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| Benito Pérez Galdós Tristana IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
2016 XII | muera... Oye, adviértele que despida el modelo, si lo tiene mañana, 2017 XXVII | dejar de amar a una mujer se despiden a la francesa. No, no; paréceme 2018 XXVI | quedamos - dijo Horacio despidiéndose - que vendré a pintar un 2019 IX | del mundo o Tristana se despidiera para meterse monja. Al fin, 2020 XXV | fue muy simpático, y se despidieron, prometiéndole Horacio obedecer 2021 XXIII | cordial apretón de manos se despidió Augusto, anunciándole su 2022 XXVI | caballero Díaz. Y sabe que... ~Despidiole en la puerta; se metió después 2023 XXVII | nadie lo hubiese previsto, despidiose el pintor para Villajoyosa, 2024 XXIII | sea. ¡Qué gusto! ¿Y si no despierto, si me quedo allá...?». ~ - ¡ 2025 VII | conseguir poner diques a su despilfarro, y cuarto adquirido era 2026 XIX | La esfinge de mi destino desplegó los marmóreos labios y me 2027 II | justiciera en caminos y despoblados. Sobre el Ejército, las 2028 IV | le ocurrió al caballero desposarse con su víctima, pues aborrecía 2029 VIII | ser para ellos. Igualmente despreciaba D. Felipe a los cómicos 2030 V | orgullo defensa eficaz, y despreciando a quien la ofendía, se daba 2031 XXVI | amor sutil, que pugnaba por desprenderse de toda influencia de los 2032 XVI | a un vicio de querer... Despréndete de un tirón. Pon tierra 2033 XXVII | celestial belleza; su alma se desprendía de todo lo terreno para 2034 XXIX | residían, y sin el generoso desprendimiento de su sobrino carnal, el 2035 II | conservaba en Toledo, se desprendió de su colección de cuadros 2036 IX | como aparentaba serlo por desquite, por venganza de su sosería 2037 XI | muerta hermosísima, y se destacaba sobre el sofá con el violento 2038 XIII | edificios nuevos de pobretería, destacándose entre ellos una casona de 2039 XVI | después de una semana de destajo; saboreaba el descanso moral, 2040 V | Gobierno para afanar los destinos. Así anda la Ministración. ~ - 2041 XIX | hombre rústico y pedestre, destripaterrones, moro de los dátiles, albricias! 2042 XII | eran de lo más elegante, destruían en parte aquel efecto. Causaron 2043 XI | se daba maldita prisa en destruir el error. Pero un día, al 2044 IV | le costaba mucho trabajo destruirlos. A pesar de todo, el artificio, 2045 V | alcohol, aunque a la larga destruyan. ~«¡Dale! No piense cosas 2046 IX | siempre veían uno o dos bueyes desuncidos, echados, de esos que por 2047 XIII | sorprendió en el comedor, a horas desusadas, bajo el foco luminoso de 2048 XXVI | excelsa virtud de amparar al desvalido... Si quiere usted concederme 2049 VII | apostada en sitio conveniente, desvalijaba a los transeúntes, no de 2050 II | holgazanes, y de perseguir y desvalijar a la gente hidalga y bien 2051 XXVI | de la niña como ajadas y desvanecidas por obra y gracia de la 2052 XXI | su memoria, como se fue desvaneciendo la persona misma de Horacio, 2053 X | mejoró la salud de Garrido, desvaneciéndose con esto los temores de 2054 XXI | te opongas a mi deseo, no desvanezcas mi ilusión; te quiero grande 2055 III | escandalosas, en otra ratones desvergonzados, en todas nostalgia de otra 2056 XIV | en aquella temporada le desviaron de su noble profesión. Pintaba 2057 XI | sentir hacia él un terrible desvío... Después... ¡Ay Jesús, 2058 XII | cerco de tus ojos, en mil detalles que a mí no se me escapan. 2059 XV | poeta de Recanati, y se detenía meditabundo ante aquel profundo 2060 VII | encargaba de mirar por las dos. Deteníanse con pretextos rebuscados; 2061 VI | decaimiento: nada de lo roto o deteriorado se componía ni se reparaba. 2062 III | frecuente romper de loza y deterioro de muebles, iban subiendo 2063 XVI | rigores del invierno, ni se determinaba a separarse de su sobrino. 2064 I | fraternal compañerismo, determinado más bien por la humillación 2065 XVI | días, o cuando reinaban determinados aires, llegando a veces 2066 XIII | humano a lo divino, sin poder determinar fácilmente la divisoria 2067 VII | se apartó de allí, no sin determinarse a lanzar desde lejos otra 2068 XXVI | Yo?... no.