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| Benito Pérez Galdós Tristana IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
3027 XVI | de Satanás. ¿Por qué te fuiste?... Hoy estoy más tranquila; 3028 XVII | arpas y acordeones, y de fulgores celestes. Venga mi vida 3029 IV | sufrido una mutilación y sólo funciona con limitaciones o paradas 3030 III | decía, que aquel cerebro no funcionaba como Dios manda, y, en suma, 3031 XVI | bien, pues aquella noche funcionaban muy mal los párpados, y 3032 XXVIII | eclesiásticas; en algunas funciones solemnes, tocaba Tristanita 3033 XVI | tenacidad de doña Trini no se fundaba sólo en su horror al invierno, 3034 V | niña de D. Lope creaba, fundando sus atrevidos ideales en 3035 V | como que trabaja en la fundición donde hacen las letras de 3036 XIII | ponerlos en su sitio y aun fundirlos con cierta destreza. ¡Qué 3037 XIV | continuamente los carros fúnebres con las cajitas blancas? ¡ 3038 XXVII | tocando en misas solemnes, funerales y novenas, veía en su discípula 3039 XIV | colonización reposada que de furibunda conquista. Creía sinceramente 3040 XXI | por la misma razón. Estoy furiosa... cada día peor, con sufrimientos 3041 XVI | procuraba, haciendo trabajar furiosamente a la imaginación, figurarse 3042 XIX | ahorcaran a doña Malvina, que fusilaran a Saturna, que a D. Lope 3043 IX | el sentimiento de nuestra fusión en otro ser. Entregueme 3044 II | proyectaba hacia los espacios futuros, y aquella imagen suya estirada 3045 VII | de mudo y ciego, con sus gabanes azules y galonada gorra. 3046 I | las casas, que aun con la gabela del tranvía, salen por muy 3047 VIII | función de teatro; y hacía gala también de no haber viajado 3048 I | salen jóvenes, ni menos galanes, ni hombres que sepan su 3049 IV | desilusión, sin que el degenerado galanteador, con todo su arte y todo 3050 III | de este le prohibía galantear a la mujer de un amigo vivo, 3051 XX | monigotes te ven en la calle te galanteen? ¿Qué extraño que entre 3052 XXVI | entre nosotros. Un poco de galantería, de caridad más bien, pase... ~ - 3053 XII | las comodidades, de las galas que te corresponden. Mereces 3054 VIII | despotismo más que los infelices galeotes que movían a fuerza de remos 3055 XVIII | cosas tan bonitas serán Galeotos de la infidelidad de mi 3056 II | chusma digna de remar en galeras. Deploraba que en nuestra 3057 III | duque de Rivas y Alcalá Galiano, detestaba las modernas 3058 XXI | sentir fatiga en su loca y gallarda carrera. ~Véase el género:~« 3059 IV | disimulo como cuando se gallea fuera de casa, en lugares 3060 XXII | animosos, y otros que se creen gallos salen gallinitas. Usted 3061 VII | movimientos, y la gorra con galón no ajustaba bien a su cabezota, 3062 VII | con sus gabanes azules y galonada gorra. En cada pareja, los 3063 III | larguísima de sus batallas ganadas a la inocencia. ~ 3064 XXV | entrar en casa. Usted y yo no ganamos nada, el uno colándose sin 3065 XVIII | es tiempo; aún podremos ganar el terreno perdido. Porque 3066 XXI | estratégica, evolucionó para ganarle al enemigo sus posiciones, 3067 V | puede una ser pintora, y ganarse el pan pintando cuadros 3068 II | para dar cuenta de tanto gandul impertinente. La sociedad, 3069 X | buenos no hay quien nos gane - decía Horacio con gracejo - . 3070 XX | ahora, ¿comemos? ¿Tienes ganita? ¿Que no? Pues, hija, hay 3071 XV | el mundo. A mí me dieron ganitas de decirle que no me interesa 3072 XIX | dices de que estás hecho un ganso es por burlarte de mí. No, 3073 XXII | tiene la dicha de leer tus garabatos no está a la altura de ellos, 3074 X | desafiar la eternidad, dándose garantías de fe inalterable en vidas 3075 XI | cuenta pausadamente de los garbanzos del cocido, como el más 3076 XXIV | y que andaba con ellas garbosamente, con aquel pasito ligero 3077 XIII | cargado de espaldas. ~ - No, garboso.~ - Justo, con melenas...~ - 3078 XXIII | tragarse el nudo que en la garganta sentía - te traigo el caballete, 3079 VI | anécdotas y chismes de la gárrula sociedad que las rodeaba. ./. 3080 VIII | que encender el mechero de gas a las cuatro de la tarde. 3081 X | cobra los atrasos se los gasta en una semana, y luego... 3082 VI | de su decoro señoril, y gastaba un genio y unos refunfuños 3083 VIII | utilidad consistía en el gasto que hacían en las tiendas 3084 III | tres veces al día, y el gato huyó bufando de la casa, 3085 V | sentía un tenazón en el gaznate y no acertaba con la palabra 3086 III | de las personas que acá gemían bajo el despotismo de sus 3087 X | ahí, único fruto de esta generación raquítica, y que tú, a fuerza 3088 II | hereditarios, vinculación del generalato, y, en fin, un sistema tan 3089 XIV | tuyo no es tan claro, en la generalidad de los casos. Luego, la 3090 I | señorón. Apuntó pronto, generalizándose con rapidez, la tendencia 3091 II | no ponía límites a sus generosos arranques. Su caballería 3092 XXVIII | la persona que fue como génesis de aquella creación de la 3093 XV | una costilla. ¡Tienes un geniazo!... ni del dorado techo... 