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| Benito Pérez Galdós Tristana IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
3530 XV | alegro mucho. Se hace el interesante, esperando que yo me enternezca. 3531 II | suyo, y en cuestiones de intereses llevaba su delicadeza a 3532 XI | mientras Tristana se requemaba interiormente, y lo poco que comió se 3533 XXV | Horacio la superioridad de su interlocutor, y casi... y sin casi, se 3534 VII | sola, sintió una sacudida interna, como suspensión instantánea 3535 II | andante o correntona; mas interpretaba las leyes de aquella religión 3536 XXVI | grado discreto, discreción interpretada por D. Lope como delicadeza 3537 II | ínfimos empleados del Fisco, interpuestos entre las instituciones 3538 XXVII | después de la entrevista. Interrogada paternalmente por el astuto 3539 XXVIII | sueño, se echaba una mirada interrogativa, diciéndose: «¿Pero soy 3540 VI | semítico, sometiéndola a interrogatorios humillantes, y una vez, 3541 XXVI | Llamándola al pasillo, D. Lope la interrogó con vivo interés: «Dime: ¿ 3542 XII | mal, y... ~ - Lo que veo - interrumpió Tristana - es un egoísmo 3543 XXVIII | que parecían las breves interrupciones de un inseguro sueño, se 3544 XXVI | ocurría algo que reclamase su intervención. Como su dignidad repugnaba 3545 VI | caballería. Minucioso y cominero, intervenía en cosas que antes estimaba 3546 VIII | de un farol, entrevista intervenida con hipócrita severidad 3547 IX | hombre. Sin cuidarme de intervenir en los asuntos de la testamentaría, 3548 IV | Pero como en la convivencia íntima, los fueros de la edad se 3549 XXI | alarde ingenioso en sus íntimas expansiones hablando o escritas. 3550 V | de Tristana habría sido intolerable. Charlaban trabajando, y 3551 XXI | renovándole los vendajes. Intranquila pasó la noche; pero se consolaba 3552 V | ni para un cocido si no intrigaran con el Gobierno para afanar 3553 II | todos los casos dudosos del intrincado fuero duelístico era consultado 3554 V | lo que habla tiene mucho intríngulis... Porque lo que es talento, 3555 XXI | tu amiga. De sopetón se introduce en tus obras, sin que tú 3556 XXVI | Horacio, que Saturna le introducía en la sala, palideció, y 3557 XXVII | ni una palabra de amor. Introdújose D. Lope en la habitación 3558 XXII | risita no muy sincera, que inútilmente quería comunicar a Tristana, 3559 XXIV | Saturna?». ~Respondía la invalida que le convendría más adestrar 3560 XI | sobre pregunta, sintiendo invencible repugnancia de la mentira, 3561 V | persona por toda la vida es invención del diablo... ¿No lo crees 3562 XVIII | Dos en uno! ¡Qué bobadas inventa el egoísmo! ¿A qué esa confusión 3563 XV | y rumorosa como el aire. Inventaba travesuras donosas, vistiéndose 3564 V | entretener el tiempo, he inventado no sé cuántos dramas de 3565 XXVII | mucho que yo discurra, no inventaré un bonito andar con estos 3566 V | Conversación. Los que los inventaron no sacarían ni para un cocido 3567 XXII | la salvación de su alma, invente usted algún otro recurso. ¡ 3568 XXIX | arcediano quería casarlos. ¡Inverosimilitud, sarcasmo horrible de la 3569 XXIV | Eres mi Dios, y como Dios, invisible. Tu propia grandeza te aparta 3570 XII | hija, según me convenga. Invoco la memoria de tus padres... ~ - ¡ 3571 VIII | los quince años, remedando involuntariamente la actitud sufrida y los 3572 XXV | Pues que venga. Se irá con mal principio. ~ - ¡ 3573 XII | como soplo de huracán, se irguió y le dijo: ~«¿Qué hablas 3574 XVI | matando. ¡Y pensar que con irme a tu casa de Villajoyosa 3575 XV | con todas mis potencias irracionales, como decía el otro. ~ - 3576 XXVI | Tristana es enemiga irreconciliable del matrimonio. ¿No lo sabía 3577 VIII | del país que llaman Italia irredenta; nacido en el mar, navegando 3578 XXVI | incompatibilidad absoluta, diferencias irreductibles». ~ 3579 IV | desarrollo moral, había sido toda irreflexión y pasividad muñequil, sin 3580 XXII | amenazas y blasfemias. Su irreflexivo temor le hacía ver la salvación 3581 II | genio. Y no se crea que era irreligioso: al contrario, su fe superaba 3582 VI | lenguaje de las cosas, la irremediable decadencia de la caballería 3583 XV | análisis fue la seducción irresistible que la damita japonesa sobre 3584 XVI | sobrino que bien podría irse y dejarle, pues nadie se 3585 XV | chocarrero y de palabras italianas, con otras rarezas de estilo 3586 XIII | cortado ahora. Parece de esos italianos que tocan el arpa. ~ - No 3587 IV | IV - ~La conciencia del guerrero 3588 IX | IX - ~Todo esto, y otras cosas 3589 XVIII | Parece mentira que seas tan iznorante, que no entiendas