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| Alfabética [« »] trinidad 3 tripas 1 triplicaba 1 tristana 153 tristanita 5 triste 22 tristes 8 | Frecuencia [« »] 175 ni 171 lope 157 sus 153 tristana 143 pues 141 era 140 tan | Benito Pérez Galdós Tristana IntraText - Concordancias tristana |
Capítulo
1 I | explicar el parentesco de Tristana, que por este nombre respondía 2 I | estas vanas conjeturas, y Tristana, en opinión del vulgo circunvecino, 3 II | de estas inquietudes de Tristana, conviene hacer toda la 4 II | diecinueve abriles, llamada Tristana. ~ 5 III | niña debía el nombre de Tristana a la pasión por aquel arte 6 III | los álbums de retratos. Tristana contemplaba, conteniendo 7 III | mudanzas y lavatorios; que Tristana se fue a vivir con D. Lope, 8 IV | la pobrecita humanidad. ~Tristana aceptó aquella manera de 9 IV | Lo más particular fue que Tristana, en los primeros tiempos, 10 IV | Lope aún tan viejo como Tristana lo sentía, ni había desmerecido 11 IV | evitarlo. ~Este despertar de Tristana no era más que una fase 12 V | las mil cosas que aprendió Tristana en aquellos días, sin que 13 V | fatalidad maestro. Hallábase Tristana en esa edad y sazón en que 14 V | agasajos de Saturna, la vida de Tristana habría sido intolerable. 15 V | otra. ~«Mira, tú - decía Tristana a la que, más que sirviente, 16 V | esto, no obstante, hallaba Tristana en su orgullo defensa eficaz, 17 VI | cocinera y compradora. ~Con Tristana fue siempre el caballero 18 VI | desgarrones. El cuarto de Tristana, inmediato al de su dueño, 19 VI | que se acostara, largo con Tristana. Pero llegó un tiempo en 20 VI | presunción, no afectaban a Tristana tanto como las fastidiosas 21 VI | enfermiza y la lozanía de Tristana, llegó a decirle: «Si te 22 VII | VII - ~Algo se asustaba Tristana, sin llegar a sentir terror 23 VII | piñones. Mucho gustaban a Tristana tales escenas, y ningún 24 VII | de un cepillo. Su madre y Tristana le encontraban muy salado; 25 VII | hermoso Octubre, Saturna y Tristana fueron a esperar a los hospicianos 26 VII | Tal compasión inspiraban a Tristana aquellos infelices, que 27 VII | hogueras de la Inquisición. Fue Tristana en su busca; antes de aproximarse 28 VII | sólo los naturales, que... Tristana no pudo, por la mucha distancia, 29 VII | la plataforma delantera. Tristana sentía tal sofocación en 30 VII | hablando están». ¿Qué dijo a Tristana el sujeto aquel? No se sabe. 31 VII | se sabe. Sólo consta que Tristana le contestó a todo que sí, ¡ 32 VII | fue la escenita. Cuando Tristana volvió al lado de Saturna, 33 VIII | voz como blanda música que Tristana no había oído hasta entonces 34 VIII | pintor; ya lo sé - dijo Tristana, sofocada de puro dichosa - . 35 VIII | veían todas las tardes. Tristana salía con Saturna, y él 36 IX | demás, ¿qué es?». ~Dijo, y Tristana, atontada por aquel espiritualismo, 37 IX | el deseo de un más allá. Tristana, particularmente, era insaciable 38 IX | menosprecio al transeúnte. Tristana se acercaba a ellos hasta 39 IX | no había nadie por allí, Tristana y Horacio solían apoderarse 40 IX | para el fin del mundo o Tristana se despidiera para meterse 41 X | X - ~Tristana, según su expresión, no 42 X | semblante fosco «tú sales, Tristana, sé que sales; te lo ./. 