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| Guy de Maupassant La aventura de Walter Schnaffs IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
1 1| habitación quedó vacía, abandonada, con la mesa cubierta de 2 1| Luego, un deseo loco de abandonar el campo le poseyó; pero 3 1| se veía luz; una estaba abierta y despedía olor intenso 4 1| como dolorosas heridas. Abría desmesuradamente los ojos 5 1| instante de resolución, abrumado, combatido por contradictorios 6 1| ante un plato servido con abundancia, intacto, comenzó a comer. 7 1| hacía brillar una punta de acero.~ La residencia señorial 8 1| volvió a cerrar la noche.~ Acomodándose y estirándose bajo las malezas, 9 1| gustaba levantarse tarde y acostarse pronto, comer lentamente 10 1| del campo, caía muerto, acribillado como un colador, sintiendo 11 1| señorial, prefiriendo más bien acudir a ella que al villorrio, 12 1| y quedó como una liebre, acurrucado entre hie 13 1| pronto una voz rugió:~ -¡Adelante! ¡Al asalto! ¡ Al asalto, 14 1| cuatro niños, a los cuales adoraba, y esposo de una joven rubia, 15 1| le sacaba los ojos con su afilado pico.~ Entonces enloqueció, 16 1| cerveza en las cervecerías. Afirmaba que todas las dulzuras de 17 1| Walter Schnaffs agarrotado, bajo la custodia de seis 18 1| sintiéndose incapaz de esgrimir ágilmente semejante arma para defender 19 1| posándose en una rama, agitaba las hojas muertas. Durante 20 1| cesaron los movimientos y las agitaciones, y la residencia señorial 21 1| armados hasta los dientes, se agolparon en la cocina, donde dormía 22 1| viendo la mueca de su rostro agonizante. Y se imaginaba ya contra 23 1| Bostezaba, y la boca se le hacía agua pensando en el salchichón, 24 1| armas.~ La muchedumbre aguardaba impaciente y ansiosa. Al 25 1| residencia señorial.~ Así aguardó hasta el anochecer, padeciendo 26 1| comprendió que padecía un hambre aguda.~Bostezaba, y la boca se 27 1| andaba con dificultad, se ahogaba y le dolían los pies. Era 28 1| desabrochó el uniforme para no ahogarse. Se confundieron las ideas 29 1| Nos replegaremos por si ahora se rehacen y toman la ofensiva 30 1| infinitas.~ Ningún ser aislado se presentaba en el horizonte. 31 1| atormentaban, el prusiano, loco de alegría, empezó a bailar, a bailar 32 1| cansancio y a la emoción.~ El alemán sonreía, sonreía tranquilo, 33 | algo 34 1| Prisionero! Estar a salvo, alimentado, atendido, lejos de las 35 | allí 36 1| Ocho criados comían alrededor de una gran mesa. Pero. 37 1| despertar vió el sol en lo más alto de su carrera. Ningún ruido 38 1| los hombres. Era gordo, andaba con dificultad, se ahogaba 39 1| desmayaría, no permitiéndole andar, y estaba resuelto a encaminarse 40 1| con estrépito las puertas; andares rápidos resonaban en el 41 1| Vivía siempre atemorizado y angustioso.~ El cuerpo de ejército 42 1| defenderle. Corrían por su piel angustiosos estremecimientos.~ De 43 1| prisionero!" Y su corazón se animaba con ansia violenta, invencible, 44 1| cerrados. Luego, toda clase de animalitos. acercándose a su cadáver, 45 1| Así aguardó hasta el anochecer, padeciendo espantosamente 46 1| muchedumbre aguardaba impaciente y ansiosa. Al descubrir el casco del 47 | ante 48 1| clamores de lucha se fueron apagando y cesaron. Todo quedó en 49 1| lo más de prisa posible, apartándose del lugar del combate. Al 50 1| soldado salió, incorporándose apenas, encorvado, temeroso, con 51 1| El prusiano, inquieto, aplicó el oído a los confusos rumores; 52 1| se le cerraron los ojos, apoyó la cabeza entre los brazos 53 1| tumultuoso movimiento, empujones, apretones, confusión y desordenada 54 1| árboles del jardín. El día se aproximaba.~ Una muchedumbre dé 55 1| Y sacando un cuaderno apuntó: "Después de una encarnizada 56 | Aquellos 57 1| las tinieblas. Un conejo arañando la tierra, espantó a Walter 58 1| bejucos y zarzas, que le arañaron la cara y las manos, y cayó 59 1| esgrimir ágilmente semejante arma para defender su vientre.~ 60 1| solo allí, de uniforme, armado, en territorio enemigo, 61 1| podría denunciarle y se arrastró cautamente, a cuatro patas, 62 1| resonaban en el piso de arriba. El prusiano, inquieto, 63 1| inmóvil, repentinamente asaltado por molestas reflexiones 64 | Así 65 1| Otro oficial dijo, asomándose a la puerta:~ -Mi coronel, 66 1| enemigo! ¡ Los prusianos atacaban la residencia señorial!