esto. ~» 3590 XIII | aptitud. Púsole él en la izquierda mano la paleta, el pincel 3591 XV | Con esos dientazos de jabalí y esa nariz de remolacha, 3592 III | nubes. Aquel diluvio con jabón los ahogaba a todos. Por 3593 XV | Vámonos: para ti la jaca torda, la que, cual dices 3594 XV | alquicel árabe, un ropón japonés, antifaces, quirotecas, 3595 IX | les imprimía cierto aire jaquetón, como si rasguease un escorzo 3596 XVIII | de acero del hijo de la jardinera de tu vecino?». Tonto, no; 3597 XXVI | le gusta el campo, ni la jardinería, ni la Naturaleza, ni las 3598 XV | que iban saliendo. ~ - La jaremos cuando tú dispongas, querida 3599 XXV | a su amo, los brazos en jarras. ~ - No... no estoy ya para 3600 XV | trastos, más tablitas, el jarro del agua con ramas de arbustos 3601 XV | fabricado... del sabio moro, en jaspes sustentado. Tampoco esto 3602 I | provincia de los reinos de Jauja. La otra, que a ciertas 3603 XII | suplicio es no poder dorarte la jaulita. ¡Y qué bien te la doraría 3604 XVI | de todos los perros de la jauría de Satanás. ¿Por qué te 3605 I | bonita, con el gran D. Lope, jefe y señor de aquel cotarro, 3606 II | popular, servicio obligatorio, jefes hereditarios, vinculación 3607 I | casa, sin distinción de jerarquías, con perfecto y fraternal 3608 XX | el caldo y la copita de jerez. ¿Te chuparías una patita 3609 X | se pierde el interés del jeroglífico después de descifrado; recelaba 3610 X | pagodas, del colegio de los jesuitas, y el pinar misterioso; 3611 XVII | minutos que faltan para ver tu jeta preciosa. No son tan felices 3612 XXVIII | desconcertaba al recibir el jicarazo; pero tan rápidamente y 3613 XVIII | enseñaré cómo se hace el de Jijona, lo de Alicante y el sabrosísimo 3614 XVI | respiraba con desahogo, como jornalero en sábado por la tarde, 3615 XIX | muy bueno; pero que a mí, jovenzuela que empiezo a pecar, que 3616 XVIII | manífica, digno estuche de tal joya. Dime que sí, y parto, parto ( 3617 XII | que vales más que cuantas joyas he perdido». ~Afectada por 3618 XIX | Es arte! ¡La gloria, señó Juanico! Es la única rival de quien 3619 XVII | que fácilmente pasaba del júbilo desenfrenado y epiléptico 3620 VII | tropezaron con unos chicos que jugaban en la acera, y uno de ellos 3621 VII | Algunos corretean y brincan jugando a la toña; otros se pegan 3622 VIII | estómago. No le permitía juntarse con otros chicos, pues las 3623 X | su enojo con amenazas y juramentos, y luego, entre airado y 3624 XIX | en el mejor sentido. Te juro que en este instante me 3625 XIX | en sus uñas. El maldito juró vengarse, y ya lo ves. ¡ 3626 XII | platillo? ¿Es esa manera justa de pesar, niña, y de juzgar?». ~« 3627 II | desprecio del Estado y de la Justicia, como organismos humanos. 3628 II | verdadera religión de caballería justiciera en caminos y despoblados. 3629 XVII | tan felices como yo los justos que están en éxtasis a la 3630 XII | Hija mía, me anonadas juzgándome de una manera tan ejecutiva. 3631 XII | de una pausa, en la cual juzgó y pesó la frialdad de su 3632 XVIII | diente al alemán. Give me a kiss, pedazo de bruto. Parece 3633 XXVI | había ella reconstruido laboriosamente con su facultad creadora 3634 X | linderos de las tierras labradas, y aspiraban con el aire 3635 XVII | almendros, los tipos de labradores y mareantes le inspiraban 3636 VIII | hijos que debía tener; de labrarle un hogar modesto y ordenado, 3637 IX | ambos felicidad o una pena lacerante, porque uno y otro se sentían 3638 VIII | había llegado a ponerse lacia por la falta de uso. Últimamente, 3639 XXVII | la noticia con este frío laconismo: ~«¿No sabes?... Nuestro 3640 XVIII | de tu casa, con aquellos lácteos virgíneos candores que tanto 3641 XI | de practicar, pues el muy ladino, cuando advertía en ella 3642 IX | miniatura. Cantos de gallo, ladridos de perro, casitas de labor; 3643 XIII | entre ellos una casona de ladrillo al descubierto, grande y 3644 XXI | de tener un ideón, palomo ladrón, que al salir por esos aires 3645 IX | ni a los toros ni a los ladrones. Me siento valiente hasta 3646 XVIII | tu chacha querida, tu... Lady Restitute». ~Jueves 14.~«¡ 3647 XXIII | Se reía, y dos gruesos lagrimones corrían por sus mejillas 3648 III | imponía. ~Con toda el alma lamentaba D. Lope la liquidación cerebral 3649 IX | de una queja amarguísima, lamentándose de que Horacio no la quería 3650 XIII | bajo el foco luminoso de la lámpara colgante, dibujando el contorno 3651 XXIII | dice que saldré bien del lance, y que después tendré salud 3652 XVIII | tardías, saliendo a coger langostinos, y pintando burros con zaragüelles, 3653 XIII | del cansancio, divagaban lánguidamente hasta perder el aliento. 