~ - Pues sí: lo detesta. Quizá ve más que todos 2069 XII | encuentra lo bueno, a veces lo detestable. Ignoro cómo es tu hallazgo; 2070 III | el día de la mudanza, y detestables, inhospitalarias, horribles 2071 VII | pupila de cuajado vidrio. ~Detuviéronse allí, y por un momento reinó 2072 I | instintivo de los cincuenta le detuviese en aquel temido lindero 2073 XX | echarme los tiempos por ese devaneo tuyo, resultado de mi abandono, 2074 XVI | sabía concretamente de los devaneos de Horacio; pero sospechaba 2075 XIX | digo. Vamos, para que no te devanes los sesos, allá va. Anoche 2076 IV | entereza. Por fin, la acción devastadora del tiempo amortiguó su 2077 X | como en todo iban acordes, devolvíale con espiritual ternura los 2078 XXII | Los calmantes enérgicos le devolvieron por algunas horas cada día 2079 VI | Reconociéndose caduco, el egoísmo le devoraba, como una lepra senil, y 2080 XII | casi toda mi fortuna la devoraron tus padres. ¿Y esto no se 2081 XVIII | Estudio a todas horas y devoro los temas. Perdona mi inmodestia; 2082 VI | sacrificio no flojo en hombre tan devoto admirador de sí mismo. Llegó 2083 XVII | propia calavera. Que me devuelvan mi carne fresca y bonita, 2084 XXIV | esos arranques, ¿a dónde diablos se han ido? ~ - ¡Qué torpe 2085 XXV | No... no estoy ya para diabluras. No temas nada de mí. Me 2086 IX | arte me curó de aquel afán diabólico, y como mis pruebas estaban 2087 XX | parecía formado era ya de una diafanidad y de una blancura increíbles; 2088 XXII | los enfermos su impresión diagnóstica, aquel día pudo más la pena 2089 IX | sólo le pasaba una peseta diaria, y en todas sus cartas le 2090 VIII | Además de cartearse a diario con verdadero ensañamiento, 2091 XVIII | tragedia. Las brujitas me han dicido que seré reina... y yo me 2092 XXVIII | una mirada interrogativa, diciéndose: «¿Pero soy yo de verdad, 2093 XV | de Rímini?... Pues sigo diciéndote... No, no te lo digo. ~ - 2094 XXIV | salen, no me salen las ideas dictando. ~ - Pues toma... Escribe 2095 XXIV | nada. ~ - ¿Quieres que te dicte yo? Pues oye: «¡Qué bonito 2096 XXIV | Pues, como te decía - dictó Tristana - , ya no tengo 2097 II | lograrlo, y una hija de diecinueve abriles, llamada Tristana. ~ 2098 XV | qué horrible!... Con esos dientazos de jabalí y esa nariz de 2099 XXIV | médicos se habían marchado, diéronle seguridades de completa 2100 IX | tocaba una quinta parte; diéronme una casa muy linda en Villajoyosa, 2101 XXVI | incompatibilidad absoluta, diferencias irreductibles». ~ 2102 II | y esta se completaba con diferentes negaciones. Si su desinterés 2103 XXVII | por desmayar y aburrirse, difiriendo las lecciones o haciéndolas 2104 XXIII | cloroformo, y entre tanto se difundió por la habitación un fuerte 2105 XXI | no me duelas. ¡Y no me digan que estás lejos! Yo te traigo 2106 IV | tez y seductora charla. «Dígase lo que se quiera - argüía 2107 XV | qué no he de utilizarlo dignamente, como otras explotan la 2108 XVIII | gusta a ti el cabrito asado? Dígolo porque si probaras lo de 2109 I | maliciosas, como si con ellas dijera: «¡De buena habéis escapado, 2110 XIII | humor o de cansancio, me dijeras que habías tenido que cerrar 2111 I | tercios viejos de Flandes, dijéronme que se llamaba don Lope 2112 XIV | Tengo yo una memoria...! Me dijiste que para completar la ilusión 2113 XIV | la digo? ~ - Sí, hombre, dila.~ - No, no quiero. Es pronto.~ - ¿ 2114 XX | vales. Si tu voluntad se dilata, es porque tu entendimiento 2115 XXII | cabeza!... Vete, Saturna, y dile a la niña que no consentiré 2116 XXVIII | de lo que podría llamarse dilettantismo piadoso, no tardaron en 2117 VIII | ni en ferrocarril, ni en diligencia, ni en carromato; de no 2118 III | subiendo hasta las nubes. Aquel diluvio con jabón los ahogaba a 2119 XIV | pronto.~ - ¿Cómo pronto? Dímela, o te arranco una oreja. ~ - 2120 VII | jamás pudo conseguir poner diques a su despilfarro, y cuarto 2121 XX | mío, las tonterías que se dirán!... Como si las leyera. 2122 XXVII | mudo. Bajo su inteligente dirección venció Tristana las primeras 2123 XIII | meterse en averiguaciones directas, por creerlas ofensivas 2124 IV | derogando de hecho lo que sus directores se empeñan en conservar 2125 XXII | Pobrecilla! No se lo diremos claramente. La engañaremos. ~ - ¡ 2126 XV | Qué ha de tener? ~ - Pues direte, Inés, la cosa... Oye. ( 2127 XXIX | Trato hecho... ¡Quién lo diría! D. Lope, que en aquellos 2128 XXVII | estos arduos conocimientos. Diríase que le eran familiares las 2129 VII | mujer mala? Aconséjame, dirígeme. Yo no sé de estas cosas... 2130 XXIV | observación que los aprensivos dirigen sobre sus propios órganos, 2131 I | y sin mala intención les dirigía miradas expresivas, que 2132 XXI | mecánica costumbre eran dirigidas a Villajoyosa, pues en realidad 2133 XXV | aviso dado por Saturna, dirigiose D. Lope al estudio, y al 2134 IX | por un lado la terrible disciplina de mi abuelo había conservado 2135 VI | administración doméstica, tan disconforme con su caballería. Minucioso 2136 VII | miraba también, parándose a discreta distancia. «Parece que quiere 2137 X | al inocente juego de su discretismo, que a los no enamorados 2138 XXVII | elegante. No, por mucho que yo discurra, no inventaré un bonito 2139 XIII | Pero resultaba que la niña discurría por cuenta propia, lanzándose 2140 II | pestañear ni responderle nada, discurriendo cómo y cuándo se pegaría 2141 II | por la distancia, con