~ 67 1| en la cárcel ya libre de ataduras.~ Doscientos hombres 68 1| ya.~ Le levantaron, y atándole a una silla, le examinaban 69 1| derribaron, le magullaron y le ataron de pies a cabeza.~ El. 70 1| punta.~ Vivía siempre atemorizado y angustioso.~ El cuerpo 71 1| Estar a salvo, alimentado, atendido, lejos de las balas y de 72 1| perspectiva no le hubiese aterrado; pero era preciso comer; 73 1| síntomas de indigestión que le atormentaban, el prusiano, loco de alegría, 74 1| de un puente al río.~ Atravesó, como una flecha, una gruesa 75 1| Walter Schnaffs, crispándole, atrayéndole con fuerza irresistible, 76 1| por un explorador, por un atrevido y valiente soldado, que 77 1| las sillas, los hombres atropellaron a las mujeres, pisándolas. 78 1| lo que pasaba, medroso, aturdido.~ Y de pronto un militar 79 1| avivando su corazón con audacia desesperada.~ Y bruscamente, 80 | aún 81 1| hambriento.~ De nuevo la aurora se mostró en el cielo y 82 1| de seis hombres.~Algunas avanzadas reconocieron el camino. 83 1| con el corazón palpitante, avanzando hacia la residencia señorial, 84 1| bruscamente de un bosquecillo, avanzó hacia ellos con bayoneta 85 1| Correría peligros infinitos aventurándose, solo, con su casco negro 86 1| con fuerza irresistible, avivando su corazón con audacia desesperada.~ 87 1| Pero los prusianos bajaban con tranquilidad a un pequeño 88 1| por el agujero que hizo al bajar. Aquel agujero revelador 89 1| muertos y heridos, que no bajarían de cincuenta. Hicimos prisioneros."~ 90 1| avanzó hacia ellos con bayoneta calada.~ Walter Schnaffs 91 1| flecha, una gruesa capa de bejucos y zarzas, que le arañaron 92 1| desplomaran sobre la tierra blanda, cerca del muro; cuerpos 93 1| doce fusiles, cuyas negras bocas parecían mirarle.~ ¿Y 94 1| los pies. Era pacífico y bondadoso, nunca sanguinario; padre 95 1| botellas; luego, embrutecido, borracho, se desabrochó el uniforme 96 1| saliendo bruscamente de un bosquecillo, avanzó hacia ellos con 97 1| padecía un hambre aguda.~Bostezaba, y la boca se le hacía agua 98 1| todos los platos y todas las botellas; luego, embrutecido, borracho, 99 1| penetrando entre el ramaje, hacía brillar una punta de acero.~ 100 1| en el salchichón, en el buen salchichón que comen los 101 1| lentamente, deslizándose, buscando los caminos cubiertos y 102 1| animalitos. acercándose a su cadáver, lo devoraban, lo cubrían, 103 1| descubierto, en medio del campo, caía muerto, acribillado como 104 1| hacia ellos con bayoneta calada.~ Walter Schnaffs quedó 105 1| juntos, sin detenerse a calcular la profundidad, como se 106 1| le hacia temblar como un calenturiento; pero el terror le contenía, 107 1| dé sombras cautelosas y calladas avanzaba lentamente, deslizándose, 108 1| izquierda, y al extremo de una calle de árboles, aparecía una 109 1| y cesaron. Todo quedó en calma silenciosa.~ De pronto 110 1| descansaron; su espíritu se .calmó, se cerraron sus ojos y 111 1| en su capote, junto a sus camaradas que roncaban, pensaba en 112 1| discutiendo el pro y el contra. cambiando a cada instante de resolución, 113 1| deslizándose, buscando los caminos cubiertos y oscuros. A veces 114 1| esperar a que pasara un campesino solo, y sin armas y sin 115 1| villorrio, cuando vio a tres campesinos que iban con los horcones 116 1| volvió a observar, pero la campiña. estaba solitaria, como 117 1| esófago, como se limpia una cañería.~ Vació todos los platos 118 1| no pudiendo resistir al .cansancio y a la emoción.~ El alemán 119 1| como una flecha, una gruesa capa de bejucos y zarzas, que 120 1| el suelo, envuelto en su capote, junto a sus camaradas que 121 1| zarzas, que le arañaron la cara y las manos, y cayó pesadamente 122 1| pusieron al -pecho cincuenta carabinas cargadas, le derribaron, 123 1| pecho cincuenta carabinas cargadas, le derribaron, le magullaron 124 1| cuyos cuidados, ternuras y caricias echaba de menos a todas 125 1| Harían con su cuerpo una carnicería clavando en él horcones, 126 1| sol en lo más alto de su carrera. Ningún ruido turbaba la 127 1| denunciarle y se arrastró cautamente, a cuatro patas, hacia el 128 1| Una muchedumbre dé sombras cautelosas y calladas avanzaba lentamente, 129 1| por la puerta del fondo. Cayeron las sillas, los hombres 130 1| arañaron la cara y las manos, y cayó pesadamente sobre un lecho 131 1| las puertas y las ventanas cedieron al esfuerzo de los muchos 132 1| parecía tranquilo en las cercanías y nada indicaba una resistencia.