| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Guy de Maupassant La belleza inútil IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
1001 IV| descendió el conde el primero, y ofreció el brazo a su mujer para 1002 I| él como que no la había oído, e insistió:~ -Está usted 1003 I| escucharme y a dominarse. Óigame bien. Siempre me fue usted 1004 I| alzaré la voz para que me oigan los criados que van en el 1005 I| sus servidores no podían oírlos, por el ruido ensordecedor 1006 III| que comunica la idea. El olfato, que proporciona el aire 1007 I| dispuesta a quererle, a olvidar sus procedimientos de intimidación 1008 III| que consigue que la mujer olvide a veces los contactos a 1009 I| Era un estremecimiento ondulatorio de todo su cuerpo, que terminaba 1010 IV| su oscuro peinado, en la opaca noche de sus negros cabellos, 1011 III| Fue en el teatro de la Opera durante un entreacto de 1012 I| agarró del brazo y se lo oprimió:~ -No le tolero que siga 1013 I| asiento junto a su mujer y ordenó:~ -Al Bosque.~ El 1014 III| Como a un monstruoso órgano creador, desconocido de 1015 I| alrededor. Por eso está usted orgulloso de ellos, y los pasea en 1016 III| en la que brillaban el oro y las piedras preciosas 1017 III| vueltos de espaldas a la orquesta, charlaban, mirando al mismo 1018 III| cabellos, negros como la noche, ostentaban una estrecha diadema de 1019 III| efímeros insectos de las noches otoñales. He dicho "para reproducirse 1020 I| muy hermosa, esbelta, y el óvalo alargado de su cara, su 1021 I| Quiero a mis hijos, ¿lo oye usted? Es vergonzoso oír 1022 I| de su puño.~ Pero nada oyó, y fue hasta su coche. Subió 1023 III| que ocuparse más que de pacer, cazar o comerse entre ellos, 1024 III| benignidad y las costumbres pacíficas; lo único que Él ha previsto 1025 I| violentó usted la de mis padres, aprovechando que es usted 1026 III| que robar lo suyo a los pájaros, lo mismo que les robo a 1027 III| otro miró con fijeza a un palco de enfrente, en el que había 1028 III| abotonaduras; miraban a los palcos, cuajados de mujeres escotadas, 1029 III| deslumbrante belleza. Su tez pálida, con reflejos de marfil, 1030 I| El marido volvió a palidecer súbitamente, y balbuceó:~ - 1031 I| contemplar a su mujer, y palideció ligeramente. Era muy hermosa, 1032 III| gallinas. La codorniz, la paloma y la perdiz, ¿no son la 1033 IV| aquel tardío descubrimiento, palpitando confusamente la causa de 1034 III| consiguiente, cuando mastico el pan, no hago otra cosa que robar 1035 II| importancia, hijitos. Vuestro papá ha tenido hace un rato un 1036 III| atrás las deslumbradoras paradojas de su fantasía, le preguntó:~ - 1037 III| Tan sólo aquellos que se parecen mucho al bruto están aquí 1038 II| de puntillitas blancas, parecían otras tantas muñecas exquisitas. 1039 III| yuxtaposiciones inesperadas, parecidas, en fin, a todos los fenómenos 1040 I| la vista de los caballos, pareció que volvía únicamente la 1041 II| silla, enviándole contra la pared, y salió sin agregar palabra.~ 1042 I| hacer usted lo que mejor le parezca. Puede matarme si le parece 1043 I| mujeres más hermosas de Paris, se dio usted a buscar un 1044 I| a tomar la dirección de París.~ Marido y mujer no cambiaron 1045 IV| jamás. A decir verdad, a partir de aquel día no me he preocupado 1046 I| mismo se alejaba de mí, y se pasaba meses sin que lo viese. 1047 II| días antes.~ Las horas pasaban; sonaban las horas en el 1048 III| humano; accidente local, pasajero, imprevisto, condenado a 1049 I| orgulloso de ellos, y los pasea en break por el Bosque de 1050 I| queda ni la libertad de pasear sola en mi coche.~ Hizo 1051 II| mucho todavía. En cuanto pasen unos días, ya no le importará 1052 II| Terminada la cena, pasó al salón con toda su pollada. 1053 I| entró en él, seguida a pocos pasos por el conde.~ Avanzó 1054 III| más exquisitos, bombones, pastelería, bebidas, licores, telas, 1055 III| de haber sido lo bastante patán para hacerla siete veces 1056 I| Le ruego que me deje en paz. Ya no me queda ni la libertad 1057 IV| la verdad? Mil veces le pedí que hablase, y usted se 1058 III| casi habitable este suelo pedregoso y salvaje!