3654 XXVII | también la conversación languidecía, como entre personas que 3655 XVI | o con ideas vagas, toda languidez y zozobra indefinibles. ¿ 3656 V | tenía pasado que contar, lanzábase a los espacios del suponer 3657 VII | cuarto adquirido era cuarto lanzado a la circulación. Así prosperaba 3658 XXI | par, tu genio artístico, lanzan sus chispazos dentro de 3659 XIII | discurría por cuenta propia, lanzándose a los espacios libres del 3660 VII | allí, no sin determinarse a lanzar desde lejos otra miradita, 3661 VIII | chico? Procurarse papel y lápices y dibujar cuanto veía. Suplicio 3662 I | punto tan importante; en un lapso de dos o tres meses se creyó 3663 XVI | señorito. Anhelaba doña Trini largarse; él también quería que se 3664 XXVI | confío que no siendo muy largas las visitas, tu viejo me 3665 XXII | cuidado con lo que hablas... Lárgate, déjanos». ~Y volviéndose 3666 III | aumentó con ella la lista ya larguísima de sus batallas ganadas 3667 VI | pues al derrumbarse tan lastimosamente en lo físico y en lo moral 3668 I | cobrado a tirones y con mermas lastimosas, se pasaba la vida en ociosas 3669 XVI | Tantos ardores permanecían latentes en el papelito en que estaban 3670 XVII | impresionabilidad. Las velas latinas que lo moteaban, blancas 3671 XXVII | asegurando que la gloria y los laureles no despertaban entusiasmo 3672 III | Otro día la sorprendió lavando las zapatillas, y a su lado 3673 III | mudanza empleábalo Josefina en lavar y fregotear cuanto cogía 3674 III | más que huevos, después de lavarles el cascarón, y recelosa 3675 XV | cuartito anexo destinado a lavatorio y a guardar trastos, más 3676 III | despotismo de sus mudanzas y lavatorios; que Tristana se fue a vivir 3677 XXV | Con este solo arranque lavo todas mis culpas y merezco 3678 VII | era gris, la corbata de lazada hecha a mano con descuido. 3679 XI | saber la ilegitimidad de los lazos que unían a Tristana con 3680 XII | sobre el pecho amigo y leal de Saturna; pero no había 3681 X | criadas, o como las sirvientas leales, que ven un padre en el 3682 XXVII | sincero y bondadoso, a darte leccioncitas de pintura. ~Tristana no 3683 XVII | que algunas tardes parecía lechoso y dormilón, otras rizado 3684 XXVIII | Garrido era el encargado de leerlas y contestarlas. Guardábase 3685 XVII | te cuento hoy, y que al leerme te entran ganas de echar 3686 XXV | un carácter que resultaba legendario y revestido de cierto matiz 3687 IV | artículos se impone, y los legisladores deben poner la mano en ella 3688 XIX | pero, Señor, todo lo que leí, todo lo que aprendí en 3689 XVIII | las mónadas del señor de Leibniz? Tonto, ¿crees que digo 3690 VIII | se preciaba de no haber leído jamás un verso, ni visto 3691 XVII | Los términos próximos y lejanos, el pintoresco anfiteatro 3692 V | frente, sino con el de la lengua; más claro: que sólo sacan 3693 XVIII | no te apures, que esta lengüecita mía hace todo lo que quiero. 3694 XXI | la señorita, servíanle de lenitivo en su grave dolencia. Se 3695 XXVII | visitas. La retirada fue tan lenta y gradual que apenas se 3696 XXVIII | que llegó por gradaciones lentas; y si al principio no había 3697 XVIII | tragado más páginas que lentejas dan por mil duros. Si vieras 3698 I | su persona con esmero y lentitudes de hombre de mundo, se pasaban 3699 XI | conozco; hace días que te lo leo... en la cara, en la voz». ~ 3700 XIV | casa, aquello sería una leonera. Es indudable que cada cual 3701 VI | egoísmo le devoraba, como una lepra senil, y la idea de que 3702 V | aquella meditación como de un letargo, suspiró fuerte. ¡Cuán sola 3703 XXII | inspiraba simpatía y confianza, levantándole el espíritu con el poder 3704 XII | entendido. (Poniéndola en pie y levantándose él también.) No estoy acostumbrado 3705 VII | Tantas manos quisieron levantar al muchacho caído, que se 3706 XIX | padece. Hace dos días, al levantarme de la cama, sentí un dolor 3707 XXVII | su amante. ~Por fin, la levantaron, y el estrecho gabinete 3708 IX | asuntos de la testamentaría, levanté el vuelo, y del primer tirón 3709 XXVI | Un ratito... cuando la levantemos, porque no ha de pintar 3710 XVII | treinta o más pares. Me levanto al alba, y mi primera ocupación 3711 XVI | a moverse y picarse con leve ondulación, y luego fue 3712 V | que viven de cosas de la leyenda! Echarán plumas, pero lo 3713 XX | se dirán!... Como si las leyera. Y matrimonio por arriba, 3714 II | correntona; mas interpretaba las leyes de aquella religión con 3715 XXIII | su cuarto el papel, y lo leyó despacio, sorprendido de 3716 XIV | honradísimo y librísimo... digo, libérrimo, ¿en