~ 133 1| confundieron las ideas de su cerebro, y se le cerraron los ojos, 134 1| estremecía toda la casa; se cerraban con estrépito las puertas; 135 1| salvación para él.~ Había cerrado la noche, la noche silenciosa 136 1| agujero, inmóvil, con los ojos cerrados. Luego, toda clase de animalitos. 137 1| sus tripas.~ Y volvió a cerrar la noche.~ Acomodándose 138 1| condimentados y tomar cerveza en las cervecerías. Afirmaba que todas las 139 1| bien condimentados y tomar cerveza en las cervecerías. Afirmaba 140 2| la señorial residencia de Champiguet fue reconquistada al enemigo, 141 1| de impulsarle a huir. Los chillidos de los mochuelos le desgarraban 142 1| villorrio lanzaba el humo de sus chimeneas, ¡el humo de las cocinas!; 143 1| que se firmara la paz. No, ciertamente. Sin la necesidad imprescindible 144 1| ramaje que lo cubría vió clarear el cielo. Una inmensa tranquilidad 145 1| ojos cerrados. Luego, toda clase de animalitos. acercándose 146 1| su cuerpo una carnicería clavando en él horcones, picos, guadañas 147 1| dientes, se agolparon en la cocina, donde dormía pacíficamente 148 1| chimeneas, ¡el humo de las cocinas!; a la izquierda, y al extremo 149 1| tubo demasiado lleno, y cogía un jarro de sidra para desatrancar 150 1| muerto, acribillado como un colador, sintiendo ya las balas 151 1| órdenes para la marcha.~ La columna se formó junto a los muros 152 1| destacamento, que debía explorar la comarca y replegarse inmediatamente. 153 1| apartándose del lugar del combate. Al fin se detuvo, sentóse 154 1| Al principio de los combates, las piernas le flaqueaban 155 1| de resolución, abrumado, combatido por contradictorios razonamientos.~ 156 1| en el buen salchichón que comen los soldados, y le dolía 157 1| camino? Y si lo encontraba. ¡ comenzar de nuevo la horrible vida, 158 1| con abundancia, intacto, comenzó a comer. Comía con ansia, 159 2| ocupación. El coronel Ratier, comerciante de pañería, que realizó 160 1| intacto, comenzó a comer. Comía con ansia, llenándose mucho 161 1| ventana.~ Ocho criados comían alrededor de una gran mesa. 162 1| Normandía, y en una ocasión le comisionaron para reconocer un terreno, 163 1| entregarse a él, haciéndole comprender que se declaraba prisionero.~ 164 1| campos y Walter Schnaffs comprendió que padecía un hambre aguda.~ 165 2| nacionales de Roche-Oysel,. fue condecorado.~FIN~ 166 1| horas y de angustias de condenado, a través del ramaje que 167 1| producen en las tinieblas. Un conejo arañando la tierra, espantó 168 1| uniforme para no ahogarse. Se confundieron las ideas de su cerebro, 169 1| movimiento, empujones, apretones, confusión y desordenada huida por 170 1| inquieto, aplicó el oído a los confusos rumores; oyó luego sordos 171 1| indudable que sufrieron bajas de consideración. Quedamos dueños de la plaza.~ 172 1| ansia violenta, invencible, consoladora, de ser prisionero de los 173 1| calenturiento; pero el terror le contenía, paralizándole aún. Escuchó. 174 1| la palabra "prisionero", contestaba:~ -Ya, ya, ya.~ Le 175 1| coronel?~ Y el coronel contestó:~ -Nos replegaremos por 176 1| abrumado, combatido por contradictorios razonamientos.~ Una idea 177 1| perdiendo la rigidez que los contraía, descansaron; su espíritu 178 1| Todas las miradas fueron a convergir en un punto.~ - ¡ El 179 1| herramientas peligrosas, correr a su encuentro y entregarse 180 1| oprimieron su alma.~ Correría peligros infinitos aventurándose, 181 1| pero reflexionando que corría como una tortuga y los cazadores 182 1| que pudieran defenderle. Corrían por su piel angustiosos 183 1| tranquilidad a un pequeño valle cortado por torrentes profundos, 184 1| pesos de distancia, una cortadura llena de maleza. cubierta 185 1| reconocer un terreno, dándole un corto destacamento, que debía 186 1| escondrijo, sin oír otra cosa que los tristes lamentos 187 1| invasor, Walter Schnaffs se creía el más desdichado de los 188 1| Entonces enloqueció, creyendo que la debilidad le desmayaría, 189 1| de la ventana.