~ "Piensa por 1059 IV| frío. Brillaba en su oscuro peinado, en la opaca noche de sus 1060 II| Los tres niños, dos de pelo castaño claro y el otro, 1061 I| mujeres en los momentos de pena desgarradora. Era un estremecimiento 1062 III| filosofar acerca de las penas secretas, misteriosas, que 1063 I| los que tengo, ¡busque! Pensaba habérselo dicho más adelante, 1064 II| muñecas exquisitas. La más pequeña no había cumplido aún los 1065 III| correr detrás de cualquier perdida, sobre todo después de haber 1066 III| codorniz, la paloma y la perdiz, ¿no son la presa natural 1067 IV| ellos es, y yo le juro que perdonaré y que lo trataré igual que 1068 IV| manera execrable. Sabe usted perfectamente que todas las ternuras de 1069 III| que era antes un marido perfecto, es hoy un gran juerguista. 1070 I| creyó capaz de todas las perfidias. Hasta llegó a dármelo e 1071 III| lleva al cerebro todos los perfumes del mundo: el de las flores, 1072 I| en los salones y en los periódicos como una de las mujeres 1073 III| a los treinta, cerró su período de producción, para entrar 1074 III| semejante alhaja, que una perla como ésa, nacida para ser 1075 III| llenas de diamantes y de perlas, como flores de un invernadero 1076 I| calle.~ Los dos esposos permanecían uno al lado del otro, sin 1077 III| nuestros semejantes, nos ha permitido asimismo inventar la música, 1078 I| Es probable.~ -¿Me permitirá acompañarla?~ -Usted 1079 IV| simple mujer destinada a perpetuar su raza, sino el producto 1080 III| intelectuales, unos lamentables y perpetuos desterrados en la tierra, 1081 I| se iniciaba de nuevo la persecución a que lo empujaba ese anhelo 1082 IV| primitiva y divina finalidad, persiguen una belleza mística, entrevista 1083 II| castaño oscuro, presentaban perspectivas de desarrollarse como hombres 1084 I| hecho usted. Pero usted me pertenece. Soy el señor..., su señor..., 1085 III| de la misma manera que un pez sembraría sus huevos en 1086 I| siguiendo su costumbre, piafaron y saludaron con la cabeza, 1087 III| suelo para que se lo coma el pico de los gorriones o de las 1088 III| que brillaban el oro y las piedras preciosas de las abotonaduras; 1089 III| desnuda o arrebujada en pieles de animales. ¿No está mucho 1090 IV| una vez.~ -Jamás.~ -Piense usted que ya no puedo mirar 1091 I| todo lo que usted hace, no pierdo mis formas, como usted mismo 1092 III| la poesía, la música, la pintura. De nosotros, los hombres, 1093 I| con la cabeza, hasta que pisaron la calzada de la calle.~ 1094 IV| Cuando llegaron al primer piso, volvió a decirle:~ -¿ 1095 II| buscan las bocas de dos pistolas.~ El sacerdote se daba 1096 III| está dispuesta, con sus plantas y bosques, únicamente para 1097 I| estatura, hombros anchos, poblada barba roja; un hombre apuesto, 1098 | poca 1099 | pocas 1100 I| Ella, entonces, sin poderse contener más, le replicó 1101 I| Aunque sus servidores no podían oírlos, por el ruido ensordecedor 1102 IV| sufrido más de lo que usted podría imaginarse, porque ya no 1103 III| de triunfo, todo el ideal poético de una vida brillante lo 1104 II| pasó al salón con toda su pollada. Hizo charlar a los mayores, 1105 I| por todo el horizonte un polvillo de fuego.~ Los carruajes, 1106 III| campo de trigo maduro, no pongo ni por un momento en duda 1107 III| compadeces?~ -¿Por qué? Ponte a pensar un poco, amigo 1108 II| cubiertos de plata y de la porcelana.~ De pronto se inclinó 1109 IV| al lado de ellos? Se ha portado usted conmigo de una manera 1110 I| de que tenía el deber de portarme como esposa abnegada, dándole 1111 I| lado. No es el anhelo de poseerme - nunca me negaría yo a 1112 III| siempre al hombre de la posibilidad de ennoblecer, revestir 1113 III| y seis años.~ -No es posible.