cuál de los hogares 3717 IX | creer que si no extremaba el libertinaje no era bastante hombre, 3718 XVI | sobre todo, tontín, allí te librarás de tanto quebradero de cabeza 3719 XXV | conservarle la salud ni librarla de esa tristísima amputación, 3720 XXI | vivir. Necesito comerme libremente la hierba, que crecerá más 3721 I | romance de los que traen los librillos de retórica; y, en efecto, 3722 XIV | en su hogar honradísimo y librísimo... digo, libérrimo, ¿en 3723 XVIII | Pues si tropiezo con un libro de Medicina, no creas que 3724 XIX | lo que aprendí en tantos librotes, ¿dónde está? Debe de andar 3725 VIII | avaro, de la escuela del licenciado Cabra, y daba de comer a 3726 XXI | Rímini, ni los terminachos y licencias gramaticales que eran la 3727 IV | en amor todo lo tenía por lícito. Los hombres como él, hijitos 3728 XVIII | Bebo sin tasa del riquísimo licor de Engadi, digo, de Aspe, 3729 XXV | Saturna que colgase los lienzos en la habitación para recrearse 3730 XXIII | sábana. Poco después, bien ligadas las arterias, cosida la 3731 V | movimiento, atadas con mil ligaduras... También se me ocurre 3732 XXI | con holgura decorosa, sin ligarme eternamente a nadie, ni 3733 XIV | cielo de aquellas dichas, ligeramente empañado. Pero Díaz quedó 3734 XII | fumaba - . Y si tú, por ligereza o aturdimiento, me pones 3735 XVIII | cogerte, como cogería un limón de mis limoneros... Pero ¿ 3736 XVIII | sirve de pretexto para poder limpiarme los ojos a cada instante. 3737 III | extravagantes métodos de limpieza. No le bastaba con deslucir 3738 XII | alcoba cercana - . Yo soy muy lince en estas cosas, y no ha 3739 I | detuviese en aquel temido lindero del medio siglo; pero ni 3740 X | pie largo trecho por los linderos de las tierras labradas, 3741 XV | colgada de la percha, y lindos trajes esparcidos por do 3742 XV | mirando al suelo). Diverse lingue, orribile favelle... parole 3743 III | alma lamentaba D. Lope la liquidación cerebral de su amiga, y 3744 II | hombrada gorda, y después de liquidar una casita que conservaba 3745 XXIII | basta echar unas gotitas de líquido en un pañuelo, y olerlo, 3746 XXIII | que llevaba los frascos de líquidos antisépticos. Recibioles 3747 XV | grotescos o expresiones líricas, que eran el saborete de 3748 III | quien puso el nombre de Lisardo, como si fuera de la casta 3749 XXVII | Siempre seré como las mujeres lisiadas que piden limosna a la puerta 3750 XXI | propio tiempo que estas ideas lisonjeaban a la señorita, servíanle 3751 III | llevársela aumentó con ella la lista ya larguísima de sus batallas 3752 XV | Dante era su única pasión literaria. Repetía, sin olvidar un 3753 III | ciertas puntas y ribetes de literata de buena ley. A cencerros 3754 III | de toda la literatura y literatos contemporáneos. Por temperamento, 3755 III | buen criterio de toda la literatura y literatos contemporáneos. 3756 XXVII | órgano acordes de carácter litúrgico, en estilo fugado, escalonando 3757 XVIII | en el ara nefanda de su liviandad. ¡Vaya una figurilla!... 3758 VII | vestirse; en la cabeza un livianillo, chafado sin afectación; 3759 XXIII | pulso...». ~Tristana se puso lívida, clavando en el médico una 3760 XVI | botiquín. ~»(Nota del colector: Llamaban botiquín al mar, por aquel 3761 I | por ínfulas de la criada. Llamábase esta Saturna, alta y seca, 3762 XXII | con la aplicación de las llamadas hierbas callejeras. Oírlo 3763 V | Ortografía. Pero ideas, lo que llamamos ideas, creo que no me faltan. ~ - ¡ 3764 XXVI | que los amantes decían. Llamándola al pasillo, D. Lope la interrogó 3765 XVIII | su espíritu (así lo dice) llamándose mi papá, y por figurarse 3766 XIV | derechos que a ti... Y se llamará como yo, con mi apellido 3767 XV | llama sino D. Lepe, y así le llamaré yo también. Ha tomado una 3768 XXII | despedido Miquis, hubo de llamarle otra vez, porque su sucesor 3769 XVIII | dulzura. Ahora le da por llamarme su hija, por recrear su 3770 XVIII | Si no te enfadas ni me llamas prosaico, te diré que como 3771 XV | salió el que Tristana no le llamase nunca por su nombre, sino 3772 XVIII | parece una jaula de pájaros. Llámase doña Malvina, y estuvo en 3773 XXV | Por Dios, no le llame así. No sea soberbio. Es 3774 I | le tuteaba con familiar llaneza, era joven, bonitilla, esbelta, 3775 IV | que este, herido por la llanta de una carreta, suele despedir 3776 XVIII | ojos a cada instante. El llanto me consuela. Si me preguntas 3777 XXII | y cuya fama y prestigio llegaban por acá hasta Cuatro Caminos, 3778 V | habría llegado a donde llegan pocos, porque se le ocurrían 3779 XXIV | pedir ciertos favores...! Y llegará el día en que la