~ Ocho criados comían alrededor de una 190 1| estómago de Walter Schnaffs, crispándole, atrayéndole con fuerza 191 1| cabeza entre los brazos cruzados sobre la mesa, y perdió 192 1| triunfado!~ Y sacando un cuaderno apuntó: "Después de una 193 | cual 194 1| padre de cuatro niños, a los cuales adoraba, y esposo de una 195 1| pronto un militar gordo, cubierto de galones dorados, le puso 196 1| deslizándose, buscando los caminos cubiertos y oscuros. A veces un rayo 197 1| través del ramaje que lo cubría vió clarear el cielo. Una 198 1| cadáver, lo devoraban, lo cubrían, deslizándose bajo la ropa 199 1| su estómago, hinchando su cuello al pasar. A veces tenía 200 1| mordiendo su piel fría. Un cuervo le sacaba los ojos con su 201 1| espantosamente y sin ver más que los cuervos que pasaban por encima de 202 1| de una joven rubia, cuyos cuidados, ternuras y caricias echaba 203 1| le examinaban con mucha curiosidad sus fatigados vencedores. 204 1| Schnaffs agarrotado, bajo la custodia de seis hombres.~Algunas 205 1| cañones de doce fusiles, cuyas negras bocas parecían mirarle.~ ¿ 206 1| esposo de una joven rubia, cuyos cuidados, ternuras y caricias 207 1| para reconocer un terreno, dándole un corto destacamento, que 208 1| aproximaba.~ Una muchedumbre dé sombras cautelosas y calladas 209 1| corto destacamento, que debía explorar la comarca y replegarse 210 1| enloqueció, creyendo que la debilidad le desmayaría, no permitiéndole 211 1| prisionero! " Se levantó decidido a ejecutar su proyecto sin 212 1| haciéndole comprender que se declaraba prisionero.~ Se quitó 213 1| ágilmente semejante arma para defender su vientre.~ Y cuando, 214 1| lejos de los que pudieran defenderle. Corrían por su piel angustiosos 215 1| perdido, a un prusiano sin defensa, lo matarían como a un perro 216 1| tal modo, que se hubiera dejado caer, sin el temor de que 217 1| petrificada, con los ojos fijos, dejando caer el vaso que se llevaba 218 1| del esfuerzo que hizo para dejarles, al partir, algún dinero. 219 1| pensaba en la familia que dejó y en los peligros constantes 220 1| guardada. ¡Prisionero! ¡Qué delicia!~ Y se resolvió inmediatamente: "¡ 221 | demasiado 222 1| agujero revelador podría denunciarle y se arrastró cautamente, 223 1| el horizonte. Lejos, a la derecha, un villorrio lanzaba el 224 1| cincuenta carabinas cargadas, le derribaron, le magullaron y le ataron 225 1| embrutecido, borracho, se desabrochó el uniforme para no ahogarse. 226 1| empezó a bailar, a bailar desaforadamente, levantando los brazos y 227 1| dulzuras de la existencia desaparecen con la vida, y sentía un 228 1| Indisciplinados, enloquecidos, desatentos a toda ley, a toda piedad, 229 1| cogía un jarro de sidra para desatrancar el esófago, como se limpia 230 1| rigidez que los contraía, descansaron; su espíritu se .calmó, 231 1| dispararían contra él. Oía ya las descargas intermitentes de los soldados 232 1| mientras él, solo, en pie, al. descubierto, en medio del campo, caía 233 1| escondrijo para que no lo descubrieran.~Pero cuando la noche hundió 234 1| impaciente y ansiosa. Al descubrir el casco del prisionero, 235 1| Schnaffs se creía el más desdichado de los hombres. Era gordo, 236 1| ocurrió huir. Luego, un deseo loco de abandonar el campo 237 1| carne.~ Volvió a sentarse desesperado. A su juicio, no había salvación 238 1| chillidos de los mochuelos le desgarraban el corazón como dolorosas 239 1| creyendo que la debilidad le desmayaría, no permitiéndole andar, 240 1| dolorosas heridas. Abría desmesuradamente los ojos para ver en la 241 1| apretones, confusión y desordenada huida por la puerta del 242 1| luz; una estaba abierta y despedía olor intenso de manjares 243 1| se quedó dormido.~ Al despertar vió el sol en lo más alto 244 1| como de cuerpos que se desplomaran sobre la tierra blanda, 245 1| cuando en cuando.