Capítulo
1 3 | señores, dejen ustedes en paz a ese pobre viejo, que no
2 3 | amigos de Calleja dejaron en paz a Elías, el cual, ayudado
3 5 | claustro melancólico y su dulce paz. Dirigíanle unas cuantas
4 6 | su sitio propio, para dar paz al ánimo y descanso a la
5 7 | mi señor abuelo, que en paz descanse. Yo deseo que haga
6 8 | allí reinaba siempre una paz octaviana, y era cosa de
7 9 | inseparables, sin que alteraran la paz las desventuras pasajeras
8 10| desacreditar. Cada uno en paz a su casa; nada de gritos. ~
9 11| Señora, déjenos usted en paz - le contestó Javier - .
10 13| Vengo como amigo: traigo paz y amistad. No tenga usted
11 14| sino que me deje usted en paz. ¿No va usted a la procesión?
12 14| llamada doña María de la Paz Jesús, pasaba un poquito
13 14| Además, doña María de la Paz Jesús, que era mujer de
14 14| enmendaremos» dijo María de la Paz Jesús. ~ - Bien se comprende
15 14| hablado con hombres? - exclamó Paz con una solemnidad arquiepiscopal,
16 15| un calcetín guardaba doña Paz para los gastos de la casa.
17 15| Porreño (padre feliz de doña Paz), pintado por Vanloo. Este
18 15| puestas en fila. María de la Paz, la más vieja, en el centro;
19 15| trinidad ilustre. ~María de la Paz (quitémosle el doña, porque
20 15| contrario. Así como la figura de Paz no tenía nada de aristocrático,
21 15| preponderancia en la Corte. Entonces Paz tenía diez y nueve años,
22 15| se ajustaran las bodas de Paz con un caballero irlandés
23 15| un sermón consolatorio a Paz, esta se quedó sin marido,
24 15| último, en Diciembre de 1795, Paz se casó con un pariente
25 15| que un día, viniendo doña Paz de visitar a sus amigas
26 15| los pies de María de la Paz, semejando en su actitud
27 15| culinario de María de la Paz, que consideraba como la
28 16| Elías?» dijo María de la Paz Jesús. ~ - Sí, señoras,
29 16| corregirse, niña - dijo Paz - ; y si es verdad lo que
30 16| Estas ideas del día - añadió Paz - , lo invaden todo, niña.
31 16| pertenecemos». ~María de la Paz Jesús se irguió con toda
32 16| Sí, usted - afirmó doña Paz - ; pero la juventud está
33 16| concluyó, y María de la Paz, más dada al sermón que
34 16| tempore frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron presentes
35 16| dígame usted, niña - dijo Paz - : ¿qué objeto tiene la
36 16| ustedes... soy... una mujer. ~Paz hizo con la cabeza un signo
37 16| deseo es vivir... pues. ~Paz inclinó de nuevo la majestuosa
38 16| queremos decir - añadió Paz - , que si a usted no le
39 16| Qué horror!» exclamó Paz juntando las manos. ~ - ¡
40 16| Paulita se replegó, doña Paz se tambaleó en su asiento,
41 16| primeros momentos de confusión, Paz recobró aliento, y dijo
42 16| no tiene disculpa - dijo Paz con desdén. ~ - Cuando dicen
43 16| autoridad, niña - exclamó Paz - , la autoridad es necesaria...
44 16| cuanto se le mande - continuó Paz, añadiendo un artículo a
45 19| sala estaban María de la Paz, Salomé, y delante de ellas,
46 19| que no agradaban a doña Paz. Últimamente, sus visitas
47 19| que últimamente ajustó con Paz. Ya sabemos que las señoras
48 19| hubiera sido ayer - dijo Paz. ~ - Te digo que fue el
49 19| que fue el año 3 - dijo Paz - , cuando el primo vino
50 19| Francia. ~ - Que el 98, Paz - afirmó Salomé - , el 98.
