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Benito Pérez Galdós
Tristana

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
traig-zumbo

     Capítulo
6031 XII | cartita, le dices que no traiga coche, que no salga, que 6032 XX | dibujar? Pide por esa boca. ¿Tráigote comedias para que vayas 6033 XXII | cuatro mentiras muy bien tramadas, encerrose Miquis con D. 6034 XIX | su pronóstico no es muy tranquilizador, aunque D. Lepe asegura 6035 XXIII | infantil, suplicante. Para tranquilizarla, asegurole Miquis que confiaba 6036 XVI | dijo a su tía, buscando una transacción - , y me volveré en seguida». ~ - 6037 II | o filosófico de la mayor transcendencia. ~El punto de honor era, 6038 XXVII | notoriamente. Al llegar el verano, transcurrían hasta dos semanas sin que 6039 XII | de Saturna; pero no había transcurrido media hora cuando D. Lope 6040 XXVIII | calzarse más que un pie! Transcurrirían los años sin que acostumbrarse 6041 VII | conveniente, desvalijaba a los transeúntes, no de dinero, sino de cerillas. « 6042 XXVII | qué, ¿gana o pierde en la transformación? ~ - Pierde... al menos 6043 IX | último adiós a la droguería, transformada y modernizada, para venirme 6044 II | débil contra el fuerte. Transigía con la Guardia civil, aunque 6045 XXVI | ya... Vea usted cómo transijo. Se admite el regalo del 6046 XXVII | enseñanza y tan hábil en la transmisión de su método, que habría 6047 XVII | lenguaje que siento no poder transmitirte. Convendría que tú lo oyeras 6048 XVII | dormilón, otras rizado y transparente, dejando ver, en sus márgenes 6049 XXV | recrearse contemplándolos, y se transportaba a los tiempos del estudio 6050 XVII | inspiraban deseos vivísimos de transportarlo todo al lienzo; entrole 6051 XIII | les columpiaban desde los transportes del amor a los problemas 6052 XIII | pasaban frente a la calle transversal, formada por edificios nuevos 6053 I | cosa desaseada o impura. De trapillo, zorro en mano, el polvo 6054 VI | cejas, haciendo con sus trapitos, ayudada de Saturna, mil 6055 XXVI | proyectos de matrimonio trascendiera. Manifestó un interés vivísimo 6056 I | Lope de Sosa, nombre que trasciende al polvo de los teatros 6057 XXVII | del arte, el otro dejaba traslucir su acendrada ternura con 6058 VI | miserias, de estas prosas trasnochadas de la vida del D. Juan caído 6059 I | disfrutan. No era ya Garrido trasnochador; se ponía en planta a punto 6060 I | blancos, el moño arribita, traspasado con horquillas de dorada 6061 IX | airoso de lo que fui en la trastienda de mi abuelo... Naturalmente, 6062 XVII | hermoso y de lo grande que me trastorna? Hazme el favor de echar 6063 III | otras mil, principalmente la trastornaban: la manía de mudarse de 6064 XX | mequetrefe y que este me la trastornara con cuatro palabras amorosas... 6065 XXII | de la vejez...». ~En su trastorno insano, tan pronto volvía 6066 XVIII | tomo de Historia que a un tratado de Filosofía. ¿A que no 6067 XVI | consentir tiranos. Mas otro día, tratando de lo mismo, Tristana pareció 6068 XXV | sin casi, se alegraba de tratarle, admirando de cerca, por 6069 XXVIII | en sus buenos tiempos la trataron apenas la conocían ya, al 6070 XII | porque como padre tendré que tratarte si es preciso. Tu mamá te 6071 XXIX | viaje que hizo a Madrid trató de obtener de su tío ciertas 6072 XXIV | Garrido, porque si bien el traumatismo se presentaba en las mejores 6073 XXIII | con la persona cuyo nombre trazaba la pluma - ya no te temo. 6074 XXI | en cartas centelleantes, trazadas con trémula mano, entre 6075 XVII | cuantas vueltas por el aire, trazando espirales graciosas; después 6076 IX | tiempos de esclavitud, al trazar números sin fin en el escritorio 6077 X | coche, paseaban a pie largo trecho por los linderos de las 6078 XXI | pensamiento, consigo algunas treguas. Llévese el Demonio la pierna. 