3094 XV | Ahi Pisa, vituperio delle genti. ¿A dónde nos vamos, hijo 3095 XV | como cuando se agolpa el gentío a la puerta de una iglesia 3096 XIV | sólidamente en él la planta de geógrafo y de conquistador. El arte 3097 XVI | como semillas dispuestas a germinar. Repitió sus sabias exhortaciones 3098 XIII | sorprenderla en su misteriosa gestación. Después de ver trabajar 3099 XVII | y verrugosos como los de Getsemaní. Cuando no pintaba, echábase 3100 III | largos parlamentos de D. Gil de las Calzas verdes, de 3101 VIII | poder tiránico padeció y gimió los años que medían entre 3102 XV | así? Gran Dio, morir si giovine!~ - Mona, más mona que los 3103 XV | se le olvidaron algunos giros, la raíz de aquel conocimiento 3104 XVIII | menos dulce que tu alma gitana. ¿Te gusta a ti el cabrito 3105 V | se le ocurrían cosas tan gitanas como las que le echan a 3106 XIX | desdenes comunicándome por arte gitanesco o de mal de ojo la endiablada 3107 XVIII | meteremos el diente al alemán. Give me a kiss, pedazo de bruto. 3108 VI | la salita desconcertada y glacial sólo quedaba, entre trastos 3109 VII | también! Le vieron subir en la Glorieta de Quevedo; pero como había 3110 XXI | en el supremo Tabor de la glorificación artística. Estoy segura 3111 III | grandezas de un reinado glorioso. Ya no le restaba más que 3112 XVIII | Malvina se sabe de memoria el Glosario, y conoce al dedillo el 3113 XVII | la tierra en que padecí y gocé, en que está mi pícaro señó 3114 XXIX | las señoras de Garrido Godoy, que en Jaén residían, y 3115 XXVI | desconcertado por el repentino golpe, pero rehaciéndose al momento - . 3116 XXV | Saturna - replicó D. Lope, golpeando en la mesa con el mango 3117 XXII | tropezando con los muebles, y golpeándose el cráneo, pronunció estas 3118 XVIII | quiero. Y ahora, allá van los golpes de incensario que me echo 3119 XXIII | venda de Esmarch, tira de goma que parece una serpiente. 3120 II | batacazo fue de los más gordos, hallándose de la noche 3121 XII | ella entrara se quitó el gorro con que solía cubrirla por 3122 XXIII | hija, basta echar unas gotitas de líquido en un pañuelo, 3123 I | buen D. Lope, que había gozado en mejores tiempos de una 3124 XXI | más despiertas que nunca y gozándose en la idea de verlas realizadas. « 3125 XX | dicha sea la verdad, le oía gozosa, porque el marrullero galán 3126 XXVI | después en su cuarto, muy gozoso, y restregándose las manos, 3127 X | fino y sutil el amor, y se graba más en el alma. Con estas 3128 XXVIII | lo profundo, ya saliendo graciosamente a la superficie, incomunicada 3129 XVII | aire, trazando espirales graciosas; después vienen a comer 3130 XXVIII | y sin que este notara la gradación, llegó a pasar ratos placenteros 3131 XXVIII | metamorfosis, a la que llegó por gradaciones lentas; y si al principio 3132 VII | corriente, sino que vayan por grados, entre síes y noes muy habilidosos, 3133 XXVII | retirada fue tan lenta y gradual que apenas se notaba. Empezó 3134 XXI | terminachos y licencias gramaticales que eran la sal de su picante 3135 IV | situación triste. La perjudicó grandemente su descuidada educación, 3136 III | otro orden pregonan las grandezas de un reinado glorioso. 3137 VI | absoluto de ocupaciones gratas, le abrumaba el espíritu. 3138 XX | hombre sobre cuyo ánimo pesan gravísimas tristezas y cuidados. En 3139 VII | respirar. Un peso enorme gravitaba sobre sus pulmones, y la 3140 XVI | por los pesares que habían gravitado sobre ella, pues no tuvo 3141 XIV | matrimonio, para no andar a la greña por aquello de quién tiene 3142 IX | por tristes pórticos a la griega, que a media luz parecen 3143 XV | campesina romana. Máscaras griegas de cartón, y telas de casullas 3144 XVIII | Minerva, y me hables en griego para mayor claridad; aunque 3145 XIX | que han perdido la razón grillesca... ¡Un aturdimiento, un 3146 XIX | porque la cojera es como un grillete que la sujeta más a su malditísima 3147 XXIII | Te acuerdas de aquel grillo que tuvimos, y que cantaba 3148 VII | de vestir. El traje era gris, la corbata de lazada hecha 3149 XVIII | la señá Macbeth, cuando grita al cielo con toda su alma 3150 XIX | Me lo dicen ellas mismas gritando dentro de mí. ¡Representar 3151 XXII | y sin cloroformo. ~Los gritos del buen caballero debieron 3152 XV | motes y los terminachos grotescos o expresiones líricas, que 3153 I | invierno, en todo tiempo guantes obscuros, elegante bastón 3154 XXIII | se anunció con donaire: «Guapa moza, todavía no hemos venido... 