Capítulo
1 1 | la Orden, por más señas; señora de muy nobles y cristianos
2 1 | sanguijuelas que llevó para esa señora de la calle de la Gorguera,
3 1 | Ciudadano Calleja - dijo aquella señora en tono muy reposado - ,
4 4 | fuego; más tarde la buena señora daba en soñar todas las
5 4 | Sabe usted lo que he visto, señora Nicolasa?» decía el farmacéutico
6 4 | no quieren». Vea usted, señora doña Nicolasa, vea usted.
7 4 | la casa le esperaban la señora Nicolasa, que se estaba
8 11| mujer de opinión...». ~La señora que tan celosa se mostraba
9 11| bonachón y más que sencillo. ~«Señora, déjenos usted en paz -
10 12| disparos tan fuertes!». ~ - Señora, usted está soñando con
11 14| rondando esta calle. Sí, señora, le he visto. No me lo niegues. ¡
12 15| que agarrarse, viéndose la señora en la precisión de sujetárselos
13 15| Los dientes de aquella señora eran divinos: sólo ellos
14 16| dignidad de su casa?». ~ - ¡Yo, señora! - exclamó Clara con asombro. ~ -
15 16| ofender a Dios? ~ - No, señora, no - contestó la matrona - :
16 16| hombres... que los busque. ~ - Señora, yo no he buscado a ningún
17 19| padre Lorenzo de Soto? ~ - Señora, yo tengo para mí que es
18 19| pobre muchacha!». ~ - ¡Yo, señora mía!~ - No: ya sé que es
19 19| veo un escándalo en que la señora doña Clarita salga en la
20 19| creíamos que... ~ - Yo soy, señora, un hombre como los demás.
21 23| el joven dijo «gracias, señora», su voz resonó débil y
22 23| curiosidad infatigable de aquella señora. ~Elías entre tanto no hubiera
23 24| ninguna hermana?». ~ - No, señora.~ - ¡Oh! - exclamó Paulita,
24 24| santa; pero no ayune tanto, señora: eso no es bueno. ~ - Tienes
25 25| que de ordinario. ~ - Sí, señora: muchas gracias. ~ - ¿No
26 25| falta a usted algo?~ - Nada, señora.~ - Pero querrá usted comer
27 25| las dos de la tarde. ~ - Señora, no importa: yo... - dijo
28 25| su gratitud hacia aquella señora, que ya había hablado en
29 25| fuerzas el espíritu». ~ - Señora, no sé cómo pagarle tantos
30 25| almorzaría hoy?». ~ - ¡Ah, señora!, no...~ - Porque yo no
31 25| cuestión hasta el fin. ~ - No, señora; de ningún modo... yo...
32 25| Yo un gran pecador, señora! ~ - No será tanto como
33 25| la cristiandad de aquella señora para vacilar en probar cuanto
34 25| sublime prueba de caridad. ~«¡Señora, qué buena es usted!» dijo. ~ -
35 25| Conozco que hice mal. ~ - ¡Señora, usted es una santa! Aunque
36 27| enterarse de la salud de su señora doña Clarita; y al hallarse
37 28| que en defenderle. ~«Mi señora doña Paulita - dijo el clérigo
38 29| al joven con recelo. ~ - Señora... señora... - dijo Lázaro
39 29| con recelo. ~ - Señora... señora... - dijo Lázaro balbuciente - :
40 29| a doña Paulita: ~«¡Ah!, señora mía, si tuviera usted la
41 29| arriba: ~«Fíjese usted, señora doña Paula, en aquel pasaje
42 29| le parece a usted...? ~ - Señora, yo las veo; pero...~ -
43 29| Silvestre Entrambasaguas. ~«Señora - dijo el joven, inclinándose
44 30| débil y muy conmovida. ~ - Señora - contestó con mucha sorpresa - . ¿
45 30| con exceso es perjudicial, señora. ~ - Yo no soy santa - dijo
46 30| que podía olvidar eso? No, señora. Yo seré todo lo que quieran;
47 30| usted como se merece. ~ - Señora, ¿qué ha dicho usted? -
48 30| discreción, qué discreción, señora! - exclamó el joven con
49 30| admiro a usted y la venero, señora. ~ - No soy digna de veneración,
50 30| que soy desgraciado; yo, señora, no debiera estar en el
51 30| mí todas esas amarguras, señora. Eso es para mí; es un triste
52 30| reprensión. ~ - Perdóneme usted, señora; no sé lo que digo. Usted
53 30| manera de expresarse aquella señora y a los hábitos de un estilo
54 30| limitó a contestar: ~«Sí, señora: es espantoso». ~ - ¡Qué
55 30| Pero ¿qué tiene usted, señora?» le dijo. ~ - Nada, nada,