~ Al despuntar el día llegaron a Roche-Oysel, 246 1| terreno, dándole un corto destacamento, que debía explorar la comarca 247 1| invadían la casa, rompiendo y destrozando. Cincuenta soldados, armados 248 1| saltó a pies juntos, sin detenerse a calcular la profundidad, 249 1| Andaban con prudencia, deteniéndose de cuando en cuando.~ 250 1| Durante algún tiempo sonaron detonaciones, gritos y quejas. Luego 251 1| acercándose a su cadáver, lo devoraban, lo cubrían, deslizándose 252 1| preciso comer; comer todos los días.~ Y se hallaba solo allí, 253 1| soldados, armados hasta los dientes, se agolparon en la cocina, 254 1| formado por ocho voces diferentes, un grito de mortal espanto; 255 1| hombres. Era gordo, andaba con dificultad, se ahogaba y le dolían 256 1| dejarles, al partir, algún dinero. Y, a veces, Walter Schnaffs 257 1| dos o tres horas, estuvo discutiendo el pro y el contra. cambiando 258 1| reconociendo el terreno, y dispararían contra él. Oía ya las descargas 259 1| oficial dijo:~ -¿Qué disposiciones hay que tomar, mi coronel?~ 260 1| Entonces vio, a seis pesos de distancia, una cortadura llena de 261 1| para pasar el rato, para divertirse, viendo la mueca de su rostro 262 1| tapia y veía los cañones de doce fusiles, cuyas negras bocas 263 1| comen los soldados, y le dolía el estómago.~ Se levantó, 264 1| dificultad, se ahogaba y le dolían los pies. Era pacífico y 265 1| desgarraban el corazón como dolorosas heridas. Abría desmesuradamente 266 1| mesa. Pero. de pronto, una doncella se quedó petrificada, con 267 | donde 268 1| gordo, cubierto de galones dorados, le puso el pie sobre el 269 1| agolparon en la cocina, donde dormía pacíficamente Walter Schnaffs, 270 1| cerraron sus ojos y se quedó dormido.~ Al despertar vió el 271 1| ya libre de ataduras.~ Doscientos hombres armados guardaban 272 1| ventana. Después de algunas dudas se encaramó como pudo y 273 1| consideración. Quedamos dueños de la plaza.~ El militar 274 1| todo.~ La luna iluminaba dulcemente los árboles del jardín. 275 1| Afirmaba que todas las dulzuras de la existencia desaparecen 276 1| cuidados, ternuras y caricias echaba de menos a todas horas. 277 1| hombres armados guardaban el edificio.~ Entonces, a pesar de 278 1| los mantendría? ¿Quién los educaría? Ni aun viviendo él estarían 279 1| Se levantó decidido a ejecutar su proyecto sin tardanza. 280 | ella 281 | ellos 282 1| todas las botellas; luego, embrutecido, borracho, se desabrochó 283 1| resistir al .cansancio y a la emoción.~ El alemán sonreía, 284 1| prusiano, loco de alegría, empezó a bailar, a bailar desaforadamente, 285 1| un tumultuoso movimiento, empujones, apretones, confusión y 286 1| andar, y estaba resuelto a encaminarse hacia el villorrio, cuando 287 1| Después de algunas dudas se encaramó como pudo y entró, acercándose 288 1| apuntó: "Después de una encarnizada lucha, los. prusianos organizaron 289 1| cuervos que pasaban por encima de su escondrijo, sin oír 290 1| vencidos, exasperados! ¿Y si encontrase a los cazadores? Indisciplinados, 291 1| incorporándose apenas, encorvado, temeroso, con el corazón 292 1| peligrosas, correr a su encuentro y entregarse a él, haciéndole 293 1| puerta:~ -Mi coronel, los enemigos han huido; es indudable 294 1| servía de las dos manos y engullía fieramente viandas que llenaban 295 1| plaza.~ El militar gordo, enjugándose la frente y sudoroso, vociferó:~ -¡ 296 1| bajo un techo de ramas enlazadas, yendo lo más de prisa posible, 297 1| cazadores? Indisciplinados, enloquecidos, desatentos a toda ley, 298 1| afilado pico.~ Entonces enloqueció, creyendo que la debilidad 299 1| Prisionero! El prusiano, que sólo entendió la palabra "prisionero", 300 1| Desde su entrada en Francia con el ejército 301 1| correr a su encuentro y entregarse a él, haciéndole comprender 302 1| piedad, lo fusilarían para entretenerse, para pasar el rato, para 303 1| obligado a dormir en el suelo, envuelto en su capote, junto a sus 304 | es 305 1| contenía, paralizándole aún. Escuchó. Se estremecía toda la casa; 306 1| sintiéndose incapaz de esgrimir ágilmente semejante arma 307 1| sidra para desatrancar el esófago, como se limpia una cañería.