6079 XXII | no vale un pito ante la tremenda desgracia que me desgarra 6080 XV | trapisondas, que son tremendas, tremendísimas, veía yo un plan depravado 6081 XVI | Santo...». ~¡Y cuando el tren traía y llevaba todo este 6082 XV | hechicera que el Concilio de Trento y que D. Alfonso el Sabio... 6083 IX | mujer, y qué yo... los treses me servían para indicar 6084 XXI | caer en la cuenta de que tributaba culto a un Dios de su propia 6085 XXIII | la triste obra. D. Lope trincaba los dientes, y a ratos, 6086 I | ratos a visitas de amigos, a trincas de café y a otros centros, 6087 XXIII | dijo el viejo, haciendo de tripas corazón, y procurando tragarse 6088 IV | la edad de su tirano casi triplicaba la suya. Para expresarlo 6089 XXV | salud ni librarla de esa tristísima amputación, quiero alegrar 6090 XXIII | primera sangre, su cobardía trocose en valor estoico, altanero, 6091 IX | amontonándolas junto a los troncos; el asno, que pacía con 6092 XVI | dejó caer el párpado, como tronera que se cierra después de 6093 XIV | un mundo de ideas que en tropel la asaltaron, echose a reír, 6094 I | pícara afición, y siempre que tropezaba con mujeres bonitas, o aunque 6095 XXII | saltos como fiera herida, tropezando con los muebles, y golpeándose 6096 VII | en su desordenado andar, tropezaron con unos chicos que jugaban 6097 VII | ciego para poder andar sin tropezones; se entendían por el tacto 6098 XII | diariamente a la calle, tropieza con su idilio. Ello será 6099 XVIII | dirás, y con razón. Pues si tropiezo con un libro de Medicina, 6100 X | con frase tan delicada y tropos tan exquisitos, que decía 6101 XIV | esa pena que causan los trozos sin concluir pidiendo hechura 6102 VIII | tienda tanta pintura en tubos, pinceles, paletas y todo 6103 III | en la comida se advertían tufos de alcanfor. Con decir que 6104 VIII | cierta libertad en aquel tugurio antipático, pestilente y 6105 II | empeñó en seguirle a la tumba por muerte natural, no pudo 6106 XXII | de Fuencarral, curaba los tumores blancos con la aplicación 6107 XII | le inspiraba. Y como las tumultuosas apariciones de aquel sentimiento 6108 IV | alguna; ansiosos temores la turbaban a veces, a veces risueñas 6109 IX | qué te dije. Estaba tan turbado, que debiste de encontrarme 6110 XVII | locas efervescencias que turban tu espíritu, y que anhelas 6111 XIX | Quítate, hombre, ¡qué he de turbarme yo! No tengo vergüenza, 6112 XIII | para su propio recreo, a la turca verdaderamente, hijo... 6113 XIV | que la serie borrascosa de turcas de amor cogidas por el espiritual 6114 VIII | antigüedad o del moderno imperio turco, su abuelo había sido y 6115 XVIII | para ofrecerte sus senos turgentes. Dime otra cosa... ¿Has 6116 IX | Sierra, de un vivo tono de turquesa, con desiguales toques y 6117 XVIII | otra cosa... ¿Has comido turrón estas Navidades? Yo tengo 6118 I | a la mesa del señor y le tuteaba con familiar llaneza, era 6119 VIII | en la cual los amantes se tutearon sin acuerdo previo, ./. 6120 V | pocos de esclavitud. Si tuviéramos oficios y carreras las mujeres, 6121 V | compasivos) que las familias que tuvieron visiteo y amistad con su 6122 XXIII | acuerdas de aquel grillo que tuvimos, y que cantaba más y mejor 6123 VIII | aquella de los sordo - mudos, túvole por un señor así como de 6124 XIII | dejarían tamañitos a los tuyos... ¡Ah, no, eso no; tú eres 6125 XVIII | tengo tres cabras con cada ubre como el bombo grande de 6126 XV | pasaje de Francesca, el de Ugolino y otros. ~Pues, a lo que 6127 XIX | salvaste de caer en sus uñas. El maldito juró vengarse, 6128 XVIII | limoneros y tus acequias de