51 19| desconsuelo María de la Paz - . ¿Cómo se atreven a sacar
52 19| muy mal humor María de la Paz - , no me hacen gracia. ¡
53 19| venido usted aquí!» exclamó Paz abriendo mucho los ojos. ~ - ¡
54 19| retablo que en la persona de Paz hacía veces de rostro se
55 19| Señor don Gil! - exclamó Paz con toda la majestad de
56 19| proposición. María de la Paz se restregó un ojo como
57 19| Gil! - exclamó María de la Paz Jesús con expresión de cólera
58 19| Gil - objetó María de la Paz haciendo esfuerzos para
59 22| le pareció un refugio de paz. ~Después de todo, los pocos
60 22| tuvo miedo. Precedido por Paz, atravesó por entre aquellas
61 23| pensativa; pero María de la Paz dijo que no había inconveniente,
62 23| precedido por María de la Paz, entró en la sala. Lo primero
63 23| oriental de María de la Paz. Lázaro los vio a todos
64 23| miró a Lázaro con asombro. Paz con asombro; Salomé con
65 23| que tenía las sortijas, y Paz le dijo con el registro
66 23| mucha severidad. ~ ./. Paz y Salomé fruncieron el ceño
67 23| Señor don Elías - dijo Paz - , de lo de arriba puede
68 23| Efectivamente - dijo Paz en tono de enfática indulgencia - .
69 23| te parece, Paula? - dijo Paz, que creía a veces que en
70 23| pronto le perdonaría». ~Paz y Salomé miraron a la par
71 23| dispuesta de este modo: Paz y Salomé estaban sentadas
72 25| doméstico de María de la Paz Jesús había podido acomodar
73 25| que sustentaba el cielo; Paz, como nube gigantesca que
74 25| disminuían hasta ser tamañitas: Paz como una nuez, Salomé como
75 25| para almorzar. María de la Paz decía que no; Salomé dudaba,
76 26| ocupó un extremo María de la Paz, teniendo a su derecha a
77 26| se retiraron. María de la Paz había adquirido en el periodo
78 27| otro cuarto, María de la Paz y Salomé habían exhumado
79 27| negra de pesados encajes, y Paz abrió una pequeña caja de
80 27| aquí a ese joven?» dijo Paz, mirando a su hermana con
81 27| ese joven!...» continuó Paz. ~ - ¿A ese joven?... -
82 27| conocen por libertino - dijo Paz - , y le ven con nosotras... ~
83 27| joven se levantó, mientras Paz ponía fin a esta vehemente
84 28| acompañaba. María de la Paz, en su afán de decirlo todo,
85 28| para esa carrera. ~Doña Paz hizo un gesto de sorpresa
86 28| clérigo con María de la Paz y Salomé; en otro se colocó
87 28| llave de la casa!» dijo Paz con terror. ~Lázaro no necesitó
88 29| impaciente, mientras María de la Paz se hallaba en un estado
89 29| tarde» exclamó María de la Paz. ~ - ¿Ya se van ustedes? -
90 29| señor don Silvestre - dijo Paz - , no podemos detenernos,
91 29| joven desamparada - continuó Paz - , que estaba en casa de
92 29| Todavía - contestó Paz - , la verdad sea dicha,
93 29| Qué tienes, Paula?» dijo Paz a la devota, que estaba
94 29| Sí entiende - dijo Paz complacida. ~ - ¡Qué modestia! -
95 29| penitencias... - dijo María de la Paz. ~ - ¿Quiere usted una taza
96 29| cumplido hemos traído - dijo Paz, cuyo temperamento sanguíneo
97 29| usted a aquellas... gentes (Paz usaba esta denominación
98 29| depositándola en el pasillo, porque Paz no le permitió que llegara
99 30| espíritu en regiones de paz, donde no hay infamias ni
100 30| horrorizaría usted y se turbaría la paz serena de su espíritu. ~ - ¡
101 30| quiero más que reposar en paz. ~ - ¡Qué bella es la muerte! -
102 31| Entrambasaguas; y María de la Paz Jesús hizo todo lo posible
103 31| la ira que de María de la Paz se había apoderado con motivo
104 31| da unos gritos... - dijo Paz, alzando mucho la voz - . ¿
105 31| Ah! Vamos a ver - dijo Paz, entrando en la habitación. ~ -
106 33| como esta, en una casa de paz, de decoro, de virtudes!
107 33| dijo casi en su totalidad Paz, aunque a Salomé pertenecieron
108 33| semejantes palabras - indicó Paz, poniendo los ojos, la boca
109 33| en desgracia... - murmuró Paz bajando la cara para que
110 33| Cómo ha de ser! - exclamó Paz, que después de incalculables
111 33| señor don Elías - repitió Paz, viendo que su lagrimita
112 33| no quiero recordar - dijo Paz, limpiándose la consabida
113 33| estuvo muy pródiga doña Paz, pues se le olvidó ponerle
114 33| llegaron sus esfuerzos. Paz dio algunos suspiros entre
115 33| estofado se quemó por culpa de Paz, y esta aseguraba lo contrario.