insolvencia 3780 XVI | después de comer, y antes que llegaran los tertulios, doña Trini 3781 XXVI | distingos. ~ - A ese paso, llegaría usted a proponerme costearle 3782 XII | de tono y de expresión. Llegose a ella, soltando el cigarro 3783 IX | sosería y ridiculez pasadas. Llegue a creer que si no extremaba 3784 IX | decía que ahorrase... Apenas llegué a Madrid tomé el estudio 3785 XXI | entiendo! Estoy alegre, sí, y llena de esperanzas, que se me 3786 XIII | traducidas de la Naturaleza, llenaban el estudio de su amante; 3787 XV | ternezas que vino después, llenando de vagos rumores la plácida 3788 X | luz en su inteligencia, llenándole de ideas el cerebro, dándole 3789 XXIII | grande, tan grande... y luego llenarle la paleta de ceniza para 3790 XX | reanimándose; y sus ojos se llenaron de luz. ~ - Tu destino, 3791 IV | buen día de primavera, y se llenó de ideas, en apretados capullos 3792 XV | flores o animales muertos. Llevábanle el almuerzo del merendero 3793 X | caballero, debe a las que llevamos una falda, aunque sea remendadita. 3794 XXI | me llevan a ti, como me llevarían mis alegrías si alguna tuviera. 3795 III | sea) a los dos meses de llevársela aumentó con ella la lista 3796 XVI | instinto estimó conveniente llevársele de Madrid. Alzando la cabeza 3797 II | tantas fórmulas hueras, no llevasen los caballeros espada para 3798 XXIV | boca, santo Dios! Saturna, llévate el espejo y no vuelvas a 3799 XXI | consigo algunas treguas. Llévese el Demonio la pierna. Que 3800 XVII | conmigo aquí, si en mí te llevo, y no dudo que tus ojos 3801 XI | que te conozco. ¡Lo que he llorado, Dios mío!... ¡las lágrimas 3802 XIX | llorar, pasarme todo el día llorando... pero estoy rabiosa, y 3803 XXIII | semblante entre risueño y lloroso. Se reía, y dos gruesos 3804 VII | bellotas. ~Tras importunas lluvias trajo el año aquel una apacible 3805 XVIII | he caído sobre ellos como lobo hambriento, y a este quieto, 3806 XVII | encontrar adecuadas condiciones locales para cumplirse. La suavidad 3807 XXII | sé lo que pienso. Estoy loco... Se hará todo, todo lo 3808 XXVII | en tan extraño sistema de locomoción. «No hay manera - decía 3809 XVI | correo ni se disparaba la locomotora, como corcel en cuyos ijares 3810 XIII | otra. Pero yo pregunto: ¿es locura poseer un arte, cultivarlo 3811 XI | cosas, otra que es como un lodazal, y las usa según los casos; 3812 XVIII | Decretales y la Tabla de logaritmos, te adoraré con toda la 3813 XXVI | categórica, y viendo que no la lograba por ataques oblicuos, embistiole 3814 XXIX | arbolito, no parando hasta lograr su deseo, hasta ver que 3815 II | muerte natural, no pudo lograrlo, y una hija de diecinueve 3816 III | otro que fue emigrado en Londres con el duque de Rivas y 3817 I | bautismo rezaba D. Juan López Garrido, resultando que 3818 XVIII | Chaskaperas o el propio Lord Mascaole. Y al paso que 3819 XXIII | del ser aplastado bajo la losa de aquel sueño brutal. Antes 3820 XIX | muchísima pachorra en las losas calentitas de la vida doméstica! 3821 XVIII | como el bombo grande de la lotería. No me compares esta leche 3822 III | el frecuente romper de loza y deterioro de muebles, 3823 XVII | esparraguera y los plantíos de lozanas hortalizas; suya la acequia 3824 VIII | costeando el canal del Lozoya. Él iba de capa, ella de 3825 XVI | aquella noche empezó una lucha tenaz entre los deseos de 3826 XXVI | al ser querido, de oírle, luchaba en su alma con aquel desenfrenado 3827 IX | noche, buscando la línea, luchando con ella y concluyendo por 3828 VI | Porque la casa, en la cual lucían restos de instalaciones 3829 IV | risueñas confianzas; veía con lucidez su situación, y la parte 3830 V | hombres, y aun ellos... ¡vaya, lucido pelo echan los que viven 3831 IV | gallea fuera de casa, en lugares elegidos y a horas cómodas, 3832 VI | instalaciones que fueron lujosas, se iba poniendo de lo más 3833 XX | de huevos, del amor de la lumbre, y del contigo pan y cebolla! 3834 IV | caballo de Santiago, no echaba lumbres. ~Profesaba los principios 3835 XVII | mar azul, de las playas luminosas y del risueño contorno de 3836 XIII | desusadas, bajo el foco luminoso de la lámpara colgante, 3837 I | notables por lo vivarachos y luminosos que por lo grandes; las 3838 XIX | Súbete a los cuernos de la luna, pues bien puedes hacerlo. 