~ -Estoy completamente 1114 I| la familia, al verde, al prado, para que fuese gestando 1115 II| Los tres varones, con su preceptor, el abate Marín, a la derecha 1116 III| brillaban el oro y las piedras preciosas de las abotonaduras; miraban 1117 IV| a qué atenerme. Hubiera preferido que me dijese: "Es Santiago 1118 IV| rodillas, sin que en seguida me pregunte: "¿No será éste?" Y desde 1119 IV| partir de aquel día no me he preocupado ya de lo que usted pudiese 1120 II| previsión del drama que se preparaba en su corazón. Pero se le 1121 III| nosotros, en lo que no estaba preparado para recibir, alojar, alimentar 1122 II| Qué habría meditado, qué prepararía, qué tendría resuelto aquel 1123 III| imprevisora Providencia nos preparó para que viviésemos en él 1124 III| y la perdiz, ¿no son la presa natural del gavilán? El 1125 II| nueve años, castaño oscuro, presentaban perspectivas de desarrollarse 1126 III| conozco desde su niñez. Estuve presente cuando debutó en sociedad, 1127 I| marido.~ Aflojó un poco la presión, y entonces ella le dijo:~ -¿ 1128 I| oír detrás de ella el peso presuroso del marido así provocado 1129 III| instintos, porque Dios no previó jamás la benignidad y las 1130 II| comprado hacia poco, en previsión del drama que se preparaba 1131 IV| Cuando llegaron al primer piso, volvió a decirle:~ -¿ 1132 II| momento de tregua.~ Las primeras luces del día se deslizaron 1133 IV| escalinata, descendió el conde el primero, y ofreció el brazo a su 1134 IV| anhelos que, apartándose de su primitiva y divina finalidad, persiguen 1135 IV| un instintivo, un hombre primitivo, de otros tiempos. Sí, lo 1136 I| recuadro de tejados del patio principal se distinguía un cielo rebosante 1137 III| físicas inadvertidas al principio.~ Roger de Salins, que 1138 III| astuto y cínico, quiso privar para siempre al hombre de 1139 I| Al Bosque?~ -Es probable.~ -¿Me permitirá acompañarla?~ - 1140 III| Alto ahí, querido! Esa es probablemente la única razón, su cazurrería. 1141 IV| ver claro todavía en aquel problema. Y, al fin, dijo:~ -Creo 1142 IV| convencida:~ -Si no hubiese procedido así, habría tenido en estos 1143 I| quererle, a olvidar sus procedimientos de intimidación y de coerción, 1144 III| reacciones químicas imprevistas producidas por nuevas mezclas por el 1145 II| entonces, dejó escapar un profundo suspiro, como si hubiese 1146 III| que hace, es estúpidamente prolífico y no tiene conciencia de 1147 I| juzgó que la situación se prolongaba con exceso, y la tocó en 1148 II| años. Todas eran bonitas y prometían llegar a ser tan hermosas 1149 III| la idea. El olfato, que proporciona el aire vital a los pulmones, 1150 II| carne y de su corazón que provocaba cada uno de aquellos encuentros, 1151 I| presuroso del marido así provocado y esperando caer de un momento 1152 III| para que se nos entre la prueba por los ojos. Si un creador 1153 IV| preocupado ya de lo que usted pudiese hacer. Si no la maté fue 1154 III| secretas, misteriosas, que pueden surgir en una familia como 1155 I| que hemos reñido! ¡De las puertas rotas y de las cerraduras 1156 III| proporciona el aire vital a los pulmones, lleva al cerebro todos 1157 II| vestidos azules adornados de puntillitas blancas, parecían otras 1158 II| aquellos encuentros, las pupilas de uno buscaban las del 1159 II| hijos a la mesa. Después se pusieron a comer.~ La condesa, 1160 IV| tierra.~ La condesa se puso en pie, pero él le agarró 1161 II| su copa en la mesa, se le quebró, y el liquido rojizo se 1162 II| meses, era el único que se quedaba en la habitación con su 1163 I| si hubiese recibido una quemadura. Se irguió y clavó sus ojos 1164 | querer 1165 I| una compañera dispuesta a quererle, a olvidar sus procedimientos 1166 IV| porque ya no me atrevo a quererlos, con excepción, quizá de 1167 I| volvió a decir:~ -¡Mi querida Gabriela!~ Ella, entonces, 1168 III| contestó:~ -¡Alto ahí, querido! Esa es probablemente la 1169 I| su puño musculoso, como queriendo destrozarle los dedos. Ella, 1170 | quien 1171 III| estilo de las reacciones químicas imprevistas producidas por 1172 IV| semejante suplicio? Si yo no quisiese a mis hijos, ¿habría vuelto, 1173 III| Creador, astuto y cínico, quiso privar para siempre al hombre 1174 IV| con voz muy queda:~ -Quizás he sido más culpable de 1175 III| señor, y cebollas, nabos y rábanos, porque no hemos tenido 1176 I| de brillante marfil, sus rasgados ojos grises y negros cabellos 1177 III| cerebro, por el estilo de las reacciones químicas imprevistas producidas 1178 IV| modo que ha sufrido usted, real y verdaderamente?