undosa corriente. Yo libre y honrada, 6129 XIX | me ha mandado no qué ungüentos, y una venda sin fin, que 6130 XI | ilegitimidad de los lazos que unían a Tristana con D. Lope. « 6131 VII | esparcimiento saludable. Eran los únicos ratos de su vida en que 6132 XXVIII | por dentro subsistía la unidad pasmosa de su pasión por 6133 VIII | años, en Savannah (Estados Unidos) hasta los nueve, en Shangai2 ( 6134 II | la Policía encubierta o uniformada, y cubría de baldón a los 6135 XXI | ridiculizar la vida boba, la unión eterna con un ser vulgar 6136 VII | Saturno de su mamá para unirse a una partida que, apostada 6137 XXII | traer el desequilibrio del universo. Creo que hasta el momento 6138 XVIII | al cielo con toda su alma unsex me here, me hace estremecer 6139 XIV | cerebral, que se corrige con unturas de vara de fresno. ¡Qué 6140 XXV | Garrido, acentuando más la urbanidad y el desdén con que le hablaba - . 6141 VIII | para evacuar algún asunto urgente. ~Pues bien, todo su empeño 6142 XI | es como un lodazal, y las usa según los casos; se las 6143 XII | figura, y que con tanto arte usaba cuando le convenía, poniéndosela 6144 IV | temple, de esas que apenas se usan ya, porque se van muriendo 6145 IV | se van muriendo los que usarlas supieron. Ya que no cautivar 6146 III | humedad, ya porque Josefina usó zapatos recién sometidos 6147 | ustedes 6148 I | no poseía ya más que un usufructo en la provincia de Toledo, 6149 VIII | oficio. Eran, además, viles usurpadores de la facultad divina, e 6150 VIII | de las cosas, y su única utilidad consistía en el gasto que 6151 XXVII | días después, aunque no se utilizó sino a los tres o cuatro 6152 XIII | relámpagos de atrevidas utopías eróticas y sociales. Filosofaban 6153 V | V - ~Y entre las mil cosas 6154 XI | principio, más de carnero que de vaca, y de las uvas del postre, 6155 XXV | lado de la mesa la fuente vacía de la carne y sentarse frente 6156 VII | cómo... ¡ay!, no sabes... vaciando mi alma por los ojos. Los 6157 III | aristocracia y pueblo, y no vacilaba en asignarse un lugar de 6158 XXV | sabiendo qué actitud tomar, vacilando entre la benevolencia y 6159 VIII | o falta de vergüenza, no vacilaría en quitarme la vida». ~Y 6160 XIX | profundamente humano y patético! No vaciles, y déjate de gallinas y 6161 XXII | montañas, un egoísmo que no vacilo en llamar santo, porque 6162 XXV | familiarizándose tanto, que no vaciló en dejar a un lado de la 6163 VII | atrozmente de viruelas, vacíos los ojos y cerrados entre 6164 XV | ardiente como el fuego, vaga y rumorosa como el aire. 6165 XXVII | como en éxtasis, mirando vagamente a un punto indeterminado 6166 XV | vino después, llenando de vagos rumores la plácida soledad 6167 IX | en sueños veía siluetas, vaguedades tentadoras que me hacían 6168 XXIX | infierno, y de nada les valdrán sus buenas intenciones de 6169 IX | un nombre. Ser cero, no valer más que el grano que, con 6170 IX | pone miedo en el ánimo más valeroso; bestias inofensivas a fuerza 6171 V | aprendió también a disimular, a valerse de las ductilidades de la 6172 XXVIII | cosa inferior y de escasa valía. Las horas de la tarde pasábalas 6173 VII | pareja, los ojos del mudo valían al ciego para poder andar 6174 XXV | decirle ./. cuatro verdades, valida de la confianza que le diera 6175 XII | mal, tan mal, que más le valiera callarse. Los penetrantes 6176 IX | placidez bucólica de aquel vallecito en miniatura. Cantos de 6177 XXIV | para farfullar polkas y valses o alguna pieza fácil. Algo 6178 XV | extático tanto tiempo?... Vámonos: para ti la jaca torda, 6179 I | rastros quedaban de estas vanas conjeturas, y Tristana, 6180 VIII | mundo y de sus fatigas y vanidades, viviendo el uno para el 6181 XIV | se corrige con unturas de vara de fresno. ¡Qué tontería, 6182 XV | apasionada conversación, variaban cada pocos días, según las 6183 | varios 6184 VIII | a su mujer, y los hijos varones se expatriaron por no sufrirle. 