tres momias no podían sufrir
94 16| instante. No miró a las tres arpías, ni les contestó.
95 19| siguiente, la casa de las tres ruinas contenía en su estrecha
96 19| capacidad seis personas: las tres Porreñas, Clara y dos visitas. ~
97 19| justicia. ~La amistad de las tres viejas se interrumpió con
98 19| faldones de la mejor de sus tres casacas se balanceaban al
99 19| comodidad, seguridad: estas tres ventajas vio en la proposición,
100 19| que iba a invitar a las tres damas para una fiesta religiosa.
101 19| después de toser dos o tres veces - que venía a ver
102 19| no sacaría partido de las tres pécoras, varió de asunto,
103 19| casa si no ahorcamos a las tres arpías de los tres balcones,
104 19| a las tres arpías de los tres balcones, y al Coletilla
105 20| singulares costumbres de las tres señoras, no fue culpa suya;
106 22| Lázaro vio en torno suyo a tres pilletes que le contemplaban
107 22| a mandar a casa de esas tres viejas para que la corrigieran
108 22| Y usted no conoce a esas tres señoras? - dijo Lázaro,
109 22| de respeto hacia aquellas tres damas, desconocidas todavía
110 22| para él, que le parecían tres perfectos modelos de virtud.
111 23| en presencia de aquellas tres rígidas damas y del furibundo
112 23| elogio de las virtudes de los tres venerandos restos de la
113 25| le parecía que aquellas tres figuras crecían, crecían
114 26| cual tocaron a Lázaro hasta tres docenas de garbanzos, una
115 26| hombres desalmados como Tres Pesetas, Chaleco y el Maturero,
116 26| Acomodáronse como pudieron en las tres sillas y en la cama del
117 26| aquí, y yo traeré a dos o tres amigos, que es como si trajera
118 26| Lázaro hizo lo mismo, y los tres se marcharon. El Doctrino
119 27| empleado en la joven por sus tres carceleras, por aquel Cerbero
120 27| aquel Cerbero femenino de tres cabezas y tres cuerpos,
121 27| femenino de tres cabezas y tres cuerpos, era inexorable.
122 27| vistoso. De San Antón salen tres imágenes, y dicen que es
123 27| estuvo mirando por espacio de tres minutos con singular atención.
124 27| obligación de acompañar a las tres señoras le pareció la mayor
125 27| sombrero y bajó con las tres ilustres ruinas, que se
126 27| este plan en dejar a las tres ruinas, en medio de la calle,
127 27| Qué has hecho?». ~Las tres Porreñas marchaban acompasadas
128 28| aspecto de un barril. Las tres ruinas aristocráticas no
129 28| decorosas. ~Tomaron asiento las tres, y enteraron a sus amigos
130 28| pregunta, adornada con dos o tres festones más de latín. ~ - ¿
131 28| estorbaba la comodidad de estas tres personas. La gorda estaba
132 29| cuando, después de salir las tres damas, Clara se encontró
133 29| Por mí han salido esas tres viejas; por mí ha salido
134 29| que voy a ahorcar a esas tres arpías que te están martirizando.
135 29| que un viejo fanático y tres mujeres ridículas están
136 29| con dolor. ~ - ¡Oh! Las tres pécoras de esta casa me
137 31| permaneció en la casa de las tres nobilísimas damas oyó decir
138 31| vio que salían de la casa tres personas. Acercose con disimulo,
139 31| persona era un militar; los tres hablaban con calor. Lázaro
140 31| San Bernardino, a otros tres personajes, igualmente embozados;
141 32| el baúl, que contenía sus tres casacas, su peluca del tiempo
142 32| marchaban a eso de las diez los tres juntos. Esto se ha repetido
143 32| indudable que al fin de los tres años constitucionales se
144 33| hemos referido. Serían las tres de la tarde cuando entró
145 34| diez vio salir a las mismas tres personas de la noche anterior.
146 34| entró otra persona, después tres, después dos; en fin, los
147 34| botellas vacías, y dos o tres barriles, vacíos también,
148 34| noche en la vivienda de las tres damas. Coletilla había salido
149 34| volvería hasta dentro de tres días, por tener que ocuparse
150 35| confianza. ~Esperó un día, dos, tres, hasta que viendo que la
151 35| no vendrá hasta dentro de tres días. ¿Cree usted que él
152 36| he visto a Clara más que tres veces - continuó Bozmediano - .
153 36| vigilancia, la crueldad de tres señoras ridículas y de un
154 36| posible, acogotaremos a las tres viejas. ~ - Clara no está
155 37| volvería hasta dentro de tres días, y el segundo, que
156 38| Olé, olé!» - dijeron dos o tres de aquellos insignes personajes,
157 38| señora Pascuala - declaró Tres Pesetas con uno de sus frecuentes
158 39| unas... ¿cómo dijo? «Las tres, las tres volando», decía,
159 39| cómo dijo? «Las tres, las tres volando», decía, y así estuvo
160 40| Porreñas hasta después de tres días, pensó dirigirse a
161 40| nombrémosle capitán - dijo Tres Pesetas, que se había erigido
162 40| con algunos tiros, dos o tres heridos y regular número
163 40| más fuerza - . Bajaremos tres, los que parezcamos menos
164 40| atentado. ~Se internaron los tres, dirigiéndose a la huerta
165 41| doblez, a la cobardía, las tres fases de su carácter. Restablecido
166 41| tramó Fernando en aquellos tres años desde las mil facciones
167 41| también le aplaudí. Con tres oradores así, nos hubiéramos
168 42| subiendo a la casa tan sólo los tres que habían de figurar en
169 42| estoy aquí y vienen las tres a atormentarme, diciéndome
170 42| rostro enflaquecido por tres días de delirio y calentura;
171 42| piezas. Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos
172 43| techo, y así se estaba dos o tres horas sin moverse, y hasta
173 43| hipocondría». ~ - Y las tres señoras de Porreño, ¿qué
|