43 X | noches, casi siempre fingía Tristana dolor de cabeza para retirarse 44 X | comer». ~Felizmente para Tristana, no sólo mejoró la salud 45 XI | apreturas de la conciencia. Tristana deseaba confiar a Horacio 46 XI | miramientos. Al conocer a Tristana, creyola Horacio, como algunas 47 XI | para cerrar contra ella, Tristana, ahogada de vergüenza y 48 XI | de los lazos que unían a Tristana con D. Lope. «No, si no 49 XI | la más preciosa. ~Volvió Tristana a su casa en un estado moral 50 XI | Saturna la broma, mientras Tristana se requemaba interiormente, 51 XI | encendió un puro, llamando a Tristana para que le hiciese compañía; 52 XI | en la cara, en la voz». ~Tristana palideció. Su blancura de 53 XII | poniéndose las zapatillas que Tristana, para disimular la estupefacción 54 XII | engañe y se burle de mí. Tristana, tú has encontrado por ahí 55 XII | niegues, por tu vida». ~Tristana volvió a negar con ademanes 56 XII | paño. Te aviso con tiempo, Tristana, para que adviertas tu error 57 XII | sobre la pobre joven, que Tristana se retiró un poco, como 58 XII | quienes... No, no es eso. Tristana, sé indulgente conmigo; 59 XII | todo cavilación tuya - dijo Tristana por decir algo - , yo no 60 XII | Lo que veo - interrumpió Tristana - es un egoísmo brutal, 61 XII | historia que contar - replicó Tristana, rechazando sus caricias 62 XII | palabras, dio a entender Tristana que le importaba un bledo 63 XII | caballero en decadencia, Tristana no supo cómo contestarlas, 64 XII | en pro de la familia de Tristana. Aquella noche sintió cierta 65 XII | son los toros». ~En tanto, Tristana corrió a la cocina en busca 66 XIII | alegre embriaguez permitió a Tristana enterarse del medio en que 67 XIII | porque había soñado en Tristana la mujer subordinada al 68 XIII | ocurría en las relaciones de Tristana con su señor, el cual había 69 XIV | corazón a la exaltada y donosa Tristana; y se complacía en suponer 70 XIV | Un recelo tengo - dijo Tristana, echándole al cuello los 71 XIV | hay!». ~ - No, no - dijo Tristana, alzando un dedito y marcando 72 XIV | hogares vivirá el angelito? ~Tristana se quedó absorta, mirando 73 XIV | qué tanto ringorrango? ~ - Tristana, ¿qué dices? (incomodándose). ~ - 74 XIV | dulces carantoñas quiso Tristana disipar aquella fugaz aprensión, 75 XV | a refrescar, una bata de Tristana colgada de la percha, y 76 XV | asimilación prodigiosa, Tristana dominó en breves días la 77 XV | discoprendo. ~Gracias a Dios! Tristana entró con aquella agilidad 78 XV | Horacio sabía, salió el que Tristana no le llamase nunca por 79 XV | bronca que podía, cogíale Tristana de una oreja, diciéndole: « 80 XVI | recogimiento se hastiara de Tristana, o tuviese dejos amargos 81 XVI | figurarse el porvenir al lado de Tristana, no podía conseguirlo. Las 82 XVI | primera vez que comunicó a Tristana los deseos de doña Trini, 83 XVI | día, tratando de lo mismo, Tristana pareció conformarse. Sentía 84 XVI | diariamente, según decía Tristana. Si las de él ardían, las 85 XVII | al punto era comunicado a Tristana. ~Del mismo a la misma:~«¡ 86 XVIII | XVIII - ~De Tristana a Horacio:~«¡Qué entusiasmadito 87 XX | que él había deshonrado a Tristana, matándola para la sociedad 88 XX | cruz y la cabeza al aire, Tristana no era ya ni sombra de sí 89 XX | estudiando tus papeles? (Tristana hacía signos negativos de 90 XX | Todo perdonado - murmuró Tristana con señales de profundo 91 XX | dientes volvió al lado de Tristana. ~ - ¿Qué tal?... ¿Has tomado 92 XX | estorbarte. ~Pasmada oyó Tristana las gallardas expresiones 93 XX | vida. Fuese luego junto a Tristana, y con mansedumbre que parecía 94 XX | Mi destino! - exclamó Tristana, reanimándose; y sus ojos 95 XXI | Ay Dios mío - decía Tristana para sí, cruzando las manos 96 XXI | En sus últimas cartas, ya Tristana olvidaba el vocabulario 97 XXI | bonito fantasma iba haciendo Tristana la verdad elemental de su 98 XXII | puntualmente referidas. Tristana empeoró tanto, que nada 99 XXII | de la paciente. ~Alegrose Tristana de la vuelta de Miquis, 100 XXII | inútilmente quería comunicar a Tristana, y al fin él solo reía sus 101 XXII | estilos de la ciencia. ~Pasó Tristana una noche infernal, con 102 XXII | que el disimulo. La misma Tristana se le adelantó, diciendo 103 XXII | debieron oírse