~ 308 1| diferentes, un grito de mortal espanto; luego un tumultuoso movimiento, 309 1| conejo arañando la tierra, espantó a Walter Schnaffs, hasta 310 1| vida, llena de angustias y. espantos, de fatigas y sufrimientos 311 1| el anochecer, padeciendo espantosamente y sin ver más que los cuervos 312 1| al fin lógica y práctica: esperar a que pasara un campesino 313 1| contraía, descansaron; su espíritu se .calmó, se cerraron sus 314 1| a los cuales adoraba, y esposo de una joven rubia, cuyos 315 | esta 316 1| el casco del prisionero, estallaron clamores formidables. Las 317 | Estar 318 1| educaría? Ni aun viviendo él estarían muy sobrados, a pesar del 319 | este 320 1| noche.~ Acomodándose y estirándose bajo las malezas, volvió 321 1| paralizándole aún. Escuchó. Se estremecía toda la casa; se cerraban 322 1| Walter Schnaffs palpitó estremecido.~ Llegaba la noche, hundiendo 323 1| El soldado no se movió, estremeciéndose a cada uno de los ruidillos 324 1| por su piel angustiosos estremecimientos.~ De pronto pensó:"¡ 325 1| la casa; se cerraban con estrépito las puertas; andares rápidos 326 1| vista de Walter Schnaffs, estupefacto, que seguía junto a la ventana. 327 1| durante dos o tres horas, estuvo discutiendo el pro y el 328 1| atándole a una silla, le examinaban con mucha curiosidad sus 329 1| con el furor de vencidos, exasperados! ¿Y si encontrase a los 330 1| todas las dulzuras de la existencia desaparecen con la vida, 331 1| varguardias le tomarían por un explorador, por un atrevido y valiente 332 1| destacamento, que debía explorar la comarca y replegarse 333 1| el día antes, y un terror extraño sobrecogió a Walter Schnaffs; 334 1| cocinas!; a la izquierda, y al extremo de una calle de árboles, 335 1| principió la guerra! ¡No! Le faltaban fuerzas para soportar las 336 1| roncaban, pensaba en la familia que dejó y en los peligros 337 1| punta dorada podía serle fatal, y asomó la cabeza con precauciones 338 1| con mucha curiosidad sus fatigados vencedores. Algunos tuvieron 339 1| angustias y. espantos, de fatigas y sufrimientos que padecía 340 1| malezas, volvió a dormir con fiebre, torturado por fieras pesadillas, 341 1| las dos manos y engullía fieramente viandas que llenaban su 342 1| con fiebre, torturado por fieras pesadillas, con el sueño 343 1| petrificada, con los ojos fijos, dejando caer el vaso que 344 1| aquel barranco hasta que se firmara la paz. No, ciertamente. 345 1| Atravesó, como una flecha, una gruesa capa de bejucos 346 1| cuerpo de ejército de que formaba parte avanzaba hacia Normandía, 347 1| un grito, un solo grito, formado por ocho voces diferentes, 348 1| prisionero, estallaron clamores formidables. Las mujeres levantaban 349 1| marcha.~ La columna se formó junto a los muros de la 350 1| si encontraba un ejército francés? Las varguardias le tomarían 351 1| Desde su entrada en Francia con el ejército invasor, 352 1| las piernas, entre gritos frenéticos, hasta caer sin fuerzas, 353 1| militar gordo, enjugándose la frente y sudoroso, vociferó:~ -¡ 354 1| ropa y mordiendo su piel fría. Un cuervo le sacaba los 355 1| profundos, cuando un violento fuego de fusilería les detuvo, 356 1| crispándole, atrayéndole con fuerza irresistible, avivando su 357 1| triturarían sus huesos con el furor de vencidos, exasperados! ¿ 358 1| toda ley, a toda piedad, lo fusilarían para entretenerse, para 359 1| cuando un violento fuego de fusilería les detuvo, haciéndoles 360 1| cazadores franceses como galgos, renunció a sus intentos. 361 1| militar gordo, cubierto de galones dorados, le puso el pie 362 1| comían alrededor de una gran mesa. Pero. de pronto, una 363 1| Atravesó, como una flecha, una gruesa capa de bejucos y zarzas, 364 1| clavando en él horcones, picos, guadañas y palas! ¡Magullarían su 365 1| Doscientos hombres armados guardaban el edificio.~ Entonces, 366 1| bayonetas, en una cárcel bien guardada. ¡Prisionero! ¡Qué delicia!~ 367 1| llegaron a Roche-Oysel, cuya guardia nacional había realizado 368 1| en la nariz a uno de sus guardianes.~ El coronel rugió.~ -¡ 369 1| cual imaginaba como una guarida de tigres.~ En las ventanas 370 1| menos a todas horas. Le gustaba levantarse tarde y acostarse 371 1| pisándolas. En un instante la habitación quedó vacía, abandonada, 372 | hacer 373 1| inevitables.