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Benito Pérez Galdós
La fontana de oro

IntraText - Concordancias

salomé

    Capítulo
1 14| Baltasar), que se llamaba Salomé, estaba haciendo constantemente 2 14| Bien, amigo - exclamó Salomé - ; tráigala usted en seguida, 3 14| comenzaron a hacer aspavientos. Salomé entonó un sermón, y doña 4 14| muchachas del día - dijo Salomé quitándose los espejuelos - , 5 15| velo sobre estas lástimas. ~Salomé era un tipo enteramente 6 15| como dos compuertas cuando Salomé quería expresar su desdén, 7 15| prima la acartonada María Salomé. ~Conocida esta trinidad 8 15| hijo don Baltasar, padre de Salomé; y con esta, cuya belleza 9 15| fundaba su esperanza en Salomé, cuyo peinado de canastillo 10 15| citada Duquesa de Chinchón. ~Salomé era entonces una sílfide. 11 15| suavemente en la mano de Salomé a la salida de un baile. 12 15| al casamiento de su hijo; Salomé estuvo siete días en cama 13 15| indicios para creer que a Salomé no le era del todo indiferente 14 15| día. Es también seguro que Salomé pasaba muchas noches llorando, 15 15| Instalado el perro en la casa, Salomé le puso nombre, y recordando 16 15| la misantropía amarga de Salomé se repetía igualmente en 17 16| Sí, es verdad - dijo Salomé con desdén y cierta fatuidad - : 18 16| majestad perfectamente regia. Salomé miró con angustiosa calma 19 16| No llores, niña - dijo Salomé - : esos sentimientos que 20 16| corregirse también - indicó Salomé con el aplomo de un legislador - . 21 16| sigue siendo malo? - dijo Salomé, interesándose en aquella 22 16| Vamos, conteste usted» dijo Salomé con un tonillo que indicaba 23 16| qué modo? A ver», repitió Salomé con vehementes ganas de 24 16| Y qué? - insistió Salomé, amostazada por el juicio 25 16| De qué manera - dijo Salomé - cree usted que deba vivir 26 16| Jesús! ¡Jesús! - dijo Salomé tapándose los oídos. ~ - 27 16| que el amarillo rostro de Salomé se tiñó de una leve púrpura, 28 16| tan... liberal! - exclamó Salomé, creyendo decir una gracia. ~ - 29 16| Por de pronto - dijo Salomé - , cuidado cómo se asoma 30 19| estaban María de la Paz, Salomé, y delante de ellas, en 31 19| misteriosas relaciones de Salomé con aquel joven militar, 32 19| oratorio del Olivar - dijo Salomé. ~ - No fue el 98, sino 33 19| Que el 98, Paz - afirmó Salomé - , el 98. Hace ya veinticinco 34 19| me le nombre usted - dijo Salomé, apartando la cara y poniéndose 35 19| don Gil, por Dios - chilló Salomé en el tono de una honesta 36 19| venido usted aquí! - murmuró Salomé con súbito cambio de color. ~ 37 19| remolacha, y los ojos de Salomé miraron al cielo, no sabemos 38 19| Señor don Gil! - dijo Salomé con una cosa parecida al 39 19| en las Cortes - indicó Salomé en un arrebato de amabilidad 40 19| ustedes protegen...». ~A Salomé le entró una tos convulsiva, 41 19| que se explicase - dijo Salomé con mucho desdén. ~ - Señoras, 42 19| ella, porque es muy buena. ~Salomé movió la cabeza en señal 43 19| usted unas cosas... - dijo Salomé pasando la mano por el fragmento 44 23| sobrino fuese a vivir con él, Salomé se quedó un poco pensativa; 45 23| respetuosamente sentado al lado de Salomé, cuyos reales estaban plantados 46 23| asombro. Paz con asombro; Salomé con asombro, todos con asombro, 47 23| del sobrino de Coletilla. Salomé le indicó una silla con 48 23| severidad. ~ ./. Paz y Salomé fruncieron el ceño para 49 23| señor don Elías - dijo Salomé. ~ - Ya lo : sólo por 50 23| pueda corregirse - dijo Salomé, mirando con sublime protección 51 23| purificar la mala tierra - dijo Salomé, que, desde el tiempo en 52 23| pronto le perdonaría». ~Paz y Salomé miraron a la par a don Elías 53 23| dispuesta de este modo: Paz y Salomé estaban sentadas en la actitud 54 25| ocupaban todo el espacio: Salomé, como una columna que sustentaba 55 25| tamañitas: Paz como una nuez, Salomé como un piñón, Paula como 56 25| de la Paz decía que no; Salomé dudaba, y la santa opinaba 57 26| teniendo a su derecha a Salomé y a su izquierda a Elías, 58 26| y la piel del rostro de Salomé. Terminó con esto el festín, 59 26| abajo, y después la voz de Salomé unida a otras voces de hombre, 60 27| cuarto, María de la Paz y Salomé habían exhumado de las profanas 61 27| ruido que una perdigonada. Salomé se colgó en la muñeca de 62 28| clérigo con María de la Paz y Salomé; en otro se colocó la gorda, 63 28| corporaciones que iban desfilando. Salomé ostentaba