Capítulo
1 1 | Congreso de Verona, de la Santa Alianza. Oiríais allí la
2 2 | hombros. ~ - Dicen que la Santa Alianza ha escrito al Rey. ~
3 3 | Una de ellas dicen que es santa. ~Estas declaraciones eran
4 5 | punto le daban arrebatos de santa cólera, y entonces no se
5 12| esas calles. ~ - ¡Jesús y Santa Librada! ¡Otra jarana! -
6 12| ocupaba la vecina plazuela de Santa Ana, y hasta la tranquila
7 14| Esta doña Paulita era una santa. ~Vivían humildemente, casi
8 14| exclamó doña Paulita, la santa. ~Elías contó la aparición
9 14| buen camino, y será una santa tal vez. ¿No lo fue María
10 15| entrar en él) había una Santa Librada, imagen de quien
11 15| de cera, si bien quedó la Santa tan cuellitorcida, que daba
12 15| donde las rodillas de la santa se clavaban por espacio
13 15| tía ni a su prima. Era una santa, una santita. Sus ademanes
14 15| hipócrita, no: era una verdadera santa, una santa por convicción
15 15| una verdadera santa, una santa por convicción y por fervor. ~
16 15| en que las pupilas de la santa irradiaban una luz y un
17 15| medir las formas de aquella santa, no se hubiera encontrado
18 19| prácticas ascéticas. La santa, concluida la oración mental,
19 19| trayendo la opinión de la santa, que no por estar rezando
20 19| buen fondo, y el alma está santa: lo he conocido. Perderá
21 19| alejaron en dirección a Santa Bárbara. ~ - Ya tú has olvidado
22 20| en rezar. Una de ellas es santa, y le aseguro a usted que
23 22| la oración y a una vida santa. ~ - ¿Y ese militar no la
24 22| son buenas, y que una es santa. ~ - ¿Dónde viven?~ - En
25 23| devota. ~ - Ella, que es una santa, dirá lo que se ha de hacer -
26 23| conocer en la mirada de la santa que hablaba en aquel momento
27 23| la boca de la que juzgaba santa (y lo era), y le pareció
28 23| admirable dictamen de esta santa - dijo Elías - , porque
29 23| Elías - , porque es una santa, Lázaro, entiéndelo bien,
30 24| una cariñosa mujer, muy santa y muy buena. ~ - Pues ya...
31 24| oraciones, tomó un libro de Santa Teresa, y lo abrió maquinalmente.
32 24| cabeza la mía! - dijo la santa deteniéndose - ; pero ¡ay!,
33 24| su asombro al ver que la santa desplegó suavemente los
34 24| tomando de nuevo el libro de Santa Teresa, dijo: ~«Voy a ver
35 24| propósito! ¿Cómo, esposa santa, mátaos la suavidad? Porque,
36 24| que la otra concluyera su Santa María. Clara contestaba
37 24| usted bien: es usted una santa; pero no ayune tanto, señora:
38 24| Si es usted una perfecta santa. ~ - ¿No le parece a usted
39 24| que tenía reservado a su santa el goce inefable de vagorosos
40 25| no; Salomé dudaba, y la santa opinaba que sí. Las razones
41 25| parecía puesta en boca de una santa. ~ - No - replicó el joven
42 25| Señora, usted es una santa! Aunque él no merece lo
43 25| hacia Lázaro - ; mira a esa santa; aprende lo que es nobleza,
44 25| tienes a la misma virtud. ~La santa hizo una gran reverencia
45 27| Llagas de la capilla de Santa María del Arco. Todo esto
46 27| Arrodíllate delante de esa santa. Ha dicho que tienes buen
47 27| respetuosamente la mano de la santa, y la tuvo estrechada un
48 27| ella; pero su decoro de santa fue vencido por lo mucho
49 27| y dijo: ~«¡Qué locura! ¡Santa yo! Levántese usted, caballerito (
50 28| unción consuetudinaria de la santa. No contestó, y ¡cosa singular!,
51 29| entiendo de eso - replicó la santa con repugnancia. ~ - Sí
52 29| sorprendido del símil de la santa. ~ - ¿Usted extraña eso? -
53 30| está buena. Usted es una santa; pero la santidad con exceso
54 30| perjudicial, señora. ~ - Yo no soy santa - dijo la dama - : soy una
55 30| por Dios. Usted es una santa, ¡qué felicidad! ¡Tener
56 30| abstraído hubiera visto en la santa y edificante faz de doña
57 30| muy bien que usted es una santa, una verdadera santa. ~ - ¿
58 30| una santa, una verdadera santa. ~ - ¿Quiere usted que le
59 30| también creí que era una santa; pero ya no lo creo. ~ - ¡
60 30| defensa mía. Usted es una santa: yo lo diré a todo el mundo. ~ - ¡
61 30| hubiera advertido que la santa se acercó unas pulgadas
62 30| La consideraba a usted santa; pero ahora veo que su sabiduría
63 30| los trémulos labios de la santa: y él atribuyó la obscuridad
64 30| sus exigencias! - dijo la santa - , sobre todo cuando se
65 30| menos de advertir que la santa dejó caer pesadamente los
66 30| cintura. Mientras hablaba, la santa solía apartarse a un lado
67 30| inflamado. Al mismo tiempo la santa temblaba, como si su cuerpo
68 31| ser admitido en aquella santa casa, aunque presagiaba
69 31| que deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa
70 31| santa casa. Y siempre con la santa casa. Así se lo dijo, y
71 31| nuevo misterio de la mujer santa. ~
72 33| Llegó la hora de comer, y la santa ceremonia del pan de cada
73 35| escasos trapos negros de su santa industria: «Ya no hay religión». ~
74 35| decía mi sobrina, que es una santa, y se empeñaba, guiada por
75 35| enfermera y acompañante de la santa. Cuando las dos Porreñas
76 35| con ojos muy aterrados. La santa no hizo más que mirar a
77 35| es tan buena, que es una santa; usted que ya me defendió
78 35| como última esperanza, a la santa, que reposaba en su lecho
79 35| abandone usted, usted es una santa. No permita que me echen
80 35| diga esa señora que es una santa y me conoce. Yo estoy segura
81 37| Iban por la plazuela de Santa Ana cuando sintieron detrás
82 38| acompañando esta mirada con una santa sonrisa de astucia, que
83 41| prestado el chico a nuestra santa causa, uniéndose a esos
84 41| de mis relaciones con la Santa Alianza, o habrán sabido
85 42| dije a usted que no era santa, ¡y cuán cierto es! Hace
86 42| palabras y la actitud de la santa parecían exigir. ~«No me
87 42| permanecer inmutable ante aquella santa mujer, agitada por las alternativas
88 42| empezado. ~ - Es - continuó la santa con una amabilidad forzada
89 42| tocar los hombros de la santa. ~«Hace usted bien - dijo
90 42| Qué dices? - balbució la santa con extravío. ~Su aspecto
91 43| y allí tenía opinión de santa, a lo cual contribuyó mucho
92 43| Indudablemente era una santa. Ocho teólogos lo probaron
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