tan disforme y quebrada silueta, entretuvo 2142 X | profundo, que a veces se disfrazaba de menosprecio, a veces 2143 XXII | el bueno de Augusto sabía disfrazar ante los enfermos su impresión 2144 I | horizontes risueños que allí se disfrutan. No era ya Garrido trasnochador; 2145 VIII | casa, que este le permitió disfrutar, pintaba, y hay algún indicio 2146 XII | si me acuesto dejándote disgustada... Con que vamos a ver... 2147 XXIV | presencia de la señorita disimulaba el pobre D. Lepe las horribles 2148 XII | en nuestra miseria mal disimulada, siempre, siempre eres y 2149 I | días con escaseces no bien disimuladas por las artes de cocina 2150 XXII | reía sus propios chistes, disimulando la terrible procesión que 2151 IX | Venecia me entregué a la disipación, superando con mi conducta 2152 XXIX | como término de una vida disipada y viciosa, porque sus parientes 2153 XIV | carantoñas quiso Tristana disipar aquella fugaz aprensión, 2154 X | caudal de su propio cariño disminuyera prodigándose en el grado 2155 XI | moral y mental lastimoso, disparada de los nervios, febril y 2156 VIII | poner a su tirano en el disparadero, y el demonio del hombre 2157 XVI | le pareció al pintor muy disparatada la idea de partir, ni vio, 2158 V | hombre perverso nos enseña es disparatado, y algo de lo que habla 2159 II | buenos sentimientos es el más dispendioso que se conoce, Garrido sufrió 2160 XXV | ser inferior, al cual se dispensa la honra de un trato pasajero, 2161 XXV | enfermita, a quien es forzoso dispensar los antojos y mimos, por 2162 IV | el interno canon de amor dispone. Temores y desconfianzas 2163 XXIV | Mas las circunstancias disponen lo contrario: vida sin dignidad... 2164 XXII | todo lo que la facultad disponga... ¿Qué dice usted? ¿Que 2165 XV | La jaremos cuando tú dispongas, querida Restituta - replicó 2166 IV | vida; estimulaba la fácil disposición de la joven para idealizar 2167 XVI | en su mente como semillas dispuestas a germinar. Repitió sus 2168 XXII | hízose cuanto la vieja dispuso; enterose Miquis aquella 2169 XV | ideas se me atropellan aquí disputándose cuál sale primero, como 2170 I | que nadie se la pudiera disputar; ¡y ella parecía tan resignada 2171 XXII | mismo, a la muerte se la disputaré. Reconozco en mí un egoísmo 2172 VII | el galán desconocido no distaban un palmo el uno del otro, 2173 IV | saber de qué, de algo muy distante, muy alto, que no veían 2174 I | menesteres de la casa, sin distinción de jerarquías, con perfecto 2175 XXVI | Don Lope... déjese de distingos. ~ - A ese paso, llegaría 2176 II | casarse por amor con una joven distinguidísima, apartose de las ideas y 2177 XVIII | Dios le ha hecho, y siendo distintos, se amarán más. Déjame suelta, 2178 XXVII | te mime y se te rodee de distracciones y cuidados; y él empieza 2179 XIX | Antes... ~»Malvina, por distraerme, me propone que la emprendamos 2180 XX | Quieres más libros para distraerte? ¿Quieres dibujar? Pide 2181 XII | modo, como haciéndose la distraída. ~ - Bueno, pues yo lo descubriré. 2182 XXIV | había prometido, para que se distrajese con la música los ratos 2183 XXVII | espacio, mientras su alma divagaba suelta por las regiones 2184 XIII | vencidos del cansancio, divagaban lánguidamente hasta perder 2185 XIII | alma - le decía en aquellas divagaciones deliciosas que les columpiaban 2186 VIII | tiempo que emplearan ellos en divagar por las verdes márgenes 2187 VIII | le da a una vergüenza... Divanes, sillas que parecen antiguas, 2188 XV | más! (mirando al suelo). Diverse lingue, orribile favelle... 2189 XXV | entretiene en venir al mundo para diversión de las muchachas. Ea, basta 2190 XVII | individuos para que les divierta, como un perro de caza; 2191 IX | juguetes grandes con que se divierte el niño - pueblo... Ellos 2192 X | humanizándola con lo que divinizarla debiera, ensanchando por 2193 XIII | determinar fácilmente la divisoria entre uno y otro, pues lo 2194 XV | vamos, hijo de mi alma? ¿A dó me conducirás? (cantando.) 2195 IV | pensar ajeno, y con una docilidad tal en sus sentimientos, 2196 IX | me atormentaba la idea de doctorarme de hombre, dediqueme al 2197 XXIX | maldecido su queridísima doctrina del celibato. Contra lo 2198 IV | aplicación de sus perversas doctrinas. Debe añadirse que a cuantos 2199 II | practicar en toda su pureza dogmática la caballerosidad, o caballería, 2200 XVIII | en fin, la soltaré... mi doisingracia. ~»A propósito. Mi maestra 2201 VIII | carácter, padecía como si le doliesen las muelas. Quería que Horacio 2202 XI | del amor, y por él son más dolorosas las apreturas de la conciencia. 2203 VI | donde primero se sintió el doloroso recorte de las economías; 2204 XIV | haciéndola más mujer, más domestica, más corriente y útil. ~ 2205 XXVII | de los puros goces de la domesticidad en pleno campo. Sin duda, 2206 VII | asoleada, ancha y recta, que domina un alegre y extenso campo, 2207 XI | y ese hombre maldito me dominaba, haciendo de mí lo que quería. 