~ ¿Dónde hacerse prisionero? ¿Y cómo? Imágenes 374 1| encuentro y entregarse a él, haciéndole comprender que se declaraba 375 1| de fusilería les detuvo, haciéndoles más de veinte bajas, y un 376 1| todos los días.~ Y se hallaba solo allí, de uniforme, 377 1| pesadillas, con el sueño de un hambriento.~ De nuevo la aurora 378 1| Mi coronel, los enemigos han huido; es indudable que 379 1| el soldado meditaba. ¿Qué haría? ¿Dónde iría? ¿Cómo incorporarse 380 1| como a un perro vagabundo. ¡Harían con su cuerpo una carnicería 381 | hay 382 2| pañería, que realizó la hazaña de los nacionales de Roche-Oysel,. 383 1| nacional había realizado aquel hecho de armas.~ La muchedumbre 384 | Hemos 385 1| el corazón como dolorosas heridas. Abría desmesuradamente 386 1| retirada, llevándose muertos y heridos, que no bajarían de cincuenta. 387 1| solo, y sin armas y sin herramientas peligrosas, correr a su 388 1| De pronto pensó:"¡ Si me hicieran prisionero!" Y su corazón 389 1| no bajarían de cincuenta. Hicimos prisioneros."~ El oficial 390 1| liebre, acurrucado entre hie rbas 391 1| muriese, ¿qué sería de sus hijitos? ¿Quién los mantendría? ¿ 392 1| Al asalto! ¡ Al asalto, hijos míos!~ Y las puertas 393 1| que llenaban su estómago, hinchando su cuello al pasar. A veces 394 1| vez de tocar al prusiano, hirió en la nariz a uno de sus 395 1| llena de maleza. cubierta de hojaraasca y acercándose saltó a pies 396 1| en una rama, agitaba las hojas muertas. Durante más de 397 1| iban con los horcones al hombro. Volvió a su escondrijo 398 1| muertas. Durante más de una hora, el corazón de Walter Schnaffs 399 1| aislado se presentaba en el horizonte. Lejos, a la derecha, un 400 1| comenzar de nuevo la horrible vida, llena de angustias 401 1| prisionero? ¿Y cómo? Imágenes horribles, imágenes de muerte, oprimieron 402 1| sobre todo, le inspiraban horror las bayonetas, sintiéndose 403 1| flaqueaban de tal modo, que se hubiera dejado caer, sin el temor 404 1| esta perspectiva no le hubiese aterrado; pero era preciso 405 1| su carne, triturarían sus huesos con el furor de vencidos, 406 1| confusión y desordenada huida por la puerta del fondo. 407 1| coronel, los enemigos han huido; es indudable que sufrieron 408 1| cerca del muro; cuerpos humanos que saltasen desde el primer 409 1| estremecido.~ Llegaba la noche, hundiendo en sombras el barranco, 410 1| descubrieran.~Pero cuando la noche hundió en sombras la llanura, el 411 1| vio a tres campesinos que iban con los horcones al hombro. 412 1| contradictorios razonamientos.~ Una idea le pareció al fin lógica 413 1| ahogarse. Se confundieron las ideas de su cerebro, y se le cerraron 414 1| cada uno de los ruidillos ignorados y leves que se producen 415 1| noción de todo.~ La luna iluminaba dulcemente los árboles del 416 1| La muchedumbre aguardaba impaciente y ansiosa. Al descubrir 417 1| ciertamente. Sin la necesidad imprescindible de comer, esta perspectiva 418 1| Schnaffs, hasta el punto de impulsarle a huir. Los chillidos de 419 1| las bayonetas, sintiéndose incapaz de esgrimir ágilmente semejante 420 1| llanura, el soldado salió, incorporándose apenas, encorvado, temeroso, 421 1| haría? ¿Dónde iría? ¿Cómo incorporarse a su batallón? ¿Por qué 422 1| en las cercanías y nada indicaba una resistencia.~ Pero 423 1| pesar de los síntomas de indigestión que le atormentaban, el 424 1| encontrase a los cazadores? Indisciplinados, enloquecidos, desatentos 425 1| los enemigos han huido; es indudable que sufrieron bajas de consideración. 426 1| molestas reflexiones y miedos inevitables.~ ¿Dónde hacerse prisionero? ¿ 427 1| la vida, y sentía un odio inextinguible, instintivo y razonado a 428 1| cabeza con precauciones infinitas.~ Ningún ser aislado 429 1| alma.~ Correría peligros infinitos aventurándose, solo, con 430 1| vió clarear el cielo. Una inmensa tranquilidad inundó su alma; 431 1| de arriba. El prusiano, inquieto, aplicó el oído a los confusos 432 1| sables; pero, sobre todo, le inspiraban horror las bayonetas, sintiéndose 433 1| sentía un odio inextinguible, instintivo y razonado a un tiempo, 434 1| servido con abundancia, intacto, comenzó a comer. Comía 435 1| abierta y despedía olor intenso de manjares bien condimentados; 436 1| como galgos, renunció a sus intentos. Entonces vio, a seis pesos 437 1| andaban cerca.