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| Alfabética [« »] espingardas 1 espionaje 2 espirales 1 espíritu 30 espiritual 5 espiritualismo 3 espiritualmente 1 | Frecuencia [« »] 30 algún 30 allí 30 esa 30 espíritu 30 hija 30 idea 30 manos | Benito Pérez Galdós Tristana IntraText - Concordancias espíritu |
Capítulo
1 I | ella un puro armiño y el espíritu de la pulcritud, pues ni 2 VI | ocupaciones gratas, le abrumaba el espíritu. Porque la casa, en la cual 3 X | ensanchando por la margen del espíritu, así como por la de la materia, 4 XIII | aspiración se reveló a su espíritu, el arte, hasta entonces 5 XIII | idilio; y tal viveza de espíritu mostraba la niña, de tal 6 XVI | aquel mar tranquilo de su espíritu empezó a moverse y picarse 7 XVI | con todo el pesquis del Espíritu Santo y toda la sal del 8 XVI | dormir la siesta con el Espíritu Santo...». ~¡Y cuando el 9 XVII | engaño. Ni me gusta que mi espíritu ande pidiendo hospitalidad 10 XVII | mediterránea y Madrid, en el espíritu de Horacio se iniciaba una 11 XVII | al suelo la planta, y el espíritu a las pequeñeces domésticas. 12 XVII | satisface, no, tenerte aquí en espíritu. ¡En espíritu! Retóricas, 13 XVII | tenerte aquí en espíritu. ¡En espíritu! Retóricas, hija, que llenan 14 XVII | efervescencias que turban tu espíritu, y que anhelas ser una feliz 15 XVIII| su hija, por recrear su espíritu (así lo dice) llamándose 16 XIX | señó Juan. Te me vuelves espíritu puro, un ser intangible, 17 XX | presunción y el animoso espíritu de sus años maduros; inclinábase 18 XXI | Pero no me acobardo. El espíritu se me crece con los sufrimientos. ¿ 19 XXI | para que veas la virtud del espíritu! Cuando pienso mucho en 20 XXII | confianza, levantándole el espíritu con el poder terapéutico 21 XXII | como usted, valiente y de espíritu sereno, capaz de atemperarse 22 XXIII| pierna. Tú, que eres todo espíritu, lo creerás así. Yo también 23 XXIV | o antojos sublimes de su espíritu siempre inquieto y ambicioso; 24 XXIV | cara... porque con los del espíritu bien claro te veo. Hasta 25 XXV | que... En fin, su voluble espíritu necesita juguetes. La pintura 26 XXVI | mocetón de color sano y espíritu sereno, un hombre sesudo, 27 XXVI | aquel trance, sostener su espíritu...; pero ya sabes, ¡mi tía 28 XXVI | vale en ti, la gracia, el espíritu, la inteligencia, no ha 29 XXVII| profundamente grabado en su espíritu. El minúsculo profesor, 30 XXVII| perfección embargaba su espíritu, teniéndolo como fascinado.