~ El 1179 III| ambiente sano. Esta mujer ha realizado el fenómeno de vivir en 1180 I| gestando a mi hijo. Y cuando yo reaparecía, hermosa y lozana, indestructible, 1181 III| acto contra el cual se rebelan y se rebelarán eternamente 1182 III| el cual se rebelan y se rebelarán eternamente todas las almas 1183 II| la sacudió con una súbita rebelión, y contestando a la pregunta 1184 I| principal se distinguía un cielo rebosante de claridad, luz y alegría.~ 1185 IV| efectivamente, tuve siempre el recelo de que mentía.~ Ella 1186 I| mi sentía, con los viles recelos momentáneamente calmados, 1187 I| volver en sí como si hubiese recibido una quemadura. Se irguió 1188 III| mar. La oreja, con la que recibimos la comunicación de nuestros 1189 III| hombre de hoy este incómodo recinto de animaluchos, este campo 1190 I| existencia de yegua madre, recluida en una casa de remonta. 1191 III| combinaciones nuevas del eterno recomenzar de las cosas. Este pequeño 1192 IV| de otros tiempos. Sí, lo reconozco; usted despertó en mi unos 1193 I| la tarde, y por entre el recuadro de tejados del patio principal 1194 IV| perpetua preñez. Sólo un recurso tenía para alejarlo a usted 1195 III| porque tiende siempre a reducirnos a la vida animal. Lo que 1196 IV| bastante?~ -¿A qué se refiere?~ -Al suplicio ignominioso 1197 III| han inventado el vicio y refinado el libertinaje, lo cual 1198 III| belleza. Su tez pálida, con reflejos de marfil, le daba un aire 1199 III| Basta un segundo de reflexión para comprender que este 1200 II| haría su marido? ¿Había regresado e casa? ¿Qué habría meditado, 1201 I| mismo en que su marido, de regreso, entraba por la puerta de 1202 I| en el coche con aire de reina irritada.~ Subían por 1203 I| una mujer rica, joven y relacionada en sociedad, despertaban 1204 III| porque no hemos tenido más remedio que acostumbrarnos a comer 1205 I| recluida en una casa de remonta. En cuanto se manifestaba 1206 II| dijo era sincero?~ El rencor fermentado dentro de sus 1207 I| empujaba ese anhelo infame y rencoroso que ahora mismo lo aguijonea 1208 III| de chasquear a Dios y de rendir homenaje a la belleza, aunque 1209 I| Acuérdese de las veces que hemos reñido! ¡De las puertas rotas y 1210 III| lo cual ya es algo, como réplica al Dios marrullero, y ha 1211 I| poderse contener más, le replicó con voz exasperada:~ - 1212 IV| simples hembras destinadas a repoblar la tierra.~ La condesa 1213 III| pobres diablos!~ "Comemos repollos y zanahorias, sí, señor, 1214 III| instinto animal, que es la representación dentro de nosotros de la 1215 III| esta existencia de simples reproductores, única para la que nos infundió 1216 III| efecto, algo más innoble y repugnante que el acto indecente y 1217 I| caballero del gran mundo. reputado de marido modelo y padre 1218 III| del pensamiento y de la resignación de los animales, exigente, 1219 IV| sufrimiento no me habría resignado yo al horror de vivir al 1220 I| alterado ya por la ira, y resolló:~ -¡ Está usted loca!~ - 1221 I| torno que se la estrujaba; respiraba fatigosamente y se le saltaban 1222 I| modo.~ -Pues yo estoy resuelta a no callar hasta que le 1223 III| cuando en cuando su casa, que resulta agradable, muy tranquila 1224 III| desaparecer con la tierra, para resurgir aquí o en otra parte, igual 1225 II| tapicerías de los muros, el retumbo suave y lejano de los coches 1226 I| ahogando un lamento que reventaba en su garganta.~Al fin, 1227 III| roe. Y envejece mucho, al revés de su mujer.~ Los dos 1228 III| posibilidad de ennoblecer, revestir de belleza, idealizar su 1229 II| vida.