3155 XVIII | punta de la nariz! ¡Qué guapota estaré, y tú qué salado, 3156 XII | a pedir de rodillas...? Guarda tus encantos juveniles para 3157 IV | En los primeros tiempos, guardaba el galán su tesoro con precauciones 3158 XXVIII | leerlas y contestarlas. Guardábase bien el viejo de hablar 3159 VII | sugiriéndole la idea de ir guardando todo el numerario que obtuviera, 3160 XX | gana de ser su padre, y de guardarla para mí solo, para mí solo, 3161 XIX | mí, no sé para cuándo la guardas. Y si ahora no me quieres 3162 XXV | fin rogó a la criada que guardase aquellos objetos hasta que 3163 II | fuerte. Transigía con la Guardia civil, aunque él, ¡qué demonio!, 3164 IV | IV - ~La conciencia del guerrero de amor arrojaba de sí, 3165 VIII | de las que se ponían los guerreros de antes. ¡Qué risa! Y él 3166 IV | dura y más muerta que un guijarro, con la diferencia de que 3167 XVIII | hemos ponido a leer a D. Guillermo, al inmenso poeta, el que 3168 VIII | metiéndole en el magín, a guisa de tapones para contener 3169 VII | avellanas y piñones. Mucho gustaban a Tristana tales escenas, 3170 XIII | hembras pintadas. Me han gustado siempre más las vivas. Vaya... 3171 X | los dos en él, se daban el gustazo de alejarse de Madrid casi 3172 XII | para salir y entrar cuando gustes; pero te advierto que a 3173 I | ellas dijera: «¡De buena habéis escapado, pobrecitas! Agradeced 3174 XXI | no hay defectos, ni puede haberlos, aunque los ojos del vulgo 3175 XVIII | suoli? Se arrepiente de no haberme comprendido, de no haber 3176 XIII | ante ti cierto resquemor de haberte dado menos de lo que mereces, 3177 VII | Qué hombre era aquel? Habíale visto antes, sin duda; no 3178 XXII | a todas las charlatanas habidas y por haber, mandándolas 3179 V | ruido, esas desviaciones hábiles del movimiento rectilíneo, 3180 VII | grados, entre síes y noes muy habilidosos, con cuquería... Pero yo 3181 XIII | caramba!, ya consiguió mezclar hábilmente dos o tres colores y ponerlos 3182 X | inmortalidad, allá donde habita la perfección y se sacuden 3183 XXIV | las regiones etéreas donde habitan... Pero si quieres escribir, 3184 XVII | artistas, al más espiritual habitante de esta tierra de luz, fecundidad 3185 IX | no bastaba. Faltábame el hábito de ver seriamente la línea 3186 XIV | Te acuerdas de lo que hablábamos anoche? ~ - Chi.~ - Que 3187 VIII | referencias biográficas era más hablador Horacio que la niña de D. 3188 I | papá, como las muñecas que hablan. Sopló un nuevo vientecillo 3189 XVII | mano, o en derredor de mí, hablándome con sus arrullos un lenguaje 3190 XII | cuidado, vuelve en ti. No se hablará más de ello si me prometes 3191 III | en su rostro, como si le hablaran de una existencia anterior 3192 VII | distancia. «Parece que quiere hablarme - pensaba la joven - . Y 3193 XXVII | después a Horacio para que hablase de los encantos de la vida 3194 XVII | había de entrar allí, no me hablen de muerte; venga mi vidita 3195 XXIV | equivocas - dijo al fin - . Habrás visto a alguno que se le 3196 XIV | entra y por otro me sale. ¿Habré nacido para gran señora? 3197 | haces 3198 I | pulcritud y esmero que su corta hacienda le permitía, siempre de 3199 XXVII | difiriendo las lecciones o haciéndolas muy cortas. A los tres o 3200 XXIV | niña? - le preguntó D. Lope haciéndole caricias. ~Y ella, tocando 3201 VIII | me engañarás, ¿verdad?, haciéndome creer que soy la misma para 3202 VI | el gabinete observábase hacinamiento de cosas que debieron de 3203 X | insipidez abrumadora... Vaya, hagamos las paces. Perdóname si 3204 VIII | hasta entonces y que más le halagaba los senos del cerebro después 3205 V | quienes tal nombre pudiera dar hallábanse muy lejos: su tío materno 3206 XVI | conforme el hombre y muy bien hallado con su destierro. Pero al 3207 VII | todas las madres que se hallan en igual caso, salía a encontrarle 3208 XXIII | alegrarse de cosa alguna. ~Halló después a la joven bastante 3209 XVIII | caído sobre ellos como lobo hambriento, y a este quieto, a este 3210 XXIII | asuste la muñeca, que no la haremos sufrir nada... pero nada... 3211 XXII | Una hora que perdamos nos haría llegar tarde. ~Don Lope 3212 II | lo que yo hago por ti, lo harías tú por mí». Aunque los descubiertos 3213 XVII | cielo, pues yo no puedo hartarme de pedir más, más, siempre 3214 X | repugnancia. Horriblemente hastiada de su compañía, contaba 3215 XVI | horas de recogimiento se hastiara de Tristana, o tuviese dejos 3216 XI | advertía en ella síntomas de hastío y pruritos de separación, 3217 XVII | acá. Dime que has hecho el hatillo y me lanzo a buscarte. No 3218 XIX | apuntaste ya algunas figuras. Hazlo, por Dios, trabaja en eso. ¡ 3219 IX | como mis pruebas estaban hechas, y ya no me atormentaba 3220 IV | acabaron de perderla las hechicerías y artimañas que sabía emplear 3221 XIV | trozos sin concluir pidiendo hechura y encaje; mas entre el arte 3222 III | días después. En esta se helaba de frío, en aquella se achicharraba; 3223 XVII | manceba, tipo innoble, la hembra que mantienen algunos individuos 3224 XVIII | quieto, a este no quiero, heme dado unos atracones que 3225 XXII | cuando un repentino ataque de hemoptisis de doña Trinidad le encadenó 3226 XVIII | con toda su alma unsex me here, me hace estremecer y despierta 3227 II | servicio obligatorio, jefes hereditarios, vinculación del generalato, 3228 VI | necesidad, con su cara de hereje, decretó al fin la absoluta 3229 IX | donde mis tíos arreglaron la herencia, asignándome la parte que 3230 VI | Pero estas menudencias, que herían a don Lope en lo más vivo 3231 XXII | dando saltos como fiera herida, tropezando con los muebles, 3232 IV | diferencia de que este, herido por la llanta de una carreta, 3233 IX | uno y otro se sentían como heridos por un aguijón que les llegaba 3234 XX | el marrullero galán sabía herirla en lo más sensible de su 3235 I | concurría, en su domicilio sabía hermanar las palabras atentas y familiares 3236 XXVIII | hacían lúgubre compañía. Las hermanitas, al fin, entablaron amistad 3237 V | es pelo... Pepe Ruiz, el hermano de leche de mi difunto, 3238 XIV | Seremos dos en uno, los hermanos siameses; y si quieres hacer 3239 XI | gabinete. Parecía una muerta hermosísima, y se destacaba sobre el 3240 XVI | desaliento y rabia. El paisaje hermosísimo, el mar azul, las pintorescas 3241 IX | tamaño parecen elefantes, hermosos animales de raza de Ávila, 3242 XXV | di ahora que no soy un héroe, un santo. Con este solo 3243 III | temerosa de que le pegasen herpetismo o pústulas repugnantes. 3244 XI | por lo largo que es, el herrador... ya sabes. Me lo ha dicho 3245 IV | aunque la machacaran las herraduras del caballo de Santiago, 3246 XXIII | estuche que contenía las herramientas del oficio. Poco después 3247 XXIII | brazos, no son más que un hervor insano de la imaginación. 3248 V | poseyendo rentas? Si nos hicieran médicas, abogadas, siquiera 3249 XXIX | que unas breves fórmulas hiciéronla legítima esposa de Garrido, 3250 XI | llamando a Tristana para que le hiciese compañía; y estirándose 3251 XXVI | cuenta la pobre». ~ - Sí... hiciste bien en no venir... ¿Para 3252 II | y desvalijar a la gente hidalga y bien nacida. ~Con tales 3253 IX | derramase sobre cristales de hielo. Las curvas del suelo desnudo, 3254 XXI | Necesito comerme libremente la hierba, que crecerá más arrancada 3255 XXII | aplicación de las llamadas hierbas callejeras. Oírlo D. Lope 3256 II | nuestra edad de más papel que hierro y de tantas fórmulas hueras, 3257 XXIV | las mejores condiciones de higiene y comodidad, y ya no había 3258 XVI | soleá». ~De él a ella:~«Hijita, ¡qué días paso! Hoy quise 3259 XIV | Bueno. Y si no fracaso, hijito, si me salgo con la mía, ¿ 3260 IV | lícito. Los hombres como él, hijitos mimados de Adán, habían 3261 XXIII | otra vez el cuadro de las Hilanderas 5 para ver si me sale un 3262 XX | quiere: que te duela. La hinchazón va cediendo. Ahora... niña ( 3263 XVIII | quedarme... Y lo mismo le hinco el diente a un tomo de Historia 3264 XXIII | equivocaba el sagaz alumno de Hipócrates. Cuando entraron a ver a 3265 II | enemigos de la maldad, de la hipocresía, de la injusticia... y del 3266 VII | creía saber algo de estas hipocresías que tanto convienen a una 3267 XXIV | Lope con su éxito, siguió hiriendo aquella cuerda, hasta que 3268 XXIX | tales señoras, solteronas, histéricas y anticuadas, muy metidas 3269 XV | oírle contar a D. Lope sus historias galantes. ~Como bonitas, 3270 IV | reforzaba con apreciaciones históricas, en las cuales lo ingenioso 3271 XIX | trabaja en eso. ¡Asunto histórico profundamente humano y patético! 