2208 VII | o hacia las alturas que dominan el Hipódromo; paseo de campo, 2209 VII | estimaba como ardid para dominarla. La tranquilidad de su conciencia 2210 VIII | dentro, un patio de cuartos domingueros, pisos y más pisos, y al 2211 XXI | señora como la que más, con dominios propios y sin vida común 2212 XVIII | Pues, señor, sabrás que domino la gramática, que me bebo 2213 XV | asimilación prodigiosa, Tristana dominó en breves días la pronunciación, 2214 XV | compendiaba y resumía todos los dones concedidos a la naturaleza 2215 XVIII | que corro a traerte. Oh donna di virtú! Aunque te vuelvas 2216 XIV | corazón a la exaltada y donosa Tristana; y se complacía 2217 XV | aire. Inventaba travesuras donosas, vistiéndose con los trajes 2218 XXV | acentuando con las cosas donosísimas que después le dijo D. Lope 2219 I | traspasado con horquillas de dorada cabeza, resultaba una fiel 2220 XV | Tienes un geniazo!... ni del dorado techo... se admira, fabricado... 2221 VI | podríamos llamar felices o dorados, Garrido la llevaba al teatro 2222 XII | de mí. Yo sé que no puedo dorar tu cárcel (con amargura 2223 XII | jaulita. ¡Y qué bien te la doraría yo! Porque lo entiendo, 2224 XII | mayor suplicio es no poder dorarte la jaulita. ¡Y qué bien 2225 XVII | tardes parecía lechoso y dormilón, otras rizado y transparente, 2226 XVII | hermosa, tan tranquila, tan dormilona, tan...? No sé acabar». ~ 2227 XXIII | sonreír: «Es que quiere usted dormirme... Bueno. Me alegro de conocer 2228 XVII | como inmenso ser vivo, dotado de infinita impresionabilidad. 2229 XV | también. Reunía un sin fin de dotes y cualidades, graves las 2230 XXIII | resueltamente se puso a preparar la droga, volviendo la espalda a 2231 VIII | Quería que Horacio fuera droguista, que cobrase afición al 2232 XVI | tranquila, y lo estoy. Tu duca, tu maestro, tu signore. 2233 V | disimular, a valerse de las ductilidades de la palabra, a poner en 2234 VIII | que de la juventud. Ya no dudaba que sus ojos eran como centellas, 2235 XXVI | lo mismo que empezaba a dudarlo. ~Continuó la conversación 2236 XXII | carta que recibía entrábanle dudas acerca de su propia personalidad, 2237 XVI | radicalmente de aquella dudita fastidiosa de ser o no ser, 2238 II | sabía, en todos los casos dudosos del intrincado fuero duelístico 2239 XX | lo que se quiere: que te duela. La hinchazón va cediendo. 2240 XXI | siempre que tú... no me duelas. ¡Y no me digan que estás 2241 II | dudosos del intrincado fuero duelístico era consultado el gran D. 2242 XV | El mismo año mató en duelo al general que se decía 2243 XXI | de castillo a castillo, dueños absolutos de nuestras respectivas 2244 XVII | sopla más allá del sol. No duermo. ¡Ni qué falta me hace dormir!... 2245 XVI | faltar en ella ausencias dulcísimas ni aquello tan sobado de 2246 XXVII | sacando de ellas acordes dulcísimos, el pobre señor se ponía 2247 XVIII | mí palabras de cariño y dulzura. Ahora le da por llamarme 2248 XVI | tuviese dejos amargos de las dulzuras del día, no; la visión de 2249 XVIII | Séneca... no, no, Alejandro Dumas. Doña Malvina se sabe de 2250 III | emigrado en Londres con el duque de Rivas y Alcalá Galiano, 2251 IV | remordimiento. Pero esto duraba poco, y el caballero recobraba 2252 VI | cariño y confianza. ~Poco duraban estas paces, porque al llegar 2253 IV | ilusión de amor, no podían durar: un día advirtió D. Lope 2254 XV | constancia, creía que la pasión duraría en ambos tanto como la vida, 2255 XXIII | extremidades inferiores. A duras penas tomó Tristana algún 2256 XIX | alrededor del lunarcito, una dureza... y si me toco, veo las 2257 VIII | reacuñar a su nieto con este durísimo troquel, y cuando el chico 2258 XI | de su amigo. Largo rato duró aquel espasmo de sensibilidad. 2259 XII | joven de tu edad, si se echa diariamente a la calle, 2260 XVII | Getsemaní. Cuando no pintaba, echábase a pasear de largo, en compañía 2261 XIV | recelo tengo - dijo Tristana, echándole al cuello los brazos - : 2262 XIX | que decir. Tú me engañas: echándotelas de patán y de huevero y 2263 V | de cosas de la leyenda! Echarán plumas, pero lo que es pelo... 2264 XXIV | dejaran, ahora mismo me echaría ./. a correr... digo, a 2265 X | no te quiero ya! ¡Cómo me echarías de menos si te fueras de 2266 XXIV | aquí la tengo. ¿Para qué echarla al correo, si el D. Horacio 2267 IX | alegrado de tener algo que echarles de comer. «Desde que te 2268 XX | sí, a mí, sólo a mí, debo echarme los tiempos por ese devaneo 2269 XX | cuenta que te pierdes, que echas a rodar tu porvenir y le 2270 XVIII | golpes de incensario que me echo a mí misma. ¡Qué modesta 2271 XXVIII | aquí ciertas familiaridades eclesiásticas; en algunas funciones solemnes, 2272 XXVII | antes, se obscurecían y eclipsaban, sin duda por falta de fe. 2273 XXIV | ingenio superior sufría un eclipse total. Tanta pasividad y 2274 II | la estrella de Reluz se eclipsó de súbito, y no puso la 2275 VI | doloroso recorte de las economías; pero D. Lope sacrificó 2276 XXVIII | bien a D. Lope por el lado económico, pues en el alquiler de 2277 IV | continuaron influyendo en las edades sucesivas, haciendo necesaria 2278 XXVI | artificio trabajosamente edificado por la compasión. ~Entretanto, 2279 XXVII | sentidos en la discípula, educándola como a un hijo único y adorado. 