~ El señor abate rezó la bendición según tenía 1230 III| cierto, pero que encuentran rezones ingeniosas y un poco de 1231 I| tiempo la vida de una mujer rica, joven y relacionada en 1232 I| aprovechando que es usted rico y que ellos se hallaban 1233 III| que el acto indecente y ridículo de la reproducción de los 1234 III| Bernardo Grandín contestó, riéndose:~ -Hay mucho de verdad 1235 I| y linternas, formaban un río de doble corriente, una 1236 III| pan, no hago otra cosa que robar lo suyo a los pájaros, lo 1237 III| durante un entreacto de Roberto el Diablo. Los caballeros 1238 III| pájaros, lo mismo que les robo a la comadreja y a la zorra 1239 III| de legumbres silvestres, rocosa y esférica, que nuestra 1240 I| teatro para que, viéndole rodeado de sus hijos, diga la gente: '¡ 1241 IV| a coger a uno sobre mis rodillas, sin que en seguida me pregunte: "¿ 1242 III| pesar, un gusano que lo roe. Y envejece mucho, al revés 1243 I| hombros anchos, poblada barba roja; un hombre apuesto, un caballero 1244 II| le quebró, y el liquido rojizo se corrió por el mantel. 1245 III| el que la belleza de los rostros y el esplendor de los hombros 1246 I| reñido! ¡De las puertas rotas y de las cerraduras forzadas! 1247 I| Iglesia de San Felipe de Roule.~ La victoria, que estaba 1248 II| tres niñas, completamente rubias, la mayor de diez años, 1249 I| ruido ensordecedor de las ruedas, ella repitió en voz baja:~ -¡ 1250 II| reloj. Se apagaron todos los ruidos del palacio. Únicament se 1251 III| Salins se fue animando.~ -¿Sabes cómo concibo yo a Dios? - 1252 III| al Dios marrullero, y ha sabido ataviarlo tan bien de poesía 1253 III| artistas, explicándolo como sabios, que se equivocan, es cierto, 1254 I| quién fue mi amante? No lo sabrá usted jamás. Sospechará 1255 II| de dos pistolas.~ El sacerdote se daba cuenta de que algo 1256 III| vida brillante lo que se sacrifica a esa ley odiosa de la reproducción, 1257 II| fermentado dentro de sus venas la sacudió con una súbita rebelión, 1258 III| todas las miradas de la sala con su deslumbrante belleza. 1259 IV| envuelto en nuevas dudas, y no saldré de ellas jamás! ¿Cuándo 1260 I| saludó, diciendo:~ -¿Sale usted de paseo?~ Ella 1261 II| se armó de un frasco de sales.~ Cuando entró en el 1262 III| que el dormir en casa le salía demasiado caro. Llegó, por 1263 I| primera desde que habían salido del palacio se volvió ella 1264 II| enviándole contra la pared, y salió sin agregar palabra.~ 1265 I| que me calificasen en los salones y en los periódicos como 1266 IV| negros cabellos, la diadema salpicada de diamantes, semejante 1267 I| fuego.~ Los carruajes, salpicados de destellos luminosos en 1268 I| respiraba fatigosamente y se le saltaban las lágrimas.~ -Ya ve 1269 I| coche. Subió a él de un salto, crispada de angustia, jadeante 1270 I| su costumbre, piafaron y saludaron con la cabeza, hasta que 1271 II| silla. Cruzaron un ligero saludo, y tomaron asiento. Después 1272 I| mucho tiempo. Se acercó y la saludó, diciendo:~ -¿Sale usted 1273 I| diciendo:~ -A la Iglesia de San Felipe de Roule.~ La 1274 III| palabra y el pensamiento. Sana la carne, al mismo tiempo 1275 I| conseguidas, no porque lleven su sangre. Son victorias obtenidas 1276 III| tranquila y de un ambiente sano. Esta mujer ha realizado 1277 IV| preferido que me dijese: "Es Santiago o es Juana..."~ El carruaje 1278 III| alojar, alimentar y dar satisfacción a seres dotados de pensamiento; 1279 III| bruto están aquí contentos y satisfechos. Los demás, los poetas, 1280 III| inteligentes y refinados seamos, más obligados estamos a 1281 III| filosofar acerca de las penas secretas, misteriosas, que pueden 1282 I| indestructible, siempre seductora y siempre asediada de homenajes, 1283 III| Roger de Salins, que seguía con la atención fija en 1284 IV| habría vuelto, habría seguido viviendo en esta casa, a 1285 I| no estoy es dispuesta a seguir siendo la víctima del suplicio 1286 I| usted echa cuentas de que seguiremos así diez aiios más. Hasta 1287 III| la lluvia?~ "Basta un segundo de reflexión para comprender 1288 I| de coches. Se detuvo unos segundos para contemplar a su mujer, 1289 II| Aguardó, porque estaba segura de que él vendría. Y como 1290 III| Estoy completamente seguro.~ -Aparente veinticinco.~ - 1291 I| pero era tal la dureza del semblante de su mujer, que no se arriesgaba 1292 III| misma manera que un pez sembraría sus huevos en la mar si 1293 III| comunicación de nuestros semejantes, nos ha permitido asimismo 1294 IV| temible quizá que su antiguo y sencillo amor.