3272 IX | freno maldito, me salvó, hízome hombre. Sin cuidarme de 3273 XVII | tan estirado y enojoso, hízosele breve y fugaz; de tal modo 3274 XVII | dé con la puerta en los hocicos... Pues aunque supiera que 3275 II | superaba a la de muchos que hociquean ante los altares y andan 3276 XIV | libérrimo, ¿en cuál de los hogares vivirá el angelito? ~Tristana 3277 VII | pirotécnicos o para encender las hogueras de la Inquisición. Fue Tristana 3278 XX | esto no tiene vuelta de hoja, niña querida! (Adoptando 3279 XXVI | hechos, desaparece toda la hojarasca y nada queda... En fin, 3280 II | solo objeto de mantener holgazanes, y de perseguir y desvalijar 3281 XXI | que quiera... Viviré con holgura decorosa, sin ligarme eternamente 3282 XX | sociedad y el matrimonio, hollando su fresca juventud; pero 3283 II | dogma altruista, hizo la hombrada gorda, y después de liquidar 3284 XXV | XXV - ~Impresión honda hizo en la señorita de Reluz 3285 III | escrúpulos nerviosos y de ascos hondísimos, más potentes que una fuerte 3286 V | dar de comer a una señora honesta en libertad! Eso es para 3287 XVIII | burló, y a las vírgenes honestas o esposas frágiles que inmoló 3288 I | y rendido más plazas de honestidad que pelos tenía en la cabeza. 3289 VII | caballero incógnito las siguió a honestísima distancia. No se atrevía 3290 XV | engatusas con tu parlare honesto... ¡Eh!, sella el labio... 3291 XIV | tú, cada cual en su hogar honradísimo y librísimo... digo, libérrimo, ¿ 3292 II | abastecimientos militares y otros honrados tráficos, que Garrido miraba 3293 XXV | no me opongo a que usted honre mi casa; al contrario, tendré 3294 XXIX | encasillándola en un hueco honroso de la sociedad. No sentía 3295 IX | de la tarde el grandioso horizonte de la Sierra, de un vivo 3296 XII | merece, como quien aplasta hormigas, te enseñara yo... ~Indignose 3297 VII | y los cerros de Amaniel hormigueaban de gente. Por la carretera 3298 VIII | compararse, ni cárcel más horrenda que aquella pestífera y 3299 XVII | de cosa alguna. Esto es horrendo. ~»Aspiro a no depender 3300 XVI | no se fundaba sólo en su horror al invierno, que aquel año 3301 XIX | loca; no pienso más que horrores. Y todo ello, ¿qué es? Nada; 3302 XXIV | Parezco la muerte... Estoy horrorosa... (echándose a llorar). 3303 XXV | desgracia. No sea el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. 3304 XX | del matrimonio, buena para horteras y gente menuda. Te habrá 3305 XII | aquí como una probrecita hospiciana... No puedo vestirte como 3306 VII | ocupación de obsequiar al hospicianillo, el cual se llamaba Saturno, 3307 XVII | mi espíritu ande pidiendo hospitalidad de estrella en estrella, 3308 XXIV | otro mundo con mi alma, al hoyo con mis cansados huesos! 3309 XIII | un oficio, porque si me hubieran puesto a ribetear zapatos, 3310 XXVII | tarde, sin que nadie lo hubiese previsto, despidiose el 3311 XV | convirtiera tu cráneo en hucha para guardar todas las balitas 3312 XXIII | de manzanas. «¡Qué bien huele! - dijo la señorita, cerrando 3313 XXIII | tan extraordinaria! ¡Cómo huelen las flores que he pintado! 3314 XXI | bastarán para seguir tus huellas, siempre a distancia, se 3315 XVII | no tocan la tierra, que huelo la eternidad y respiro el 3316 IX | de un santo digna de un huequecito en el martirologio. «Cogiome 3317 II | hierro y de tantas fórmulas hueras, no llevasen los caballeros 3318 XVIII | neutro; una señora alta, huesuda, andariega, con feísima 3319 XIX | echándotelas de patán y de huevero y de naranjista, trabajas 3320 X | destinado a contenerla, humanizándola con lo que divinizarla debiera, 3321 XV | divinidad tomaba en ella al humanizarse. Encantábale su modestia 3322 III | cuyas paredes chorreaban de humedad, ya porque Josefina usó 3323 X | como las hijas demasiado humildes que parecen criadas, o como 3324 VI | sometiéndola a interrogatorios humillantes, y una vez, exaltado por 3325 XII | de dónde, como soplo de huracán, se irguió y le dijo: ~«¿ 3326 III | veces al día, y el gato huyó bufando de la casa, por 3327 I | I - ~En el populoso barrio 3328 IX | educación artística. En el color íbamos bien: lo manejaba fácilmente; 3329 VIII | padre cónsul. Con tantas idas y venidas, y el fatigoso 3330 XIV | templando en ella la fiebre de ideación, pues para esposa o querida 3331 XXVII | el seno pavoroso de una idealidad dulcísima. Un día, el bueno 3332 IV | disposición de la joven para idealizar las cosas, para verlo todo 3333 IV | fórmula de esclavitud que idearon los poderes de la tierra 3334 XXI | desconocidas. Debo yo de tener un ideón, palomo ladrón, que al salir 3335 XII | porque a mí no me gustan idilios callejeros, que pienso serán 3336 XIII | aun me hubiesen enseñado idiomas, para que, al quedarme sola 3337 XIX | sé, y ya sé mucho, más te idolatro?... Ahora que estoy malita 3338 XXVII | limosna a la puerta de las iglesias. No me importa. ¡Qué remedio 3339 XI | tirón para arrancarse de tan ignominiosa y antipática vida. Horacio 3340 XXIV | pretensiones que le parecían ignominiosas. Lo que padeció el infeliz 3341 XXIX | y lo más infame, lo más ignominioso es ese amancebamiento criminal...». ~ - 3342 XXVII | teniéndolo como fascinado. Ignorante de cuanto en el mundo ocurría, 3343 XX | no lo sé... tú misma lo ignoras aún; no sabemos más sino 3344 I | en estos tiempos quien me iguale. Ya no salen jóvenes, ni 3345 II | II - ~Resignada en absoluto 3346 III | III - ~La viuda de Reluz había 3347 XVI | locomotora, como corcel en cuyos ijares aplicaran espuelas calentadas 3348 IX | cipreses del cementerio de San Ildefonso, cortados por tristes pórticos 3349 XI | manifestarse más celoso al saber la ilegitimidad de los lazos que unían a 3350 XVII | tampoco que el hombre de mis ilusiones se me convierta en marido. 