56 30| esta hora! Eso no es bueno, señora. Se va usted a poner peor. ~
57 30| consolar. Por mi parte, señora, le digo a usted con franqueza
58 30| Qué buena es usted, señora! - repitió Lázaro - . Para
59 30| manos. ~ - Perdóneme usted, señora: no sé lo que me digo. A
60 30| mucho?~ - Hace poco.~ - Señora, retírese usted, yo se lo
61 30| retirar, le dijo: ~«Vamos, señora, es muy tarde. Usted no
62 31| le contestó muy quedo: ~«Señora, he tenido que hacer...». ~
63 31| tenido que hacer? ~ - Sí, señora: he tenido cierto negocio -
64 35| No se asuste usted, señora, porque al fin y al cabo,
65 35| Dios, explíqueme usted, señora! - dijo Paz, en el tono
66 35| alguna jovencita». ~ - Pero, señora - dijo Paz, poniéndose en
67 35| aquí, en esta casa! ~ - Sí, señora: yo lo he observado. Se
68 35| ustedes alguna hija? ~ - No, señora; nosotros no tenemos ninguna
69 35| semejante mujerzuela? ~ - Señora - manifestó Salomé, oprimiéndose
70 35| casa está comprometida. - Señora - añadió, volviéndose a
71 35| quiero recordar lo que esta señora ha contado. ~Hasta el perro,
72 35| desolación a aquella casa. ~«Señora - dijo Paz con un poco de
73 35| en fin, tranquilas y... Señora, usted nos ha librado de
74 35| morirse de vergüenza. ~ - Señora, yo no sé de qué habla usted -
75 35| su juez - : Óigame usted, señora: yo le contaré la verdad;
76 35| me defienda y me proteja. Señora, yo se lo juro a usted.
77 35| Váyase usted pronto. ~ - Señora - dijo Clara, poniéndose
78 35| las manos a la devota - . Señora, usted me defenderá; usted
79 35| usted un lío de su ropa. ~ - Señora, por Dios, no me eche usted
80 35| joven, alto, buen mozo? ~ - Señora, espere usted por Dios a
81 35| de aquellos verdugos. ~«Señora, otra vez se lo pido - exclamó
82 35| inocente. Que lo diga esa señora que es una santa y me conoce.
83 37| con voz gangosa. ~ - Sí, señora.~ - ¿Le parece a usted que
84 37| términos: ~«Una limosna, señora, por amor de Dios, que tengo
85 37| pañuelo en la cara. ~ - Señora, yo tengo que hacer, no
86 37| mujer. ~ - Usted miente, señora - dijo un hombre alto, que
87 37| nuca - . Usted miente: esta señora no ha salido de casa de
88 37| miento? ~ - Usted miente, señora. Esa muchacha no ha robao
89 37| fuera porque está aquí esta señora - dijo el chulo, cuadrándose
90 38| en lo que no te toca. Sí, señora. Hay otra tienda de vinos
91 38| de un tal Pascual... sí, señora: ahí en el número 14». ~
92 38| traído y la tenía escondida, señora Pascuala - declaró Tres
93 39| distinguir claramente: «¡Señora, por Dios!...». Después
94 42| aquí; yo no vuelvo acá, señora... Ahora me despido de usted
95 42| no es cierto». ~ - Sí, señora: es cierto. Yo no puedo
96 42| casa ni un día más. Adiós, señora. ~ - Lázaro - murmuró la
97 42| mi mayor martirio». ~ - Señora - dijo Lázaro, que comprendió
98 42| seres? ~ - Efectivamente, señora - dijo Lázaro muy confuso - ;
99 42| llama flaquezas?». ~ - No, señora; eso no.~ - ¡Oh!, usted
100 42| qué libro». ~ - Es verdad, señora; yo comprendo lo que usted
101 42| no es verdad?». ~ - Sí, señora - dijo Lázaro, por contestar
102 42| vacilación, dijo otra vez: ~«Sí, señora». ~ - Era yo muy niña -
103 42| situación, y repitió: ~«Sí, señora». ~La devota entró en su
104 42| aquella penosa situación. ~«Señora - dijo - , yo me retiro.
105 42| iremos juntos. ~ Usted, señora, usted...! - exclamó Lázaro
106 42| Sí, los dos. Vamos.~ - Señora, usted delira. Eso es imposible. ~ - ¡
107 42| preciso que nos separemos, señora. Otra cosa sería una inconveniencia
108 42| está enferma, muy enferma, señora - dijo Lázaro, que empezó
109 42| vehemencia: ~«No lo merezco, señora. Yo soy muy inferior a usted;
110 42| vamos...».~ - ¡Jamás, señora, jamás! - exclamó el joven
111 42| preguntó: ~«¿Qué es esto?». ~ - Señora - dijo Lázaro, procurando
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