Capítulo
1 2 | donde las iniciales del amo se entrelazaban en confuso
2 2 | encima de los hombros del amo, se veía saltar un gato
3 2 | Robespierre que se acercaba a su amo, y saltando por encima de
4 2 | roncando sobre un banco: el amo le despertó y le despidió.
5 13| asustada, y dijo: ~«¡El amo!».~ - No abras - dijo Clara
6 22| indignado - . ¿Por qué? ¿Porque amo la libertad sin licencia,
7 22| viviendo con las señoras. El amo la puso allí porque se enfaó
8 22| pero usted es sobrino del amo? ~ - Sí.~ - Usted es aragonés.
9 22| que era usted su novio. El amo la mandó allá porque decía
10 22| le diré a usted... el amo es así, un poco... Decía
11 22| verdad, caballero... el amo tiene un genio, así... vaya.
12 22| porque vino acompañando al amo, que fue herío en la calle.
13 22| pasaba de la esquina, y el amo le alcanzó a ver algunas
14 22| algunas veces. Porque el amo, aunque parece que no ve
15 22| monerías. Lo cierto es que el amo entró y le vio. Se enfadó
16 22| hecho? ~ - Naa; pero el amo dice que las ideas del día... ~ - ¿
17 22| había producido. ~ - No: el amo decía que son buenas, y
18 32| acordado marcharse todos, y el amo del café, Grippini, ha venido
19 34| estaba muy pesaroso porque el amo del café no le había querido
20 34| de la Fontana, donde el amo tenía algunos centenares
21 35| usted?». ~ - Venía a ver al amo de esta casa para decirle
22 35| Rosalía. ~ - ¿Quién es el amo de esta casa? ~ - Yo soy -
23 36| cierto diálogo que con su amo había tenido a propósito
24 36| sesenta veces seguidas. Al amo picole la curiosidad, y
25 37| detuvieron algunas personas; el amo de uno de los perros terció
26 37| ciertas frases injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que
27 38| resuelta la pendencia entre su amo y su compañera. La mula
28 39| caballerito sobrino de mi amo, que estuvo allá a preguntarme
29 40| espero aquí un recadillo del amo del café. ~ - Adiós - dijo
30 41| alteraciones de la regia faz de su amo. ~«Señor, esta noche - dijo - ,
31 41| ha recibido un palo de su amo - . ¡Señor, nos han vendido!... ¡
32 41| todo el menosprecio de su amo, y aquel puntapié moral
|