3839 XIX | rodilla, do existe aquel lunar... ¡Vamos, que si esto no 3840 I | viudez reciente vestía de luto riguroso. Habiendo perdido 3841 XIX | mi enfermedad más que una luxación, por los brincos que doy 3842 XVIII | aborrecimiento de la vida obscura: ma non posso. Mis naranjos 3843 IV | casos de amor, aunque la machacaran las herraduras del caballo 3844 X | Saturna, perro viejo y machucho, comunicó a la señorita 3845 VII | se está ahogando y ve un madero y a él se agarra, creyendo 3846 IX | áridos contornos del terruño madrileño, se recreaban en la placidez 3847 XIII | parecen vivas; frutas bien maduras, y codornices muertas. De 3848 IV | corazón de la joven, supo el maduro galán mover con hábil pulso 3849 XX | animoso espíritu de sus años maduros; inclinábase hacia la tierra; 3850 XVI | aquello tan sobado de nessun maggior dolore... ni los términos 3851 III | Madrid. Todas las casas eran magníficas el día de la mudanza, y 3852 XXIV | trebejos de pintura, y ainda mais, me comprará un organito, 3853 XVII | añadían toques picantes a la majestad del grandioso elemento, 3854 XX | brincar y hasta bailar unas malagueñas». ~ - ¡Dentro de un mes! ¡ 3855 II | inocente, los enemigos de la maldad, de la hipocresía, de la 3856 XXIX | seguro de haber abjurado y maldecido su queridísima doctrina 3857 XXIII | anda mejor que con estos maldecidos remos que nos ha encajado 3858 XVIII | cultivado mi inteligencia. Maldice su abandono... Pero aún 3859 XXII | ni provecho a la enferma. Maldijo D. Lope a todas las charlatanas 3860 V | dos había mostrado nunca malditas ganas de ampararla. Recordó 3861 XIX | grillete que la sujeta más a su malditísima persona... Tu carta me ha 3862 I | nombrábanle así algunos amigos maleantes; pero él respondía por D. 3863 XIX | figura que... vamos, no es maleja, tengo todo lo que me basta. ~ 3864 XXII | acompañado de fiebre, vómitos y malestar general. Desesperado y aturdido, 3865 I | verdad de paternales que de maliciosas, como si con ellas dijera: «¡ 3866 II | que pillar una calentura maligna que lo despachó en siete 3867 XI | vino de la taberna próxima, malísimo, que el buen señor bebía 3868 V | Filipinas; el primo Cuesta, en Mallorca, y ninguno de los dos había 3869 XVIII | se postró la tierra, anda malucho. El reuma se está encargando 3870 XII | no pedía ni la flor de malva, ni las bayetas calientes: 3871 XXV | quien soy... Otra cosa: con maña vas preparando a la niña. 3872 VI | tanto como las fastidiosas mañas que iba sacando el pobre 3873 I | groseras faenas domésticas se manchaba. Sus manos, de una forma 3874 XIII | cubrir la tela de informes manchas; pero al segundo día, caramba!, 3875 VI | corto con Saturna, a quien mandaba que se acostara, largo con 3876 XXII | charlatanas habidas y por haber, mandándolas que se fueran con cien mil 3877 XXII | callejeras. Oírlo D. Lope y mandar que viniera la que tales 3878 XXI | el corazón, creí yo que mandarían siempre; pero ahora una 3879 XIX | él; pero te conocí y le mandé a freír espárragos. Me salvaste 3880 XXV | sabes...? Haz lo que te mando. ~ - Pues haga usted lo 3881 XXV | ella miradas cariñosas. Mandó a Saturna que colgase los 3882 I | reloj descompuesto, cuyas manecillas se obstinaran en no moverse. 3883 VIII | la rectitud comercial, al manejo de la tienda; deseaba hacer 3884 XXV | golpeando en la mesa con el mango del cuchillo - Lo tengo 3885 IX | complicidad de aquel viejo maniático. ¿No me entiendes?... Pues 3886 XIX | sé si esto es cabeza o el manicomio donde están encerrados los 3887 XXVII | sus aptitudes, claramente manifestadas meses antes, se obscurecían 3888 XXV | que he tenido el honor de manifestarle; piense usted lo que guste. 3889 XVIII | tu habitación, que será manífica, digno estuche de tal joya. 3890 XXVIII | asistiendo a novenas y manifiestos. Cuando D. Lope notó esta 3891 IV | social si a sus esclarecidas manipulantes les diese la ventolera de 3892 XV | veíanse libros revueltos, una manta morellana; en el suelo, 3893 II | en su vida, y de tal modo mantenía los fueros de la dignidad, 3894 XIX | no puedo moverme. Saturna mantiene el tintero... ¿Y cómo te 3895 XVII | tipo innoble, la hembra que mantienen algunos individuos para 3896 X | fresnedas que bordean el Manzanares, las desnudas eminencias 3897 IV | de pensar cómo andaría la máquina social si a sus esclarecidas 3898 XXVII | enloquecido en la juventud. ~Del marasmo espiritual en que se encontraba 3899 XXVII | de aquel nuevo estudio, maravillosas aptitudes. Era el profesor 3900 XVIII | polo maznético, y hacia ti marca siempre tu brújula, tu chacha 3901 XX | decaimiento, hasta en el vestir se marcaba cierta negligencia, más 3902 VI | de su dueño, era lo menos marcado por el sello del desastre, 3903 XIV | Tristana, alzando un dedito y marcando con él las expresiones de 3904 XXVII | adelantos de la joven se marcaron de un modo tan notable, 3905 XXIII | cuadro tan lastimoso, se marchaba a la habitación para volver 3906 XXIV | otros dos médicos se habían marchado, diéronle seguridades de 3907 XXII | y cavilaciones, resolvió marchar a Madrid, y ya tenía dispuesto 3908 IX | patética como si Horacio se marchara para el fin del mundo o 3909 X | puerta, lo llamo y no lo dejo marcharse, no sea que después, cuando 3910 XVII | los tipos de labradores y mareantes le inspiraban deseos vivísimos 3911 X | fuerza de oír sandeces, te marees y le hagas caso. Mira, niñita, 3912 XXVIII | zambullose la señorita en el maremágnum musical, y allí se pasaba 3913 XXIV | vida corriendo por montes y mares, y que aquello es muy precioso... 