2280 VI | míseros gastos de la casa, educándose, ¡a buenas horas!, en la 2281 XXVII | ofrecimiento, que se hizo efectivo dos días después, aunque 2282 I | bien conservados eran menos efectivos. Vestía con toda la pulcritud 2283 XI | conceptuaba dichosa hasta no efectuarlo. Entreveía ./. o más bien 2284 XVII | te curarás de las locas efervescencias que turban tu espíritu, 2285 II | consuelo, no era de los más eficaces. Reluz le oía sin pestañear 2286 V | Tristana en su orgullo defensa eficaz, y despreciando a quien 2287 XXI | pero se consolaba con los efluvios de su imaginación ardorosa 2288 XX | insisto... Ahora, si la egregia Saturna quiere darme algún 2289 XXIX | costumbres, veían en su egregio pariente un monstruo, más 2290 XV | con tu parlare honesto... ¡Eh!, sella el labio... Denantes 2291 XII | juzgándome de una manera tan ejecutiva. Verdad que... Sí, tienes 2292 II | facultades procesales y ejecutivas, como verdadera religión 2293 XXV | cerca, por primera vez, un ejemplar curiosísimo de la fauna 2294 XV | muy pillo que con tales ejemplos se engrandece a mis ojos; 2295 IX | una tortuga... Pero este ejercicio pueril no bastaba. Faltábame 2296 VII | materia bastante para sus ejercicios pirotécnicos o para encender 2297 IV | terminado la fascinación ejercida por él sobre la muchacha 2298 XVIII | en la capilla evangélica, ejerciendo de sacerdota protestanta, 2299 IX | alma, me caía, por no haber ejercitado en mucho tiempo las piernas. ~» 2300 II | y despoblados. Sobre el Ejército, las ideas de D. Lope picaban 2301 XVI | sentimentalismo, no se inflamaban los ejes del coche - correo ni se 2302 XXIII | por el sitio llamado de elección; y cuando tallaban el colgajo, 2303 IX | que por el tamaño parecen elefantes, hermosos animales de raza 2304 XVIII | parecen tener dentro un elefantito. Las palomas dicen que no 2305 IX | a media luz parecen más elegantes de lo que son. Pocas habitaciones 2306 XVIII | comedias. Me dio a escoger, y elegí el Macbeth, porque aquella 2307 IV | fuera de casa, en lugares elegidos y a horas cómodas, surgían 2308 XVII | la majestad del grandioso elemento, que algunas tardes parecía 2309 XXI | cerebro. Tu sentimiento elevadísimo del bien, en mi propio corazón 2310 III | que esto, algunas imágenes elocuentes, aunque mudas, que significaban 2311 XII | sugiere ideas de libertad, de emancipación. Abajo la caretita. Pues 2312 II | con las reflexiones que embargaban su mente acerca de la extrañísima 2313 XIX | tu ilusión y la mía, el Embarque de los moriscos expulsados, 2314 XVII | La suavidad del clima le embelesaba, y los encantos del paisaje 2315 V | resplandecía y se sintió embelesada por el sentimiento de su 2316 XIII | Encendieron su fantasía y embelesaron sus ojos las formas humanas 2317 IX | desnudos, todo les causaba embeleso y maravilla, y se comunicaban 2318 III | refinados gustos que la embellecían, añadiendo encantos mil 2319 XXVI | lograba por ataques oblicuos, embistiole de frente: «Pues yo creí 2320 XV | y su orgullo cuando se embravecía. Sus entusiasmos locos y 2321 XV | estos que fácilmente se embriagan con las alegrías sin ver 2322 XII | Hipócrita, falso, embustero! - exclamó la esclava, sintiéndose 2323 XXVII | inválida pasaba las horas, embutida en un sillón, fue convertido 2324 XVI | tenaz entre los deseos de emigración de la señora y la pasividad 2325 III | académicos, y otro que fue emigrado en Londres con el duque 2326 X | Manzanares, las desnudas eminencias de Amaniel y las hondas 2327 XXIII | ni menos con artistas eminentes... No quiero que venga Horacio 2328 XVIII | avellana bastantes para empacharte a ti y a toda tu casta. 2329 XXIX | mundo exterior, como el empadronamiento, como la contribución, como 2330 XXIII | que fatiga el cuerpo y empalaga el alma. ¡La pintura!... 2331 XV | siempre nuevos; ser dulce sin empalagar, candorosa sin insulsez, 2332 X | enamorados habría parecido empalagoso. Sutilizaban los porqués 2333 XIV | aquellas dichas, ligeramente empañado. Pero Díaz quedó un poco 2334 VIII | la tercera carta de ella, empapada de un espiritualismo delirante - . 