en el cuarto de Tristana, porque entró Saturna, asustadísima, 104 XXIII | Cuando entraron a ver a Tristana, ./. esta los recibió con 105 XXIII | precisar la hora, y solos Tristana y D. Lope, estuvieron un 106 XXIII | inferiores. A duras penas tomó Tristana algún alimento; el buen 107 XXIII | qué tal?, ese pulso...». ~Tristana se puso lívida, clavando 108 XXIV | Pues, como te decía - dictó Tristana - , ya no tengo más que 109 XXIV | aquella cuerda, hasta que Tristana hubo de cortar bruscamente 110 XXIV | Señor de mi alma: ya Tristana no es lo que fue. ¿Me querrás 111 XXIV | una salida del señor... ~Tristana no dijo nada. Un momento 112 XXIV | libres. En el piano poseía Tristana la instrucción elemental 113 XXV | delante de tus narices. Tristana es mujer de mucho entendimiento, 114 XXV | inquieto por el comedor.) Si Tristana quiere verle, no la privaré 115 XXV | chocho la inclinación que Tristana me tiene, y menos la que 116 XXVI | visita de Horacio inquietó a Tristana, que aparentando creer cuanto 117 XXVI | su presencia. Arreglose Tristana la cabeza, recordando sus 118 XXVI | Horacio entró... Sorpresa de Tristana, que en el primer momento 119 XXVI | pasado un breve rato... Y a Tristana le sorprendió el metal de 120 XXVI | venir... ¿Para qué? - repuso Tristana, recobrando al instante 121 XXVI | tampoco. ~ - Cállate - dijo Tristana con gravedad - . Soy una 122 XXVI | primeros momentos sintió Tristana una desilusión brusca. Aquel 123 XXVI | tomando un carácter fraternal. Tristana le vio partir muy tranquila, 124 XXVI | un interés vivísimo por Tristana, lástima profunda de su 125 XXVI | oficiosidad... tengo para con Tristana ciertos deberes que cumplir. 126 XXVI | gastos de la enfermedad de Tristana? Pues hace usted mal, muy 127 XXVI | lo bastante para abrir a Tristana los caminos por donde pueda 128 XXVI | rehaciéndose al momento - . Tristana es enemiga irreconciliable 129 XXVII | paternalmente por el astuto viejo, Tristana le dijo sin rebozo: «¡Cuánto 130 XXVII | rechacé... Figúrate... ~A Tristana se le encendió el rostro. ~« 131 XXVII | leccioncitas de pintura. ~Tristana no dijo nada, y todo el 132 XXVII | Lope, parecía del agrado de Tristana. Con vivo interés oía esta 133 XXVII | Villajoyosa, observó que a Tristana no le causaba disgusto. 134 XXVII | El primer día que probó Tristana las muletas, fueron ocasión 135 XXVII | los que iba. No parecía Tristana muy contrariada de estas 136 XXVII | que se encontraba salió Tristana casi bruscamente, como por 137 XXVII | inteligente dirección venció Tristana las primeras dificultades 138 XXVII | de admiración, y cuando Tristana pulsaba las teclas, sacando 139 XXVII | disimular su emoción oyendo a Tristana modular en el órgano acordes 140 XXVII | fervorosa. Concluida la lección, Tristana daba un paseíto por la estancia, 141 XXVII | por allí, y cuando iba, Tristana, por agradarle y entretenerle, 142 XXVII | Y de tal modo absorbió a Tristana el arte con tanto anhelo 143 XXVII | cartas amistosas entre él y Tristana, y el mismo D. Lope, las 144 XXVII | y de Paquita de Rímini. Tristana escribía las suyas deprisa 145 XXVIII| notar el viejo galán que Tristana se desconcertaba al recibir 146 XXVIII| triste y serena de Tristana ocultaba una desilusión, 147 XXVIII| particular fue que la afición de Tristana a la iglesia se comunicó 148 XXVIII| Al fin, el entusiasmo de Tristana por la paz de la iglesia, 149 XXVIII| me mima...». ~En cuanto a Tristana, ¿sería, por ventura, aquella 150 XXVIII| cabo de algún tiempo, que Tristana llegó a olvidarse del primer 151 XXIX | años de la enfermedad de Tristana, el clérigo volvió a la 152 XXIX | aseguraba la existencia de Tristana cuando él faltase? ~Trato 153 XXIX | cabía en sí de contento, y Tristana participaba de su alborozo.