3914 XVIII | comprado es la palmatoria de marfil de la suegra del... sultán 3915 XVIII | porque sería como echar margaritas a... No, eres mi cielo, 3916 X | debiera, ensanchando por la margen del espíritu, así como por 3917 V | poesía asociadas en feliz maridaje. Saturna enseñaba, la niña 3918 XVIII | vengar el sin número de maridillos que burló, y a las vírgenes 3919 XIV | siameses; y si quieres hacer el marimacho, anda con Dios... Pero ahora 3920 XVII | tentativas infructuosas, una marina soberbia, quedó para siempre 3921 XIX | muy desvelada, y una idea mariposeaba en torno de mí, hasta que 3922 XVIII | virtú! Aunque te vuelvas más marisabidilla que Minerva, y me hables 3923 XVIII | mozas? Porque con todo mi marisabidillismo (ve apuntando las palabras 3924 XIX | mi destino desplegó los marmóreos labios y me dijo que para 3925 XVIII | biblioteca de su amigo el marqués de Cicero. Excuso decirte 3926 XV | cree que lo son. ¡Lo de la marquesa del Cabañal es de lo más 3927 XVIII | suegra del... sultán de Marruecos. ~»Te muerdo una oreja. 3928 XX | le oía gozosa, porque el marrullero galán sabía herirla en lo 3929 II | mitad de la capa como San Martín; y últimamente, la prenda 3930 VIII | Horacio en estos trabajos y martirios era un dependiente de la 3931 IX | digna de un huequecito en el martirologio. «Cogiome aquel suceso - 3932 XVII | ninguna broma, no está la masa para rosquillas. No sé más 3933 IX | viejo, rodeado de espesas masas de árboles, y hacia la carretera 3934 XVIII | Chaskaperas o el propio Lord Mascaole. Y al paso que me enseña 3935 XV | delantales de campesina romana. Máscaras griegas de cartón, y telas 3936 XVIII | bien la creerías del género masculino o del neutro; una señora 3937 VI | insubordinarse, negándose a masticar bien, o rompiéndosele en 3938 XII | Pues mejor: no temo nada. Mátame cuando quieras». ~Y D. Lope, 3939 XVI | frío maldito que me está matando. ¡Y pensar que con irme 3940 XX | había deshonrado a Tristana, matándola para la sociedad y el matrimonio, 3941 I | otra manera. O había que matarle o decirle D. Lope. ~La edad 3942 XI | quise, dábanme ganas de matarme, porque no podía ofrecerte 3943 I | nítido era su rostro blanco mate, de papel su vestido, de 3944 XII | Si este hombre me mata, máteme con razón». ~ 3945 VIII | pinceles, paletas y todo el material de aquel arte que adoraba, 3946 XII | agrada verte salir. Eres materialmente libre, y las limitaciones 3947 V | mirando a la señorita con maternal solicitud - sí que le convenía 3948 V | hallábanse muy lejos: su tío materno D. Fernando, en Filipinas; 3949 XXV | un modo gracioso y les da matices frescos y brillantes. El 3950 XXV | legendario y revestido de cierto matiz poético. La atracción se 3951 XXI | las prosas de la intimidad matrimoñesca. ~Al propio tiempo que estas 3952 IV | situación semejante a la de los matrimonios que han agotado el capitalazo 3953 II | simpáticos los contrabandistas y matuteros, y si hubiera podido habría 3954 XXII | del doctor, en su visita matutina, para comprender que el 3955 VII | de Chamberí, los altos de Maudes, las avenidas del Hipódromo 3956 VI | de financiero y de buen mayordomo, más fácilmente le engañaba 3957 XVIII | cielo, mi infierno, mi polo maznético, y hacia ti marca siempre 3958 II | parecer, había creado diversos mecanismos con el solo objeto de mantener 3959 XXVII | de todo lo terreno para mecerse en el seno pavoroso de una 3960 VIII | donde había que encender el mechero de gas a las cuatro de la 3961 VI | fuerte; pero ya se le caían mechones, que él habría repuesto 3962 XV | meditabunda, y por costumbre medía y pesaba todas las cosas 3963 III | imposible. El tiempo corto que mediaba entre mudanza y mudanza 3964 VIII | padeció y gimió los años que medían entre la adolescencia y 3965 XXII | los recursos de la ciencia médica para sanar a su muñeca infeliz. 