Capítulo
1 3 | Conoce mucho a unas señoras, que llaman las señoras
2 3 | señoras, que llaman las señoras de Porreño. Son nobles y
3 3 | melancólicas efigies de las señoras de Porreño. Su vida era
4 14| llevarte a casa de esas señoras, y allí vivirás. Ellas te
5 14| sola y sin guía. ~ - ¡Las señoras de Porreño! - pensó Clara
6 14| Clara, en casa de esas señoras. Ten presente que no lo
7 14| con aquellas misteriosas señoras, en cuya casa, según Coletilla
8 14| no quedaron más que tres señoras, a saber: la hermana y la
9 14| aquellas heredades. Pero las señoras de Porreño, después de su
10 14| adelante este arreglo. ~«Señoras, al fin traigo esa chica»
11 14| esta misma tarde. ~ - Pero, señoras - continuó - , esa muchacha
12 15| Las tres ruinas~Las tres señoras de Porreño y Venegas vivían
13 16| de la Paz Jesús. ~ - Sí, señoras, ya que son usías tan buenas
14 16| las más dignas y elevadas señoras de la grandeza española,
15 16| que agradara a aquellas señoras. ~ - ¿A ver cómo?~ - Veamos.~
16 16| educación fuerte». ~ Pero, señoras... yo... ¿qué he dicho?...
17 19| Paz. Ya sabemos que las señoras tenían el segundo piso de
18 19| entonces... quince años. ~ - Señoras, no hace al caso la fecha -
19 19| a parar así?». ~ - Pues, señoras - manifestó don Gil, respirando
20 19| enemigos necesitaba - ; yo, señoras, respetando la opinión de
21 19| atrevimiento de su galán. ~ - Señoras, ¿qué tiene eso de particular?
22 19| tiene nada de particular, señoras, nada de particular; al
23 19| Salomé con mucho desdén. ~ - Señoras, veo que son ustedes inflexibles.
24 19| dejó un eco en la sala. ~«Señoras: para concluir, me permitiré
25 20| porque no sabe que esas dos señoras viven en la misma bohardilla
26 20| Josefita Pandero ni con esas señoras Remolinos...? ~ - Usted
27 20| singulares costumbres de las tres señoras, no fue culpa suya; y sólo
28 22| de Belén, en casa de unas señoras que llaman de Porreño, que
29 22| está allá viviendo con las señoras. El amo la puso allí porque
30 22| ido Clara a vivir con esas señoras? ~ - ¡Ah! - dijo la alcarreña
31 22| la mandó a casa de esas señoras? ~ - Vea usted, yo le voy
32 22| usted no conoce a esas tres señoras? - dijo Lázaro, tratando
33 23| segundo, manifestó a las señoras la probabilidad de que su
34 23| furibundo Coletilla. ~«Ya estas señoras saben lo que has hecho al
35 23| vivo aquí, en casa de estas señoras, que nos han ofrecido a
36 23| los Porreños. ~«En verdad, señoras - dijo - , que no sé cómo
37 25| siniestras figuras de las señoras de Porreño; y en su soñar
38 26| Después se rezó un poco, y las señoras se retiraron. María de la
39 27| tenías buen corazón. No, señoras: no lo tiene». ~Doña Paulita
40 27| Prepárate a acompañar a estas señoras - dijo Coletilla. ~Al estudiante
41 27| de acompañar a las tres señoras le pareció la mayor desgracia
42 27| la llave. No importa. Las señoras tienen otra. ~ - Vamos.~
43 29| hiciste allá? ¿Por qué estas señoras te tienen encerrada y sin
44 29| dejando atrás a las dos señoras. ~«¡Eh, caballerito! - dijo
45 31| puede usted retirarse... ~ - Señoras, buenas noches.~Aún no había
46 31| muy alterada, diciendo: ~ Señoras, vengan ustedes, que se
47 33| con nosotras! ~ - Pero, señoras, digo tan sólo que si mi
48 33| una humillación. ~ - Pero, señoras - dijo Coletilla con mucha
49 33| afirmamos una cosa. ~ - ¡Yo, señoras mías! - balbució Elías. ~ -
50 33| Pero vengan ustedes acá, señoras... ~Las dos volvieron rápidamente.~«
51 33| Dios.~ - Si se ofrece algo, señoras... - dijo el realista. ~
52 34| la más vieja. ~ Qué hay, señoras? ~ - Tememos que alguien
53 35| experimentar un vahído. ~ - Pero, señoras, no se alarmen ustedes -
54 35| rebajar mi dignidad...». ~ - Señoras - murmuró Clara temblando - , ¿
55 35| podíamos sacar cosa buena. ~ - Señoras - dijo Clara deshaciéndose
56 35| nuestra casa. ~ - Pero, señoras - continuó Clara - , ¿a
57 35| No se lleva nada». ~ - ¡Señoras de mi alma! - dijo Clara
58 36| vigilancia, la crueldad de tres señoras ridículas y de un viejo
59 37| arrojada de la casa por las señoras. Ella necesitaba, sin embargo,
60 38| ahora? ~ - De casa de unas señoras, donde estaba. ~ - ¿Y allí
61 38| conoció usted más que a esas señoras? ~ - No, señor - dijo Clara
62 42| casa y encuentras a las dos señoras, y doña Salomé te dice algo
63 42| exigencias de familia. Las dos señoras que viven con usted son
64 42| puede salir. ¿Qué dirán esas señoras? Cálmese usted, por Dios,
65 43| hipocondría». ~ - Y las tres señoras de Porreño, ¿qué fue de
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