2335 XI | que desde que te conocí empecé a sentir hacia él un terrible 2336 XXIV | Hablamos más de media hora. Empeñado el hombre en que le contara 2337 IV | lo que sus directores se empeñan en conservar contra el empuje 2338 XXI | vuelvo bonito cuando te empeñas en ponerte feo, abandonando 2339 X | cuando lo necesite, se empeñe en no venir el muy pícaro... ~ 2340 VIII | urgente. ~Pues bien, todo su empeño era reacuñar a su nieto 2341 II | inconsolable, que por más que se empeñó en seguirle a la tumba por 2342 XXII | puntualmente referidas. Tristana empeoró tanto, que nada pudo su 2343 XXI | del altarito, porque te me empequeñeces tanto que no te veo de tan 2344 XIII | creciendo a los ojos de él y le empequeñecía. En verdad que esto le causaba 2345 XVI | imperio, y hacerte a ti emperatriz. Chiquilla, yo seré tu vasallo 2346 VI | entonces admirables muelas empezaban a insubordinarse, negándose 2347 XXVIII | muriendo en mí todo el ser, empezando por lo presente, avanzando 2348 IX | los que a su debido tiempo empezaron. ~»De Roma me volví a Alicante, 2349 II | mercachifles? Te lo advertí cuando empezaste, y no quisiste hacerme caso. 2350 XXII | mismo, aquí están... Ea, empiece usted... y sin cloroformo. ~ 2351 XXVII | distracciones y cuidados; y él empieza por prestarse, como amigo 2352 XXIX | Aunque estoy lelo - dijo este empinándose con trabajo sobre las puntas 2353 XXII | dando a entender que el emplasto de la profesora libre de 2354 XI | conciencia negra y sucia la emplea para todo cuanto al amor 2355 II | le repugnaba; los ínfimos empleados del Fisco, interpuestos 2356 VIII | esperarlos todo el tiempo que emplearan ellos en divagar por las 2357 XXIII | joven bastante alicaída, y empleó para reanimarla, ya los 2358 IV | desmedrar la raza, para empobrecer el caudal sanguíneo de la 2359 XIX | malos huevos los que tú empollas! Estás preparando con estudios 2360 XIX | distraerme, me propone que la emprendamos con el alemán. La he mandado 2361 XXVIII | calle en el carrito, que empujaba Saturna. La ausencia de 2362 IV | empeñan en conservar contra el empuje de las costumbres y las 2363 XVIII | ni aun con los que son émulos del gran Sáspirr. Por lo 2364 V | hombre, señorita. La maldita enagua estorba para eso, como para 2365 II | vida de este sujeto que le enaltecían en sumo grado, y si algún 2366 XV | desalientos o tristezas le enamoraban del mismo modo. Jovial, 2367 XXVI | le conoce que ./. esté enamoradísimo, como debió de estarlo antes, 2368 X | discretismo, que a los no enamorados habría parecido empalagoso. 2369 XXVI | que a mí me encantan y me enamoran. Soy yo muy terrestre, muy 2370 XVIII | guapo inclusive, para que te enamores de mí cuando me veas y te 2371 V | creo como él que eso de encadenarse a otra persona por toda 2372 XXII | hemoptisis de doña Trinidad le encadenó a Villajoyosa en tan mala 2373 XX | su dolorosa enfermedad! Encajada y quieta en un sillón de 2374 XXIII | maldecidos remos que nos ha encajado la Naturaleza. ~ - En fin - 2375 IX | costábame Dios y ayuda encajar un contorno... Te diré que 2376 XIV | concluir pidiendo hechura y encaje; mas entre el arte y el 2377 XVI | que a mi Restituta, que me encandila los ojos con sus monerías. 2378 XIII | el estudio le ponen a uno encandilado. ~ - ¿También niñas desnudas? ~ - 2379 XXIII | puedo estar contenta. Quiero encandilarme, y no me resulta... Basta 2380 XVIII | y tú? Haz el favor de no encanijarte con tanto estudio. Temo 2381 XIII | inutilidad. Ya ves, la pintura me encanta; siento vocación, facilidad. ¿ 2382 XV | en ella al humanizarse. Encantábale su modestia cuando humilde 2383 XIII | arranques de mujer superior, encantaban al buen Díaz, el cual, a 2384 XV | Este ofrecía un desorden encantador, y la portera, que intentaba 2385 IX | actitud de correr, parecían encantados. Los balancines, la montaña 2386 XXVI | regalada y obscura, que a mí me encantan y me enamoran. Soy yo muy 2387 VIII | que el mundo ordena que se encapuchen nuestros sentimientos se 2388 XVIII | vuelvas muy filósofa, no te encarames a las estrellas, porque 2389 XXV | La preparas, y yo voy a encararme con el galán joven. ~A la 2390 XXVIII | amistosas, Garrido era el encargado de leerlas y contestarlas. 