~FIN~ 1295 III| una distracción agradable, sensual e inteligente, inventada 1296 IV| grado como la fiebre de la sensualidad.~ El esposo permanecía 1297 II| extraña a la casa no se sentaban los hijos a la mesa. Después 1298 IV| La condesa de Mascaret, sentados el uno al lado del otro 1299 II| asiento. Después de ellos, se sentaron los hijos. Los tres varones, 1300 I| aborrecimiento que por mi sentía, con los viles recelos momentáneamente 1301 IV| puedo mirar a mis hijos ni sentirlos a mi lado sin que la duda 1302 I| muy desagradables; pero sepa que estoy dispuesta a todo, 1303 III| tiene conciencia de toda la serie de combinaciones a que da 1304 II| La señora condesa está servida.~ -¿Ha vuelto el señor 1305 I| amo brutal.~ Aunque sus servidores no podían oírlos, por el 1306 II| conde se levantó, tiró la servilleta a la mesa con gesto irritado; 1307 III| todas las cosas de que nos servimos de una manera u otra.~ " 1308 III| desconocido de nosotros, que siembra por el espacio millones 1309 I| astuta -: el cariño que siente usted por sus hijos arranca 1310 III| aquellos de nosotros que sienten su impotencia para engañarse 1311 IV| contestó ella -. Yo no me siento madre de los hijos que aún 1312 I| oprimió:~ -No le tolero que siga usted hablándome de ese 1313 IV| complicados anhelos que los siglos han ido amontonando en nosotros, 1314 IV| antiguas familias, porque yo sigo siendo un instintivo, un 1315 II| primera marido y mujer. Y siguieron cruzando a cada momento 1316 II| oír su voz en medio del silencio del gran salón, en el que 1317 I| fin, que lloraba. Lloraba silenciosamente, como suelen llorar las 1318 III| esta huerta de legumbres silvestres, rocosa y esférica, que 1319 IV| le contestó con expresión sincera y convencida:~ -Si no 1320 III| tiene la culpa de que nos sintamos tan incómodos en lo que 1321 IV| hermosa que era todavía, sintiendo nacer en su interior una 1322 III| al engorde, para que nos sirvan a nosotros su carne asada, 1323 II| la condesa se levantase, sobresaltada, de su silla. Se miraron 1324 III| familia sin dejar la vida social.~ -¿Te parece extraordinaria? ¿ 1325 IV| Cuando estuvieron a solas, siguió hablando:~ -¿ 1326 I| que terminaba en un débil sollozo, oculto, ahogado; entre 1327 III| huevos en la mar si estuviese solo. Crea, porque crear es la 1328 III| patio de butacas, con el sombrero en la cabeza, vistiendo 1329 III| los contactos a que se ve sometida. Y aquellos de nosotros 1330 II| Las horas pasaban; sonaban las horas en el reloj. Se 1331 III| poetas, los exquisitos, los soñadores, los investigadores, los 1332 III| llegas con la filosofía.~Sonaron los tres golpes que indicaban 1333 III| además del placer físico del sonido. Pero cualquiera diría que 1334 III| matrimonio cuya existencia se sospecha, que no llegan a clarearse 1335 I| No lo sabrá usted jamás. Sospechará usted de todos, pero no 1336 II| de los muros, el retumbo suave y lejano de los coches en 1337 I| aire de reina irritada.~ Subían por la cuesta de los Campos 1338 I| pescante. Si consentí en que subiese al coche fue por eso, porque 1339 IV| el brazo a su mujer para subir las escaleras.~ Cuando 1340 II| venas la sacudió con una súbita rebelión, y contestando 1341 I| marido volvió a palidecer súbitamente, y balbuceó:~ -No entiendo 1342 III| órganos menos desaseados y sucios? La boca, que nutre al cuerpo 1343 I| Lloraba silenciosamente, como suelen llorar las mujeres en los 1344 III| carruajes, ferrocarriles y toda suerte de máquinas; hemos descubierto, 1345 II| rato un gran disgusto, y sufre mucho todavía. En cuanto 1346 IV| modo espantoso. Sin ese sufrimiento no me habría resignado yo 1347 IV| Se lo ruego, se lo suplico a usted.~ Ella dijo con 1348 III| misteriosas, que pueden surgir en una familia como consecuencia 1349 III| carácter infernal, siempre suspicaz y áspero. Desde que se dedica 1350 II| dejó escapar un profundo suspiro, como si hubiese obtenido 1351 I| decírmelas directamente, se susurraban en voz baja a mi alrededor. 1352 | suya 1353 I| habido más. Ha habido une táctica abominable y misteriosa 1354 I| con el gozo de ver cómo mi talle se deformaba.