3351 XXIV | digitación muy rápida. Se ilusionó con la música más que con 3352 XVIII | perteneces a las clases ilustradas, no entenderás lo que aquello 3353 XVII | Me he franqueado con mi ilustre tía. Imposible guardar más 3354 III | restaba más que esto, algunas imágenes elocuentes, aunque mudas, 3355 XXIV | ágil. Sin gran esfuerzo imaginaba que tenía sus dos piernas, 3356 III | más noble y austero que imaginarse puede, pasaron a precio 3357 XIV | rebajarían un poco la talla imaginativa y razonante de su ídolo, 3358 XXIX | Primitivo, no me hagas tan imbécil». ~Expuso el buen sacerdote 3359 XX | estribillo de siempre. Tanta imbecilidad me movería a risa si no 3360 XX | brasero, camillita y demás imbecilidades. Y si tú te tragas semejante 3361 XXIV | pedales. Aguardando con febril impaciencia al profesor anunciado por 3362 XIII | dificultades del procedimiento, se impacientaba, y Horacio reía, diciéndole: « 3363 XV | su amada no pareciera, se impacientó, y para entretenerse se 3364 XXIV | consuelan del olvido paseándose impávidos por las regiones etéreas 3365 X | Lope llegó al colmo de la impertinencia, y aunque ella le ocultaba, 3366 II | dar cuenta de tanto gandul impertinente. La sociedad, a su parecer, 3367 X | porque cesaron sus murrias impertinentes, y se le vio en el temple 3368 XXII | inquietud y confusión no le impidieron ver el peligro tras ellas 3369 XI | artista; pero el asombro no impidió la credulidad... Así quedaron 3370 IV | los fueros de la edad se imponen, y no es tan fácil el disimulo 3371 X | angelicales, alma mía. Y eso de imponernos sufrimientos es música, 3372 II | podremos llamar seductor, imponiéndole su voluntad con firmeza 3373 X | estar preparados siempre. Imponme un sacrificio grande, una 3374 XXII | de toda la humanidad me importaban un ardite... Pues ahora, 3375 XXIII | sola pierna? Digo, como importar... Pero si ya en realidad 3376 VII | torrados y bellotas. ~Tras importunas lluvias trajo el año aquel 3377 VI | mañana, reconocía toda la importunidad y sinrazón de su proceder 3378 XVI | protestaron ambos contra el importuno viaje, y... antes morir 3379 XIII | de la sociedad, estoy ya imposibilitada de casarme. No podría hacerlo, 3380 X | el alma. Con estas dulces imposturas iban ganando tiempo, y alimentaban 3381 XV | aspiración, que podría resultar impracticable. Entrégate a mí sin reserva. ¡ 3382 XXIII | cual puso los algodones impregnados de cloroformo, y entre tanto 3383 XVI | solicitar con necesidad imprescindible para poder seguir peleando 3384 XXVII | excusándose con ocupaciones imprescindibles; a la siguiente semana hizo 3385 XVII | vivo, dotado de infinita impresionabilidad. Las velas latinas que lo 3386 IX | humanas. A los sietes les imprimía cierto aire jaquetón, como 3387 IX | desconocimiento del mundo impropios de mi edad, y por otro poseía ./. 3388 XV | trajes de los modelos, e improvisando monólogos o comedias en 3389 XXVII | de la admiración oyéndola improvisar con gallardo atrevimiento, 3390 III | potentes que una fuerte impulsión instintiva. No daba la mano 3391 XXI | Dolor y gozo son un mismo impulso para volar... cuando se 3392 I | contacto de cosa desaseada o impura. De trapillo, zorro en mano, 3393 III | hubiera picoteado en cosas impuras. Una mosca la ponía fuera 3394 XX | desmejorada la pobrecita con la inacción, con la pena moral y física 3395 X | dándose garantías de fe inalterable en vidas sucesivas, en los 3396 XIII | ojos las formas humanas o inanimadas que, traducidas de la Naturaleza, 3397 IX | virtudes propiamente seniles, inapetencias de lo que apenas conocía, 3398 IV | visto, esplendores de astro incandescente; pero también dejaba ver 3399 XXV | la música tal vez... Su incansable afán pide más, siempre más. 3400 XXIII | valor estoico, altanero, incapaz de flaquear; su corazón 3401 XXVII | donde antes corrían las incendiarias cartas de señó Juan y de 3402 VII | antes de aproximarse a los incendiarios vio a un hombre que hablaba 3403 XVIII | allá van los golpes de incensario que me echo a mí misma. ¡ 3404 IX | que era como bocanadas de incienso que su amante arrojaba sobre 3405 XXIV | recordar sus ensayos de dibujo, incitándola a bosquejar en lienzo o 3406 XX | espíritu