2391 XVIII | malucho. El reuma se está encargando de vengar el sin número 2392 VIII | hombre y enriquecerle; se encargaría de casarle oportunamente, 2393 XXV | esto se llama un rasgo. Encárgate de avisarle que me espere 2394 X | su deseo era su temor de encariñarse demasiado con el nido, y 2395 XXII | a veces... Pero ya me encariño con la idea de que lo más 2396 XXIX | legítima esposa de Garrido, encasillándola en un hueco honroso de la 2397 II | fortunilla de don Lope; el cual, encastillado en su dogma altruista, hizo 2398 XV | yo un plan depravado para encenderme la imaginación. Es lo más 2399 X | supremo. ~Como el amor había encendido nuevos focos de luz en su 2400 VII | patizambo, con unos mofletes encendidos y carnosos que venían a 2401 XXV | vean - dijo el caballero, encendiendo un cigarro - . Pero antes 2402 XIII | de cerca y comprendido. Encendieron su fantasía y embelesaron 2403 X | salgo, ¿y qué? ¿He de estar encerrada toda mi vida?». ~Don Lope 2404 VIII | y sucia droguería en que encerrado le tuvo como unos quince 2405 XIX | el manicomio donde están encerrados los grillos que han perdido 2406 XIII | una gran diferencia». ~Y encerrándose en su alcoba con sus melancolías, 2407 V | Pero no valgo, no, para encerronas de toda la vida. Yo quiero 2408 XXII | mentiras muy bien tramadas, encerrose Miquis con D. Lope en el 2409 XVII | camisa de fuerza y que me encierren en una jaula. Hoy no puedo 2410 XXV | caballero ejercía sobre él, encogiéndole el ánimo - , dispénseme. 2411 III | que presente estaba, y le encomendó a su hija huérfana, poniéndola 2412 X | pertinentes a la moral; encomiaban las ventajas de la virtud 2413 VI | ridículo en mi decadencia. Encomiéndate a Dios antes de faltarme. 2414 IX | Madrid ¡unas melancolías...! Encontrábame otra vez con mis treinta 2415 XII | de mí. Tristana, tú has encontrado por ahí un idilio; te lo 2416 XIV | es explicarlo todo. Nos encontramos en tal situación, que yo 2417 XX | hallándose sola, aburrida, encontrara por ahí a un mequetrefe 2418 X | menos si te fueras de mí! No encontrarías más que tipos de una insipidez 2419 XII | aquella amenaza, y hubo de encontrarla tan insolente, que sintió 2420 XXVI | pierna. No le fue difícil encontrarlas, y una vez arrojadas sobre 2421 VII | hallan en igual caso, salía a encontrarle en el paseo. ~Comúnmente, 2422 X | señorita de Reluz creía encontrarlo de tal calidad, que podía, 2423 XII | como espectros acusadores. ~Encontrole paseándose por el cuarto, 2424 XVI | luego fue el crecer, el encresparse. A los cuatro días el hombre 2425 II | grave. Detestaba la Policía encubierta o uniformada, y cubría de 2426 V | prontamente - . Siempre se encuentran unos pantalones para todo, 2427 VIII | destierro». ~Ella: «Si algún día encuentras en mí algo que te desagrade, 2428 VIII | chico era dócil, y de muy endebles recursos contra el despotismo. 2429 VII | entendían por el tacto con tan endiabladas garatusas, que causaba maravilla 2430 XIII | resolverás quizá el problema endiablado de la mujer libre...». ~ - 2431 VIII | la influencia de aquellos endiablados climas, perdió a su madre 2432 II | su voluntad con firmeza endulzada, a veces con mimos o carantoñas, 2433 XXVI | momento - . Tristana es enemiga irreconciliable del matrimonio. ¿ 2434 XXI | evolucionó para ganarle al enemigo sus posiciones, y allí fue 2435 XII | Garrido con acritud - , y la energía con que me contestas me 2436 XIII | despertáronse en él poderosas energías de la mente; el ciclo de 2437 XXII | afabilidad. Los calmantes enérgicos le devolvieron por algunas 2438 XX | uno de los últimos días de Enero, entró en su casa D. Lope 2439 XXIV | ideales y perfectos no se enfadan por dejar de recibir una 2440 XVIII | poniéndole nervioso... ~»Si no te enfadas ni me llamas prosaico, te 2441 XXV | niña le quiere... No se enfade... la verdad por delante... 2442 X | paseíto, aunque D. Lope enfermase o se muriera. Por las noches, 2443 XXV | siempre nos merece la criatura enfermita, a quien es forzoso dispensar 2444 VI | alarmante entre su flacidez enfermiza y la lozanía de Tristana, 2445 XXII | sabía disfrazar ante los enfermos su impresión diagnóstica, 2446 X | de perfecto acuerdo para enfrenar su inquietud y revestirse 2447 VII | las noches la radiación enfriaba considerablemente el suelo, 2448 VII | mañanas amanecía Madrid enfundado de nieblas y por las noches 2449 XVIII | tasa del riquísimo licor de Engadi, digo, de Aspe, y me estoy 2450 XXI | Créeme a mí... Un padre no engaña, y yo, arrepentido del daño 2451 V | media que repasaba - , qué engañada vive si piensa que todo 2452 XXI | todo lo sabe, que no me ha engañado nunca ni puede engañarme. 2453 XIV | Siempre que compro algo, me engañan; no sé apreciar el valor 2454 XI | en su lugar. ~«Te estoy engañando, y no debo ni quiero engañarte. 2455 XII | que a mí no se me puede engañar... Te miro como esposa y 2456 VIII | quererme o de estimarme, me engañarás, ¿verdad?, haciéndome creer 2457 XXII | lo diremos claramente. La engañaremos. ~ - ¡Engañarla! No se ha 2458 XI | engañando, y no debo ni quiero engañarte. La verdad se me sale a 2459 XII | todavía la persona que me engañe y se burle de mí. Tristana, 2460 XIX | mejoría traidora del martes me engañó. El miércoles, después de 2461 X | revestirse de formalidad, engañosa si se quiere, pero que por 2462 XXVII | religiosa inspiración, se engolfaba en su música, convirtiendo 2463 XV | que con tales ejemplos se engrandece a mis ojos; pero se equivoca. 