en su muñeca el 64 28| la juventud de entonces. Salomé profesaba mucho cariño a 65 28| balcón. ~ - No se cae - dijo Salomé, que gustaba mucho de lucir 66 28| Oh dolor! El ridículo de Salomé había caído a la calle. ~«¡ 67 29| la casa, subió y halló a Salomé en extremo impaciente, mientras 68 29| calle desde hace una hora. ~Salomé se apoderó de la prenda 69 29| Eh, caballerito! - dijo Salomé, que estaba muy biliosa 70 31| que Clara no estaba buena. Salomé se le presentó varias veces, 71 31| esta disputa estaban cuando Salomé apareció, diciendo: ~«¡Por 72 31| las doce. ¿Qué te parece, Salomé? Habrá estado en algún club 73 31| negocios serán esos! - indicó Salomé - . Pero a ver si baja la 74 31| Empieza a delirar - dijo Salomé, entrando también con Clara. ~ 75 33| totalidad Paz, aunque a Salomé pertenecieron algunas palabras. 76 33| Lázaro), tomó la palabra Salomé sola para decir: ~«¿Y no 77 33| señor don Elías! - exclamó Salomé como si oyera una obscenidad - . ¡ 78 33| haber faltado - observó Salomé, poniéndose verde y haciendo 79 33| En otro tiempo - dijo Salomé, respirando fuerte y acumulando 80 33| señor don Elías - dijo Salomé, hecha un veneno porque 81 33| creer que usted... - exclamó Salomé. ~ - Adiós, señor don Elías. ~ - 82 33| duelo. Baste decir que a Salomé se le olvidó pasarle los 83 33| entre las dos arpías, porque Salomé decía que el estofado se 84 33| supongo que no será nada». ~Salomé se apresuró a llevar a la 85 33| contrariadas. ~«¡Ay! - exclamó Salomé - , ¿será posible?». ~ - ¿ 86 34| doña Paz muy alborotada, a Salomé rondando la casa con luz 87 34| es el patíbulo? - exclamó Salomé - . ¡Un hombre, un hombre 88 34| en esta casa! - exclamó Salomé, poniéndose ambas manos 89 34| nacido por la calle - dijo Salomé, con un gesto de repugnancia - ¡ 90 34| ideas del día... - murmuró Salomé, alzando las manos al cielo 91 35| viéndola entrar de rondón - . Salomé, una luz. ~Anochecía, y 92 35| rostro de la que le visitaba. Salomé trajo un quinqué a la sala, 93 35| pasa? ~ - ¿Qué pasa? - dijo Salomé, creyendo que se hundía 94 35| Cuándo? - preguntó Salomé tomando aliento, porque 95 35| descompongo! - balbució Salomé, inclinándose sobre el sofá 96 35| Señora - manifestó Salomé, oprimiéndose el estómago 97 35| puedo oír esto - exclamó Salomé, estirándose con muestras 98 35| determinación pronta - dijo Salomé volviendo en sí - . Porque 99 35| que quieras, Paz - dijo Salomé, afectando mansedumbre y 100 35| y de buen porte! - dijo Salomé disponiendo su cuerpo para 101 35| usted, por Dios! - dijo Salomé ya medio desmayada. ~ - 102 35| mantón. Paz se alarmó y Salomé se tapó los oídos, como 103 35| remedándola con gesto grotesco, Salomé - . Miren la hipócrita, ¡ 104 35| Dile, dile la causa» indicó Salomé afectando gran respeto al 105 35| prima, que estaba enferma, a Salomé le hubiera dado un cuarto 106 35| para estas cosas - clamó Salomé volviendo el rostro - . 107 35| Yo?». Calló en seguida. Salomé separó a Clara con un ademán 108 35| para decir...? - exclamó Salomé, apartando el rostro y persignándose 109 35| expulsión de la huérfana, puso a Salomé en grave peligro de que 110 35| entender sus deberes. ~Ya Salomé se había acercado a la cómoda 111 35| tiene usted su ropa - dijo Salomé poniéndole el lío en la 112 35| no te arriesgues - dijo Salomé chillando con horror, como 113 35| puños y ahogada por cólera. ~Salomé puso sobre los hombros de 114 35| y nerviosos de la vieja Salomé. Aún es probable que esta, 115 38| Hasta le pareció ver a Salomé, que se cernía en lo mas 116 39| sueños. Me parecía que doña Salomé estaba revoloteando encima 117 42| las dos señoras, y doña Salomé te dice algo que te ofenda, 118 42| nobilísimas damas. Paz y Salomé no estaban allí, porque 119 42| entraron muy tranquilas Salomé y María de la Paz. ~Júzguese 120 42| que atrajo las miradas de Salomé fue el oro esparcido; su 121 42| codicia. ~Y volviéndose a Salomé, que recogía el oro, añadió: ~« 122 42| rodillas, recogía monedas; Salomé, de rodillas, recogía también; 123 42| que su tía atrapaba una. Salomé parecía una loca. La mano 124 42| estaba amoratada, apoplética. Salomé estaba amarilla y jadeante 125 42| estaba. ~ - ¡Vanidosa! - dijo Salomé, adelantando un brazo y 126 42| Dame ese dinero. ~Paz vio a Salomé cerca de sí. Alzó su brazo 127 43| podido averiguar de doña Salomé - contestó - . Creo que


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