6185 XII | Estaba guapo, sin duda, con varonil y avellanada hermosura de 6186 XVI | emperatriz. Chiquilla, yo seré tu vasallo humilde; pisotéame, escúpeme, 6187 XVI | mato como quien se bebe un vaso de agua. ¡Qué gusto, qué 6188 VII | eso lo corriente, sino que vayan por grados, entre síes y 6189 XIII | que tapa y no tapa. Suba y véalo todo, D. Lope. Es buen chico 6190 X | la vivienda de su ídolo, vecina de los pararrayos, según 6191 III | achicharraba; en una había vecinas escandalosas, en otra ratones 6192 I | hija, y orejas hubo en la vecindad que la oyeron decir papá, 6193 VIII | aquello como un palomar, vecinito de los pararrayos, y con 6194 XVIII | hijo de la jardinera de tu vecino?». Tonto, no; lo que has 6195 XXVI | puede aceptar, porque lo veda el decoro. ~ - Y quedamos - 6196 XXVII | cuatro meses de regalado el vehículo. Lo más triste de todo cuanto 6197 XIII | atento, mas no cariñoso. Veíala entrar tarde algunas noches, 6198 XVI | del cuerpo una palabra. Veíasele inmóvil en un sillón del 6199 IV | deshonra, y cuando cumplía los veintidós años. Hasta entonces, la 6200 IX | prosiguió Díaz - a los veintiocho años, con hábitos de viejo 6201 II | accesorias y sin importancia. Veintiún años contaba la joven cuando 6202 VIII | viejo, más calvo que una vejiga de manteca, flaco y de color 6203 XVIII | día será. Es muy tarde: he velado por escribirte: la pálida 6204 XII | soltando el cigarro sobre un velador, y estrechándole las manos 6205 XVII | infinita impresionabilidad. Las velas latinas que lo moteaban, 6206 XIX | Quiero que se diga que Velázquez y Rafael eran unos pinta - 6207 VIII | Él iba de capa, ella de velito y abrigo corto, de bracete, 6208 VIII | presento a ti sin ningún velo, pues el del falso decoro 6209 VII | conocimiento de las cosas por el velocísimo teclear de los dedos. Tal 6210 XI | azuladas tintas a la luz del velón con pantalla que alumbraba 6211 XXVI | sociedad futura que nosotros no vemos. ~ - Quizás... Estas niñas 6212 XIII | perdido. Una voluntad firme lo vence todo, ¿no lo crees tú así? ~ 6213 XIII | las dificultades, yo las vencería, y sería pintora, y estudiaríamos 6214 XIII | delirantes ternuras, y, vencidos del cansancio, divagaban 6215 XIII | una aplicación continua se vencieran las dificultades, yo las 6216 XXVII | su inteligente dirección venció Tristana las primeras dificultades 6217 IV | que emplear no supo, le vendaba los ojos, y sólo el tiempo 6218 XXI | enferma, renovándole los vendajes. Intranquila pasó la noche; 6219 VII | casi todos rodean a las vendedoras de caramelos largos, avellanas 6220 XVIII | compares esta leche con la que venden en la cabrería de tu casa, 6221 XVIII | ser honradamente libre, venderá él la camisa, si necesario 6222 XII | pero si me engañas, si vendes mi dignidad por un puñado 6223 VII | malicia, ni dignidad. Me he vendido, Saturna... ¡Qué pensará 6224 XXII | cuanto más pronto, mejor. Vendrá mi amigo el doctor Ruiz 6225 XIX | Primero: me dices tú que vendrás pronto. Segundo: ya no cojeo. 