de sus años maduros; inclinábase hacia la tierra; su noble 3407 VIII | potasa y de sulfato de zinc, inclinó la cabeza sobre el papel 3408 IV | cuantos conocían a Garrido, incluso el que esto escribe, abominaban 3409 VII | Bajaron, y el caballero incógnito las siguió a honestísima 3410 XXV | Lope... y... ~En vez de incomodarse, al infeliz caballero le 3411 XX | no me abochornes... Si te incomodo, me lo dices; si gustas 3412 XVII | casémonos ante este altar incomparable, o ante cualquier otro altarito 3413 I | sus finísimas, torneadas, incomparables manos. ~Falta explicar el 3414 XI | un árbol, a una nube, a incomprensibles fajas decorativas. Puso 3415 XXVIII | graciosamente a la superficie, incomunicada realmente con todo lo humano 3416 XXII | cráneo, pronunció estas incongruentes y desatentadas expresiones: ~ - ¡ 3417 XXV | estudio, pues este acto de inconsecuencia, que desmiente mi carácter, 3418 XIX | atormentando y que te comunicaré incontinenti. Sabrás que ya he resuelto 3419 XXVI | Por fin, Horacio no tuvo inconveniente en dar al interés que su 3420 XXI | llamarse místico, por lo incorpóreo y puramente soñado del ser 3421 XXVI | mucho, y que me obliga a no incurrir en abuso. ¿Te parece que 3422 VIII | Resignábase a sufrir hasta lo indecible antes que poner a su tirano 3423 XVI | toda languidez y zozobra indefinibles. ¿Qué tenía? No le era fácil 3424 XXVII | cuya memoria subsistían indelebles los exaltados conceptos 3425 XXVI | decirme?... ¿que es una indelicadeza proponer que sean de mi 3426 IV | ramilletes después. Anhelos indescifrables apuntaron en su alma. Se 3427 XXVII | mirando vagamente a un punto indeterminado del espacio, mientras su 3428 II | que de sus manos salía, indicaba el tal desprecio mejor que 3429 XXV | prometiéndole Horacio obedecer sus indicaciones y fijando para la tarde 3430 I | las cejas increíbles, como indicadas en arco con la punta de 3431 IX | los treses me servían para indicar el perfil de mi abuelo, 3432 XII | sola palabra tierna que indicase flaqueza de ánimo, porque 3433 VIII | disfrutar, pintaba, y hay algún indicio de que lo sospechaba el 3434 XXIV | lo que quieras, mujer - indicó don Lope, alzando los hombros - . 3435 XII | que tu idilio me resultara indiferente... mirándolo yo como un 3436 XII | suceder también que se me indigestara, y que sin atufarme mucho, 3437 XII | el espionaje me parece indigno de ti y de mí. No hago más 3438 XVI | el Cielo. Él también se indignó; protestaron ambos contra 3439 XII | hormigas, te enseñara yo... ~Indignose tanto la niña de aquella 3440 I | con la autoridad de amo indiscutible. ~Con él vivían dos mujeres, 3441 VII | cómo eran. ~Desapareció el individuo, persistiendo su imagen 3442 XVII | hembra que mantienen algunos individuos para que les divierta, como 3443 VIII | contrariando con terquedad indocta su innata afición a la pintura, 3444 XXII | o como lo pintaba con su indómita pluma la visionaria niña 3445 XII | no es eso. Tristana, sé indulgente conmigo; tú no eres una 3446 XV | gracias, sin sus monerías inenarrables, sin las mil formas fascinadoras 3447 XV | tener? ~ - Pues direte, Inés, la cosa... Oye. (Abrazándole.) 3448 XXII | con alguna circunstancia inesperada y favorable. Es fácil que 3449 XX | ocupación epistolar, entró inesperadamente D. Lope, y como la viese 3450 XVII | iniciaba una crisis, obra de la inexorable ley de adaptación, que hubo 3451 X | cariño, querían explicar lo inexplicable, descifrar el profundo misterio, 3452 IX | más, siempre más, ansia inextinguible de sus corazones sedientos. 3453 XXIX | ofendiendo a Dios, y lo más infame, lo más ignominioso es ese 3454 XXVIII | su triste vejez hallaba infantiles consuelos. Alguna vez, volviendo 3455 XI | que sea una casada infiel o una soltera que ha perdido 3456 VIII | lugar más calentito de los Infiernos debía ser para ellos. Igualmente 3457 VIII | pero la auto - biografía se infiltraba sin saber cómo en sus charlas 3458 II | curia le repugnaba; los ínfimos empleados del Fisco, interpuestos 3459 XVII | entérate... todo infinito, infinitísimo, o nada... ¿Cuántos abrazos 3460 XVI | de sentimentalismo, no se inflamaban los ejes del coche - correo 3461 XXVII | verterlas. Cuando la señorita, inflamada por religiosa inspiración, 3462 IX | Occidente veían el cielo inflamado, rastro espléndido de la 3463 XXI | invisibles. Su corazón se inflamó en un cariñazo que bien 3464 VI | tristeza de su ruina, debían de influir no poco en el bajón del 3465 IV | razones de Estado continuaron influyendo en las edades sucesivas, 3466 XXI | destino de las personas influyera tanto cosa tan insignificante 3467 XIII | sólo pudo cubrir la tela de informes manchas; pero al segundo 3468 XXII | nuestra capacidad para el infortunio. Muchos que se tienen por 3469 XVII | después de mil tentativas infructuosas, una marina soberbia, quedó 3470 I | humillación de la señora que por ínfulas de la criada. Llamábase 3471 XII | frente todavía. ~ - Todo es infundado, todo cavilación tuya - 3472 XXIII | piadosos, ya consideraciones ingeniosísimas acerca de la inutilidad 3473 VIII | revisando unas facturas inglesas de clorato de potasa y de 3474 XVIII | Las cabritas te esperan, inglesilla de tres al cuarto, para 3475 XII | esquiva con él, por no parecer ingrata, ni tampoco amable, temerosa 3476 III | mudanza, y detestables, inhospitalarias, horribles ocho días después. 