Capítulo
1 2 | cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por innumerables agujeros,
2 3 | la barba y la garganta, cuya voluptuosidad y redondez
3 3 | Mirando después a Clara, cuya gracia sencilla y melancólica
4 3 | la calle de Válgame Dios, cuya vida y caracteres necesitan
5 5 | fuertes voces a su padre, cuya muerte no comprendía. ~«¿
6 5 | patio obscuro y hediondo, cuya vegetación consistía en
7 5 | tugurio, entre mil objetos cuya forma no podía apreciar,
8 6 | alguna alusión ingeniosa, cuya gracia alababa y reía ella
9 6 | pasión; confesar secretos, cuya profundidad crecía al ser
10 6 | manifestar ciertas dudas, cuya resolución daba origen a
11 8 | y de las sienes blancas, cuya piel transparentaba ligeramente
12 9 | existe en Zaragoza un club, cuya influencia y prestigio alcanzan
13 12| es un cuerpo inteligente cuya actividad tiende a un objeto
14 13| órdenes a la pobre prisionera cuya felicidad pende de mí. ¡
15 14| compañía de unas personas cuya protección no mereces tampoco.
16 14| misteriosas señoras, en cuya casa, según Coletilla decía,
17 15| padre de Salomé; y con esta, cuya belleza era notable, había
18 16| la efigie porreñana, de cuya boca salía elocuencia tan
19 22| la casa del fanático, en cuya puerta había de dejar sus
20 23| que sostenía la lámpara, cuya débil luz iluminaba aquel
21 24| calle; hecho inusitado, cuya gravedad no comprendió Clara
22 28| ridículo primorosa obra, en cuya elaboración tomaron parte
23 29| atormentan - dijo Clara, cuya atroz inquietud se manifestaba
24 30| dos ascuas fosforescentes, cuya luz hacían más penetrante
25 30| proyección de sus cabellos, cuya magnitud, belleza y negrura
26 30| preciosa - dijo Lázaro, por cuya cabeza pasó rápidamente
27 41| contra su padre Carlos IV, cuya imbecilidad no disminuía
28 42| estado de la esposa, de cuya solicitud penden tantas
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