Capítulo
1 1 | tienda lucían, como los ojos de un lechuzo en el recinto
2 1 | cariñosa conservación. Sus ojos eran medio cerrados y pequeños,
3 2 | piel que las cubría. Los ojos eran grandes y revelaban
4 2 | concéntricos alrededor de los ojos, que remataban en semejanza
5 2 | monedas, Robespierre abrió los ojos; y viendo que no era cosa
6 2 | esto, el viejo abría los ojos y apretaba los puños con
7 3 | convulsión nerviosa, y en sus ojos brillaron lágrimas de despecho.
8 3 | ferocidad se pintaba en los ojos del matutero y del chalán.
9 3 | produce molestia en nuestros ojos, cuando salen bruscamente
10 3 | Segovia y Madrid. En los ojos negros y grandes había puesto
11 3 | de ira y lanzando de sus ojos rápidamente iluminados una
12 3 | Quedó en silencio y con los ojos bajos, tal vez ocupada en
13 3 | para ver si leía en sus ojos el deseo de que no se marchara;
14 5 | madre Angustias no tenía ojos, y que todas sus facultades
15 5 | pegaban con saliva en los ojos, con lo cual se morían de
16 5 | lozanía, frescura y vigor: sus ojos, acostumbrados a la obscuridad
17 6 | cabeza baja y humedecidos los ojos, permanecía inmóvil delante
18 6 | flores, le había hecho los ojos de estambre rojo y los labios
19 6 | se puso del color de los ojos del ángel. ~Veinte y treinta
20 6 | después pálida y con los ojos cansados de llorar. Al ver
21 8 | encendido, pesadas manos, ojos grandes y negros. ~Acercose
22 9 | Calahorra. Capellán te vean mis ojos, que obispo como tenerlo
23 9 | miradas curiosas de tantos ojos. ~Aquello le pareció un
24 9 | Hubiera querido hablar con los ojos cerrados. Aquellos diputados,
25 10| él también lleva en sus ojos aquel vértigo que confunde
26 11| mujer que, con soñolientos ojos y rostro avinagrado, alzaba
27 11| estos juramentos, cerró los ojos el Doctrino, poco preocupado
28 11| paso, no miraba con malos ojos a la matrona Cornelia, aunque
29 12| mezcló en el torbellino. Sus ojos brillaban con extraordinario
30 15| un botón encarnado; los ojos no muy grandes, la barba
31 15| Debajo se abrían sus grandes ojos, cuyos párpados, ennegrecidos,
32 15| con el circuito de los ojos como si acabara de llorar;
33 15| habría advertido en sus ojos la inalterable fijeza, la
34 15| primer distintivo de los ojos de un santo de palo. Pero
35 16| muchacha, que estaba con los ojos bajos, el alma oprimida
36 16| su curiosidad; alzó los ojos y se puso a mirar con asombro
37 16| brazos, pone en blanco los ojos, y con tremenda voz nombra
38 16| profirió la devota alzando los ojos al cielo. ~Hubo un momento
39 16| necesita. ~La huérfana bajó los ojos y cayó en profundo abatimiento. ¡
40 17| presentaban a sus propios ojos. Él había creído que cada
41 17| cara en el lugar de los ojos. Por el fondo venían los
42 19| exclamó Paz abriendo mucho los ojos. ~ - ¡Ha venido usted aquí! -
43 19| color de remolacha, y los ojos de Salomé miraron al cielo,
44 21| en el ángulo opuesto, sus ojos buscaban la obscuridad como
45 22| amante de la tiranía. Con los ojos encendidos de cólera y el
46 22| No lo dudéis: ¡abrid los ojos, ciegos! Se deben al oro
47 22| agujero y aparecieron dos ojos. ~No eran los de Clara.~«¿
48 22| le miraron todos con sus ojos apolillados. Lázaro tuvo
49 23| Lo primero que vieron sus ojos fue a Clara, que estaba
50 23| insistía en acercar tanto los ojos a su labor que era difícil
51 23| comprender cómo no se sacaba los ojos con la aguja. ~Elías miró
52 23| pudo menos de alzar los ojos y mirarle con súbita impresión
53 23| ingenua brillaba en los ojos de doña Paulita, que en
54 23| complacerse en leer en sus ojos la admiración que había
55 23| apartada: no alzaba los ojos, no decía palabra. ~Lázaro,
56 23| aquel sitio, encontraba los ojos negros de la devota fijos
57 23| Clara y la devota, y los ojos negros, profundamente negros
58 23| fascinadora de aquellos dos ojos, y se preguntaba qué podía