6226 XXVI | Horacio despidiéndose - que vendré a pintar un ratito con ella. ~ - 6227 X | apurar la felicidad, nos vendría bien ahora algún contratiempo, 6228 XI | poco que comió se le volvía veneno. A D. Lope no le faltaba 6229 XXIII | que cuanto más bonita, más venenosa...». ~Quedó al fin inmóvil, 6230 XII | relativo. Yo no pretendo que me veneres como a un santo; te digo 6231 XIX | decir que mi tirano se ha vengado de mis desdenes comunicándome 6232 XIV | para qué permite Dios que vengan al mundo, si tan pronto 6233 IX | serlo por desquite, por venganza de su sosería y ridiculez 6234 XVIII | reuma se está encargando de vengar el sin número de maridillos 6235 XXV | pensar lo que guste, yo vengo a decirle que, pues desea 6236 VII | encendidos y carnosos que venían a ser como certificación 6237 XII | el alma una racha de ira, venida quién sabe de dónde, como 6238 VIII | cónsul. Con tantas idas y venidas, y el fatigoso pasear por 6239 IX | transformada y modernizada, para venirme acá, donde tengo una tía 6240 II | Metiose en la compra y venta de cebada, en contratas 6241 X | la moral; encomiaban las ventajas de la virtud y lo hermoso 6242 VIII | cuarto muy grande, con un ventanón por donde se cuela toda 6243 I | amén del despejo, de la ventilación y de los horizontes risueños 6244 VIII | vivía en aquel aposento tan ventilado, y me dijo que no y que 6245 IV | manipulantes les diese la ventolera de apadrinar los disparates 6246 IV | sospechas de lo que las venturas de amor pueden ser. D. Lope 6247 VII | ojos resplandecía todo el verbo humano, con las caras aburridas, 6248 XXIII | epiléptica, convulsiones y una verbosidad desordenada, como de embriaguez 6249 II | forjado, y solía decir: «Los verdaderos sacerdotes somos nosotros, 6250 XXV | aventuró a decirle ./. cuatro verdades, valida de la confianza 6251 I | trajes más propios de la edad verde que de la madura. Fue D. 6252 XXIII | Lope como si recibiera al verdugo cuando va a pedir perdón 6253 XVII | dejado a nosotras más que las veredas estrechitas por donde ellos 6254 XII | hasta llegar a esta miseria vergonzosa. Primero tuve que privarme 6255 XXVII | en la luz del sol, que no vería más a Horacio. Y así era, 6256 XXVII | efecto de una metamorfosis verificada en su alma después de la 6257 XVII | que están en éxtasis a la verita de la Santísima Trinidad; 6258 IV | idealizar las cosas, para verlo todo como no es, o como 6259 VII | deshacían por echar un par de verónicas. ¡Como que para eso maldita 6260 XVII | ejemplares viejos, retorcidos y verrugosos como los de Getsemaní. Cuando 6261 I | visita, o por fisgonear, versiones había para todos los gustos. 6262 III | tapados compuso algunos versitos, que sólo mostraba a los 6263 XXVII | cucharada en el coloquio, que versó exclusivamente sobre cosas 6264 XXVII | lágrimas, avergonzado de verterlas. Cuando la señorita, inflamada 6265 VII | hacía... arrastrada por un vértigo... a todo cuanto me dijo 6266 X | con Saturna, las saliditas vespertinas, cuando el anciano galán 6267 I | blanco mate, de papel su vestido, de papel sus finísimas, 6268 VIII | cansar, telas preciosas y una vestidura de ferretería, de las que 6269 VII | que no está de humor de vestirse; en la cabeza un livianillo, 6270 XII | probrecita hospiciana... No puedo vestirte como quisiera. Gracias que 6271 VII | Castellana, y en aquella hermosa vía, bien asoleada, ancha y 6272 VIII | gala también de no haber viajado nunca, ni en ferrocarril, 6273 VII | viviente en casa, y todas las vías de Chamberí, los altos de 6274 VII | garatusas eran un movimiento o vibración rapidísima, tan ágil y flexible 6275 XXIV | músculos y acechando el vibrar de sus nervios. Sin duda 6276 V | por agua a la fuente de la Vicaría. Libertad, tiene razón la 6277 XVI | cosa peor que apegarse a un vicio de querer... Despréndete 6278 VIII | muchachos tan comidos de vicios como los hombres. ¡Mujeres!... 