Capítulo
1 1 | ancho gabán que envolvía su cuerpo, más que gabán, parecía
2 2 | pesar del deterioro del cuerpo, el cual era inclinado hacia
3 3 | y su talle, su busto, su cuerpo todo tenían las formas gallardas
4 5 | no viniera a afligir su cuerpo. Agotó todos los ungüentos,
5 5 | por allí para unirse al cuerpo de ejército. ~Aquella tarde
6 8 | en moda en aquella época: cuerpo de terciopelo negro con
7 10| en una sombra creyéndola cuerpo humano, como si hubiera
8 12| solemnes es cuando vemos un cuerpo elevarse sobre miles de
9 12| multitud que obra como un solo cuerpo con decisión y seguridad,
10 12| de fuerzas ciegas: es un cuerpo inteligente cuya actividad
11 12| Verbo revelador de aquel cuerpo ciego e inconsciente? ¿Hablaría
12 15| piedad de un católico. El cuerpo formaba gran armonía con
13 15| otra máquina de su talle y cuerpo, inaccesible también a la
14 16| que toda la sangre de su cuerpo se repartiera entre sus
15 17| ese sueño que da reposo al cuerpo y al espíritu, porque su
16 17| intenso y discorde de todo cuerpo húmedo que cae en el fuego.
17 17| tenía movimiento, no tenía cuerpo, no era más que una mecha.
18 19| en la parte posterior del cuerpo; el tupé había recibido
19 22| vio cien manos sobre su cuerpo; se sintió cogido, como
20 22| estrépito, sintió que su cuerpo recibía una fuerte sacudida,
21 24| perjudicial, porque mata el cuerpo, sin el cual el alma no
22 25| porque comprendo que en un cuerpo débil no tiene fuerzas el
23 27| alternativamente por su santo cuerpo, no acostumbrado al contacto
24 28| intenso circuló por todo su cuerpo; toda la sangre se le agolpó
25 30| frente, y creyó tocar un cuerpo inflamado. Al mismo tiempo
26 30| santa temblaba, como si su cuerpo recibiera la impresión del
27 35| midiendo con una mirada el cuerpo de doña Rosalía. ~ - ¿Quién
28 35| muy bien en su nervioso cuerpo - . Haz lo que quieras,
29 35| dijo Salomé disponiendo su cuerpo para el tercer paroxismo. ~ - ¡
30 38| agitado, más bien que el cuerpo, parecía trasladarse, la
31 38| ocasión de reposar su fatigado cuerpo, que había hecho la jornada
32 38| todas las fuerzas de su cuerpo y de su espíritu en aquella
33 39| letargos dolorosos en que el cuerpo obedece con bruscos movimientos
34 41| inferior, y colocado en un cuerpo de buenas proporciones.
35 41| alma del Rey, y entregó su cuerpo a los sótanos del Escorial,
36 42| grito y cayó al suelo. Su cuerpo hizo retemblar el piso;
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