~ Después de interminables horas y de angustias de 438 1| él. Oía ya las descargas intermitentes de los soldados ocultos 439 1| como si temiera verse, interrumpido antes de tragar lo necesario. 440 1| pasar. A veces tenía que interrumpir sus operaciones, temiendo 441 1| Una inmensa tranquilidad inundó su alma; sus músculos, perdiendo 442 1| de los muchos hombres que invadían la casa, rompiendo y destrozando. 443 1| Francia con el ejército invasor, Walter Schnaffs se creía 444 1| animaba con ansia violenta, invencible, consoladora, de ser prisionero 445 1| meditaba. ¿Qué haría? ¿Dónde iría? ¿Cómo incorporarse a su 446 1| atrayéndole con fuerza irresistible, avivando su corazón con 447 1| humo de las cocinas!; a la izquierda, y al extremo de una calle 448 1| demasiado lleno, y cogía un jarro de sidra para desatrancar 449 1| adoraba, y esposo de una joven rubia, cuyos cuidados, ternuras 450 1| sentarse desesperado. A su juicio, no había salvación para 451 | juntos 452 1| otra cosa que los tristes lamentos de sus tripas.~ Y volvió 453 1| la derecha, un villorrio lanzaba el humo de sus chimeneas, ¡ 454 1| los viejos lloraban; uno lanzó una piedra, y en vez de 455 1| cayó pesadamente sobre un lecho de piedras. Levantando los 456 | les 457 1| formidables. Las mujeres levantaban los brazos, los viejos lloraban; 458 1| Ya, ya, ya.~ Le levantaron, y atándole a una silla, 459 1| todas horas. Le gustaba levantarse tarde y acostarse pronto, 460 1| los ruidillos ignorados y leves que se producen en las tinieblas. 461 1| enloquecidos, desatentos a toda ley, a toda piedad, lo fusilarían 462 1| Schnaffs entró en la cárcel ya libre de ataduras.~ Doscientos 463 1| sentóse y quedó como una liebre, acurrucado entre hie 464 1| desatrancar el esófago, como se limpia una cañería.~ Vació todos 465 1| noche hundió en sombras la llanura, el soldado salió, incorporándose 466 1| palpitó estremecido.~ Llegaba la noche, hundiendo en sombras 467 1| vientre.~ Y cuando, al llegar la noche, se veía obligado 468 1| engullía fieramente viandas que llenaban su estómago, hinchando su 469 1| comer. Comía con ansia, llenándose mucho la boca, masticando 470 1| como un tubo demasiado lleno, y cogía un jarro de sidra 471 1| dejando caer el vaso que se llevaba a la boca. Todas las miradas 472 1| y se puso en movimiento, llevando a Walter Schnaffs 473 1| organizaron su retirada, llevándose muertos y heridos, que no 474 1| a veces, Walter Schnaffs lloraba.~ Al principio de los 475 1| levantaban los brazos, los viejos lloraban; uno lanzó una piedra, y 476 1| Una idea le pareció al fin lógica y práctica: esperar a que 477 1| posible, apartándose del lugar del combate. Al fin se detuvo, 478 1| picos, guadañas y palas! ¡Magullarían su carne, triturarían sus 479 1| cargadas, le derribaron, le magullaron y le ataron de pies a cabeza.~ 480 1| señorial aparecía sosegada y majestuosa. En el piso bajo había luz.~ 481 1| una cortadura llena de maleza. cubierta de hojaraasca 482 1| sus hijitos? ¿Quién los mantendría? ¿Quién los educaría? Ni 483 1| Pero ¿qué hacer? No podía mantenerse oculto en aquel barranco 484 1| dió las órdenes para la marcha.~ La columna se formó 485 1| fuerzas para soportar las marchas y valor para los constantes 486 1| de punta dorada, por el marco de la ventana.~ Ocho 487 1| llenándose mucho la boca, masticando con prisa, como si temiera 488 1| prusiano sin defensa, lo matarían como a un perro vagabundo. ¡ 489 | me 490 1| pie, al. descubierto, en medio del campo, caía muerto, 491 1| el barranco, y el soldado meditaba. ¿Qué haría? ¿Dónde iría? ¿ 492 1| no sabía lo que pasaba, medroso, aturdido.~ Y de pronto 493 1| turbaba la tranquilidad melancólica de los campos y Walter Schnaffs 494 | menos 495 1| por molestas reflexiones y miedos inevitables.~ ¿Dónde 496 | mientras 497 1| asalto! ¡ Al asalto, hijos míos!~ Y las puertas y las 498 1| llevaba a la boca. Todas las miradas fueron a convergir en un 499 1| cuyas negras bocas parecían mirarle.~ ¿Y si encontraba un 500 1| huir. Los chillidos de los mochuelos le desgarraban el corazón