6279 XXIX | término de una vida disipada y viciosa, porque sus parientes le 6280 IX | era el niño - viejo tan vicioso como aparentaba serlo por 6281 XI | parecen obra del Demonio. Sus víctimas no tienen número: maridos 6282 XXVII | con desdén las empresas y victorias artísticas, con gran estupor 6283 VII | luz, con pupila de cuajado vidrio. ~Detuviéronse allí, y por 6284 XX | historia, que es de las más viejas, de las más adocenadas y 6285 IX | lejos, adivinándose, más que viéndose, entre las sombras de la 6286 XIX | Y cómo te veo ahora, si vienes? No, no vengas hasta que 6287 I | que hablan. Sopló un nuevo vientecillo de opinión, y ya la tenéis 6288 XXI | dos... como sin ninguna». ~Viernes.~«No me hace falta ver los 6289 VII | descubierto, ¡él también! Le vieron subir en la Glorieta de 6290 XX | inesperadamente D. Lope, y como la viese esconder con precipitación 6291 IV | los rigores de su inquieta vigilancia y llegar a una situación 6292 II | baldón a los carabineros y vigilantes de consumos, así como a 6293 XII | niegues. Pues ¡si yo quisiera vigilarte...! Pero no, no, el espionaje 6294 IX | Cuánto he padecido, y qué vigilias, qué afanes día y noche, 6295 XXIV | de la enfermedad, sano, vigoroso y ágil. Sin gran esfuerzo 6296 VII | VII - ~Algo se asustaba Tristana, 6297 VIII | VIII - ~«Te quise desde que nací...». 6298 VIII | del oficio. Eran, además, viles usurpadores de la facultad 6299 XVI | que Horacio tomó las de Villadiego. Tierna fue la despedida: 6300 XXVI | cara de haber bebido el vinagre de las pasiones contrariadas, 6301 II | obligatorio, jefes hereditarios, vinculación del generalato, y, en fin, 6302 XII | bien repuesta de exquisitos vinos; ya de mis tapices flamencos 6303 XXVI | añadir. Con un poquito de violencia, que casi no pudo apreciar, 6304 XIX | su manera, crearte, con violencias de la imaginación. Ven pronto, 6305 XXIV | noble caballero tuvo que violentar su delicadeza y desmentir 6306 XI | destacaba sobre el sofá con el violento escorzo de una figura japonesa, 6307 XXII | una noche infernal, con violentos accesos de fiebre, entrecortados 6308 XXII | fácilmente se comprenderá. ./. Viose convertido en ser ideal, 6309 XIX | Yo le pido a Dios y a la Virgen que me curen pronto. No 6310 XVIII | maridillos que burló, y a las vírgenes honestas o esposas frágiles 6311 XVIII | casa, con aquellos lácteos virgíneos candores que tanto asco 6312 X | mequetrefe, de estos bacillus virgula del amor que andan por ahí, 6313 VIII | la adolescencia y la edad viril. ¡Juventud!, casi casi no 6314 XVIII | corro a traerte. Oh donna di virtú! Aunque te vuelvas más marisabidilla 6315 IX | y por otro poseía ./. virtudes propiamente seniles, inapetencias 6316 XV | decía esposo de la mujer más virtuosa de España, y la tal se escapo 6317 XV | seducción de mujeres más o menos virtuosas, es todo dignidad. ~ - ¿ 6318 VII | picoteadas atrozmente de viruelas, vacíos los ojos y cerrados 6319 XXI | cifraban todas las bellezas visibles e invisibles. Su corazón 6320 XVI | dulzuras del día, no; la visión de ella le acosaba; el recuerdo 6321 XXII | con su indómita pluma la visionaria niña de D. Lepe. Pero su 6322 V | las familias que tuvieron visiteo y amistad con su madre la 6323 V | carreras pueden seguir las que visten faldas: o casarse, que carrera 6324 XV | Inventaba travesuras donosas, vistiéndose con los trajes de los modelos, 6325 III | del caballero entre mil vistosos arreos de guerra y caza, 6326 II | que las retóricas con que vituperaba lo que a su juicio era motivo 6327 XXII | seguro... ¡Ay doctor, no me vitupere usted por mi cobardía! No 6328 XV | pájaro voló... Ahi Pisa, vituperio delle genti. ¿A dónde nos 6329 II | aquella temporada. Dejó una viudita inconsolable, que por más 6330 XIII | honradez queriéndote, ya vivamos o no juntos... Vas a decirme 6331 I | ojos más notables por lo vivarachos y luminosos que por lo grandes; 6332 IV | de improviso, como planta vivaz a la que le llega un buen 6333 XVIII | hasta que le cortaron los víveres, y se dedicó a dar lecciones... 