3966 XXII | con sanguijuelas, y esta medicación, si al principio determinó 3967 XX | tres horas. En cuanto al medicamento externo, dice D. Augusto 3968 V | rentas? Si nos hicieran médicas, abogadas, siquiera boticarias 3969 IV | que le sugería tímidamente medios defensivos que emplear no 3970 IV | deshonra le dieron luz para medir y apreciar su situación 3971 XII | persona. Vete a tu cuartito y medita sobre lo que hemos hablado. 3972 V | independencia. Volviendo de aquella meditación como de un letargo, suspiró 3973 XVII | largo espacio entre la villa mediterránea y Madrid, en el espíritu 3974 XXIII | en el médico una mirada medrosa, infantil, suplicante. Para 3975 IV | se cambiaba en sangre y medula de mujer la estopa de la 3976 XXII | altísima, el frío en la médula, ¿sabe usted lo que es? 3977 XXI | padezco mucho! Creí que mejoraba; pero no, no quiere Dios. 3978 XXIX | el señor de Garrido, al mejorar de fortuna, tomó una casa 3979 XXI | que me curaré, aunque no mejore; pero se me antoja, y basta. 3980 X | Felizmente para Tristana, no sólo mejoró la salud de Garrido, desvaneciéndose 3981 XIII | garboso.~ - Justo, con melenas...~ - Si lleva el pelo al 3982 VIII | en otra, naranjas y unos melocotones... pero muy ricos... En 3983 XXVII | escalonando los miembros melódicos con pasmosa habilidad; y 3984 XII | que gusta de echar tantos memoriales para obtener lo que le corresponde. 3985 XVIII | este terruño se le van las memorias de este páramo en que yo 3986 VII | cacahuetes, avellanas, bollos o mendrugos de pan. Algunos corretean 3987 I | la cocina y en los rudos menesteres de la casa, sin distinción 3988 VI | no poco en el bajón del menesteroso caballero, ahondando las 3989 XV | que il nulla creciera o menguara discoprendo. ~Gracias a 3990 VI | su alcoba apestaba de los menjurjes que usar solía para el reuma 3991 XXVI | sufrido ni puede sufrir menoscabo. Ni el encanto de tu rostro 3992 XXVIII | A Horacio no le volvió a mentar, y aunque el pintor no cortó 3993 XII | dificultad extraordinaria para mentir. Con gran esfuerzo quiso 3994 XXII | a la enferma con cuatro mentiras muy bien tramadas, encerrose 3995 XXVII | notable, Horacio volvió a menudear sus visitas, y de pronto 3996 XXIX | tristeza y soledad que él se merecía, como término de una vida 3997 XI | de mí recibe se lo tiene merecido». ~No pudo menos Horacio 3998 XVII | mañanas y las noches se merendaban las tardes, sin que el artista 3999 XVII | el artista se acordara de merendar ni de comer. ~Fuera de esto, 4000 XVIII | familias, está conmigo como un merengue. El reuma sigue mortificándole, 4001 XIX | tan mala que este castigo merezca. ¿Qué crimen he cometido? ¿ 4002 VII | Hipódromo; paseo de campo, con meriendas las más de las veces, y 4003 II | acto extraordinariamente meritorio. En estos tiempos putrefactos 4004 I | cobrado a tirones y con mermas lastimosas, se pasaba la 4005 IX | paticojos y de rústicas mesas, esperábales Saturna, y 4006 XV | los restos en cualquier mesilla del estudio. Este ofrecía 4007 IX | asno, que pacía con grave mesura; el ligero temblor de las 4008 II | flotantes en la atmósfera metafísica de su época, cual las invisibles 4009 X | Pardo, con su suelo de hojas metálicas erizadas de picos, las fresnedas 4010 II | fruto del egoísmo y de la metalización de las costumbres. El dinero 4011 XVII | tierra que en un ojo se nos mete y nos hace sufrir tanto, 4012 XVII | o que me muero yo y me meten en aquella caja horrible, 4013 IV | poderes de la tierra para meter en un puño a la pobrecita 4014 XVIII | el franchute, y luego le meteremos el diente al alemán. Give 4015 XV | cierto que, me equivoqué y me metí en el del barrio. De todo 4016 VI | silencioso y de mal talante, y se metía en su cuarto, donde la cautiva 4017 XVIII | zapatos. Pues digo que estoy metida en unos afanes espantosos. 4018 XXIX | histéricas y anticuadas, muy metidas en la iglesia y de timoratas 4019 VIII | del cálculo aritmético, y metiéndole en el magín, a guisa de 4020 X | las más de las tardes, y metiéndose los dos en él, se daban 4021 XXVI | saludándole con profundo respeto. Metiéronse en el cuarto del galán caduco, 4022 XVIII | amiga... En fin, que le metimos el diente a la tragedia. 4023 V | Círculo de Artesanos, o en los metingues de los compañeros, se sentía 4024 II | mal en los primeros años. Metiose en la compra y venta de 4025 XIV | que te querré poco si te meto en un puño. Libertad honrada 4026 IV | tiempo y la continuidad metódica de su deshonra le dieron 4027 I | casino, consagrando también metódicamente algunos ratos a visitas 4028 X | aprovechando las ausencias metódicas del tirano, entregose la 4029 XXVII | en la transmisión de su método, que habría convertido en 4030 III | contravención de sus extravagantes métodos de limpieza. No le bastaba