3477 XXVI | brusco, que habría sido inhumano en la triste situación de 3478 XVII | el espíritu de Horacio se iniciaba una crisis, obra de la inexorable 3479 VI | cada vez mayor le permitía. Iniciada con tristísimos caracteres 3480 XVIII | honestas o esposas frágiles que inmoló en el ara nefanda de su 3481 XXII | para modelar sus estatuas inmortales... Pero ¿qué ciencia es 3482 IX | mirándome en aquel espejo, inmundo si se quiere, pero en el 3483 XV | examinando bien su ser inmutable al través de los delirios 3484 VIII | con terquedad indocta su innata afición a la pintura, poniéndole 3485 XVII | quiero ser su manceba, tipo innoble, la hembra que mantienen 3486 XII | aventuras peligrosas. Eres una inocentona sin juicio. Yo puedo haber 3487 IX | ánimo más valeroso; bestias inofensivas a fuerza de cansancio, y 3488 XXVI | próxima visita de Horacio inquietó a Tristana, que aparentando 3489 XI | propio. Es ley de amor el inquirir, y lo es también el revelar. 3490 VII | encender las hogueras de la Inquisición. Fue Tristana en su busca; 3491 III | dejar rastro en ella. Con la insana manía de las mudanzas y 3492 XXVIII | breves interrupciones de un inseguro sueño, se echaba una mirada 3493 IV | alma que la conducta del insensato caballero fuese una fiel 3494 XVI | que consideraba su destino inseparable del de aquella singular 3495 XX | cosas de amor, el libertino inservible era hombre de buenos sentimientos 3496 X | encontrarías más que tipos de una insipidez abrumadora... Vaya, hagamos 3497 XX | gallina? ¿Que no? Pues no insisto... Ahora, si la egregia 3498 XII | hubo de encontrarla tan insolente, que sintió resurgir de 3499 XXIV | llegará el día en que la insolvencia me ponga en el trance de 3500 XII | algo fuera de casa que te inspira aborrecimiento de lo de 3501 XXVII | amistad. Por una de esas inspiraciones que llevan al ánimo su conocimiento 3502 XXIV | te veía, más hermoso, más inspirado, más generoso y bueno. ¿ 3503 I | caliente y vivo en que aquellos inspirados orientales representan lo 3504 X | dejase en paz... Dios mío, inspírale que me deje en paz, y yo 3505 VI | la cual lucían restos de instalaciones que fueron lujosas, se iba 3506 VII | interna, como suspensión instantánea del correr de la sangre. ~¿ 3507 XXIX | patinillo tenía. ¡Qué deliciosos instantes! ¡Qué grata emoción... ver 3508 III | que una fuerte impulsión instintiva. No daba la mano a nadie, 3509 IX | mi conducta a mis propios instintos, pues no era el niño - viejo 3510 XXVIII | del edificio y aun de la institución. ~ 3511 II | interpuestos entre las instituciones y el contribuyente con la 3512 XXIV | piano poseía Tristana la instrucción elemental del colegio, suficiente 3513 III | muy agradable, bastante instruida y hasta con ciertas puntas 3514 XXVI | Mis propósitos son que se instruya en un arte en que pueda 3515 XXII | un zote, que sólo la vida instruye, y que la ciencia verdadera 3516 VI | admirables muelas empezaban a insubordinarse, negándose a masticar bien, 3517 XV | empalagar, candorosa sin insulsez, atrevidilla sin asomos 3518 VIII | de la facultad divina, e insultaban a Dios queriendo remedarle, 3519 XIII | que en darme la educación insustancial de las niñas que aprenden 3520 XXVIII | el tipo, en su esencial e intachable belleza, subsistía vivo 3521 XXVIII | consideraban ya como parte integrante del edificio y aun de la 3522 XIII | vive de la savia moral e intelectual del esposo, y que con los 3523 XVI | pajaritas, la de los éxtasis... inteligenti pauca. Cuando Dios te echó 3524 XIX | caso. Pero se dan contagios intencionales. Quiero decir que mi tirano 3525 VII | tres veces con creciente intensidad de tono, grito de socorro 3526 XXIV | autopersonal, algo semejante a la intensísima fuerza de observación que 3527 XV | encantador, y la portera, que intentaba arreglarlo todas las mañanas, 3528 XIX | mejor que tú, ¿por qué no intentas lo que nadie como tú hará? ¿ 3529 XVIII | que sé las cosas cuando intento saberlas. Y a propósito,