116 33| mucha hinchazón María de la Paz, que sentía renacer en sí
117 33| posible?». ~ - ¿Qué? - dijo Paz alarmada. ~ - Que las ideas
118 34| el día, encontró a doña Paz muy alborotada, a Salomé
119 34| pasado, caballerito? - dijo Paz - . Esa Clarita... ¡Qué
120 34| la hemos echado! - dijo Paz, con expresión de venganza
121 34| infierno! - dijo María de la Paz riendo. ~ - Señor, ¿es posible
122 35| majestuosa de María de la Paz Jesús, que de muy mal talante
123 35| irreverencia! - pensó María de la Paz, viéndola entrar de rondón - .
124 35| ofrece a usted?» preguntó Paz, midiendo con una mirada
125 35| casa? ~ - Yo soy - dijo Paz un poco alarmada con el
126 35| explíqueme usted, señora! - dijo Paz, en el tono de la impaciencia
127 35| los ojos de María de la Paz Jesús. ~«Yo vivo allá arriba
128 35| Pero, señora - dijo Paz, poniéndose en pie - , ¿
129 35| lo sospechaba yo - dijo Paz, con las manos puestas en
130 35| mucho enfado María de la Paz - : es una mozuela, una
131 35| parece increíble - dijo Paz, sentándose otra vez - .
132 35| tomar una determinación, Paz; una determinación pronta -
133 35| mucho encono María de la Paz - . Si no, ¿qué va a ser
134 35| Haz lo que quieras, Paz - dijo Salomé, afectando
135 35| aquella casa. ~«Señora - dijo Paz con un poco de cortesía - ,
136 35| vivíamos tranquilamente y en paz, no con la comodidad que
137 35| de buen porte! - exclamó Paz en el colmo de la indignación - . ¿
138 35| dientes el traje y el mantón. Paz se alarmó y Salomé se tapó
139 35| Paulita. ~«¡Niña! - dijo Paz con la lengua turbada y
140 35| descubierto, niña - continuó Paz - . Ya no nos engañará usted
141 35| bien la sabe ella - dijo Paz - ; pero puedo contener
142 35| atreve usted a negarlo?» dijo Paz, dando algunos pasos hacia
143 35| marcharse al momento - dijo Paz con crueldad espantosa. ~ - ¡
144 35| cómo me contengo - dijo Paz - . Ni un instante más.
145 35| nos va a perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado condescendientes. ¿
146 35| calle. Vamos, pronto - dijo Paz - . Recoja usted sus bártulos,
147 35| usted un instante - dijo Paz, con la satisfacción de
148 35| resistir tal insolencia» afirmó Paz asiendo a Clara por un brazo
149 35| lío. ~«No tengas cuidado, Paz - decía entre tanto - :
150 35| como usted? ~Diciendo esto, Paz tomaba por un brazo a Clara
151 35| arrodillar delante de María de la Paz, y le tomó las manos, aquellas
152 35| impertinencia. ~ Ay, ay, ay! Paz, por Dios, no te arriesgues -
153 35| La mataría! - dijo Paz apretando los puños y ahogada
154 35| brazos robustos de la vieja Paz, y por los brazos entecos
155 38| era otra que María de la Paz Jesús, apostada allí para
156 39| terribles; me parecía que doña Paz estaba detrás de la cama,
157 40| coger por el moño a doña Paz y hacerle inclinar la cabeza
158 41| españoles como símbolo de paz y libertad. Ese hombre se
159 42| de las nobilísimas damas. Paz y Salomé no estaban allí,
160 42| destinada a largos días de paz y felicidad, de que disfrutará
161 42| realizar la felicidad y la paz con que yo he soñado, no
162 42| tranquilas Salomé y María de la Paz. ~Júzguese lo extraño de
163 42| arrodillada en el suelo. Paz miró a Lázaro, se puso lívida
164 42| Pero ese dinero...? - dijo Paz. ~ - Es suyo. ~ Suyo! -
165 42| alivio a la pobre enferma. ~Paz, de rodillas, recogía monedas;
166 42| loca. La mano izquierda de Paz, cuando recibía de la derecha
167 42| caracteres vencería al otro? Paz estaba hinchada de cólera,
168 42| Hipócrita! - exclamó Paz, retrocediendo - , quítate
169 42| esto? Dame ese dinero. ~Paz vio a Salomé cerca de sí.
170 42| mientras levantaba del suelo a Paz, recogió la nerviosa todas
171 43| Madrid. Doña María de la Paz Jesús estaba en Segovia,
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