~ "¡Cuántas 1355 III| tantas cosas abarca, tantas, tantísimas, desde los calcetines hasta 1356 | tanto 1357 | tantos 1358 II| lo lejos a través de las tapicerías de los muros, el retumbo 1359 I| no lo niegue usted. Mucho tardé en comprenderlo; pero, al 1360 IV| ella, estupefacto de aquel tardío descubrimiento, palpitando 1361 I| por entre el recuadro de tejados del patio principal se distinguía 1362 III| pastelería, bebidas, licores, telas, vestidos, adornos, camas, 1363 III| los calcetines hasta el teléfono. Piensa en todo lo que tienes 1364 II| conversación. Iba desgranando temas, sin que sus inútiles tentativas 1365 II| enérgica y nerviosa. Ya no le temía; estaba dispuesta a todo, 1366 IV| una emoción extraña, más temible quizá que su antiguo y sencillo 1367 I| lo desafiaré todo, que no temo a nada y a usted menos que 1368 I| delante de la puerta del templo, la señora de Mascaret saltó 1369 I| parte.~ Apretaba con las tenazas de su puño musculoso, como 1370 II| meditado, qué prepararía, qué tendría resuelto aquel hombre despótico, 1371 | tener 1372 III| cómo y por qué su marido, teniendo a su lado una compañera 1373 II| temas, sin que sus inútiles tentativas hiciesen brotar una idea 1374 III| indicaban que iba a empezar el tercer acto. Los dos amigos se 1375 I| ondulatorio de todo su cuerpo, que terminaba en un débil sollozo, oculto, 1376 II| corazoncitos de los pequeños.~ Terminada la cena, pasó al salón con 1377 IV| perfectamente que todas las ternuras de mi corazón son para mis 1378 IV| misma manera que el día terrible de su paseo al Bosque, diciéndole:~ -¿ 1379 I| por eso, porque aquí tengo testigos que le obligarán a escucharme 1380 III| deslumbrante belleza. Su tez pálida, con reflejos de 1381 IV| hombre primitivo, de otros tiempos. Sí, lo reconozco; usted 1382 III| siempre contra ella, porque tiende siempre a reducirnos a la 1383 III| teléfono. Piensa en todo lo que tienes delante de los ojos todos 1384 II| todos sus hijos palabras tiernas, cariñosas, y mimos de madre 1385 II| en el que sólo se oía el tintineo de los cubiertos de plata 1386 III| dices de su marido? Es un tipo extraño, ¿verdad?~ -Sí 1387 I| una victoria muy elegante, tirada por dos magnificos caballos 1388 I| de usted, de su execrable tiranía de macho, de los trabajos 1389 II| El conde se levantó, tiró la servilleta a la mesa 1390 I| prolongaba con exceso, y la tocó en el hombro.~ Este contacto 1391 I| se lo oprimió:~ -No le tolero que siga usted hablándome 1392 | tomar 1393 I| única venganza que podía tomarme de usted, de su execrable 1394 IV| constantemente y que constituye mi tormento cada vez que los miro? Acabaré 1395 III| cuanto a nosotros, ¡qué de trabajo, esfuerzos, paciencia, inventiva, 1396 I| tiranía de macho, de los trabajos forzados de perpetua preñez 1397 I| marido buscaba la manera de trabar conversación, pero era tal 1398 III| que resulta agradable, muy tranquila y de un ambiente sano. Esta 1399 II| siguió hablando con mucha tranquilidad.~ -No le deis importancia, 1400 III| acento juguetón, en el que se transparentaba un sincero convencimiento:~ -¡ 1401 III| pero lo cierto es que se trata de una comida de conejos 1402 III| divertirse, se ha hecho muy tratable; pero se diría que oculta 1403 IV| juro que perdonaré y que lo trataré igual que a los demás.~ - 1404 I| tengo que decirle. Como trate usted de impedírmelo, alzaré 1405 II| Únicament se oía a lo lejos a través de las tapicerías de los 1406 I| sola palabra en todo este trayecto. Cuando el carruaje se detuvo 1407 III| mismo que la hierba y el trébol son alimentos de caballos 1408 II| sin darle un momento de tregua.~ Las primeras luces 1409 III| las espigas de un campo de trigo maduro, no pongo ni por 1410 II| a todo, y se consideraba triunfante, porque el suplicio a que 1411 I| enguantada de la condesa, y tropezó con ella como por casualidad; 1412 I| Los caballos arrancaron a trote ligero.