59 24| dirigía con súbita mirada los ojos hacia la puerta, los tornaba
60 24| empezar de nuevo, clavó los ojos en el libro y maquinalmente
61 24| restregándose entrambos ojos, como si los tuviera doloridos
62 24| vivir! ~En aquel momento sus ojos miraban en derredor, asombrados,
63 25| dirigidos hacia él, aquellos dos ojos de lechuzo. Parecía querer
64 25| le transparentaban, los ojos parecían dos ascuas, y el
65 25| Después de cerrar los ojos, entregado por fin al sueño,
66 25| objeto que encontraron sus ojos fue la figura de doña Paulita
67 25| supo que nunca sus bellos ojos habían tenido un resplandor
68 25| dijo ella bajando los ojos - . Que no tome por modelo
69 26| haciendo cortesías con los ojos cerrados. Lázaro subió con
70 26| con brillantes y ávidos ojos el oro - : dame siquiera
71 27| los nervios y cerraba los ojos, erguía el cuello y parecía
72 27| indudable que medio cerró los ojos para verse no sabemos con
73 28| El estudiante bajó los ojos aturdido e indignado. Después
74 28| se pasó la mano por los ojos como si apartara un velo
75 29| Encontrola temblando, con los ojos llenos de lágrimas. ~Cuando
76 29| malestar creciente. Tenía los ojos encendidos y el aliento
77 29| bajado a esconderse en los ojos de Paulita. ~ - Sí: ¿no
78 29| semblante, cerrados los ojos, flojos y caídos los brazos;
79 30| Clara, de rodillas, con los ojos llenos de lágrimas y los
80 30| noches que no cierro los ojos. ~ - ¿Pues qué tiene usted? -
81 30| Vivir orando con los ojos del alma fijos en el eterno
82 30| demás. ~La devota bajó los ojos, y con gran melancolía y
83 30| había obscurecido, y los ojos de Paulita, que siempre
84 30| ceguera la de aquellos cuyos ojos cerró Dios al venir al mundo! ~ -
85 30| intensidad tenebrosa de sus ojos negros, que, después de
86 30| misma actitud; cerró los ojos como quien siente un pesado
87 30| dijo ella, abriendo los ojos y mirándole con cierta ironía -
88 30| siniestro brillo en sus ojos. ~ - Sí, naturalmente.~Al
89 30| y con los dos terribles ojos negros fijos en la ventana.
90 31| personas embozadas hasta los ojos. Pasó junto a ellas Lázaro,
91 32| esa gente aparezca a los ojos del pueblo como urdiendo
92 33| indicó Paz, poniendo los ojos, la boca y la nariz en la
93 34| atención, expresada en tantos ojos. Sin dificultad ninguna
94 34| había una cara en cuyos ojos brillaban el entusiasmo
95 35| cierta importancia a los ojos de María de la Paz Jesús. ~«
96 35| dormía; tenía clavados los ojos en el techo con muestras
97 35| con mirar a la devota con ojos muy aterrados. La santa
98 35| resplandor de la ira en los ojos. ~ - Yo... no - dijo Clara,
99 36| Lázaro aparece a sus ojos como un ingrato: ¿no será
100 37| Mortaja, que voy a sacarle los ojos a esta rabuja si ahora mesmo
101 38| huérfana sus pequeños y vivaces ojos, acompañando esta mirada
102 38| más recurso que cerrar los ojos, que ya no veían, y dejarse
103 38| esperanza puede mucho. Cerró los ojos, y corriendo velozmente,
104 39| algo, y por fin abrió sus ojos. Se apartó los cabellos
105 39| gran rato la mano ante los ojos, y la apartó después. Sus
106 39| y la apartó después. Sus ojos se clavaron en la persona
107 39| entendimiento. Tenía los ojos húmedos, y se apartaba otra
108 39| encima de mí, mostrándome sus ojos rencorosos y sus uñas terribles;
109 40| sombrero enterrado hasta los ojos. ~«Hola, amiguito - dijo
110 41| sacuda su letargo, abra los ojos y vea...!». ~Fernando no
111 41| de ser chacal. Eran sus ojos grandes y muy negros, adornados
112 41| ellos debemos dirigir los ojos de la vigilancia y la mano
113 42| volver! - dijo cerrando los ojos - . No, no lo puedo creer;
114 42| Y en vano buscaban sus ojos en el semblante del joven
115 43| un grito muy agudo y sus ojos expresaron el pavor más
116 43| instantáneamente en el tragaluz los ojos vivos, la nariz puntiaguda
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