6334 XVII | comprenderlo tú, si yo mismo he vivido hasta hace poco ciego a 6335 XIV | en cuál de los hogares vivirá el angelito? ~Tristana se 6336 XII | tu cárcel (con amargura vivísima), porque soy pobre. Es la 6337 XXVI | trascendiera. Manifestó un interés vivísimo por Tristana, lástima profunda 6338 VII | decorosas al asirse a la tabla. Voces hondas del instinto de salvación 6339 XX | tienes alas. ¿Hacia dónde volarás? ¡Ah!... si lo supiéramos, 6340 XIX | declararme la mar de pasiones volcánicas. No, no seas tonto. Yo te 6341 XV | entra en casa, y el pájaro voló... Ahi Pisa, vituperio delle 6342 XXI | de nuestras respectivas voluntades, tú libre, libre yo, y tan 6343 XXVI | distancia venía a ser como una voluptuosidad de aquel amor sutil, que 6344 XVI | signore. que mi señó Juan volverá pronto, que ha de quererme 6345 XXVII | compuertas de sus ojos para no volverlas a abrir más. Poco después, 6346 III | Dios, y aún tuvo tiempo de volverlos también a D. Lope, que presente 6347 VII | turbación, alegría y miedo. Volviéndole la espalda, habló con Saturno 6348 VIII | las que atropelladamente vomitó la boca de Saturna, más 6349 XXII | intensísimo, acompañado de fiebre, vómitos y malestar general. Desesperado 6350 XV | del Riojano, y comía con voracidad, abandonando los restos 6351 I | inferiores del mundo físico: la vostra miseria non mi tange. Llevaba 6352 IX | testamentaría, levanté el vuelo, y del primer tirón me planté 6353 XVII | Que me resuciten, que me vuelvan mi vidita querida. Me espanta 6354 XX | felicidad que pronto se te vuelven humo?... Ea, no hablemos 6355 XX | matrimonio te zambulliría en la vulgaridad. Tú no puedes ni debes ser 6356 XIX | y déjate de gallinas y vulgaridades estúpidas. ¡Es arte! ¡La 6357 XII | este arrabal excéntrico y vulgarote. A cada etapa, a cada escalón, 6358 XVIII | or not to be... All the world a stage». ~De señó Juan 6359 X | X - ~Tristana, según su expresión, 6360 XI | XI - ~Por sus pasos contados 6361 XII | XII - ~«Lo - añadió el D. 6362 XIII | XIII - ~Y desde aquel día ya 6363 XIV | XIV - ~Justo es decir que la 6364 XIX | XIX - ~De la misma al mismo:~« 6365 XV | XV - ~Bonito, realmente bonito 6366 XVI | XVI - ~Como contrapeso moral 6367 XVII | XVII - ~Tan voluble y extremosa 6368 XVIII | XVIII - ~De Tristana a Horacio:~«¡ 6369 XX | XX - ~Al caer de la tarde, 6370 XXI | XXI - ~«¡Ay Dios mío - decía 6371 XXII | XXII - ~El efecto que estas deshilvanadas 6372 XXIII | XXIII - ~No se equivocaba el sagaz 6373 XXIV | XXIV - ~«¡Ay, todavía me duele!» - 6374 XXIX | XXIX - ~No tuvo la vejez de D. 6375 XXV | XXV - ~Impresión honda hizo 6376 XXVI | XXVI - ~«¡Qué pedazo de ángel! - 6377 XXVII | XXVII - ~Notó el buen Garrido 6378 XXVIII | XXVIII - ~Creyó notar el viejo 6379 XVIII | Alicante y el sabrosísimo de yema, menos dulce que tu alma 6380 XIII | aprenden para llevar un buen yerno a casa, a saber: un poco 6381 IX | cuando las sueltan del yugo, no se cuidan más que de 6382 III | dicho todo. A su hija la zambullía en el baño tres veces al 6383 XX | precisar aún. El matrimonio te zambulliría en la vulgaridad. Tú no 6384 XXVIII | a un piélago tranquilo, zambullose la señorita en el maremágnum 6385 IX | reposadas, y ya no era yo el zangolotino que llega tarde al festín 6386 XXVIII | continuo bregaba con el zapatero por si ajustaba con más 6387 XXI | vez que las cogía dentro, ¡zas!, cerraba la puerta para 6388 VIII | de potasa y de sulfato de zinc, inclinó la cabeza sobre 6389 I | por muy poco en aquella zona, amén del despejo, de la 6390 XXII | Lope amigo, que eres un zote, que sólo la vida instruye, 6391 XX | querida! (Adoptando un tonillo zumbón.) ¡Vaya, que a una mujer


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