~ 1413 III| nosotros su carne asada, con trufas que los cerdos desentierran 1414 | tú 1415 | u 1416 I| meses que di a luz a mi último hijo, y ya le parece a usted 1417 I| Ha habido más. Ha habido une táctica abominable y misteriosa 1418 II| los ruidos del palacio. Únicament se oía a lo lejos a través 1419 III| de belleza, idealizar su unión con la mujer. Sin embargo, 1420 III| alimentos de caballos y de vacas. Cuando contemplo las espigas 1421 II| acento firme resuelto, y sin vacilaciones:~ -Juro sobre la cabeza 1422 I| me oigan los criados que van en el pescante. Si consentí 1423 II| mujer de mundo; pero fue en vano. En el desconcierto de su 1424 II| sentaron los hijos. Los tres varones, con su preceptor, el abate 1425 III| hacer hijos.~ -Y ¿qué le vas a hacer? Es la Naturaleza.~ - 1426 III| completamente seguro.~ -Aparente veinticinco.~ -Ha tenido siete hijos.~ - 1427 III| mucho mejor tal como la vemos? Y, a propósito: ¿se sabe 1428 II| fermentado dentro de sus venas la sacudió con una súbita 1429 III| más obligados estamos a vencer y domar el instinto animal, 1430 II| estaba segura de que él vendría. Y como ya sus hijos estaban 1431 I| Para qué?~ -Ya lo verá. ¿Quiere?~ -Si usted 1432 III| exposición de encantos, verdaderos o falsos, de joyas, de lujo, 1433 I| castillo de la familia, al verde, al prado, para que fuese 1434 I| hijos, ¿lo oye usted? Es vergonzoso oír a una madre expresarse 1435 I| Avanzó sin detenerse hasta la verja del coro, se arrodilló en 1436 I| advertido hace un momento, el verme en la escalinata.~ -¡ 1437 I| ahora mismo lo aguijonea al verse a mi lado. No es el anhelo 1438 III| artes, La escritura y los versos. Sí; hemos creado las artes, 1439 III| Fíjate en este teatro. ¿Qué ves aquí dentro sino un mundo 1440 II| reloj. Vino la doncella para vestirla de noche, y después se marchó.~ 1441 III| exaltándose, han inventado el vicio y refinado el libertinaje, 1442 I| desde que vengo siendo la victima de su egoísmo feroz?~ 1443 I| dispuesta a seguir siendo la víctima del suplicio odioso de perpetua 1444 I| tarde al teatro para que, viéndole rodeado de sus hijos, diga 1445 I| perpetua maternidad que me viene usted imponiendo desde hace 1446 I| pasaba meses sin que lo viese. Me expedía usted al campo, 1447 II| desarrollarse como hombres vigorosos, de mucha estatura y anchos 1448 I| que por mi sentía, con los viles recelos momentáneamente 1449 II| instante las agujas del reloj. Vino la doncella para vestirla 1450 IV| la miró a la cara, y la vio muy hermosa, con sus ojos 1451 I| usted contra mi voluntad; violentó usted la de mis padres, 1452 III| siete, y es una buena madre. Visito de cuando en cuando su casa, 1453 I| cuello, pero sin apartar la vista de los caballos, pareció 1454 III| el sombrero en la cabeza, vistiendo chaleco de ancha boca, que 1455 I| mirada, como si no lo hubiese visto, con actitud tan altanera, 1456 III| que proporciona el aire vital a los pulmones, lleva al 1457 III| y fecundas de la materia viva. "Amigo mío, basta mirar 1458 I| mujer retiró el brazo tan vivamente y con un gesto de tal repugnancia, 1459 III| bosques, únicamente para que vivan en ella animales? ¿Qué se 1460 III| Es increíble.~ -Viven los siete, y es una buena 1461 IV| habría vuelto, habría seguido viviendo en esta casa, a su lado 1462 III| Providencia nos preparó para que viviésemos en él desnudos, dentro de 1463 I| porque yo le juro que jamás volveré a ser de usted.~ Esta 1464 II| Entonces ella comprendió que no volvería nunca más, y se quedó estupefacta. 1465 IV| que los miro? Acabaré por volverme loco.~ -Entonces, ¿ha 1466 I| los caballos, pareció que volvía únicamente la oreja hacia 1467 III| acto. Los dos amigos se volvieron de cara al escenario, se 1468 II| gesto irritado; al darse la vuelta dio un empujón a la silla, 1469 III| conversaciones.~ Dos amigos, vueltos de espaldas a la orquesta, 1470 I| usted que es hora de que vuelva a estar encinte, porque 1471 | Vuestro 1472 I| años a una existencia de yegua madre, recluida en una casa 1473 III| creada por frotamientos o yuxtaposiciones inesperadas, parecidas, 1474 I| grosería, propia de un hombre zafio.~ "¡Acuérdese de las 1475 III| Comemos repollos y zanahorias, sí, señor, y cebollas, 1476 III| robo a la comadreja y a la zorra cuando como gallinas. La