2464 XXI | ni que lo seas tú. Yo te engrandezco con mi imaginación cuanto 2465 V | de Cortes, en seguida te enjareto lo bastante para llenar 2466 XXI | que se levantara don Lope, enjaretó una larga y nerviosa epístola. ~ 2467 II | decentes para andar en estos enjuagues, que allá se quedan para 2468 I | tan bien caía en su cara enjuta, de líneas firmes y nobles, 2469 VII | calle de Ríos Rosas, que enlaza los altos de Santa Engracia 2470 XXVII | soltura con que modulaba, enlazando los tonos y añadiendo a 2471 XXVII | que nos han entusiasmado y enloquecido en la juventud. ~Del marasmo 2472 V | la tercera menos, la de enmedio la seguiría yo si tuviera 2473 V | con sincero realismo, sin ennegrecer ni poetizar los cuadros; 2474 VI | de la vida se cerraban y ennegrecían cada día más delante de 2475 XV | era deliciosa la niña; enojada, ./. también. Reunía un 2476 XIV | incomodándose). ~ - Pero qué, ¿te enojas? Hijo, si tú tienes la culpa. ¿ 2477 X | Don Lope desahogaba su enojo con amenazas y juramentos, 2478 XXII | aquella misma tarde y no se enojó, dando a entender que el 2479 XVII | tiempo, antes tan estirado y enojoso, hízosele breve y fugaz; 2480 XXIV | su existencia. Los gastos enormes de la enfermedad de la niña 2481 XVI | contrapeso moral y físico de la enormísima exaltación de las tardes, 2482 V | y novelas de muchísimo enredo y pasiones tremendas y qué 2483 IX | sutiles; las psicologías más enrevesadas parecíanme tan claras como 2484 II | un sistema tan complejo y enrevesado que ni él mismo lo entendía. 2485 XV | Con tales accidentes se enriquece el diccionario familiar 2486 VIII | hacer de él un hombre y enriquecerle; se encargaría de casarle 2487 XII | sentimiento le quitaban por ensalmo la cobardía, se sintió fuerte 2488 XXIV | vengas. Te adoro lejos, te ensalzo ausente. Eres mi Dios, y 2489 VIII | cartearse a diario con verdadero ensañamiento, se veían todas las tardes. 2490 X | que divinizarla debiera, ensanchando por la margen del espíritu, 2491 VIII | inquietud con que el niño ensaya los actos del hombre, todo 2492 XIV | entenderlo... Pero yo me lanzo al ensayo... ¿Que fracaso? Bueno. 2493 V | feliz maridaje. Saturna enseñaba, la niña de D. Lope creaba, 2494 XXI | distancia, se entiende... ¿Me enseñarás? Sí, porque tu grandeza 2495 XVIII | toda tu casta. Ven y te enseñaré cómo se hace el de Jijona, 2496 XIV | doméstico, pues fácilmente se lo enseñaría la práctica. «Eres una niña - 2497 XIX | No tuve más remedio que enseñarle mi pierna. Vio el lunarcito, ¡ 2498 V | raspaduras de francés que me enseñaron en el colegio, y ya las 2499 XV | diletto! Quiero que me lo enseñes bien y seré profesora. Pero 2500 XV | castiza el italiano, que le enseñó su madre, y aunque en el 2501 XXIX | repostería. Una maestra muy hábil enseñole dos o tres tipos de pasteles, 2502 VIII | las tiendas comprando los enseres del oficio. Eran, además, 2503 V | flexible, esos apagadores que ensordecen el ruido, esas desviaciones 2504 VIII | parecer, sólo servían para ensuciar el estómago. No le permitía 2505 X | se le ocurre que yo pueda ensuciarme por un cuarto de escarola, 2506 XXVIII | Las hermanitas, al fin, entablaron amistad con ella, resultando 2507 XIV | absorta, mirando las rayas del entarimado. No se esperaba la temida 2508 XVIII | las clases ilustradas, no entenderás lo que aquello quiere decir, 2509 XXII | tuve en mis manos y no supe entenderla! Confiesa y declara, Lope 2510 XXV | Saturna, es menester... entenderlas. Eres muy dura de mollera 2511 XIV | dice Saturna... No acabo de entenderlo... Pero yo me lanzo al ensayo... ¿ 2512 XVIII | nada, ha dado en la flor de entenderme, de estimar en algo este 2513 XIX | No faltaba más sino que entendiéramos los designios, etcétera...! 2514 XV | que lo sabe. De todo se entera el maldito, con su sagacidad 2515 XXVII | se retiró sin que ella se enterara de que había estado allí. ~ 2516 XXIII | nada... pero nada... Ni se enterará usted. Y luego se sentirá 2517 XVII | Convendría que tú lo oyeras y te enteraras por ti misma». ~ 2518 XXVI | decía - veré cómo es, me enteraré de su rostro, que se me 2519 VII | precisión de aquel lenguaje enteráronse pronto los ciegos de que 2520 VIII | pared, pinturas cortas, enteras o partidas, vamos a decir, 2521 XXII | Cállate... Que no se entere... Pero habrá que decírselo... 2522 XX | tristeza con que lo dijo enterneció a D. Lope, hombre valiente 2523 XV | interesante, esperando que yo me enternezca. Anoche, verás, estuvo muy 2524 XV | olvidar un solo verso, cantos enteros del Infierno y Purgatorio. 2525 XXII | cuanto la vieja dispuso; enterose Miquis aquella misma tarde 2526 XXVI | señor... cosa muerta, caída, enterrada... como la pierna». ~El