Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Alfabética    [«  »]
honre 1
honroso 1
hora 22
horacio 84
horas 21
horitas 2
horizonte 1
Frecuencia    [«  »]
87 dios
85 sí
84 cosas
84 horacio
83 saturna
82 ha
82 siempre
Benito Pérez Galdós
Tristana

IntraText - Concordancias

horacio

   Capítulo
1 VIII | Pero quién era él, quién? Horacio Díaz, hijo de español y 2 VIII | biográficas era más hablador Horacio que la niña de D. Lope. 3 VIII | aquel tigre cogió al pobre Horacio a los trece años, y como 4 VIII | de hambre. Compañero de Horacio en estos trabajos y martirios 5 VIII | puestas al sol, conservaba Horacio el fuego interior, la pasión 6 VIII | doliesen las muelas. Quería que Horacio fuera droguista, que cobrase 7 VIII | alma, lo primerito era que Horacio se curase de aquella estúpida 8 VIII | manera de ser. La voluntad de Horacio, en tanto, fuera de la siempre 9 IX | saliendo, se lo contaba Horacio a su damita, y esta lo escuchaba 10 IX | amarguísima, lamentándose de que Horacio no la quería bastante, que 11 IX | nadie por allí, Tristana y Horacio solían apoderarse durante 12 IX | dolorosa y patética como si Horacio se marchara para el fin 13 X | lo inmediato y positivo, Horacio la incitaba a subir con 14 X | hay quien nos gane - decía Horacio con gracejo - . Nos pasamos 15 XI | Tristana deseaba confiar a Horacio los hechos tristes de su 16 XI | conocer a Tristana, creyola Horacio, como algunas gentes de 17 XI | bastantes días persistió en Horacio la costumbre de ver en su 18 XI | merecido». ~No pudo menos Horacio de manifestarse más celoso 19 XI | ignominiosa y antipática vida. Horacio la incitó a proceder con 20 XIII | procedimiento, se impacientaba, y Horacio reía, diciéndole: «Pues ¿ 21 XIII | que sabes más que yo». ~Y Horacio, apuradísimo, después de 22 XIII | Subyugado por tanta firmeza, Horacio se mostraba más amante cada 23 XIII | Lope. Es buen chico ese D. Horacio, y le recibirá bien. ~ - 24 XIV | sinceramente el bueno de Horacio que aquel era el amor de 25 XIV | manera tan graciosa, que Horacio no pudo menos de soltar 26 XV | poder más era el presente, y Horacio se extasiaba en él, como 27 XV | sus infinitas gracias. Y Horacio, viendo además en ella algo 28 XV | a lo que iba: engañaba Horacio el tiempo leyendo al melancólico 29 XV | otro cuentecillo chusco que Horacio sabía, salió el que Tristana 30 XV | puede ser más noble - díjole Horacio meditabundo - . Pero no 31 XV | para las pequeñas. ~Lo que Horacio le contestó perdiose en 32 XVI | exaltación de las tardes, Horacio, al retirarse de noche a 33 XVI | llamaba la señora con quien Horacio vivía) las murrias de su 34 XVI | frente a la butaca en que Horacio fumaba, y le dijo: «Si no 35 XVI | concretamente de los devaneos de Horacio; pero sospechaba que algo 36 XVI | después de salir el tiro. Horacio nada contestó; pero las 37 XVI | no quisiera ir sola...! Horacio afirmó que doña Trini no 38 XVI | En resumidas cuentas, que Horacio tomó las de Villadiego. 39 XVI | condenados al patíbulo. Horacio, la verdad, no se sintió 40 XVII | Madrid, en el espíritu de Horacio se iniciaba una crisis, 41 XVII | esmeralda. ~Lo que observaba Horacio, dicho se está que al punto 42 XVIII | XVIII - ~De Tristana a Horacio:~«¡Qué entusiasmadito y 43 XXI | ansia el día para escribir a Horacio, y al amanecer, antes que 44 XXI | desvaneciendo la persona misma de Horacio, sustituida por un ser ideal, 45 XXI | tales efectos movía. El Horacio nuevo e intangible parecíase 46 XXII | sutiles razones hacían en Horacio, fácilmente se comprenderá. ./. 47 XXIII | eminentes... No quiero que venga Horacio y me vea así. Se figurará 48 XXIV | periquete al estudio de Horacio. ~ - ¿Qué tal mi niña? - 49 XXIV | echarla al correo, si el D. Horacio está en Madrid? Se la daré 50 XXV | deliciosas en compañía de Horacio. Púsose muy triste, comparando 51 XXV | es cosa fea, digo que D. Horacio es un buen mozo... mejorando 52 XXV | por lo basto, y que el don Horacio desea verse con la señorita... 53 XXV | hay tiempo que perder. D. Horacio tiene mucha prisa... ~ ./. 54 XXV | modo, Sr. D. Lope - dijo Horacio con gracejo cortés - , que 55 XXV | Dispénseme, señor mío - dijo Horacio con gravedad, sobreponiéndose 56 XXV | alguna malicia. Sí, Sr. D. Horacio, usted puede ir, a la hora 57 XXV | Estoy a sus órdenes. ~Sentía Horacio la superioridad de su interlocutor, 58 XXV | despidieron, prometiéndole Horacio obedecer sus indicaciones 59 XXVI | de la próxima visita de Horacio inquietó a Tristana, que 60 XXVI | Cuando sintió que entraba Horacio, que Saturna le introducía 61 XXVI | uso particular». ~Por fin, Horacio entró... Sorpresa de Tristana, 62 XXVI | padecido, pobrecita! - dijo Horacio, cuando la emoción le permitió 63 XXVI | una mujer encantadora... ~Horacio buscaba en su mente todas 64 XXVI | hablaban muy bajo. Por fin, Horacio propuso a su amada terminar 65 XXVI | señorita de Reluz. Por fin, Horacio no tuvo inconveniente en 66 XXVI | por amor de Dios!~ - Don Horacio... basta.~ - Y en último 67 XXVI | género. ~Viéndole venir, Horacio quiso dar una vuelta a la 68 XXVI | Casarme!... ¡oh!... no - dijo Horacio, desconcertado por el repentino 69 XXVI | decoro. ~ - Y quedamos - dijo Horacio despidiéndose - que vendré 70 XXVI | Ah!, no, no - dijo Horacio frunciendo el ceño - . No 71 XXVII | siguiente, la entrevista con Horacio fue bastante fría. El pintor 72 XXVII | Como pinchara después a Horacio para que hablase de los 73 XXVII | visitas que se sucedieron, Horacio rehuía con suma habilidad 74 XXVII | artísticas, con gran estupor de Horacio, en cuya memoria subsistían 75 XXVII | paciencia y la solicitud con que Horacio hacía de maestro, no son 76 XXVII | conformarme!». ~Propúsole Horacio enviarle un carrito de mano 77 XXVII | cuanto allí ocurría era que Horacio dejó de ser asiduo en sus 78 XXVII | divinidad! ~No le era fácil a Horacio disimular su emoción oyendo 79 XXVII | de un modo tan notable, Horacio volvió a menudear sus visitas, 80 XXVII | absoluto. Día hubo en que fue Horacio y se retiró sin que ella 81 XXVII | sol, que no vería más a Horacio. Y así era, así fue... Una 82 XXVII | No sabes?... Nuestro D. Horacio se casa». ~ 83 XXVIII| que aún la atormentaban. A Horacio no le volvió a mentar, y 84 XXVIII| los días de la vuelta de Horacio. ¿Pero cómo había de saber


IntraText® (V89) Copyright 1996-2007 EuloTech SRL